LA POLÉMICA.

EN CONTRA DEL TERRORISMO ISLÁMICO

¿Se negará Europa a arrodillarse, como se negó el heroico sacerdote francés?

El padre Jacques Hamel fue asesinado por yihadistas en la iglesia de Saint-Étienne-du-Rouvray.

El padre Jacques Hamel fue asesinado por yihadistas en la iglesia de Saint-Étienne-du-Rouvray.

Giulio Meotti.- Imaginen la escena: una misa católica matinal en el pueblo de Saint-Étienne-du-Rouvray, al norte de Francia, en una iglesia casi vacía: hay tres feligreses, dos monjas y un sacerdote muy mayor. Los terroristas del ISIS interrumpen la misa cuchillo en mano y degüellan al padre Jacques Hamel. Esta sobrecogedora escena ilustra el estado de la Cristiandad en Europa.

El padre Jacques Hamel fue asesinado por yihadistas en la iglesia de Saint-Étienne-du-Rouvray.

Ya ha ocurrido antes. En 1996, siete monjes franceses fueron asesinados en Argelia. En 2006, un sacerdote fue decapitado en Irak. En 2016, este terrible ritual islámico se produjo en el corazón de la Cristiandad europeo: el pueblo de Normandía donde el padre Hamel fue asesinado fue donde tuvo lugar el juicio contra Juana de Arco, la heroína del cristianismo francés.

Francia había sido advertida varias veces: los cristianos de Europa correrán la misma suerte que sus correligionarios de Oriente. Pero Francia no quiso proteger a los cristianos de Europa ni a los de Oriente. Cuando hace un año el rector de la Gran Mezquita de París, Dalil Boubakeur, sugirió transformar las iglesias francesas vacías (como la de Saint-Étienne-du-Rouvray) en mezquitas, sólo unos pocos intelectuales franceses, con Alain Finkielkraut y Pascal Bruckner a la cabeza, firmaron un manifiesto, titulado No toquen mi iglesia (Touche pas à mon église), en defensa del patrimonio cristiano de Francia. Laurent Joffrin, director del diario Libération, lideró una campaña de la izquierda contra el manifiesto tachando a los firmantes de “decrépitos y fascistas”.

Durante años, los alcaldes socialistas franceses han aprobado demoliciones de iglesias o su conversión en mezquitas (el mismo objetivo que el del ISIS, salvo que con medios distintos, pacíficos). Salvo en el barrio parisino de Saint-Germain-des-Prés, y en algunos hermosos ámbitos, como el Festival de Aviñón, Francia está experimentando una grave crisis de identidad.

Mientras se demonizaba o ignoraba el llamamiento a salvar las iglesias de Francia, los amenazados cristianos de Oriente que están siendo exterminados por el ISIS sufrían el mismo destino. “Ya no se puede ignorar esta limpieza étnica y cultural”, dice un manifiesto firmado por los habituales intelectuales combativos e “islamófobos”, como Elisabeth Badinter, Jacques Julliard y Michel Onfray. En marzo, el periódico Le Figaro acusó al Gobierno de Manuel Valls de dejar abandonados a los cristianos amenazados de muerte por el ISIS al negarse a concederles visados.

Dense una vuelta por Europa estos días: no encontrarán una sola manifestación de protesta por el asesinato del padre Hamel. En enero de 2015, tras los ataques asesinos contra Charlie Hebdo, los franceses salieron a las calles para decir: “Je suis Charlie”. Después del 26 de julio de 2016, el día en que un sacerdote de 85 años fue asesinado en una iglesia, nadie dijo “Todos somos católicos”. Incluso el papa Francisco, ante el suceso anticristiano más importante en suelo europeo desde la Segunda Guerra Mundial, guardó silencio y dijo que los islamistas buscaban “dinero”. El clero vaticano en pleno se negó a escribir o a decir la palabra islam.

La verdad está viniendo de un escaso grupo de escritores. “Las religiones se imponen a otras religiones; poco puede hacer la Policía cuando uno no teme a la muerte”. Estas eran las palabras, a los seis meses de la matanza de Charlie Hebdo, del escritor Michel Houellebecq en una entrevista con la Revue des Deux Mondes. Nuestras élites deberían leerlas después de cada masacre antes de ponerse a llenar páginas sobre “los fallos de inteligencia”.

No es que con un coche más de la Gendarmería francesa se hubiese podido frenar al islamista que asesinó a 84 personas en Niza. Puede. Quizá. Pero esa no es la cuestión. De manera ritual, tras cada matanza, los medios y los políticos de Europa repiten la historia de “los fallos de inteligencia”. En el caso del ataque en Saint-Étienne-du-Rouvray, se trataba de un terrorista que estaba bajo vigilancia.

La teoría del fallo de inteligencia es una hoja de parra para evitar mencionar el islam y su proyecto de conquistar Europa. Es el código convencional de conducta después de cualquier atentado islamista. Después, añaden: la “venganza” crea una espiral de violencia; hay que trabajar por la paz y demostrar buenas intenciones. Al cabo de dos o tres semanas, llega fatalmente el “Nos lo merecemos”. ¿Por qué? ¿Por tener una religión distinta a la de ellos?

Siempre oímos a los mismos, como si fuese un enorme juego de disimulo y desorientación colectiva donde nadie sabe ni siquiera cuál es el enemigo al que hay que derrotar. Pero, al fin y al cabo, ¿no es mucho más reconfortante hablar de “inteligencia” que de los islamistas que intentan, mediante el terrorismo y la sharia, obligarnos a nosotros, los pobres europeos, a someternos?

Europa parece condenada a un estado de asedio permanente. Pero ¿y si un día, después de más masacres y atentados en Europa, los Gobiernos europeos empiezan a negociar con las principales organizaciones islámicas los términos de la sumisión a la sharia de las democracias? Las viñetas sobre Mahoma y el crimen de la blasfemia ya han desaparecido de los medios europeos, y hace tiempo que Israel y los judíos empezaron a ser el chivo expiatorio.

