Experiencia Rusa contra el terror islamico musulman

 

 

Primera parte del corto donde se muestra la batalla final del batallon Ruso contra los islamistas terroristas musulmanes Talibanes en Afganistan

La batalla de la cumbre “3234” tuvo lugar en 1989 durante la intervencion militar Rusa en Afafganistan en la decada de los 80 del siglo XX

Para ayudar al gobierno afgano en su guerra contra los guerrilleros Mujaidines dicho grupo era financiado por USA con dinero y armas fabricadas por Estados Unidos a cambio del control de la produccion del OPIO y la ruta que lo llevaba hacia los mercados de Europa.

El combate un reducido grupo de soldados sovieticos hicieron frente al ataque de 400 Talibanes Afganos quedo en la historia de las armas Rusas como una muestra del sacrificio y el heroismo perdiendo la vida misma para destruir el terror islamico musulman.

DE ESTAS EXPERIENCIAS LA EUROPA DE HOY DEBE APRENDER Y RAPIDO SI DESEA SOBREVIVIR A LA INVASION QUE SUFRE Y LOS ATENTADOS QUE MASACRAN A SUS CIUDADANOS

Wikileaks: EEUU niega a un hijo de Bin Laden el certificado de su defunción

Estados Unidos negó a un hijo de Osama bin Laden el certificado de defunción de su padre por no haberse emitido tal documento, según uno de más de 60.000 cables diplomáticos provenientes de Arabia Saudita publicados por el portal Wikileaks.

En la carta filtrada por Wikileaks, el cónsul general estadounidense en Arabia Saudita indica a Abdullah bin Laden, uno de los hijos del fallecido líder de la red terrorista Al Qaeda, que no es costumbre emitir certificados de defunción “de individuos muertos en el curso de una operación militar”.

La respuesta al vástago de Bin Laden está fechada el 9 de septiembre de 2011, cuatro meses después de que una operación de las fuerzas especiales de los Navy Seal estadounidenses acabara con la vida del líder terrorista en su escondite de Pakistán.

El cónsul Glen Keiser indica al hijo de Bin Laden que utilice como prueba de su muerte el hecho de que todas los procesos legales en contra de su padre en tribunales federales han sido suspendidos “a la luz de su fallecimiento”.

“Al requerir que los casos criminales contra Osama bin Laden no avanzaran en tribunales federales estadounidenses, la Fiscalía proveyó una declaración del Departamento de Justicia que atestigua la conclusión de que Osama bin Laden murió”, explica la carta diplomática.

La embajada de Estados Unidos en Riad facilitó a Abdullah bin Laden los documentos legales que demuestran que no hay procesos judiciales en contra de su padre, porque falleció en la operación de mayo de 2011.

Tras matar de un disparo a Bin Laden, los Navy Seal se hicieron con el cuerpo sin vida del terrorista para certificar su identidad con imágenes y pruebas de ADN y transmitir esa información al Gobierno estadounidense.

Bin Laden fue trasladado al portaaviones USS Carl Vison, que lanzó el cuerpo sin vida del terrorista en un punto sin aclarar del Océano Índico.

Pese a que el Gobierno estadounidense asegura que cuenta con fotos de Bin Laden muerto, esas instantáneas nunca se han hecho públicas.

Wikileaks, que saltó a la fama tras publicar centenares de miles de cables diplomáticos estadounidenses y documentos militares clasificados, ha asegurado que va a revelar medio millón más de cables sauditas en las próximas semanas.

Fuente: Aurora

La historia secreta del comando SEAL que supuestamente mató a Bin Laden

El Team 6 es una de las dos unidades antiterroristas de primer nivel del Mando de Operaciones Especiales de EEUU. Se hizo conocida en la histórica noche del 1 de mayo de 2011

Suboficial de primera clase Neil C. Roberts

Suboficial de primera clase Neil C. Roberts

Un futuro miembro de los Navy SEAL con un tatuaje que representa el combate cuerpo a cuerpo, durante el entrenamiento de buceo en Coronado, California

Un futuro miembro de los Navy SEAL con un tatuaje que representa el combate cuerpo a cuerpo, durante el entrenamiento de buceo en Coronado, California

