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Editor de Breitbart Lóndres advierte de que en Europa muy pronto serán implantadas las leyes de blasfemia contra el islam.

El presidente islamofascista de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, de acuerdo

El presidente islamofascista de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, está de acuerdo

El editor jefe de Breitbart Lóndres, Raheem Kassam, habla de un hombre británico que fue condenado a 180 horas de trabajo comunitario para la publicación de comentarios considerados “manifiestamente ofensivos” hacia los musulmanes.

Breitbart  Kassam explicó cómo el hombre fue juzgado  bajo la Sección 127 de la Ley de Comunicaciones maliciosas, una ley que prohíbe comentarios ofensivos en la “red pública de comunicaciones electrónicas” y que permite que cualquiera sea detenido, incluso si nadie se ha quejado de haber sido ofendido.

El papa y la guerra santa

El Papa francisco visitó el 29 de noviembre de 2014 la mezquita azul de Estambul y allí el Gran Muftí de Estambul, Rahmi Yaran, le leyó fragmentos del Corán

El Papa francisco visitó el 29 de noviembre de 2014 la mezquita azul de Estambul y allí el Gran Muftí de Estambul, Rahmi Yaran, le leyó fragmentos del Corán

Por: Denis MacEoin.

La mañana del 26 de julio, un sacerdote que estaba dando misa, un anciano de 85 años, el padre Jacques Hamel, fue asesinado en el altar por uno de dos devotos del Estado Islámico armados con cuchillos. Su asesino lo degolló y pudo haber procedido a decapitarlo, ya que es la costumbre de muchos ejecutores yihadistas. Los seguidores de una fe que ensalza a los asesinos como mártires (shuhada) crearon un mártir para otra fe bien distinta.

Tanto en griego como en árabe, los términos “mártir” y “shahid” significan exactamente lo mismo: “testigo”. El padre Hamel fue el último de una larga serie de mártires cristianos que han sido asesinados por los violentos, supuestamente para atestiguar la única verdad de la fe de éstos. Muchos mártires musulmanes han muerto de forma muy parecida, pero ha habido aún más que han dado sus vidas librando la guerra (la yihad) para conquistar territorios para el islam.[1]

La bandera del Estado Islámico reza: “la ilaha illa’llah, Muhammadun rasulu’llah”. Esas palabras significan: “No hay más Dios que Alá, y Mahoma es su mensajero”. Esas dos frases se conocen como la shahada: aportar testimonio. Hoy se ve por todas partes, primero en Siria, y luego en Francia o Reino Unido. Pero shahada también significa “martirio”. Y alcanzar el martirio mediante un acto de violencia es lo que los asesinos de un inocente hijo de Dios lograron ese día, cuando la policía, armada, los encontró y los disparó matándolos junto a la iglesia que habían profanado.

Al día siguiente, el jefe de la Iglesia Católica, el papa Francisco, hizo unas declaraciones oficiales sobre el suceso, y por un momento pareció que por fin había entendido las cosas. Dijo que el mundo se encontraba en este momento en guerra. Décadas después de que empezase la guerra, he ahí a un líder religioso y jefe de Estado que parecía haber abierto los ojos al hecho de que los países occidentales han estado librando involuntaria e ineficazmente una guerra contra el radicalismo islámico. O tal vez sea más preciso decir que el radicalismo islámico ha estado librando una guerra contra nosotros.

Pero después lo estropeó. Lo que dijo luego fue: “Es una guerra, y no debemos tener miedo a decirlo […] es una guerra de intereses, por dinero y recursos. No estoy hablando de una guerra de religiones. Las religiones no quieren la guerra. La guerra la quieren otros”.

¿Qué? ¿Tiene algo que ver asesinar a un sacerdote en su altar con los “intereses, el dinero y los recursos”? ¿Lo que movió a los asesinos fue un anhelo de justicia social, más dinero y acceso a mayores recursos? ¿Pensaban que la muerte violenta de un sacerdote indefenso les iba a hacer conseguir algo de eso? No robaron ninguno de los objetos de valor en la mesa del altar, como los incensarios, los candelabros, el crucifijo o la custodia. Los asesinos habían gritado “Allahu Akbar”, literalmente, “Alá es más grande” (que todo, y especialmente para los musulmanes, la trinidad cristiana y la Iglesia, supuestamente no monoteístas). Como por desgracia sabemos bien, “Allahu Akbar” es una expresión religiosa que los musulmanes utilizan a menudo. Es el comienzo de la llamada a la oración, el adhan, repetido cinco o seis veces al día, precedido y seguido por la shahada. Lo han podido escuchar los occidentales cada vez que los musulmanes en Europa y Estados Unidos han cometido atentados, o como preludio a un ataque suicida. Eso es así precisamente porque los musulmanes creen que su dios (Alá) es superior a todos los demás dioses, porque para ellos el islam es la religión más importante de todas y, por último, porque el islam está destinado a conquistar el mundo, sea mediante la conversión o la violencia.

¿Qué quiso decir el papa Francisco cuando dijo que “las religiones no quieren la guerra, la guerra la quieren otros”? Se trata de un hombre con acceso a infinidad de escuelas e investigadores, a los académicos de todo el mundo, a los especialistas en el islam y Oriente Medio. Simplemente no es verdad. Para empezar, ¿quiénes son esos “otros”? ¿Los no religiosos? ¿Los ateos? ¿Los agnósticos? ¿Los protestantes?

El papa Francisco (derecha) declaró recientemente: "No estoy hablando de una guerra de religiones. Las religiones no quieren la guerra"; y "Creo que no es justo identificar el islam con la violencia. No es justo y no es cierto". Hasán al Bana (izquierda), fundador de los Hermanos Musulmanes, escribió: "el Noble Corán designa a los musulmanes como los guardianes de la humanidad en su minoría, y les otorga los derechos de soberanía y dominio sobre el mundo entero a fin de llevar a cabo este elevado cometido".

El papa Francisco (derecha) declaró recientemente: “No estoy hablando de una guerra de religiones. Las religiones no quieren la guerra”; y “Creo que no es justo identificar el islam con la violencia. No es justo y no es cierto”. Hasán al Bana (izquierda), fundador de los Hermanos Musulmanes, escribió: “el Noble Corán designa a los musulmanes como los guardianes de la humanidad en su minoría, y les otorga los derechos de soberanía y dominio sobre el mundo entero a fin de llevar a cabo este elevado cometido”.