Tras el atentado en la iglesia, los medios franceses decidieron incluso dejar de publicar fotos de los terroristas. Esta es la valiente respuesta a la yihad de nuestros grandes medios, que también demostraron letales signos de cobardía durante la crisis de Charlie Hebdo.

Hoy, la única esperanza viene de un predicador francés de 85 años que fue asesinado por islamistas después de un sencillo y noble gesto: se negó a arrodillarse ante ellos. ¿Hará lo mismo la humillada e indolente Europa?

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Los musulmanes profanan las iglesias italianas con total impunidad: dos jóvenes toman y escupen la sagrada forma

Musulmanes rezando en el interior de una Iglesia.

Musulmanes rezando en el interior de una Iglesia.

LG.- El pasado 12 de julio, un joven magrebí entró en la iglesia de San Jeremías en Venecia, se abalanzó sobre un crucifijo del siglo XVIII y empezó a sacudirlo hasta que cayó al suelo. Desde entonces, las iglesias católicas en Venecia han sufrido varias profanaciones, faltas de respeto y auténticos ataques protagonizados por musulmanes, según informa el diario italiano Il Gazzettino en su edición impresa de este lunes.

Una de estas profanaciones, de la que se han hecho eco varios diarios nacionales, tuvo como escenario la iglesia veneciana de San Zulian y ha sido relatada por el propio párroco Massimiliano D’Antiga.

El suceso fue protagonizado por cuatro mujeres musulmanas que entraron en la iglesia con el rostro oculto tras un velo. Las mujeres se acercaron al crucifijo y escupieron sobre él. A continuación, huyeron escabulléndose entre los turistas presentes en el templo.

El párroco de San Zulian denunció la profanación ante las autoridades y pidió que se reforzaran las medidas de seguridad en torno a la iglesia, ya que no se trata del único ataque que ha sufrido esta parroquia situada a pocos pasos de la popular Plaza de San Marcos.

En la mañana de este domingo, dos jóvenes, después de asistir a la celebración de la Santa Misa presidida por el párroco, se acercaron al altar para recibir la comunión como el resto de los fieles. Cuando el sacerdote les dio la Sagrada Forma, la escupieron y salieron del templo.

Los feligreses de esta parroquia veneciana también aseguran que hay musulmanes que optan por rezar sus oraciones en el interior de esta iglesia católica. El propio párroco ha confesado a los medios italianos que hace dos semanas entraron en la iglesia dos musulmanes que extendieron una alfombra y comenzaron sus oraciones.

Cuando el sacristán de la iglesia se acercó a ellos para explicarles que ese no era el lugar en el que debían rezar a Alá, se limitaron a responder: “Podemos hacerlo, el Papa nos ha dado permiso”.

Como es habitual, el papa no se ha pronunciado sobre estos gravísimos hechos.

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¿A quién sirve este pendejo, idiota? El papa Francisco sostiene que el Cristianismo es igual de violento que el islam

Sumándose a las confusiones de los gobiernos europeos frente al desafío islámico, el papa Francisco ha contribuido con otra actitud anfibológica, como las que últimamente ha empleado. Afirmó: “El mundo está en guerra”, porque ha perdido la paz y no tiene miedo a decirlo. Pero añadió: “El mundo está en guerra, pero no es una guerra de religiones”. “Hablo en serio de una guerra de intereses, por dinero, por los recursos de la naturaleza, por el dominio de los pueblos”. Parecería que el líder de la Iglesia Católica vive en otro mundo, porque ¿cuál es la motivación del asesinato de Niza o de todos los que han degollado y decapitado enemigos delante de las cámaras de televisión? ¿No pertenecen todos, sin excepciones, a organizaciones musulmanas radicales que proclaman la destrucción de Occidente? Es más: ¿No se matan entre ellos chiítas y sunitas, del mismo modo que lo vienen haciendo desde que se disputan el legado del Profeta?

¿Intereses? ¿Se puede hablar simplemente de intereses? Esos terroristas que se inmolan con chalecos explosivos, dispuestos a morir por Alá con tal de matar cristianos o judíos, ¿no son fanáticos religiosos?

Entendemos que el Papa no quiera excitar aún más el odio, pero, si reconoce que hay guerra, ella se libra entre enemigos, como lo dice la lógica más elemental. De un lado, está toda la civilización occidental y del otro, el islam radical en sus diversas vertientes. Ya sabemos que no son todos los musulmanes, pero en ese escenario es donde quizás el Papa podría ayudar, promoviendo un diálogo interreligioso, en que los musulmanes pacíficos, ayudados por el mundo tolerante, puedan realmente librar su batalla interna y lograr el predominio del lenguaje de la paz. No es verdad, como dice el Papa, que todas las religiones quieren la paz. Algunas sí y otras no. O algunos grupos sí y otros no. Y de eso se trata, de entender que las religiones que no quieren la paz deben ser derrotadas, en el terreno de los hechos desde ya, pero también en el de las conciencias, que es el más importante. Si no se desarma claramente la prédica del odio en mezquitas y madrazas, si no se enfrenta claramente y sin temores a los predicadores fanáticos, Occidente verá su fin. O el de los valores que lo configuraron, aunque sobrevivan sus Estados como cáscaras vacías.

Todo empieza por asumir, entonces, que si estamos en guerra, debemos combatir. ¿Contra quién? Contra los enemigos, los que nos declararon la guerra y quieren imponernos su religión retrógrada y su intolerante visión del mundo. Con ellos estamos en guerra y debemos luchar. Cada uno con sus armas, pero no dejarse vencer por el temor o la cómoda indiferencia.

“Todas las religiones tienden igual a la violencia”

En una conferencia de prensa, el papa Francisco pareció sugerir que todas las religiones tienden por igual a la violencia y que el Islam y el Cristianismo son iguales en ese aspecto.

Cuando un periodista le preguntó sobre el “salvaje asesinato del Padre. Jacques Hamel”, en el norte de Francia, claramente “asesinado en nombre del Islam”, Francisco respondió que no le gusta hablar de violencia islámica porque también hay mucha violencia cristiana.

