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EEUU abatió a Abu Khattab al Awlaqi, uno de los jefes de Al Qaeda en Yemen

El Comando Central de Estados Unidos confirmó que un bombardeo mató al líder terrorista clave en la península arábiga. El gobierno de Trump  ya lanzó más de 80 ataques aéreos contra objetivos yihadistas

Ataque aéreo en Yemen (Archivo/ Reuters)

Ataque aéreo en Yemen (Archivo/ Reuters)

Un ataque aéreo estadounidense mató a Abu Khattab al Awlaqi, un alto líder de Al Qaeda en la Península Arábiga, y a dos de sus estrechos colaboradores, según informó el Comando Central de Estados Unidos.

El jefe terrorista, que manejaba a los yhadistas en Shabwah, murió el 16 de junio. El comunicado oficial agrega que  Al Awlaqi “tuvo una influencia significativa en el bastión terrorista de Al Qaeda en la Península Arábiga, tenía vínculos y acceso a otros altos líderes del grupo, y estuvo implicado en la planificación y dirección de los esfuerzos para exacerbar la inestabilidad en el sur de Yemen.

Los militares estadounidenses han lanzado más de 80 ataques aéreos contra Al Qaeda en Yemen desde que el presidente Donald Trump asumió, más del doble que la media de los últimos cinco años. Los Estados Unidos llevaron a cabo 38 ataques contra el grupo terrorista el año pasado, y 22 el año anterior.

“La muerte de Al Awlaqi elimina a un líder terrorista experimentado”, continuó CENTCOM.

Al Awlaki “era un veterano líder responsable de planear y realizar ataques terroristas contra civiles” y ejercía una importante influencia dentro de Al Qaeda en la Península Arábiga, según el Comando Central.

El líder terrorista, según el Pentágono, tenía como misión exacerbar la guerra civil en Yemen, que ha sumido el país en una profunda crisis humanitaria y sirve de zona de cultivo del yihadismo.

“En los últimos años, Al Qaeda se ha aprovechado de los espacios sin gobierno en Yemen para planear, dirigir e inspirar ataques terroristas contra Estados Unidos”, afirmó el Pentágono.

Infobae

Fracturas en el mundo musulmán

Corán

Por Jesús M. Pérez 

Durante la década 2001-2011, enmarcada por los ataques terroristas del 11-S y la muerte de Ben Laden, la violencia yihadista, que golpeó duramente lugares como Nueva York, Washington, Madrid y Londres, centró el debate intelectual en el choque del mundo musulmán y Occidente. Precisamente la popularidad de la tesis sobre el choque de civilizaciones, presentada por Samuel P. Huntington, llevó al presidente del Gobierno español Rodríguez Zapatero a presentar una iniciativa, asumida por Naciones Unidas, de diálogo de civilizaciones. El libro de Huntington hablaba de las “sangrantes fronteras del Islam”, pero a partir de la campaña de ataques de Al Qaeda en Irak (que luego se transformó en el Estado Islámico) contra la población musulmana chií empezó a acumularse la evidencia de que, en términos cuantitativos, las principales víctimas de la violencia yihadista son los propios musulmanes.

Hoy la lista de países donde radicales musulmanes matan a musulmanes es larga: Argelia, Túnez, Libia, Mali, Nigeria, Somalia, Yemen, Siria, Irak, Afganistán, Pakistán… El balance de víctimas de la ola de atentados yihadistas que comenzó en 2012 en Europa, pese a su impacto social, empequeñece frente al balance mensual de algunos de estos países, donde son habituales atentados contra aglomeraciones de gente en mercados y templos.

El mundo musulmán sufre grandes fracturas que lo ponen, fundamentalmente, en conflicto consigo mismo. La primera fractura separa al tronco suní, mayoritario, del tronco chií, del que parten varias ramas, como la de los alevíes turcos, los alauitas sirios y los zaidíes yemenitas. De Turquía a Pakistán, encontramos que allí donde los chiíes son minoría sufren discriminación, restricciones a su libertad religiosa y violencia en nombre de la pureza del islam. Encontramos un historial de ataques, desde la masacre de Sivas de 1993 en Turquía al atentado del Estado Islámico en Arabia Saudita en 2015.

El conflicto entre las dos ramas principales del islam tiene, cómo no, una derivada geopolítica importante: la rivalidad entre Arabia Saudita e Irán, que se manifiesta en una gran partida sobre el tablero del Gran Oriente Medio. Ahora mismo tiene dos focos candentes. Uno es la guerra civil siria, donde en 2013 Riad y Teherán decidieron echar toda la leña al fuego aprovechando la falta de una estrategia del Gobierno de Obama, que había quedado escarmentado con la experiencia libia.

