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Occidente traiciona a los kurdos

 

En la foto: Mujeres combatientes de las Unidades de Protección del Pueblo Kurdo (YPG) cerca de la ciudad de Kobane, Siria, el 20 de junio del 2015. (Foto por Ahmet Sik / Getty Images)

Por Giulio Meotti 

Hay un proverbio kurdo que dice: “No tenemos más amigos que las montañas”. Pero en Afrín, incluso las montañas podrían no protegerlos de los aviones de guerra turcos y las milicias islamistas aliadas con Ankara. Aunque los vídeos con ejecuciones espeluznantes no son desde luego una novedad en la trágica guerra de Siria, en este caso las imágenes fueron grabadas por una organización terrorista que opera bajo el mando de un país de la OTAN: Turquía.

En el referido vídeo aparecen dos milicianos sirios vejando el cadáver de Amina Omar, combatiente kurda también conocida como Barin Kobani. Murió defendiendo Afrín, ciudad-cantón siria atacada por el Ejército turco de Recep Tayyip Erdogan.

En el vídeo, a Omar, que pertenecía a la sección femenina de las kurdas Unidades de Protección del Pueblo (YPG), la llaman “cerda” y un soldado le pisa el pecho. La vejación de su cadáver simboliza no sólo la ferocidad de los enemigos de los kurdos, también la inmensa e insoportable traición moral y política de que han sido objeto los kurdos por parte de sus aliados occidentales.

“Vergonzoso: Occidente cierra los ojos a la suerte de los kurdos”, escribió Ivan Rioufol en el diario francés Le Figaro:

Combatieron con nosotros en la guerra contra el ISIS. Erdogan considera “terrorista” a este pequeño pueblo que arma a unas mujeres que llevan la melena al viento y deja la religión para el ámbito privado.

Los medios occidentales han ignorado la suerte de los kurdos, el pueblo que derrotó al ISIS por nosotros.

“Mi hermana, Barin, combatió al Estado Islámico junto a la coalición [internacional] en Raqa y en muchos otros lugares”, declaró un hermano de Omar a The Times desde Kobani. “¿Cómo puede haber justicia o confianza entre aliados cuando la coalición pone sus intereses por encima de lo que es moral y permite que Turquía nos ataque, y además con armas de la OTAN?”.

Hay un “silencio ensordecedor” de la mayoría de los líderes occidentales ante la ilegal invasión turca que están padeciendo los turcos, sostiene Sandeep Gopalan, profesor de Derecho en la Universidad Deakin de Melbourne. Las cancillerías europeas han dejado a los kurdos abandonados a su suerte. Así, el ministro británico de Exteriores, Boris Johnson, tuiteó: “Turquía hace lo correcto al querer mantener sus fronteras seguras”. Occidente dio luz verde a los turcos para masacrar a los kurdos.

Aún peor: como nos recuerda un llamamiento publicado en New York Review of Books,

el ataque turco a Afrín no fue en absoluto provocado. De hecho, Afrín fue tan pacífico durante la mayor parte de la guerra siria que se convirtió en un refugio seguro para decenas de miles de refugiados, de los cuales algunos lo son ahora por segunda vez. En los cantones que controlaban, las fuerzas encabezadas por los kurdos habían establecido un oasis, único en Siria, de autogobierno localderechos para las mujeres y gobierno secular.

La batalla de Afrín fue una derrota tremenda para los kurdos en Siria, con consecuencias desoladoras. Al menos 820 guerilleros murieron en combate. Aún quedan muchas otras muertes por confirmar. Sirva como comparación el dato de que en la batalla por la liberación de Raqa, capital de facto del califato del ISIS, murieron 660 kurdos que luchaban bajo la bandera de las fuerzas democráticas sirias, respaldadas por Estados Unidos.

Robert Ellis ha comparado Afrín con lo sucedido en los Sudetes en la década de 1930:

Dos días antes de entregar los Sudetes a la Alemania nazi, en septiembre de 1938, el primer ministro británico, Neville Chamberlain, despachó el asunto como una “pelea en un país remoto entre dos pueblos de los que no sabemos nada”. Lo mismo se podría decir de la actitud de Occidente ante el ataque turco contra el enclave kurdo de Afrín, en el noroeste de Siria.

