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Primer Ministro checo: “Cuando vemos los problemas en otros países europeos, menos queremos a los musulmanes en la República Checa”

Muslims

El primer ministro  dijo al  periódico austriaco  Die Presse : “Cuando vemos los problemas en otros países europeos, menos queremos a los musulmanes en la República Checa”.

Al igual que el primer ministro húngaro Viktor Orban y la líder polaca Beata Sydlo, el primer ministro checo Bohuslav Sobatka, no se ha rendido ante la corrección política y la presión. Su prioridad, como la suya, sigue siendo proteger a la gente de su país.

Sin duda, Sobatka seguirá siendo desafiado como un “Islamófobo” por los dirigentes de la izquierda radical. Un informe impactante surgió en mayo sobre una niña checa que se enfrentó a los manifestantes neonazis y dijo que aunque los inmigrantes la violen, “ella lo superará “. La locura no conoce fronteras en la ideología de la izquierda radical. Desafortunadamente, ciudadanos inocentes están siendo sacrificados ante un experimento social destructivo que protege a los supremacistas islámicos muy por encima de los ciudadanos respetuosos de la ley de Occidente que valoran el precio pagado por las libertades democráticas.

“No queremos más musulmanes en la República Checa”: Primer Ministro “, 

El primer ministro Bohuslav Sobotka no quiere que la comunidad musulmana crezca en la República Checa, diciendo que ha visto los problemas que han causado las grandes poblaciones musulmanas en otros países europeos.

El primer ministro  dijo al  periódico austriaco  Die Presse : “Cuando vemos los problemas en otros países europeos, menos queremos a los musulmanes en la República Checa”.

“Nos gustaría mucho que Europa protegiera mejor su frontera externa. Recibir refugiados siempre debe ser responsabilidad de los estados y  las naciones “, agregó Sobotka.

En comentarios aludiendo a delitos, ataques sexuales y terrorismo cometidos por inmigrantes de Oriente Medio y África en Europa Occidental desde el 2015, el primer ministro dijo: “En Europa con demasiada frecuencia vemos problemas con la integración de personas procedentes de otro ambiente cultural o religioso. ” (Estos bastardos musulmanes no se integran con nadie. Los cristianos, judíos, hindúes y fieles de las demás religiones no tienen problemas para integrarse)

La República Checa cuenta con alrededor de 22.000 musulmanes que viven en el país y que se  describen  como bien integrados y no particularmente comprometidos o fundamentalistas en la expresión de su fe. (Habría que ver hasta cuándo)

Los comentarios llegan en la misma semana El presidente checo, Miloš Zeman, defendió las prohibiciones de burkinis en las piscinas de todo el país,  diciendo : “En las piscinas checas no hay razón para que alguien se bañe en ropa árabe”.

Sobotka señaló el compromiso del país de ayudar a hacer frente a la crisis de los inmigrantes, diciéndole al periódico austriaco que la República Checa apoya financieramente   los guardacostas y los campamentos migratorios de Libia, además de  enviar  policías para asistir a patrullas fronterizas en los Balcanes.

Al igual que los otros tres países del Grupo Visegrád (Eslovaquia, Polonia y Hungría), la República Checa  rechaza  el programa de reubicación de migrantes forzados de la Unión Europea. (Que se los lleven a la señora Ángela Merker a su casa)

Los primeros ministros del Grupo de Visegrado (LR), el eslovaco Robert Fico, el húngaro Victor Orban, el polaco Beata Szydlo y el checo Bohuslav Sobotka posan para una foto después de su reunión en el Castillo Real de Varsovia, Polonia, el 19 de junio de 2017. (Foto de WOJTEK RADWANSKI / AFP / Getty Images)

El primer ministro señaló que el país está “ayudando a las personas procedentes de Europa del Este”.

Del mismo modo, el presidente Zeman ha dicho que las personas que huyen de Ucrania, después de las protestas Euromaidan, deberían ser incluidas en el programa de redistribución de migrantes dado el número absorbido por el grupo de Visegrád. Polonia ha  emitido  cerca de 1,3 millones de visados ​​a ucranianos el año pasado, incluidos los que solicitan asilo …(Eso está bien, pero a estos bastardos musulmanes, ni agua)

“Los ucranianos también son refugiados y con su origen y diligencia, están algo cerca de nosotros”, dijo Zeman en septiembre de 2015, después de declarar el mes anterior que “a diferencia de los islámicos, tienen una capacidad mucho mejor de integrarse . “

Fuente: Breitbart

El primer ministro de la República Checa: “No queremos musulmanes aquí”

Bohuslav Sobotka se mostró contundente.

