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El sionismo tiene que mirarse el ombligo

Theodor Herzl.

Por Eli Cohen 

El pasado 27 de septiembre la Organización Sionista Mundial (OSM) conmemoró el 120 aniversario del Primer Congreso Sionista, celebrado en Basilea el 29 de agosto de 1897. El escenario de la conmemoración fue el Monte Herzl, cementerio militar donde está enterrado el líder del movimiento sionista Theodor Herzl, de quien ya hemos hablado, y personalidades del Estado de Israel como Isaac Rabín o Golda Meir.

El premier israelí, Benjamín Netanyahu, alabó la figura de Herzl en estos términos:

Las ingeniosas profecías de Herzl continúan sirviéndome como guía y brújula. Somos un pueblo y también somos una nación. Caminamos todos sobre el puente que lleva desde el Primer Congreso Sionista hasta hoy, establecimos un país libre, fuerte y progresista. Israel es una potencia mundial en auge, verdadera luz para las naciones (…) Israel no decaerá y la memoria de Herzl perdurará siempre.

Por su parte, Abraham Duvdevani, el presidente de la OSM, proclamó:

El sionismo no termina aquí. Debemos continuar con la empresa sionista, que es la base de nuestra existencia.

Tanto Netanyahu como Duvdevani tienen razón. 

Parece que ha pasado una eternidad desde que Herzl escribiera: “En Basilea creé el Estado Judío”; medio siglo después, el deseo se hizo realidad. Pero 120 años, en términos históricos absolutos, es muy poco tiempo. El balance del movimiento sionista, impulsado y sostenido por el esfuerzo tenaz e ininterrumpido de Herzl, es positivo, sin ningún género de dudas. El coste, sin embargo, ha sido enorme. La sangre, el dolor, las guerras, el terrorismo, la tensión y la crispación han signado el camino que se ha dejado atrás.

Aunque Israel goce hoy de una posición que ninguno de sus líderes habría alcanzado a imaginar hace diez, veinte o treinta años, no digamos esa generación de gigantes que fundó el Estado, existen aún muchos desafíos, internos y externos, ante los cuales el movimiento sionista tiene algo que decir, y algo que hacer. En tal sentido, las palabras de Duvdevani tienen que ser acompañadas de reflexión, proyectos y acciones. La OSM tiene un departamento de educación que, a lo largo y ancho del planeta, promueve los valores sionistas y la aliyah (inmigración a Israel), y en Israel se llevan a cabo proyectos interesantes, pero que no van al quid de la cuestión: el sionismo como movimiento tiene que renovarse.

Se sigue hablando de diferentes sionismos: el socialista (el que propulsó Herzl, antañomainstream y ahora en retirada), el revisionista (del cual Netanyahu y su partido son herederos), el cultural (que ha quedado en los libros de Ahad Aham y en muchos israelíes que, sin saberlo, son sionistas culturales) y el religioso (indudablemente, en total expansión); y esto es así porque sigue vigente el intenso debate de cómo debe ser el Estado. Es un debate normal y sano en cualquier sociedad libre y democrática, es cierto; pero el sionismo debe remangarse, intentar integrar a todas las corrientes y mirarse un poco el ombligo.

El sionismo como idea, aunque no tuviera tal definición, existe desde el mismo momento en que las tropas de Tito conquistan Jerusalén y derrotan a los judíos. Ya dentro de los muros de la ciudad, diferentes facciones judías estaban enfrentadas por sus diferentes concepciones del mundo. Desde entonces, la idea de regresar ha permanecido arraigada en el corazón y en la mente de los judíos, como una aspiración vital y como un elemento identitario central. Ahora que ya se ha regresado, ahora que el Estado judío está consolidado, es hora de mejorarlo.

Los Estados-naciones, como creaciones humanas, son imperfectos. El Estado de Israel también lo es (el momento catártico en que Golda Meir se percató de que no estaba en el Camelot judío es algo que muchos aún no han experimentado) y por ello necesita arreglar muchas cosas continuamente. Es un mandamiento que proviene de la misma Cábala: Tikun Olam (arreglar el mundo); los sionistas podrían poner su granito de arena, pues, para arreglar el Estado (Tikun Mediná).