En la breve conferencia de prensa a bordo del avión papal de regreso de Cracovia, el Papa dijo que todos los días, al leer el periódico, ve la violencia perpetrada en Italia por cristianos: “uno que asesinó a su novia, otro que asesinó a su suegra…. ¡y estos son católicos bautizados! ¡Hay católicos violentos!”

“Si hablo de violencia islámica, debo hablar de violencia católica,” dijo Francisco. “Y no, no todos los musulmanes son violentos, no todos los católicos son violentos. Es como una ensalada de fruta; hay de todo”.

¿No acaba de decir eso, o sí lo dijo? ¿Una “ensalada de fruta”? ¿A uno de sus propios sacerdotes, un par de “santos guerreros” islámicos le acaban de cortar la cabeza en un ritual en nombre de Allah, y para el papa Francisco este acto de la Jihad no difiere del hombre cristiano que asesina a su suegra en el noticiero vespertino? Desearía que el Santo Padre hubiera estado bromeando, pero no lo estaba.

A esta altura, parece acertado decir que el Santo Padre debe tener sus facultades mentales disminuidas de algún modo, o que trabaja activamente para desestabilizar la Iglesia en un mundo peligroso que empeora gracias a las palabras desconcertantes, acciones confusas y ahora la negligencia del líder espiritual más poderoso del mundo.

Suponiendo que el papa Francisco aún esté en su sano juicio, sólo podemos especular sobre quién podría ser quien le da estas órdenes extrañas. ¿Actúa en cuenta propia, como bola de demolición papal, por la sola ambición de su propio y enorme ego? ¿O hay alguien más –algo más—que le ha encargado que lleve a cabo una guerra no santa contra la Iglesia que él mismo lidera?

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El papa y la guerra santa

El Papa francisco visitó el 29 de noviembre de 2014 la mezquita azul de Estambul y allí el Gran Muftí de Estambul, Rahmi Yaran, le leyó fragmentos del Corán

El Papa francisco visitó el 29 de noviembre de 2014 la mezquita azul de Estambul y allí el Gran Muftí de Estambul, Rahmi Yaran, le leyó fragmentos del Corán

Por: Denis MacEoin.

La mañana del 26 de julio, un sacerdote que estaba dando misa, un anciano de 85 años, el padre Jacques Hamel, fue asesinado en el altar por uno de dos devotos del Estado Islámico armados con cuchillos. Su asesino lo degolló y pudo haber procedido a decapitarlo, ya que es la costumbre de muchos ejecutores yihadistas. Los seguidores de una fe que ensalza a los asesinos como mártires (shuhada) crearon un mártir para otra fe bien distinta.

Tanto en griego como en árabe, los términos “mártir” y “shahid” significan exactamente lo mismo: “testigo”. El padre Hamel fue el último de una larga serie de mártires cristianos que han sido asesinados por los violentos, supuestamente para atestiguar la única verdad de la fe de éstos. Muchos mártires musulmanes han muerto de forma muy parecida, pero ha habido aún más que han dado sus vidas librando la guerra (la yihad) para conquistar territorios para el islam.[1]

La bandera del Estado Islámico reza: “la ilaha illa’llah, Muhammadun rasulu’llah”. Esas palabras significan: “No hay más Dios que Alá, y Mahoma es su mensajero”. Esas dos frases se conocen como la shahada: aportar testimonio. Hoy se ve por todas partes, primero en Siria, y luego en Francia o Reino Unido. Pero shahada también significa “martirio”. Y alcanzar el martirio mediante un acto de violencia es lo que los asesinos de un inocente hijo de Dios lograron ese día, cuando la policía, armada, los encontró y los disparó matándolos junto a la iglesia que habían profanado.

Al día siguiente, el jefe de la Iglesia Católica, el papa Francisco, hizo unas declaraciones oficiales sobre el suceso, y por un momento pareció que por fin había entendido las cosas. Dijo que el mundo se encontraba en este momento en guerra. Décadas después de que empezase la guerra, he ahí a un líder religioso y jefe de Estado que parecía haber abierto los ojos al hecho de que los países occidentales han estado librando involuntaria e ineficazmente una guerra contra el radicalismo islámico. O tal vez sea más preciso decir que el radicalismo islámico ha estado librando una guerra contra nosotros.

Pero después lo estropeó. Lo que dijo luego fue: “Es una guerra, y no debemos tener miedo a decirlo […] es una guerra de intereses, por dinero y recursos. No estoy hablando de una guerra de religiones. Las religiones no quieren la guerra. La guerra la quieren otros”.

¿Qué? ¿Tiene algo que ver asesinar a un sacerdote en su altar con los “intereses, el dinero y los recursos”? ¿Lo que movió a los asesinos fue un anhelo de justicia social, más dinero y acceso a mayores recursos? ¿Pensaban que la muerte violenta de un sacerdote indefenso les iba a hacer conseguir algo de eso? No robaron ninguno de los objetos de valor en la mesa del altar, como los incensarios, los candelabros, el crucifijo o la custodia. Los asesinos habían gritado “Allahu Akbar”, literalmente, “Alá es más grande” (que todo, y especialmente para los musulmanes, la trinidad cristiana y la Iglesia, supuestamente no monoteístas). Como por desgracia sabemos bien, “Allahu Akbar” es una expresión religiosa que los musulmanes utilizan a menudo. Es el comienzo de la llamada a la oración, el adhan, repetido cinco o seis veces al día, precedido y seguido por la shahada. Lo han podido escuchar los occidentales cada vez que los musulmanes en Europa y Estados Unidos han cometido atentados, o como preludio a un ataque suicida. Eso es así precisamente porque los musulmanes creen que su dios (Alá) es superior a todos los demás dioses, porque para ellos el islam es la religión más importante de todas y, por último, porque el islam está destinado a conquistar el mundo, sea mediante la conversión o la violencia.

¿Qué quiso decir el papa Francisco cuando dijo que “las religiones no quieren la guerra, la guerra la quieren otros”? Se trata de un hombre con acceso a infinidad de escuelas e investigadores, a los académicos de todo el mundo, a los especialistas en el islam y Oriente Medio. Simplemente no es verdad. Para empezar, ¿quiénes son esos “otros”? ¿Los no religiosos? ¿Los ateos? ¿Los agnósticos? ¿Los protestantes?

