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Papa Francisco: “Una relación personal con Jesucristo, debe ser evitada a toda costa”

¿Qué significa cuando el Papa Francisco dice, “una relación personal con Jesucristo” debe ser evitada a toda costa?

YourNewsWire  El pontífice que llevó a cabo oraciones islámicas en el Vaticano , ha sido captado por la cámara intentando dirigir su rebaño lejos de Jesucristo, advirtiendo a una gran multitud de católicos en Roma que “ tener una relación personal con Jesús es peligroso y muy perjudicial. 

El discurso, que tuvo lugar el 25 de junio, no es más que el último anuncio de elevación de cejas del Papa liberal. La semana pasada Francisco dijo al diario italiano La Repubblica que Estados Unidos de América tiene “ una visión distorsionada del mundo ” y los estadounidenses deben ser gobernados por un gobierno mundial , tan pronto como sea posible, “ por su propio bien .”

El papa Francisco afirma que “todas las religiones promueven la paz” y sostiene que “el terrorismo islámico no existe”

El papa Francisco en la sinagoga de Roma.

El 12 de septiembre de 2006, el papa Benedicto XVI (Joseph Ratzinger) aterrizó en Baviera (Alemania), donde nació e impartió sus primeras clases de teología. Se le esperaba allí para dar una conferencia a la comunidad académica en la Universidad de Ratisbona. Esa lección pasaría a la historia como el discurso papal más polémico del último medio siglo.

En su conferencia, el papa Benedicto explicaba las contradicciones internas del islam contemporáneo, pero también ofrecía un terreno de diálogo con el cristianismo y la cultura occidental. El papa habló de las raíces judías, griegas y cristianas de la fe europea, explicando por qué son distintas del monoteísmo islámico. En su charla incluyó una cita del emperador bizantino Manuel II Paleólogo: “Mostradme lo que Mahoma ha traído de nuevo, y no encontraréis más que cosas malvadas e inhumanas”.

Este barril de dinamita quedó suavizado por la cita de una sura coránica de la juventud de Mahoma, “cuando Mahoma seguía sin poder y amenazado”, señaló Benedicto.

La charla del papa Benedicto no fue ninguna sorpresa. “No es ningún secreto que al papa le preocupaba el islam”, apuntó Christopher Caldwell en el Financial Times.

En Ratisbona, Benedicto escenificó el drama de nuestro tiempo y, por primera vez en la historia de la Iglesia Católica, un papa hablaba del islam sin reciclar clichés. En esa conferencia, el papa hizo lo que está prohibido en el mundo islámico: debatir libremente sobre la fe. Dijo que Dios es diferente de Alá. Nunca volveremos a escuchar algo así.

La cita de Manuel II Paleólogo rebotó por todo el mundo, agitando a la umma [comunidad] musulmana, que reaccionó con violencia. Incluso la prensa internacional se unió a la cantinela unánime de condena del “ataque del papa contra el islam”.

La reacción al discurso del papa demostraba que éste estaba en lo cierto. Todos, desde los líderes musulmanes al New York Times, exigieron que el papa se disculpara y se sometiera. Los principales medios lo convirtieron en un defensor incendiario del “choque de civilizaciones” de Samuel Huntington. En la región bajo la Autoridad Palestina, se prendió fuego a iglesias cristianas, y los cristianos se convirtieron en blanco de ataques. Los islamistas británicos pidieron “matar” al papa, pero Benedicto les retó.

Al mismo tiempo, en Somalia, una monja italiana fue fusilada. En Irak, Al Qaeda decapitó y mutiló a un sacerdote ortodoxo sirio después de que los terroristas exigieran que la Iglesia Católica se disculpara por el discurso. Los Hermanos Musulmanes de Egipto juraron tomar represalias contra el papa. Un líder paquistaní, Shahid Shamsi, acusó al Vaticano de defender a la “entidad sionista”. Salih Kapusuz, número dos del partido del entonces primer ministro (y ahora presidente) Recep Tayyip Erdogan, comparó al papa Benedicto XVI con Hitler y Mussolini. El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, insistió en que las palabras del papa correspondían a la “cadena de la conspiración estadounidense-israelí”, y acusó a Benedicto de formar parte de la “conspiración de los cruzados”.

