LA POLÉMICA.

EN CONTRA DEL TERRORISMO ISLÁMICO

Israel acusó al director de una ONG en Gaza de desviar 50 millones de dólares al grupo terrorista islámico Hamas

Sospechan que el dinero recaudado por World Vision sirvió para la construcción de túneles y la manutención de los milicianos del grupo terrorista. La organizac

Mohammed el Halabi es sospechado de haber desviado un 60 por ciento del presupuesto de World Vision para la Franja de Gaza hacia la organización terrorista Hamas (Reuters)
Mohammed el Halabi es sospechado de haber desviado un 60 por ciento del presupuesto de World Vision para la Franja de Gaza hacia la organización terrorista Hamas (Reuters)

El director en la Franja de Gaza de la ONG estadounidense World Vision fue detenido y acusado de haber desviado durante años millones de dólares hacia el grupo Hamas, considerado por Israel, los Estados Unidos y la Unión Europea entre otros como una organización terrorista.

La información se dio a conocer este jueves en una conferencia de prensa celebrada en la ciudad de Ashkelón, por una fuente de seguridad israelí que notificó los delitos de los que está acusado Mohammed el Halabi,arrestado el pasado 15 de junio en el paso fronterizo de Erez, cuando cruzaba a Israel.

Según informó, los Batallones de Azedín al Kasam, el brazo armado de Hamas, alistaron en 2004 a Halabi, un ingeniero palestino de ahora 38 años de edad, para que “se infiltrara en una organización internacional” y llevara a cabo actividades de financiación y seguimiento.

Halabi entró a trabajar en organización caritativa cristiana World Vision en 2005 y en 2010 se convirtió en el jefe de finanzas de la zona y director.

Mohammad el Halabi, antes de presentarse ante la Justicia israelí este 4 de agosto  (Reuters)
Mohammad el Halabi, antes de presentarse ante la Justicia israelí este 4 de agosto  (Reuters)

“Desvió desde 2010 unos 50 millones de dólares (7,2 millones al año de promedio) de la ONG para los objetivos militares de Hamas, entre ellos, la construcción de túneles y la manutención de sus milicianos”, indicó la fuente de seguridad israelí, que agregó: “En ningún momento se encontró pruebas de que la organización [World Vision] estuviera implicada o al corriente”.

El procesamiento de Mohammed el Halabi se produjo este jueves tras meses de seguimiento por los servicios secretos israelíes.

Durante su detención, Halabi reveló los mecanismos para desviar el dinero donado a World Vision, sobre todo de países occidentales, hacia objetivos militares de Hamas y que entregó un 60 por ciento del presupuesto para la Franja de Gaza a la milicia.

“Es un caso muy grave que debe dar la alarma acerca de cómo Hamas aprovecha el sistema de ayuda internacional para sus propios fines terroristas“, señaló la fuente al advertir de que el fenómeno puede estar instaurado en otras ONG.

Mohammed el Halabi fue detenido por las autoridades israelíes, en el paso fronterizo de Erez  (World Vision – Mohammad Awed)
Mohammed el Halabi fue detenido por las autoridades israelíes, en el paso fronterizo de Erez  (World Vision – Mohammad Awed)
Mohammed el Halabi es acusado de haber desviado fondos hacia Hamas (World Vision – Mohammad Awed)
Mohammed el Halabi es acusado de haber desviado fondos hacia Hamas (World Vision – Mohammad Awed)
El importe desviado ascendería a 50 millones de dólares (World Vision – Mohammad Awed)
El importe desviado ascendería a 50 millones de dólares (World Vision – Mohammad Awed)

Con un presupuesto mundial de 2.600 millones de dólares anuales,World Vision trabaja en cerca de cien países y emplea a 46.000 personas. En Israel y los territorios palestinos funciona desde 1975, con particular incidencia en Gaza, donde gran parte de su acción es destinada a niños.

Tratando de disipar cualquier sospecha de que el servicio secreto siga las actividades de organismos internacionales, la fuente de seguridad insistió que el foco de sus investigaciones fue Hamás y que a través del seguimiento de Halabi se llegó a esa conexión.

El presidente de World Vision internacional, Kevin Jenkins viajó a Israel y ha sido informado de las sospechas y el procesamiento.

“Estamos convencidos de que a ningún donante en Canadá, los EEUU, Gran Bretaña o Alemania le gustaría saber que su dinero fue a parar a las actividades militares de una organización terrorista“, dijo a EFE otra fuente de seguridad.

Copia de pantalla del sitio internet de la organización World Vision
Copia de pantalla del sitio internet de la organización World Vision

La respuesta de World Vision

La ONG estadounidense World Vision rechazó este jueves los cargos que Israel imputó a su responsable en la Franja de Gaza.

Los programas de World Vision en la Franja de Gaza están sometidos habitualmente a una auditoría independiente “y a toda una serie de controles internos”, indicó en un comunicado.

“Con base en las informaciones de las que disponemos hasta ahora, no tenemos motivos para creer que estas acusaciones sean ciertas“, añadió.

