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Hungría: 4 naciones de Europa del Este junto con Israel, lucharán contra el terrorismo islámico y la inmigración masiva de musulmanes.

Europa Oriental elige mantener la civilización occidental

6 de julio de 2017: el presidente Donald Trump pronuncia un discurso en Varsovia, Polonia, frente a un monumento que conmemora el levantamiento de esa ciudad contra los alemanes en 1944. (Foto: Casa Blanca).

por Giulio Meotti

En un histórico discurso para una entusiasta multitud polaca, antes de la reunión de los líderes de la Cumbre del G-20, el presidente estadounidense, Donald Trump, describió la batalla de Occidente contra el “terrorismo islámico radical” como la forma de proteger “nuestra civilización y nuestro estilo de vida”. Trump preguntó si Occidente tenía la voluntad de sobrevivir:

¿Confiamos en nuestros valores para defenderlos a cualquier precio? ¿Tenemos el suficiente respeto por nuestros ciudadanos para proteger nuestras fronteras? ¿Tenemos el deseo y el coraje de preservar nuestra civilización de quienes quieren subvertirla y destruirla?

La pregunta de Trump podría tener su respuesta en la Europa Oriental, lugar que eligió para pronunciar su potente discurso.

Después de que un terrorista suicida islamista asesinara a 22 personas que asistían a un concierto en Mánchester —entre ellas dos de nacionalidad polaca—, la primera ministra de Polonia, Beata Szydło, dijo que Polonia no iba a ser “chantajeada” para aceptar miles de refugiados por el sistema de cuotas de la Unión Europea. Instó a los diputados polacos a salvaguardar el país y Europa del azote del terrorismo islamista y el suicidio cultural:

¿Hacia dónde vas, Europa? Deja de arrodillarte y despierta de tu letargo, o llorarás por tus hijos todos los días.

Pocos días después, la Unión Europea anunció que iba a iniciar procesos para penalizar a Polonia, Hungría y la República Checa por negarse a aceptar migrantes tal como decidió la Comisión Europea en el esquema que creó en 2015.

Tras el discurso de Szydło, Zoltan Balog, ministro de Recursos Humanos de Hungría, declaró:

El islam es una de las culturas y religiones más importantes, que debemos respetar, pero Europa tiene una identidad diferente, y es obvio que estas dos culturas son incapaces de coexistir sin conflicto. […] La mayor diferencia es que en Europa, la política y la religión han estado separadas la una de la otra, pero en el caso del islam, es la religión la que determina la política.

Por eso Viktor Orbán ha sido tachado de “enemigo interior de Europa”, porque verbalizó lo que el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, jamás dirá: “Mantener Europa cristiana”.

Esos discursos oficiales del Grupo Visegrád —el grupo europeo compuesto por la República Checa, Polonia, Hungría y Eslovaquia— son sólo dos ejemplos de las profundas divisiones ideológicas entre los países de la Europa Occidental y los de Europa Central y Oriental.

Ha habido una tendencia al alza por parte de los líderes de Visegrád de enmarcar el islam como una amenaza civilizacional para la Europa cristiana. Si, en la Europa Occidental, el cristianismo ha sido radicalmente marginado por la opinión pública y duramente restringido por las normas oficiales de la UE, en la Europa Oriental las últimas encuestas revelan que el cristianismo sigue tan fuerte y patriótico como siempre. Por eso Trump llamó a Polonia “la nación creyente”. Por eso las revistas católicas de la UE están preguntando abiertamente si existe un “nuevo despertar cristiano” en la Europa Oriental. Eslovaquia aprobó una ley para evitar que el islam se convierta en una religión oficial del Estado.

Estos países de la Europa Central y Oriental saben que el multiculturalismo de la Europa Occidental ha sido una receta para los ataques terroristas, para empezar. Como señaló Ed West, de The Spectator:

No toda Europa, por supuesto. Europa Central —principalmente Polonia, Hungría y la República Checa— siguen estando bastante a salvo de la amenaza terrorista, a pesar de que la primera, en concreto, tenga presencia mediante la OTAN en Oriente Medio. Precisamente porque los motivos son tan evidentes, no se pueden mencionar. Polonia tiene un 0,1% de musulmanes, de los cuales la mayoría provienen de una comunidad tártara establecida hace mucho tiempo, el 5% de Gran Bretaña, el 9% de Francia y el 25% de Bruselas. Y esas cifras van en aumento.