Enseguida se aumentaron masivamente las medidas de seguridad en torno al papa Benedicto. Dos años después, el papa fue vetado para hablar en la universidad más importante de Roma, La Sapienza. Tras el caso Ratisbona, Benedicto ya no volvería a ser el mismo. Los apaciguadores islamistas y occidentales lograron cerrarle la boca.

Unos días después de la conferencia, agotado y asustado, el papa Benedicto se disculpó. “Lamento profundamente las reacciones en algunos países a algunos pasajes de mi conferencia […] que fueron considerados ofensivos hacia la sensibilidad de los musulmanes”, les dijo el papa a los peregrinos en su residencia veraniega de Castelgandolfo. Esa cita “no expresaba en modo alguno mis opiniones personales. Espero que esto sirva para aliviar los corazones”.

El papa pudo haberlo dicho para evitar más violencia. Pero desde entonces, las disculpas hacia el mundo islámico se han convertido en la política oficial del Vaticano.

“Las posturas predeterminadas frente al islam militante recuerdan desgraciadamente a las posturas predeterminadas de la diplomacia del Vaticano frente al comunismo durante los últimos 25 años de la Guerra Fría”, escribió George Weigel, destacado investigador estadounidense. La nueva agenda del Vaticano busca “alcanzar un acomodo político con los Estados islámicos y renegar de la rotunda condena pública de la ideología islamista y yihadista”.

Once años después de la conferencia de Ratisbona, tan relevante como siempre después de los ataques del ISIS en suelo europeo, otro papa, Francisco I, ha tratado de muchas maneras separar a los musulmanes de la violencia, y siempre ha evitado mencionar la palabra prohibida: islam. Como escribió Sandro Magister, uno de los periodistas sobre asuntos católicos más importantes de Italia: “Ante la ofensiva del islam radical, la idea de Francisco es que ‘debemos mitigar el conflicto’. Y olvidarnos de Ratisbona”.

Todo el cuerpo diplomático del Vaticano se cuida mucho hoy de evitar las palabras “islam” y “musulmanes”, asumiendo en su lugar la negación de que exista un choque de civilizaciones. Cuando regresaba del Día Mundial de la Juventud en Polonia el pasado agosto, el papa Francisco negó que el islam fuese intrínsecamente violento, y afirmó que a toda religión, incluido el catolicismo, subyace un potencial violento. Antes, el papa Francisco había dicho que hay “una guerra mundial”, pero negó que el islam tuviese algún papel en ella.

En mayo, el papa Francisco explicó que el “concepto de conquista” es fundamental para el islam como religión, pero se apresuró a añadir que algunos podrían interpretar el cristianismo, la religión de poner la otra mejilla, de la misma manera. “El verdadero islam y la lectura correcta del Corán se opone a toda forma de violencia”, afirmó el papa en 2013. Un año después, Francisco declaró que el “islam es una religión de paz, compatible con el respeto a los derechos humanos y la coexistencia pacífica”. Afirmó que son los males de la economía global, y no el islam, los que inspiran el terrorismo. Y hace unos días, el papa dijo que “aquellos que se dicen cristianos, pero que no quiere refugiados en su puerta, son unos hipócritas”.

El pontificado del papa Francisco ha estado marcado por su equidistancia moral entre el cristianismo y el islam, lo que también hace sombra a los crímenes de los musulmanes contra su propio pueblo, los cristianos de Oriente y Occidente.

Pero también están los cardenales valientes que dicen la verdad. Uno es el líder católico estadounidense Raymond Burke, que participó en una reciente entrevista con los medios italianos, en la que dijo:

“Está claro que los musulmanes tienen un objetivo último: conquistar el mundo. El islam, a través de la sharia, su ley, quiere gobernar el mundo y permite la violencia contra los infieles, como los cristianos. Pero nos cuesta reconocer esta realidad y responder a ella defendiendo la fe cristiana […]. He escuchado varias veces una idea islámica: ‘Lo que no logramos hacer con las armas en el pasado, lo estamos haciendo hoy con la tasa de natalidad y la inmigración’. La población está cambiando. Si esto persiste, en países como Italia la mayoría será musulmana. […] El islam se autorrealiza con la conquista. ¿Y cuál es la conquista más importante? Roma”.

Por desgracia, el primer arzobispo de Roma, el papa Francisco, parece estar sordo y ciego ante estas importantes verdades. Benedicto XVI tardó cinco días en disculparse por su valiente conferencia. Pero abrió la veda, que cumple ya más de una década, de las excusas del Vaticano sobre el terrorismo islámico.