Un funeral de afganos muertos en un ataque en la provincia de Kunar, en diciembre de 2009

Un funeral de afganos muertos en un ataque en la provincia de Kunar, en diciembre de 2009

Linda Norgrove, una cooperante británica, murió durante un intento de rescate por los SEAL en la provincia de Kunar, Afganistán

Linda Norgrove, una cooperante británica, murió durante un intento de rescate por los SEAL en la provincia de Kunar, Afganistán

El Grupo de Desarrollo de Guerra Naval Especial de los Estados Unidos, más conocido como SEAL Team 6, es una las dos unidades especiales y contraterroristas de primer nivel del Mando de Operaciones Especiales de los Estados Unidos.

El 1 de mayo de 2011 llevó a cabo la operación que resultó en la muerte del líder de Al Qaeda,Osama bin Laden, en su propiedad ubicada en el suburbio de Abbottabad, Pakistán.

En la operación, que duró 40 minutos, ningún miembro del equipo resultó herido; y al menos otras tres personas, incluyendo uno de los hijos de bin Laden, resultaron muertas.

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De acuerdo a lo que publica The New York Times, el grupo es muy eficaz en llevar a caboinvestigaciones secretas e introducirse en lugares donde nunca nadie ha llegado. En todo el mundo, sus miembros han llevado a cabo acciones de espionaje que terminaron de gran manera y son los principales encargados de hacer un seguimiento a aquellos terroristas que Estados Unidos quiere capturar o matar.

Las operaciones son parte de la historia oculta del SEAL Team 6, una de las organizaciones militares más secretas de la nación. Comenzó como un pequeño grupo reservado para misiones especializadas y ha sido transformada por más de una década para convertirse en un gran ejército global.

La sede del SEAL Team 6 están justo al sur de Virginia Beach, en una zona cerrada al público

El papel del grupo refleja la nueva manera en que Estados Unidos encara las guerras, en las que el conflicto ya no se distingue por victorias o derrotas en el campo de batalla, sino por elasesinato o captura de presuntos terroristas.

Casi todo lo que tiene que ver con SEAL Team 6 está envuelto en el absoluto secreto. Incluso el Pentágono no reconoce públicamente su nombre, aunque algunas de sus hazañas han salido a la luz en gran medida por el implacable trabajo en los últimos años.

Según supo The New York Times, además de enfocarse en Afganistán e Irak, el grupo de élite realiza misiones en otros lugares del mundo y sus integrantes llevan a cabo operaciones de inteligencia con gran eficacia.

Un Heckler & Koch MP7, equipada para reducir fogonazos y sonidos; y un MP5, una metralleta ampliamente utilizada por los agentes del orden. En el ejército estadounidense, la MP7 es utilizada sólo por la Fuerza Delta y SEAL Team 6. Algunos equipos

Ellos emprendieron con éxito miles de incursiones peligrosas para atrapar terroristas endistintas partes del planeta y sus actividades también han sido enfocadas en las preocupaciones recurrentes sobre la matanza excesiva y la muerte de civiles.

La guerra no es esta cosa bonita que los Estados Unidos han llegado a creer que sea“, dijoBritt Slabinski, miembro retirado del SEAL Team 6 y veterano de combate en Afganistán e Irak. “Es emocional, un ser humano que mata a otros seres humanos durante largos períodos de tiempo va a sacar lo peor de ti. También va a sacar lo mejor de ti”.

Debido a las actuaciones valientes del SEAL Team 6 y su homólogo del Ejército, la Fuerza Delta, los últimos presidentes de los Estados Unidos decidieron darles misiones más complicadas y llevarlos a lugares muy conflictivos. La lista de países incluyen a Siria e Irak, ahora bajo la amenaza del Estado islámico, y a Afganistán, Somalia y Yemen, esta última sumida en el caos.

La primera gran misión de SEAL Team en Afganistán

Durante una batalla en marzo de 2002 sobre la cima de la montaña Takur Ghar, cerca de la frontera con Pakistán, el suboficial de primera clase Neil C. Roberts, un especialista en asalto del SEAL Team 6, cayó desde un helicóptero sobre el terreno en manos de las fuerzas de Al Qaeda.