Lo que es presumiblemente “obvio” aquí es que Polonia y Hungría no han sido atacadas por el terrorismo islamista porque tienen muy pocos musulmanes, mientras que en Bélgica y Reino Unido ocurre lo contrario. Es probable que Europa hubiese estado más segura de haber seguido el ejemplo de Europa Oriental.

Europa Oriental no sólo demuestra una mayor comprensión de la cultura occidental que la Europa Occidental; estos países del este también han sido mucho más generosos con la OTAN, el baluarte de su independencia y seguridad. La cultura y la seguridad van de la mano: si te tomas en serio tu propia cultura y civilización, estarás dispuesto a defenderlas.

Un rápido vistazo al gasto militar de los miembros de la OTAN en relación con su PIB demuestra que Polonia cumple el objetivo del 2%, a diferencia de todos los países de la Europa Occidental. Sólo cinco de los 28 miembros de la OTAN —EEUU, Grecia, Polonia, Estonia y Reino Unido— cumplen el objetivo del 2%. ¿Dónde está Francia? ¿Y Bélgica? ¿Y Alemania? ¿Y los Países Bajos?

“A diferencia de la mayoría de sus compañeros de la OTAN y Europa —explicó Agnia Grigas, miembro del Atlantic Council— Polonia, en estas dos últimas décadas, no ha dejado de considerar la seguridad como un asunto prioritario, y en consecuencia, ha ido surgiendo lenta pero firmemente como la piedra de toque de la seguridad europea”. Polonia —a diferencia de Bélgica, Italia y otros países europeos— no es un “parásito”, sino un socio fiable para su aliado estadounidense. Polonia demostró su leal apoyo a Estados Unidos tanto en Afganistán como en Irak, donde sus tropas combatieron a los talibanes y ayudaron a derrocar a Sadam Husein.

No es casualidad que el presidente Trump escogiera Polonia, un país que luchó contra el nazismo y el comunismo, para pedir a Europa que demostrara un poco de voluntad en su lucha existencial contra el nuevo totalitarismo: el islam radical.

“Occidente seguirá teniendo la ventaja militar durante mucho tiempo todavía, pero poseer armas es una cosa, y poseer la voluntad de usarlas es otra bien distinta”, escribió William Kilpatrick, profesor del Boston College. “Occidente es fuerte militarmente, pero débil ideológicamente. Carece de confianza civilizacional”.

Por eso es crucial que Europa Oriental siga siendo una voz disidiente fuerte en el proyecto de la UE. Podría aportar la confianza cultural de la que carecen desgraciadamente los burócratas europeos, poniendo en peligro a la propia Europa.

Traducción del texto original: Gatestone Institute
Traducido por Revista El Medio

Un hombre mata a puñaladas a dos turistas alemanes y hiere a otros cuatro en la localidad turística egipcia de Hurghada

Varios policías inspeccionan la escena de un ataque terrorista en Al Badrashín (Egipto)

Varios policías inspeccionan la escena de un ataque terrorista en Al Badrashín (Egipto)

El atacante nadó hasta la playa privada donde atacó a 6 mujeres, 4 de las cuales resultaron heridas. Las autoridades lo detuvieron e intentan determinar el móvil del episodio

Dos turistas extranjeras murieron este viernes en un ataque con cuchillo que también dejó otras cuatro mujeres heridas en una playa de la estación balnearia de Hurghada, en el este de Egipto, indicaron responsables locales.

El atacante, cuya identidad se desconoce, nadó hasta el lugar de los hechos, la playa privada de un hotel, desde una pública vecina, informó el ministerio del Interior egipcio. Las fuerzas de seguridad lo detuvieron y lo están interrogando.

“No conocemos todavía sus motivos. Quizá sea un loco o un hombre con problemas mentales. Es demasiado pronto para saberlo”, indicó un responsable del ministerio a la AFP.

 “No conocemos todavía sus motivos. Quizá sea un loco o un hombre con problemas mentales”

Ahmad Abdalá, el gobernador de la provincia del mar Rojo donde se encuentra Hurghada, afirmó en un comunicado que dos “residentes extranjeros” habían muerto en el atentado, sin dar más precisiones.