El papa Francisco (derecha) declaró recientemente: "No estoy hablando de una guerra de religiones. Las religiones no quieren la guerra"; y "Creo que no es justo identificar el islam con la violencia. No es justo y no es cierto". Hasán al Bana (izquierda), fundador de los Hermanos Musulmanes, escribió: "el Noble Corán designa a los musulmanes como los guardianes de la humanidad en su minoría, y les otorga los derechos de soberanía y dominio sobre el mundo entero a fin de llevar a cabo este elevado cometido".

El papa Francisco (derecha) declaró recientemente: “No estoy hablando de una guerra de religiones. Las religiones no quieren la guerra”; y “Creo que no es justo identificar el islam con la violencia. No es justo y no es cierto”. Hasán al Bana (izquierda), fundador de los Hermanos Musulmanes, escribió: “el Noble Corán designa a los musulmanes como los guardianes de la humanidad en su minoría, y les otorga los derechos de soberanía y dominio sobre el mundo entero a fin de llevar a cabo este elevado cometido”.

Para ganar una guerra, se debe poder identificar al enemigo, entender sus motivos, averiguar qué lleva a sus soldados a arriesgar sus vidas en la batalla, saber por qué causa madres y esposas enviarían a sus hijos y maridos a luchar, sabiendo que podrían no regresar. Si se ignora todo eso, si se inventan falsos motivaciones para el enemigo, o no se conocen sus objetivos últimos, pierdes. “Si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, no tendrás que temer los resultados de cientos de batallas”, dijo el gran general chino Sun Tzu, en El arte de la guerra.

Al día siguiente de esas declaraciones, el papa, lamentablemente, agravó su ignorancia. Un reportaje en una revista católica Crux contaba que “el papa dijo que en todas las religiones hay personas violentas, “un pequeño grupo de fundamentalistas”, incluido el catolicismo. “Cuando el fundamentalismo llega al punto de asesinar […] se puede asesinar con la lengua y también con el cuchillo”, dijo.

“Creo que no es justo identificar el islam con la violencia. No es justo, y no es verdad”, prosiguió, añadiendo que ha mantenido una larga conversación con el gran imán de Al Azhar, la universidad islámica que tiene su sede en El Cairo, a menudo referida como El Vaticano del mundo suní. Sé cómo piensan. Buscan la paz, el encuentro”, dijo.

Por desgracia, está claro que el papa (junto a cientos de políticos y líderes religiosos de Occidente, aunque no en Israel) no conocen en absoluto a su enemigo. Si cree que “las religiones no quieren la guerra”, también queda claro que jamás ha estudiado el islam o que nadie le ha dado una instrucción veraz al respecto. A continuación explico por qué.

En los últimos capítulos del Corán hay decenas de versos que instan a los creyentes a salir a librar la yihad o a utilizar sus recursos para pagar a otros para que lo hagan. El propósito de la yihad es “el fortalecimiento del islam, la protección de los creyentes y vaciar la tierra de incredulidad”. [2]

Según un experto contemporáneo en la yihad, “el Corán […] presenta una justificación religiosa muy desarrollada para librar la guerra contra los enemigos del islam”. [3]

El islam no es simplemente una religión; es un sistema de gobernanza. Esto decía Hasan al Bana, el fundador de los omnipresentes Hermanos Musulmanes:

“El islam es un sistema integral que se ocupa de todos los ámbitos de la vida. Es un Estado y una patria (o un gobierno y una nación). Es la moral y el poder (o la misericordia y la justicia); es una cultura y una ley (o el conocimiento y la jurisprudencia). Son bienes y riqueza (o ganancias y prosperidad). Es un empeño y una llamada (o un ejército y una causa). Y, por último, es la creencia y el culto verdaderos”.[4]

¿Qué significa esto para los no musulmanes? Bana, de nuevo, lo aclara: “Esto significa que el Noble Corán designa a los musulmanes como los guardianes de la humanidad en su minoría, y les otorga los derechos de soberanía y dominio sobre el mundo entero a fin de llevar a cabo este elevado cometido. Y por lo tanto es asunto nuestro, y no de Occidente, y le corresponde a la civilización islámica, y no a la materialista. Hemos llegado a la conclusión de que es nuestro deber establecer la soberanía en todo el mundo y guiar a toda la humanidad hacia los sabios preceptos del islam y sus enseñanzas, sin los cuales la humanidad no puede alcanzar la felicidad”.[5]

La literatura de la tradición islámica, que se encuentra en seis colecciones canónicas, fija las definiciones de la yihad y las instrucciones para librarla. Por favor, no se equivoquen con la habitual confusión: “La yihad más importante es una lucha con el yo, una guerra espiritual”. Esta idea no aparece en los textos clásicos.[6] Durante siglos, la yihad ha significado una guerra física. Incluso las místicas hermandades sufíes han participado de esta lucha sumamente física.[7]

El profeta islámico Mahoma llevó a sus hombres a la batalla en muchas ocasiones, y les envió a unas cien expediciones y partidas de asalto.[8] Sus sucesores, los califas, hicieron lo mismo. En el medio siglo posterior a la muerte de Mahoma en el año 632 E.C., las fuerzas musulmanas conquistaron la mitad del mundo conocido. Las guerras de la yihad las siguieron luchando a ritmo anual todos los grandes imperios islámicos, sin excepción.

Los dos principales imperios islámicos, el de los omeyas (661-750) y sus sucesores bajo una nueva dinastía de califas, los abásidas (750-1258) llevaron a cabo expediciones anuales (normalmente una o dos al año) contra el imperio bizantino (radicado en Constantinopla). Estos asaltos seguían una tradición de las primeras guerras yihadistas libradas en Occidente y Oriente. Nunca se dejaban al azar, sino que estaban bien planificadas. Por lo general, había dos campañas de verano, a menudo seguidas por expediciones de invierno.