En las primeras horas del 30 de septiembre de 1938, Gran Bretaña, Francia e Italia permitieron a los nazis anexionarse la región checoslovaca de los Sudetes. El Gobierno checo se opuso y resistió, pero sus aliados occidentales, decididos a evitar una guerra “a cualquier precio”, estaban dispuestos a negociar con Adolf Hitler.

Sin embargo, los Acuerdos de Múnich no llevaron la paz a Europa. Llevaron la guerra.

Los checos fueron sacrificados en vano, y Occidente ha traicionado a los kurdos tres veces en los últimos años. La primera vez en Kobani, la asolada localidad kurda en la frontera turco-siria donde, en una batalla que sólo “reveló la impotencia de Occidente frente al yihadismo radical”, los habitantes lucharon para escapar de una muerte segura bajo el ISIS. Después, el pasado septiembre, los kurdos fueron abandonados en su referéndum por la independencia de Irak. Ahora han sido traicionados en Afrín, donde numerosas minorías de la guerra siria habían encontrado refugio.

Cuando, a finales de 2014, los occidentales decidieron intervenir directamente para deshacerse del califato del ISIS, se encontraron con un problema evidente. ¿Cómo podría Occidente derrotar a los islamistas, si ya no está dispuesto a arriesgar soldados y vidas en el campo de batalla? A través de los kurdos. Fueron las fuerzas kurdas las primeras que ayudaron a los yazidíes que huían del genocidio que les estaba infligiendo el ISIS. Miles de yazidíes acabaron en fosas comunes, o –las mujeres– capturadas y convertidas en esclavas sexuales. Fue entonces cuando Alemaniaempezó a enviar armas a los kurdos. Ahora los yazidíes de Afrín están sufriendo una nueva ola depersecuciones, esta vez por parte de los aliados turcos.

El filósofo francés Bernard-Henri Lévy declaró recientemente a Le Figaro:

La tragedia que están padeciendo los kurdos es síntoma de un insólito debilitamiento de Occidente. ¿Es este el equivalente de la batalla de Adrianópolis, que precedió a la caída de Roma? Espero que no. Pero la resignación ha sido una gran desgracia (…), uno de esos microacontecimientos aparentemente atípicos que señalan un cambio en el mundo. Esta no es la primera vez que Occidente decepciona a sus aliados o países hermanos. Ocurrió durante el auge del nazismo. Después, cuando dejó media Europa a merced del comunismo.

Los kurdos eran nuestros aliados ideales. Abrieron sus ciudades, como Irbil, a decenas de miles de cristianos iraquíes expulsados por el ISIS de Mosul. Hoy, el Kurdistán iraquí es –junto con Israel– el único lugar de Oriente Medio que acoge y protege a todas las religiones y minorías. Según el exeurodiputado Paulo Casaca, el Gobierno regional kurdo ha demostrado el máximo respeto por todas las minorías ampliamente perseguidas en otras áreas de Irak.

En un llamamiento de los intelectuales franceses Pascal Bruckner, Bernard Kouchner y Stephane Breton se afirma:

Abandonarlos sería un error moral imperdonable. Los kurdos de Siria derrotaron a los islamistas que han perpetrado los peores atentados de nuestra historia. Las atrocidades turco-islamistas en Afrín no auguran nada bueno. Cuando los jóvenes combatientes kurdos, con su admirable coraje, caen en manos de los yihadistas, son torturados, eviscerados y descuartizados. Este salvajismo es insostenible. Los kurdos son nuestros únicos aliados en la región y han demostrado su eficacia sobre el terreno. Si los abandonamos, no quedará nadie que nos ayude a contener nuevas explosiones terroristas contra nosotros. Por último, los kurdos de Siria están construyendo una sociedad democrática que respeta el pluralismo étnico y confesional y la igualdad entre hombres y mujeres. Esto tendrá una profunda influencia en una región desgarrada por la tiranía.

Se cierne un nuevo Síndrome de Múnich sobre Occidente. Si no un Estado, los kurdos al menos merecían nuestra protección, especialmente después de que nos hayan ayudado a detener a los que nos degüellan en los bulevares de París.

