Archivo de la categoría: ISLAM Y MUJER

Mujeres conversas al Islam están reclutando a otras mujeres convertidas para ataques de la yihad de ISIS en el Reino Unido.

Una vez más vemos a las tontas conversas al Islam que tienen la idea de que su nueva religión les pide que cometan traición y asesinato en masa. Las autoridades siguen resueltamente incurriendo en este fenómeno.

“Notable mujer yihadista está ‘reclutando mujeres musulmanas blancas para atacar al Reino Unido”

Las yihadistas BRITÁNICAS Sally Jones y Samantha Lewthwaite han estado creando un “ejército” de mujeres musulmanas blancas para atacar el Reino Unido, según informes de espionaje.

Se dice que los expertos cibernéticos de GCHQ han interceptado decenas de mensajes encriptados y llamadas del par que indican que las mujeres musulmanas británicas están siendo presionadas por ISIS.

Los jefes del espionaje dijeron que Lewthwaite, que ha sido apodada “La viuda blanca”, y Jones representan una de las amenazas terroristas más peligrosas para el Reino Unido.

British female jihadis recruiting Muslim women

Esta información viene luego de que el nivel oficial de amenaza terrorista se elevó a “crítico” después del ataque con bomba de Parsons Green en septiembre y el reciente ataque de yihad coche llevado a cabo por un terrorista islamista en el día de ayer cerca al Museo de la Cultura en Londres.

Desde entonces se ha reducido a “severo”, lo que significa que “un ataque es muy probable”.

Lewthwaite y Jones son conocidas por tener fuertes lazos con el llamado Estado Islámico y se cree que están planeando ataques que podrían devastar Europa.

Jones and Lewthwaite have been creating an ‘army’

Un documento de inteligencia, visto por Correo el domingo, revela que las mujeres y los niños son más propensos a ser blanco de ataques terroristas en Occidente.

El documento indica que alrededor de 80 mujeres nacidas en Gran Bretaña todavía están en Siria, con el informe advirtiendo que podrían usar identidades falsas para regresar al Reino Unido.

Una fuente dijo al Daily Star Sunday: “Jones y Lewthwaite están en la cima de la lista de las más buscadas del Reino Unido y de Estados Unidos. Son dos terroristas muy peligrosas y manipuladoras.

Sally Jones was married to 7/7 Tube Bomber Lindsay

“El estado islámico en Siria e Irak puede estar cerca del colapso, pero la guerra continuará y estas dos mujeres están reclutando a otras mujeres a su culto de la muerte”.

Añadieron: “Ambas mujeres han santificado el estatus del ISIS.

“Tienen enorme influencia y ejercen bastante poder dentro del grupo dominado por hombres ….

PIncha en el siguiente enlace para ver video:

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Fuente:  Express

Clérigo islamista se mete con las mujeres: “No merecen conducir porque tienen un cuarto de cerebro”

Así fueron las palabras del clérigo.

Un clérigo saudí no ha dudado en meterse con las mujeres, afirmando que no merecen conducir porque solamente tienen un cuarto de cerebro.

El clérigo Saad Al-Hijiri, hizo los comentarios en una conferencia titulada: “Los males de las mujeres que conducen”. No hay que olvidar que en Arabia Saudí las mujeres tienen prohibido conducir en todo el país e incluso muchas acaban en la cárcel por intentarlo.

Según este clérigo, “para empezar, las mujeres tienen medio cerebro, pero cuando se ponen a pensar en las compras con sus mentes débiles, terminan con solamente un cuarto”.

No es la primera vez que Arabia Saudí, una monarquía absolutista en la que el islam es el centro de todo, permite que cargos importantes hablen así de las mujeres.

El Consejo de Derechos Humanos de la ONU y la Comisión de Derechos de la Mujerhan criticado en numerosas ocasiones el trato que reciben las mujeres en el país árabe, careciendo de apenas derechos y siendo humilladas constantemente.

En más de una ocasión, las autoridades de Arabia Saudí han detenido a mujeres por vestir con faldas o simplemente realizar acciones que supuestamente solamente están permitidas para los hombres.