Para ganar una guerra, se debe poder identificar al enemigo, entender sus motivos, averiguar qué lleva a sus soldados a arriesgar sus vidas en la batalla, saber por qué causa madres y esposas enviarían a sus hijos y maridos a luchar, sabiendo que podrían no regresar. Si se ignora todo eso, si se inventan falsos motivaciones para el enemigo, o no se conocen sus objetivos últimos, pierdes. “Si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, no tendrás que temer los resultados de cientos de batallas”, dijo el gran general chino Sun Tzu, en El arte de la guerra.

Al día siguiente de esas declaraciones, el papa, lamentablemente, agravó su ignorancia. Un reportaje en una revista católica Crux contaba que “el papa dijo que en todas las religiones hay personas violentas, “un pequeño grupo de fundamentalistas”, incluido el catolicismo. “Cuando el fundamentalismo llega al punto de asesinar […] se puede asesinar con la lengua y también con el cuchillo”, dijo.

“Creo que no es justo identificar el islam con la violencia. No es justo, y no es verdad”, prosiguió, añadiendo que ha mantenido una larga conversación con el gran imán de Al Azhar, la universidad islámica que tiene su sede en El Cairo, a menudo referida como El Vaticano del mundo suní. Sé cómo piensan. Buscan la paz, el encuentro”, dijo.

Por desgracia, está claro que el papa (junto a cientos de políticos y líderes religiosos de Occidente, aunque no en Israel) no conocen en absoluto a su enemigo. Si cree que “las religiones no quieren la guerra”, también queda claro que jamás ha estudiado el islam o que nadie le ha dado una instrucción veraz al respecto. A continuación explico por qué.

En los últimos capítulos del Corán hay decenas de versos que instan a los creyentes a salir a librar la yihad o a utilizar sus recursos para pagar a otros para que lo hagan. El propósito de la yihad es “el fortalecimiento del islam, la protección de los creyentes y vaciar la tierra de incredulidad”. [2]

Según un experto contemporáneo en la yihad, “el Corán […] presenta una justificación religiosa muy desarrollada para librar la guerra contra los enemigos del islam”. [3]

El islam no es simplemente una religión; es un sistema de gobernanza. Esto decía Hasan al Bana, el fundador de los omnipresentes Hermanos Musulmanes:

“El islam es un sistema integral que se ocupa de todos los ámbitos de la vida. Es un Estado y una patria (o un gobierno y una nación). Es la moral y el poder (o la misericordia y la justicia); es una cultura y una ley (o el conocimiento y la jurisprudencia). Son bienes y riqueza (o ganancias y prosperidad). Es un empeño y una llamada (o un ejército y una causa). Y, por último, es la creencia y el culto verdaderos”.[4]

¿Qué significa esto para los no musulmanes? Bana, de nuevo, lo aclara: “Esto significa que el Noble Corán designa a los musulmanes como los guardianes de la humanidad en su minoría, y les otorga los derechos de soberanía y dominio sobre el mundo entero a fin de llevar a cabo este elevado cometido. Y por lo tanto es asunto nuestro, y no de Occidente, y le corresponde a la civilización islámica, y no a la materialista. Hemos llegado a la conclusión de que es nuestro deber establecer la soberanía en todo el mundo y guiar a toda la humanidad hacia los sabios preceptos del islam y sus enseñanzas, sin los cuales la humanidad no puede alcanzar la felicidad”.[5]

La literatura de la tradición islámica, que se encuentra en seis colecciones canónicas, fija las definiciones de la yihad y las instrucciones para librarla. Por favor, no se equivoquen con la habitual confusión: “La yihad más importante es una lucha con el yo, una guerra espiritual”. Esta idea no aparece en los textos clásicos.[6] Durante siglos, la yihad ha significado una guerra física. Incluso las místicas hermandades sufíes han participado de esta lucha sumamente física.[7]

El profeta islámico Mahoma llevó a sus hombres a la batalla en muchas ocasiones, y les envió a unas cien expediciones y partidas de asalto.[8] Sus sucesores, los califas, hicieron lo mismo. En el medio siglo posterior a la muerte de Mahoma en el año 632 E.C., las fuerzas musulmanas conquistaron la mitad del mundo conocido. Las guerras de la yihad las siguieron luchando a ritmo anual todos los grandes imperios islámicos, sin excepción.

Los dos principales imperios islámicos, el de los omeyas (661-750) y sus sucesores bajo una nueva dinastía de califas, los abásidas (750-1258) llevaron a cabo expediciones anuales (normalmente una o dos al año) contra el imperio bizantino (radicado en Constantinopla). Estos asaltos seguían una tradición de las primeras guerras yihadistas libradas en Occidente y Oriente. Nunca se dejaban al azar, sino que estaban bien planificadas. Por lo general, había dos campañas de verano, a menudo seguidas por expediciones de invierno.

Las yihad de verano solían hacerse en forma de dos ataques separados. A una matanza se la llamaba “expedición de la izquierda”. Se lanzaba desde las fortalezas fronterizas de Sicilia, cuyas tropas eran principalmente de origen sirio. La “expedición de la derecha”, más amplia, se llevaba a cabo desde la provincia oriental anatolia de Malatya, desplegando tropas iraquíes. Estas expediciones yihadistas tuvieron su apogeo durante el tercer gran imperio, el de los otomanos, que conquistaron Constantinopla en 1453, poniendo fin así al Imperio bizantino. Constantinopla fue renombrada como Estambul, y su principal basílica, Santa Sofía, se convirtió en la mezquita imperial de los otomanos.