© Versión original (en inglés): Gatestone Institute
© Versión en español: Revista El Medio

Erdogan arremete contra Occidente por avivar el sentimiento anti-islámico en su intento de “imponer su propia ideología y estilo de vida”

La Cumbre Mundial de Minorías Musulmanas “tiene como objetivo impulsar los vínculos entre Turquía y las minorías musulmanas bajo el lema ‘Los creyentes no son más que una sola Hermandad’. En un discurso de apertura, Erdogan arremetió contra Occidente por avivar el sentimiento anti-islámico en su intento de “imponer su propia ideología y estilo de vida”.

Esta es la táctica simple pero poderosa empleada por los jihadistas que buscan la expansión global hacia Occidente: gritar “islamofobia” mientras se trabaja para expandir los dominios del Islam. Es un ganar-ganar para los expansionistas islámicos como Erdogan, que sueña con un Imperio Otomano revivido. La táctica funciona de esta manera: cuanto mayor es la violencia de los musulmanes, cuanto más ataques terroristas de jihad y aplicación de la ley sharia hay en Occidente (y están en aumento desde que comenzó la hégira en Europa), mayor será el retroceso de aquellos que luchan por preservar las sociedades libres. Mientras mayor sea el retroceso, más jihadistas (sigilosos y violentos) reclamarán ser víctimas y acusarán a los no musulmanes de “racismo”, “islamofobia” y demás. La idea es “lanzar terror en los corazones de los incrédulos” (Corán 8: 12) y luego llamarlos “islamofóbicos” y “racistas” cuando los incrédulos intentan defenderse. Los supremacistas islámicos también se enfurecen y cometen actos de violencia ante cualquier resistencia a su supremacía, y luego culpan al infiel por provocarlos. Los izquierdistas siempre caen en este truco, acusando a quienes se oponen a la yihad de inflamar a los musulmanes, como si fueran incapaces de un comportamiento civilizado y de autocontrol.

Ankara ha “intensificado la retórica” ​​en contra de lo que Erdogan llama “un creciente sentimiento anti-Islam particularmente en Europa”. Erdogan  amenazó  el año pasado diciendo que “los europeos no podrían caminar seguros en las calles si mantienen su actitud actual hacia Turquía”. Los europeos ahora no pueden caminar con seguridad por las calles, porque sus gobiernos han permitido el ingreso de demasiados inmigrantes musulmanes.

La “actitud” de Turquía es la que necesita un ajuste.

El 20 y 21 de enero del 2018, 90,000 mezquitas turcas rezaron oraciones de “conquista” del Corán pidiendo a los musulmanes ser  “despiadados contra los incrédulos”  y por la victoria contra los kurdos, justo antes de que se despacharan miles de soldados turcos. Erdogan también ha pedido un “ejército del Islam” para destruir a Israel.

Son los musulmanes quienes están atacando a los infieles, y no al revés. Erdogan es un instigador y propagador del truco de la “islamofobia”, junto con la Organización de Cooperación Islámica y los grupos de la Hermandad Musulmana.

La Cumbre Mundial de las Minorías Musulmanas se inauguró ayer en Estambul en medio de la fuerte crítica del presidente Recep Tayyip Erdoğan al sentimiento antiislamista de Occidente. El evento de cuatro días, organizado por la Presidencia de Asuntos Religiosos (DİB), reúne a representantes, académicos, expertos y periodistas de 100 países donde las minorías musulmanas viven y se centra tanto en los problemas internos de las comunidades y los desafíos que soportan en el cara de la islamofobia. El primer día de la cumbre, los participantes discutieron el pasado y el futuro de las minorías musulmanas y hoy debatirán temas que van desde la libertad de las minorías hasta la radicalización.

