LA POLÉMICA.

EN CONTRA DEL TERRORISMO ISLÁMICO

Por qué Purim es una fiesta tan grande?

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La temática de la fiesta

Qué esta tan grande es Purim: al principio, el miedo a ser aniquilados, y al nal, la gran alegría de la salvación. Sus celebraciones son realmente excepcionales, sobre todo si tenemos en cuenta el precepto de consumir alcohol hasta el punto de no poder distinguir entre el malvado Hamán y el justo Mordejay. Pero ¿qué celebramos realmente en Purim? Celebramos el estado al que debe llegar toda la humanidad: llegar a ser uno.

Pero volvamos a nuestra historia…

Los símbolos y los disfraces

Purim es también una festividad llena de símbolos. Y el mensaje esencial es que, ante el mal en estado puro, personi cado en Hamán, incluso Mordejay, máximo exponente del bien, se encuentra desvalido. Frente al mal en estado puro, lo único que funciona es la unidad. Cuando Mordejay solicita a Esther que pida misericordia al rey, esta contesta que ni siquiera ella, la reina, puede salvarlos; solamente podrá hacerlo si Mordejay reúne a todos los judíos para que ayunen y rueguen por ella. Entonces, al unirse todos de nuevo, es cuando ella pone todo su empeño y triunfa.

Los disfraces son otra costumbre cargada de simbolismo sin mayor transcendencia.
Porque Purim no es la versión judía de Halloween. Los disfraces representan el ocultamiento de las fuerzas que desencadenan esta situación en nuestro interior.

La trama y los personajes principales

En el libro Shamati (Yo escuché) del Rav Yehuda Ashlag, autor del Comentario Sulam (escalera) sobre El Libro del Zóhar, se explica que el rey representa a Dios. Esther, la reina judía, representa el deseo corregido de conectar con Dios. Esa es la razón por la que ella aparece después de que la reina Vashti corrompa su comportamiento y el rey decida divorciarse. Se llama Esther (Ester en hebreo) de la palabra Hastará (ocultamiento), porque su identidad judía todavía está oculta. Solamente se revela cuando tiene que intervenir para salvar a los judíos; y de ahí la palabra Meguilá (rollo/libro), que deriva de la palabra hebrea Guiluy (revelar). Por eso, el relato descrito en el libro de Esther se considera un “milagro oculto”, en referencia al milagro de la revelación del poder de Dios de manera oculta.

Mordejay representa el atributo de misericordia: es pura bondad y no desea nada para sí mismo. Cuando los dos siervos conspiran para asesinar al rey, Mordejay alerta al monarca a través de Esther. No obstante, el rey no recompensa a Mordejay, ni tampoco él reclama un pago o reconocimiento por ello.

Otro elemento signi cativo que está oculto en la historia es que el plan de Dios consiste en instaurar al atributo de misericordia (Mordejay) como regidor del reino (el mundo).

Obviamente, si el mundo es gobernado por la misericordia que representa Mordejay, la gente sería mucho más feliz que siendo gobernada por la maldad, encarnada por Hamán. Pero Mordejay no tiene ningún deseo de gobernar, ya que no quiere nada para sí mismo. Para lograr que Mordejay se movilice y que nalmente llegue a gobernar, el rey se ve obligado a introducir una amenaza lo su cientemente importante como para incitarlo a la acción, una amenaza de destrucción no para Mordejay, sino para todo su pueblo. Esa amenaza es Hamán, que representa lo opuesto a la misericordia: el deseo implacable de consumir y poseer, el deseo de complacerse a sí mismo sin pensar en los demás. En de nitiva, Hamán es la quinta esencia del egoísmo.

El momento culminante de la historia

El argumento de Hamán para justi car el exterminio de los judíos es que no existe unidad entre ellos –“Hay cierto pueblo, disperso y dividido”–. Los judíos se convirtieron en una nación en el momento en que hicieron una promesa: estar unidos como si fueran “un solo hombre con un solo corazón”. Hamán alega que ellos no “guardan las leyes del rey”, algo que tiene sentido si tenemos en cuenta que la ley que los constituyó como nación fue que se mantuvieran unidos. Con su división, están infringiendo esa ley. En ese estado se vuelven innecesarios, y por lo tanto Hamán recomienda al rey que se libre de ellos.

Los judíos no saben cómo pueden salvarse, y tampoco comprenden qué han hecho para merecer la muerte. Pero entonces llega Mordejay, los reúne para rezar por el éxito de Esther en su letanía y ellos le siguen. Con esa acción vuelven a unirse y se convierten de nuevo en una nación, tal como sucediera a los pies del monte Sinaí. Y eso invalida el argumento de Hamán, porque ya no están divididos: ya no infringen la ley del rey.

Lógicamente, la sentencia queda entonces derogada.

El significado oculto

Los personajes en este relato nos hablan acerca de fuerzas ocultas que actúan en nuestro interior como individuos, pero también en nuestra interacción como pueblo. Estas fuerzas siempre están presentes, y son el sustento para nuestro desarrollo espiritual. Y del mismo modo que estas fuerzas crearon un Hamán en aquella ocasión, vuelven a crear “Hamanes” una y otra vez. Como en aquel entonces, también hoy el remedio es la unidad. Si estamos unidos, nos salvamos. Si olvidamos la unidad, las amenazas se ciernen sobre nosotros, e incluso sufrimos el exterminio.