Las organizaciones yihadistas de hoy, desde el Estado Islámico a Al Qaeda, los talibanes, la Yihad Islámica, el Frente Al Nusra, Boko Haram, Hamás, Al Shabab y otros cientos no están más que llevando a cabo, en un espectro más amplio, las guerras yihadistas del siglo XIX.[9]

Los yihadistas parecen preferir esto al trabajo misionero (aunque otros grupos, como la palestina Yamat Tabligh, hacen mucho trabajo de ese tipo) porque sus guerras se remontan a los tiempos de Mahoma y compañía, las tres primeras generaciones beligerantes. El término “salafista”, utilizado ahora para los grupos islámicos más radicales, viene de “salaf”, o “antepasado”, pero refiriéndose concretamente a las primeras tres generaciones del islam: Mahoma, sus primeros seguidores, sus hijos y nietos. Los yihadistas lo hacen porque, tras haber perdido potencia militar desde la quiebra del Imperio otomano en 1918, parecen sentirse compelidos a responder luchando contra la fuerza de Occidente y el triunfo de los cristianos (o, en Israel, de los judíos). Alá, a sus ojos, prometió a sus seguidores, los musulmanes, que un día dominarían el mundo,[10] y durante muchos siglos, los musulmanes quizá creyeron que eso era lo que estaba ocurriendo. Después esas esperanzas se frustraron. Los imperios occidentales empezaron a conquistar, colonizar y gobernar los estados musulmanes, como el norte de India, Argelia, Egipto, Sudán, Libia y otros países. Fue un revés inimaginable.

Para contraatacar, los yihadistas han optado por utilizar la mejor arma a su disposición: el terrorismo. Y lo que es peor: Occidente, al que ahora aterrorizan, ha consentido su propio debilitamiento. Una mezcla de corrección política, miedo a ofender, miedo a luchar y una reticencia a perturbar una estabilidad ilusoria ha generado una increíble cantidad de oportunidades a los yihadistas.

El joven islamista que asesinó al sacerdote en Francia, por ejemplo, había sido detenido dos veces por intentar viajar a Siria para luchar con el Estado Islámico. Cuando se produjo el asesinato, las amables autoridades le habían obligado a llevar un brazalete de vigilancia, pero su toque de queda era únicamente durante la noche. Durante el día, podía vagar a sus anchas por las calles. Esa fatídica mañana, decidió ir con su cómplice a una iglesia cercana y satisfacer sus anhelos de convertirse en mártir y asesinar a un cristiano.

Por desgracia, el papa Francisco no pudo haberse equivocado más. Ha habido una religión que ha querido librar guerras desde su origen. Llevamos más de 1.400 años protegiéndonos contra eso, como cuando se detuvo al Imperio otomano en las puertas de Viena en 1683. Ahora, hemos bajado la guardia y nos hemos dado la vuelta. No porque no tengamos fuerzas de seguridad. Las tenemos. Sino porque a menudo no buscamos lo correcto: los textos y los sermones que prefiguran la radicalización.

¿Por qué musulmanes jóvenes pasan de la cotidianeidad a ser reclutados por los extremistas? Los jóvenes cristianos, hindúes, judíos, budistas y bahá’ís no se mueven en esa dirección. ¿Podría ser porque a muchos jóvenes musulmanes, primero en los países islámicos, y ahora en Occidente, se les enseña a muy temprana edad que el islam aspira a la dominación, que la yihad no es un mal sino una expresión de su fe, que son víctimas de la “islamofobia”, que las mujeres occidentales son inmorales, y que las demás religiones son falsas?

Es hora de despertar. Estamos efectivamente en guerra, nos guste o no. “Tal vez vosotros no estéis interesados en la guerra, pero la guerra está interesada en vosotros”, dijo León Trotsky.

Nuestro enemigo es una versión extremista del islam que aún tiene que someterse a una reforma, una que lleve a los musulmanes no hacia atrás, al siglo XVII, sino hacia delante, al siglo XXI y posiblemente más allá.

NOTAS

[1] “El concepto de martirio desarrollado de forma distinta en el islam que en el judaísmo o el cristianismo. En el islam, el martirio tiene un sentido mucho más activo: se espera que el futuro mártir busque situaciones donde se pueda alcanzar el martirio”. David Cook, Understanding Jihad, University of California Press, 2015, pág. 26.

[2] Rudolph Peters, Islam and Colonialism: The Doctrine of Jihad in Modern History, La Haya, 1979, pág. 10.

[3] Cook, pág. 11.

[4] Hasan al-Banna, Message for Youth, traducido por. Muhammad H. Najm, Londres, 1993, pág.

[5] Wendell Charles (trans), The Five Tracts of Hasan Al-Banna (1906-1949), University of California Press, 1978, págs. 70-73.

[6] “Las tradiciones que indican que la yihad significaba una guerra espiritual […] no aparecen en absoluto en ninguna de las colecciones oficiales, canónicas (con la excepción de Al Tirmidi, que dice: “el luchador es el que lucha por sus pasiones”; aparecen sobre todo en las colecciones de materiales ascéticos o proverbios”. Cook, pág. 35.

[7] “Este paradigma persistió hasta la época medieval, donde a menudo nos encontramos con grupos sufíes que luchan contra los enemigos del islam. Por ejemplo, tras derrotar a los cruzados bajo Guido de Lusignan en la Batalla de los Cuernos de Hattin (1187), el líder musulmán Salah al Din al Ayubi [Saladino] (1169-1191) asesinó a los cruzados apresados por varios de sus regimientos sufíes”. Cook, pág. 45.

[8] En Wikipedia hay una lista completa y anotada.

[9] Para más detalles, ver Rudolph Peters, passim.

[10] “Él [Alá] es quien envió a su mensajero [Mahoma] con la guía y la religión verdadera [el islam] para hacerla prevalecer sobre todas las religiones” (Corán, 9:33). El quinto verso de esa misma sura es conocido como “versículo de la espada”, porque es el primero que alienta los ataques físicos contra los no musulmanes.

“Vender una casa a un judío es una traición a Alá”

por Khaled Abu Toameh
26 de Junio de 2016

Un musulmán palestino que cometa el crimen de vender una propiedad a un judío no debería esperar ser enterrado en un cementerio islámico. Casarse con sus conciudadanos palestinos ya no será una opción para los miembros de la familia del criminal, y si la familia celebra alguna boda, no acudirá ningún invitado.

Tanto los vivos como los muertos pagarán, pues, el precio de dicha traición.

