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Washington Dc: Nueve heridos en pelea violenta frente a la residencia del embajador de Turquía entre manifestantes kurdos y los partidarios de Erdogán.

Un violento altercado estalló después de que el presidente turco Recep Tayyip Erdoğan se reunió con el presidente Donald Trump en la Casa Blanca. Una verdadera batalla campal estalló entre partidarios de Erdogan y algunos manifestantes pro-kurdos que están en contra de las políticas de Erdogan. guardaespaldas de Erdogan también estaban involucrados en agredir a los manifestantes. 

VOA News   la policía respondió a la escena y formaron una línea de bloqueo entre los dos bandos del choque. Sin embargo, un número de hombres de traje irrumpieron a través de éllos y comenzaron a golpear, patear y lanzar a los manifestantes al suelo. La policía trató de contener la situación, pero se salieron de control rápidamente.
“Estamos protestando por las políticas (de Erdogan en Turquía), en Siria y en Irak”, dijo uno de los manifestantes, Flint Arthur de Baltimore, dijo a CNN. “¿Creen que pueden participar en el mismo tipo de represión contra nuestra protesta y pueden violar la libertad de expresión de la misma forma en que lo hacen en Turquía?. Nos detuvieron por unos minutos … pero después que los liberaron se quedaron en el lugar y continuaron protestando contra el régimen tiránico de Erdogan “.

Crece el rechazo turco a los occidentales y los cristianos: El racismo y la xenofobia, cada vez más latentes en Turquía

Por: Robert Jones

Todos los acontecimientos históricos protagonizados por los turcos son ensalzados e idealizados. Los manuales de Historia no dicen una sola palabra sobre los crímenes cometidos por los turcos contra las minorías del país.

Estas teorías turcocéntricas se enseñaban en las escuelas y universidades turcas en los años 30 bajo el régimen de Atatürk. A través de esos mitos se le inoculó a la población el racismo y unos puntos de vista irracionales.

Al parecer, el antiamericanismo está alcanzando nuevas cotas en Turquía, y muchos turcos no necesitan datos o pruebas sólidas para determinar quién estaba detrás del golpe. Les basta con lo que les dice su Gobierno o su jefe de Estado.

La xenofobia en Turquía está bien documentada. La encuesta sobre Actitudes Globales del Centro Pew de 2007, por ejemplo, mostró que las opiniones negativas sobre Estados Unidos estaban “muy extendidas” y que “iban en aumento” en Turquía, país miembro de la OTAN y que ha solicitado el ingreso en la Unión Europea. Según el Centro Pew: “De las diez poblaciones musulmanas encuestadas para el sondeo de Actitudes Globales del Centro Pew en 2006, la turca expresaba las opiniones más negativas (…) sobre los occidentales. (…)

(…) la media para Turquía era 5,2, lo que supone un nivel superior de negatividad al encontrado en los otros cuatro países de mayoría musulmana encuestados (Egipto, Indonesia, Jordania y Pakistán), así como entre las poblaciones musulmanas de Nigeria, Gran Bretaña, Alemania, Francia y España”. (…)

Hay importantes y crecientes mayorías de turcos que también albergan opiniones desfavorables sobre los cristianos.

La encuesta de Pew de 2014 también encontró un notable auge de la xenofobia, y revelaba que los turcos expresaban un fuerte desagrado hacia casi cualquiera.

“Es llamativo ese antiamericanismo intrínseco de la población de un país aliado de Estados Unidos”, escribió el profesor Doug Woodwell. “La opinión pública turca en conjunto es tal vez la más xenófoba del planeta. (…) Al margen de lo que ocurra en el futuro, al menos los americanos pueden dormir tranquilos: aunque los turcos puedan tener una opinión peor de EEUU que cualquier otro país, ellos odian la igualdad de oportunidades”.

“Turquía, sola contra el mundo”

Un cartel propagandístico de la época de Mustafá Kemal Atatürk muestra a éste matando a los detractores de sus reformas. (En la espada se lee, precisamente, 'reforma').

Un cartel propagandístico de la época de Mustafá Kemal Atatürk muestra a éste matando a los detractores de sus reformas. (En la espada se lee, precisamente, ‘reforma’).

La hostilidad turca hacia el extranjero es de larga data. Desde que se instauró la República, en 1923, en las escuelas infantiles turcas han enseñado mitos que han propagado la idea de que “Turquía está sola contra el mundo”.

Ese relato consiste más o menos en lo siguiente: las potencias del mundo –empezando por Occidente y los países árabes– provocaron el derrumbe del Imperio Otomano. Los griegos, los armenios, los kurdos y todas las poblaciones no turcas de Anatolia traicionaron a los turcos y se sublevaron. Después, en la década de 1920, las potencias occidentales atacaron a los turcos, los legítimos dueños de Anatolia, que habían sido abandonados por todos. Pero los turcos contraatacaron heroicamente y derrotaron milagrosamente a enemigos y traidores y refundaron su país, que sigue rodeado de unos enemigos que están muy ocupados conspirando para destruir a los turcos y Turquía.