Las mujeres, víctimas de la islamización de Turquía

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, dijo una vez orgullosamente que “las mujeres deben conocer su lugar” y que “la igualdad de género es contra la naturaleza humana”. (Foto de Drew Angerer / Getty Images)

Por Burak Bekdil 

El 6 de febrero de 1935, las mujeres turcas votaron por primera vez en unas elecciones nacionales, y 18 de ellas fueron elegidas miembros del Parlamento; estamos hablando de una década o más antes de que algo así sucediera en países occidentales como Francia, Italia o Bélgica. Ocho décadas después, las turcas parecen pasajeras involuntarias de la máquina del tiempo de H. G. Wells y haber retrocedido a los tiempos de sus abuelas otomanas.

El hombre fuerte de Turquía, presidente Recep Tayyip Erdogan, proclamó una vez con orgullo que “las mujeres deberían saber cuál es su sitio” y que “la igualdad entre los sexos va contra la naturaleza humana”. En cuanto a su viceprimer ministro, dijo que las mujeres no debían reír en público. No fue una sorpresa para nadie cuando el ministro de Familia y Políticas Sociales descubrió en 2016 que nada menos que el 86% de las turcas habían sufrido violencia física o psicológica a manos de sus parejas o de sus familiares. Según descubrió el ministro, la violencia física es la forma más común de maltrato: el 70% de las turcas denunciaron haber sido agredidas físicamente.

Más recientemente, Kadin Cinayetlerini Durduracagiz Platformu, una organización que defiende los derechos de la mujer, denunció que sólo en el pasado mes de julio 28 mujeres habían sido asesinadas por hombres. Ese mismo mes, otras ocho mujeres –más afortunadas– fueron agredidas por “llevar pantalones cortos o atuendos ‘indecentes’ o por fumar en público”. El informe terminaba diciendo: “El Estado sigue guardando silencio”.

Turquía está asumiendo cada vez más los rasgos sociales y políticos del islamismo: el autoritarismo, el mayoritarismo y la intolerancia oficialmente tolerada a todo lo que los islamistas consideren no islámico. Las mujeres suelen ser el grupo en la diana, y ni siquiera vistiendo conforme al código islámico pueden librarse siempre de la intimidación. Hayrettin Karaman, estudioso islámico y la niña de los ojos de los islamistas pro Erdogan, afirmó hace pocoque fumar cigarrillos lanza un mensaje sobre la moral de la mujer. En su columna del 3 de agosto escribió:

Cuando veo una mujer que lleva velo pero fuma en público, me da la impresión de que está diciendo: “No importa el hecho de que me cubra la cabeza. No te rindas, tengo mucho más que compartir contigo”.

Naturalmente, muchos turcos se tomaron las palabras del clérigo como un mensaje de disponibilidad sexual de esa mujer. Este tipo de razonamiento es común entre las sociedades musulmanas conservadoras. Las cosas no solían ser así en la Turquía laica. Es simplemente el resultado de la islamización social inducida de arriba abajo por el Gobierno. Y tiene dos elementos inquietantes: la voluntariosa implicación de quienes lo apoyan y la desigualdad ante la ley.

En 2014, K. C., de 14 años, fue violada y apaleada por dos hombres. Presentó una denuncia en comisaría y los dos sospechosos fueron detenidos. Todo normal hasta aquí. Uno de los sospechosos llegó a un acuerdo con la familia de K. C.: pagaría una cantidad de alrededor de 5.700 dólares a la familia y accedería a casarse con K. C. La familia arregló una falsa ceremonia de boda, sacó fotos y las presentó al tribunal para salvar al hombre. Presionada por su familia, K. C. cambió su testimonio y dijo que no la habían violado. El violador se convirtió de repente en su prometido. Los dos sospechosos fueron puestos en libertad, se organizó una ceremonia religiosa islámica y los violadores salieron absueltos. No es ciertamente un final feliz. El marido de K. C. empezó a pegarla de forma habitual y la chica fue otra vez a la Policía y contó la verdadera historia. Su marido era su violador y había sido obligada a casarse con él.

Sin embargo, no todas las mujeres que buscan protección en las autoridades tienen tanta suerte.