Las autoridades egipcias todavía no comunicaron la nacionalidad de las víctimas.

El diario gubernamental Al Ahram afirmó en su edición digital que dos turistas ucranianas murieron y otras cuatro personas resultaron heridas en el ataque.Pero el embajador de Kiev ante El Cairo aseguró a una televisión privada ucraniana que ninguno de sus ciudadanos había fallecido en Hurghada.

Es la primera vez desde enero de 2016 que los turistas son blanco de un atentado en Egipto. Pero, de momento, se desconoce si el detenido está vinculado a grupos extremistas como la organización yihadista Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés), que reivindicó varios ataques sangrientos contra las fuerzas de seguridad, los turistas y la minoría cristiana.

(Reuters)

(Reuters)

Atentados yihadistas

Horas antes, este viernes, tres hombres armados mataron a cinco policías egipcios al sur de El Cairo. Abrieron fuego contra un coche de la policía y luego huyeron, matando a un suboficial, tres reclutas y un agente, según el ministerio del Interior.

El atentado tuvo lugar cerca de la ciudad de Badrashin, a unos 20 kilómetros al sur de la capital, donde la policía ya había sido atacada en otras ocasiones. Nadie ha reivindicado este ataque por ahora.

Desde que el ejército egipcio derrocó en 2013 al presidente Mohamed Morsi, miembro de la cofradía de los Hermanos Musulmanes, grupos extremistas han multiplicado los atentados contra los militares y los policías, matando a cientos de ellos, sobre todo en el Sinaí.

El viernes pasado, la rama egipcia de ISIS reivindicó un ataque en el norte del Sinaí en el que murieron 21 policías, y el grupo yihadista Hasam asumió la autoría del asesinato de un oficial de policía al norte de El Cairo.

Tras un doble atentado suicida reivindicado por el Estado Islámico contra dos iglesias coptas al norte de la capital, que dejaron 45 muertos en abril, el presidente egipcio Abdel Fatah al Sisi declaró el estado de emergencia durante tres meses y lo prolongó en julio.

(EFE)

(EFE)

En enero de 2016, tres turistas fueron heridos en Hurghada en un ataque con arma blanca perpetrado por dos personas sospechosas de mantener vínculos con ISIS.

Esta estación balnearia es muy popular entre los turistas ucranianos y europeos en general.

Egipto reforzó la seguridad en sus lugares turísticos después de varios atentados cometidos en los últimos años, que golpearon un sector clave para la economía del país.

El 31 de octubre de 2015, la rama egipcia de ISIS asumió la autoría de un atentado con bomba que acabó con la vida de los 224 ocupantes de un aviónen el que viajaban turistas rusos tras despegar de Sharm el Sheij, una estación balnearia situada en el sur del Sinaí.

Infobae

 

 

A medida que Alemania y otros países de Europa occidental someten a sus poblaciones ante la toma del poder islamista…

Polonia, Hungría y la República Checa se oponen a la Alemania feminizada y pronto islamizada al negarse a aceptar lo que Bruselas llama su “parte justa” de la violación, el crimen y el terror musulmán que es presentado como el “enriquecimiento cultural”.

La crisis migratoria de Europa: opiniones de Europa Central

En un discurso del 24 de marzo, la primera ministra polaca, Beata Szydło, dijo que su país no sería sometido a chantaje por los funcionarios de la UE: “No vamos a participar en la locura de la elite bruselense… Esto es un ataque a Europa, a nuestra cultura, nuestras tradiciones”. (Foto: Parlamento Europeo//FlickEl ministro

por Soeren Kern

La Unión Europea ha emprendido acciones legales contra la República Checa, Hungría y Polonia por no acatar una polémica orden de aceptar a miles de migrantes de África, Asia y Oriente Medio.

El denominado procedimiento de infracción, que autoriza a la Comisión Europea, el poderoso brazo ejecutivo de la Unión Europea, a demandar a los países miembros de los que se considere que han incumplido sus obligaciones según la ley europea, podría conducir a importantes sanciones económicas.

La disputa se remonta a septiembre de 2015, cuando, en el pico más alto de la crisis migratoria de Europa, los países miembros de la UE votaron por un estrecho margen a favor de reubicar a 120.000 “refugiados” provenientes de Italia y Grecia a otras partes del bloque. Esta cifra se sumaba a un plan de julio de 2015 para redistribuir a 40.000 migrantes de Italia y Grecia.