Combatientes enemigos lo mataron antes de que las tropas estadounidenses fueran capaces de llegar hasta allí. Esa fue la primera gran batalla de SEAL Team 6 en Afganistán, y él fue el primer miembro del grupo en morir.

Suboficial de primera clase Neil C. Roberts

A partir de ese momento todos advirtieron que comenzaba una nueva guerra para Estados Unidos, distinta a todas las demás y mucho más compleja que las anteriores.

Después de la campaña de marzo de 2002, la mayoría de los combatientes de Osama bin Ladenhuyó a Pakistán, y el grupo empezó a luchar de forma sostenida contra la red terrorista.

Un futuro miembro de los Navy SEAL con un tatuaje que representa el combate cuerpo a cuerpo, durante el entrenamiento de buceo en Coronado, California

La historia del grupo

El SEAL Team 6 fue creado en octubre de 1980 y siguió un intenso programa de entrenamiento que en seis meses los dejó preparados para la acción. Al mismo tiempo, solo dos equipos SEAL estaban activos, pero la cultura popular dice que se escogió el número seis para confundir a los espías soviéticos sobre el número de equipos operantes. En 1981 fue oficialmente declarado activo.

En 1987, se formó una nueva unidad, con el nombre oficial de ‘Naval Special Warfare Development Group’ (DEVGRU) después de que el Equipo SEAL 6 fuese disuelto. Las razones por las que el equipo fue disuelto pueden ser muy variadas y no se conocen con certeza. Aun así, sea cuál sea la verdad detrás de esto, el nombre de “Equipo SEAL 6” es a menudo empleado para referirse al DEVGRU por sus similitudes en su trabajo.

La misión del grupo es la de conducir operaciones de contraterrorismo e inteligencia para el Comando de Operaciones Especiales de los Estados Unidos, probar, evaluar y desarrollar tecnología marítima, aérea y terrestre.

Linda Norgrove, una cooperante británica, murió durante un intento de rescate por los SEAL en la provincia de Kunar, Afganistán

Misiones de rescate

Hace años, antes de las redadas nocturnas afganas y los despliegues en tiempo de guerra, SEAL Team 6 fue entrenado para rescatar rehenes. Desde 2001, la unidad ha intentado al menos 10 rescates, algunos de los que están dentro de sus éxitos más famosos y también de los fracasos más amargos.

El primer rescate de alto perfil se produjo en 2003, cuando los SEAL Team 6 ayudaron a recuperar a la soldado Jessica Lynch, quien había sido herida, capturada y recluida en un hospital, durante los primeros días de la guerra de Irak.

Seis años más tarde, los miembros del grupo saltaron de aviones en el océano Índico con sus botes de asalto especialmente diseñados antes de la misión para rescatar a Richard Phillips, el capitán del Maersk Alabama, un barco de contenedores secuestrado por somalíes piratas.

En 2012 liberaron a dos voluntarios: la estadounidense Jessica Buchanan y su colega danés Poul Hagen Thisted.

Los SEAL utilizan una técnica de caída libre en paracaídas llamada “HAHO,” en la que saltandesde una gran altura y se dirigen en el viento para cruzar una frontera en secreto, un ejercicio tan arriesgado que en los últimos años varios hombres murieron.

En octubre de 2010, el equipo cometió un error durante un intento de rescatar a Linda Norgrove, una cooperante británica de 36 años en poder de los talibanes. La mataron al confundirla con terroristas.

Una investigación conjunta de los gobiernos estadounidense y británico concluyó que el miembro de SEAL Team 6 que había lanzado una granada había violado los procedimientos de rescate de rehenes.

Clic en el siguiente enlace para ver video:

El doctor Dilip describe describe la noche en la que fue rescatado por SEAL

Una operación de rescate dos años más tarde logró la liberación de un médico estadounidense, aunque a un alto costo. Una noche de diciembre de 2012, un grupo del SEAL que usan gafas de visión nocturna llegó hasta un compuesto en Afganistán, donde los militantes talibanes mantenían al doctor Dilip, que había estado trabajando con una organización de ayuda.

El primer miembro del grupo que ingresó para el rescate recibió un disparo y los otros estadounidenses respondieron con eficiencia brutal, matando a cinco de los captores.