“El terrorismo musulmán no existe”

“El terrorismo cristiano no existe, el terrorismo judío no existe, y el terrorismo musulmán no existe. No existen”, sostuvo el papa Francisco durante un encuentro con movimientos políticos mundiales.

El papa también declaró que todas las religiones promueven la paz y que el peligro de la radicalización violenta existe igualmente en todas las religiones.

El terrorismo cristiano no existe, el terrorismo judío no existe, y el terrorismo musulmán no existe. No existen”, dijo el papa Francisco.

Agregó que ningún pueblo es criminal, narcotraficante o violento sugiriendo que el terrorismo es principalmente resultado de las desigualdades económicas, en lugar de las creencias religiosas.

En agosto pasado, el pontífice calificó de “injusto” el hecho de relacionar ‘el Islam con la violencia’.

“Los pobres y los pueblos más pobres son acusados ​​de violencia pero, sin igualdad de oportunidades, las diferentes formas de agresión y conflicto encontrarán un terreno fértil para crecer y eventualmente explotarán”, añadió.

En otra parte de sus declaraciones, el papa condenó la negación del calentamiento global, al aseverar que la crisis ecológica es real.

“Un consenso científico muy sólido indica que estamos presenciando un calentamiento inquietante del sistema climático”, afirmó Francisco.

¿Por qué Melania Trump llevó un velo ante el Papa pero no en Arabia Saudita?

Por: Sarah Pulliam Bailey
Al acompañar a su esposo, Donald Trump, en una audicencia privada con el Papa, la primera dama de los Estados Unidos, Melania Trump, se cubrió con un velo. (AFP PHOTO / POOL / Evan Vucci)
Al acompañar a su esposo, Donald Trump, en una audicencia privada con el Papa, la primera dama de los Estados Unidos, Melania Trump, se cubrió con un velo. (AFP PHOTO / POOL / Evan Vucci)

Durante el encuentro de los Trump con el papa Francisco, el miércoles 24 de mayo, la primera dama de los Estados Unidos, Melania Trump, lució un vestido negro con mangas largas de Dolce & Gabbana y un velo negro, en línea con una tradición de muchas primeras damas antes que ella que vistieron de negro cuando se encontraron con el Papa. Las demás mujeres que asistieron, incluida la hija del presidente Donald Trump, Ivanka Trump, llevaron vestidos y velos similares.

Sin embargo, se creó cierta confusión sobre la razón por la cual la primera dama lució un velo —o una mantilla— en El Vaticano y no se cubrió la cabeza con otro en el país musulmán de Arabia Saudita.

Su vocera escribió en un correo electrónico que la primera dama seguía el protocolo vaticano, según el cual las mujeres que tienen audiencia con el Papa llevan mangas largas, ropa formal negra y un velo que cubra la cabeza. “No hubo pedido ni requisitos para su atuendo en Arabia Saudita”, escribió Stephanie Grisham.

 

Los dignatarios extranjeros suelen respetar las reglas del vestir cuando visitan el Vaticano, aunque ese código se comenzó a flexibilizar bajo el papado de Benedicto XVI, dijo Rocco Palmo, editor de Whispers in the Loggia, un sitio sobre noticias eclesiásticas y políticas. Los hombres suelen llevar un traje negro, una camisa blanca y una corbata negra. Sólo las reinas católicas y la princesa de Mónaco pueden vestir de blanco en presencia del Papa, dijo Palmo. Las mujeres tienden a llevar un velo como una suerte de nostalgia de las católicas que los usaban en las iglesias antes del Concilio Vaticano II en la década de 1960.

El papa Francisco ha flexibilizado la previsión de que los obispos lleven sotanas cuando lo vean, por lo que actualmente llevan cuellos clericales. Y se sabe que Francisco ha dejado de calzar los zapatos rojos de su antecesor. “Es parte de su mensaje de simplicidad”, dijo Palmo.

La reina Isabel II llevó un vestido negro con un velo bajo su corona varias veces cuando visitó El Vaticano en décadas pasadas, pero en una visita de 2014 lució un vestido púrpura y un sombrero. Y si una primera dama se encuentra con el papa fuera del Vaticano, se espera otra cosa. Michelle Obama llevó un vestido azul para recibir al Papa en el aeropuerto de Washington, D.C., en 2015.