La celebración

Esto nos lleva al gran júbilo de Purim, la festividad donde se nos dice que bebamos hasta no distinguir el bien del mal. Lo cierto es que, cuando nos unimos, extendemos esa unidad por todo el reino, es decir, por toda la creación. Es entonces cuando nos convertimos en “luz para las naciones”: irradiamos la luz de la unidad. Cuando la gente está unida, no hay lugar para el recelo o la descon anza, sencillamente todos sienten que son uno. En tal estado, la distinción entre Hamán y Mordejay se vuelve innecesaria; eso es lo que simboliza el estado de embriaguez.

Los “Hamastaschen” (expresión en Yidish para las “orejas de Hamán”) representan la corrección de los deseos egoístas de Hamán una vez que todo el pueblo se ha unido. Por eso su relleno es dulce, para representar la alegría de la unión. Esta es también la razón por la que nos ofrecemos regalos y hacemos donativos a los más necesitados: son la muestra de una mayor conexión entre nosotros.

El mensaje

En conclusión, la festividad de Purim nos enseña que todos nuestros males vienen por falta de unión. Cuando no estamos unidos, somos oprimidos, como lo fuimos durante el exilio en Babilonia, como lo hemos sido en todas las persecuciones a lo largo de nuestra historia y como ahora de nuevo empezamos a sentir. Pero unidos, estamos a salvo. Así que cuando las cosas se tuerzan… ¡Unidad!

Michael Laitman

Cómo celebramos Purim?

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לעשות אותם ימי משתה ושמחה ומשלח מנות איש לרעהו ומתנות לאביונים

El día de Purim es un día de celebración y alegría por nuestra milagrosa salvación. Esta alegría nos debe llevar principalmente a estar agradecidos a HaShem por habernos librado de la mano de nuestros enemigos. Esto lo decimos explícitamente en la Tefila “al haNisim que agregamos a la Amidá y al Bircat haMazón que recitamos en el día de Purim.

Hay 3 Mitsvot a través de las cuales celebramos nuestra alegría. Una es mishté, el banquete de Purim, la otra es mishloaj manot, enviar regalos a nuestros amigos, y la tercera es matanot laebiyonim, regalos a los pobres.

Vamos a comenzar explicando estas dos últimas dos Mitsvot

MISHLOAJ MANOT
Durante el día de Purim, el domingo 12 de Marzo, debemos enviar dos o más regalos a uno o más amigos. Estos “regalos” son muy específicos. No se regala ropa o joyas o flores, sino alimentos, comidas, bebidas. Idealmente alimentos que se utilizarán durante el banquete de Purim. Así, cuando yo celebre mi banquete de Purim tendré en mi mesa la comida o bebida que me fue enviada por mis amigos. Parte de la intención de esta Mitsvá es saber que nuestros amigos pensaron en nosotros.

Eso, obviamente, aumenta nuestra alegría, promueve la amistad entre familias y fortalece nuestra unidad como pueblo. Es por eso que estos regalos no deben ser enviados de forma anónima.
También es una buena idea enviar estos “regalos de Purim” a aquellas personas con quienes quizás tuvimos algún altercado o malentendido, demostrando así nuestra voluntad de reconciliación.

Se debe incluir al menos dos tipos diferentes de alimentos, generalmente una bebida y un producto horneado. Mishloaj Manot no debe ser realizado antes de Purim o durante el Sábado 11 de Marzo por la noche. Las Manot deben ser entregadas durante el día de Purim, domingo 12 de Marzo.

En ciertas circunstancias, mishloaj manot podría ser una manera discreta de realizar matanot laebiyonim, enviar alimentos a aquellos que lo necesitan, pero que se sentirían incómodos de pedir o incluso recibir “caridad” de los demás.

MATANOT LAEBYONIM
Matanot laebiyonim o “Presentes a las personas necesitadas”, también consiste en enviar alimentos a aquellos que no pueden permitirse celebrar y disfrutar del banquete de Purim. La costumbre es dar dos porciones de comida a dos o más personas pobres. Esta Mitsvá se puede cumplir también dándole a dos personas necesitadas el equivalente monetario de dos comidas para cada uno.

En muchas comunidades, por ejemplo en mi comunidad Ohel David uShlomo, matanot laebiyonim se cumple dando el equivalente monetario de dos comidas a una organización benéfica, Sephardic Bikur Holim, que distribuye alimentos a los pobres durante el día de Purim.

A diferencia de mishloaj manot , donde la intención es promover la amistad y la unidad, y por lo tanto, quien recibe debe saber quién es la persona que envió esos regalos, en el caso de los regalos para los pobres, el anonimato es una virtud. Debido a que la intención es ayudar a alguien que lo necesita a disfrutar de una buena comida, y que pueda así celebrar Purim con alegría.

Cuando nuestros medios son limitados, nuestros Jajamim indicaron que debemos ser más generosos en dar a los pobres y necesitados, que en gastar para nuestro propio banquete de Purim.

Los rabinos también dijeron “en medaqdeqim bema’ot Purim”, lo que significa que si bien cuando damos Tsedaqá debemos corroborar la credibilidad y la reputación del destinatario de nuestra caridad, durante Purim, damos Tsedaqá “indiscriminadamente” a quien extienda su mano pidiendo ayuda.

Invitar a personas pobres y necesitadas a nuestro banquete de Purim es considerado el mérito más grande de Purim. Los rabinos dicen “No hay mayor felicidad [para un Yehudí que la que se siente al] alegrar los corazones y los espíritus de los pobres, los huérfanos y las viudas”.