De los 160.000 migrantes a “repartir”, se mandó a nueve países de Europa Central y Oriental que aceptasen a aproximadamente 15.000 migrantes. Aunque la República Checa, Hungría, Rumanía y Eslovaquia votaron contra el acuerdo, se les sigue exigiendo que lo acaten.

Desde entonces, varios países centroeuropeos miembros de la UE se han negado con vehemencia a aceptar las cuotas de migrantes que les han sido asignadas. Polonia, por ejemplo, tiene una cuota de 2.691 migrantes, de los cuales sólo se han aceptado doce. Hungría tiene una cuota de 1.294, de los cuales no se ha admitido a ninguno.

En la UE en conjunto, sólo se ha reubicado hasta la fecha a alrededor de 20.000 migrantes (6.896 de Italia y 13.973 de Grecia), según el último informe sobre reubicación y reasentamiento de la UE, publicado el 13 de junio de este año. De los 28 países miembros de la UE, sólo Malta ha aceptado su cuota íntegra: 131 migrantes.

Muchos de los denominados solicitantes de asilo se han negado a reubicarse en Europa Central y Oriental porque los beneficios económicos allí no son tan generosos como en Francia, Alemania o Escandinavia. Además, cientos de migrantes que han sido reubicados en Estonia, Letonia y Lituania —que se sitúan entre los países más pobres de la UE—, han huido desde entonces a Alemania u otros países más ricos del bloque.

Entretanto, los guardianes de la “unidad” europea han tratado de avergonzar a los centroeuropeos que se resisten a acatarla apelando a conceptos tan nebulosos como los “valores” europeos y la “solidaridad”. Por ejemplo, el presidente francés, Emmanuel Macron, advirtió hace poco:

Los países europeos que no respeten las reglas deberían asumir todo el coste de las consecuencias políticas. Hay una doble traición. Deciden abandonar los principios de la UE, le dan la espalda a Europa, y tienen una visión cínica de la unión, que les da dinero, sin respetar sus valores.

Los líderes de la Europa Central y Oriental se han mantenido firmes. En Polonia, la primera ministra, Beata Szydło, dijo que su país no sería chantajeado por los funcionarios de la Unión Europea. En un discurso en el Parlamento el 24 de mayo, dos días después del atentado yihadista en Mánchester, donde murió una pareja polaca, dijo:

No vamos a participar en la locura de la élite de Bruselas […]. Dejen de arrodillarse y despierten de su letargo, o llorarán por sus hijos cada día. […]

Si no pueden verlo, si no pueden ver que el terrorismo tiene ahora mismo el potencial de herir a todos los países de Europa, y creen que Polonia no debería defenderse, van de la mano de los que apuntan este arma contra Europa, contra todos nosotros. […]

Es necesario decirlo de forma clara y directa: esto es un ataque contra Europa, contra nuestra cultura, contra nuestras tradiciones. ¿Queremos políticos fuertes que puedan ver el peligro y puedan luchar eficazmente contra él?

El ministro de Interior polaco, Mariusz Błaszczak, dijo que aceptar las cuotas de la Unión Europea sería “ciertamente peor” que cualquier penalización infligida por Bruselas:

No debemos olvidar los atentados que se han producido en Europa Occidental, y cómo —en los mayores países de la UE— son desgraciadamente un hecho cotidiano. Recordemos que las ya muy numerosas comunidades musulmanas en Europa Occidental empezaron contándose en cifras relativamente pequeñas […].

Les digo a mis homólogos en Europa Occidental que la estrategia de reubicación sólo intensifica la inmigración ilegal porque los traficantes consiguen aún más clientes cuando los posibles migrantes escuchan que a la gente que llega a Europa se les da refugio en países de la UE que no son Italia y Grecia.

Henryk Kowalczyk, diputado polaco, dijo:

Polonia contribuye a la UE […]. Estamos haciendo lo que dice el bloque, lo que dicen los tratados. Si el presidente francés estaba pensando en los refugiados, en fin, ese problema no se mencionaba en los tratados y cuando entramos en la Unión Europea no estábamos asumiendo ese compromiso.