El 10 de agosto dos jóvenes, Derya Kilic, de 19 años, y Seray Gurer, de 22, fueron acosadas sexualmente por dos hombres no identificados. Según sus testimonios, después pidieron ayuda a dos policías. En un vídeo grabado por una cámara de seguridad se ve que uno de los policías empieza a pegar a una de las mujeres en plena calle. En su testimonio posterior, al presentar una denuncia contra la Policía, Kilic dijo que el agente que la golpeó trató de “justificar” el acoso sexual diciendo que iban vestidas “de forma inadecuada”. La chica declaró:

Les pedimos ayuda porque no pudimos ver las matrículas de las motos que nos acosaron. Pero uno de los policías dijo que los acosadores tenían razón porque íbamos “vestidas de forma inapropiada”.

Esto es lo que la sigilosa islamización nos ha traído. No nos esperan tiempos mejores.

© Versión original (en inglés): Gatestone Institute
© Versión en español: Revista El Medio

Europa: La guerra del burkini continúa

por Soeren Kern

A una mujer que llevaba puesto un burkini para bañarse en una piscina en el sur de Francia le cobraron 490 euros para pagar los costes de limpieza de las instalaciones. El incidente, que ha generado acusaciones de islamofobia, ha sido el más reciente en el actual debate sobre los códigos de vestimenta islámicos en Francia y otros países europeos laicos.

Los que están a favor del burkini dicen que las mujeres deberían poder llevar lo que ellas elijan. Los que critican la prenda dicen que es un símbolo religioso y político que impide la integración y es incompatible con los principios liberales del laicismo y la igualdad de género. En los últimos meses, el debate ha adquirido una nueva dimensión: la salud y la higiene públicas.

La mujer estaba de vacaciones con su familia en un hostal cerca de Marsella cuando el propietario la vio en la piscina vestida con un bañador de cuerpo entero, según el Colectivo Contra la Islamofobia de Francia (CCIF). Posteriormente mandó vaciar y limpiar la piscina y cobró a la familia el coste y la compensación por los días que la piscina iba a estar fuera de servicio. Cuando se negaron a pagar, el propietario, al parecer, les cobró igualmente.

La mujer denunció el incidente al CCIF, que dijo que el burkini no podría haber provocado un problema de higiene, ya que los trajes de baño están específicamente adaptados para nadar. “Me sentí defraudada, estupefacta, dolida porque alguien pueda ser tan hipócrita y retorcido por un burkini”, dijo la mujer.

En otra parte de Francia, el alcalde de Lorette, Gerard Tardy, prohibió los burkinis y otras vestimentas musulmanas en un nuevo parque acuático al aire libre, también por motivos de salud pública:

Los monokinis, los burkinis, los velos parciales o los velos que ocultan totalmente la cara, o una combinación de ellos, están prohibidos en la playa. Cualquier incumplimiento de esta norma será inmediatamente motivo de expulsión (que podría extenderse a toda la temporada de baños) de los infractores por el personal de seguridad o, si es necesario, la policía.

Aldo Umuden, portavoz de una mezquita de Saint Étienne, respondió:

Francia es multicultural, y prohibir el velo en este lugar es un ataque a la libertad individual de los musulmanes, y ni siquiera distingue entre burkini y chador. ¿Por qué el velo es agresivo o peligroso para la población? No representa ningún problema sanitario, y no interfiere con la libertad de los demás. ¿No se da cuenta el alcalde Tardy de que esta decisión estigmatizará aún más a los musulmanes? No sólo es innecesaria, también es devastadora para la armonía de la comunidad.

En julio, un tribunal de apelaciones de Marsella ratificó la prohibición de los burkinis en Sisco, una localidad de Córcega, en aras de mantener el orden público. El alcalde Ange-Pierre Vivoni dijo que la prohibición era necesaria para evitar que se repitieran las reyertas entre las bandas juveniles del lugar y los musulmanes en agosto de 2016, cuando cinco personas resultaron heridas. Los musulmanes provocaron un alboroto después de que un turista sacara una foto de varias mujeres con burkini en un arroyo. Más de cuatrocientas personas acabaron uniéndose a la refriega, donde los corsos se enfrentaron a los migrantes de África del Norte. Al día siguiente, más de 500 corsos marcharon por la ciudad gritando: “¡A las armas! ¡Esta es nuestra casa!”