En el tercer día, se discutirán los problemas relacionados con los servicios religiosos y el mantenimiento de la educación religiosa. La cumbre, la primera de su tipo, tiene como objetivo impulsar los lazos entre Turquía y las minorías musulmanas bajo el lema “Los creyentes no son más que una sola Hermandad”. En un discurso de apertura, Erdoğan arremetió contra Occidente por alimentar el sentimiento anti-Islam en su “Conocido por su franca crítica de lo que él llama la hipocresía de los países occidentales que están haciendo la vista gorda a sus historias de colonialismo, Erdoğan dijo que querían manchar el Islam a través de” grupos terroristas diseñados para lograr eso “. El presidente dijo que los ataques contra musulmanes y refugiados se han convertido en” algo común “en muchos países que defienden la democracia y la ley.

“Los racistas y los grupos fascistas se dirigen a negocios, hogares y lugares de culto pertenecientes a musulmanes, particularmente en Alemania, los Países Bajos, Francia y Bélgica. Las mujeres musulmanas son hostigadas porque usan pañuelos en la cabeza, por ejemplo, en Francia “, dijo.

Erdoğan señaló la ola multifacética de ataques contra los musulmanes en el período posterior al 9/11 “a través de pandillas con sangre en sus manos”. “Ataques terroristas por Daesh, Boko Haram, al-Shabab, FETÖ, etc. ambos nos perjudican y dan oportunidades a los círculos anti-Islam para difamar al Islam. Preguntan: ‘¿Cómo es que los musulmanes no derraman sangre? ¿No es el Islam una religión de paz? Ignoran la difícil situación de los musulmanes y el asesinato de musulmanes por parte de esos grupos. Por el contrario, responsabilizan a los musulmanes por estos brutales asesinatos. La mayoría de los países occidentales, en un intento de resolver sus problemas internos de la pantalla de humo, avivan este incendio “, dijo. Arremetió contra países “aparentemente limpios” con historias de masacres e inmoralidad. “Hace poco le pregunté a uno de ellos por qué no tenían en cuenta la muerte de 5 millones de personas en Argelia”, dijo.

Ankara ha incrementado la retórica contra el creciente sentimiento anti-Islam particularmente en Europa y el comité de derechos humanos del Parlamento lanzó una investigación sobre la islamofobia en el continente en medio de informes que solo en Alemania, unos 950 musulmanes e instituciones musulmanas enfrentaron ataques en el 2017 …

Fuente: Daily Sabah

El mes del ayuno del Ramadan, durante el cual ISIS está llamando a la guerra contra occidente.

Los musulmanes permanecen especialmente irritables durante el mes del Ramadán, ya que se mueren de hambre desde la salida, hasta la puesta del sol, a continuación, se hartan comiendo toda la noche. Pero el grupo terrorista ISIS tiene otros planes para el Ramadán, el mes de la conquista. Los ataques suicidas en Manchester y Yakarta en los últimos días son una indicación, que estarán muy ocupados inmolándose delante de la gente … tal vez comenzando en Las Vegas?

Escritorio extranjera Noticias  (h / t Ellen D) ISIS ha emitido una nueva llamada para una “guerra total” contra Occidente durante el mes sagrado del Ramadán. El grupo terrorista lanzó su último mensaje de propaganda titulado “¿Dónde están los leones de la guerra?” En una presentación acompañada de diapositivas con audio, publicado en los canales de telegrama cifrado, así como su publicación en YouTube.

En 2016, hubo varios ataques durante el Ramadán por parte de ISIS, o como la religión de la paz lo llama en su sitio web, Ramadan Bombathon.

 

Por supuesto, la ciudad de Nueva York es siempre el blanco número 1 para los terroristas islámicos:

Lakeisha Holloway

Cantante nacida en Arabia, Shams Bandar Al-Aslami, se pregunta por qué el mundo árabe culpa de todos sus problemas a occidente.

“Durante 1.400 años hemos estado sacrificándonos los unos a los otros, porque uno de nosotros ora en un sentido y el otro reza de una manera diferente.” dice Shams Bandar, “hace 1400 años los EE.UU. no existían, ¿Entonces por qué el mundo árabe los culpa a ellos de todo lo que sucede en el mundo?”

“¿Por qué decimos mentiras? Los sirios se encuentran dispersos en los océanos del mundo, muriendo por millones sobre una base diaria …los iraquíes están muriendo por millones … Todos los países árabes les han cerrado sus fronteras a ellos. Sus propios hermanos árabes no les dejan entrar en sus países “.