El presidente de la OSM dice que la empresa sionista debe continuar porque es la base de la existencia de Israel. Pues bien, dicha empresa no termina con la creación del Hogar Nacional Judío, de lo contrario quedará relegada a los museos y a las celebraciones.

Fuente: Revista El Medio

El libro antiisraelí ‘State of Terror’, deconstruido

Una pantalla anti-Israel (ilustrativa). De archivo: Facebook.

Por David Collier Jonathan Hoffman 

Antes del posmodernismo había hechos; pero las cosas han cambiado, y más que en ninguna otra parte en la historia del conflicto de Israel con sus vecinos.

La última aportación al género la trae el estadounidense Thomas Suarez, violinista y experto en mapas antiguos. El año pasado publicó un libro titulado State of Terror: How Terrorism Created Modern Israel (“Estado del terror: cómo el terrorismo creó el Israel moderno”). Su esfuerzo para reescribir la historia fue hercúleo: siete años de trabajo, cinco de ellos leyendo 430 expedientes de los Archivos Nacionales del Reino Unido, que se tradujeron en 680 notas al pie y 124 entradas en la bibliografía.

Esta diligencia permitió a Suarez encontrar algunas perlas históricas aún no descubiertas ni por los más insignes historiadores de la Academia. Ahí van unos ejemplos: los líderes sionistas se opusieron al Plan Marshall, la Resolución 181 de la ONU fue un “fraude” porque “ningún líder israelí tenía intención alguna de acatar la Partición”, los huérfanos judíos de la Europa de posguerra fueron “secuestrados” por los sionistas; tras la Segunda Guerra Mundial, los líderes sionistas sabotearon los planes para proteger a los judíos desplazados, e Israel destruyó la comunidad judía iraquí.

Increíblemente, este libro fraudulento ha tenido bastante tirón.

Suarez ha dado charlas en el Parlamento británico, en la SOAS (una universidad de Londres) y en cuatro instituciones escocesas. Pronto estará hablando en EEUU (el 18 de septiembre en la Universidad de Massachusetts, el 25 en Columbia y el 26 en Rutgers).

En la solapa del libro, Ilan Pappé, profesor de la Universidad de Exeter, lo califica de “tour de force”, y la baronesa Jenny Tonge dice:

Cualquiera que haya aceptado el relato que hace Israel de su propia historia debería leer este libro y escuchar la verdad.

De modo que decidimos verificar las afirmaciones que contiene. 

Leímos 26 de los expedientes del Archivo Nacional y ocho de los libros que Suarez utilizó, además de otras informaciones que ignoró. Encontramos numerosas pruebas que fueron interpretadas erróneamente o ignoradas, siempre de una forma denigratoria del sionismo.

Un ejemplo es la afirmación de que los líderes sionistas se oponían al Plan Marshall por temor a que la reconstrucción en Europa pudiese resultar “un obstáculo para el sionismo”. ¿Cuáles son las pruebas de Suarez? Un documento de los archivos que demuestra que un pequeño grupo de sionistas (no identificados), no la corriente mayoritaria de los líderes judíos o la Agencia Judía, tenía esa postura.

Descubrimos que otras acusaciones no sólo eran falsas, sino flagrantemente antisemitas, por ejemplo, que los niños judíos de Europa que se habían quedado huérfanos tras la Segunda Guerra Mundial fueron “secuestrados” y llevados a Israel. Lo cierto es que, tras el intento genocida de Hitler contra todo el pueblo judío, muchos huérfanos judíos quedaron al cuidado de cristianos.

La operación de rescate –a cargo del gran Rabino Herzog y llevada a cabo con el beneplácito de las autoridades nacionales– tenía simplemente el propósito de asegurar que los judíos pudiesen seguir siendo judíos en vez de convertirse de facto al cristianismo. Después de que perecieran seis millones de judíos, es nauseabundo tachar este reasentamiento en Israel de secuestro. Demuestra la voluntaria incomprensión de Suarez del Holocausto y de la esencia del propio judaísmo.