“El último lugar donde la Casa Blanca querría causar un desaire es El Vaticano”, dijo Palmo. “Los presidentes que ganan el voto blanco católico ganan la Casa Blanca. Si ella no hubiera usado un velo, la gente estaría haciendo especulaciones”.

En Arabia Saudita se considera que las mujeres musulmanas deben usar una pañoleta, pero a las extranjeras no se les exige que adhieran al mismo código de indumentaria. Algunas mujeres prominentes han usado velos en visitas oficiales a Arabia Saudita, pero no llevarlo no se interpreta necesariamente como un insulto a los líderes del país. Al igual que Melania Trump, las ex primeras damas Hillary Clinton y Laura Bush también visitaron el país sin llevar un velo.

“Creo que la gente especula y malinterpreta”, dijo Jane Hampton Cook, una historiadora de los presidentes y las primeras damas. “El Papa es el líder de una iglesia. El rey de Arabia Saudita es un líder de Estado. Hay una diferencia entre ver a un líder religioso y mostrar respeto ante un rey titular de un Estado”.

Y si bien Melania Trump no llevó un velo, se vistió con ropa holgada, con los brazos y las piernas completamente cubiertos, algo adecuado para los estándares de pudor de Arabia Saudita, dijo Cook. La cita no era con líderes religiosos ni en un templo, y si bien las mujeres en Arabia Saudita se cubren la cabeza en público, en el mundo muchas mujeres musulmanas no lo hacen.

Mientras estuvieron en Israel esta semana, los Trump visitaron el Muro de los Lamentos, el sitio más sagrado de oración para los judíos. Ivanka Trump, quien se convirtió al judaísmo ortodoxo, llevó pequeño sombrero mientras rezaba en el muro, mientras que Melania Trump no llevó nada sobre su cabeza.

El presidente Trump, el primer mandatario estadounidense que visitó el muro durante su mandato, se cubrió con una kipá, lo cual es costumbre para los hombres que visitan ese lugar religioso. También usó una en Yad Vashem, el recordatorio del Holocausto en Israel.

Fuente: Infobae

Donald Trump visitará el Vaticano, Israel y Arabia Saudita, en su primera gira internacional como presidente de los EEUU

La Casa Blanca confirmó que el mandatario viajará a Medio Oriente este mes, para luego reunirse con el papa Francisco. La gira tendrá un alto impacto político por las cumbres del G-7 y de la OTAN

La primera salida de Estados Unidos del presidente Donald Trump asoma ambiciosa con importantes destinos. Fuentes del Gobierno confirmaron que el republicano viajará este mes a Israel y a Arabia Saudita antes de emprender su ya confirmada ruta hacia el Vaticano, donde planea encontrarse con el papa Francisco. Además, Trump participará en una reunión clave de mandatarios de la OTAN, bloque al que el líder estadounidense ha mostrado reparos.

La semana pasada, funcionarios israelíes habían señalado que se estaban realizando las gestiones para preparar una visita de Trump a Jerusalén, ciudad a la que el mandatario manifestó intención de trasladar la embajada, durante la campaña presidencial. La confirmación llega un día después de que el magnate reciba en la Casa Blanca al líder palestino, Mahmud Abbas, y a casi tres meses de su reunión con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

Aunque el orden no fue detallado por las autoridades, Trump también visitará Arabia Saudita, otro aliado clave de los Estados Unidos en la región. Trump y el rey Salman bin Abdulaziz conversaron telefónicamente a los pocos días del inicio de su gobierno, en enero. Además, el presidente devolverá la visita que realizó el príncipe heredero Mohammed bin Salman a la Casa Blanca, en marzo.

 

Donald Trump (AFP)

Donald Trump (AFP)

La gira de Trump continuará en Europa. El 24 de mayo aprovechará para dirigirse a la sede de la Iglesia católica, donde se reunirá con el Sumo Pontífice a las 8.30, hora local. “Tengo muchas ganas de reunirme con el papa Francisco”, declaró el republicano hace dos semanas, en la conferencia de prensa en la Casa Blanca con el primer ministro italiano, Paolo Gentiloni.

Posteriormente, participará en la esperada cumbre de la OTAN en Bruselas, el 25 de mayo, y en la cumbre de líderes de los países del G-7, que tendrá lugar en Sicilia el 26 y 27 de mayo.