Este relato no contiene ni un solo punto de vista crítico con la historia turca. Todos los acontecimientos históricos protagonizados por los turcos son ensalzados e idealizados. Los manuales de Historia no dicen una sola palabra sobre los crímenes cometidos por los turcos contra las minorías del país. Por lo demás, funcionarios del Gobierno y del Ejército turcos han utilizado expresiones insultantes dirigidas a las minorías en infinidad de veces, convirtiendo orgullosa e imprudentemente el racismo y la sospecha u odio hacia los no turcos en las realidades dominantes de la política nacional.

Existe, incluso, una Teoría Turca de la Historia, con rango oficial, creada por la República turca en los años 30 con el apoyo de su fundador, Mustafá Kemal Atatürk. A través de ella, a la población turca se le inculcaron mitos supremacistas y racistas donde se menospreciaba a la civilización occidental y se exaltaba la llamada civilización turca.

Según esta teoría, fueron los turcos, los primeros habitantes de Asia Central, los que fundaron la primera civilización del mundo. Después, a causa de los crecientes niveles de sequía en Asia Central, los turcos se distribuyeron por varias partes del mundo y llevaron la civilización al resto del planeta. Asimismo, los turcos desempeñaron un papel principal en la fundación y promoción de la civilización islámica.

Esta teoría sostiene que la historia más antigua de los turcos se puede remontar no sólo a Asia Central, también a Anatolia, que empezó a turquificarse en el último periodo del Paleolítico. Los griegos, en realidad, eran turcos. Y los grandes desarrollos en Europa y Asia no se produjeron desde Occidente a Oriente, sino siempre de Oriente a Occidente.

Muchos turcos creen también en la Teoría de la Lengua del Sol, según la cual todas las lenguas modernas se derivaron del turco, la primera lengua que habló la que una vez fuera la mayor civilización sobre la Tierra. En todas las demás lenguas se puede encontrar una raíz turca, y los turcos fueron los primeros en utilizar el alfabeto.

Estas teorías turcocéntricas se enseñaban en las escuelas y universidades turcas en los años 30 bajo el régimen de Atatürk. A través de esos mitos se le inoculó a la población el racismo y unos puntos de vista irracionales.

Desde entonces, muchos Gobiernos turcos han empleado propaganda igualmente falsa e irracional en su favor y coadyuvado a erigir una nación que tiene muy poco que ver con el mundo y la historia reales.

Incluso décadas más tarde, después de que Turquía se convirtiera en miembro de la OTAN, el presidente Recep Tayyip Erdogan y su Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, por sus siglas en turco) han dejado claro que no son amigos de Occidente.

En 2014 Erdogan acusó a los medios internacionales de librar una “guerra psicológica” contra Turquía y cerró medios locales tras acusrles de colaborar en dicha campaña:

“Hay una guerra psicológica contra Turquía en los medios occidentales, basada en absolutas mentiras. Cada día, varios periódicos internacionales llevan a cabo una operación de imagen. Turquía no es un país que vaya a ceder ante las redes internas de la traición o a las operaciones de imagen del extranjero.”

El presidente turco también acusó al mundo occidental de odiar a los musulmanes y a la vez amar su dinero, y de querer ver muertos a los creyentes en Alá. “Parecen nuestros amigos, pero nos quieren muertos; les gusta ver morir a nuestros hijos. ¿Cuánto tiempo vamos a tolerarlo?”, se preguntó.

Al parecer, toda esta propaganda antioccidental y supremacista islamo-turca ha moldeado profundamente la forma de pensar de muchos turcos. Según un informe de 2014 basado en los resultados de una encuesta y titulado “Nacionalismo en Turquía y en el mundo”, realizado por el profesor Ersin Kalaycioglu, de la Universidad de Sabanci, y el profesor Alí Carkoglu, de la Universidad de Koç, una gran mayoría de turcos considera que no hay nada en su historia de lo que deban avergonzarse.

“La gente no se siente cercana a Europa ni a Oriente Medio”, declaró Carkoglu.

“Básicamente, sólo se sienten cercanos a sí mismos. La identidad global es un concepto extraño para la mentalidad turca. Los turcos son turcos, y un dato llamativo es que [cuando preguntamos] si el mundo sería un lugar mejor si todo el mundo fuese turco, los turcos dieron una puntuación muy alta. Ninguna autocrítica en absoluto… Una cuestión que diferencia a Turquía del resto del mundo es que nuestra identidad nacional está primordialmente moldeada por la identidad religiosa. Lo que hace turco a un turco no es tanto la etnicidad, o el idioma que hable, sino que se trata fundamentalmente de ser musulmán.”

Es evidente que la narrativa supremacista turca inventada por los gobernantes e ideólogos de Turquía desde la fundación del país ha creado millones de xenófobos y paranoicos con una opinión negativa de todos los pueblos que no son turcos. Y esto ha propiciado innumerables atrocidades contra las minorías indígenas de Anatolia.

La población turca no ha salido ni una sola vez a las calles en masa para protestar cuando sus compatriotas griegos, armenios, asirios, kurdos, alevíes o judíos se enfrentaban (y se siguen enfrentando) a injusticias inenarrables, que comprenden los asesinatos masivos, los pogromos, las expulsiones y los desplazamientos forzosos, hostigamientos o presiones sociales. El Estado turco ha aplicado sus políticas discriminatorias e incluso genocidas con la participación activa o la aprobación tácita de la inmensa mayoría de la población.