A lo largo de todo el libro nos encontramos con una estrategia para atribuir a todos los sionistas los actos de uno solo. Si cualquier sionista judío decía o hacía cualquier cosa negativa, Suarez utilizaba el ejemplo para proyectar esa acción sobre todos los sionistas. Después lo categorizaba como una medida política sionista. Es una estrategia sumamente dudosa, y racista. Cuando se habla del Holocausto, se vuelve repugnantemente ofensiva.

También encontramos una estrategia de elección selectiva del material de archivo, con una atención desproporcionada en los años de mayor conflicto civil en lo que era entonces (1947-1948) Palestina, con el fin de respaldar la calumnia del autor de que “el terrorismo creó Israel”. Y al describir sólo la mitad del conflicto –omitiendo intencionadamente el uso de la violencia por parte de los árabes– presenta la imagen totalmente sesgada de que la violencia relacionada con la creación de Israel sólo provino de los judíos.

Resumiendo, el esquema antisemita de Suarez le sienta al libro como un guante. Esto es un tuit de la cuenta de Suarez que encapsula perfectamente su mentalidad:

Israel no tiene nada que ver con el pueblo judío; sólo tiene que ver con el sionismo, el movimiento colonial racial-nacionalista.

La propagación de viles falsedades sobre Israel se ha convertido en una verdadera industria. Este libro es la instancia que ha echado Suarez para entrar en el movimiento, junto a celebridades revisionistas como Pappé, Massad, Brenner, Finkelstein y Chomsky.

State of Terror es un libro profundamente antisemita. Es agua de molino para los peores judeófobos. El primer paso para enfrentarse al antisemitismo es reconocerlo. Esperamos haber logrado eso al menos.

© Versión original (en inglés): The Algemeiner
© Versión en español: Revista El Medio

Clérigo musulmán: “El Profeta Muhammad predijo que mataríamos a los judíos”

Es verdad. Aquí está la declaración atribuida a Muhammad a la que al-Harbi se refiere:

“Abu Huraira informó al Mensajero de Allah (que la paz sea con él) diciendo: La última hora no vendrá a menos que los musulmanes luchen contra los judíos y los musulmanes los mataran hasta que los judíos se escondieran detrás de una piedra o un árbol y la Piedra o el árbol dirá: musulmán, o siervo de Allah, hay un judío detrás de mí; Ven y mátalo; Pero el árbol Gharqad no lo dirá, porque es el árbol de los judíos. “(Sahih Muslim 6985)

Pero en lo que respecta a la ADL, si usted toma nota de esto, usted (no al-Harbi) es un fanático racista.

“El clérigo saudita Mamdouh Al-Harbi: La guerra de los musulmanes es con los judíos, no sólo los sionistas”.

En una conferencia titulada “Quién Liberará Al-Aqsa”, el clérigo saudita Sheikh Mamdouh Al-Harbi dijo que la guerra de los musulmanes es con los judíos y no sólo con los sionistas y que decir lo contrario “constituye una negación de las palabras de Allah y de El Profeta Muhammad “. La conferencia fue publicada el 26 de julio en el canal de YouTube de Al-Harbi.

El Jeque Mamdouh Al-Harbi: “El Profeta Muhammad predijo que mataríamos a los judíos. Predijo que mataríamos a los judíos. Que nadie diga que el Profeta habló de nosotros matando a los sionistas. Cualquiera que afirme que nuestra guerra es con los sionistas en lugar de con los judíos está equivocado. Esto constituye una negación de las palabras de Allah y del Profeta Muhammad. Nuestra guerra es con los judíos, no sólo con los sionistas, a pesar de que los sionistas están entre los judíos más peligrosos. Pero la guerra es con los judíos. Lo que Allah dijo en el Corán y lo que el Profeta Muhammad dijo en la verdadera Sunna … El Profeta no dijo: ‘Los sionistas’. Él dijo: ‘los judíos’ – a pesar de que los sionistas están entre los peores de ellos. Así que digo: Nuestra guerra en el Día del Juicio será con los judíos.

[…]

“El Profeta Muhammad dijo: ‘El Día del Juicio no vendrá hasta que los musulmanes luchen contra los judíos. Los musulmanes los matarán, y los judíos se esconderán detrás de piedras y árboles.