El islamismo radical es un movimiento, no una organización

Por: George Friedman *

Los Estados Unidos han estado en guerra durante casi 15 años. El propósito principal de la guerra era poner fin a la amenaza del terrorismo planteada por los yihadistas.

La guerra ha tomado varios giros y vueltas, y muchas de las opciones operativas han sido cuestionadas y son cuestionables. Se puede decir, sin embargo, que independientemente de los puntos de vista sobre Irak o Afganistán, el objetivo estratégico fundamental no se ha logrado. El terrorismo islamista sigue siendo activo en Europa y muestra su mano de vez en cuando en los Estados Unidos. El cambio del cambio de objetivo de Estados Unidos hacia Europa podría haber sido el resultado de las operaciones de Estados Unidos, pero también podría ser un cambio en la estrategia terrorista por el momento.

En el fondo, la estrategia de Estados Unidos fue identificar los grupos terroristas y destruirlos. El supuesto era que el terrorismo requiere una organización. El progreso en esta estrategia pretende identificar una organización o una célula de planificación de operaciones terroristas, abortarla o destruirla. Dado que las organizaciones terroristas son relativamente pequeñas en el nivel operativo, la estrategia se ha parecido al trabajo policial: el primer paso es identificar la persona activa en la organización. Habiéndola identificada, era suficiente con enviar aviones no tripulados o drones para capturarla o matarla.

Operacionalmente, la estrategia funcionó. Se identificaron y mataron a los terroristas. A medida que las organizaciones se degradaron y se destruyeron, el terrorismo declinó, pero luego subió. Tareas de inteligencia sin fin y operaciones de las fuerzas especiales pueden haber sido llevado a cabo con brillantez, pero no han logrado el objetivo estratégico de los Estados Unidos. La guerra no se ganó y un punto muerto es equivalente a una pérdida para los Estados Unidos.

El problema esencial ha sido un malentendido persistente del islamismo radical. Se trata de un movimiento, no de una organización. O para ser más precisos, el islamismo radical es una hebra del Islam. Su tamaño se ha convertido en objeto de un debate bastante inútil. Su tamaño es suficiente para enviar fuerzas estadounidenses a mitad de camino en todo el mundo y es capaz de llevar a cabo ataques en Europa y los EE.UU. Si se trata de una pequeña red o de una red gigante no importa. Lo que importa es que no se la puede suprimir, o al menos no todavía no se ha logrado hacerlo.

Características de las organizaciones terroristas

Uno de los problemas en el pensamiento estadounidense es que todavía se basa en la experiencia del EE.UU. con el terrorismo europeo y palestino de antes de 1991. Estos grupos estaban muy influenciados por el modelo soviético y crearon organizaciones que eran en gran medida herméticamente cerradas. Las organizaciones tenían tres características. En primer lugar, aunque los simpatizantes podrían ser reclutados con un proceso de investigación cuidadosa, la pertenencia a las organizaciones era formal en el sentido de que o bien se era miembro o no se lo era. En segundo lugar, las organizaciones se protegían al mantenerse, en la medida en que sea posible, como el brazo armado de cualquier movimiento. Estaban obsesionados con la prevención de la penetración. Finalmente, fueron fuertemente compartimentados para que los miembros y las operaciones fueran conocidos sólo en base a la necesidad y el momento.

Estas organizaciones fueron pensadas para ser sostenibles durante un período prolongado de tiempo. Pero tenían un defecto. Si eran penetradas (por difícil que sea) por informantes o vigilancia electrónica, toda la organización podía deshacerse. Ya sea que fuera completamente destruida a través de operaciones o a través de la promoción de una pura paranoia que causase un conflicto interno o las lleve a la inercia.

En algunos casos, estas organizaciones no tenían ningún movimiento que las apoye o el movimiento era tan insignificante que no era un problema. Esto fue particularmente cierto con los terroristas europeos. Los palestinos tenían un movimiento sustancial, pero era tan fragmentado y penetrado que las organizaciones se distanciaron de los movimientos. Estas organizaciones fueron con el tiempo quebradas por los servicios de seguridad occidentales y amargamente divididas hasta el punto que las diferentes facciones podían luchar unas contra otras.

Durante 15 años, el enfoque operativo de los EE.UU. ha sido la destrucción de las organizaciones terroristas. La razón de esto es que la destrucción de un grupo particular crea la ilusión de progreso. Sin embargo, luego de destruir un grupo, surge otro en su nombre. Por ejemplo, al-Qaeda está siendo reemplazada por el Estado Islámico. La fuerza real del terrorismo islamista es el movimiento que la organización diseña para sí misma y ésta lo alimenta. En tanto que el movimiento está intacto, el éxito en la destrucción de una organización es, en el mejor de los casos, temporal y, en realidad, una ilusión.