Furia antiamericana

Pero sí hay algo que ha hecho que muchos turcos hayan salido recientemente a las calles para debatir y protestar. Como publicaba The New York Times el pasado día 2:

“Los turcos sí se ponen de acuerdo en una cosa: EEUU estaba detrás de la intentona golpista. (…) Tal vez Turquía sea un país profundamente polarizado, pero una cosa en la que todos los segmentos de la sociedad turca –islamistas, laicos, progresistas, nacionalistas– parecen haberse puesto de acuerdo es en que Estados Unidos estaba de algún modo implicado en el intento de golpe.”

Al parecer, el antiamericanismo está alcanzando nuevas cotas en Turquía, y muchos turcos no necesitan datos o pruebas sólidas para determinar quién estaba detrás del golpe. Les basta con lo que les dice su Gobierno o su jefe de Estado.

Entre tanto, Ankara expresó hace poco sus “inquietudes por el aumento de la xenofobia y la islamofobia en Europa”, según un comunicado del ministro de Asuntos Exteriores recogido por el periódico progubernamental Sabah:

“Una vez más, nos gustaría hacer hincapié en nuestra preocupación por el grave aumento del racismo, la xenofobia y la islamofobia que ha experimentado Europa en el último periodo.”

El comunicado se hizo para conmemorar el asesinato en 1993 de cinco ciudadanos turcos residentes en Alemania, en un incendio provocado en Solingen. “Deseamos que esos deplorables incidentes nunca vuelvan a tener lugar”.

Esta condena venía del Gobierno de un país que ha asesinado a millones de sus propios ciudadanos –por no ser turcos o musulmanes– y que jamás se ha disculpado por sus crímenes.

¿Haría el Gobierno turco ese mismo comunicado si conociera las inclinaciones políticas o el origen étnico de las víctimas? ¿Y si, por ejemplo, las víctimas hubiesen sido activistas contra el Gobierno? ¿O si esos turcos antigubernamentales hubiesen sido asesinados no en Alemania, sino en Turquía? ¿Y si las víctimas hubiesen sido kurdas que estaban exigiendo los mismos derechos nacionales a Turquía? ¿Y si hubiesen sido armenios, a los que el presidente Erdogan llamó “feos” en la televisión nacional en 2014? En vista de la indescriptible manera en que el Gobierno turco ha tratado a sus ciudadanos disidentes y a sus minorías, todos sabemos la respuesta.

Al parecer, al Gobierno turco sólo le importan las vidas turcas, e incluso ahí sólo valora la vida de los buenos turcos: los que jamás han planteado una objeción, ni siquiera cuando hay gente que es perseguida o asesinada.

Fuente: Alerta Digital

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan, insinúa que podría ejecutar a mas de 13000 personas de su propio pueblo.

Turquía, del legado laico de Mustafá Atatürk al islamismo de Recep Erdogan

Por George Chaya

A lo largo de su mandato como primer ministro y ahora como Presidente, Recep Tayyip Erdogan se ha distanciado de la laicidad del fundador de la Turquía moderna Mustafá Kemal Atatürk.

En su historia reciente, Turquía ha experimentado cinco golpes militares desde la fundación de la República en 1923. Lo ocurrido la pasada semana con el levantamiento de oficiales y soldados del ejército contra Erdogan y su Partido Justicia y Desarrollo (AKP) ha sido el sexto .

Sin embargo, recorriendo esa historia moderna de Turquía, desde Atatürk y su modelo de estado constitucional-secular, aunque el 95% de su población profesa la fe musulmana y de haber sido alguna vez la sede de un imperio islámico, el ejército turco ha servido a menudo de contrapeso de la nación contra los avances del fundamentalismo sobre el secularismo y la Constitución preservando las aspiraciones de su fundador. Aún así, los elementos emergentes del último intento de golpe no parecen ser el caso.

Erdogan ofrece una conferencia de prensa la noche del intento del golpe. La imagen de Mustafá Ataturk a sus espaldas contrasta la actualidad de Turquía (Reuters)
Erdogan ofrece una conferencia de prensa la noche del intento del golpe. La imagen de Mustafá Ataturk a sus espaldas contrasta la actualidad de Turquía (Reuters)

De todas maneras, la histórica tensión existente entre secularismo y extremismo religioso es tan esencial para la comprensión de la vida política turca de hoy como lo es la tensión entre el federalismo y derechos de los estados enEEUU.

El último golpe militar ocurrido en 1997 fue lo que los turcos llamaron “un golpe de Estado por correspondencia“; la cúpula militar turca entregó un memorándum que inició un proceso que llevó a la renuncia del primer ministro islamistaNecmettin Erbakan (Partido del Bienestar Popular) y causó la disolución de su gobierno de coalición.

En ese momento, Cevik Bir, uno de los generales que planearon el golpe de Estado, lo justificó con una metáfora muy sencilla de entender: “En Turquía tenemos un matrimonio entre el Islam y la democracia. El hijo de este matrimonio es el laicismo. Cuando ese hijo se enferma, algo que ocurre a menudo, las fuerzas armadas de Turquía son el médico que salva al niño, y dependiendo de qué está enfermo, administramos la medicina necesaria para asegurarnos que se recupere“.