Los países del este de Europa lo tienen claro: “No queremos más musulmanes aquí”.

Si a principios de semana Polonia se ha mostrado contundente con su posición en contra de la inmigración y la llegada de refugiados musulmanes, hoy ha sido el turno para el primer ministro de la República Checa, Bohuslav Sobotka, quien ha asegurado no querer musulmanes en su país.

En declaraciones al diario austríaco ‘Die Presse’, ha dicho: “Cuando vemos los problemas que tienen otros países europeos nuestra posición se refuerza. No queremos musulmanes en la República Checa porque son un problema”.

“Agradeceríamos que Europa protegiera mejor su frontera. Recibir más refugiados siempre debería ser decisión de cada país”, añade. “La República Checa no va a acoger refugiados. Siempre hemos mantenido esa postura y la seguiremos manteniendo”.

Sobre los delitos sexuales y terroristas que están afectando a Europa desde 2015, Sobotka añadió: “En Europa vemos estos problemas habitualmente y todo es debido a que los refugiados son musulmanes y son incapaces de integrarse”.

Estas declaraciones se producen en la misma semana en las que aseguró que en la República Checa “no hay necesidad de llevar burkini ya que no es un Estado Islámico”.

Fuente: Caso Aislado

La Unión Europea respaldada por George Soros está tratando de intimidar a Hungría, Polonia, República Checa y también a Eslovaquia.

Los burócratas de la UE siguen enviando cartas enojadas a los países de Europa Central y Oriental amenazándolos con sanciones a menos que acepten tomar las cuotas de inmigrantes musulmanes que se hacen pasar por refugiados.

¿Sus respuestas?

El iconoclasta

La Comisión Europea abre procedimientos de infracción a República Checa, Hungría y Polonia por resistirse al cambio demográfico

En las últimas décadas, Europa ha pretendido redefinirse apostando por el fracasado modelo de la “diversidad”. A medida que el terrorismo crecía y llegaban más inmigrantes, la opinión pública comenzó a mostrarse refractaria. Hoy, la “diversidad” sólo es defendida por las élites. Sospechosamente sordas al creciente clamor en contra, insisten en este modelo como el único posible para Europa.

Las políticas migratorias que promueven las élites europeas nos sugieren que estamos hablando de auténticos psicópatas suicidas. Descartada la posibilidad de que cambien, sólo nos queda aferrarnos a una gigantesca movilización de los ciudadanos europeos en contra de sus dirigentes y a que los líderes de países como Hungría, Polonia y Chequia no cejen en rechazar las pretensiones mundialistas de cara al reemplazo étnico y cultural en sus países, como por desgracia ya está ocurriendo en otros muchos de nuestro entorno.  Muchos apostamos por esa ejemplar resistencia como el único camino hacia nuestra supervivencia.

En esa encrucijada, no es extraño que la Comisión Europea ha emprendido la siguiente etapa de los procedimientos de infracción contra Chequia, Hungría y Polonia por incumplimiento de sus obligaciones de la relocalización de inmigrantes. Así lo anunció este miércoles la Comisión Europea a través de un comunicado oficial.

“Pese a los repetidos llamamientos a la acción y la puesta en marcha, el mes pasado, de procedimientos de infracción por la comisión, estos tres países siguen incumpliendo sus obligaciones legales y han demostrado su menosprecio a los compromisos ante Grecia, Italia y otros Estados-miembro”, reza el documento.

La institución recuerda que el pasado 15 de junio arrancó el proceso con el envío de las notificaciones oficiales sobre este incumplimiento a República Checa, Hungría y Polonia, cuya respuesta no satisfizo a la Comisión. Ahora el organismo pide a los tres países que faciliten lugares para la relocalización de inmigrantes cada tres meses para garantizar dicho proceso.

Asimismo, la Comisión precisa que Hungría no adoptó ninguna medida desde que empezó el proceso de relocalización de refugiados y que Polonia y República Checa no cumplen con sus compromisos desde diciembre de 2015 y agosto de 2016, respectivamente.