Las yihad de verano solían hacerse en forma de dos ataques separados. A una matanza se la llamaba “expedición de la izquierda”. Se lanzaba desde las fortalezas fronterizas de Sicilia, cuyas tropas eran principalmente de origen sirio. La “expedición de la derecha”, más amplia, se llevaba a cabo desde la provincia oriental anatolia de Malatya, desplegando tropas iraquíes. Estas expediciones yihadistas tuvieron su apogeo durante el tercer gran imperio, el de los otomanos, que conquistaron Constantinopla en 1453, poniendo fin así al Imperio bizantino. Constantinopla fue renombrada como Estambul, y su principal basílica, Santa Sofía, se convirtió en la mezquita imperial de los otomanos.

Las organizaciones yihadistas de hoy, desde el Estado Islámico a Al Qaeda, los talibanes, la Yihad Islámica, el Frente Al Nusra, Boko Haram, Hamás, Al Shabab y otros cientos no están más que llevando a cabo, en un espectro más amplio, las guerras yihadistas del siglo XIX.[9]

Los yihadistas parecen preferir esto al trabajo misionero (aunque otros grupos, como la palestina Yamat Tabligh, hacen mucho trabajo de ese tipo) porque sus guerras se remontan a los tiempos de Mahoma y compañía, las tres primeras generaciones beligerantes. El término “salafista”, utilizado ahora para los grupos islámicos más radicales, viene de “salaf”, o “antepasado”, pero refiriéndose concretamente a las primeras tres generaciones del islam: Mahoma, sus primeros seguidores, sus hijos y nietos. Los yihadistas lo hacen porque, tras haber perdido potencia militar desde la quiebra del Imperio otomano en 1918, parecen sentirse compelidos a responder luchando contra la fuerza de Occidente y el triunfo de los cristianos (o, en Israel, de los judíos). Alá, a sus ojos, prometió a sus seguidores, los musulmanes, que un día dominarían el mundo,[10] y durante muchos siglos, los musulmanes quizá creyeron que eso era lo que estaba ocurriendo. Después esas esperanzas se frustraron. Los imperios occidentales empezaron a conquistar, colonizar y gobernar los estados musulmanes, como el norte de India, Argelia, Egipto, Sudán, Libia y otros países. Fue un revés inimaginable.

Para contraatacar, los yihadistas han optado por utilizar la mejor arma a su disposición: el terrorismo. Y lo que es peor: Occidente, al que ahora aterrorizan, ha consentido su propio debilitamiento. Una mezcla de corrección política, miedo a ofender, miedo a luchar y una reticencia a perturbar una estabilidad ilusoria ha generado una increíble cantidad de oportunidades a los yihadistas.

El joven islamista que asesinó al sacerdote en Francia, por ejemplo, había sido detenido dos veces por intentar viajar a Siria para luchar con el Estado Islámico. Cuando se produjo el asesinato, las amables autoridades le habían obligado a llevar un brazalete de vigilancia, pero su toque de queda era únicamente durante la noche. Durante el día, podía vagar a sus anchas por las calles. Esa fatídica mañana, decidió ir con su cómplice a una iglesia cercana y satisfacer sus anhelos de convertirse en mártir y asesinar a un cristiano.

Por desgracia, el papa Francisco no pudo haberse equivocado más. Ha habido una religión que ha querido librar guerras desde su origen. Llevamos más de 1.400 años protegiéndonos contra eso, como cuando se detuvo al Imperio otomano en las puertas de Viena en 1683. Ahora, hemos bajado la guardia y nos hemos dado la vuelta. No porque no tengamos fuerzas de seguridad. Las tenemos. Sino porque a menudo no buscamos lo correcto: los textos y los sermones que prefiguran la radicalización.

¿Por qué musulmanes jóvenes pasan de la cotidianeidad a ser reclutados por los extremistas? Los jóvenes cristianos, hindúes, judíos, budistas y bahá’ís no se mueven en esa dirección. ¿Podría ser porque a muchos jóvenes musulmanes, primero en los países islámicos, y ahora en Occidente, se les enseña a muy temprana edad que el islam aspira a la dominación, que la yihad no es un mal sino una expresión de su fe, que son víctimas de la “islamofobia”, que las mujeres occidentales son inmorales, y que las demás religiones son falsas?

Es hora de despertar. Estamos efectivamente en guerra, nos guste o no. “Tal vez vosotros no estéis interesados en la guerra, pero la guerra está interesada en vosotros”, dijo León Trotsky.

Nuestro enemigo es una versión extremista del islam que aún tiene que someterse a una reforma, una que lleve a los musulmanes no hacia atrás, al siglo XVII, sino hacia delante, al siglo XXI y posiblemente más allá.

NOTAS

[1] “El concepto de martirio desarrollado de forma distinta en el islam que en el judaísmo o el cristianismo. En el islam, el martirio tiene un sentido mucho más activo: se espera que el futuro mártir busque situaciones donde se pueda alcanzar el martirio”. David Cook, Understanding Jihad, University of California Press, 2015, pág. 26.

[2] Rudolph Peters, Islam and Colonialism: The Doctrine of Jihad in Modern History, La Haya, 1979, pág. 10.

[3] Cook, pág. 11.

[4] Hasan al-Banna, Message for Youth, traducido por. Muhammad H. Najm, Londres, 1993, pág.

[5] Wendell Charles (trans), The Five Tracts of Hasan Al-Banna (1906-1949), University of California Press, 1978, págs. 70-73.

[6] “Las tradiciones que indican que la yihad significaba una guerra espiritual […] no aparecen en absoluto en ninguna de las colecciones oficiales, canónicas (con la excepción de Al Tirmidi, que dice: “el luchador es el que lucha por sus pasiones”; aparecen sobre todo en las colecciones de materiales ascéticos o proverbios”. Cook, pág. 35.

[7] “Este paradigma persistió hasta la época medieval, donde a menudo nos encontramos con grupos sufíes que luchan contra los enemigos del islam. Por ejemplo, tras derrotar a los cruzados bajo Guido de Lusignan en la Batalla de los Cuernos de Hattin (1187), el líder musulmán Salah al Din al Ayubi [Saladino] (1169-1191) asesinó a los cruzados apresados por varios de sus regimientos sufíes”. Cook, pág. 45.

[8] En Wikipedia hay una lista completa y anotada.