En mayo, doce musulmanas fueron detenidas por celebrar una manifestación a favor del burkini durante el Festival Internacional de Cine de Cannes. Las mujeres iban ataviadas con burkinis rojos, blancos y azules a lo largo del famoso paseo marítimo de la ciudad. La policía dijo que las mujeres no tenían permiso para manifestarse.

En marzo, los dos favoritos en las elecciones generales francesas se enfrentaron a causa del burkini en un debate televisivo. Marine Le Pen acusó a Emmanuel Macron de “defender el burkini”. Macron acusó a Le Pen de “dividir a la sociedad”. Según Le Pen, el burkini es “un uniforme fundamentalista”.

Las polémicas de este año nos retrotraen al verano de 2005, cuando más de treinta pueblos y ciudades de la Riviera francesa prohibieron el burkini en las playas locales. En agosto de 2016, el Consejo de Estado, el máximo tribunal administrativo de Francia, dictó que las prohibiciones —que fueron promulgadas tras los atentados yihadistas en Niza en julio de 2016— eran un “ataque grave y manifiestamente ilegal contra las libertades individuales, incluida la libertad de movimiento y la libertad de conciencia”. Los jueces sentenciaron que las autoridades municipales sólo podían restringir las libertades individuales si existía un “peligro demostrado” para el orden público. No había —dijeron— pruebas de dicho peligro.

Patrice Spinosi, abogado de la Liga por los Derechos Humanos (LDH) dijo que, a falta de una amenaza demostrada para el orden público, el alto tribunal “había sentenciado y demostrado que los alcaldes no tienen derecho a establecer límites sobre qué símbolos religiosos se pueden llevar en los espacios públicos. Es contrario a la libertad de religión, que es una libertad fundamental”.

En un artículo en Le Figaro, el analista Yves Thréard sostenía que los burkinis son prendas políticas, no religiosas:

El laicismo y la religión son irrelevantes aquí. El burkini no es una prescripción coránica, sino otra manifestación del islam político, militante, destructivo, que intenta cuestionar nuestro estilo de vida, nuestra cultura, nuestra civilización. Los velos en las escuelas, las oraciones en la calle, los menús escolares halal, el apartheid sexual en las piscinas, hospitales, autoescuelas, el niqab, el burka… Durante treinta años, esta infiltración ha ido socavando nuestra sociedad, con el objetivo de la desestabilización. Es hora de darle un portazo en la cara.

Las encuestas de opinión muestran un amplio apoyo público a la prohibición del burkini. Según una encuesta de Ifop publicada por Le Figaro en agosto de 2016, el 64% de los franceses están en contra del burkini en las playas; sólo el 6% lo defiende. El director de Ifop, Jérôme Fourquet, dijo:

Los resultados son similares a los medidos en abril sobre el velo y el chador en los espacios públicos (el 63% en contra). Las playas se equiparan a las calles, donde hacer ostentación de símbolos religiosos también es rechazado por dos tercios de los franceses.

El debate sobre el burkini no se reduce a Francia. En Portugal, dos turistas británicas dijeronque se sentían “humilladas” después de que les pidieran que abandonaran una piscina comunitaria en Albufeira, un popular destino vacacional, porque iban con burkini. Al parecer un empleado del hotel le pidió a las mujeres que acataran las normas portuguesas o se marcharan.

En Italia, una familia marroquí causó un revuelo en una piscina pública de Montegrotto. No sólo las mujeres llevaban burkinis, sino que los hombres se lanzaron a la piscina con ropa de calle. Las fotos del incidente se hicieron virales tras ser publicadas en las redes sociales. En una piscina pública de Pontedera, se vio a una mujer nadando, no con burkini, sino con burka. Los responsables de la piscina dijeron: “Todas las personas de todas las religiones, culturas y corrientes de pensamiento son bienvenidas a estas instalaciones siempre y cuando cumplan las normas higiénicas y sanitarias”. En otro lugar, una mujer provocó una polémica por llevar un burkini en una piscina municipal de Ferrara.

