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Erdogan culpa a los “judíos” por el referéndum “traidor” del Kurdistán; amenaza con la guerra

Turquía se ha aliado cada vez más con los peores yihadistas. El Presidente Recep Tayyip Erdogan no sólo apoya a Hamas, sino que Turquía “ha permitido y suministrado al Estado islámico y a los grupos vinculados a Al Qaeda dentro de Siria” con armamento y recursos económicos. El Ministerio de Educación de Turquía también implementó un nuevo plan de estudios para promover el “concepto de jihad” islámico.

Esta mala noticia es ahora agravada porque Erdogan está complaciendo a Irán. Durante las reuniones con el presidente iraní, Hassan Rouhani y el ayatolá Khamenei, Erdogan declaró que “el voto del Kurdistán era un esquema diseñado por la agencia de inteligencia israelí Mossad”. Ahora continúa culpando a los judíos e Israel por el referéndum del Kurdistán sobre la independencia; una votación que calificó de ” traición ” al amenazar al liderazgo kurdo con un “final oscuro”.

“Erdogan continúa culpando a los ‘judíos’ por el referéndum del Kurdistán”

Erbil, la región del Kurdistán (Kurdistan 24) de la Turquía de Recep Tayyip Erdogan, continuó este jueves asociando la última semana del referéndum sobre la independencia del Kurdistán en la Región de Irak con los Judios e Israel, mientras amenaza con cerrar los pasos fronterizos y el transporte aéreo con el Kurdistán en un futuro próximo.

“¿Quién te da consejos? Sólo Israel está detrás de ustedes “, dijo Erdogan al presidente del Kurdistán, Masoud Barzani, quien desafió la presión internacional de los aliados y las amenazas de los vecinos Irán y Turquía para seguir adelante con la encuesta.

El noventa y dos por ciento de los votantes en el Kurdistán aprobó el 25 de septiembre la centenaria búsqueda kurda de la condición de Estado.

Los comentarios de Erdogan siguieron a sus anteriores afirmaciones en Irán durante las reuniones con el presidente Hassan Rouhani y el líder supremo de la Revolución Islámica Ayatollah Ali Khamenei que el voto del Kurdistán era un esquema diseñado por la agencia de inteligencia israelí Mossad.

“He visto al ex ministro de Asuntos Exteriores de Francia sentado a su lado derecho y el otro judío sentado a su lado izquierdo, trabajando en una mesa con ellos”, agregó Erdogan, refiriéndose a Bernard Kouchner y al filósofo francés Bernard-Henri Levy, respectivamente.

El presidente de la Región del Kurdistán, Masoud Barzani, se ve en este cuadro reunido con un grupo de estadistas occidentales, intelectuales y funcionarios kurdos, 25 de septiembre de 2017. (Foto: BHL)

Aludía a una fotografía reciente de Barzani en la noche del referéndum con un grupo de antiguos estadistas occidentales, intelectuales y funcionarios kurdos que incluían a los dos franceses con raíces judías, partidarios de la causa kurda durante mucho tiempo.

Desde la aparición del panorama, los medios pro-gubernamentales e islamistas de Turquía han estado zumbando con teorías de conspiración sobre las actividades de Levy, su etnicidad judía y preguntas sobre las raíces de Barzani, algunos de los artículos cargados de hostilidad antisemita y anti-kurda.

“No son tus amigos. Están con ustedes hoy, pero desaparecerán mañana “, dijo el presidente turco en tono de protesta durante una reunión televisada con una audiencia de las provincias kurdas.

Fuente:  Kurdistán 24

Tanques israelíes respondieron al lanzamiento de un cohete por parte del grupo terrorista islamista Hamas desde la Franja de Gaza

El proyectil fue disparado hacia el norte y provocó alarma en la zona de Eshkelon, aunque cayó dentro del enclave que los islamistas gobiernan desde 2007. En respuesta, las Fuerzas de Defensa de Israel destruyeron un puesto de observación militar de la guerrilla palestina

Tanques Merkava de las Fuerzas de Defensa de Israel (Reuters)

Tanques Merkava de las Fuerzas de Defensa de Israel (Reuters)

Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) atacaron en la noche del domingo una posición militar del grupo terrorista palestino Hamas en Gaza como respuesta al lanzamiento de un cohete desde la Franja hacia su territorio.

Según un comunicado oficial, el disparo del proyectil durante la noche del domingo “es una violación de la soberanía israelí” que fue respondida con el ataque sobre una instalación militar de Hamas.