El otro foco candente es la guerra del Yemen, donde el poder militar saudí ha quedado encallado (véase “El Yemen y el límite del poder saudí”) e Irán ha asumido un papel más discreto. Un parlamentario iraní llegó a afirmar en 2014 que cuatro capitales árabes estaban en manos de la revolución iraní. Se refería a Damasco (Siria), Beirut (Líbano), Bagdad (Irak) y Saná (Yemen). Pero la rivalidad geopolítica se juega en un terreno amplio y es posible encontrar dinero saudí e iraní en lugares tan alejados como Mauritania.

Pero sin duda la gran fractura es la que vive en general el Islam enfrentado a la modernidad. La gran caída de los precios de las materias primas a finales de los años 80 obligó a la Unión Soviética a enfrentar los problemas estructurales de su economía dirigida y evidenció el agotamiento del discurso del socialismo árabe en países como Argelia. El experimento reformista soviético se llevó por delante el sistema y la Europa comunista hizo una rápida transición hacia la economía de mercado y la democracia liberal. El socialismo árabe no fue reemplazado como ideología política hegemónica por una de corte modernizador. La principal oposición a líderes como Mubarak y Arafat fue la de los movimientos islamistas, sustentados por un tejido social de organizaciones educactivas y asistenciales. Hasta Sadam Husein trató de recuperar legitimidad con una campaña de islamización que creó las condiciones para que, después de su caída, numerosos cuadros de su régimen terminaran en las filas del Estado Islámico (véase “Del Irak de Sadam y la Siria de Asad al Estado Islámico (1)”).

La esperanza quedaba fuera del mundo árabe, demográficamente minoritario en el Islam. No en vano, casi la mitad de los musulmanes viven en un arco que va del Mar Caspio al sur de Filipinas, mientras que el norte de África y Oriente Medio acoge a poco más de la quinta parte de la población musulmana. La atención estaba puesta en el experimento turco, donde se confiaba en la consolidación de una democracia islámica al estilo de la democracia cristiana europea, con el movimiento Gülen dando sustento a una ética del trabajo al estilo de la descrita por Max Weber en La ética protestante y el espíritu del capitalismo. Hoy, la ruptura entre el partido islamista en el poder en Turquía y el movimiento Gülen, al que Ankara responsabiliza del fallido golpe de Estado de julio de 2016, es total. Y la deriva autoritaria de Erdogan es evidente (véase “Turquía ya no es el país del futuro”).

La otra región del mundo que aunaba modernidad e islam era el Sudeste Asiático. Hoy, en Indonesia, el país musulmán más poblado del planeta, el islamismo conservador avanza. Un exgobernador provincial fue recientemente condenado a dos años de cárcel, más pena que la que pedía el fiscal, por blasfemar contra el islam, en medio de una gran presión social. Precisamente la acusación de blasfemia le costó la vida este año a un estudiante en Bangladesh, asesinado por una turba de compañeros de universidad.

Años de protagonismo mediático de los yihadistas, como Osama ben Laden y su discurso sobre el “enemigo lejano”, que éramos nosotros, nos han hecho pasar por alto la fitna, la guerra civil que vive el mundo musulmán. La violencia terrorista que sufrimos en Occidente es parte de las ondas de choque de ese conflicto que nos afecta de lleno por una razón aún más importante. La presencia de una creciente población musulmana en Occidente plantea un dilema. O bien surge en Occidente un islam moderno u Occidente será consumido por el conflicto del islam con la modernidad.

Fuente: Revista El Medio

Seis claves para entender el conflicto entre Qatar y los países del golfo Pérsico

Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos ya habían roto relaciones con el pequeño y rico país petrolero en 2014. Las relaciones con el terrorismo islámico, la influencia de Al Jazeera y el equilibrio con Irán, entre las principales razones del conflicto

El emir de Qatar, Tanim bin Hamad al Thani, rodeado por el emir de Kuwait –a su derecha–, Sabah al Ahmad al Jaber al Sabah, y el ministro de Exteriores de Omán –a su izquierda–, Yusuf bin Alawi, durante una reunión del CCG. Omán y Kuwait no se sumaron al bloqueo de Qatar (AFP)

El emir de Qatar, Tanim bin Hamad al Thani, rodeado por el emir de Kuwait –a su derecha–, Sabah al Ahmad al Jaber al Sabah, y el ministro de Exteriores de Omán –a su izquierda–, Yusuf bin Alawi, durante una reunión del CCG. Omán y Kuwait no se sumaron al bloqueo de Qatar (AFP)

Liderado por Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, un creciente grupo de países árabes cortó el lunes relaciones diplomáticas y cerró las fronteras con Qatar, el rico emirato petrolero ubicado en las costas del golfo Pérsico.