En Austria, la Neuwaldegger Bad, una piscina privada de verano de Viena, anunció que prohibía el burkini: “Sólo están permitidos los trajes de baño y bikinis habituales para nosotros”. El burkini también ha sido prohibido en la piscina Wachaubad, en Melk (Baja Austria). Un parque acuático en la zona rural de Kirchberg exige a sus clientes que lleven “ropa de baño local”. El alcalde Anton Gonaus dijo que esta norma llevaba vigente 25 años y que no había habido problemas porque hasta ahora no había ido nadie con burkini. “Esto es arrinconar a las mujeres musulmanas y decirles que no pertenecen a este sitio”, protestó Carla Amina Bagayati, comisaria de asuntos de la mujer de la Comunidad Islámica en Austria (IGGiÖ).

En julio, una periodista musulmana llamada Menerva Hamad fue a una piscina pública de Viena con un burkini para observar las reacciones. Se le enfrentó una austriaca que le dijo: “Esto es antihigiénico. Esto no es Turquía”. El responsable de la piscina se puso de parte de Hamad y le pidió a la mujer austriaca que abandonara el lugar. Hamad dice que ha recibido cartas insultantes de toda Austria de gente que la acusa de iniciar la tendencia del burkini en las piscinas de todo el país.

El debate europeo sobre el burkini se ha extendido ahora a Oriente Medio. En Argelia, miles de mujeres se han unido a una “revuelta del bikini” para recuperar el espacio público de los islamistas que se oponen al bikini por ser un símbolo de los valores occidentales.

En Marruecos, donde los burkinis están prohibidos en muchos focos turísticos, el Gobierno ilegalizó en enero la venta y fabricación de burkinis, un claro intento de acabar con el extremismo islámico.

En el Líbano, una mujer que llevaba un burkini fue acompañada hasta la salida en un complejo de lujo en Trípoli; aparentemente se tomó esa medida para evitar que la tendencia se extienda y perjudique el turismo.

En Egipto, el Ministerio de Turismo dictó una orden que exige a los hoteles y complejos turísticos dar la bienvenida a las mujeres con burkini. El Gobierno dio marcha atrás después de que los dueños de los hoteles se quejaran por el posible impacto sobre el turismo; ahora los hoteles y complejos turísticos pueden decidir ellos mismos si permiten o no a las mujeres llevar burkini.

En Arabia Saudí, el príncipe heredero Mohamed Bin Salman ha anunciado un plan para construir un complejo playero en el mar Rojo, donde se cambiará la ley para permitir a las mujeres llevar bikini. El proyecto forma parte de un plan para transformar la línea costera saudí en un complejo playero para el mercado internacional. Algunos observadores dicen que es poco probable que el plan salga adelante.

Soeren Kern es analista de política europea para el Instituto Gatestone en Nueva York. Síguelo en Facebook y en Twitter.

Traducción del texto original: Gatestone Institute
Traducido por Revista El Medio

Las feministas y el Islam: su perversa alianza

Hace dos años de las agresiones sexuales multitudinarias que ocurrieron en Colonia y en otras ciudades alemanas por obra de inmigrantes y “refugiados” musulmanes durante los festejos de la Nochevieja. Se denunciaron más de mil violaciones y abusos sexuales de todo tipo contra mujeres alemanas durante esa noche.


Por: Yolanda Couceiro Morín

Este brutal episodio, inédito en Europa por su carácter masivo (e impune, ya que apenas unas decenas de personas fueron detenidas por estos hechos), trae a la memoria hechos similares ocurridos en ese país en el fragor de una lucha apocalíptica en los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial.

Estos ataques sexuales contra mujeres han puesto una vez más de relieve las contradicciones que socavan y desacreditan el movimiento feminista, y más allá de él a todos los supuestos humanistas antirracistas, siempre dispuestos a denunciar la xenofobia, el racismo y la islamofobia, siempre con la intención de avanzar en su agenda de acoso y derribo de la sociedad occidental.

El estatus de la mujer en Occidente impone a todos los ciudadanos europeos un deber de solidaridad con las mujeres que padecen en todo el mundo la opresión y la violencia por motivos religiosos que se basan y se confunden a menudo con culturas rancias y costumbres medievales. Cuando esa cultura religiosa/patriarcal/anti-mujeres pretende imponerse en nuestros países, debemos estar vigilantes y oponernos firmemente a todo intento de socavar los derechos y libertades que tan duramente hemos ganado las mujeres europeas en siglos de luchas y sacrificios.