Sólo la extrema derecha puede hacer frente y vencer al islamismo asesino y a los que minan y destruyen la civilización occidental

A. Robles.- Fortes fortuna adiuvat (La fortuna ayuda a los fuertes) He utilizado a propósito el término “extrema derecha”. Y debemos hacerlo con todas esas expresiones-policía que han sido y son utilizadas por el perverso Sistema como modo de ahuyentar los espíritus blandengues de una población europea que está siendo inexorablemente conducida a la muerte. Como utilizar la llegada del coco para controlar el instinto reflejo de un niño. La exigencia que se nos impone pasa por quebrantar todos los prejuiciosos tabúes que han sido impuestos a la población del entero Occidente para exorcizar los únicos demonios que pueden impedir el progresivo desmoronamiento de esta vieja e irremplazable civilización.

En este pavoroso contexto de atentados terroristas perpetrados por islamistas al que los dirigentes europeos concedieron asilo y cobijo en nuestro suelo, no parece disparatado afirmar que las ideologías clásicas están siendo letales para Europa: sometimiento de los productores al dictado de los mercados, deshumanización del hombre, desarraigo familiar, debilitamiento moral, reversión étnica, adoctrinamiento de nuestros jóvenes en la perversión, el relativismo y el nihilismo, islamización de nuestras ciudades… Al liberalismo se debe la mayor parte del proceso que mina y destruye la que se ha venido llamando civilización occidental, que no es otra, como decía Pio X, en “Notre charge apostólique” (1,11) que “la civilización cristiana”, vivificada por la fe y hecha cultura.

En nuestro tiempo, y con la fuerza y extensión de una metástasis colectiva, se hace presente el liberalismo, no solo en la política y en la economía, sino en la Iglesia; y me atrevo a decir que ha calado tan profundamente, que podemos hablar de un liberalismo semántico, que hace un juego de palabras, al darles, una significación distinta, y aun contraria, a aquella que le es propia.

Asentada pues la necesidad de reivindicar con orgullo lo que ellos más detestan, se nos ofrece la posibilidad de presentarnos ante Occidente como los únicos depositarios del antivirus que es causa de nuestra mortificación, sin que el enfermo parezca aún tener conciencia de la naturaleza de su mal. Terminará teniéndola. La élite política y financiera de Occidente lo sabe. Y por eso están aterrorizados y lo demuestran cada día. Han creado un monstruo que ha terminado por ser incontrolable. De momento, los mortíferos efectos de su descontrol lo han padecido cientos de europeos en Madrid, París, Niza, Berlín, Múnich, Estocolmo… La espiral de muertes no hará sino crecer y robustecer la credibilidad de los únicos europeos que nunca ocultaron el verdadero nombre de la enfermedad, ni las recetas que eran necesarias para su erradicación antes de que sea demasiado tarde.


Lo sucedido el pasado viernes en Múnich constata hasta qué punto los dirigentes europeos están dispuestos a aceptar los inevitables daños colaterales que trae aparejado el siniestro plan de reducir a la población autóctona europea, convirtiéndola en minoritaria dentro de sus respectivos países. Mientras sigamos postrados en el altar de la multiculturalidad a la espera de nuestra inmolación, mientras las expectativas vitales de la población estén siendo orientadas hacia los frondosos caminos de la telebasura, el fútbol y ahora los Pokemon como última y ritulante moda, no nos quedará esperar más que desolación y muerte. La élite europea tiene asumida la inevitabilidad de ambas cosas, da igual en qué número, pero necesitan que el espíritu crítico del pueblo, su instinto rebelde, siga siendo tan estéril como una plantación de plátanos en la tundra siberiana.

Lo único que a esa élite parece ya inquietarles es el único grupo que, afortunadamente y de forma creciente, puede espolear el ánimo de la gente hasta convertirlo en un corazón unido e inexpugnable para los proyectos eugenésicos en marcha. Para cumplir sus objetivos y hacer frente a los que aquí defendemos, han adulterado principios y enajenado voluntades, han mixtificado la Verdad suprema que la Iglesia hasta hace poco defendía, han promovido modas ideológicas que no son sino la conservación y propagación del virus latente, han generado un lacerante estado de inconciencia absoluta, han alterado los principios maniqueos sobre los que se asienta la moral natural, han relativizado hasta el derecho a nacer. Lo único que no han podido es doblegar al único movimiento político que ha escapado de sus siniestras manos. De ahí se entiende la obsesión con la llamada extrema derecha y todo el cúmulo de normas y campañas que han sido puestas en marcha para su aniquilamiento social.