En esa definición, el general Bir explicaba sus posiciones sobre los religiosos que conforman la parte mas conservadora y conflictiva del país. Fue condenado por “incitar al odio basado en las diferencias religiosas” y por recitar los siguientes versos del poeta e ideólogo nacionalista Ziya Gokalp: “Nuestros minaretes son nuestras bayonetas. Nuestras cúpulas nuestros cascos. Nuestras mezquitas nuestros cuarteles“.

Erdogan intenta terminar con un legado básico de Ataturk: quiere que el país deje de ser laico y se convierta en una nación islámica
Erdogan intenta terminar con un legado básico de Ataturk: quiere que el país deje de ser laico y se convierta en una nación islámica

A estos versos del poeta Gokalp, Erdogan, un hombre que comenzaba su carrera política a gran escala y con amplio apoyo de sectores islamistas, le supo agregar hábilmente: “Nadie nos puede intimidar. Mi referencia es el Islam. No hay tal cosa a la que llamar Islamismo, lo que hay en todos lados es Islam y musulmanes“.

La ascendencia de Erdogan en la vida política turca no se hizo esperar. En 2003, fue elegido primer ministro, llegó al poder como parte de una reacción contra la expansión de la laicidad sobre las cuestiones religiosas. Aunque durante mucho tiempo fue poco popular entre los turcos cosmopolitas y no religiosos, Erdogan contó con la habilidad para atraer el apoyo incondicional de la población rural religiosamente conservadora. Así, fue derribando la imagen de Atatürky luego -aunque su tarea no ha culminado- el legado de modelo político laico del primero.

En noviembre del año pasado, Erdogan obtuvo el 49,5 % de los votos en las elecciones parlamentarias en todo el país. Sin embargo, una masa crítica de la población turca se ha vuelto en su contra debido a una lista de quejas que es encabezada porque Erdogan decidió reanudar la guerra contra los kurdos en el sureste del país; por su apoyo a los rebeldes islamistas en Siria, lo que contribuyó al ascenso del EstadoIslámico (ISIS, por sus siglas en ingles); también por la represión de su gobierno a la prensa libre y la expropiación del periódico Zaman; y quizás, lo más importante, por su deseo de celebrar un referéndum constitucional sobre si se le concede a la presidencia facultades ejecutivas con el poder de cambiar las leyes actuales sobre la laicidad.

La oscilación entre el laicismo constitucional de Turquía por una parte y su identidad religiosa por el otro, define la fundación de la República Turca que fue orquestada por militares y que “sigue siendo el muro de contención para las ambiciones de Erdogan“. El más famoso de esos militares ha sido Ataturk, quien continúa siendo considerado el padre de la Patria por muchos, a pesar del disgusto que ello ocasiona aErdogan.

La noche del intento de golpe, Erdogan pidió a la gente que saliera a las calles para retomar el poder. Lo consiguió y un manto de sangre inundó Turquía (Reuters)
La noche del intento de golpe, Erdogan pidió a la gente que saliera a las calles para retomar el poder. Lo consiguió y un manto de sangre inundó Turquía (Reuters)

Esos militares turcos creyeron que la influencia de la religión en el Imperio Otomano había conducido a la desaparición de la nación luego de la Primera Guerra Mundial durante la cual Turquía se había aliado con Alemania en un intento de promover ambiciones imperiales absurdas del viejo sultanato.

Por entonces, Ataturk era un comandante de regimiento que luchó en la campaña de Gallipoli y comenzó a ser conocido por algunas de sus frases en la conducción militar, como por ejemplo por decirle a sus tropas: “No estoy ordenando que ataquen conmigo. Yo les estoy ordenando ir a morir conmigo si es necesario“.

La actualidad política de Turquía influenciada por el islamismo ha dejado muy lejos ese modelo instrumentado por Atatürk y los programas de aquel comandante valiente. Lo concreto es que a lo largo de su mandato como primer ministro y ahora como PresidenteErdogan se ha distanciado del mentor de la modernidad turca. El presidente se ve a sí mismo como el padre de una nueva identidad alineada estrechamente con su pasado otomano y su herencia islámica.

De allí que dirige sus políticas en dirección a lo religioso, similar al lugar que se encontraba antes del golpe de estado de 1997. Lo notable, es que justo antes de ese golpe, una encuesta realizada en materia de valores políticos y niveles de laicidad en Turquía mostró que un 95% de los turcos confiaba en sus militares.

Erdogan encaró una profunda purga en las fuerzas armadas y en la Justicia. La OTAN y la Unión Europea lo advirtieron sobre el respeto a la democracia y los derechos humanos (AP)
Erdogan encaró una profunda purga en las fuerzas armadas y en la Justicia. La OTAN y la Unión Europea lo advirtieron sobre el respeto a la democracia y los derechos humanos (AP)

Sin embargo, otro muestreo realizado en el período previo a las elecciones nacionales que consagraron presidente a Erdogan, expresó resultados muy diferentes: sólo el 51% de los turcos calificaba positivamente a las Fuerzas Amadas. La caída del apoyo a los militares fue clara y proporcionalmente directa a la relación del apoyo a Erdogan en gran parte de la población. Allí se encontrarán las razones de porqué el golpe reciente -de haber sido real, y no autogolpe- falló. Los ciudadanos han salido a las calles en apoyo de Erdogan. Los partidos de oposición también se solidarizaron con él. ElPartido Popular Democrático, que representa principalmente a la minoría kurda del país se pronunció tibiamente contra el golpe a través de un comunicado indicando que “la única solución es la política democrática“.