La igualdad entre las mujeres y los hombres es una conquista fundamental de nuestra civilización. Sin esa igualdad, nuestro mundo no sería el mismo, nuestra especificidad dejaría de ser una realidad. El reconocido papel que tenemos las mujeres en nuestra sociedad es un logro de una importancia capital, que define, incluso por encima de otras diferencias con otras culturas, el carácter único de nuestra civilización.

Las feministas han errado el camino. Durante años han minimizado el avance del islam e ignorado su influencia negativa sobre los derechos de las mujeres. Para estas feministas sectarias y cegadas por su particular ideología, el opresor de la mujer no podía ser más que el hombre blanco, heterosexual, necesariamente racista, obviamente fascista, heredero del colonialismo, del comercio de esclavos, de la Inquisición, culpable de todo, hasta de la desaparición de los dinosaurios. Criticar la cultura islámica, que esclaviza a la mujer hasta en los más mínimos detalles de su existencia, convierte a cualquier ciudadano en un horrible nazi, un islamófobo, un racista, un servidor de Satán…

Hoy las feministas, así como toda la fauna progresista, se enfrenta a la realidad, sin que eso signifique que se sometan a ella. Todas las víctimas de Colonia describieron el mismo escenario: fueron rodeadas por grupos de hombres “de aspecto árabe o magrebí”. Éstos se abalanzaban sobre ellas como si fueran fieras de presa, como animales en celo, como depredadores sin escrúpulos, como criminales en acción. Entre los pocos detenidos esa noche y en los días siguientes había una mayoría de “refugiados” sirios e iraquíes de la última ola recién llegada a Alemania, pero también argelinos y marroquíes, que obviamente no podían pretender estar huyendo de ninguna guerra.

En esas fechas y posteriormente, se oyeron voces “autorizadas” negando primero y disculpando después esas odiosas y brutales agresiones sexuales. El menos desafortunado de ellos nos recordó que para estos hombres que han nacido y crecido en una sociedad musulmana de valores arcaicos, el manosear a las mujeres no es motivo de reproche, el tratarnos como trozos de carne es un hecho aceptable: somos seres inferiores, no debemos esperar otra cosa, no merecemos respecto, no tenemos derechos. Para ellos una mujer que sale de noche no puede ser más que una prostituta -así que imaginen lo que podría ser yo misma que practico el nudismo usualmente-. Habría que añadir que la miseria sexual inherente a amplios sectores de cualquier sociedad regida por el islam no puede producir más que esta clase de desequilibrados y obsesos peligrosos. Otras voces han llegado a decir que es mejor que las mujeres europeas seamos violadas por “refugiados” que por nuestros compatriotas. Asistimos a una degradación de la moral y las costumbres sin precedentes, ante la justificación permanente de crímenes y aberraciones, siempre y cuando éstos sean cometidos por determinadas categorías humanas, inocentes por sistema y a perpetuidad.

Las sociedades patriarcales de valores medievales de donde provienen estos inmigrantes y “refugiados” son señalados como la fuente de estas agresiones. La denuncia del carácter oscurantista de esa cultura se convierte en una especie de subterfugio para no tener que llamar a las cosas por su verdadero nombre y señalar a la cultura islámica, que se expresa por boca de esas numerosas organizaciones del islam político que han echado raíces en nuestras sociedades, absurdamente acogedoras con todo aquello que las combaten y buscan destruir desde adentro, con las facilidades que sus propios anfitriones ponen a su disposición.

Ya patrullan en algunos barrios de ciudades europeas grupos de hombres encargados de vigilar las “buenas costumbres” de las mujeres, que obviamente no podemos ir vestidas de manera “indecorosa”, ni entrar a tomar un café en un bar, ni siquiera caminar solas por las calles sin un acompañante masculino. El sistema que rige en Arabia Saudí y en otras comarcas de similar género ya ha puesto el pie en nuestros países.