“Después de que un cohete pusiera en peligro la vida de ciudadanos israelíes y violara la soberanía israelí, un tanque atacó y destruyó un puesto de observación de Hamas en el sur de la Franja de Gaza”, agregó el texto.

Un guardia de seguridad de Hamas custodia la frontera de Gaza (AFP)

Un guardia de seguridad de Hamas custodia la frontera de Gaza (AFP)

El periódico israelí Haaretz detalló que carros de combate del Ejército arremetieron y destruyeron un observatorio militar cerca de un campo de refugiados en la zona central del enclave después de que las alarmas antiaéreas sonaran en comunidades israelíes del Consejo Regional de Eshkelon colindantes con Gaza.

Sin embargo, el cohete no habría traspasado la frontera y habría explotado en suelo gazatí, sin producir heridos. Tampoco estaba claro si había habido bajas en el grupo terrorista por el ataque israelí.

El disparo de proyectiles desde la Franja, que Hamas controla desde el 2007, se registra de forma intermitente especialmente tras la corta guerra que el grupo e Israel protagonizaron en 2008. Desde 2014 existe un frágil alto al fuego violado por estos ataques esporádicos.

Israel responsabiliza al grupo de cualquier agresión contra su territorio procedentes de la Franja, por ser su gobernante de facto, aunque otros grupos terroristas palestinos operan también en la zona.

En la actualidad los islamistas se encuentran en un proceso de negociaciones para avanzar en la reconciliación con el presidente palestino, Mahmoud Abass, y transferir la administración de Gaza al Ejecutivo de la Autoridad Nacional Palestina, tras diez años de gobierno durante los cuales las condiciones de vida en el enclave se han reducido considerablemente.

Fuente: Infobae

La máquina israelí que convierte el aire en agua potable: ¿puede solucionar un drama mundial?

Era un desarrollo militar, pero ahora una empresa las comenzó a fabricar para uso civil. Ya las está distribuyendo para asistencia en catástrofes en todo el mundo y aspira a extender su uso a partir del año próximo.

De saciar la sed de soldados en el frente o en zonas inhóspitas, a proveer de agua potable a todo el mundo. Ese es el camino que asegura querer recorrer una empresa israelí que fabrica máquinas que pueden extraer el preciado líquido de, literalmente, el aire.

Según las Naciones Unidas, más de 783 millones de personas en todo el mundo no cuentan con acceso al agua potable. Varios métodos e inventos vienen intentando desde hace décadas encontrar una solución a ese problema, básicamente tratando de purificar cuerpos de agua con aplicaciones químicas o solares, por ejemplo.

Pero los directivos de Water-Gen, una empresa con base en Rishon LeZion, en los alrededores de Tel Aviv, aseguran tener la solución más rápida y barata: generar agua de la condensación del aire.

Parece ciencia ficción, pero decenas de máquinas de la compañía ya están en funcionamiento en diversos puntos del mundo, muchas de ellas en manos de fuerzas militares, pero también en funciones civiles en zonas afectadas por catástrofes naturales y en países en desarrollo con altos niveles de pobreza y escasez de agua potable.

De hecho, los nuevos accionistas mayoritarios de la empresa juran que el cambio de foco desde la provisión militar a los contratos civiles es su nueva razón de ser.

El agua es un negocio capaz de generar infinitos negocios multimillonarios, más aún a futuro si el planeta sigue soportando el veloz crecimiento de las poblaciones humanas y las duras consecuencias del cambio climático. Sin embargo, Maxim Pasik, director ejecutivo de la compañía, afirma que el “objetivo” y el “sueño” es “llevar nuestra tecnología a todo el mundo y resolver la escasez de agua potable”.

“Antes de que (los nuevos accionistas) llegáramos, la compañía se concentraba en asuntos militares”, dijo Pasik a Infobae. Después de tomar el control de la firma, “entendimos que la empresa tenía que dar un giro de 180 grados y decidimos desarrollar productos que atiendan las necesidades de todos, no solamente de los ejércitos”, añadió.

A Pasik no le gusta hablar de aquellos contratos militares, pero en reseñas anteriores de los negocios de la empresa se señala que equipos de ellos fueron encargados por el ejército de Israel, también de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia y hasta de algunos países árabes, de esos que hacen tratos con empresas israelíes en absoluto silencio.

Ahora la compañía se está concentrando en máquinas para uso civil, en tres variantes. La más grande, explicó Pasik, puede producir hasta 6.000 litros de agua por día, la mediana 650 litros y la más pequeña 25 litros por día.