En otras palabras y a pesar de Erdogan, parece poco probable que la Estatua histórica de Ataturk sea retirada de la plaza Taksim. Su legado se mantiene en el tiempo y el actual presidente no piensa -de momento- ir tan lejos como para erradicarlo. Él sabe que es un gobernante débil que necesita de la religión islámica para defender su gobierno.

Desarticular la herencia de Atatürk puede colocar a Erdoganen el umbral de la desgracia política no solo con su pueblo sino con sus Fuerzas Armadas.

Infobae

Recep Erdogan recargado: crece el temor a más autoritarismo e islamización

Recep Erdogan profundiza el autoritarismo en Turquía (AP)
Recep Erdogan profundiza el autoritarismo en Turquía (AP)

“Este golpe es una bendición de Alá porque nos permitirá purgar el Ejército”, dijo Recep Tayyip Erdogan al arribar a Estambul, tras derrotar al alzamiento armado. Bendición o no, el presidente turco lo está tomando como una oportunidad para profundizar su proyecto político.

Las movilizaciones populares fueron determinantes para el fracaso de los insurrectos, y le dieron al gobierno la certeza de que cuenta con un respaldo importante. Con ese capital, y con el razonable argumento de separar del Estado a quienes se alzaron contra la Constitución, comenzó una limpieza que ya afectó a unas 60.000 personas, y que no se sabe hasta dónde puede llegar.

“Erdogan empezó la purga entre los militares, pero no se detuvo allí. Ahora está purgando las universidades y hasta las escuelas públicas. Turquía está definitivamente volviéndose más autoritaria e islamista“, dijo Ahmet Kuru, director del Centro de Estudios Islámicos y Árabes de la Universidad Estatal de San Diego, Estados Unidos, en diálogo con Infobae.

Las movilizaciones populares fueron claves para frustrar el golpe (Reuters)
Las movilizaciones populares fueron claves para frustrar el golpe (Reuters)

En apenas una semana, arrestó a 7.500 soldados y a 1.000 policías, y removió de su cargo a otros 7.000; suspendió a 3.000 oficiales de justicia, entre ellos 1.481 jueces; despidió a 15.200 funcionarios del Ministerio de Educación; les revocó la licencia a 21.000 docentes privados; les pidió la renuncia a 1.577 decanos universitarios; desplazó a 1.500 miembros del Ministerio de Finanzas; y expulsó a 492 clérigos.

“El vasto número de personas alcanzado tan rápidamente hace sospechar que estos individuos ya estaban en una lista negra. Erdogan pudo hacer esto gracias a unos 200 mil miembros de las fuerzas policiales y de inteligencia que le son extremadamente leales”, explicó Alon Ben-Meir, experto en Medio Oriente del Centro de Asuntos Globales de la Universidad de Nueva York, consultado por Infobae.

Lo único más impactante que la magnitud de la limpieza que se está realizando es que la mayoría de los desplazados no son militares ni policías, sino funcionarios educativos.Éste es el principal motivo para pensar que el objetivo de fondo es aumentar el control sobre la sociedad civil y extinguir cualquier foco de pensamiento crítico. La medida que faltaba para completar este plan se conoció el miércoles 20: la declaración del estado de emergencia por tres meses, que suspende distintas garantías constitucionales.

“Si bien Erdogan dijo durante una entrevista reciente con la cadena Al Jazeera que Turquía permanecerá dentro del sistema democrático parlamentario, muchas personas ven la declaración del estado de emergencia y la suspensión temporaria de la Convención Europea de Derechos Humanos como el último clavo en el ataúd para la democracia“, dijo a Infobae Hikmet Kocamaner, profesor del Centro Crown de Estudios Mediorientales de la Universidad Brandeis, Estados Unidos.

Las purgas comenzaron con los militares, pero se extendieron a otros ámbitos
Las purgas comenzaron con los militares, pero se extendieron a otros ámbitos

El avance del autoritarismo en Turquía

Mustafa Kemal Atatürk, general del Imperio Otomano durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y uno de los responsables del genocidio armenio, fundó la República de Turquía en 1923 con un criterio bastante original para la región:construir un país moderno y laico. Este esquema se mantuvo durante casi todo el siglo XX, pero se empezó a resquebrajar a partir de 2003, cuando asumió el poder el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) de Erdogan, de tendencia islamista.

“Hay que tener en cuenta las medidas que venía tomando el gobierno contra toda forma de disenso político, y las limitaciones impuestas a la libertad de expresión y a las libertades académicas, especialmente desde las protestas en el Parque Gezi. No parece poco probable que Erdogan vaya a usar magistralmente esta oportunidad para consolidar su régimen autoritario más que proteger la democracia”, sostuvo Kocamaner.