Esto es tan solo una muestra de las medidas punitivas a las que a partir de ahora se enfrentarán los residentes palestinos en Jerusalén que lleven a cabo alguna transacción inmobiliaria con judíos.

Las últimas medidas fueron anunciadas recientemente por un grupo de activistas palestinos de Jerusalén Este, como parte de una renovada campaña contra los palestinos declarados culpables de vender alguna casa, parcela o tierra a una persona u organización judía. La campaña, que ha gozado de la bendición de altos funcionarios de la Autoridad Palestina (AP) y Hamás, se produce en el contexto de los esfuerzos palestinos por desbaratar los intentos israelíes de judeizar Jerusalén. También tiene que ver con la creencia de que todo el territorio es de propiedad musulmana y ningún musulmán tiene derecho a renunciar a un milímetro de él en beneficio de un no musulmán. En otras palabras, está prohibido que un musulmán venda su casa o terreno a un judío o a un cristiano.

Esta campaña ha generado el temor de que los palestinos reanuden las ejecuciones extrajudiciales de sospechosos de comerciar con terrenos.

Aunque los activistas que están detrás de la campaña no han pedido abiertamente la ejecución de los palestinos implicados en transacciones inmobiliarias con judíos, la experiencia demuestra que los sospechosos son a menudo secuestrados y asesinados por su propio pueblo. Entre 1996 y 1998, al menos ocho palestinos sospechosos de haber vendido propiedades a judíos o de haber actuado como intermediarios en dichas transacciones fueron secuestrados y asesinados por activistas palestinos.

Los palestinos consideran la venta de casas o terrenos a judíos un acto de alta traición. La AP dicta leyes y fetuas (decretos religiosos islámicos) que prohíben vender terrenos a “cualquier hombre o entidad jurídica de nacionalidad israelí, que viva en Israel o que actúe en su nombre”. En 2009 un tribunal de la AP en Hebrón sentenció a muerte a Anwar Breguit, de 59 años, por vender un terreno a israelíes. Aunque la sentencia nunca se ejecutó, sí logró su objetivo: disuadir a otros de participar en transacciones similares con judíos.

En 2014 el presidente de la AP, Mahmud Abás, dictó una orden ejecutiva que enmendaba algunas secciones del Código Penal relacionadas con las transacciones inmobiliarias y elevó las penas por la venta de terrenos a “países hostiles” y a sus ciudadanos. La decisión de Abás llegó después de que se supiera que unos palestinos habían vendido a judíos algunas casas situadas en el barrio de Silwán, en Jerusalén.

EN 2014, luego de informaciones de que palestinos habían vendido casas a judíos en el barrio jerosolimitano de Silwán (en la imagen), el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, firmó una orden ejecutiva que enmendaba secciones del Código Penal relacionadas con las transacciones inmobiliarias y aumentó las penas por vender terrenos a “países hostiles” y a sus ciudadanos. (Imagen: Wikimedia Commons/Gilabrand).

Que vender a los judíos equivalga a ser asesinado no es ninguna novedad. En 1998 Amnistía Internacional documentó la pauta: “La tortura de quienes son acusados de colaborar con Israel o de vender terrenos a los israelíes parece ser sistemática”, decía el informe.

Se siguen produciendo ejecuciones ilegales (…) Tres comerciantes de tierras fueron hallados muertos durante el mes de mayo [de 1998] después de que el ministro de Justicia [de la AP], Freih Abu Medein, anunciara que la Autoridad Palestina iba a empezar a aplicar una ley jordana que contemplaba la pena de muerte para los acusados de vender tierras a judíos.

La semana pasada, una organización palestina de Jerusalén, la Comisión Nacional de Trabajo lanzó una nueva advertencia a los palestinos sospechosos de haber participado en transacciones inmobiliarias con judíos. En un folleto distribuido en Jerusalén Este, la asociación pedía el boicot religioso, económico y social contra los sospechosos de comerciar con propiedades inmobiliarias y contra sus familias.

Llamamos a tomar medidas adicionales para (…) asediar a aquellos palestinos que muestran debilidad o hacen de mediadores en Jerusalén. Llamamos al boicot total contra estos individuos en todos los niveles –económico y social–, a no tratar con ellos en intercambios, compras o ventas, a no participar de sus penas y alegrías y [a que no tomen parte] en acontecimiento religioso, nacional o cultural alguno. Los traficantes de tierras habrán de saber que no podrán evitar el castigo terrenal y perpetuo. No solo no serán enterrados en cementerios islámicos, sino que sus familias al completo serán también castigadas, y estará prohibido casarse con sus familiares o tratar de modo alguno con ellos.

La organización, conformada por decenas de activistas políticos y destacadas figuras palestinas de Jerusalén Este, también amenazó con publicar fotos y detalles personales de los comerciantes de tierras en las redes sociales. Además, pidió a los países árabes que prohibieran la entrada a todo palestino declarado culpable de haber participado en transacciones inmobiliarias con judíos.

Esta amenaza se produjo tan solo días después de que varias familias palestinas de la Ciudad Vieja de Jerusalén lanzaran una campaña similar que señalaba a los palestinos sospechosos de haber participado en acuerdos inmobiliarios con judíos. Las familias firmaron lo que denominaron El Compromiso con Jerusalén, para impedir las transacciones inmobiliarias con judíos. El documento declara que cualquier palestino que sea sorprendido vendiendo una casa o un terreno a judíos será “expulsado de las filas nacionales y [considerado] un traidor a Alá y a su profeta”. También advierte de que, a quienes osen a desafiar la prohibición, se les impedirá rezar en la mezquita hasta su muerte, y no serán enterrados en un cementerio islámico. Las familias pidieron a la Autoridad Palestina y a otras facciones e instituciones que tomaran las medidas necesarias para “echar a los colaboradores y a quienes los encubren, a exponerlos y avergonzarlos con independencia de su influencia y su estatus”.

Mustafá Abu Zahra, destacado empresario palestino de Jerusalén y uno de los artífices del documento, pidió a la Autoridad Palestina que “disuadiera” a cualquiera que pueda estar pensando en vender o facilitar la venta de propiedades árabes a judíos. Otro funcionario palestino, Nayeh Bkeirat, que tuvo un papel importante en la redacción del texto, afirmó que Israel estaba buscando “vaciar la Ciudad Vieja de Israel de sus residentes nativos, como ya está haciendo en Haifa, Yafo y Acre”.