Equipos de los modelos más grandes están actualmente funcionando en el marco de programas piloto en India, Vietnam, Tailandia y Filipinas. Las máquinas más chicas son similares en apariencia y apenas de mayor tamaño que los clásicos bebedores de bidón de las oficinas.

Dos máquinas del modelo más grande y dos de las medianas salieron para el estado norteamericano de Texas en setiembre último para asistir a los damnificados por el paso del huracán Harvey y luego se trasladaron a Florida para ayudar a la población golpeada por Irma y Maria.

Pasik explicó que los equipos fueron donados por la compañía y montados a través de la Cruz Roja norteamericana y el FEMA, el organismo federal que gestiona las respuestas a los desastres naturales y emergencias.

Ahora, indicó el ejecutivo, la idea es llevar las máquinas a Puerto Rico, en colaboración con el gobierno israelí. Y aseguró también que hay conversaciones para despachar equipos a México, donde cientos de personas quedaron damnificadas por el terremoto el 19 de setiembre.

“El primer gran problema que surge tras un desastre natural o una emergencia es el agua potable”, señaló Pasik. “Nuestra solución es inmediata y muy fácil para que la gente lo use”, destacó en un tono combinado de interés humanitario y empresario.

De todas maneras, precisó, “el mercado de las emergencias es un mercado muy pequeño. Emergencias son emergencias, pero la gente tiene problemas de agua potable limpia todos los días”, no solamente después de una catástrofe.

El mecanismo patentado por la empresa trabaja con una tecnología que bautizaron GENius y que, según explican en su página de internet, “está diseñado a partir de delgadas láminas de plástico (un material bajo conductor de la temperatura y un evaporador integral), apiladas para formar una doble corriente de aire alterna que fluye una en contra otra para generar un intercambiador de calor gradual”.

Según la descripción, “el uso de plástico es único, permitiendo la refrigeración y el calentamiento gradual de las corrientes de aire, mientras que la condensación de agua se limita a un área pequeña predeterminada”.
El equipo además filtra el aire de una manera “única y robusta” y practica además un tratamiento de purificación con ozono. El resultado es, aseguran, “un agua casi pura”.

En el combo, la empresa distribuye también purificadores de agua que, según las características patentadas, eliminan desde parásitos a cianuro.
Infobae tuvo la oportunidad de probar el agua, junto a Pasik, y el líquido efectivamente no sabe a lo que sale de una canilla ni lo que viene envasado en una botella. Es quizás un poco más “denso” que lo que habitualmente pasa por agua potable y la falta de sabor impacta en la boca.

No resalta en el paladar como un agua francesa o italiana envasada, pero tampoco se pueden comparar los costos: las máquinas de la firma pueden producir 4,5 litros de agua por kilowatt de electricidad.

En esta transformación de la empresa hacia la esfera civil, sus directivos esperan tener listas las fábricas de producción masiva para el año que viene.

“Hay muchos usos para estas máquinas, para distintas situaciones, para emergencias, para uso diario”, se esperanza Pasik. Se pueden montar “en los techos de los edificios, en las calles, dependiendo de las necesidades” de la población.

En ese sentido, el directivo contó que hay municipalidades en India interesadas en instalar máquinas que funciones como “ATM” o “cajeros automáticos” de agua, adonde los habitantes puedan acceder al líquido potable a cambio de algunas monedas, de manera automática.
Los equipos, resaltó, no necesitan de cañerías y solamente necesitan conectarse a una fuente de electricidad, que puede estar alimentada desde la pared, paneles solares o un generador.

Maxim Pasik, director ejecutivo de Water-Gen, espera comenzar con la producción masiva de la máquina el año próximo.

Maxim Pasik, director ejecutivo de Water-Gen, espera comenzar con la producción masiva de la máquina el año próximo.

“Esa es la belleza de nuestra tecnología, porque incluso si se produce agua de desalinización y hay problemas de cañerías que no se puedan resolver, entonces no hay solución” para la escasez de agua, remarcó.

Las oficinas de la firma parecen estar llenas de optimismo sobre las posibilidades de hacer buenos negocios y de ayudar a millones de personas a solucionar el creciente problema de escasez. ¿Podrán abrirse camino en un terreno como el del agua potable marcado por tantas guerras y conflictos en todo el mundo?

Pasik afirma que en su empresa apuestan sobre la posibilidad de producir masivamente y crear mercados en todo el mundo y recuerda que, por ejemplo, “la desalinización existía hace treinta años pero nadie lo usaba porque era demasiado caro, lo mismo con los paneles solares”. “Nosotros tenemos una solución que es inmediata, barata y efectiva”, una tecnología que, se entusiasma, “podrá evitar futuras guerras” sobre las fuentes de agua potable.