El conflicto sacudió de lleno a la región, normalmente estable y unida dentro del caos de Medio Oriente, pero no es nuevo y tuvo un antecedente en 2014, cuando el mismo grupo de países, excepto Yemen, también eliminó sus vínculos con Doha durante nueve meses, según reportó la BBC; aunque en aquel momento no hubo cierre de fronteras ni suspensión de vuelos.

Tanto en aquel momento como ahora, el principal motivo de disputa ha sido el apoyo financiero de Qatar, un emirato que promueve la versión salafista del sunismo, a diferentes grupos islámicos, especialmente los Hermanos Musulmanes, considerados terroristas por los países del Golfo.

El rey de Arabia Saudita, Salman bin Abdulaziz al Saud, y el presidente estadounidense, Donald Trump

El rey de Arabia Saudita, Salman bin Abdulaziz al Saud, y el presidente estadounidense, Donald Trump

Pero el inmensamente rico país gasífero y petrolero es también un aliado estratégico de Estados Unidos, que junto con Reino Unido mantienen una base aérea en Al Udeid, la mayor en todo el Medio Oriente y vital para sus operaciones en la región.

La reciente visita del presidente estadounidense, Donald Trump, a Arabia Saudita y las fuertes tensiones internas de la coalición árabe en Yemen, liderada por Riad, parecen haber allanado el camino para el aislamiento de Qatar con base en antiguos conflictos.

1-El financiamiento de terroristas islámicos

Qatar se independizó del Reino Unido en 1971 e irrumpió en los escenarios internacionales, a fuerza de petrodólares, en la década de 1990. Desde entonces, la familia gobernante ha sido criticada por financiar y albergar islamistas y terroristas, y el actual emir, Tamim bin Hamad al Thani, no escapó tampoco de estas acusaciones.

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Khaled Mashal, ex líder de Hamas

Tal es el caso de Khaled Mashal, ex líder de la organización militante Hamas, considerada terrorista por la Unión Europea y los Estados Unidos, quien se encuentra exiliado en Doha; así como también los talibanes de Afganistán, que mantienen una oficina en la ciudad qatarí.

Pero el mayor apoyo ha estado siempre asociado a los Hermanos Musulmanes, el movimiento islamista más viejo de Medio Oriente y que mantiene una fuerte presencia en Egipto, Siria, Libia y Túnez.

En 2010 WikiLeaks filtró una nota diplomática en la que Estados Unidos designaba a Qatar como el “peor de la región” en materia de cooperación para eliminar la financiación de grupos terroristas, una acusación que reflotó en 2016 en un informe del Tesoro estadounidense, según consignó la agencia AFP.

Al mismo tiempo, sin embargo, el país colabora con Washington en la lucha contra Estado Islámico (ISIS) y es sede de una base aérea estadounidense que alberga a más de 10.000 soldados.

2-La Primavera árabe y el apoyo a Mohamed Mursi

Cuando una ola de protestas masivas amenazó con derrocar a los regímenes militares de Medio Oriente en 2011, un fenómeno llamado en ese entonces Primavera árabe, Qatar apoyó los esfuerzos electorales de los Hermanos Musulmanes en diferentes países y especialmente en Egipto, donde el candidato Mohamed Mursi, ligado al movimiento, se convirtió en presidente en 2013.

Este apoyó irritó a sus vecinos, que además de considerar al grupo como terrorista, lo veían como un elemento islamista desestabilizador.

Mohamed Mursi, presidente de Egipto derrocado por los militares en 2013 (Reuters)

Mohamed Mursi, presidente de Egipto derrocado por los militares en 2013 (Reuters)

El Ejército egipcio derrocó a Mursi y lo reemplazó por el general Abdel Fatah al Sisi, y desde entonces Egipto, que se unió al bloqueo diplomático del lunes, y Qatar mantienen relaciones extremadamente tensas.

3-La cadena Al Jazeera

En 1996 Qatar lanzó la cadena Al Jazeera bajo el modelo de la británica BBC y la estadounidense CNN. Con el tiempo, se convirtió en el medio local más influyente de Medio Oriente, con oficinas en 80 países y transmisión en vivo en varios idiomas.