Erdogan, que asumió como primer ministro y luego pasó a ser presidente, fue concentrando cada vez más poder. De a poco convirtió el sistema parlamentario en uno cuasi presidencialista, y la república laica retrocedió frente al avance de las instituciones religiosas, cada vez más influyentes en la educación y el orden público. Todo indica que el frustrado golpe le dio a AKP la excusa definitiva para avanzar a fondo en este proceso.

Erdogan decretó el estado de emergencia por tres meses (Reuters)
Erdogan decretó el estado de emergencia por tres meses (Reuters)

No hay dudas de que se volverá todavía más autoritario —dijo Ben-Meir—. No perdió tiempo en comenzar una masiva caza de brujas. Cientos, sino miles, van a languidecer en la cárcel bajo las leyes de emergencia que permiten las detenciones administrativas indefinidas sin cargos formales. Aún más ominoso es lo que está haciendo en las instituciones educativas superiores, prohibiendo a los profesores cualquier viaje al extranjero, incluso para propósitos académicos”.

Desde la óptica del gobierno, las cosas son muy distintas. El argumento oficial es que hay sectores en el ejército y en la sociedad que conspiraron contra la democracia, y que la única forma de salvarla es desplazarlos. Estos serían los que responden a Fetullah Gülen, un imán radicado en Estados unidos desde 1999, a quien Erdogan acusó de haber orquestado el golpe.

“Él y su organización intentaron ganar posiciones clave en cada sector del Estado y de la sociedad, incluyendo las Fuerzas Armadas, la inteligencia, la educación y los medios. El golpe del 15 de julio fue un intento de la junta gülenista, pero fue derrotado por la gente, Erdogan, el ejército y el gobierno. El presidente planea eliminar a cada elemento gülenista”, dijo Bilal Sambur, profesor de Universidad de Ankara, Turquía, consultado por Infobae.

Fetulah Gulen, a quien Erdogan acusa por el golpe (Reuters)
Fetulah Gulen, a quien Erdogan acusa por el golpe (Reuters)

A diferencia de lo que plantea la mayoría de los analistas internacionales, para el académico turco no hay ninguna posibilidad de que en los próximos meses aumenten el autoritarismo y la islamización. Desde su punto de vista, era Gülen el que representaba la verdadera amenaza de autoritarismo.

El temor de investigadores como Kocamaner es que las purgas de los supuestos “elementos gülenistas” sirvan para ocupar toda la estructura estatal con seguidores de Erdogan. Esto podría traer graves consecuencias para el país.

Puede que el Gobierno vuelva a instaurar la pena de muerte y ejecute por traición a los militares que planearon el alzamiento—dijo el académico de la Universidad Brandeis—. En 2002 había sido eliminada la pena de muerte para delitos en tiempos de paz, y en 2004 para todos los crímenes, como parte de las reformas realizadas en materia de derechos humanos para que Turquía ingrese a la Unión Europea (UE). Restablecerla pondría definitivamente en riesgo esa posibilidad”.

Erdogan analiza restablecer la pena de muerte en el país (AFP)
Erdogan analiza restablecer la pena de muerte en el país (AFP)

Una relación cada vez más tensa con Europa y Estados Unidos

“Más allá de toda la retórica nacionalista, es la profunda integración política y económica con Occidente lo que hace a buena parte de las relaciones de poder de Turquía. Aislarse completamente de Estados Unidos y de la UE, al final, terminaría debilitando ese poder. Más aún, cualquier intento de islamización inducido desde el Estado va a aumentar las aspiraciones de los grupos radicales en el país, que ya son una amenaza para el gobierno del AKP”, explicó a Infobae Dietrich Jung, profesor del Centro de Estudios Contemporáneos sobre Medio Oriente de la Universidad del Sur de Dinamarca.

Bisagra geográfica y cultural entre Oriente y Occidente, Turquía fue siempre un aliado clave para las potencias occidentales en la región. El giro autoritario de Erdogan durante los últimos años fue tensando esa relación. La reacción que está teniendo frente al golpe profundizará las diferencias.

Erdogan y John Kerry, secretario de Estado norteamericano (AFP)
Erdogan y John Kerry, secretario de Estado norteamericano (AFP)

“Las relaciones exteriores de Turquía son un caos —continuó Jung—. La política de compromiso con Medio Oriente fracasó casi por completo. Hasta ahora, la fortaleza militar era el activo más reconocido del país en la región. La criminalización de una parte sustantiva del ejército y el nombramiento de oficiales amigos del régimen debilitará a las Fuerzas Armadas en los próximos años”.

Otro factor que lo está alejando cada vez más de las potencias es el recrudecimiento de la ofensiva contra el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), que pelea por el reconocimiento territorial de los kurdos que viven en Turquía. Las milicias kurdas en Siria e Irak son el brazo armado de Estados Unidos en la lucha contra ISIS.

La mirada del docente de la Universidad de Ankara es también discordante en cuanto a la situación de la política exterior. “Turquía es una aliado clave de Estados Unidos, un miembro fundador de La OTAN y candidato a ingresar a la UE —dijo Sambur—. No cambiará su política exterior después del 15 de julio. Pero sí tratará de diversificar sus relaciones. Mantendrá el vínculo con Estados Unidos y desarrollará nuevas asociaciones con Rusia, China, India y otros”.