Fuente: Infobae

El sionismo tiene que mirarse el ombligo

Theodor Herzl.

Por Eli Cohen 

El pasado 27 de septiembre la Organización Sionista Mundial (OSM) conmemoró el 120 aniversario del Primer Congreso Sionista, celebrado en Basilea el 29 de agosto de 1897. El escenario de la conmemoración fue el Monte Herzl, cementerio militar donde está enterrado el líder del movimiento sionista Theodor Herzl, de quien ya hemos hablado, y personalidades del Estado de Israel como Isaac Rabín o Golda Meir.

El premier israelí, Benjamín Netanyahu, alabó la figura de Herzl en estos términos:

Las ingeniosas profecías de Herzl continúan sirviéndome como guía y brújula. Somos un pueblo y también somos una nación. Caminamos todos sobre el puente que lleva desde el Primer Congreso Sionista hasta hoy, establecimos un país libre, fuerte y progresista. Israel es una potencia mundial en auge, verdadera luz para las naciones (…) Israel no decaerá y la memoria de Herzl perdurará siempre.

Por su parte, Abraham Duvdevani, el presidente de la OSM, proclamó:

El sionismo no termina aquí. Debemos continuar con la empresa sionista, que es la base de nuestra existencia.

Tanto Netanyahu como Duvdevani tienen razón. 

Parece que ha pasado una eternidad desde que Herzl escribiera: “En Basilea creé el Estado Judío”; medio siglo después, el deseo se hizo realidad. Pero 120 años, en términos históricos absolutos, es muy poco tiempo. El balance del movimiento sionista, impulsado y sostenido por el esfuerzo tenaz e ininterrumpido de Herzl, es positivo, sin ningún género de dudas. El coste, sin embargo, ha sido enorme. La sangre, el dolor, las guerras, el terrorismo, la tensión y la crispación han signado el camino que se ha dejado atrás.

Aunque Israel goce hoy de una posición que ninguno de sus líderes habría alcanzado a imaginar hace diez, veinte o treinta años, no digamos esa generación de gigantes que fundó el Estado, existen aún muchos desafíos, internos y externos, ante los cuales el movimiento sionista tiene algo que decir, y algo que hacer. En tal sentido, las palabras de Duvdevani tienen que ser acompañadas de reflexión, proyectos y acciones. La OSM tiene un departamento de educación que, a lo largo y ancho del planeta, promueve los valores sionistas y la aliyah (inmigración a Israel), y en Israel se llevan a cabo proyectos interesantes, pero que no van al quid de la cuestión: el sionismo como movimiento tiene que renovarse.

Se sigue hablando de diferentes sionismos: el socialista (el que propulsó Herzl, antañomainstream y ahora en retirada), el revisionista (del cual Netanyahu y su partido son herederos), el cultural (que ha quedado en los libros de Ahad Aham y en muchos israelíes que, sin saberlo, son sionistas culturales) y el religioso (indudablemente, en total expansión); y esto es así porque sigue vigente el intenso debate de cómo debe ser el Estado. Es un debate normal y sano en cualquier sociedad libre y democrática, es cierto; pero el sionismo debe remangarse, intentar integrar a todas las corrientes y mirarse un poco el ombligo.

El sionismo como idea, aunque no tuviera tal definición, existe desde el mismo momento en que las tropas de Tito conquistan Jerusalén y derrotan a los judíos. Ya dentro de los muros de la ciudad, diferentes facciones judías estaban enfrentadas por sus diferentes concepciones del mundo. Desde entonces, la idea de regresar ha permanecido arraigada en el corazón y en la mente de los judíos, como una aspiración vital y como un elemento identitario central. Ahora que ya se ha regresado, ahora que el Estado judío está consolidado, es hora de mejorarlo.

Los Estados-naciones, como creaciones humanas, son imperfectos. El Estado de Israel también lo es (el momento catártico en que Golda Meir se percató de que no estaba en el Camelot judío es algo que muchos aún no han experimentado) y por ello necesita arreglar muchas cosas continuamente. Es un mandamiento que proviene de la misma Cábala: Tikun Olam (arreglar el mundo); los sionistas podrían poner su granito de arena, pues, para arreglar el Estado (Tikun Mediná).

El presidente de la OSM dice que la empresa sionista debe continuar porque es la base de la existencia de Israel. Pues bien, dicha empresa no termina con la creación del Hogar Nacional Judío, de lo contrario quedará relegada a los museos y a las celebraciones.