Al Jazeera se colocó, en un principio, como promotora de la Primavera árabe y cubrió las diferentes protestas que se sucedieron en medio de un creciente clima de violencia y censura.

Por esta razón, sus detractores la han criticado por sus posiciones muy cercanas a los movimientos islamistas y por funcionar, como otras cadenas estatales, como un órgano de la diplomacia qatarí.

Egipto arrestó a tres de sus periodistas en 2014 por “falsificar información”, según consignó la agencia AFP. Mientras que en 2016 el Gobierno de Irak cerró sus oficinas en Bagdad por considerar que su cobertura era favorable al ISIS y hostil al chiismo, mayoría en ese país.

La cadena qatarí Al Jazeera apoyó las protestas civiles que fueron conocidas como la Primavera árabe

La cadena qatarí Al Jazeera apoyó las protestas civiles que fueron conocidas como la Primavera árabe

También Estados Unidos la ha criticado por ser portavoz de extremistas, ya que el fallecido Osama Bin Laden, jefe de Al Qaeda, solía divulgar sus comunicados a través de Al Jazeera.

El lunes el ministro de Cultura de Arabia Saudita anunció que había cerrado la oficina de la cadena qatarí en Riad y que le había quitado su licencia. “Al Jazeera promovió grupos terroristas, como los hutíes en Yemen, y atentó contra la soberanía saudita”, dijo el funcionario según Al Arabiya.

4-La guerra civil en Yemen

El lunes Qatar también fue expulsado de la coalición liderada por Arabia Saudita para la intervención en la guerra civil en Yemen, donde el gobierno de Abd Rabo Mansur Hadi intenta recuperar la capital, Saná, capturada por los rebeldes hutíes.

A pesar de haber contribuido con soldados y aviones de guerra contra los hutíes, tanto Arabia Saudita como el gobierno de Hadi citaron el presunto apoyo clandestino a los rebeldes de parte de Qatar como una de las razones para romper relaciones diplomáticas, según estableció la agencia saudita Al Arabiya.

Las acusaciones se dieron en un momento de tensión dentro de la coalición árabe, ya que en abril el gobierno de Hadi acusó a los Emiratos Árabes Unidos de comportarse como un “ocupador” en lugar de un “liberador”.

5-Las relaciones ambivalentes con Irán

En su reciente visita a Riad, Donald Trump pidió a los países árabes que aíslen a Irán, adversario regional de Arabia Saudita, al tiempo que firmó un acuerdo militar con el anfitrión.

Esta aparente alineación del mundo árabe y sunita contra Irán pareció friccionar con una relación ambivalente que Qatar, miembro del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), mantiene con con la teocracia chiita, a la que evita criticar con la dureza que suelen emplear Arabia Saudita y los Emiratos.

Qatar mantiene una relación ambivalente con el régimen iraní. En la foto, el recientemente reelegido presidente Hassan Rohani (AP)

Qatar mantiene una relación ambivalente con el régimen iraní. En la foto, el recientemente reelegido presidente Hassan Rohani (AP)

De hecho, Doha y Teherán mantienen fuertes relaciones económicas en relación con la industria petrolera y gasífera. Ambos países comparten el yacimiento de gas más grande del mundo, el South Pars-North Dome, ubicado en el golfo Pérsico.

Así, los países del Golfo han acusado repetidas veces a Qatar de compartir la agenda política de Irán, a pesar de que sus relaciones diplomáticas empeoraron en 2016, cuando Arabia Saudita cortó sus vínculos con el país persa luego de que manifestantes atacaran su embajada en Teherán.

El lunes, tras el anuncio del bloqueo árabe a Qatar, la agencia estatal iraní Fars anunció que un funcionario del gobierno en Teherán ofreció enviar un cargamento de comida “en 12 horas” a Doha, ya que el cierre de fronteras terrestres comenzó a perjudicar el abastecimiento de alimentos.

6-Riqueza y posición en el mundo

Qatar se encuentra en la península del mismo nombre, al noreste de Arabia, y rodeado por el golfo Pérsico. Con un área total de 11.000 kilómetros cuadrados y 2 millones y medio de habitantes, el país tiene el PBI per cápita más alto del mundo, ajustado por el poder de compra: 141.542 dólares, según datos del Banco Mundial.

Cuenta demás con un índice de desarrollo muy alto, del 0,850, y un equilibrado coeficiente de Gini, que mide la distribución del ingreso, del 41,1.