[9] Para más detalles, ver Rudolph Peters, passim.

[10] “Él [Alá] es quien envió a su mensajero [Mahoma] con la guía y la religión verdadera [el islam] para hacerla prevalecer sobre todas las religiones” (Corán, 9:33). El quinto verso de esa misma sura es conocido como “versículo de la espada”, porque es el primero que alienta los ataques físicos contra los no musulmanes.

La Policía irrumpe en la iglesia Santa Rita de París y saca violentamente a los fieles mientras que el Papa Francisco ignora el desalojo e insiste en que el islam es paz y amor.

El templo parisino de Santa Rita, en el 27 de la rue François Bonvin, es una barricada. Los fieles, con un cartel en la puerta que rezaba – “en Francia matamos a los sacerdotes y derribamos iglesias”- esperan en el interior celebrando Misa, para defender su templo del desalojo que la policía va a llevar a cabo, según cuenta el grupo Intereconomía.

El edificio se vendió hace dos años a un promotor bretón que quiere construir un aparcamiento y viviendas públicas, pero a la comunidad que ahora ocupa este templo de Santa Rita (antes en manos de una comunidad galicana) no se le ha dado un lugar alternativo donde celebrar bautizos, bodas, la Santa Misa, donde congregar a los fieles de un barrio que sabe que “si se pierde Santa Rita se perderá demasiado”.

“Nadie nos da una solución. No podemos irnos de aquí sin más si nadie nos ofrece una alternativa. Acabaremos celebrando los sacramentos en la calle” explica a France 3 el sacerdote Dominique Philippe.

A pesar de la labor realizada por la comunidad católica -en plena comunión con la Iglesia de Roma- en el barrio, las autoridades han ordenado su desalojo y la Policía ha ejecutado la orden. Una orden que deja violentas imágenes en plena celebración de la Misa, que han provocado irritación entre no pocos fieles.

“Un día después del funeral del padre Hamel, asesinado por el ISIS, hacen esto. Pensábamos que no serían capaces”, se quejaba uno de los fieles. Otros, más duros, denuncian cómo el Gobierno socialista parece estar más preocupado en desalojar un iglesia que en proteger a sus ciudadanos: “Esta policía hacía falta en Niza, no aquí”, comenta un internauta en durísima referencia al atentado islamista en suelo francés.

Monaguillos y sacerdotes desalojados del templo, escenas violentas… esto es lo que deja un sistema que ha criticado también la presidenta del Frente Nacional, Marine le Pen, que escribía en las redes sociales: “¿Qué tal si construimos los aparcamientos en las mezquitas salafistas,y no en nuestras iglesias?”.

¿Se atreverían los policías franceses a desalojar una mezquita llena de radicales con la determinación que lo han hecho con los pacíficos católicos parisinos? ¿Ustedes lo creen? Nosotros, tampoco.

El papa ignora el violento desalojo de una iglesia de París e insiste en que el islam es “paz y amor”

La Policía francesa ha desalojado la iglesia de Santa Rita iglesia en plena celebración de la Misa, sólo un día después del funeral celebrado por el padre Jacques Hamel, asesinado el 26 de julio por terroristas islamistas.

¿Llevar a un monaguillo detenido como si fuese un delincuente y sacar a rastras a un sacerdote es lo que ordenó el mismo presidente socialista francés que ha clamado contra la islamofobia? Las imágenes del desalojo han causado un gran escándalo en Francia, provocando indignación entre los católicos e incluso mereciendo las críticas de la derecha más tibia.

Exterior de la iglesia Santa Rita.

Exterior de la iglesia Santa Rita.

En las redes sociales algunos ciudadanos franceses se preguntan por qué ha hecho así este desalojo el mismo gobierno que no se atreve a desalojar mezquitas salafistas, en las que se predica el odio a Occidente y se recluta a radicales islamistas para el yihadismo.

El papa Francisco ha declinado pronunciarse sobre este escándalo. Por si no habían suficientes pruebas, el encanallado silencio del papa nos muestra que el argentino Bergoglio, fuera máscaras, forma parte fundamental del siniestro plan para la aniquilación de la población europea cristiana y de raza blanca. Lo que hace el papa con su silencio es dejar expedito el camino para que los ataques y las vejaciones contra los católicos empiecen a formar parte de la crónica diaria. Este eminente masón, cuya muerte sería lo más deseable para la supervivencia de cuanto ha conferido sustento a nuestra forma civilizadora de vida, ha seguido manteniendo hoy que “el verdadero islam” es contrario a la violencia y aboga rastreramente por el diálogo con esta religión “para conseguir la paz”. Es decir, que el farsante niega la naturaleza violenta del islam para a continuación postular a favor de un acuerdo con los “pacifistas” que nos garantice la paz.

“El ecumenismo es un camino ineludible de la evangelización. Es importante el enriquecimiento recíproco. ¿Cuántas cosas podemos aprender unos de otros”, señala el papa, para defender a continuación “el diálogo interreligioso”, que a su juicio “es una condición necesaria para la paz en el mundo y no oscurece la evangelización”.

El rastrero pontífice se detiene sobre todo ante la que considera la “importante la relación con los creyentes del islam”.

A pesar de lo que considera “episodios de fundamentalismo violento”, en referencia, aunque sin citarlo, a los atentados que se están produciendo a diario en Europa, el papa invita a evitar “odiosas generalizaciones” porque “el verdadero islam y una adecuada interpretación del Corán es amor y se oponen a toda violencia”.

Una mirada “muy especial” también la dirige al pueblo judío y asegura “que el diálogo y la amistad con los hijos de Israel son parte de la vida” de los católicos.

El papa aprovechó su exhortación para lamentar “sincera y amargamente las terribles persecuciones de las que fueron y son objeto los judíos, particularmente aquellas que involucran o involucraron a cristianos”.

Una doctora rumana le saca los colores a Francisco

El Papa con una delegación de la B´nai B´rith International, (en castellano “Los Hijos de la Alianza”), una organización masónica judía de alcance internacional.

El Papa con una delegación de la B´nai B´rith International, (en castellano “Los Hijos de la Alianza”), una organización masónica judía de alcance internacional.