En cualquier caso, el golpe puede terminar con un efecto paradójico. Por un lado, Erdogan es hoy más fuerte que antes, porque está aumentando su capacidad de control sobre la sociedad. Pero desde el punto de vista externo, se está debilitando. Basta con que se reduzcan las inversiones externas de las que tanto depende el país para que su economía empiece a sufrir.

En los próximos meses habrá que ver cuál es la reacción de Occidente ante el nuevo panorama en Turquía. Las principales cancillerías fueron categóricas al repudiar el levantamiento militar, pero no está claro si se atreverán a cuestionar la respuesta represiva de Erdogan.

“Si las potencias occidentales, lideradas por Estados Unidos, hubieran sido más vehementes en condenar el ejercicio irregular del poder por parte de Erdogan, este trágico episodio se podría haber prevenido. Quizás llegó el momento de que la UE y Estados Unidos se replanteen las relaciones con Turquía y dejen de facilitarle a Erdogan el avance de su reinado”, concluyó Ben-Meir.

Varios militares turcos se suicidan tras el fallido golpe de Estado

Varios militares y policías turcos se han suicidado, o intentado hacerlo, desde el fallido golpe de Estado de hace una semana, el último de ellos un teniente coronel que se quitó la vida hoy y del que se ha informado estaba deprimido por no haber podido impedir la intentona.

Así lo comunicó la Gobernación de Siirt, la provincia donde Levent Onder, el oficial fallecido, ejercía de segundo comandante de una brigada.

En otro caso, el coronel Birkan Coroz amenazó con tirarse desde uno de los puentes sobre el Bósforo, en Estambul.

Media hora después, el militar, acusado de participar en el golpe, depuso su actitud y fue detenido inmediatamente por la Policía.

Desde el pasado viernes, un gobernador de distrito y tres policías sobre los que había sospechas de haber participado en el golpe se han quitado la vida.

Dos de los agentes formaban parte de los miles de uniformados que han sido suspendidos de empleo como sospechosos de haber colaborado en la asonada o de ser seguidores de Fethullah Gülen, el clérigo islamista exiliado en Estados Unidos al que Ankara acusa de intentar derrocar al Gobierno.

Cuando se cumple una semana de la intentona, la cifra de fallecidos ha sido actualizada a 270, de los que 24 fueron participantes activos en el golpe. Murieron también 72 soldados y 5 policías que se enfrentaron a los rebeldes y 179 civiles.

También hay 100 heridos en estado grave.

El Gobierno turco ha declarado el 15 de julio, cuando arrancó el golpe que terminó sofocado al día siguiente, como “Día de Conmemoración de los Mártires”.

En la operación para eliminar a supuestos elementos “gülenistas” de la Administración, un total de 44.600 funcionarios (la mayoría de Educación) y más de 20.000 profesores de centros privados han sido suspendidos.

También han sido arrestadas 10.410 personas, entre ellas un tercio de todos los generales de las Fuerzas Armadas.

Tanto el presidente, Recep Tayyip Erdogan, como el primer ministro, Binali Yildirim, han admitido que hubo fallos en los servicios de inteligencia y que no se tuvo información del golpe hasta que ocurrió.

“No tiene sentido mantenerlo en secreto después de lo que ha pasado. Fui informado del intento de golpe por mis guardaespaldas, familiares y por ciudadanos después de que hubiera empezado”, explicó Yildirim.

Aurora

Urgente: Erdongan “secuestra” la base de Incirlik… y sus decenas de armas nucleares

Según sostiene la web israelí DEBKAfile, unos 1.500 aviadores estadounidenses y sus familias permanecen bloqueados en la base aérea turca de Incirlik, junto con decenas de bombas nucleares tácticas, desde que el presidente Erdogan aplastó el intento de golpe de Estado del sábado, 16 de julio.

Esta teoría del secuestro o estado de sitio encubierto sobre la base, podría tener bastante sentido si nos atendemos a los hechos.

Durante cuatro días, hasta miércoles 20 de julio, no se produjeron ataques aéreos contra Estado Islámico en Siria e Irak desde esa base turca.

Según el portal israelí, un gran grupo de personal militar estadounidense permanece virtualmente cautivo por el que debería ser un gobierno aliado, el de Erdogan.

Pero el aspecto más extravagante de este asunto es que ningún funcionario estadounidense ha expuesto públicamente el asunto, ni siquiera los más críticos y agresivos republicanos contrarios a Obama, concentrados en la convención republicana que nominó a Donald Trump como candidato presidencial.

La situación real de Incirlik, sólo recibió una breve y suave mención en algunas publicaciones rusas (como RT), bajo el título: “Turquía: Investigadores entran en la base de Incirlik, donde EE.UU. tiene misiles nucleares”

Pero ni tan solo allí se habló de la clave del asunto y es que en los profundos bunkers de la base de Incirlik siguen almacenadas (es de suponer) decenas de bombas nucleares tácticas B61.

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Este silencio en todos los medios y todos los bandos, que algunos podrían interpretar como una prueba que indicar que en realidad no sucede nada, podría de hecho, indicar exactamente lo contrario: que la situación de sitio sobre la base es muy real y que la situación es realmente delicada a nivel internacional.

De ahí la discreción con la que se trataría el asunto.