Por: Rabino Yosef Bitton, colaborador de Unidos con Israel

Un mes de alegría

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Ese mes fue cambiado de pena a alegría (Ester 9:22)

Cuando el mes de Adar entra, aumentamos la alegría (Talmud Taanit 26 b)

Hay muchas fechas alegres en el calendario judío, pero aparte de Purim, ninguna de ellas afecta a todo el mes, haciendo que sea auspicioso y alegre. ¿Cuál es a conexión intrínseca entre Purim y Adar? Quizás una comprensión de la naturaleza única de Purim nos permite comprender por qué su alegría se extiende a lo largo de todo el mes de Adar.

Haman quiso tomar ventaja de los judíos cuando ellos estaban en su punto más bajo. Tras casi un milenio de libertad e independencia, y constante confianza en milagros, ahora habían sido desterrados de su tierra, indefensos y aparentemente a merced de las leyes de la naturaleza. Esta era una experiencia completamente nueva para la nación judía. Su nivel espiritual también estaba significativamente afectado. El Templo de Jerusalén, donde se manifestaba la presencia de Di-s, un símbolo de la relación especial que tenía con Su pueblo elegido yacía en ruinas. En cuanto a las posibilidades de su reconstrucción —hasta los gentiles sabían de la profecía de Jeremías de que tras setenta años de exilio Di-s haría retornar a los judíos a su tierra y reconstruir el Templo. Setenta años habían pasado (o así pensaban todos, debido a cálculos erróneos) y la esperada redención no llegaba.

“Nunca ha habido un mejor momento” pensó Haman. “Seguramente el Pueblo Elegido perdió su elevada condición. Ahora es el momento perfecto para implementar la Solución Final”.

Sin embargo Haman todavía no estaba satisfecho. Necesitaba una señal más que indicara la vulnerabilidad de los judíos. La lotería tendría la última palabra. Y realmente la lotería le dio la señal exacta que esperaba ansiosamente. La lotería designó a Adar para que fuera el mes en que su nefasto plan fuera puesto en marcha. El Talmud nos dice que Haman estaba exultante por esta señal favorable “Mi lotería cayó en el mes en que murió Moisés” exclamó. La desaparición de Moisés la “cabeza” de la nación judía, ¡seguramente era una metáfora para la desaparición de toda la nación!

Haman exitosamente ubicó con exactitud el momento en que los judíos estaban en su punto más bajo —históricamente como también de acuerdo al calendario —para implementar su plan… Pero su plan no tuvo éxito.

¿Por qué?

La historia de nuestra nación es muy comparada a la vida del hombre. Durante el transcurso de la vida toda persona sufre drásticos cambios, la fluctuación es el más consistente rasgo de la vida. El indefenso recién nacido no tiene virtualmente nada en común con la personalidad independiente, talentosa que emergerá más adelante. La adultez también tiene ascensos y descensos, días felices y días deprimentes, días satisfactorios y días aparentemente desperdiciados. Sin embargo hay una constante, la verdadera identidad y esencia de la persona. Juan Perez sigue siendo Juan Perez desde el día que nace hasta el día que muere.

Lo mismo es cierto con nuestra nación. Tenemos ascensos y descensos, tanto espirituales como materiales, pero nuestra verdadera identidad, el hecho de que somos la nación elegida de Di-s, nunca es afectada.

Realmente se puede argüir que, en cierto sentido, nuestra perpetua relación con Di-s es más evidente cuando estamos exiliados y oprimidos debido a nuestros pecados, y aun entonces Di-s interfiere por nosotros, como fue demostrado por el milagro de Purim: este fenómeno demuestra la durabilidad de nuestra relación; la habilidad de nuestra identidad esencial para sobrevivir sin que importe nuestro estado externo.

Todas las otras festividades celebran las “alturas” de nuestra nación. Y por lo tanto su alegría es limitada, porque las alturas no duran. Purim celebra un tiempo en que estábamos en un punto bajo en nuestra historia —pero nuestra relación con Di-s permaneció intacta. Por lo tanto su alegría es más grande que la alegría de cualquier otra festividad, porque demuestra la naturaleza esencial de nuestra relación con Di-s —y esa es una constante.

El mes de Adar, el mes al que Haman comprendió como el mes más nefasto para los judíos, es el mes más alegre del año —el mes en que tenemos en mente que “nefasto” no tiene absolutamente nada que ver en nuestra relación con Di-s.

POR NAFTALI SILBERBERG

Fuente: Chabad en español

Auschwitz, el campo de exterminio que imitó el Infierno en la Tierra

Según el comandante ruso que liberó a los prisioneros, “muchos no soportaron la comida y murieron, porque sus estómagos estaban paralizados”. A 72 años de su fin, todavía nos estremecemos

Un cartel de “¡Alto, pare!” en el campo de exterminio de Auschwitz

Un cartel de “¡Alto, pare!” en el campo de exterminio de Auschwitz

“Después de Auschwitz, escribir poesía es un acto de barbarie”
(Theodor Adorno, filósofo alemán, 1903-1969)

El 27 de enero de 1945, Anatoly Shapiro, el primer oficial del Ejército soviético que entró en el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, dijo: “Había tal hedor que era imposible estar ahí por más de cinco minutos. Mis soldados no podían soportarlo… ¡me rogaban que los dejara ir! ¡Pero teníamos una misión que cumplir!”.