Empiezan a tener inquietantes dudas sobre la culminación de sus planes. No de otra forma se entiende lo ocurrido el pasado viernes tras la matanza de Múnich. Con el rifle del islamista iraní aún humeante en la capital bábara, medios de todo el mundo se lanzaron a la sincronizada tarea de culpar del suceso a supuestos tiradores alemanes de ideología nazi. Esta fútil estrategia nos confirma hasta qué punto la élite europea tiene ya interiorizado como inevitable el sufrimiento de los europeos. Prender la llama en un edificio lleno de gente no es tan importante como la mano incendiaria. Evitar las devastadoras consecuencias del fuego les importa menos, infinitamente, que la providencial aparición de un bombero de signo ideológico distinto al de los pirómanos y que sea capaz de sofocar las llamas.

El día después en Múnich: la misma letanía.

El día después, la misma letanía.

Los titulares de la prensa occidental eran tan extravagantes como irrespetuosos con las víctimas. El pistolero iraní de 19 años no sólo segó la vida de una decena de inocentes, sino también el escaso sentido común que pudieran conservar algunos periodistas. AD se mantuvo en sus trece y, pese a la avalancha informativa que apuntaba a la autoría “neonazi” del crimen, mantuvimos nuestro firme convencimiento de que se trataba de una nueva dosis de envenenado islamismo en el paladar hendido de políticos y periodistas. Hasta la cadena televisiva de los obispos españoles se lanzó apresuradamente, con el habitual énfasis y engolamiento que requería la ocasión, a establecer paralelismos entre el pistolero “ultraderechista” de Múnich y el noruego masón Anders Behring Breivik. El suceso del viernes y sus postreras reacciones deberían despertar a los más incrédulos de su resignado amodorramiento. Deberían empezar a creer en que sólo desde las certezas que aquí mantenemos podrían salvar sus vidas. Y con las de ellos, las de todos.

La ridícula teoría replicada irresponsablemente –mostrando cómo se construye la narrativa del terror– sobre el complot neonazi en la matanza de Múnich no se detuvo en barras cuando se descubrió que el matarife desgranaba suras coránicas y profesaba, cómo no, la “religión de la paz”. Resueltos como están los promotores de la islamización de Europa a que el peso de la indignación popular europea no caíga sobre sus cómplices en este ceremonia de destrucción y muerte, comenzó a abrirse paso en los titulares el consabido cuento chino del asesino solitario psicópata sin ninguna motivación religiosa. Debemos preguntarnos qué extraña y alambicada circunstancia hace que los asesinos psicópatas sean siempre los mismos. Incluso aún hoy domingo han aparecido titulares en los que se coloca a Breivik como el inspirador de la matanza. ¿Cuántas muertes deberán producirse para que el islamismo asesino pierda los atenuantes a que obliga el proyecto mundialista? Visto lo visto, no concibo esperanza alguna.

En definitiva, que para una parte de la prensa oficial europea, lo importante no son los hechos destructivos, sino la demonización de cualquier persona o grupo que trate de impedirlos, llámese Donald Trump o el Frente Nacional francés. Lo que en realidad deberíamos aprender de esta lección es que sólo la derecha patriota y contraria a los planes mundialistas puede poner fin a tanto engaño, tanta mentira, tanta muerte predestinada y tanto sufrimiento.


La casta política y financiera está a la altura de los delincuentes. Las ideologías tradicionales son ya un monumental desastre, un fiasco superlativo. Desde la América de Trump hasta la Francia de Marine Le Pen, cada vez más gente está cabreada. Si no encuentran una voz en las fuerzas de gobierno, acabarán por hacerse escuchar saliendo del sistema. Si no creen que el orden global funciona para ellos, el Brexit amenaza con convertirse sólo en el comienzo de una descomposición de los planes mundialistas.