Fuente: Infobae

¿Se negará Europa a arrodillarse, como se negó el heroico sacerdote francés?

El padre Jacques Hamel fue asesinado por yihadistas en la iglesia de Saint-Étienne-du-Rouvray.

El padre Jacques Hamel fue asesinado por yihadistas en la iglesia de Saint-Étienne-du-Rouvray.

Giulio Meotti.- Imaginen la escena: una misa católica matinal en el pueblo de Saint-Étienne-du-Rouvray, al norte de Francia, en una iglesia casi vacía: hay tres feligreses, dos monjas y un sacerdote muy mayor. Los terroristas del ISIS interrumpen la misa cuchillo en mano y degüellan al padre Jacques Hamel. Esta sobrecogedora escena ilustra el estado de la Cristiandad en Europa.

El padre Jacques Hamel fue asesinado por yihadistas en la iglesia de Saint-Étienne-du-Rouvray.

Ya ha ocurrido antes. En 1996, siete monjes franceses fueron asesinados en Argelia. En 2006, un sacerdote fue decapitado en Irak. En 2016, este terrible ritual islámico se produjo en el corazón de la Cristiandad europeo: el pueblo de Normandía donde el padre Hamel fue asesinado fue donde tuvo lugar el juicio contra Juana de Arco, la heroína del cristianismo francés.

Francia había sido advertida varias veces: los cristianos de Europa correrán la misma suerte que sus correligionarios de Oriente. Pero Francia no quiso proteger a los cristianos de Europa ni a los de Oriente. Cuando hace un año el rector de la Gran Mezquita de París, Dalil Boubakeur, sugirió transformar las iglesias francesas vacías (como la de Saint-Étienne-du-Rouvray) en mezquitas, sólo unos pocos intelectuales franceses, con Alain Finkielkraut y Pascal Bruckner a la cabeza, firmaron un manifiesto, titulado No toquen mi iglesia (Touche pas à mon église), en defensa del patrimonio cristiano de Francia. Laurent Joffrin, director del diario Libération, lideró una campaña de la izquierda contra el manifiesto tachando a los firmantes de “decrépitos y fascistas”.

Durante años, los alcaldes socialistas franceses han aprobado demoliciones de iglesias o su conversión en mezquitas (el mismo objetivo que el del ISIS, salvo que con medios distintos, pacíficos). Salvo en el barrio parisino de Saint-Germain-des-Prés, y en algunos hermosos ámbitos, como el Festival de Aviñón, Francia está experimentando una grave crisis de identidad.

Mientras se demonizaba o ignoraba el llamamiento a salvar las iglesias de Francia, los amenazados cristianos de Oriente que están siendo exterminados por el ISIS sufrían el mismo destino. “Ya no se puede ignorar esta limpieza étnica y cultural”, dice un manifiesto firmado por los habituales intelectuales combativos e “islamófobos”, como Elisabeth Badinter, Jacques Julliard y Michel Onfray. En marzo, el periódico Le Figaro acusó al Gobierno de Manuel Valls de dejar abandonados a los cristianos amenazados de muerte por el ISIS al negarse a concederles visados.

Dense una vuelta por Europa estos días: no encontrarán una sola manifestación de protesta por el asesinato del padre Hamel. En enero de 2015, tras los ataques asesinos contra Charlie Hebdo, los franceses salieron a las calles para decir: “Je suis Charlie”. Después del 26 de julio de 2016, el día en que un sacerdote de 85 años fue asesinado en una iglesia, nadie dijo “Todos somos católicos”. Incluso el papa Francisco, ante el suceso anticristiano más importante en suelo europeo desde la Segunda Guerra Mundial, guardó silencio y dijo que los islamistas buscaban “dinero”. El clero vaticano en pleno se negó a escribir o a decir la palabra islam.

La verdad está viniendo de un escaso grupo de escritores. “Las religiones se imponen a otras religiones; poco puede hacer la Policía cuando uno no teme a la muerte”. Estas eran las palabras, a los seis meses de la matanza de Charlie Hebdo, del escritor Michel Houellebecq en una entrevista con la Revue des Deux Mondes. Nuestras élites deberían leerlas después de cada masacre antes de ponerse a llenar páginas sobre “los fallos de inteligencia”.

