Judíos etíopes: “Israel, de todos y para todos”

Mujeres soldado israelíes haciendo prácticas de tiro.

Por Eli Cohen

El pasado domingo, una batalla campal entre policía y manifestantes en Tel Aviv dejó más de 65 heridos. La razón: un vídeo viral con la brutal detención de Damas Pakada, soldado de la comunidad conocida como Beta Israel, procedente de Etiopía.

Pakada se reunió al día siguiente con el premier en funciones, Benjamín Netanyahu, y éste, además de elogiarle, le prometió que crearía una comisión ad hoc para atajar el racismo y la discriminación en Israel. “Todos debemos alinearnos contra el racismo, condenarlo y trabajar para erradicarlo”, sentenció Bibi. El presidente Rivlin, por su parte, reconoció errores históricos de las instituciones israelíes para paliar el problema: “Hemos errado, no hemos hecho suficiente”.

Fentahun Asefa-Dawit, director de la organización de defensa de los judíos etíopes Tebeka, se reunió también con Netanyahu para transmitirle las quejas de la comunidad a la que representa y le advirtió de que las autoridades tenían que hacer cambios. Asefa-Dawit afirmó:

Estas manifestaciones deben concienciar a las autoridades para que se den cuenta que hay un problema: hay discriminación y problemas de racismo en Israel.

De Etiopía a Israel

Más de 135.000 judíos etíopes (también se les conoce como falashas (“emigrantes” en amárico), pero es un término que rechazan por considerarlo despectivo) viven actualmente en Israel, después de haber emigrado en dos oleadas masivas en 1984 y 1991, bajo las operaciones Moisés, Josué y Salomón. Sin embargo, han tenido dificultades para integrarse en la sociedad israelí, y han denunciado a lo largo de los años ser objeto de discriminación. La película Vete y vive de Radu Mihăileanu muestra la dureza de su integración.

Salvar a los judíos de Etiopía era una misión pendiente para el movimiento sionista ya antes de la creación de Israel. En 1921 los rabinos jefe de Palestina Isaac Kook y Jacob Meir emitieron un llamamiento público para salvar a los Beta Israel. Su historia está repleta de vicisitudes, tanto dentro como fuera de Israel.

Controversias

En los últimos años han sido protagonistas de varios sucesos preocupantes que han dado vida al fantasma de la discriminación en Israel.

Cuando en 2009 tres escuelas religiosas concertadas de Petah Tikvah denegaron el acceso a estudiantes etíopes, el país se incendió. El rabino Ovadia Yosef dijo que expulsaría fulminantemente del sistema de escuelas religiosas que dirigía a todo aquel que negara el acceso a un Beta Israel; el Ministerio de Educación decidió retirar la financiación de las tres escuelas inmersas en la polémica: Lamerhav, Daat Mevinim y Darkei Noam.

La otra gran controversia –más espinosa, y ante la que las autoridades se mostraron más dubitativas– con los etíopes se desató al año siguiente, en 2010, con la administración del anticonceptivo Depo Provera a mujeres de esa comunidad.

Las autoridades israelíes fueron acusadas de aplicar una política de esterilización a los etíopes. El doctor Yifat Biton, miembro Centro Legal contra la Discriminación T’mura, recalcó que el 60 % de las mujeres que recibían ese anticonceptivo eran etíopes, cuando los Beta Israel apenas representan el 1% de la población.

El profesor Zvi Bentwich, inmunólogo y activista de los derechos humanos de Tel Aviv, rechazó las acusaciones de racismo y dijo que no había ninguna política discriminatoria contra los etíopes. Jerusalén negó inicialmente que se prescribiera deliberadamente a las etíopes el Depo Provera; aunque posteriormente ordenó a los ginecólogos que dejaran de prescribir el anticonceptivo si la paciente no entendía todas las implicaciones del mismo, en una clara intención de frenar su prescripción a las primeras de cambio. Pero en diciembre de 2012 la televisión israelí emitió un documental en el que 35 mujeres etíopes dijeron que les habían dicho que no se les permitiría su entrada a Israel a menos que estuvieran de acuerdo en tomar el Depo Provera. El comité de la Knéset que estudió el caso no pudo determinar si los funcionarios establecieron un control de natalidad encubierto para los etíopes a través de la administración del citado anticonceptivo.

Finalmente, en 2013 el Ministerio de Sanidad admitió por medio de un informe que se administraron anticonceptivos a las mujeres etíopes sin su consentimiento.

Los Beta Israel, hoy

Los Beta Israel fueron llevados desde Etiopía a Israel en aplicación de uno de los principios fundacionales del Estado judío: rescatar a los judíos en peligro. No obstante, a menudo los judíos etíopes, que sirven en el Ejército (sirva de ejemplo las soldados de la foto que ilustra este artículo), que ocupan escaños en la Knéset, y son miembros activos de la sociedad, han sido objeto de discriminación en la educación y en la búsqueda de empleo, entre otros ámbitos.

El maltrato de que fue objeto Pakada, la controversia de las escuelas religiosas o el espinoso asunto del Depo Provera son hechos preocupantes que demuestran que su integración aún no es completa. Por suerte, el Estado y las instituciones han reconocido los errores y mostrado su determinación para acabar con el problema. Esperemos que no dejen de lado lo que declaró Asefa-Dawit ante Netanyahu: “Israel es de todos y para todos”.

Fuente: elmedio