El ministro de Asuntos Exteriores de Polonia, Konrad Szymański, añadió: “No hay un conflicto de valores entre la Comisión y Polonia, sino en cómo interpretar esos valores”.

En la República Checa, el primer ministro, Bohuslav Sobotka, dijo que “dado el deterioro de la seguridad en Europa y la disfunción del sistema de cuotas, el Gobierno checo no va a participar en él”. Y agregó: “Estamos dispuestos a defender nuestra postura en la UE y en las instituciones judiciales pertinentes”.

El ministro de Asuntos Exteriores checo, Lubomír Zaorálek, dijo que la UE debería concentrarse en “la convergencia económica y social entre los países de la UE, en vez de intentar distribuir a los migrantes con cuotas obligatorias”. Señaló que en algunos países de Europa Oriental “los habitantes más vulnerables son a menudo más pobres que los propios migrantes que llegan”.

Zaorálek añadió que “la gente que está viniendo no tiene verdadero interés en integrarse”, y quieren vivir con “compañeros con similares orígenes culturales, étnicos o religiosos”. Dijo que la gente en Europa Central y Oriental no quiere “repetir el error de los países occidentales” que tienen “barrios enteros llenos de miles y miles de personas que viven en condiciones de vida imperfectas”, y que son “muy peligrosos, no sólo durante la noche, también durante el día”. Señaló que “no hay terroristas suicidas entre los ucranianos o los vietnamitas”, dos comunidades consolidadas desde hace mucho tiempo en la República Checa.

En Eslovaquia, el primer ministro, Robert Fico, dijo que la migración masiva y el multiculturalismo forzoso cambiaría la esencia de su país:

Creo que es el deber de los políticos hablar de estas cosas de forma muy clara y abierta. No quiero ver una comunidad musulmana en Eslovaquia. No quiero que haya varias decenas de miles de musulmanes que empiezan poco a poco a promover su ideología. No queremos cambiar las tradiciones de este país, que están construidas sobre la tradición cristiana. Ha sido así durante siglos. La soberanía y el orgullo nacional deben ser parte de nuestra coalición de gobierno.

Fico añadió que el 95% de los llamados refugiados eran en realidad migrantes económicos:

No contribuiremos a este disparate con los brazos abiertos, con la idea de que los aceptaremos a todos, al margen de si son migrantes económicos o no. Debemos empezar a decir la verdad sobre la migración.

En Hungría, el primer ministro, Viktor Orbán ha advertido de las “explosivas consecuencias” de un choque de culturas entre Europa y los migrantes del mundo musulmán:

Para comprender lo que debemos hacer, tenemos que entender la verdadera naturaleza de la situación a la que nos enfrentamos. Europa no está en medio de un “problema de refugiados” o “una coyuntura migratoria”, sino que el continente europeo está amenazado por una creciente ola de migración de la era moderna. El movimiento de personas se está produciendo a una enorme escala, y desde una perspectiva europea, el número de posibles inmigrantes futuros parece ilimitado.

Cada día que pasa vemos que han aparecido cientos de miles clamando en nuestras fronteras, y que hay millones más con la intención de partir a Europa, llevados por motivaciones económicas.

Debemos reconocer que la desnortada política de inmigración de la Unión Europea es responsable de esta situación. La irresponsabilidad es el sello característico de todo político europeo que sostenga la promesa de una vida mejor para los inmigrantes y los anime a dejar todo atrás y arriesgar su vida en su marcha a Europa. Si Europa no vuelve a la senda del sentido común, se verá postrada en la batalla por su destino.

No olvidemos que los que están llegando crecieron en otra religión, y representan una cultura radicalmente distinta. La mayoría de ellos no son cristianos, sino musulmanes. Esta es una cuestión importante, porque Europa y la identidad europea radican en el cristianismo. ¿No es preocupante en sí que el cristianismo europeo ya no pueda casi ni mantener a Europa cristiana? Si perdemos de vista esto, la idea de Europa podría convertirse en el interés de una minoría en su propio continente.

Refiriéndose a la ocupación de Hungría por el Imperio otomano entre 1541 y 1699, Orbán dijo:

Creo que tenemos derecho a decidir que no queremos que un gran número de musulmanes vivan en nuestro país. No nos gustan las consecuencias de tener a una gran comunidad musulmana que vemos en otros países y no vemos ninguna razón para que ningún otro nos obligue a crear formas de vivir juntos en Hungría que no queremos. Se trata de una experiencia histórica para nosotros.