Su moderna capital, Doha, y su aerolínea de bandera, Qatar Airways, son algunos de los símbolos del crecimiento que ha experimentado esta pequeña nación petrolera, que en 2022 organizará el mundial de fútbol de la FIFA.

Fuente: Infobae

Crisis en el Golfo por el apoyo de Qatar al terrorismo: la reacción de los líderes mundiales

El régimen de Irán fue el primero en criticar a los países que cortaron relaciones con el gobierno de Doha. Estados Unidos, Rusia, Turquía pidieron una resolución pacífica del conflicto y esperan que no afecte las operaciones en conjunto. La FIFA se puso en alerta: en 2022 tiene programado el Mundial en el foco mismo del conflicto

El secretario de Estado, Rex Tillerson, pidió que los países del Golfo mantengan la unidad. La semana pasada firmó acuerdo militares con Arabia Saudita (AFP)

El secretario de Estado, Rex Tillerson, pidió que los países del Golfo mantengan la unidad. La semana pasada firmó acuerdo militares con Arabia Saudita (AFP)

Luego de que Arabia Saudita, Egipto y otros países árabes rompieran relaciones diplomáticas con Qatar por su vínculos con el terrorismo islámico, desestabilizando toda la zona del Golfo Pérsico, los gobiernos de las principales potencias en la región intentaron calmar las aguas.

“Es importante que el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) permanezca unido”, dijo Rex Tillerson, Secretario de Estados de los Estados Unidos, en referencia a la alianza de países árabes entre los que se encuentran algunos de los enemistados.

“Alentamos a las partes a que se sienten y traten estas divergencias”, señaló el funcionario de alto nivel, agregando que mantiene la esperanza de que este conflicto no tenga impacto en la lucha en conjunto contra el terrorismo. Al momento Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Egipto, Yemen, el gobierno del este de Libia y las Islas Maldivas cortaron relaciones con Qatar.

Tillerson se encuentra en Australia junto al Secretario de Defensa, James Mattis, quien por su parte culpó a Teherán de las fricciones. “Las acciones de Irán hablan más fuerte que las palabras”, dijo, según la cadena Al Jazeera. En Qatar Estados Unidos opera su mayor base militar en todo Medio Oriente.

El ministro de Defensa de Arabia Saudita, príncipe Mohammed bin Salman, durante una reunión del Consejo de Cooperación del Golfo: tres de los seis países miembros cortaron relaciones con Qatar (AP)

El ministro de Defensa de Arabia Saudita, príncipe Mohammed bin Salman, durante una reunión del Consejo de Cooperación del Golfo: tres de los seis países miembros cortaron relaciones con Qatar (AP)

Rusia

Por otro lado Dmitry Peskov, portavoz del gobierno de Rusia, dijo que el interés de su país es mantener una situación “estable y pacífica” en el Golfo, y espera que el conflicto no afecte la “determinación común y el compromiso” en la lucha contra el “terrorismo internacional”.

Irán

Mientras que la teocracia chiita de Irán también se refirió a la crisis en el Golfo. “Cortar relaciones diplomáticas y cerrar fronteras no es la forma de resolver una crisis. Como dije antes, la agresión y la ocupación no resultarán en otra cosa que la inestabilidad”, dijo Hamid Aboutalebi, subsecretario del presidente iraní Hassan Rohani, en referencia a la situación en Yemen donde Irán apoya a los rebeldes hutíes.

“Lo que está pasando es un resultado de la danza de las espadas”, agregó. En su reciente visita a Arabia Saudita, donde firmó acuerdo militares, el presidente estadounidense Donald Trump participó de una tradicional danza tribal con espadas.

Turquía

Por su parte el ministro de Exteriores de Turquía, Mevut Cavosuglu, llamó al diálogo y aseguró que su gobierno estaba “entristecido” por la situación.

Qatar se encuentran construyendo estadios para el mundial de fútbol de 2022. La FIFA ya se comunicó con el país y el comité organizador en medio de la crisis (Reuters)

Qatar se encuentran construyendo estadios para el mundial de fútbol de 2022. La FIFA ya se comunicó con el país y el comité organizador en medio de la crisis (Reuters)

“Vemos la estabilidad de la región del Golfo como nuestra propia unidad y solidaridad”, dijo en conferencia de prensa.

India y Pakistán

En una inusual demostración de apoyo hacia Qatar, el gobierno de la India aseguró que la crisis no afectaría sus relaciones con Doha y el de Pakistán reafirmó que no cortará sus lazos diplomáticos.