La renovada campaña contra los palestinos sospechosos de vender propiedades inmobiliarias a judíos supone un clavo más en el ataúd de todo líder palestino que pretenda llegar a cualquier acuerdo territorial como parte de un acuerdo de paz con Israel. Es mucho, muchísimo, lo que hay en juego: la traición a Alá y al profeta Mahoma.

“Este documento constituye un mensaje de advertencia a la Autoridad Palestina y a sus negociadores para que no cedan un solo grano de la tierra de Jerusalén y de Palestina”,explicó el columnista palestino Gasán Mustafá al Shami. “Asimismo, es un mensaje a todas las facciones nacionales palestinas de que deben tomar las medidas necesarias para perseguir a cualquiera que se atreva a pensar en vender tierras y casas en Jerusalén y la Margen Occidental, que debería ser llevado a juicio por traición”.

Por último, esta campaña debilita la tradicional queja de los palestinos de que los judíos “toman ilegalmente” casas y terrenos de propiedad árabe en Jerusalén. Parece que, más que tomar ilegalmente, los judíos pagan un buen dinero contante y sonante por esas propiedades. Al apoyar esas campañas, los líderes de la AP se disparan no sólo en el pie sino en la cabeza.

 

VÍDEO: Así tratan los árabes a los judíos en el Monte del Templo

Una multitud de árabes atacaron a un grupo de judíos en el Monte del Templo.

Dos visitantes judíos en el Monte del Templo que se inclinaron hacia abajo en la oración fueron atacados por árabes y los tiraron al suelo.

Aunque el Monte del Templo es el lugar más sagrado del judaísmo y el tercer lugar más sagrado del Islam, el gobierno israelí dio autoridad sobre el sitio en el jordano Waqf después de liberar la ciudad vieja de Jerusalem en la Guerra de los Seis Días de 1967.

Judíos y otros no musulmanes tienen muchas restricciones, entre otras, la prohibición de orar.

Mira cómo estos violentos antijudíos son en realidad- en especial en un sitio que ellos mismos afirman ser sagrado! (PINCHAR EN EL ENLACE o VER FUENTE)

https://www.facebook.com/arnonsegal1/videos/10202609764803032/

 

 

FUENTE: UNITED WHIT ISRAEL.ORG

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Alfonso M. Becker: Media docena de caballeros andantes…

por Alfonso M. Becker el 23/12/2014 a las 09:19 horas

El hecho de que Shimon Samuels, director de relaciones internacionales del Centro Wiesenthal, haya advertido esta semana que el antisemitismo y el terrorismo islámico sean parte de una ecuación difícil de resolver “para estos tarados intelectuales” está determinado porque el político ladrón latinoamericano no se parece en nada al europeo o al estadounidense.

Desde hace más de diez años, los políticos estadounidenses no saben qué hacer ni con los turcos, ni con los moros, ni

AUTOR: Alfonso M. Becker

AUTOR: Alfonso M. Becker

con los persas. Todas sus grandes conferencias, reuniones y cumbres no han logrado nada. Parece evidente que los asesinos islamistas están imponiendo su voluntad en Europa, en Estados Unidos y en casi todo el mundo. En ese “todo mundo” se encuentra también toda América Latina donde moros y persas han hecho una espectacular labor de zapa desde México hasta la Tierra del Fuego. No existe un territorio continental más antisemita  que el latinoamericano y lo más grave de todo es que la mayor parte de sus gobernantes han originado este antijudaísmo  ejecutando “planes políticos” manipuladores como hizo la Europa medieval: señalando un “demonio judío” necesario, culpable de todos los males… y lo hacen  para el dominio criminal de sus respectivas masas de pobres incultos y desheredados. Esto indica claramente que los criminales intelectuales son los presidentes “bananeros” que en nombre de una supuesta revolución social, vomitan todo su odio incoherente con los discursos más aberrantes e inhumanos contra el Estado de Israel y contra todos los judíos de este mundo.

El hecho de que Shimon Samuels, director de relaciones internacionales del Centro Wiesenthal, haya advertido esta semana que el antisemitismo y el terrorismo islámico sean parte de una ecuación difícil de resolver “para estos tarados intelectuales” (lo de perturbados mentales lo digo yo) está determinado porque el político ladrón latinoamericano no se parece en nada al europeo o al estadounidense. Los políticos del “arco” bolivariano se han caracterizado siempre por el todo o nada. Llevárselo todo a cualquier precio y no dejar nada… ese es el  el quid de la cuestión, empobrecer al pueblo a tal extremo que la chusma no tenga ni para comer y se convierta en un “ganado” maleable que se busque aliados entre los terroristas más peligrosos del planeta para señalar al culpable de sus desgraciada vida al otro lado del océano o en los confines del universo… Como toda igualdad que contiene una o más incógnitas, la ecuación política de la que se sirven estos canallas que presiden gobiernos sudamericanos,  parece un asunto matemático entre dos expresiones algebraicas manipuladas que maquillan como datos supuestamente conocidos y otros ocultos a los ojos de la chusma que ellos se encargan de explicar como una sutil incógnita en la que aparecen especulaciones geopolíticas que relacionan como operaciones matemáticas… Todos sus números, constantes o coeficientes; y hasta supuestas variables sociales, sitúan al enemigo de su ciudadanía esclavizada, en Israel, a trece mil kilómetros, donde curiosamente actúan los terroristas más peligrosos del mundo y que viven, también curiosamente, con ellos en Latinoamérica, en el mismo continente americano. Una cultura mahometana de odio asesino que se suma a ese otro odio a los gringos desde que nacieron los Estados Unidos de América.