Soeren Kern es analista de política europea para el Instituto Gatestone en Nueva York. Síguelo en Facebook y en Twitter.

Traducción del texto original: Gatestone Institute
Traducido por Revista El Medio

¿Por qué me temo que la descontrolada inmigración musulmana está provocando de nuevo fuerzas oscuras en Italia, una tierra que amo.

El Presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker (en la foto), ha alabado a la gente de Italia por sus acciones heroicas ” sobre la crisis de los migrantes”

Por SARAH VINE

Ayer, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, elogió al pueblo de Italia por sus acciones ‘heroicas’ en favor de la crisis migratoria, prometiendo ‘solidaridad’ y declarando, con una hipocresía espectacular incluso muy a pesar de sus propias normas: ‘Viva l’ Italia!’

El país famoso por tener forma de bota, podría ser perdonado por estar apuntando con firmeza en la dirección de las regiones inferiores de este caballero. Él, y todos los demás funcionarios electos de la UE, han hecho la vista gorda a una nación que, a causa de su accidentada geografía, se lleva la peor parte de la afluencia de personas provenientes desde Libia y el norte de África.

Sólo este año, 84.000 han aterrizado en suelo italiano, un aumento del 20 por ciento en comparación con el año pasado. Y sigue siendo sólo el comienzo de julio.

En Reggio, 1.500 personas llegaron en el transcurso del último fin de semana, casi el 1 por ciento de la población de esa ciudad. Las cosas están tan mal, que las autoridades se vieron obligadas a ponerlos en el hospital local de A & E.

¿Se imaginan si esto estuviera ocurriendo aquí en el Reino Unido? Habría ultrajes. Es admirable, entonces, la bondad infinita del pueblo italiano. Sin embargo, incluso su paciencia es limitada. El gobierno italiano ha declarado ahora que si algo no cambia pronto, se verán obligados a cerrar sus puertos y retener los barcos de rescate.

Esta no es una decisión que nadie tomaría a la ligera, pero los italianos no tienen otra opción. Durante años, han estado pidiendo la ayuda de Bruselas. Y durante años, sus peticiones han caído en saco roto.

Sin embargo, una de las principales justificaciones de la UE, barajadas en torno a cada paso por el campo de Permanecer en ella durante el Referéndum, es que actúa como unificador socioeconómico de los muchos diferentes países que caen bajo su paraguas. Que su preservación es una salvaguardia fundamental contra las divisiones que desgarraron a Europa en el siglo 20.

Sin ella, se nos dice sin cesar, Europa descendería en el caos.

inmigrantes rescatados llegaron a Reggio Calabria en Italia el lunes, mientras las cifras recientes muestran 84.000 migrantes han aterrizado en suelo italiano este año 

Inmigrantes rescatados llegaron a Reggio Calabria en Italia el lunes, mientras las cifras recientes muestran que 84.000 migrantes han aterrizado en suelo italiano este año 

De hecho, lo opuesto es verdad. Es precisamente debido a la incompetencia y a la espectacular parálisis inducida de Juncker y compañía, que Italia se ve obligada a enfrentar sola una crisis humanitaria de proporciones casi bíblicas.

Bruselas ha fracasado repetidamente en movilizar a todos sus países miembros, unidos ante cualquier tipo de búsqueda u operación de rescate. Ni siquiera ha sido capaz de detener a estados miembros como Polonia, Hungría y la República Checa (que no son exactamente tímidos para disfrutar de sus derechos a la libertad de movimiento) de negarse a tomar aunque sea a un solo migrante. Oh, está bien, la República Checa ha tomado 12. De los más de medio millón.

Francia y Suiza, también, han apartado sus caras lejos de su vecino, cerrando sus fronteras a los inmigrantes de Italia; Austria ayer se trasladó a hacer lo mismo.

Ninguno de estos paises es de ninguna utilidad para la pobre Italia. Tampoco ayudarán a aliviar las tensiones sobre el terreno allí. Muchos en el empobrecido sur ya se están volviendo resentidos con los recién llegados, 70 por ciento de los cuales, tal como las Naciones Unidas admitió esta semana, no son refugiados, sino emigrantes económicos.