FIFA

Finalmente, la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) divulgó un corto comunicado en el que asegura mantener “contacto regulares con Qatar”, que se prepara para organizar el mundial de fútbol de 2022.

La FIFA asegura haber hablado con el Comité Local de Organización y con el Comité Supremo de Entrega y Legado, que regulan todos los asuntos relacionados con el certamen internacional del deporte más popular del planeta.

Fuente: Infobae

¿Conseguirá Trump crear un nuevo Oriente Medio?

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Por Eli Cohen 

Trump tiene planes para Oriente Medio y parece que los está llevando a cabo. Para su gira regional, eligió los destinos cuidadosamente con un objetivo claro: afianzar el entendimiento entre los países suníes (Egipto, Jordania y los países del Golfo encabezados por Arabia Saudí) e Israel para combatir al terrorismo islámico, especialmente al ISIS, contener la expansión de la influencia iraní y lograr un acuerdo definitivo y de alcance regional para que, de una vez por todas, israelíes y palestinos firmen una paz estable.

De Riad a Belén, pasando por Jerusalén

La primera parada de la gira, Riad, fue el escenario perfecto para que Trump desplegara su narrativa para el nuevo Oriente Medio que quiere forjar. Trump destacó que la lucha contra el terrorismo yihadista es “una lucha del bien contra el mal”, y dijo ante los saudíes que no iba a dar lecciones (enfoque aislacionista y westfaliano ante las violaciones de derechos humanos y la falta de libertades en la monarquía saudí, es decir, política exterior America First) sino a buscar aliados.

Satisfecho por el recibimiento saudí, Trump se dirigió posteriormente a Israel. En la rueda de prensa conjunta entre Trump y Netanyahu, celebrada en Jerusalén, el premier israelí dijo: “Por primera vez en mi vida veo una verdadera esperanza de cambio”. No sabemos el alcance del famoso “acuerdo definitivo” que propugna el inquilino de la Casa Blanca, ni los detalles del mismo (the devil is in the details); pero Netanyahu se muestra extraordinariamente optimista. Además, para más alegría de Bibi, Trump también ha sido el primer presidente norteamericano en ejercicio en visitar el Muro de las Lamentaciones, ubicado en Jerusalén Este, territorio reclamado por los palestinos como su futura capital.

Por su parte, Mahmud Abás, el presidente palestino, ha entablado, aparentemente, una buena relación con Trump. Sin embargo, en su encuentro en Belén el norteamericano le dio un tirón de orejas al manifestar que la paz no llega a sitios donde el terror es recompensado, en clara referencia a los salarios que la Autoridad Nacional Palestina paga a los terroristas palestinos y a sus familias. En la ciudad de la Natividad, Trump declaró que un acuerdo de paz entre israelíes y palestinos sería el principio de una paz regional más amplia. En su último discurso antes de partir, aseguró a los israelíes que “los palestinos están preparados para alcanzar la paz”.

¿Una estrategia posible?

El plan de la Administración Trump parece simple y lógico: los países suníes aceptan a Israel –Egipto y Jordania ya lo hacen– y son los garantes y patrones de un acuerdo con los palestinos. A cambio, EEUU no se inmiscuye en sus asuntos internos, les procura ayuda militar y económica e intensifica su apoyo a estos países para derrotar al ISIS y contener a Irán.

La estrategia de Trump es una reordenación de las alianzas en Oriente Medio, según Aaron David Miller, uno de los mayores expertos en el conflicto entre israelíes y palestinos, es coherente, pero –apunta el analista– eso no significa que vaya a funcionar.

No es tan fácil que se establezca un entendimiento fluido entre Israel y los países del Golfo, pese a la colaboración y los negocios soterrados de los últimos años, sobre todo en lo referente a contener a un Irán cada vez más crecido, empoderado e influyente. Tampoco es tan fácil que todos los países del Golfo se vuelquen incondicionalmente en la lucha contra el Estado Islámico –muchos lo ven como un contrapeso a Irán–, y sus fuerzas militares no son precisamente efectivas –la campaña en el Yemen contra los rebeldes huzis ha sido un desastre–. Israel puede proporcionar inteligencia y cierta ayuda, pero está lejos de expandir su colaboración a otros niveles más altos e intensos.

Enfrente tienen a un bloque que parece más fuerte, cohesionado y exitoso: el formado por Irán, el Irak chií, Siria y Hezbolá, con el respaldo ruso.