Que los servicios de inteligencia estadounidenses no contrarresten esta actividad de los terroristas islamo-persas en lo que siempre se llamó su patio trasero, es un clamor entre todos sus aliados y sobre todo entre sus socios de Oriente Medio. Los grupos terroristas de Hezbollah que se mueven en Argentina, Chile y en todos los países del Centro y Cono Sur, desde el Río Grande hasta la Patagonia, han hecho un importante trabajo de adoctrinamiento durante muchas décadas, de forma oculta y solapadamente para conseguir su propósito antijudío, que ahora se ha vuelto escandaloso cuando se conocen los resultados. Tan escandaloso como lo que está ocurriendo en la Unión Europea y en los Estados Unidos. Han dejado que los moros sean millones de “infiltrados” en sociedades a las que odian a muerte y desean combatir hasta su destrucción y exterminio. Los ataques terroristas en ese odiado mundo occidental ya son iguales que los que comenten en Israel y de seguro se volverán más peligrosos y mortíferos de lo que somos testigos ahora.

A propósito del establecimiento de relaciones diplomáticas entre EEUU y Cuba, que ha dejado perplejo a más de uno cuando llevábamos meses anunciándolo en este periódico, y hasta siendo publicados los artículos en La Habana, las especulaciones en torno a la “remodelación” de las nuevas estrategias de Obama sobre Venezuela y Oriente Medio, no dejan de ser curiosas. Primero hay un escepticismo general con la vuelta de la democracia a Cuba. No es solo en la comunidad Cubana de los Estados Unidos, es en todo el mundo porque todo el mundo pretende que una dictadura policial dirigida por los militares cubanos, cambie de la noche a la mañana como si fuera tan fácil arreglar cuarenta años de represión y crímenes o el borrón y cuenta nueva que sugiera una transición pacífica a la democracia. Nadie ha pensado -o por lo menos eso parece- que una algarabía generalizada en la isla ante un supuesto “derrumbe” podría desatar un problema en Cuba para Washington tan grande y de mucha más repercusión que para los hermanos Castro en La Habana. Parece que a la Casa Blanca le cuesta trabajo “sugerir” que como dice el dictador Raúl Castro, todo debe ir despacio y a su tiempo. No es tan raro cuando a Washington lo que menos le interesa es una revuelta en la isla que provoque miles de muertos y le obligue, de verdad, a lo que nunca quiso hacer durante toda la llamada guerra fría: invadir la isla y establecer un gobierno democrático que con unas elecciones libres acabara, de una vez, con la más vergonzosa dictadura militar que los izquierdistas y progres de este mundo han sostenido con su inhumano discurso de apariencia revolucionaria. Y aunque los enemigos de Washington no se lo crean -o no quieran creérselo- para los EEUU, es demasiado fácil acabar con los Castro.  Pero insisto, no le interesa a la Casa Blanca y punto.

Es precisamente este “ejemplo” de Cuba el que ahora se intenta manejar como un paralelismo en relación a Oriente Medio y especialmente en lo que respecta a las negociaciones “secretas” entre  la Casa Blanca y Teherán… Ya todos dan por sentado que al Pentágono no le queda más remedio que aliarse con los persas. Hay que ser corto de entendimiento para creer que es posible una alianza con el gobierno más terrorista del planeta que a día de hoy sigue llamando a la destrucción de Israel y a la expulsión de las tropas estadounidenses de Oriente Medio. Ayer mismo el líder supremo de Irán se jactaba de que la única forma de acelerar la caída de Israel es armando no solo a Hamas en la Franja de Gaza sino generalizando los ataques y el terror en Judea, Samaria y Jerusalem. Por otra parte, en Teherán se repite hasta la locura que no hay que dar ni un solo minuto de respiro al sionismo occidental hasta que se vayan de Oriente Medio y la forma más efectiva es destruyendo Israel. Naturalmente, para los enemigos de EEUU, los persas no son terroristas sino revolucionarios como los hermanos Castro por el mero hecho de despotricar contra el “imperio del mal”, así se desplome el mundo comunista, la Rusia imperial de Putin o el patético universo bolivariano del asesino don Nicolás Maduro… Como verán este juego semántico no tiene arreglo y da igual lo que usted piense o diga porque los terroristas musulmanes tiene otra forma de entender el mundo, otra forma de actuar y otra forma de decir las cosas. Es decir, otros intereses.

Voy a insistir otra vez en lo que he dicho en anteriores artículos. Si alguien piensa que habrá una solución de dos Estados (palestino e israelí) en un plazo marcado por los moros, se equivoca. Si piensan que habrá una presión internacional para que ello se lleve a efecto, es posible… de hecho ya está ocurriendo con el “sí pero no” de algunos países europeos, la Rusia de Putin, China y algunos impresentables presidentes “esquilmadores” del dinero público latinoamericano que se suman siempre al griterío contra los EEUU e Israel para desviar la atención de sus ciudadanos mientras arruinan y dejan en bancarrota a sus respectivos países. Estos delincuentes políticos solo tienen interés en menoscabar y agotar todas la fuentes de riqueza de los países llamados “bolivarianos” sacando de ella mayor provecho que el debido y siempre para disfrute personal y familiar. Deben saber ustedes que el “sí pero no” significa para los EEUU que “me importa un carajo lo que digan los terroristas palestinos si no negocian por la vía adecuada“… En pocas palabras: nunca habrá un Estado palestino si no es con el visto bueno de Europa y de la Casa Blanca… y mucho menos van a calificar de “Estado” a un territorio gobernado por asesinos del islam. Deben saber, además, que el “me importa un carajo” expresado sutilmente en el lenguaje diplomático de Washington, significa que si a usted le importa un bledo Israel y los judíos, ya pueden imaginarse lo que le importa a la Casa Blanca la vida o la hacienda de los terroristas moros y persas…