Tengamos en cuenta que en el transcurso de la represión masiva contra la oposición emprendida por Erdogan en todos los rincones del país, cientos de policías acompañados por oficiales e investigadores del Ministerio de Justicia, han sido las únicas personas autorizadas a entrar en esta base aérea estratégica, y sólo se permite la salida de miembros del personal en casos de emergencia y sólo después de coordinarse con las autoridades turcas.

Así pues, según Debkafile, la base de Incirlik está sometida a un estado de sitio virtual no oficializado y está rodeada de grandes contingentes de policía, con la energía eléctrica cortada durante varios días y solo funcionando a pleno rendimiento gracias a los generadores de electricidad de la base, que pronto podrían quedarse sin combustible.

Esta presión encubierta, parece ser el método que utiliza Erdogan para convertir en rehenes a cientos de estadounidenses (y a las armas nucleares) que hay en la base, con el fin de presionar a Washington a extraditar al clérigo opositor Fetulá Gülen (apoyado por EEUU), al que acusa de orquestar el fallido golpe de Estado desde su lugar de asilo en Pennsylvania.

Fetulá Gülen

Fetulá Gülen

Las unidades estadounidenses desplegadas en Incirlik, incluyen a expertos en ingeniería, comunicación, logística, control aéreo, un hospital militar con instalaciones médicas y operativas, transporte aéreo, etc…

El comandante turco de la base, el general de brigada Bekir Ercan, está bajo arresto, sospechoso de ejercer un papel importante en la planificación y ejecución del golpe, mediante la asignación de los aviones y helicópteros para apoyarlo; él sería el presunto responsable de la desaparición de un gran número de aeronaves y habría ayudado a la deserción del personal golpista que pidió refugio en Grecia.

Como vemos, esta teoría que sostiene que la base de Incirlik (y sus bombas nucleares), está en un estado de sitio tácito, tiene bastante sentido, a tenor de las declaraciones de los altos funcionarios del régimen de Erdogan, incluído él mismo.

U.S. Air Force A-10 Thunderbolt II fighter jets are pictured at Incirlik airbase in Adana, Turkey

El primer ministro turco, Binali Yildirim insinuó que los estadounidenses podrían estar tras el golpe, al menos pasivamente, al aceptar que se usaran las aeronaves estacionadas en Incirlik, entre ellas, aviones que fueron armados con la misión de interceptar el avión del Presidente Erdogan cuando volaba hacia Estambul; también de Incirlik habrían partido los aviones que bombardearon el edificio del Parlamento en Ankara.

Binali Yildirim

Binali Yildirim

Por su parte, el ministro de Trabajo de Turquía, Suleyman Soylu, fue aún más explícito: “Este golpe tiene a EEUU detrás”, twitteó en su cuenta de Twitter.

Y tal y como informa RT, Erdogan, por su parte, ha declarado en una entrevista en exclusiva al canal de televisión Al Jazeera, que si EEUU se niega a extraditar al clérigo opositor Gülen, “será un gran error por parte de Washington”. Además el presidente ha afirmado que los dos pilotos que derribaron el caza ruso Su-24 en noviembre de 2015 pueden estar vinculados con el clérigo, en lo que parece un gesto evidente de aproximación a Rusia y de alejar cualquier responsabilidad sobre ese ataque.

De hecho, Erdogan ha señalado que Turquía podría reconsiderar sus relaciones amistosas con EEUU si Washington no extradita a Gulen:“EEUU es nuestro amigo y socio estratégico. Tenemos estrechas relaciones con ellos. Sin embargo, les digo (a EEUU) que existe una amenaza global, un intento de derrocar a un Gobierno legítimo; aquí no hay religión ni valores religiosos”.

La propia cautela con la que está actuando la administración de Obama, indicaría que las teorías sobre la base de Incirlik indicadas antes, podrían ser reales.

Nadie querría dar un paso en falso y en estos momentos, se estarían negociando las condiciones para que Erdogan devolviera el control total de la base, “liberara” a los norteamericanos sitos en ella…y sobretodo, devolviera el control del armamento nuclear.

Posiblemente a cambio de la extradición de Gülen y de la permisividad occidental a la hora de reprimir brutalmente a la oposición.

Al respecto, llama la atención el anuncio del Viceprimer ministro turco, que ha anunciado que su gobierno suspenderá temporalmente el Convenio Europeo de Derechos Humanos…suponemos que con la intención de no tener ataduras a la hora de reprimir con toda la violencia a los opositores.

A la vista de los acontecimientos y de la gravedad que pueden tener, en concreto en lo referente a la base de Incirlik, sería de esperar que nadie expusiera públicamente lo que está sucediendo, ante el temor de que se generara un conflicto difícil de controlar. El silencio al respecto de EEUU, la propia Turquía y Rusia, encajarían perfectamente.

Y todo ello, enmedio de este proceso de represión brutal en Turquía, que además abre las puertas a una islamización cada vez más radical del país…un país que dispone del segundo ejército más potente en la OTAN tras EEUU…y de una base en su territorio con más de 60 bombas nucleares tácticas.

Veremos cómo se desarrollan los acontecimientos y qué sentido tienen todas estas teorías, que ahora parecen bastante plausibles…

Fuente original: Debkafile

Fuente en español: El robot pescador