Ya desde sus primeros, incendiarios y delirantes discursos en las cervecerías de Münich, el insignificante cabo austríaco Adolf Hitler, dueño de un oscuro pasado de fracasos –ni siquiera llegó a ser un mediocre pintor–, como todos los tiranos, fabricó un enemigo diabólico y autor de todas las desdichas del pueblo alemán: los judíos.

 

En realidad, esas desdichas nada tenían que ver con el pueblo de Moisés: fueron consecuencia directa del belicismo y la ambición que empujaron a Alemania –y a su derrota con el bloque aliado– a la Primera Guerra Mundial.

 
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Desde entonces, Hitler imaginó una Alemania reinvindicada y triunfante a manos de la que consideraba a la raza aria como superior por sobre todas, y descendiente directa de remotos y dudosos héroes y dioses exaltados por la música de Richard Wagner. Que si bien murió mucho antes (1883), fue un confeso antijudío.

(Aclaración importante. El odio desplegado contra los judíos es llamado, erróneamente, “antisemitismo”. Hay muchos pueblos semíticos de religión no judía. Es decir: lo que la mayoría llama, ampliamente, “antisemitismo”, es lisa, llana y trágicamente “antijudaísmo”).

La alucinante, casi increíble historia de Auschwitz y el centenar de campos de exterminio (“de concentración” es un desvío, un subterfugio canalla) sembrados en media Europa empezó –oficialmente– el 31 de julio de 1941, cuando Reinhard Heydrich, comandante de la Oficina Central de Seguridad del Reich (me asquea escribir esos títulos con mayúscula…), recibió la orden de Herman Göring –un cerdo atiborrado de manjares y alcohol- de “poner en marcha la solución final de la cuestión judía”.

Que quede claro.

Porque todavía hay imbéciles y canallas cegados por el sueño nazi.
La solución final no fue otra cosa que el exterminio total, absoluto y definitivo del milenario pueblo judío.

Más allá del crimen –el mayor contra un pueblo y una religión en tiempos modernos–, causa repugnancia la tradicional eficacia alemana para la organización del Mal.

En sentido contrario, la búsqueda del Bien, habría sido una maquinaria venerable…

Volvamos al 27 de enero de 1945.
Y a las palabras del oficial Shapiro.

“Entramos en la mañana de ese día. Vimos algunas personas vestidas con harapos. No parecían seres humanos: lucían terribles, eran puro hueso… Como comandante, les dije a los sobrevivientes que éramos del Ejército soviético, y que quedaban libres del dominio alemán.
Pero ellos no reaccionaron. No podían mover la cabeza o decir una palabra. Aquellas personas, además de su aspecto esquelético, no tenían zapatos. Sus pies estaban envueltos envueltos en ropa vieja. Era enero, y la nieve rodeaba el lugar… No sé cómo pudieron sobrevivir.”

Shapiro, ucraniano, tenía entonces 32 años y una larga guerra en su mochila.
Liberó a los 500 prisioneros que quedaban vivos.
Murió en el 2005.
Pero pocos meses antes, en una entrevista con el New York Daily News, describió una vez más el horror de aquel día.

“No teníamos la menor idea de la existencia de ese campo. Mi comandante no nos había dicho nada sobre ese asunto. Cuando nos acercamos a las barracas de las mujeres, descubrimos algo espantoso. Muchas yacían sin vida en el suelo, desnudas, porque la ropa se la habían robado los sobrevivientes. Alrededor había mucha sangre y excremento humanos, y el olor era imposible de soportar… En la última barraca había dos chicos que lograron sobrevivir, y cuando nos vieron comenzaron a gritar: ‘¡No somos judíos!, ¡no somos judíos!’.
Creyeron que íbamos a llevarlos a la cámara de gas… Estaban asustados porque pensaron que los íbamos a llevar a la cámara de gas… Pero para algunos, la ayuda fue mortal… Apenas llegamos, montamos algunas cocinas de campaña y preparamos algunas comidas livianas. ¡Pero varios murieron después del primer bocado! porque sus estómagos estaban paralizados… Nos enfurecimos. Mis soldados querían matar a todos los alemanes…
Unos días antes de la liberación de Auschwitz, los nazis que dirigían el campo reunieron a todos los prisioneros que pudieron –¡unos diez mil!–, y los obligaron a marchar, hambrientos y desnudos, hacia otros campos instalados en el oeste. Pero todos murieron…
Nunca olvidaré que, al inspeccionar las instalaciones del campo, descubrí hornos crematorios y máquinas de exterminio…, mientras las cenizas de los cuerpos eran agitadas y llevadas por el viento.”

Shapiro recibió todos los honores militares del Ejército Rojo, y después del final de la Unión Soviética fue declarado “Héroe de Ucrania”, en 2006, por el presidente Víctor Yushchenko.

En 1992 emigró a Nueva York.
Murió allí en el 2005.
Está enterrado en el cementerio judío de Beth Moses, Long Island.