[…]

“Las piedras y los árboles dirán:” Oh musulmán, oh siervo de Alá … “Presta atención ahora:” Oh musulmán, oh siervo de Allah, hay un judío detrás de mí. Ven y mátalo. “El Profeta dijo:” Excepto por el árbol Gharqad, que es el árbol de los judíos “. El árbol Gharqad es un árbol feo, lleno de espinas. Ese árbol no hablará porque está con los judíos “.

Pincha en el siguiente enlace para ver el video:

https://www.memri.org/player/clip/37253/1/1

Fuente:  MEMRI

Churchill el sionista

churchill

Por Eli Cohen 

El pasado mes de junio se estrenó en Reino Unido un biopic de Winston Churchill, el gran estadista británico que no se rindió ante Hitler y lideró a su pueblo, y a los aliados, hacia la victoria total en la Segunda Guerra Mundial. Churchill es hoy una figura universal, elevada a la categoría de mito, que sigue generando inspiración y admiración a millones de personas.

En España tendremos que esperar hasta septiembre para verla en los cines; mientras tanto, merece la pena en analizar sus relaciones con el mundo judío y el sionismo.

El biógrafo oficial de Churchill, sir Martin Gilbert, por lo demás uno de los historiadores más autorizados sobre Israel y el pueblo judío, no dudó en calificar a Churchill como un gran amigo de los judíos y un decidido simpatizante de la causa sionista. Sin embargo, se ha acusado a Gilbert de dulcificar el perfil de Churchill en estos asuntos.

Gilbert fundamenta sus afirmaciones con bastante precisión en su famoso artículo “Cómo Churchill luchó por el sionismo”, publicado el día 26 de noviembre de 1976 en la Middle East Review, y posteriormente (2007) en su excepcionalmente documentado libro Churchill and the Jews: A Lifelong Friendship. Tras su publicación, el laborista Isaac Herzog escribió en Haaretz:

Churchill se revela como un firme defensor de la visión sionista y un amigo declarado del pueblo judío, desde el comienzo de su vida pública hasta el día de su muerte.

El 8 de febrero de 1920, Churchill no dudó en ver como “beneficioso” el establecimiento de un Estado judío bajo la protección de la Corona británica. Entre 1921 y 1922 ejerció como ministro de Colonias y apoyó la creación de un hogar nacional para los judíos en la línea de lo expuesto en la Declaración Balfour. En este sentido, el 22 de agosto de 1921, ante una delegación de árabes palestinos, rechazó detener la inmigración judía hacia Palestina.

Posteriormente, el 8 de noviembre de 1931, cuando todos le creían un has been, publicó en elSunday Chronicle otro artículo célebre, “Moisés: el líder de un pueblo”, en el cual establecía paralelismos positivos entre el Éxodo y el sionismo y alababa la figura de su amigo Jaim Weizman como líder sionista.

Su simpatía por el sionismo fue consecuente, y el 27 de mayo de 1939 votó en contra del Libro Blanco, el documento que limitaba la inmigración judía a Palestina, elaborado por el entonces ministro de Colonias, Malcolm McDonald. Churchill añadió que ninguna restricción debía imponerse.

Algunos se han dedicado a generar controversia, incluso a mentir, sobre las relaciones de Churchill con el judaísmo y el sionismo. El pasado 27 de enero, Michael J. Cohen, profesor emérito de Historia en la Universidad Bar Ilán, sostuvo en Haaretz que Churchill en realidad no se preocupó demasiado por los judíos ni ayudó al sionismo, y que la visión de Gilbert está dulcificada y mitificada. Cohen centra su crítica en dos cuestiones en las que, a su juicio, Churchill no estuvo a la altura que se le ha conferido: la denuncia del Holocausto y el bombardeo de Birkenau.