Fuente: Revista El Medio

El gobierno británico no prohibirá el “ala política” de Hezbollah ni parará sus marchas públicas en las calles británicas

Islamic Terror

El gobierno británico está haciendo caso omiso de las llamadas a prohibir el “ala política” del grupo terrorista Hezbolá, lo que significa que las expresiones abiertas de apoyo en forma de marchas y agitando las banderas pueden continuar en las calles públicas.

Esta espantosa negativa del Reino Unido a prohibir el ala política iraní de Hezbolá, que alimenta el ala militar con mensajes de propaganda, llevará a una mayor propagación de la ideología de la jihad en Gran Bretaña.

Esta historia destaca cómo los yihadistas sigilosos trabajan en tándem con los yihadistas violentos en todas partes, no sólo con Hezbolá. Ambos impulsan la causa de la sharia, que exige la supremacía musulmana sobre los infieles.

La única diferencia entre Hezbollah y otros grupos expansionistas de la sharia es que “no hay diferencia entre sus alas políticas y militares”, mientras que otros defensores del Islam político (yihadistas sigilosos) generalmente se distancian públicamente de los yihadistas violentos.

Esto es evidente con Arabia Saudí, que exporta la ideología de la jihad, sirviendo así tanto como ” incendiarios ” como de bomberos. Lo mismo ocurre con los individuos que parecen ser benignos, como el imán de alto perfil Fawaz Damra del área de Cleveland , que apareció públicamente como “moderado y corriente” mientras que él “estaba desacreditando a los judíos en árabe como” cerdos y monos “y recaudando dinero para el asesinato de judíos por parte de la Jihad Islámica Palestina”.

Felicitaciones a los cristianos Unidos por Israel, que han estado solicitando al Reino Unido contra Hezbollah. Otros grupos pro-democracia, pro-derechos humanos e individuos necesitan responsabilizar a los líderes en sus tratos con los yihadistas y los individuos pro-shariah.

“Ninguna prohibición del Reino Unido para el ala política del Grupo del terror de Hezbollah,” 

El gobierno británico está haciendo caso omiso de las llamadas a prohibir el “ala política” del grupo terrorista Hezbolá, lo que significa que las expresiones abiertas de apoyo en forma de marchas y agitando las banderas pueden continuar en las calles públicas.

Gran Bretaña sólo ha prohibido el brazo “militar” de Hezbollah, pero no su ala “política”, lo que significa que hay una laguna jurídica que permite el apoyo a la organización para que florezca. Sin embargo Hezbollah, por su propia admisión, no distingue entre sus alas políticas y militares. La bandera de Hezbollah, que cuenta con un rifle de asalto, se utiliza para ambos.

La secretaria de Interior, Amber Rudd, confirmó el lunes que aún no ha cerrado la laguna y dijo que no haría comentarios sobre el asunto. Esa ambivalencia provocó una respuesta rápida de Jonathan Arkush, presidente de la Junta de Diputados judíos británicos.

La declaración oficial decía:

Si el gobierno toma medidas serias para combatir el extremismo, debe hacerse ilegal exhibir la bandera de una organización terrorista designada en las calles británicas. No hay distinción entre las llamadas alas militares y políticas de Hezbollah y es hora de que el gobierno se asegure de que el apoyo a cualquier parte de cualquier organización terrorista sea tratado como un delito. Vamos a plantear esto con el Ministro del Interior.

Hezbollah es una organización terrorista de base libanesa prohibida en todo el mundo, incluso en la Liga Árabe, Estados Unidos, Francia e Israel. Hace un llamamiento a la revolución islámica mundial, ha llevado a cabo ataques terroristas durante más de 30 años, y exige la “liberación de Jerusalén” y la destrucción de Israel.

Con el respaldo de Irán, tiene decenas de miles de cohetes que pueden llegar a todas las ciudades de Israel.

La bandera de Hezbollah ondeó libremente en las calles de Londres tan recientemente como en agosto pasado, cuando activistas pro-palestinos resultaron festejando el tradicional final del Ramadán con una protesta del Día Al-Quds contra Israel.

La bandera de Hezbollah ondea en Londres durante la marcha del Día Al-Quds en 2017. (Rachel Megawhat / Breitbart Londres)

Mientras tanto, una petición pidiendo al gobierno británico prohibir a Hezbollah en su totalidad ha pasado 12.000 firmas y no muestra señales de desaceleración.