Pero, ¿qué fue realmente Auschwitz, además del Infierno en la Tierra?
O uno de ellos…
Un diabólico complejo de varios edificios instalados en los territorios polacos ocupados por las tropas nazis desde el primer día de 1939, comienzo de la mayor tragedia del siglo XX: el Holocausto. En hebreo, la Shoá.
Eran Auschwitz I (la cabecera), Auschwitz II–Birkenau, Auschwitz III–Monowitz… y 45 campos-satélite más.
Durante los casi seis años de guerra, esos mataderos humanos de Oswiecim, 43 kilómetros al oeste de Cracovia –la patria chica del papa Juan Pablo II–, recibieron más de 1.300.000 almas.
El 90 por ciento, judíos.
Muertos: más de 1.100.000.
En la puerta de entrada de Auschwitz I se leía “Arbeit macht frei” (“El trabajo libera”).
Brutal sarcasmo. Muchos de los judíos muertos –la mayoría– cruzaron esa puerta y leyeron ese lema, convencidos de que iban a trabajar…
Cualquiera que visite alguno de los museos del Holocausto –en Buenos Aires, Montevideo 919, Capital–puede comprobarlo.
Entre los miles de objetos que dan testimonio del horror están los instrumentos de trabajo de quienes suponían que iban allí para ejercer su oficio: navajas y brochas de barberos, herramientas de carpinteros, zapateros, plomeros, y costureros de mujeres…
En 1979, la Unesco declaró a Auschwitz Patrimonio de la Humanidad como lugar-símbolo del Holocausto.

¡Seis millones de judíos masacrados en decenas de campos de exterminio!

Pero las grandes cifras, por demasiado grandes, se diluyen…

Prefiero dos testimonios estremecedores.

 

Auschwitz es en la actualidad un museo del horror nazi

Auschwitz es en la actualidad un museo del horror nazi

El primero es de León Grzmot, polaco, argentino naturalizado, que todavía lleva en su brazo derecho los números 171984 tatuados en azul: la canallesca marca que los nazis imponían a los prisioneros como si fueran ganado…

“Un soldado alemán tenía en su bota a un niño muy pequeño y su madre, desesperada le besó la bota para que lo liberara, pero él la apartó de un golpe y aplastó la cabeza del niño contra el suelo… Allí todo era barro, frío y pestilencia. Nos dejaron a la intemperie. Eramos cientos, tal vez miles, amontonados como fardos. Los soldados cavaron una fosa: nuestro baño. Pero estaba lejos y éramos tantos que para llegar hasta allí nos pisábamos unos a otros, y la mayoría acababa por hacer sus deposiciones donde podía. Los excrementos de unos caían sobre las cabezas y los cuerpos de otros… Era una macabra y repugnante sinfonía de horror… Para entonces, los más viejos, los más débiles y los más chicos eran rematados a palos, tiros y bayonetazos. Por eso los padres, cuando veían entrar a los soldados a la barraca, escondían a sus hijos detrás de las pilas de botas. Pero era inútil. Los soldados perforaban las botas con su bayoneta, como en un trágico juego de ruleta, y sabíamos que un chico acababa de morir porque las botas se teñían de sangre…”

Janka, su mujer, también tatuada, me dijo: “Yo hablo menos que León. Pero todavía tengo la marca del látigo… Mi historia se reduce a un zueco de madera: lo único que teníamos mis compañeras y yo. Mi pie era chico, y lo metí en el zueco, desesperada por el frío… Después, y por mucho tiempo, en ese zueco comimos, bebimos, y –usted disculpe– hasta hicimos nuestras necesidades…”

Lo contó mientras León recordaba, sin duda, el bayonetazo de un soldado nazi que se clavó en el cuerpo de su madre y lo dejó huérfano…

Evocar la barbarie de Auschwitz (y de todos los campos) es rememorar cada paso de “La solución final”, y de su alma mater: Adolf Eichman, que la dibujó con la precisión de un arquitecto, se refugió en la Argentina después del derrumbe del Tercer Reich, y fue raptado por un comando israelí, juzgado, condenado, y murió en la horca.

Necesito un final.
Lo encuentro.
Y es perfecto.

Liberados todos los campos, Simon Wiesenthal –¡que sobrevivió a once!- se encontró a la orilla de un río con un oficial nazi de apellido Merz.

Hablaron, aunque Simon con recelo (“Todavía podía matarme”, recordó). Merz le preguntó:
–Imagine que llegue a América (se refería a los Estados Unidos), y le preguntaran cómo era la vida en los campos de concentración. ¿Qué les diría?
Wiesenthal vaciló. Aunque compartían no sólo la charla, sino unas papas, tuvo miedo de que su respuesta fuera su final. “Por mucho menos mataban”, pensó.
Pero se arriesgó:
–Les diría… la verdad, Herr Merz.
–¿La verdad? Humm… ¿Sabe qué pasaría?
–No tengo idea.
–No le creerían, Wiesenthal. ¡Lo tomarían por loco, y lo encerrarían en un manicomio!
–Pero… ¿por qué, Herr Merz?
–Porque nadie que no haya estado allí podría creer lo que sucedió. ¡Nadie!

Así termina uno de los mayores y más terribles testimonios del libro de memorias de Simon Wiesenthal (1908-2005): “Los asesinos están entre nosotros”.

Perdón por la autorreferencia: tengo en mi biblioteca la primera edición en francés de ese libro, dedicada por él.
Que algo sabía de mis investigaciones sobre nazis fugitivos y protegidos en Chile, Bolivia, Brasil, la Argentina.

En cuanto a los juicios de Nuremberg contra los criminales nazis, los jueces de los países aliados y vencedores fueron demasiado magnánimos.

Ni uno solo debió escapar de la horca.

Pero, contra viento y marea, contra tortura, sangre, exterminio en las cámaras de gas, muerte, y cuanto horror haya sido concebido por hombres que se creían superhombres y apenas eran brutales títeres de un asesino loco que se creyó el Mesías del Tercer Reich por mil años, los juzgaron con la ley en la mano.
Como lo exigen la democracia, la letra y el espíritu de las leyes de los países libres y civilizados.