A veces en la historia, cuando los hombres de la Iglesia son demasiado cobardes para cumplir su deber, Dios los avergüenza llamando a una mujer para que lo haga por ellos. Nos acordamos, por ejemplo, de Santa Juana de Arco y Santa Catalina de Siena. Habiendo sufrido su familia persecución por parte de los comunistas, esta señora católica no se sintió intimidada en lo más minimo por la presencia del Sumo Pontífice, y le dijo precisamente lo que a todos nos habría gustado decirle. Espero sinceramente que esta reprimenda infunda contrición al Santo Padre y a todos los prelados progresistas afines por el escándalo que ha originado con sus actos en la Iglesia, y que empiecen a cumplir de verdad su función.

La doctora Anca-María Cernea, del Centro de Diagnostico y Tratamiento Victor Babes y presidenta de la Asociacion de Médicos Catolicos de Bucarest (Rumania), pronunció la siguiente ponenciaante el Papa:

“Santidad, pertenezco a la Iglesia Católica rumana de rito griego. Mi padre era un dirigente político cristiano que estuvo encarcelada durante diecisiete años por los comunistas. Aunque mis padres estaban comprometidos para casarse, no pudieron hacerlo hasta 17 años después.

Durante todos aquellos años, mi madre esperó a mi padre, sin saber siquiera si estaría aún vivo. Fueron heroicamente fieles a Dios y a su compromiso. Su ejemplo demuestra que la gracia de Dios puede sobreponerse a unas circunstancias sociales terribles y a la pobreza material.

Los médicos católicos que defendemos la vida y la familia vemos que, ante todo, nos encontramos en una batalla espiritual. La pobreza material y el consumismo no son la causa primera de la crisis de la familia.

La causa primera de la revolución sexual y cultural es ideológica. Nuestra Señora de Fátima dijo que los errores de Rusia se propagarían por todo el mundo.

Francisco abrazando a Yitzak Yosef, rabino jefe de Israel

Francisco abrazando a Yitzak Yosef, rabino jefe de Israel

Se hizo primero de forma violenta, con el marxismo clásico, matando a decenas de millones de personas. Ahora se hace mediante el marxismo cultural. Hay una continuidad, desde la revolución sexual leninista, a través de Gramsci y de la Escuela de Frankfurt, hasta la actual ideología de los derechos homosexuales y de género. El marxismo clásico pretendía rediseñar la sociedad adueñándose por medios violentos de la propiedad.

Ahora la revolución va más lejos: pretende redefinir la familia, la identidad sexual y la naturaleza humana. Esta ideología se hace llamar progresista, pero no es otra cosa que la tentación de la serpiente antigua para que el hombre se haga el amo, reemplace a Dios y organice la salvación en este mundo.

Es un error de naturaleza religiosa; es gnosticismo.

Los pastores tienen la misión de reconocerlo y de alertar al rebaño de este peligro.

Buscad, pues, primero el Reino y su justicia, y todo eso se os dará por añadidura.

La misión de la Iglesia es salvar almas. En este mundo el mal proviene del pecado. No de la disparidad de ingresos ni del ‘cambio climático’. La solución es: Evangelización. Conversión.

No un dominio cada vez mayor por parte de las autoridades. No un gobierno mundial. Esos son hoy en día los agentes principales de la imposición del marxismo cultural, por medio del control de la natalidad, la salud reproductiva, los derechos de los homosexuales, la ideología de genero, etcétera.

papa hozLo que el mundo necesita hoy en día no es que se limite la libertad, sino libertad verdadera, liberación del pecado. Salvación.

Nuestra Iglesia estuvo prohibida durante la ocupación soviética. Pero ninguno de nuestros doce obispos traicionó la comunión con el Santo Padre. Nuestra Iglesia sobrevivió gracias a la determinación y el ejemplo de nuestros obispos, que resistieron en las cárceles y entre el terror.

Nuestros prelados pidieron a los fieles que no siguieran al mundo. No que cooperasen con los comunistas.

Ahora necesitamos que Roma le diga al mundo: ‘Arrepentíos de vuestros pecados y volved a Dios, porque el Reino de los Cielos está cerca’.

No sólo nosotros los católicos laicos, sino también muchos cristianos ortodoxos están rezando fervorosamente por este Sínodo. Porque, como ellos dicen, si la Iglesia Católica se entrega al espíritu de este mundo, será muy difícil para todos los demás cristianos resistirlo”.

Fuente: Alerta Digital

El grupo terrorista Estado Islámico contradice al Papa Francisco cuando niega que los ataques en Francia y Alemania son de tipo religioso.

El grupo terrorista Estado Islámico ha salido públicamente a rechazar las alegaciones del Papa Francisco acerca de  ‘que la guerra emprendida por los terroristas islámicos no es de naturaleza religiosa, asegurándole al pontífice que su única motivación es religiosa y sancionada por Allah en el Corán.

Versículo Al Baqrah 2:193 – Combatidles hasta que cese la oposición y la adoración debida sea solo por Alá.

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Breitbart   (h / t Mike F) En la más reciente edición  de  Dabiq , la revista de propaganda del Estado Islámico, ISIS critica al Papa Francisco por su ingenuidad en aferrarse a la convicción de que los musulmanes quieren la paz y que los actos de terrorismo islámico son por motivos económicos. “Esta es una guerra justificada divinamente entre la nación musulmana y las naciones incrédulas”, afirman los autores en un artículo titulado “Por la espada.”

El Estado Islámico ataca directamente a Francis por afirmar que “el auténtico Islam y la lectura correcta del Corán se oponen a toda forma de violencia”, diciendo que al hacer esto, “Francis se sigue ocultando detrás de un velo engañoso de” buena voluntad “, que cubre sus intenciones reales de pacificación de la nación musulmana “.

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Francisco “ha luchado contra la realidad” en sus esfuerzos para retratar al Islam como una religión de paz, el artículo insiste, antes de pasar a instar a todos los musulmanes a tomar la espada de la yihad, la “mayor obligación” de un verdadero musulmán. “De hecho, librar la yihad, la difusión de la regla de Allah por la espada, es una obligación que se encuentra en el Corán, la palabra de nuestro Señor”, se lee.