La violencia y crueldad de moros, persas y turcos a través de la Historia es conocida por Israel, Estados Unidos y Europa. Quizás habría que decir que los que más saben de esto son los europeos a los que nadie ha ganado en mala leche en pleno siglo XX.  Esto explica que, a pesar de estar recogido y escrito en toda la literatura europea, los europeos no hayan sabido comprender lo que se les viene encima con los moros… Es incomprensible para los judíos de todo el mundo -no solo los de Israel- que los políticos de la Unión Europea hayan permitido dentro de sus fronteras el desarrollo de una cultura bárbara que puede destruirlos desde dentro. Exactamente lo que pretende ahora mismo Teherán con Israel. Europa no ha asimilado que durante mil años sus enemigos son los moros islamistas y los persas que han desarrollado su propio imperialismo expansionista del que ningún izquierdista habla cuando se refiere a imperios… La islamofobia es solo el resultado de un ambiente de guerra a muerte declarado por los musulmanes hacia el mundo occidental. Hacia los cristianos y judíos. Aunque no se lo crean en Israel, el retrato moral que los españoles tienen de los moros es absolutamente negativo y descrito como “gente de extrema maldad, inmisericorde, traidora, embustera, siempre propensa a la discordia y de sobrada crueldad; los moros son gente que carece de razón, virtud, valor, alma y conciencia, irracionalidad y vicio de sarracenos degolladores, decapitadores y violadores de mujeres y hombres…”

¿Pero quién se expresa así? ¿Por qué dicen lo mismo de los turcos y persas? ¿Por qué dicen que toda esta gente son enemigo común del género humano? Toda la Historia europea está repleta de estos calificativos  hacia una cultura musulmana con la crueldad como rasgo característico. Lo que ustedes ven ahora en Siria, Irak, Gaza, Libano, Libia, Egipto y en Irán… Es lo que vio y vivió  Miguel de Cervantes. En el libro más leído de la Historia del mundo -después de la Biblia- Don Quijote de la Mancha, Cervantes puso en boca de sus personajes lo que repitió hasta la saciedad en todos su libros escritos: el moro es por su naturaleza religiosa un “rospení ” (hijo de puta)…, el “manahora” (que los jo… a todos)…, crueles descuartizadores y violadores en masa de mujeres capturadas y esclavizadas… Esa visión de Cervantes expresada en toda, absolutamente toda, su obra… ha llegado hasta nuestros días para que en Literatura Comparada se compruebe que Europa no tiene ningún punto en común con el mundo islámico. Quizás habría que recordar a los musulmanes que ya son europeos, que deberían distanciarse de los terroristas islámicos porque la Historia enseña que la islamofobia o iranofobia de la que tanto se habla ahora, ha sido provocada por los mismos moros y persas; por su actitud antisemita, antisionista, anticristiana, antijudía y antioccidental.

Decía don Miguel de Cervantes, que en realidad los musulmanes no quieren a nadie. Odian y matan a todo el que no es musulmán. Lo llevan en la sangre. Son gente iletrada a los que educan desde pequeños en el odio y en el crimen. Curiosamente, a propósito de una poderosa armada sarracena que se aproximaba a España y ya era motivo de gran alarma en Malta, Nápoles y Sicilia, el Rey de España comenzó a mover provisiones y pertrechos por todos los puertos aliados  lo que provoca una jocosa y envalentonada observación de Don Quijote sugiriendo al monarca  que bastaría con enviar media docena de caballeros andantes para derrotar a los sarracenos…

Es evidente que Barack Obama no ha leído nunca el Quijote… y si lo ha leído, no tiene la más remota idea de los que es un caballero andante.

¡Pobres palestinos!

pobres palestinosEfectivamente, lo que está sucediendo en la Franja de Gaza no es más que un genocidio perpetrado por las fuerzas más oscuras y demoniacas que ha parido este mundo. Sin embargo, conviene hacer hincapié en un pequeño matiz: esa fuerza genocida y asesina no se llama Israel, sino Hamás.

En primer lugar, conviene no olvidarse de que todo este conflicto comienza tras el secuestro y asesinato de tres jóvenes judíos a manos de dos militantes de Hamás. Si la organización terrorista en cuestión estuvo o no implicada es algo que nunca sabremos a ciencia cierta. No obstante, en ningún momento se han dignado a condenar el homicidio perpetrado por sus miembros.

Cabe destacar que desde que comenzó el conflicto en Gaza, nuestra sociedad, aquí en el cómodo Occidente, le ha dado una excesiva importancia. No deja de resultar curioso como casi todos los medios de comunicación autodenominados “independientes” –traducción, ideológicamente marxistas–, así como plataformas de ideología izquierdistas han enfocado todos sus esfuerzospropagandísticos comunicacionales a informarnos sobre las atrocidades que suceden en la Franja. Se ha vuelto muy común, especialmente en las redes sociales, ver diversos tipos de mensajes, tan simples como cargados de demagogia, muy convenientes para determinados intereses.

Analicemos tan solo un par de ellos:

“Lo que sucede en Gaza es un genocidio por parte de Israel. El sionismo es igual al nazismo”.

Como ya se ha dicho, sí es un genocidio contra el pueblo palestino, pero no perpetrado por Israel. A nuestros conciudadanos progres se les olvida, a la hora de compartir este tipo de mensajes, que la guerra que el gobierno israelí tiene montada es contra Hamás. Se les olvida que Hamás no es más que una organización cuya definición oscila entre partido político y organización paramilitar, casi del mismo modo que se definían el Partido Comunista y la Falange en los años ’30. Hoy en día toda organización que se define de ese modo es considerada terrorista por cualquier país civilizado, indiferentemente de su ideología.

Dicho de otro modo, Israel se enfrenta a un enemigo armado, que también tiene cohetes y misiles, y que para colmo no es más que una facción política que en ningún momento ha representado los intereses del pueblo palestino. Si no, pregúntenselo a los dieciséis palestinosasesinados ejecutados por Hamás sin juicio previo, sino simplemente con la excusa de colaborar con el Mossad israelí. O preguntémosle directamente a los líderes de dicho movimiento islamista cuál es el compromiso que tienen con un pueblo desarmado y desamparado al que le ordenan que sirva de escudo humano para que muera ante los misiles israelíes que no van dirigidos a población civil sino contra objetivos militares.

¿Quién es el genocida? ¿Quién es mata y oprime a los palestinos?

Mientras Israel se defiende del terrorismo islámico, Hamás cambia su estrategia de promover el terror a utilizar a su gente como carne de caño para luego capitalizar el papel de víctima ante el mundo verdaderamente civilizado –es decir, Occidente–. Y todo ello lo consigue al vendernos una imagen de unidad, donde son ellos los únicos representantes de esas víctimas palestinas que ellos mismos fabrican.