¡Qué bien nos hubiera venido en estas playas entre 1976 y 1983!

En menos palabras.
La ley no dispara en la sombra.
La ley no mata por la espalda.

¿Porque los judios la Tierra de Israel despues de 2.000 años?

Pregunta

Los judíos salieron de Israel y no regresaron en 2,000 años ¿Por qué ahora quieren volver a tomar las tierras que en algún momento de la historia vivieron pero que abandonaron y ahora las reclaman de nuevo?

Respuesta

Puedo ver que hay una gran confusión en tu pregunta, déjame aclarar algunos puntos.

1-El pueblo judío no se fue de Israel por decisión propia, todo lo contrario, en el comienzo del exilio fuimos expulsados por la fuerza por los romanos que dejaron la tierra de Israel devastada, y no les permitieron volver

2- Los judíos no se fueron de la Tierra de Israel por completo, siempre hubieron pequeños grupos asentados en la tierra especialmente en las ciudades de Jerusalén, Safed, Hebron.

3- En 2.000 años los judíos no tuvieron la oportunidad de organizarse en forma tal para volver a la tierra de Israel en masa ya que la mayoría vivía en situaciones de extrema pobreza y persecución.

4- Los judíos siempre siguieron reclamando la tierra de Israel pero nunca fueron escuchados tanto durante el imperio romano, bizantino y otomano los judíos pidieron la autonomía de esas tierras pero les fue denegada.

5- Tres veces por día pedimos en nuestro rezo “haznos retornar a Sion” y en cada festividad pedimos a Di-s que nos haga retornar a Jerusalem (En Pesaj al final del Seder, en Iom Kipur en el ultimo toque de Shofar), incluso en un casamiento el novio rompe una copa para recordar que a pesar que estamos alegres, no nos olvidamos la destrucción de Jerusalem. En estos días justamente estamos de duelo por la destrucción del Templo y el comienzo del exilio, y eso se viene recordando año tras año desde que fuimos expulsados.

Dudo que haya en el mundo un pueblo que este tan conectado a su tierra a pesar de tanto tiempo de estar separados de ella.

Espero que Di-s finalmente haga retornar a todo el pueblo judío a la tierra de Israel junto al Mashiaj.

Por Eli Levy

Fuente: Chabad en español

¿QUE PENSAMOS DE LOS JUDIOS?

¡Qué error hemos cometido! (Brillante artículo de periodista español)

Por Sebastián Vivar Rodriguez Periodista español, Barcelona (España). Premio Internacional de Literatura.

Caminaba por la Rambla del Raval (Barcelona) y lo vi claro: Europa murió en Auschwitz. Nosotros asesinamos a 6 millones de judíos, para acabar importando 20 millones de musulmanes por lo común integristas. ¿Qué no es posible generalizar?

Bien, en vista de cómo nos han ido las cosas yo creo que si se puede generalizar. ¿Que si hay excepciones? De acuerdo… pero son excepciones.

Para el resto, es decir, en general debe decirse que en Auschwitz quemamos la cultura, la inteligencia y la capacidad de crear riqueza; quemamos al pueblo del mundo, el que se autoproclama el elegido de Dios. Porque es el pueblo que ha proporcionado a la Humanidad las mayores mentes capaces de cambiar el rumbo de la historia (Cristo, Marx, Eintein, Freud), ¡y grandes momentos de progreso y bienestar! Y es preciso decir también que el resultado de relajar fronteras y del relativismo cultural y de valores bajo el absurdo pretexto de la tolerancia han sido estos 20 millones de musulmanes, a menudo analfabetos y fanáticos que Europa ha dejado entrar y que en el mejor de los supuestos están, como decía, en esta Rambla del Raval, expresión máximo del tercer mundo y del gueto y que en el peor de los casos preparan atentados como el de Manhattan o el de Madrid, en los pisos de protección oficial que les proporcionamos día a día. Hemos cambiado a la cultura por el fanatismo, a la capacidad de crear riqueza por la voluntad de destruirla, a la inteligencia por la superstición.

Hemos cambiado el instinto de superación de los judíos, que ni en las peores condiciones imaginables no se han cansado nunca de querer un mundo mejor en paz, por la pulsión suicida de Leganés. Los diamantes como riqueza portátil para la próxima vez que deban huir, por las piedras palestinas contra cualquier intento de paz.

Hemos cambiado el orgullo de sobrevivir, por la obsesión fanática por morir, y de paso matarnos a nosotros y a nuestros hijos.

¡Qué error hemos cometido!

Sebastián Vivar Rodríguez – Periodista español cristiano, Barcelona (España) Premio Internacional de Literatura

La población islámica global es aproximadamente 1.200.000.000; eso es UN MIL MILLONES DOSCIENTOS MILLONES o 20% de la población del mundo. Han recibido los premios Nobel siguientes:

Literature:

1988 – Najib Mahfooz

Peace:

1978 – Mohamed Anwar El-Sadat
1990 – Elias James Corey
1994 – Yaser Arafat:
1999 – Ahmed Zewai

Economics:

(zero)

Physics:

(zero)

Medicine:

1960 – Peter Brian Medawar
1998 – Ferid Mourad

TOTAL: 7 SEVEN

La población judía global es aproximadamente 14.000.000; eso es CATORCE MILLONES o cerca de 0.02% de la población del mundo. Han recibido los premios Nobel siguientes:

Literature:

1910 – Paul Heyse
1927 – Henri Bergson
1958 – Boris Pasternak
1966 – Shmuel Yosef Agnon
1966 – Nelly Sachs
1976 – Saul Bellow
1978 – Isaac Bashevis Singer
1981 – Elias Canetti
1987 – Joseph Brodsky
1991 – Nadine Gordimer World

Peace:

1911 – Alfred Fried
1911 – Tobias Michael Carel Asser
1968 – Rene Cassin
1973 – Henry Kissinger
1978 – Menachem Begin
1986 – Elie Wiesel
1994 – Shimon Peres
1994 – Yitzhak Rabin

Physics:

1905 – Adolph Von Baeyer
1906 – Henri Moissan
1907 – Albert Abraham Michelson
1908 – Gabriel Lippmann
1910 – Otto Wallach
1915 – Richard Willstaetter
1918 – Fritz Haber
1921 – Albert Einstein
1922 – Niels Bohr
1925 – James Franck
1925 – Gustav Hertz
1943 – Gustav Stern
1943 – George Charles de Hevesy
1944 – Isidor Issac Rabi
1952 – Felix Bloch
1954 – Max Born
1958 – Igor Tamm
1959 – Emilio Segre
1960 – Donald A. Glaser
1961 – Robert Hofstadter
1961 – Melvin Calvin
1962 – Lev Davidovich Landau
1962 – Max Ferdinand Perutz
1965 – Richard Phillips Feynman
1965 – Julian Schwinger
1969 – Murray Gell-Mann
1971 – Dennis Gabor
1972 – William Howard Stein
1973 – Brian David Josephson
1975 – Benjamin Mottleson
1976 – Burton Richter
1977 – Ilya Prigogine
1978 – Arno Allan Penzias
1978 – Peter L Kapitza
1979 – Stephen Weinberg
1979 – Sheldon Glashow
1979 – Herbert Charles Brown
1980 – Paul Berg
1980 – Walter Gilbert
1981 – Roald Hoffmann
1982 – Aaron Klug
1985 – Albert A. Hauptman
1985 – Jerome Karle
1986 – Dudley R. Herschbach
1988 – Robert Huber
1988 – Leon Lederman
1988 – Melvin Schwartz
1988 – Jack Steinberger
1989 – Sidney Altman
1990 – Jerome Friedman
1992 – Rudolph Marcus
1995 – Martin Perl
2000 – Alan J. Heeger

Economics:

1970 – Paul Anthony Samuelson
1971 – Simon Kuznets
1972 – Kenneth Joseph Arrow
1975 – Leonid Kantorovich
1976 – Milton Friedman
1978 – Herbert A. Simon
1980 – Lawrence Robert Klein
1985 – Franco Modigliani
1987 – Robert M. Solow
1990 – Harry Markowitz
1990 – Merton Miller
1992 – Gary Becker
1993 – Robert Fogel

Medicine:

1908 – Elie Metchnikoff
1908 – Paul Erlich
1914 – Robert Barany
1922 – Otto Meyerhof
1930 – Karl Landsteiner
1931 – Otto Warburg
1936 – Otto Loewi
1944 – Joseph Erlanger
1944 – Herbert Spencer Gasser
1945 – Ernst Boris Chain
1946 – Hermann Joseph Muller
1950 – Tadeus Reichstein
1952 – Selman Abraham Waksman
1953 – Hans Krebs
1953 – Fritz Albert Lipmann
1958 – Joshua Lederberg
1959 – Arthur Kornberg
1964 – Konrad Bloch
1965 – Francois Jacob
1965 – Andre Lwoff
1967 – George Wald
1968 – Marshall W. Nirenberg
1969 – Salvador Luria
1970 – Julius Axelrod
1970 – Sir Bernard Katz
1972 – Gerald Maurice Edelman
1975 – Howard Martin Temin
1976 – Baruch S. Blumberg
1977 – Roselyn Sussman Yalow
1978 – Daniel Nathans
1980 – Baruj Benacerraf
1984 – Cesar Milstein
1985 – Michael Stuart Brown
1985 – Joseph L. Goldstein
1986 – Stanley Cohen [& Rita Levi-Montalcini]
1988 – Gertrude Elion
1989 – Harold Varmus
1991 – Erwin Neher
1991 – Bert Sakmann
1993 – Richard J. Roberts
1993 – Phillip Sharp
1994 – Alfred Gilman
1995 – Edward B. Lewis
1996- Lu RoseIacovino

TOTAL: 129!

Los judíos no practican el lavado de cerebro de los niños en los campos de entrenamiento militar, enseñándoles a ser hombres-bomba explotándose, causando la muerte de judíos y de otros no musulmanes. Los judíos no secuestran aviones, ni matan atletas en las Olimpiadas, o se explotan en restaurantes alemanes. No hay un solo judío que haya destruido una iglesia. No hay un solo judío que haya protestado matando gente. Los judíos no trafican esclavos, ni tienen líderes que llaman a la Jihad para dar muerte a todos los infieles. Quizás los musulmanes deberían considerar el invertir en educar a su gente y no en culpar a los judíos por todos sus problemas.

Los musulmanes deberían preguntarse que podrían hacer por la Humanidad antes de exigir que la Humanidad los respete. Independientemente de lo que usted opine sobre la crisis entre Israel y sus vecinos palestinos y árabes, y aunque usted crea que Israel tiene mas parte de culpabilidad, la siguiente frase realmente lo dicen todo: ‘Si los árabes depusieran sus armas hoy, no habría más violencia. Si los judíos depusieran sus armas hoy, no habría más Israel. “Benjamin Netanyahu.