A pesar de ello, si se logra un entendimiento basado en el mutuo reconocimiento y en la cooperación regional, giraría en torno a la independencia política plena de los palestinos. Los países suníes pueden presionar a los palestinos para que acepten las condiciones sugeridas por Trump, pero hasta un determinado límite, más aún cuando Egipto y Jordania, principalmente, desempeñarían el papel de garantes. El acuerdo definitivo iría precedido de uno interino, por el cual Israel restringiría la construcción en los asentamientos, llevaría a cabo ciertas cesiones de territorio a la Autoridad Palestina en Cisjordania y aumentaría los incentivos económicos a los palestinos. Sin embargo, estos avances no significarán nada si el liderazgo palestino no está dispuesto a cumplir con la aburrida tarea de administrar un país; recordemos lo que Bill Clinton dijo el año pasado: ”Me dejé la piel para que los palestinos tuvieran un Estado y aun así lo rechazaron”.

No obstante, además de las cuestiones perennes del conflicto, como Jerusalén Este, los refugiados palestinos o el control del valle del Jordán, todavía quedan muchas incógnitas; la primera de ellas es Gaza y el papel de Hamás, aislado ahora de la Hermandad Musulmana pero fiel cliente de los iraníes.

El cambio viene desde dentro

Sea o no fructífera la estrategia trumpista para Oriente Medio, tiene razón el presidente norteamericano: el cambio debe originarse desde dentro. Así, en su despedida hizo un llamamiento –en el que no ahorró en elogios hacia la gesta del pueblo judío durante los últimos dos mil años y su renacimiento en el Estado de Israel– a cristianos, musulmanes y judíos a crear un mundo mejor y destacó el compromiso que ha obtenido del rey Salman para ello.

No queda más remedio que esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos. Y eso, en la era Trump, ya es garantía de sorpresas.

Fuente: Revista El Medio

paracaidistas rusos aterrizan en el triángulo de las fronteras de Siria con Irak y Jordania.

A las tensiones militares en las fronteras de Siria con Irak, Jordania y Siria se agregó otro ingrediente este domingo 21 de mayo en el segundo Día del viaje al extranjero de Donald Trump, con la llegada de las primeras tropas terrestres rusas al sur de Siria para ocupar la posición opuesta de Estados Unidos y las unidades de élite de la coalición .

Fuentes militares de Debkafile informan que, mientras el presidente de Estados Unidos se prepara para coronar sus dos agitados días en la capital saudí con un importante discurso sobre el Islam, antes de viajar a Jerusalén, un contingente de paracaidistas rusos y fuerzas especiales llegaron a Suweida. Se integraron con el ejército de Siria, Hezbollah y otros aliados pro-iraníes, antes de que las unidades de élite, jordanas, británicas y noruegas, se pudieran hacer con el control de la estratégica frontera sirio-iraquí de 600 kilometros de largo, y sus cruces claves para los Estados Unidos.

Nuestras fuentes informan que los paracaidistas se separaron para llevar a cabo su nueva misión con la 31s brigada rusa estacionada en Siria, junto con los combatientes Spetsnaz.

Son las primeras tropas de tierra que Moscú ha enviado al sur de Siria, donde hasta ahora las operaciones rusas se limitan a ataques aéreos frecuentes ..

Según fuentes militares sirias, las tropas rusas están allí sólo para entrenar y dirigir a las unidades del ejército sirio que luchan en esta parte de Siria. Esta afirmación hizo eco de la afirmación estadounidense de que sus fuerzas especiales estaban en la misma región, en apoyo de los rebeldes del Ejército Libre de Siria, que se habían entrenado en Jordania.
No obstante, las tropas estadounidenses y rusas se han colocado prácticamente cara a cara en este momento. Ambos están detrás de las fuerzas opuestas que compiten por el control de la frontera de Siria con Irak y el cruce clave de Al-Tanf que se encuentra en el triángulo de la frontera sirio-jordana-iraquí.

El gobierno de Estados Unidos con Donald Trump a la cabeza inicialmente habían decidido mantener el control de este sector para que no cayera en manos de Irán y sus milicias chiítas, para avanzar en su esquema para evitar la apertura de vías de comunicación terrestre de Teherán a Siria y el Mediterráneo. Moscú, con su nuevo despliegue este domingo, señaló que se unió igualmente a la acción militar sirio-iraní para frustrar el plan de Washington.