Con este nuevo paso la Comisión Europea solicita oficialmente a los tres estados que cumplan la normativa legal de la UE y que informen de las medidas que vayan a adoptar a este respecto durante el pazo de un mes que el organismo ha dado a República Checa, Hungría y Polonia para que resuelvan la cuestión. Si no cumplieran con las exigencias de la Comisión, el caso pasaría a consideración del Tribunal de Justicia de la UE.

La reforma judicial de Polonia

Asimismo, la Comisión Europea ha advertido que puede anular el derecho de voto de Polonia en el organismo tras la aprobación por el Parlamento polaco de una nueva ley judicial que choca con la objeción de Bruselas. Esta ley permite al Gobierno polaco designar y destituir a los presidentes del Tribunal Supremo sin tener que alegar motivos.

La Comisión argumenta que, de esa forma, pretende proteger el Estado de derecho en Polonia y solicita a las autoridades polacas que resuelven el asunto en el plazo de un mes.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha destacado que si el Gobierno polaco “sigue socavando la independencia del sistema judicial y el Estado de derecho en Polonia, no tendremos otro remedio que recurrir al Artículo 7”, que puede suspender el derecho a voto de Polonia en el organismo.

Esta controvertida ley, que permite al Gobierno polaco poner bajo su control al poder judicial, fue aprobada por el Parlamento del país el sábado pasado a pesar de las advertencias de Bruselas sobre el carácter antidemocrático de la reforma, la movilización ciudadana en contra y el veto del presidente de Polonia, Andrzej Duda.

Alerta Digital

Hungría: 4 naciones de Europa del Este junto con Israel, lucharán contra el terrorismo islámico y la inmigración masiva de musulmanes.

Europa Oriental elige mantener la civilización occidental

6 de julio de 2017: el presidente Donald Trump pronuncia un discurso en Varsovia, Polonia, frente a un monumento que conmemora el levantamiento de esa ciudad contra los alemanes en 1944. (Foto: Casa Blanca).

por Giulio Meotti

En un histórico discurso para una entusiasta multitud polaca, antes de la reunión de los líderes de la Cumbre del G-20, el presidente estadounidense, Donald Trump, describió la batalla de Occidente contra el “terrorismo islámico radical” como la forma de proteger “nuestra civilización y nuestro estilo de vida”. Trump preguntó si Occidente tenía la voluntad de sobrevivir:

¿Confiamos en nuestros valores para defenderlos a cualquier precio? ¿Tenemos el suficiente respeto por nuestros ciudadanos para proteger nuestras fronteras? ¿Tenemos el deseo y el coraje de preservar nuestra civilización de quienes quieren subvertirla y destruirla?

La pregunta de Trump podría tener su respuesta en la Europa Oriental, lugar que eligió para pronunciar su potente discurso.

Después de que un terrorista suicida islamista asesinara a 22 personas que asistían a un concierto en Mánchester —entre ellas dos de nacionalidad polaca—, la primera ministra de Polonia, Beata Szydło, dijo que Polonia no iba a ser “chantajeada” para aceptar miles de refugiados por el sistema de cuotas de la Unión Europea. Instó a los diputados polacos a salvaguardar el país y Europa del azote del terrorismo islamista y el suicidio cultural:

¿Hacia dónde vas, Europa? Deja de arrodillarte y despierta de tu letargo, o llorarás por tus hijos todos los días.

Pocos días después, la Unión Europea anunció que iba a iniciar procesos para penalizar a Polonia, Hungría y la República Checa por negarse a aceptar migrantes tal como decidió la Comisión Europea en el esquema que creó en 2015.

Tras el discurso de Szydło, Zoltan Balog, ministro de Recursos Humanos de Hungría, declaró:

El islam es una de las culturas y religiones más importantes, que debemos respetar, pero Europa tiene una identidad diferente, y es obvio que estas dos culturas son incapaces de coexistir sin conflicto. […] La mayor diferencia es que en Europa, la política y la religión han estado separadas la una de la otra, pero en el caso del islam, es la religión la que determina la política.

Por eso Viktor Orbán ha sido tachado de “enemigo interior de Europa”, porque verbalizó lo que el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, jamás dirá: “Mantener Europa cristiana”.