Fuente: Infobae

Las lecturas de Ben Laden

Osama ben Laden.

Por Pablo Molina

La Oficina del Director de Inteligencia Nacional  de EEUU (ODNI, por sus siglas en inglés) acaba de hacer pública parte de la documentación incautada en el refugio de Ben Laden en Abotabad, donde fue abatido por los Navy Seals.

Los documentos publicados están divididos en dos secciones: por un lado el material no clasificado en idioma inglés –que incluye todos los libros de la biblioteca del terrorista– y por otro 103 textos y mensajes que la Inteligencia norteamericana ha decidido desclasificar. El examen preliminar de esta documentación permite conjeturar sobre cuáles eran las inquietudes y los objetivos del líder de Al Qaeda: causar el mayor daño posible a EEUU, dejar de lado los conflictos internos en Oriente Medio y, paradójicamente, evitar la creación de un nuevo califato islámico como el que ha erigido Abubaker al Bagdadi en parte de Irak y Siria con el Estado Islámico.

En uno de esos mensajes, dirigido a las distintas ramas de Al Qaeda, Ben Laden subraya queno hay que “insistir en la formación de un Estado islámico” y, por el contrario, anima a sus fieles a cometer atentados contra embajadas y empresas estadounidenses.

Ben Laden aparece en estos mensajes obsesionado con dañar los intereses de EEUU, “el verdadero infiel”. Por eso trata de que las filiales de Al Qaeda no se desgasten cometiendo atentados contra las fuerzas policiales y militares de los países donde operan. Sus órdenes, según revelan estos mensajes a los yihadistas, eran concentrar todos los esfuerzos en atacar intereses estadounidenses donde surgiera la ocasión.

El ODNI ha hecho también pública la lista de libros encontrados en el refugio de Abotabad. Hay 39, entre los cuales destacan dos de Noam Chomsky, gurú de la extrema izquierda mundialpor su crítica al sistema democrático estadounidense y lo que denomina “imperialismo” de EEUU.

En el listado de publicaciones encontramos también Cristiandad e islam en España, 703-1031, de C. R. Haines, en coherencia con la obsesión del yihadismo por recuperar la tierra que una vez conquistaron por la fuerza de las armas, y Las guerras de Obama, del conocido periodista estadounidense Bob Woodward, donde se da cuenta de las tensiones generadas en la Administración Obama por los conflictos existentes en Oriente Medio.

Sorprende la presencia de 19 obras relacionadas con Francia. Según el portavoz del ODNI, Jeffrey Anchukaitis, el líder de Al Qaeda se documentaba sobre las características de las finanzas y la industria francesas no para organizar un atentado sino con el objeto de dañar la economía gala para que la crisis se extendiera a Estados Unidos y el resto de Occidente.

Pero tal vez lo más peculiar de la biblioteca de Ben Laden es la abundancia de libros que tratan de demostrar la existencia de una vasta conspiración mundial, urdida por los misteriosos Illuminati y los infaltables financieros judíos. Estas son las lecturas conspiranoicas de Ben Laden:

  • Genealogía de los Illuminati, de Fritz Springmeier, donde se da rienda suelta a la paranoia de un mundo controlado por un grupo reducido de personas vinculadas por lazos esotéricos.
  • La jerarquía de los conspiradores. El comité de los 300, de John Coleman, otro monumento literario a la conspiranoia, que trata de demostrar la existencia de ese comité, que controlaría todos los aspectos de la política, la religión, el comercio, la industria, la banca, los conflictos armados y el tráfico de drogas.
  • Cruzar el Rubicón, de Michael Ruppert, autor que sostiene que el 11 de Septiembre estuvo organizado por la Administración norteamericana –una afrenta para el propio Ben Laden, que siempre se mostró orgulloso de ser el autor de los atentados– como paso necesario para garantizar la hegemonía de EEUU en el terreno financiero y energético.
  • El Nuevo Pearl Harbor, de David Ray Griffin. Otro libro que insiste en que la Administración de George W. Bush estuvo detrás del 11-S.
  • Los secretos de la Reserva Federal, de Eustace Mullins, escritor antijudío que acusa a un grupo de banqueros de origen hebreo de haber urdido una conspiración para controlar las finanzas norteamericanas.
  • La toma de América, de Richard Sprague, que sostiene que la muerte del presidente Kennedy fue en realidad un golpe de Estado y que desde entonces el Gobierno estadounidense está manejado por manos ocultas.