No es que con un coche más de la Gendarmería francesa se hubiese podido frenar al islamista que asesinó a 84 personas en Niza. Puede. Quizá. Pero esa no es la cuestión. De manera ritual, tras cada matanza, los medios y los políticos de Europa repiten la historia de “los fallos de inteligencia”. En el caso del ataque en Saint-Étienne-du-Rouvray, se trataba de un terrorista que estaba bajo vigilancia.

La teoría del fallo de inteligencia es una hoja de parra para evitar mencionar el islam y su proyecto de conquistar Europa. Es el código convencional de conducta después de cualquier atentado islamista. Después, añaden: la “venganza” crea una espiral de violencia; hay que trabajar por la paz y demostrar buenas intenciones. Al cabo de dos o tres semanas, llega fatalmente el “Nos lo merecemos”. ¿Por qué? ¿Por tener una religión distinta a la de ellos?

Siempre oímos a los mismos, como si fuese un enorme juego de disimulo y desorientación colectiva donde nadie sabe ni siquiera cuál es el enemigo al que hay que derrotar. Pero, al fin y al cabo, ¿no es mucho más reconfortante hablar de “inteligencia” que de los islamistas que intentan, mediante el terrorismo y la sharia, obligarnos a nosotros, los pobres europeos, a someternos?

Europa parece condenada a un estado de asedio permanente. Pero ¿y si un día, después de más masacres y atentados en Europa, los Gobiernos europeos empiezan a negociar con las principales organizaciones islámicas los términos de la sumisión a la sharia de las democracias? Las viñetas sobre Mahoma y el crimen de la blasfemia ya han desaparecido de los medios europeos, y hace tiempo que Israel y los judíos empezaron a ser el chivo expiatorio.

Tras el atentado en la iglesia, los medios franceses decidieron incluso dejar de publicar fotos de los terroristas. Esta es la valiente respuesta a la yihad de nuestros grandes medios, que también demostraron letales signos de cobardía durante la crisis de Charlie Hebdo.

Hoy, la única esperanza viene de un predicador francés de 85 años que fue asesinado por islamistas después de un sencillo y noble gesto: se negó a arrodillarse ante ellos. ¿Hará lo mismo la humillada e indolente Europa?

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Los musulmanes profanan las iglesias italianas con total impunidad: dos jóvenes toman y escupen la sagrada forma

Musulmanes rezando en el interior de una Iglesia.

Musulmanes rezando en el interior de una Iglesia.

LG.- El pasado 12 de julio, un joven magrebí entró en la iglesia de San Jeremías en Venecia, se abalanzó sobre un crucifijo del siglo XVIII y empezó a sacudirlo hasta que cayó al suelo. Desde entonces, las iglesias católicas en Venecia han sufrido varias profanaciones, faltas de respeto y auténticos ataques protagonizados por musulmanes, según informa el diario italiano Il Gazzettino en su edición impresa de este lunes.

Una de estas profanaciones, de la que se han hecho eco varios diarios nacionales, tuvo como escenario la iglesia veneciana de San Zulian y ha sido relatada por el propio párroco Massimiliano D’Antiga.

El suceso fue protagonizado por cuatro mujeres musulmanas que entraron en la iglesia con el rostro oculto tras un velo. Las mujeres se acercaron al crucifijo y escupieron sobre él. A continuación, huyeron escabulléndose entre los turistas presentes en el templo.

El párroco de San Zulian denunció la profanación ante las autoridades y pidió que se reforzaran las medidas de seguridad en torno a la iglesia, ya que no se trata del único ataque que ha sufrido esta parroquia situada a pocos pasos de la popular Plaza de San Marcos.

En la mañana de este domingo, dos jóvenes, después de asistir a la celebración de la Santa Misa presidida por el párroco, se acercaron al altar para recibir la comunión como el resto de los fieles. Cuando el sacerdote les dio la Sagrada Forma, la escupieron y salieron del templo.

Los feligreses de esta parroquia veneciana también aseguran que hay musulmanes que optan por rezar sus oraciones en el interior de esta iglesia católica. El propio párroco ha confesado a los medios italianos que hace dos semanas entraron en la iglesia dos musulmanes que extendieron una alfombra y comenzaron sus oraciones.

Cuando el sacristán de la iglesia se acercó a ellos para explicarles que ese no era el lugar en el que debían rezar a Alá, se limitaron a responder: “Podemos hacerlo, el Papa nos ha dado permiso”.

Como es habitual, el papa no se ha pronunciado sobre estos gravísimos hechos.

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