Esos discursos oficiales del Grupo Visegrád —el grupo europeo compuesto por la República Checa, Polonia, Hungría y Eslovaquia— son sólo dos ejemplos de las profundas divisiones ideológicas entre los países de la Europa Occidental y los de Europa Central y Oriental.

Ha habido una tendencia al alza por parte de los líderes de Visegrád de enmarcar el islam como una amenaza civilizacional para la Europa cristiana. Si, en la Europa Occidental, el cristianismo ha sido radicalmente marginado por la opinión pública y duramente restringido por las normas oficiales de la UE, en la Europa Oriental las últimas encuestas revelan que el cristianismo sigue tan fuerte y patriótico como siempre. Por eso Trump llamó a Polonia “la nación creyente”. Por eso las revistas católicas de la UE están preguntando abiertamente si existe un “nuevo despertar cristiano” en la Europa Oriental. Eslovaquia aprobó una ley para evitar que el islam se convierta en una religión oficial del Estado.

Estos países de la Europa Central y Oriental saben que el multiculturalismo de la Europa Occidental ha sido una receta para los ataques terroristas, para empezar. Como señaló Ed West, de The Spectator:

No toda Europa, por supuesto. Europa Central —principalmente Polonia, Hungría y la República Checa— siguen estando bastante a salvo de la amenaza terrorista, a pesar de que la primera, en concreto, tenga presencia mediante la OTAN en Oriente Medio. Precisamente porque los motivos son tan evidentes, no se pueden mencionar. Polonia tiene un 0,1% de musulmanes, de los cuales la mayoría provienen de una comunidad tártara establecida hace mucho tiempo, el 5% de Gran Bretaña, el 9% de Francia y el 25% de Bruselas. Y esas cifras van en aumento.

Lo que es presumiblemente “obvio” aquí es que Polonia y Hungría no han sido atacadas por el terrorismo islamista porque tienen muy pocos musulmanes, mientras que en Bélgica y Reino Unido ocurre lo contrario. Es probable que Europa hubiese estado más segura de haber seguido el ejemplo de Europa Oriental.

Europa Oriental no sólo demuestra una mayor comprensión de la cultura occidental que la Europa Occidental; estos países del este también han sido mucho más generosos con la OTAN, el baluarte de su independencia y seguridad. La cultura y la seguridad van de la mano: si te tomas en serio tu propia cultura y civilización, estarás dispuesto a defenderlas.

Un rápido vistazo al gasto militar de los miembros de la OTAN en relación con su PIB demuestra que Polonia cumple el objetivo del 2%, a diferencia de todos los países de la Europa Occidental. Sólo cinco de los 28 miembros de la OTAN —EEUU, Grecia, Polonia, Estonia y Reino Unido— cumplen el objetivo del 2%. ¿Dónde está Francia? ¿Y Bélgica? ¿Y Alemania? ¿Y los Países Bajos?

“A diferencia de la mayoría de sus compañeros de la OTAN y Europa —explicó Agnia Grigas, miembro del Atlantic Council— Polonia, en estas dos últimas décadas, no ha dejado de considerar la seguridad como un asunto prioritario, y en consecuencia, ha ido surgiendo lenta pero firmemente como la piedra de toque de la seguridad europea”. Polonia —a diferencia de Bélgica, Italia y otros países europeos— no es un “parásito”, sino un socio fiable para su aliado estadounidense. Polonia demostró su leal apoyo a Estados Unidos tanto en Afganistán como en Irak, donde sus tropas combatieron a los talibanes y ayudaron a derrocar a Sadam Husein.

No es casualidad que el presidente Trump escogiera Polonia, un país que luchó contra el nazismo y el comunismo, para pedir a Europa que demostrara un poco de voluntad en su lucha existencial contra el nuevo totalitarismo: el islam radical.

“Occidente seguirá teniendo la ventaja militar durante mucho tiempo todavía, pero poseer armas es una cosa, y poseer la voluntad de usarlas es otra bien distinta”, escribió William Kilpatrick, profesor del Boston College. “Occidente es fuerte militarmente, pero débil ideológicamente. Carece de confianza civilizacional”.

Por eso es crucial que Europa Oriental siga siendo una voz disidiente fuerte en el proyecto de la UE. Podría aportar la confianza cultural de la que carecen desgraciadamente los burócratas europeos, poniendo en peligro a la propia Europa.

Traducción del texto original: Gatestone Institute
Traducido por Revista El Medio