En la colección de material de lectura de Ben Laden encontramos también una copia de las actas del comité del Senado de EEUU que analizó el programa de modificación del comportamiento llamado MK Ultra. Los defensores de la teoría de la conspiración Iluminati sostienen que el programa fue un éxito y que todavía hoy se lleva a cabo para hacer que la sociedad acepte las imposiciones de los poderosos que actúan detrás de las bambalinas.

Fuente: elmedio

Ignoren las teorías conspiratorias de Hersh

osama-ben-laden

Por Max Boot

Seymour Hersh, quien antaño fuera un célebre reportero, ha publicado un nuevo artículo de investigación en la London Review of Books acerca de la muerte de Osama ben Laden. Afirma que todo fue un montaje de los Gobiernos estadounidense y paquistaní, que Arabia Saudí pagaba en secreto a Ben Laden, que Islamabad estuvo al corriente de la operación en todo momento, que los Navy Seal cortaron a Osama en pedacitos y arrojaron sus restos desde un helicóptero, etc. Francamente, resulta casi imposible seguir el hilo de la teoría conspiratoria de Hersh, basada en nada más que insinuaciones de un par de tipos que podrían haberle oído decir algo a alguien en algún momento.

Peter Bergen, un reportero de verdad que ha escrito un libro muy bien documentado acerca de la búsqueda de Ben Laden, resume acertadamente el artículo de Hersh como “un fárrago de disparates refutado por multitud de testigos oculares, hechos inconvenientes y el mero sentido común”. Bergen se tomó la molestia de contactar con la única fuente de la que Hersh da el nombre, un exdirector del ISI, la agencia paquistaní de inteligencia, para preguntarle acerca de las afirmaciones realizadas por el periodista. Esto es lo que sucedió:

Cuando contacté por correo electrónico con Durrani tras la publicación de la pieza de Hersh, me dijo que no tenía “pruebas de ningún tipo” de que el ISI supiera que Ben Laden se escondía en Abotabad, pero que aun así podía “considerar que podía ser verosímil”. No es precisamente un gran aval de una de las principales afirmaciones del artículo de Hersh.

De hecho es probable, como numerosos reporteros han especulado anteriormente, que el ISI supiera dónde vivía Ben Laden. Lo que es inverosímil es que Pakistán cooperara con Estados Unidos para realizar un asalto que abochornó al Ejército paquistaní y perjudicó las relaciones entre ambos países.

Este artículo de Vox también demuestra lo rocambolesco de las insinuaciones de Hersh.

La única pregunta que tengo es ésta: ¿por qué ya nadie se molesta siquiera en contrastar a Hersh? Es cierto, es famoso por dos grandes exclusivas: My Lai en 1969 y Abu Ghraib en 2004. No es ninguna coincidencia que ambas fueran relatos de atrocidades cometidas por soldados norteamericanos (Hersh tiene una visión contracultural del mundo, muy de los 60), y en ambos casos el periodista se limitó a desvelar el resultado de documentadas investigaciones internas del Ejército, cuya exactitud fue pronto confirmada por el propio Gobierno. Estas auténticas noticias bomba están a años luz de la clase de fantasías y rumorología con que Hersh trafica casi todo el resto del tiempo.

Hace diez años publiqué una columna en la que señalaba lo ridículo que se había vuelto Hersh. Y no se ha vuelto más serio en este tiempo. Como indica el artículo de Vox, en los últimos años ha afirmado, entre otras cosas, que el Opus Dei y los Caballeros de Malta controlan en secreto las Fuerzas de Operaciones Especiales estadounidenses: es la clase de tesis que les resulta verosímil sólo a los que creen que Dan Brown es un autor de no ficción. Hersh tambiéninformó de cómo la Administración Bush iba, al parecer, a iniciar la III Guerra Mundial contra Irán a partir de una operación de falsa bandera; una guerra que, por desgracia para Hersh, nunca llegó del todo.