Ese puritanismo extremo es otra cara de la locura islamista. Para estos fanáticos es la excusa para ejercer su violencia contra las mujeres. Nuestros progresistas en general y nuestras feministas en particular, siempre tan vociferantes contra el “macho blanco heteropatriarcal opresor”, en esta ocasión guardan un silencio cómplice y culpable que sólo favorece el avance de esta intolerancia y oscurantismo medieval que están haciendo retroceder la condición de la mujer al siglo VII de La Meca y Medina.

Las feministas, para no cambiar de costumbre, se han vuelto a equivocar al transformar a los culpables en víctimas y viceversa. Lo vemos continuamente con ocasión de las violaciones que se cometen a diario por parte de agresores musulmanes, un fenómeno masivo que les deja indiferentes y que se las ingenian para invertir sistemáticamente los roles y las culpas. Para ellas, es necesario callar sobre estos hechos y tratar de tergiversar todo lo posible acerca de la identidad de los agresores y sobre los motivos de tanto desprecio y violencia contra las mujeres. Los agresores son inmigrantes y “refugiados”, y esa circunstancia ya los exculpa de todo crimen, así sean violaciones o asesinatos. La culpa siempre será, de alguna manera, del hombre blanco, culpable por definición. Esa inversión perversa de los roles define a la perfección la impostura del discurso feminista y la desfachatez de quienes llegan al extremo de transformar a los culpables en víctimas y despreciar a las víctimas con un cinismo inaudito.

Ya son miles las agresiones sexuales de todo tipo cometidas contra mujeres de toda edad y condición en muchos países de Europa en los últimos meses. Europa se está convirtiendo en un lugar cada vez menos seguro para nosotras. Las feministas callan: la realidad contraría su discurso, sus objetivos y sobre todo su enfermiza ideología que las ha llevado a esa insólita y perversa alianza con el islam expansionista y conquistador.

A este callejón sin salida nos han llevado los desvaríos de estas feministas. Estas militantes izquierdistas, campeonas del relativismo cultural, han traicionado los valores de su propia sociedad y la causa que dicen defender. La causa de la mujer no tiene en las feministas únicamente a unas pésimas abogadas, sino a unas auténticas enemigas. Tarde o temprano, el islam político tendrá que ser puesto en el lugar que le corresponde, y sus colaboradores también. El feminismo degenerado de todas estas personas y organizaciones que se han puesto al servicio de la empresa de la destrucción de nuestros derechos y libertades, tendrá que responder algún día ante la ley, de su condescendencia y complicidad con la invasión islámica que padecemos.

Fuente: La Gaceta Europea

Musulmanes venden a su hija de 10 años pese a que ella intenta negarse

Así funcionan las tradiciones de los musulmanes.

Ya sabemos que los musulmanes tienen tradiciones o costumbres que están muy lejos del respeto hacia los demás, en especial hacia las mujeres, aunque algunos seguirán defendiendo que son sus costumbres y hay que respetarlas.

En el vídeo se muestra cómo una familia no duda en vender a su hija de 10 años pese a que ella, desesperadamente, intenta negarse a que se produzca su venta, posiblemente a cambio de tierras o animales.

La niña, que llora desconsoladamente, trata de agarrarse a su madre con todas sus fuerzas mientras los compradores la separan de ella para llevársela.

“No se me ocurre nada peor. ¿Ningún organismo puede detener estas cosas? ¿Dónde están los derechos humanos?”, se preguntan algunos.

“Es increíble, trata a su propia hija como un saco de estiércol. Pero no podemos criticarlo, sería islamofobia. Vergüenza de cultura”, ironiza otro.

Seguramente las feministas no muestren interés en este tipo de vídeos, ya que están muy ocupadas quejándose de las canciones de verano, de seguir pidiendo a Juana Rivas que ignore a la justicia española o simplemente haciendo vídeos en los que se anima a ignorar a los “babosos de las discotecas”.

Caso Aislado

¿Por qué ahora Suecia está adoptando la costumbre sharia islámica de segregación de género?.

Todos los hombres en Suecia están ahora prohibidos de los festivales de música suecos debido al número masivo de violaciones y agresiones sexuales perpetradas contra mujeres y niñas suecas por migrantes musulmanes. Y esto viene con la advertencia: “El Festival Sueco prohibirá la participación a todos los hombres hasta que puedan comportarse”. ¿Qué sigue?