Hasta muchos escépticos reconocen que los monumentales errores que ha traído consigo la multiculturalidad están destruyendo Europa.

Se engañan quienes piensen que éste es un problema partidista. El fracaso es de todos los que a contrapelo de la tradición, de la historia y del sentido común, se obstinaron en vaciar los ideales tradicionales europeos para sustituirlos por otros que no podrán ser aceptados nunca sin alterar nuestro compromiso humano.

Luego está el lado cómico. En medio de centenares de muertos europeos que el terrorismo islámico lleva acumulados, políticos como Hollande y Merkel continúan su tarea depredadora con manifiesta impasibilidad. Si viniesen los marcianos, también seguirían haciendo lo mismo.

Nos están islamizando Europa, la han llenado de criminales y siguen como si no fuera con ellos. Los barrios más humildes van camino de albanokosovorizarse y ellos continúan ajenos al drama en sus residencias de lujo, rodeados de seguridad privada y de una legión de aduladores. Desde el cabo de Gata hasta el río Elba, se han hecho acreedores de nuestro odio y de nuestro desprecio.

El tirador de Munich, Ali David Sonboly,

El tirador de Munich, Ali David Sonboly,

Espero que los españoles con apego a su supervivencia colectiva reaccionen como ya lo están haciendo millones de europeos. Nada nos cabe esperar de quienes han pervertido la Historia, la moral natural, el sentido comunal de pertenencia a un pasado y hasta el lenguaje, para impedir cualquier tentativa efectiva de cambio, deseando que balemos sin cesar como tiernos corderos, anhelando que nos apacenten.

Desde 1945 están utilizando este gran continente como pantalla, pero todo se ventila a espaldas de los intereses de la gente. Se identifican antes con sus partidos, con la familia real de Arabia Saudí, con las órdenes de Bruselas y las consignas de los Bilderberg que con su propio pueblo. Son la casta más cruel, despreciable y traidora a la que hayamos tenido que enfrentarnos nunca. Mil veces peores que Escipión Emiliano, el cónsul romano que puso cerco a Numancia; los almorávides de Tarik; los piratas de sir Francis Drake; los mamelucos de Napoleón o los indígenas de Abdelkrim.

Sin embargo, todas estas cosas que ahora nos ocurren, llevan años siendo anunciadas por muchos españoles buenos. A sus advertencias se les hizo oídos sordos y fueron difamados, perseguidos, civilmente asesinados y hasta encarcelados. Pedro Varela ha sido el último ejemplo. Muchos españoles de buena voluntad se dejaron engañar por los encantadores de serpientes y se creyeron la estafa, mil veces repetida, de que en las tramposas urnas estaría la panacea, la solución antiséptica a todas nuestras heridas.

Esa es la diferencia entre la talla de unos y la de otros. Mientras algunos renunciaron a todo para seguir a su pueblo, otros, muchos, por no decir todos los demás, ni siquiera se acuerdan hoy de que existimos.

Fuente: Alerta Digital

El perfil de los yihadistas occidentales que se unen a ISIS.

Entre EEUU, Canadá, Australia y Europa, hay 71.000 personas “preparadas para radicalizarse”. Una empresa de informática norteamericana recopiló datos masivos y desmontó varias creencias populares sobre su origenA través del análisis de datos masivos, ahora se puede conocer el perfil de los yihadistas occidentales

A través del análisis de datos masivos, ahora se puede conocer el perfil de los yihadistas occidentalesCrédito: AP

Para las mentes occidentales parece una incógnita. Un misterio. Una irracionalidad. ¿Cómo alguien puede sumarse a las filas de un grupo terrorista, y en especial a las de uno tan salvaje como el Estado Islámico? Los incentivos pueden ser muchos: la falta de oportunidades, el desánimo, el odio, suelen considerar los expertos. Pero ahora, a través de datos masivos más que de puras especulaciones, puede conocerse el perfil típico de quienes, teniendo un buen pasar, deciden aún así integrarse al ISIS.

Ocurre que el “big data” es probablemente una de las herramientas clave para derrotar a los yihadistas y científicos informáticos como Zeeshan ul-hassan Usmani, quien opera la compañía de datos masivos PredictifyMe, son fundamentales en esa tarea.