Como Breitbart Jerusalén informó, la petición en línea fue iniciada por cristianos Unidos para Israel en el Reino Unido (CUFI) y fue lanzado a raíz de la marcha del Día Al-Quds de este año.

La directora ejecutiva de la CUFI, Des Starritt, dice que “Hezbolá es una organización anti-Israel, anti-Oeste que no debería permitirse en Gran Bretaña, sin embargo … sus partidarios marcharon a través del centro de Londres ondeando banderas de Hezbolá”.

“Si Gran Bretaña quiere decir” no al terror “entonces todas las organizaciones terroristas deben ser prohibidas sin excepción alguna . Después de que la Liga Árabe y Estados Unidos denominaron a Hezbollah como un grupo terrorista islamista, hay un paso muy simple que el Gobierno del Reino Unido puede tomar para garantizar que el extremismo no será tolerado en este país “.

Fuente: Breitbart

¿Escuchan alguna vez a los palestinos los defensores de los palestinos?

Por Mitchell Bard 

Si prestan atención a los defensores y simpatizantes de los palestinos que viven fuera de Oriente Medio, podrían pensar que lo que interesa sobre todo a los palestinos de la Margen Occidental y la Franja de Gaza son los asentamientos, los boicots, la “ocupación”, atacar a Israel y alcanzar una solución de dos Estados. Habría que preguntarse si estos activistas hablan alguna vez con los palestinos que viven en los territorios, porque cuando los encuestadores les preguntan se ve claramente que sus opiniones son bien distintas.

El Palestinian Center for Policy and Survey Research (PSR) hizo su encuesta más reciente este mes, y encontró que “a una abrumadora mayoría de la opinión pública palestina le preocupa el futuro de las libertades en Palestina”. Tanto Mahmud Abás en la Margen Occidental como Hamásen Gaza niegan a los palestinos sus derechos civiles básicos: libertad de expresión, libertad de culto, libertad de prensa y libertad de reunión. Los derechos de la mujer son prácticamente inexistentes, y hay tolerancia cero hacia los palestinos LGBTQ.

Como ya he escrito, quienes dicen estar profundamente preocupados por el bienestar de los palestinos jamás se alzan en defensa de los derechos de los palestinos cuando son vulnerados por la Autoridad Palestina (AP) ni critican el régimen autoritario de Abás. ¿Cuándo fue la última vez que el American-Arab Anti-Discrimination Committee, el Arab American Institute, Students for Justice in Palestine, Jewish Voice for Peace, CAIR o cualquier otra organización propalestina condenó los abusos? Sólo les sale la voz si encuentran alguna forma de culpar a los judíos, porque prefieren hacer propaganda contra Israel antes que ayudar a los palestinos.

Mientras que sus defensores en el extranjero disfrutan de libertad para expresarse –pero no lo hacen–, en los territorios los periodistas y activistas palestinos son sistemáticamente detenidos. Más del 80% de los encuestados dijo que la AP no tiene derecho a detener a activistas como Isa Amro, detenido y –según se ha reportado– golpeado por criticar que la AP haya arrestado al periodista palestino Aymán al Qawasami. Sin embargo, la mayoría de los palestinos admite que tiene miedo a criticar a la AP.

Preguntada por cuál considera que es el problema más grave al que se enfrenta su sociedad, la opinión pública palestina cita la pobreza y el paro y el alcance de la corrupción en las instituciones  como sus dos primeras preocupaciones. Sólo el 23% se decantó por la persistencia de la ocupación y la actividad en los asentamientos. ¿Cuándo fue la última vez que oyó a un activista propalestino hablar de pobreza y corrupción?

A pesar de que Abás amenaza periódicamente con disolver la AP en respuesta a las acciones israelíes, como si esto supusiese algún tipo de castigo para Israel, el 50% de los palestinos desean que lo haga porque consideran a la AP “una carga para el pueblo palestino”. Nada menos que un 67% de la opinión pública quiere que Abás dimita (el 80% entre los gazatíes), y el 65% no está satisfecho con su desempeño como presidente.

Oímos mucho hablar a los detractores de Israel del bloqueo de Gaza, precipitado por los ataques terroristas de Hamás, pero los gazatíes están cada vez más molestos con Abás. Según la encuesta, “los gazatíes están tomando distancias insólitas respecto a Fatah y los líderes palestinos”, por las sanciones que Abás impuso a la Franja en un intento de presionar a su población para que se pusiera en contra de Hamás.