Cohen llega a mentir al afirmar que durante la guerra Churchill no se refirió públicamente al asesinato de judíos en masa. Por ejemplo, el 24 de agosto de 1941, en una emisión nacional de radio, denunció las masacres que estaban perpetrando los Einsatzgruppen nazis. Y el 14 de noviembre del mismo año escribió al diario Jewish Chronicle:

Ningún pueblo ha sufrido más cruelmente que los judíos los males indescriptibles que Hitler y su vil régimen ejercen sobre los cuerpos y espíritus de los hombres. El judío soportó el primer golpe de los nazis sobre las ciudadelas de la libertad y la dignidad humanas. Ha soportado y sigue soportando una carga que podría parecer más allá de la resistencia.

Verdaderamente, y aquí Cohen está más acertado, la decisión de no bombardear el campo de exterminio de Birkenau es un asunto que genera gran polémica. Lo pidieron formalmente tanto el líder sionista Jaim Weizmann como el general Wladyslaw Sikorski, jefe del Gobierno polaco en el exilio. En un primer momento se dijo que la negativa del Gabinete Churchill a bombardear Birkenau se debía a que el complejo estaba fuera del alcance de los aviones británicos, pero en agosto de 1944 Londres ordenó el lanzamiento de suministros a la resistencia polaca y los aparatos pasaron muy cerca de Auschwitz. De acuerdo con la teoría de Cohen, que se remite a sendas cartas que Churchill envió al arzobispo de Canterbury y a su amigo Lord Melchett (multimillonario judío), el premier británico dijo que la mejor forma de terminar con el asesinato masivo de judíos no pasaba por bombardear Birkenau sino por que los aliados ganaran la guerra lo antes posible. Según otras teorías, más amables con Churchill, la decisión se tomó, pero se pospuso por ciertas resistencias burocráticas y por la existencia de otras prioridades militares. Sea como fuere, que los aviones británicos no bombardearan Birkeanu (tampoco lo hicieron los norteamericanos, ni ningún otro contendiente) no hace a Churchill insensible ante el sufrimiento de los judíos o ante sus aspiraciones de autodeterminación.

De hecho, la fe de Churchill en el sionismo resistió ante los actos más viles perpetrados por sionistas radicales. De acuerdo con el historiador postsionista Tom Segev, Churchill afirmó a Jaim Weizman que apoyaría a los sionistas “aunque hagan cosas horripilantemente estúpidas”. Ciertamente, Segev cree que el sionismo perdió a su más firme aliado cuando miembros del grupo terrorista judío Stern asesinaron en El Cairo a su amigo Lord Moyne. Churchill dijo entonces:

Si nuestros sueños sobre el sionismo terminan con el humo de las pistolas de los asesinos para producir sólo un nuevo conjunto de gángsteres dignos de la Alemania nazi, muchos como yo tendrán que reconsiderar la posición que hemos mantenido de manera constante y durante tanto tiempo.

Como ha declarado Anthony Rosenfelder, fideicomisario de la Fundación Jerusalén, Churchill “combinó un entendimiento histórico del pueblo judío y lo que la Tierra Prometida significaba para los judíos (…) con la Realpolitik“.

En 1952, ya establecido el Estado de Israel, Churchill escribió sobre los judíos:

Personalmente, siempre he estado de su lado, y he creído en su invencible poder de sobrevivir a las luchas internas y a las mareas mundiales que amenazan su extinción.

En definitiva, Churchill siempre comprendió la trayectoria histórica de los judíos, y simpatizó con y apoyó el sueño sionista. A ver si esta actitud determinante se refleja en la película.

Fuente: Revista El Medio

Activista islámico causa indignación después de afirmar que las víctimas de las Torres Grenfell fueron asesinadas por “sionistas que financian a los conservadores”.

Un activista islámico ha causado indignación tras afirmar que las víctimas del desastre de la Torre Grenfell fueron “asesinadas” por sionistas que financian el Partido Conservador . 

Nazim Ali, un director de la Comisión Islámica de Derechos Humanos (IHRC), fue acusado de expresar un discurso de odio en un mitin anti-Israel pocos días después del incendio.

Él dijo: “Lo que sabemos del incendio en la Torre Grenfell, es que muchos inocentes fueron asesinados por los compinches de Theresa May, muchos de los cuales son partidarios de la ideología sionista”. 

La policía está investigando al Sr. Ali por los comentarios, informó The Sunday Telegraph , que estuvo en la marcha del Día de Al Quds en Londres el 18 de junio. 