Usualmente, Usmani analiza datos de consumidores de las grandes empresas. Pero, tras los ataques en París y San Bernardino, decidió que no quería quedarse sólo en la condena de la violencia y en el rezo por las víctimas. Debía hacer algo más, por lo que comenzó a verter los datos recogidos sobre los reclutas de ISIS, al igual que suele hacerlo en su trabajo diario.

Usmani, un musulmán que nació en Pakistán pero que vive en Carolina del Norte, estima que hay 71.000 personas en Occidente –entre América del Norte, Australia y Europa– que están “preparadas para radicalizarse”.

“Siempre pensé que las personas más propensas a unirse a un grupo terrorista eran las personas que rezan cinco veces al día, que tienen barba, que son muy piadosas y que asisten a una mezquita radical”, manifestó. Pero luego descubrió que se trata generalmente de seculares que se radicalizan.

QUIENES SE SUMAN AL TERRORISMO SUELEN SER EDUCADOS Y PROVENIR DE FAMILIAS DE CLASE MEDIA O ALTA

El perfil yihadista

Quienes están listos para radicalizare, en palabras de este científico, son típicamente hombres jóvenes. Él los llama “Jillennials”: los yihadistas de este siglo. Para analizarlos, Usmani analizó las características de la población musulmana de cada país europeo, la islamofobia, las posibilidades de empleo, la inmigración, el tipo de islam pregonado en cada una de las naciones y cuántos son arrestados.

Pese a que usualmente se considera que se trata de gente sin oportunidades y de clases bajas, Usmani muestra que quienes se suman a las filas terroristas son propensos a ser educados y a provenir de familias de clase media o alta, según le dijo a la CNN.

Sus hallazgos parecen consistentes: coinciden con aquellos encontrados en una reciente investigación de la Institución Brookings en The ISIS Twitter Census y el informe ISIS in Americade la Universidad George Washington.

Enfocado en Europa, Usmani estuvo semanas analizando los datos recopilados de redes sociales como Facebook y Twitter, así como los casos de las personas acusadas de intentar sumarse a la organización terrorista.

“FRANCIA TIENE LA MAYOR POBLACIÓN MUSULMANA Y LA MAYOR POBLACIÓN CARCELARIA MUSULMANA”Los datos, según recopila la CNN, muestran que los reclutas:

“1) Están en la década de sus 20 años (la edad promedio es de 26 años)

2) Son predominantemente de sexo masculino (el 86% son hombres)

3) Suelen pertenecer a la clase media o alta (Usmani calcula que 73% de los reclutas y probables radicales son de clase media o ricos)

4) Es más probable que sean la segunda o tercera generación de inmigrantes (según Usman, es probable porque ellos no se logran sentir “en casa” en ninguna de las culturas)

5) No les gusta tomarse selfies (en Europa, más de la mitad de usuarios publican selfies, pero únicamente el 1% de los reclutas potenciales lo hacen, reveló Usmani)

6) Es mucho más probable que usen Android (casi el 70% tienen dispositivos Android, según Brookings)

7) Son más activos en Twitter que los usuarios promedio de Twitter (Brookings descubrió que el 62% de partidarios de ISIS habían tuiteado en el último mes frente a solamente el 13% de todos los usuarios de Twitter

8) Quieren ir al extranjero (GWU descubrió que cerca de la mitad intentó viajar al extranjero si vivían en el Oeste)”.

71.000 personas en Occidente están “listas para radicalizarse”

Radicalización en Francia

Los atentados en París no parecen haber sido casualidad. Según Usmani, Francia tiene la población más grande y lista para radicalizarse: son 27.000 personas. Le sigue, bien de lejos, Reino Unido, con algo más de 1.500.

“Francia tiene la mayor población musulmana y la mayor población carcelaria musulmana”, explica el científico informático, al señalar al país como un caldo de cultivo.

Usmani llega a otra conclusión: los terroristas suelen ser jóvenes que no enfrentan personalmente el racismo sino que escuchan sobre él y se enfadan por lo que perciben como “desaires sobre su comunidad”.

Infobae