Versículo Al Baqrah 2:216 –Estáis obligados a participar en la guerra, aunque os disguste. Puede que os disguste algo que os conviene y améis algo que no os conviene. Alá sabe, mientras que vosotros no sabéis.

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Solo y en silencio: la visita de Francisco a los campos de exterminio de Auschwitz en 20 fotos

El papa Francisco llegó a los campos de exterminio nazi de Auschwitz y Birkenau, donde pasó cerca de dos horas, pero prefirió que su recorrido sea en silencio y solo

El papa Francisco llegó al campo de concentración nazi de Auschwitz y atravesó su entrada bajo la inscripción en hierro forjado “Arbeit macht frei” (El trabajo os hace libres) para comenzar su recorrido silencioso por el lugar donde fueron exterminadas más de un millón de personas (REUTERS)

El papa Francisco llegó al campo de concentración nazi de Auschwitz y atravesó su entrada bajo la inscripción en hierro forjado “Arbeit macht frei” (El trabajo os hace libres) para comenzar su recorrido silencioso por el lugar donde fueron exterminadas más de un millón de personas (REUTERS)

El papa Francisco llegó este viernes a los campos de exterminio nazi de Auschwitz y Birkenau, donde pasó cerca de dos horas (Reuters)

El papa Francisco llegó este viernes a los campos de exterminio nazi de Auschwitz y Birkenau, donde pasó cerca de dos horas (Reuters)

Frtancisco prefirió que su recorrido sea en silencio y soledad (Reuters)

Frtancisco prefirió que su recorrido sea en silencio y soledad (Reuters)

Francisco no pronunció discursos. Recorrió el campo de exterminio en silencio y oración (Reuters)

Francisco no pronunció discursos. Recorrió el campo de exterminio en silencio y oración (Reuters)

Durante una hora y media, Francisco recorrió el campo en completo silencio (Reuters)

Durante una hora y media, Francisco recorrió el campo en completo silencio (Reuters)

Francisco detenido ante el Monumento Internacional a las Víctimas del Fascismo (EFE)

Francisco detenido ante el Monumento Internacional a las Víctimas del Fascismo (EFE)

Sus únicas palabras públicas han sido las que ha escrito en el libro de Honor: “Señor, ten piedad de tu pueblo. Señor, perdón por tanta crueldad” (Reuters)

Sus únicas palabras públicas han sido las que ha escrito en el libro de Honor: “Señor, ten piedad de tu pueblo. Señor, perdón por tanta crueldad” (Reuters)

EL Sumo Pontífice enciende una vela ante el Monumento Internacional a las Víctimas del Fascismo (EFE)

EL Sumo Pontífice enciende una vela ante el Monumento Internacional a las Víctimas del Fascismo (EFE)

El papa Francisco enciende una vela ante el “muro de la muerte” (EFE)

El papa Francisco enciende una vela ante el “muro de la muerte” (EFE)

Francisco es el tercer Papa que visita el campo de exterminio. El primero fue el polaco Karol Wojtyla, en 1979. Juan Pablo II se encontró entonces con Franciszak Gajownizek, el hombre al que el padre Kolbe había salvado la vida. También Benedicto XVI hizo un recorrido por el campo en 2006, cuando dijo que este dejaba una tremenda interrogación: “¿Por qué, Señor, has tolerado esto?” (Reuters)

Francisco es el tercer Papa que visita el campo de exterminio. El primero fue el polaco Karol Wojtyla, en 1979. Juan Pablo II se encontró entonces con Franciszak Gajownizek, el hombre al que el padre Kolbe había salvado la vida. También Benedicto XVI hizo un recorrido por el campo en 2006, cuando dijo que este dejaba una tremenda interrogación: “¿Por qué, Señor, has tolerado esto?” (Reuters)

Francisco reza frente al “muro de la muerte” (AFP)

Francisco reza frente al “muro de la muerte” (AFP)

El papa Francisco camina cabizbajo durante su visita al campo de concentración nazi de Auschwitz (Reuters)

El papa Francisco camina cabizbajo durante su visita al campo de concentración nazi de Auschwitz (Reuters)

Francisco  reza en la celda subterránea en la que murió de inanición el sacerdote polaco Maximiliano Kolbe, quien ofreció su vida a cambio de la de un padre de familia que iba a ser asesinado (EFE)

Francisco  reza en la celda subterránea en la que murió de inanición el sacerdote polaco Maximiliano Kolbe, quien ofreció su vida a cambio de la de un padre de familia que iba a ser asesinado (EFE)

Francisco en la puerta de la celda subterránea en la que murió el sacerdote polaco Maximiliano Kolbe (EFE)

Francisco en la puerta de la celda subterránea en la que murió el sacerdote polaco Maximiliano Kolbe (EFE)

Francisco sentado frente a un barracón durante su visita al campo de concentración nazi de Auschwitz (EFE)

Francisco sentado frente a un barracón durante su visita al campo de concentración nazi de Auschwitz (EFE)

Francisco reza durante su visita al campo de concentración nazi de Auschwitz (EFE)

Francisco reza durante su visita al campo de concentración nazi de Auschwitz (EFE)

Francisco durante su recorrido silencioso por las instalaciones del campo de concentración de Auschwitzen Oswiecim (Reuters)

Francisco durante su recorrido silencioso por las instalaciones del campo de concentración de Auschwitzen Oswiecim (Reuters)

Francisco rompió el silencio sólo para saludar a las autoridades polacas y judías, a diez sobrevivientes, y a otro grupo reconocido como “los justos entre las naciones” (EFE)

Francisco rompió el silencio sólo para saludar a las autoridades polacas y judías, a diez sobrevivientes, y a otro grupo reconocido como “los justos entre las naciones” (EFE)

Francisco conversa con Naftali Fierst, uno de los diez supervivientes de Auschwitz con los que se reunió durante su visita al campo de concentración (EFE)

Francisco conversa con Naftali Fierst, uno de los diez supervivientes de Auschwitz con los que se reunió durante su visita al campo de concentración (EFE)