Cuando Hersh publica algo en el New Yorker hay una mínima comprobación de sus fantasías, pero incluso en ese caso sus artículos están plagados de afirmaciones insostenibles (y probablemente falsas). Los artículos que publica en todos los demás medios son básicamente despreciables, salvo por su involuntario valor humorístico.

Francamente, me disgusta hasta el hecho de escribir sobre Hersh. En vez de desenmascararlo,lo que realmente deberíamos hacer es ignorarlo.

Fuente: elmedio

La teoría de la conspiración y la muerte de Ben Laden

Osama ben Laden.

Por Pablo Molina

El famoso periodista de investigación Seymour Hersh ha provocado un gran revuelo con su versión de la muerte del fundador de Al Qaeda, que convertiría en una patraña el relato hecho público por la Casa Blanca.

En un artículo publicado este domingo en la London Review of Books, Hersh sostiene que la operación militar para matar a Ben Laden fue un montaje de la CIA. En realidad el líder terrorista estaría en poder de la Inteligencia paquistaní (ISI) desde 2006 y habría sido entregado a EEUU a cambio de la recompensa, fijada de 25 millones de dólares, y el compromiso de Washington de mantener la ayuda militar y financiera a Islamabad.

Hersh afirma que la versión dada por la Administración  estadounidense “podría haber sido escrita por Lewis Carroll”. “¿Decidiría realmente Ben Laden, objeto de una masiva cacería humana internacional, que una ciudad turística a poco más de 60 kilómetros de Islamabad era un lugar seguro para vivir y dirigir las operaciones de Al Qaeda?”, se pregunta.

Hersh afirma que en realidad todo comenzó cuando “en agosto de 2010, un antiguo alto funcionario de la Inteligencia paquistaní se dirigió a Jonathan Bank, entonces jefe de la estación de la CIA en la embajada estadounidense de Islamabad. El oficial ofreció decirle a la CIA donde encontrar a Ben Laden a cambio de la recompensa que Washington había fijado en 2001″, por importe de 25 millones de dólares. Según Hersh, el exagente paquistaní pasó la prueba del polígrafo, lo que hizo que en la agencia norteamericana comenzaran a prestar atención a este asunto.

El paquistaní explicó a los estadounidenses que Ben Laden había vivido sin ser detectado en las montañas del Hindu Kush entre 2001 y 2006, con sus esposas e hijos, y que el ISI “llegó a él tras pagar a algunos miembros de las tribus locales para que lo traicionaran”. Además, habría informado de que el jefe de Al Qaeda “estaba muy enfermo” y de que, desde que fue confinado en Abotabad, “el ISI había ordenado a Amir Aziz, un médico y oficial del Ejército paquistaní, trasladarse cerca de allí para proporcionarle tratamiento”. Las fuentes del periodista aseguran que Ben Laden “era un inválido” a esas alturas, así que los soldados de élite estadounidenses, en realidad, se habrían limitado a acribillar en su cama a una persona incapaz de moverse ni de cualquier mínima reacción defensiva.

Los argumentos de Hersh, una vez examinados, muestran una gran endeblez, pero su trayectoria como periodista de investigación, con un premio Pulitzer en su haber y, en fechas más recientes, su denuncia en exclusiva de los abusos de Abu Ghraib, ha hecho que su alegato haya alcanzado gran proyección.

Hersh no aporta una sola prueba documental de lo que sostiene. Todo su relato se fundamenta en el testimonio del general Asad Durrani, jefe de los servicios de Inteligencia paquistaníes entre 1990 y 1992, y en el de un funcionario de la Inteligencia estadounidense “bien informado” pero sin identificar. Ambos están desde hace años retirados del servicio activo.

Hersh esgrime su palabra y la de sus fuentes como única garantía de veracidad, pero en su relato hay tremendas fallas, debilidades y lagunas.  Una de las más pintorescas es la afirmación de que la CIA habría construido en EEUU una réplica de la residencia de Ben Laden para entrenar al equipo que finalmente se desplazaría a Pakistán a matarlo. ¿Para qué era necesario ese esfuerzo si, como sostiene Hersh, la operación era un montaje y el líder de Al Qaeda era un minusválido indefenso en poder de la Inteligencia paquistaní? Eso por no mencionar que hay docenas de maneras de justificar la muerte de un terrorista infinitamente menos complicadas que fingir un operativo de las dimensiones del utilizado para acabar con Ben Laden.