Pero lo más indignante de todo esto es que se compare a Israel con el nazismo. Tan obsesionados están algunos con el tema de la memoria histórica, pero a la hora de la verdad nos pasamos la Historia por cierta parte de nuestra anatomía. Comparar el sionismo –la necesidad planteada por los judíos de tener un país donde refugiarse del antisemitismo– es un insulto hacia los millones de víctimas del Holocausto nazi.

Se nos olvida que los países árabes, esos que condenan oficialmente a Israel, durante la Segunda Guerra Mundial, fueron bastante proclives al régimen hitleriano, siendo el anti-semitismo su punto de encuentro…

No reparamos en el hecho de que actualmente las mejores traducciones del Mein Kampf se encuentran disponibles en sitios web islamistas…

Y pasamos por alto el hecho de que esta odiosa e injusta comparación con el nazismo no hace en Próximo Oriente, sino aquí en nuestro Occidente. No se nos olvide que Israel es un país capitalista, aliado de EEUU y la OTAN, es decir, todo lo que los comunistas desprecian. Sin embargo, tienen mayor empuje propagandístico condenar al fascismo que al capitalismo (1). Por eso siempre vemos como cuando critican al PP no le llaman capitalista, sino “fascista”… ¡Pues lo mismo hacen con Israel!

“Mientras la `democracia´ española comercia con Israel, la `dictadura´ venezolana envía ayuda a Palestina”.

Esta es una consigna muy buena, no cabe duda.

Una vez todos los medios “independientes”, junto con los partidos de masas de la izquierda occidental, imponen su punto de vista dentro de la opinión pública en general, quien diga que Israel no es un “estado asesino” es tildado de “fascista”. Por tanto, todos quienes tiendan la mano a Israel, como el gobierno español, son tildados de “fascistas” por la turba furiosa de los progres. Y de ese modo, la izquierda obtiene un regalo muy suculento: demostrar una vez más que España es una dictadura.

Y más aún, nuestros políticos progresistas logran de este modo lavarles la cara a sus colegas venezolanos, de modo que su amistad ya no es un asunto que se les pueda criticar. ¡Qué alivio para Pablo Iglesias!

Regímenes como los de Cuba, Venezuela o Arabia Saudí, de pronto son aplaudidos por nuestros defensores de la democracia como paladines de los Derechos Humanos. Evidentemente, no cabe duda que al enviar medicinas a Gaza, cuando su propio pueblo sufre una escasez de este tipo de necesidad, es una prueba más de la gran solidaridad de los comunistas venezolanos. ¡Cómo es posible que esos estudiantes desarrapados salieran a enfrentarse con pancartas contra el totalitarismo socialismo  humanista que les gobierna!

En definitiva, el genocidio de los palestinos en Gaza es un asunto terrible, cuya consecuencia es que las mayorías sufran para que las minorías obtengan lo que quieren.

Hamás –y sus métodos– ha obtenido el control indiscutible de la soberanía palestina… y quien lo niegue que le pregunte a los palestinos ejecutados por ellos mismos…

Los musulmanes suníes repartidos por Europa y Occidente se libran del aprieto de ver como la atención se centra en el nuevo estado fundamentalista que sus correligionarios han fundado en Irak y Siria… al que, por cierto, están frenando las tropas “invasoras” estadounidenses, con la ayuda de los kurdos y los chiíes iraquíes.

Los medios de comunicación ya tienen otro conflicto con el que desviar nuestra atención y que no nos preocupemos tanto del avance de los movimientos neocomunistas ultra-derechistas en Europa…

La izquierda política europea ya tiene a un cabeza de turco tirano al cual condenar y relacionar con España… ¡Qué embarazoso era cuando todo el mundo condenaba a Putin por apoyar a los separatistas socialistas y terroristas de Ucrania! ¡Contentos se sentirán al reparar que para el populacho ya pasó de moda el derribo del avión de Malasya Airlines! ¡Gran alivio sentirán en su conciencia anti-clerical sabiendo que poco se manifiestan por los cristianos decapitados en Irak!

Y nosotros, la gente cuerda que aún queda… ¿Qué hacemos en lugar de frenar toda esta vorágine de doble moral que tiene en jaque a la democracia que nuestros padres nos legaron y que amenaza con ponerla en mate?… ¡Nos limitamos a reírnos de lo parecidos que son Jordi Pujol y Yoda!

¡Español! ¡Indígnate de verdad!

Lo dejo en el aire…

Por @alejodiso

NOTAS:

(1) Gracias a los países capitalistas y liberalistas es que el fascismo es condenado hoy en día… no gracias a los rojos, que por lo visto, están hechos de la misma materia…

Sobre la sinceridad de la condena de los comunistas hacia el fascismo, quedan inmortalizadas las palabras de Dolores Ibárruri sobre la intención de los aliados de declarar la guerra a Alemania a razón de la ocupación alemana de Polonia, la cual se repartió con la Rusia estalinista:

Los trabajadores de todos los países han saludado con entusiasmo la acción libertadora del Ejército Rojo en el territorio polaco… Ni un solado, ni un solo español pude prestarse al juego infame de los gobiernos francés e inglés”.

FUENTE: Verdadera Izquierda

El Corán, un libro de odio, no un libro sagrado.

QUE A NADIE LE QUEPA LA MENOR DUDA.
#StopIslam

(SI el texto no se ve es porque en el original se usa el color blanco en los caracteres debido al fondo oscuro de aquel blog)

Ramrock's Blog

coranardiendo

1. El Corán no es un libro sagrado sino un libro violento, lleno de odio y#‎discriminación‬.

2. El Corán es un libro horrible que provoca a una comunidad que se llama musulmanes a hacer la yihad y matar a gente inocente y destruir la‪#‎paz‬ del mundo.

3. El Corán es responsable de todo el‪#‎terrorismoque hemos visto en los últimos años donde miles de personas han perdido sus vidas.

4. El Corán es un libro que da mal enseñanza y fuerza a sus creyentes para capturar todo el mundo y el poder completo por cualquier precio.

5. El Corán es un libro que permite e incita el odio y la violencia legalmente y por eso no es compatible al mundo#‎moderno.

6. El Corán es el libro que hace discriminación entre humanos (a los no musulmanes).

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