Pero Italia, donde pasé gran parte de mi infancia, es una tierra de la que mana leche y miel en la actualidad. Calabria, por ejemplo, que es un gran imán para los traficantes de personas, tiene el mayor desempleo de jóvenes en Europa, un 65 por ciento. La única cosa que realmente no necesitan es aún más jóvenes que ronden alrededor de las esquinas de la calle.

No es de extrañar que todos los italianos con los que yo hablé, no quieran hablar más nada. Se sienten enojados, frustrados, amenazados. Ellos ven que su cultura se está erosionando, su país está siendo traicionado por los mandatarios vestidos con trajes finos y bien alimentados en Bruselas.

Está aumentando el descontento, las fuerzas oscuras están aumentando de nuevo. Y para un país en el que la memoria de Mussolini nunca ha estado muy por debajo de la superficie, esto no es un buen augurio.

Fuente: Daily Mail Online

Los funcionarios de la Unión Europea están preocupados porque temen que la próxima visita de Trump a Polonia es con el fin de reforzar la postura anti-inmigración musulmana de este país.

La Unión Europea (UE), los alcahuetes del Islam, están en una situación de pánico a raíz de la próxima visita del presidente Donald Trump a Polonia, ya que temen que reforzará al populista gobierno conservador del primer ministro Beata Szydło, y fomentará su continuo desafío contra la UE al rechazar a los miles de inmigrantes musulmanes y por lo tanto temen que pueda dañar “la unidad europea.”

Breitbart (h / t Emma)  El presidente de los EE:UU. Donald Trump hará una escala en Polonia, durante su viaje a la cumbre del G-20 en Hamburgo, para participar en una reunión conocida como el proyecto de los Tres Mares, que reúne a los líderes de Europa central, los Estados del Báltico y los Balcanes.

El evento ha sido convocado por Polonia en su intento de reunir influencias fuera de la UE, que ha estado chocando con su gobierno nacionalista a raíz de su política migratoria y la defensa de su soberanía.

“Uno puede sentir de que esto es un poco sospechoso, de que esto es un intento de romper la unidad de Europa”, dijo un diplomático de la UE sobre el proyecto Tres Mares, hablando a Reuters . Otro alto funcionario de la UE dijo que era parte del esfuerzo por parte de Polonia en la cuestión de los “auto-guetos”.

El Partido Ley de Justicia (PiS), y el Sr. Trump tienen puntos de vista similares sobre la migración y el cambio climático y comparten una sospecha de los cuerpos y la globalización internacional.

El presidente también respaldó el Brexit y predijo un mayor desmembramiento de la Unión Europea; sus relaciones con los gobiernos rebeldes de derecha de Europa Central serán observados de cerca por Bruselas.

Polonia ha tomado una postura que está llevando a la apertura de una brecha entre el país ex comunista del Este y los países centrales de la UE (con gobiernos de derecha en gran parte) y los países europeos occidentales liberales.

Más recientemente, Polonia condujo una resistencia ante la decisión de la UE de forzarlos  a recibir cuotas de inmigrantes, junto con Rumania, la República Checa, Eslovaquia y Hungría, una situación que ha empujado a la UE a “ sancionar a las naciones” que se niegan a tomar a miles de solicitantes de asilo de Oriente Medio.

El primer ministro polaco Beata Szydło ha llamado recientemente a la política de cuotas migrante “una locura de las élites de Bruselas” en un discurso en el parlamento.

“Animamos a Trump a salir y viajar tanto como le sea posible. Él podría hacer que Europa entienda y puede salir a hablar con la gente, con los líderes europeos “, dijo un funcionario europeo, que pidió no ser identificado.

Decenas de miles de ciudadanos polacos participaron en una marcha de anti-inmigración contra los musulmanes en 2015.

“[Pero] no puede hacer ofertas a cada país individualmente por encima de la Unión Europea”, añadió.

El presidente busca impulsar las exportaciones de gas de Estados Unidos en el viaje, ya que Polonia intenta reducir su dependencia de Rusia. Polonia buscará tranquilidad comprometiéndose con el presidente de la OTAN, ya que se enfrenta a una amenaza percibida por parte de Rusia.