Por otro lado, el precio que EEUU habría pagado a Pakistán, en forma de aumento de la ayuda militar y de dejar manos libres al Gobierno paquistaní en Afganistán, no se ha materializado: la ayuda a Pakistán se ha reducido sensiblemente y la cooperación con Islamabad en el país vecino está en sus mínimos históricos, justo lo contrario de lo que debería estar sucediendo de ser cierta la versión de Hersh.

Hay otras incoherencias de menor calado pero también significativas que permiten poner en duda un relato tan asombroso sobre la muerte del terrorista más buscado del planeta, como se están encargando de poner de manifiesto diversos especialistas en inteligencia militar. De hecho, la teoría de Hersh no es nueva, sino que más bien parece la copia de una historia muy similar publicada en 2011 por la analista Raelynn Hillhouse, con los mismos protagonistas. Hillhouse ha resumido su opinión sobre el texto de Hersh de forma tajante tachándolo de plagio.

En definitiva: sólo el renombre de Seymour Hersh sostiene mínimamente la débil armazón de este relato asombroso sobre la muerte de Ben Laden. Un renombre que se ha visto severamente dañado en los últimos tiempos, luego de que el veterano periodista acusara a la Casa Blanca de entrenar a un grupo terrorista iraní en Nevada y a los altos mandos del Ejército estadounidense de pertenecer o ser partidarios de los Caballeros de Malta, una organización esotérica católica (¡!) que pretendería implantar el cristianismo en Oriente Medio por medio de una nueva cruzada.

Fuente: elmedio

Premio pulitzer: "La Casa Blanca miente sobre la muerte de Osama bin Laden"

Premio pulitzer: La Casa Blanca miente sobre la muerte de Osama bin LadenREUTERS/Amr Abdallah Dalsh

La versión oficial de la Casa Blanca sobre la operación de EE.UU. en Pakistán que en 2011 resultó en la muerte del líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, está muy lejos de la realidad, sostiene Seymour Hersh, ganador del prestigioso premio Pulitzer.

El discurso de la Administración de Barack Obama afirma que el terrorista № 1 estaba refugiado en Pakistán cuando la inteligencia estadounidense lo localizó y, sin dar un aviso previo a las autoridades del país, lanzó un operativo contra el líder yihadista. Según la versión oficial, Bin Laden falleció durante el combate. La realidad, sin embargo, fue diferente, insiste Hersh en su artículo en la revista ‘London Review of Books’, en el que hace referencia a un alto cargo anónimo de la inteligencia estadounidense, a dos consejeros que durante muchos años trabajaron para el Comando de Operaciones Especiales de EE.UU. y a fuentes dentro de Pakistán.

El cuadro que plantea Hersh es el siguiente: cuando los efectivos estadounidenses descubrieron a Bin Laden, este no se encontraba en Pakistán refugiado, sino que la Dirección de Inteligencia Inter-Services (ISI, por sus siglas en inglés) —el mayor servicio de inteligencia en Pakistán— lo tenía prisionero. Es más: la inteligencia pakistaní mantenía preso a Bin Laden desde 2006, con el objetivo de usarlo como palanca contra las actividades de los talibanes y Al Qaeda.

Según EE.UU., Bin Laden fue localizado después de realizar un seguimiento de su mensajero de confianza. Pero la realidad no fue esa, insiste Hersh, sino que fue un exoficial de la inteligencia pakistaní quien vendió a EE.UU. información sobre el paradero de Bin Laden esperando recibir la prometida recompensa de 25 millones de dólares. Además, el jefe de Al Qaeda no falleció durante un ‘combate’, simplemente porque no hubo ningún combate, ya que cuando las fuerzas estadounidenses irrumpieron en el recinto donde se encontraba Bin Laden los guardias del ISI no estaban. Con todo esto, el periodista admite que la Casa Blanca se abstuvo de comentar oficialmente los resultados de su investigación cuando se le solicitó.