Es record histórico que el Comandante Supremo de las Fuerzas Aliadas, General Dwight Eisenhower, al entrar a los campos de concentración nazis, y ver las víctimas de los campos de la muerte, pidió que se tomaran todas las fotografías posibles, y que se investigara, grabara y documentara toda información de los alemanes de las aldeas circundantes, a quienes se les pidió que dieran sepultura a los muertos, y revelaran toda evidencia o pista que guiara a mas información sobre este Holocausto. Eisenhower dijo en sus propias palabras: “Consigan que todo este en expediente – consigan las películas – consigan a los testigos – porque en alguna parte abajo del camino de la Historia algún bastardo se levantará y dirá que esto nunca sucedió”. Recientemente, el Parlamento del Reino Unido considero quitar el Holocausto del plan de estudios de las escuelas porque “ofende” a población musulmana que reclama que el Holocausto nunca ocurrió. Ahora a más de 60 años la segunda guerra mundial, este e-mail se está enviando como una cadena conmemorativa, en la memoria del, 6 millones de judíos, 20 millones de rusos, 10 millones de cristianos, y 1.900 sacerdotes católicos que “fueron asesinados, violados, quemados, muertos de hambre, batidos, exterminados y humillados”.  Ahora, más que nunca, con Irán, entre otros, reclamando que el Holocausto es “un mito,” es imperativo cerciorarse de que el mundo nunca olvide. ¿Cuántos años pasara antes de que alguien diga que el ataque contra el World Trade Center “NUNCA OCURRIÓ” porque ofende a los musulmanes?

Los musulmanes han convertido las escuelas públicas francesas en zonas prohibidas para los judíos.

Un soldado francés está de guardia en una sinagoga en Lille, Francia

soldados franceses armados Havily-montan guardia en una sinagoga en Lille, Francia

JPost  Stephane Tayar, de 43 años de edad, especialista en comunicaciones y ordenadores, dice “El registro de un niño judío en una escuela pública era normal cuando yo estaba mas jóven. Hoy en día, ya no es posible de manera realista. El acoso antisemita principalmente por parte de musulmanes nos muestra que sería demasiado perjudicial para cualquier niño judío estudiar allí “.

Esta impresión común entre los Judios en Francia es responsable de la salida de las escuelas públicas de decenas de miles de jóvenes Judios franceses y belgas, que en un momento de tensiones sectarias sin precedentes en sus países,  están siendo criados de una manera mucho más insular que las generaciones anteriores .

Miles de Judios huyen ahora Francia y emigrar a Israel

Debido a la violencia musulmana, miles de Judios huyen ahora de Francia y emigran a Israel

Hace 30 años, mientras que la mayoría de los Judios franceses habían inscrito a sus hijos en las escuelas públicas, ahora sólo un tercio de ellos lo hacen. Los dos tercios restantes se dividen en partes iguales entre las escuelas judías y las escuelas privadas que no son judías, incluyendo instituciones católicas y protestantes, según Francis Kalifat, el recién elegido presidente del Grupo de Convergencia CRIF de las comunidades judías francesas.

El cambio ha sido especialmente dramático en la zona de París, que alberga a unos 350.000 Judios, o aproximadamente el 65 por ciento de los judíos franceses. “En la región de París, prácticamente no hay alumnos judíos que asistan a las escuelas públicas”, dijo Kalifat, atribuyendo su ausencia a “un mal ambiente de acoso, insultos y agresiones” contra los Judios debido a su origen étnico, y por el crecimiento simultáneo del sistema de educación judío.

Los musulmanes han estado pintando esvásticas nazis judíos cementerios de toda Francia

Los musulmanes han estado pintando esvásticas nazis en los cementerios judíos de toda Francia

Esvásticas y otros símbolos nazis se ven en lápidas en un cementerio judío en Herrlisheim, este de Francia

Esvásticas y otros símbolos nazis se ven en lápidas en un cementerio judío en Herrlisheim, este de Francia

El aumento del antisemitismo en Francia, se observó por primera vez en un informe interno del Ministerio de Educación en 2004, coincidiendo con un aumento de incidentes antisemitas por parte de musulmanes en general. Antes del año 2000, sólo unas pocas docenas de incidentes se registraban anualmente en Francia. Desde entonces, sin embargo, cientos de personas han sido reportadas anualmente. Muchos de los ataques, y la mayoría de ellos violentos, son cometidos por los musulmanes, que se dirigen contra los Judios como tal, o como una venganza contra Israel.

Puesto que un yihadista musulmán asesinó a tres niños judíos y un rabino en una escuela judía de Toulouse , las instituciones judías en toda Europa y las escuelas judías francesas en especial han sido protegidos por guardias armados, más a menudo por soldados portando fusiles automáticos.  

soldados franceses estacionados frente a la escuela judía después de la masacre de musulmanes Judios en la escuela judía en Toulouse

soldado francés estacionado frente a una escuela judía después de la masacre de Judios en una escuela judía en Toulouse por parte de musulmanes

En la vecina Bélgica, la Liga belga contra el antisemitismo ha documentado varios incidentes en las escuelas públicas belgas .

La atmósfera está empujando a muchos padres judíos franceses a abandonar Francia para irse a Israel, que está viendo niveles sin precedentes de la inmigración procedente de Francia. Desde el año 2012, 20.000 Judios han abandonado Francia hacia Israel, con 8.000 más que han abandonado el país este año.