Dado el estado en que se encuentra la AP, no sorprende que el 43% de los gazatíes y el 22% de los palestinos en la Margen Occidental digan que quieren emigrar a otros lugares. Nótese, también, que jamás se escucha a los palestinos o a sus defensores pedir a la gente que se vaya a vivir a los territorios de la AP para construir el Estado o luchar por la independencia; este es uno de los muchos contrastes con el compromiso del pueblo judío con su patria.

Los defensores de los palestinos que tienden a ser hostiles a las conversaciones de paz y lasolución de los dos Estados están más en sintonía con la población palestina en los territorios. Casi tres cuartas partes de la opinión pública palestina no cree que la Administración Trump se tome en serio la consecución de un acuerdo de paz, y el 55% está en contra de aceptar una invitación de la Administración a reanudar las negociaciones con Israel. Una exigua mayoría (52 a 47%) apoya la solución de los dos Estados; el 31% está a favor de un solo Estado.

Una novedad positiva en la encuesta es el aumento del apoyo a la resistencia no violenta (aún sólo un 26%), que los encuestadores atribuyen a que se consiguió obligar a Israel a retirar los detectores de metal en el acceso al Monte del Templo. Sin embargo, la encuesta también reveló que el apoyo a la violencia había aumentado, y que el 35% de la opinión pública cree que la violencia es el medio más eficaz para lograr la independencia. Más ominosamente, el 45% está a favor de una vuelta a la intifada armada a falta de negociaciones de paz.

Un resultado interesante es que los palestinos parecen haber desarrollado una visión más realista de la importancia de su causa para el mundo árabe. Aunque algunos defensores propalestinos (y arabistas) perpetúan el mito de que la cuestión palestina es fundamental para la estabilidad de Oriente Medio, el 77% de los palestinos cree que “el mundo árabe está demasiado preocupado por sus propios asuntos, los conflictos internos, el conflicto con Irán, y que Palestina ya no es la principal cuestión o causa para los árabes”.

A veces se acusa a los defensores de Israel de apoyar ciegamente al Gobierno israelí, cuando en realidad no faltan las críticas israelíes a los líderes y las políticas del Estado judío. No se puede decir lo mismo de nuestros amigos propalestinos.

La indignación y la moral selectivas los defensores de los palestinos queda patente en su silencio ante el maltrato que reciben los palestinos de sus propios líderes. Esta obsesión hipócrita con los pecados reales e imaginados de Israel subraya su falta de sinceridad, y revela que a la mayoría les importa menos el bienestar de los palestinos que la demonización, si no la destrucción, de Israel.

© Versión original (en inglés): The Algemeiner
© Versión en español: Revista El Medio

Trump toma un nuevo rumbo en el proceso de paz

Middle East Peace

Por Evelyn Gordon 

La intervención del presidente Donald Trump ante la Asamblea General de la ONU recibió una considerable atención por lo que dijo. No menos interesante, sin embargo, es lo que no dijo. El discurso no incluyó mención alguna a los palestinos, a su conflicto con Israel o al proceso de paz que el propio Trump está tratando de reavivar.

No es la primera vez, pero no es lo habitual. La mayoría de los presidentes estadounidenses han incluido la cuestión israelo-palestina en sus discursos anuales en la ONU. Y resulta especialmente chocante en el caso de un presidente que ha declarado repetidas veces que la paz israelo-palestina es uno de los principales objetivos de su política exterior.

Pero la omisión es perfectamente coherente con el enfoque de Trump sobre el proceso de paz hasta la fecha, que difiere notablemente del de todos sus predecesores en un aspecto fundamental: él parece estar tratando de presionar de verdad a los palestinos, en vez de sólo a Israel.

Veamos, por ejemplo, la constante negativa de su Administración a decir que el objetivo del proceso de paz es una solución de dos Estados. Ya que los esfuerzos en tal sentido han fracasado constantemente desde hace ya 25 años, tiene evidente sentido que quien quiera de verdad resolver el conflicto valore si ésta es realmente la opción más factible. Y aun en el caso de que la Administración, como parece probable, crea verdaderamente en la solución de los dos Estados, negarse a comprometerse públicamente con ella sirve a un propósito importante.

Insistir en que el objetivo final es un Estado palestino representa una gran concesión a los palestinos, algo que por desgracia se ha olvidado durante el último cuarto de siglo. Después de todo, a lo largo de los 45 primeros años de existencia de Israel, hubo un acuerdo casi unánime entre los israelíes de que un Estado palestino pondría en peligro su país. Ni siquiera el Acuerdo de Oslo de 1993 incluyó una mención a la estadidad palestina, y el hombre que lo firmó, el primer ministro Isaac Rabin, aseveró en su último discurso ante la Knéset en 1995 que él concebía “una entidad palestina (…) que es menos que un Estado”.