Ali, un socio directivo de una clínica de salud en el oeste de Londres, también dijo a las multitudes: “No olvidemos que algunas de las corporaciones más grandes que han apoyado al Partido Conservador son sionistas. 

“Son responsables del asesinato de la gente en las torres de Grenfell, los partidarios sionistas del Partido Conservador”. 

El Día de Al-Quds fue iniciado por el fundador de la revolución islámica de Irán, Ayatollah Ruhollah Khomeini, para apoyar la causa palestina. 

La CIRH, que organizó el evento de Londres, apoya al ala política de Hezbollah. 

Nazim Ali was accused of whipping up hatred in a speech he made at an anti-Israel rally just days after the fire. Circled: A protester believed to be Mr Ali
 

Nazim Ali fue acusado de expresar un discurso de odio en un mitin contra Israel hace pocos días después del incendio. En la foto: Un manifestante que se cree que es el Sr. Ali

El Sr. Ali, director del grupo, presentó a Jeremy Corbyn como orador principal del evento en 2012, aunque el líder laborista no asistió al evento de este año. 

La IHRC se levantó ante la controversia cuando otorgó los premios “Islamophobes del Año” al personal asesinado de la revista Charlie Hebdo.

Afirma que es una organización de derechos humanos que apoya “todos los derechos … independientemente de si estamos en desacuerdo con ellos”. 

El grupo de monitoreo del antisemitismo el Fideicomiso de Seguridad Comunitaria, criticó los comentarios de Ali. 

 Fotos de residentes desaparecidos se ven en una caja de teléfono

Fotos de residentes desaparecidos se ven en una caja de teléfonoCRÉDITO: EPA

Decía: “En cualquier circunstancia, estos comentarios hubieran sido totalmente odiosos. Pero culparnos de lo que pasó en la torre de Grenfell me parece algo exagerado. 

Un portavoz de la Policía Metropolitana dijo: “Recibimos una denuncia de comentarios antisemitas y está siendo investigada por detectives de Westminster CID. La investigación continúa. 

Mr Ali said: 'As we know in Grenfell, many innocents were murdered by Theresa May's cronies'. Pictured: A firefighter weeps after the disaster
 

En la foto: Un bombero llora después del desastre

Ali dijo al Sunday Telegraph: “Usted no ha presentado lo que yo dije con precisión en el contexto más amplio de lo que se dijo en el preludio del minuto de silencio por los muertos de la Torre Grenfell.

“Tal como se presenta, suena algo poco elegante … Decir que algunos de los partidarios de Theresa May o del partido conservador son sionistas es poco polémico”. 

Mail Online ha contactado con la CIRH para comentarios.  

Fuente: Mail Online

Los ataques de Copenhague y el sionismo

Por: 

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, reaccionó al ataque de la sinagoga de Copenhague enmarcándolo en una creciente oleada de antisemitismo violento. Y, como ya hizo después de los ataques del mes pasado en París, dijo que los judíos deberían sacar sus propias conclusiones de estos hechos y los llamó a “venir a casa”, a Israel. El gran rabino de Dinamarca le criticó diciendo que esas declaraciones eran una irresponsabilidad y que el terrorismo no era motivo para irse a Israel. Algunos, especialmente numerosos críticos de Netanyahu, ven ahí un ejemplo más de la explotación electoralista de las tragedias por parte del premier israelí. Pero, a pesar de lo que se pueda pensar de Netanyahu, esos ataques son injustos e inapropiados. Como Estado-nación del pueblo judío en su patria ancestral, Israel no existe únicamente como refugio para los judíos que son atacados. Ahora bien, como escribieron los editores de Commentary en el editorial de febrero, esta oleada de ataques a judíos en Europa prueba de nuevo “la necesidad existencial del sionismo”.