El sábado 20, el portal israelí Debkafile informó , que Siria y sus aliados habían hecho retroceder a las fuerzas de EE:UU. y sus aliados cerca del puesto fronterizo de Al Tanf, dos días después de sufrir fuertes bajas a partir de un ataque aéreo estadounidense en sus convoyes. Fuentes militares sirios informaron que habían capturado la región de Suweida y otros 60 kilómetros cuadrados. Esto les llevó más cerca del cruce estratégico de Al Tanf, en la intersección de la frontera de Siria con Irak y Jordania, que está en manos de Estados Unidos y otras unidades de operaciones especiales.

La llegada este domingo de las tropas terrestres rusas a esta disputada región, ofrece una prueba de fuego para la seguridad que Donald Trump le pueda ofrecer a la familia real saudí y a los gobernantes del Golfo Pérsico de la determinación de su gobierno para frenar la presencia militar de Irán a través del Oriente Medio, junto con Hezbollah, y poder con esto relegar al pasado sus depredaciones en Siria, Irak y Yemen.
El éxito de la operación militar dirigida por Estados Unidos para tomar y mantener la frontera sirio-iraquí daría altas felicitaciones a la política de Trump. Pero una derrota en el campo de batalla a manos de las tropas de Siria y Hezbollah respaldados por Rusia y los iraníes atenuará seriamente las ganancias de su viaje a Oriente Medio. 

Fuente: Debkafile
 

Al menos 60 muertos en atentado suicida del Estado Islámico contra reclutas del ejército en Yemen

Un coche bomba explotó en medio de una reunión de nuevos aspirantes en una escuela al norte de Aden. El grupo yihadista se atribuyó el ataque

El atentado dejó al menos 60 muertos y fue reivindicado por el ISIS (Reuters)
El atentado dejó al menos 60 muertos y fue reivindicado por el ISIS (Reuters)

Al menos 60 personas murieron y otras 29 resultaron heridas en un atentado suicida este lunes, en Adén, contra jóvenes reclutas del Ejército, según un balance de las principales instituciones médicas de esta ciudad del sur de Yemen.

Un recuento anterior, facilitado por responsables de seguridad, daba cuenta de 40 muertos en este atentado, uno de los más sangrientos ocurridos en Adén desde que comenzara la guerra en Yemen en 2015.

El atacante detonó su vehículo en medio de una reunión de nuevos reclutas frente a una escuela al norte de la ciudad, dijo un responsable de seguridad a la AFP.

Así quedó el frente del edificio donde se produjo el atentado (Reuters)
Así quedó el frente del edificio donde se produjo el atentado (Reuters)

El atentado acabó con la vida de 60 personas e hirió a 29, informaron fuentes médicas de tres hospitales, donde fueron llevadas las víctimas.

“Unos sesenta muertos en una operación mártir de un combatiente del Estado Islámico contra un centro de reclutamiento del Ejército en Adén”, publicó la agencia Amaq, órgano de propaganda del grupo yihadista.

El vocero añadió que la explosión se produjo frente a la escuela Sanafir, en el norte de la ciudad de Adén.

Adén, que fue retomada en julio de 2015 de manos de los rebeldes chiitas hutíes y declarada “capital provisional” de Yemen, ha sido blanco de varios atentados contra las fuerzas del orden y responsables políticos, algunos de los cuales fueron reivindicados por grupos yihadistas como Al Qaeda o el grupo Estado Islámico.

El atentado más reciente, reivindicado por el ISIS, se produjo el 20 de julio, con un saldo de cuatro policías muertos.

El Estado Islámico atacó otra vez en Adén (Reuters)
El Estado Islámico atacó otra vez en Adén (Reuters)

El 6 de julio, las fuerzas gubernamentales, apoyadas por una coalición militar árabe, expulsaron a los yihadistas de una base militar de Adén que habían asaltado tras haber dirigido un doble atentado contra ella.

Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA) revindicó el doble atentado suicida y el asalto que le siguió en la base militar, pegada al aeropuerto internacional, donde murieron diez soldados.

En mayo, el Estado Islámico reivindicó un doble atentados contra reclutas del ejército y una base militar en Adén (41 muertos) y un atentado suicida contra jóvenes reclutas de la policía en Mukalla, en el sureste, que dejó 41 muertos.

Yemen está sumido desde marzo de 2015 en un conflicto entre las fuerzas gubernamentales, apoyadas por una coalición liderada por Arabia Saudita, y los rebeldes hutíes, respaldados por Irán.

Los rebeldes hutíes controlan la capital, Saná, y vastos territorios del norte del país. La guerra ha dejado más de 6.600 muertos.