Hasta la fecha, esta importante concesión a los palestinos nunca se ha acompañado de la correspondiente concesión palestina a Israel. Aunque los palestinos insisten en un Estado-nación palestino, siguen negándose a aceptar un Estado-nación israelí a su lado. En su lugar, exigen que millones de descendientes de refugiados palestinos puedan ser reubicados en Israel, lo que lo convertiría en un Estado binacional.

Esa gran concesión a los palestinos tampoco se ha acompañado de la correspondiente concesión internacional a Israel. La Unión Europea, por ejemplo, hace varias demandas muy específicas a Israel para que acepte un Estado palestino basado en las líneas de 1967 y que Jerusalén sea la capital de los dos Estados. Pero la UE nunca ha exigido a los palestinos que acepten un Estado judío o que abandonen su idea de reubicar a millones de palestinos en Israel. En vez de eso, se limita a pedir una “solución justa, equitativa, acordada y realista” –que no especifica– al problema de los refugiados palestinos, lo que los palestinos –que consideran que inundar Israel con millones de palestinos es la única solución justa– pueden interpretar fácilmente como un apoyo a su postura.

En resumen: hasta que llegó Trump, los palestinos se estaban llevando esta importante concesión gratis. Ahora, al negarse a declarar que su objetivo es una solución de dos Estados, lo que Trump ha dicho a los palestinos, por primera vez en la historia del proceso de paz, es, básicamente, que toda concesión que se hubiesen embolsado antes es reversible, salvo que firmen efectivamente un acuerdo. En otras palabras: por primera vez en la historia del proceso de paz se les ha dicho a los palestinos que sí tienen algo que perder con su intransigencia. Y que si quieren que se reanude el compromiso de Estados Unidos con un Estado palestino, tendrán que dar algo a cambio.

Lo mismo ocurre con la negativa de Trump a siquiera mencionar a los palestinos en su discurso en la ONU. Cuando el exsecretario de Estado John Kerry insistió en que el conflicto palestino-israelí es el problema de política exterior más importante del mundo (un mensaje que repiten por costumbre los diplomáticos europeos), dio a los palestinos una enorme fuerza negociadora. Como siempre han sido la parte más intransigente, el camino más fácil que puede seguir cualquier mediador es simplemente el de dar apoyo a más y más demandas palestinas sin exigirles la menor concesión sustancial, y después tratar de presionar a Israel para que ceda. Por lo tanto, si los líderes internacionales están desesperados por resolver el conflicto, tenderán naturalmente a tomar el camino más fácil, con la esperanza de producir logros rápidos, que es, de hecho, lo que ha estado pasando durante las dos últimas dos décadas. El resultado es que los palestinos han sacado la conclusión de que pueden seguir consiguiendo más cosas si siguen diciendo que no.

En su discurso ante la ONU, Trump lanzó el mensaje contrario: hay muchos problemas importantes de política exterior, por ejemplo Corea del Norte e Irán, y la cuestión palestina es tan trivial en comparación que no merece siquiera una mención. En otras palabras: aunque a Trump le gustaría lograr un acuerdo de paz, no es necesario para los intereses estadounidenses. Y, por lo tanto, sólo merece la pena invertir tiempo y esfuerzo en él si tanto los palestinos como los israelíes estánverdaderamente preparados para el acuerdo, lo que significa que los palestinos tendrán que estar preparados para hacer por fin algunas concesiones.

Hay sobrados motivos para ser escépticos respecto a que vaya a funcionar el enfoque de Trump; basándome en la evidencia acumulada en el último cuarto de siglo, considero mucho más probable que los palestinos simplemente no estén interesados en firmar un acuerdo, no importa en qué términos. No obstante, hay una teoría alternativa plausible. Tal vez los palestinos siguen diciendo que no porque les ha resultado muy efectivo para asegurarse más concesiones. Y si es ese el caso, entonces revertir este perverso juego de incentivos diciéndoles que pueden perder con su intransigencia, en vez de ganar, sí podría resultar eficaz de veras.

Triunfe o fracase, Trump merece que se le reconozca su intento de probar algo nuevo. En vista del fracaso de sus predecesores para lograr la paz, sólo un burócrata del Departamento de Estado podría pensar que hacer lo mismo una y otra vez podría dar alguna vez resultados distintos.

© Versión original (en inglés): Commentary
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