Parte de la campaña contra los dichos y hechos de Netanyahu tras los ataques de París y Copenhague obedecen al resentimiento contra un primer ministro que parece estar luchando por su vida política en las elecciones del próximo mes. En Estados Unidos, los partidarios del presidente Obama y su empeño por apaciguar a Irán están despotricando contra él. En especial, el izquierdista J Street ha lanzado una campaña que trata de deslegitimar a Netanyahu y llama a los judíos a que digan que él “no habla” por ellos.  Su posición no sólo es desafortunada en lo que respecta a Irán, también busca debilitar la capacidad del democráticamente electo líder del Estado judío para dar voz a preocupaciones relacionadas con la seguridad de los judíos como sólo un gobernante puede hacerlo (algo que no tolerarán a la derecha si Netanhayu es reemplazado por alguien de izquierdas).

El gran rabino danés, Yair Melchior, no incurrió en ese tipo de ataque. En su lugar, parecía considerar la declaración de Netanyahu sobre la necesidad de que los judíos abandonen Europa como un ataque a su comunidad. Al igual que otros después del ataque contra el Hyper Cacher de París, el rabino parece creer que si los judíos se marchan ganarán los terroristas y el creciente número de europeos antisemitas.

Del Times de Israel:

El rabino Yair Melchior replicó: “La gente de Dinamarca se va a Israel porque les encanta Israel, por el sionismo, no por el terrorismo”. “Si nuestra manera de lidiar con el terrorismo fuera huir a otro sitio, entonces deberíamos irnos a una isla desierta”, añadió.

Hay algo de verdad en el argumento de Melchior. Los judíos que emigran a Israel desde Estados Unidos no huyen de la injusticia sino abrazando a Israel y el sionismo. Pero ¿de verdad cree que el declive de la población judía en Europa y el gran auge de la aliá  en los últimos años es una anomalía estadística? Según los últimos datos del Pew Research Center, los judíos están abandonando Europa. No sólo por el alarmante aumento de la violencia antijudía sino por cómo el antisemitismo se ha vuelto a convertir en actor protagónico de la cultura europea, después de décadas de marginalidad, o de al menos estar en la penumbra, luego del Holocausto.

Es un hecho que quienes han protagonizado cada oleada importante de inmigración a la patria judía lo han hecho principalmente por necesidad, no por un compromiso ideológico con el sionismo. El sentido del sionismo no es tanto el muy real atractivo de sus esfuerzos por reconstituir una cultura nacional judía y una lengua como la necesidad de que los judíos tengan un refugio ante el potente virus del antisemitismo.

Sería bonito pensar que en la ilustrada Europa Occidental de nuestros días no tiene sentido los temores que, ante las masas enfervorecidas que gritaban “¡Muerte a los judíos!”, llevaron a  Theodor Herzl a escribir El Estado judío y fundar el sionismo moderno. Pero una Europa donde el odio a los judíos del mundo árabe y musulmán importado por los inmigrantes de Oriente Medio se mezcla con el desprecio a la identidad judía y a Israel que se ha convertido en habitual entre las élites intelectuales no es un lugar donde los judíos puedan vivir tranquilos.

En estas condiciones, es deber de cualquier primer ministro de Israel recordar al mundo, así como a aquellos que afrontan una decisión tan difícil, que los judíos ya no son un pueblo vagamundodel que se pueda abusar con impunidad. El resurgimiento de la soberanía judía en la tierra de Israel no sólo ha dado a los judíos un refugio que hubiera salvado a millones de ellos durante el Holocausto. También ha proporcionado a cada judío del mundo, ya sea sionista o no, religioso o no, una razón para seguir adelante. Los judíos pueden elegir quedarse donde están, ya sea en una Europa cada vez más peligrosa o en un lugar como Estados Unidos, donde a pesar de la existencia de antisemitismo pueden vivir con unos niveles inauditos de libertad, aceptación y seguridad. Pero la existencia de un hogar para los judíos les ayuda a sentirse más seguros. El antisemitismo es, como hemos apuntado en nuestro editorial, “una enfermedad para la que no hay cura”. Y después de lo de Copenhague nuestra conclusión es aún más cierta: “La necesidad existencial del sionismo después de lo de París no es sólo un hecho. Es una tarea para el futuro”.

El primer ministro Netanhayu hace bien al advertirlo. Sus críticos, tanto en Europa como en América, deberían dejar de criticarle y ayudarle a fortalecer a Israel contra sus enemigos.


Fuente: Commentary