Además, debido a que hay un movimiento, la principal organización puede organizar ataques terroristas mediante el envío de personas que saben poco de los detalles de la organización para llevar a cabo las operaciones. Pero debido a que el movimiento se compone de individuos que entienden lo que hay que hacer, las organizaciones jihadistas no tienen que contratar a personas para llevar a cabo ataques y tampoco les enseñan cómo hacerlo. La complejidad de 9/11 no se repitió y el nivel de simplicidad se ha incrementado con el tiempo. Eso significa que miembros del movimiento que nunca han tenido contacto con la organización puede llevar a cabo los ataques. Desde el punto de vista de la organización, estos son los atacantes ideales. No se puede remontar de nuevo a la organización, que no está bajo vigilancia y hay modelos suficientes sobre los que se basa sin necesidad de pedir consejo.
Un movimiento sin centro y autónomo

En el viejo modelo, todos los ataques fueron coordinados por la organización central. En el nuevo modelo, la mayoría de las organizaciones no tienen ningún contacto con las personas responsables de las operaciones de la organización y concentrar su atención policial en ella no produce la disminución de los ataques. En los últimos tiempos, ha habido discusiones absurdas sobre si determinadas terroristas tenían contacto con otros terroristas, o si se habían “radicalizado”. Asumo que esto significa que la persona fue persuadida para convertirse en un terrorista. En un movimiento, se es consciente que hay otras personas como uno y que piensan como uno. No es necesario presentar papeles formales para responder a la ideología del movimiento.

La idea del yihadismo ha calado en el movimiento y los musulmanes son conscientes de ello. La mayoría puede rechazarlo pero otros lo abrazan. No es necesario un programa de entrenamiento para absorber lo que está a su alrededor. Si un individuo no conoce a otro que es parte de este movimiento, es suficiente Internet para conseguir los insumos ideológicos.

La idea de que si un musulmán dispara 20 personas, pero que no ha tenido contacto con una organización terrorista, no podría haberlo hecho por razones ideológicas podría ser cierta. Pero se olvida de que él no necesita contacto con un mentor para planear un ataque, especialmente uno relativamente sencillo. El movimiento y el ambiente están plagados de la idea yihadista.

El movimiento no es una organización, no más que lo que lo es conservadurismo o el liberalismo. Puede haber organizaciones a las que se le atribuye una u otra ideología, pero no es más que una tendencia social. Sin embargo, sus miembros todavía se comunican entre sí. Hay líderes en todos estos movimientos, aunque puedan no ser administradores.

La tendencia en el Islam hace que el movimiento sea difícil de derrotar. No se puede extirpar quirúrgicamente. Algunos miembros del movimiento no llevan uniforme. También es imposible atacar el movimiento, sin atacar al Islam en su conjunto. Y atacar al Islam en su conjunto es difícil. Hay 1,7 millones de musulmanes en el mundo y cualquiera de ellos puede creer en el yihadismo radical. Y los que creen en el yihadismo son gente seria, movidos por su propio destino. Nos gustaría calificar a ellos como tontos. Pero si lo fueran, serían fáciles de derrotar.

El régimen de operaciones especiales no va más

Es obvio que el régimen de operaciones especiales convencional no ha funcionado y no funcionará. Es también evidente que una guerra general contra el Islam es imposible. Lo que queda es difícil, pero es la única opción. Esto es: presionar a los estados musulmanes a hacer la guerra a los yihadistas. La presión debe ser intensa y las recompensas sustanciales. La probabilidad de que funcione es baja. Pero la única manera de eliminar este movimiento es que los musulmanes lo hagan. Es posible que no lo deseen, y puede fallar. Pero más aviones no tripulados y anuncios que otro líder de algún grupo ha sido exitosamente asesinado, no funcionará. Nuestras opciones se han reducido a tener que “vivir con esto” o fomentar una guerra civil en el mundo islámico. Al final, podríamos de todos modos terminar “viviendo con esto”.

* Fuente: Geopolitical Futures

Ni paz ni territorios

Banderas de Palestina e Israel.

Por Jesús M. Pérez

El pasado día 24 Anwar M. Eshki, general retirado del Ejército saudí y director del Middle East Center for Strategic and Legal Studies, con sede en Yeda, se reunió en Jerusalén con autoridades del Gobierno israelí. Eshki se entrevistó con el director general del Ministerio de Asuntos Exteriores, Dore Gold. La entrevista tuvo lugar en el hotel Rey David debido a su carácter informal. Además, Eshki se reunió con el general Yoav Mordejai, coordinador de las Actividades Gubernamentales en los Territorios.

Eshki encabezaba una delegación de hombres de negocios y académicos saudíes que viajaron a Israel para relanzar la Iniciativa de Paz Árabe, un plan presentado por Arabia Saudita en marzo de 2002 en Beirut, en plena Segunda Intifada, y que consiste en que los países musulmanes, del Magreb al Sudeste Asiático, ofrezcan reconocimiento diplomático a Israel a cambio de que este establezca sus fronteras en las líneas del armisticio de 1949, conocidas como “fronteras de 1967”.

El contenido de la Iniciativa de Paz Árabe ha evolucionado en el tiempo. Por ejemplo, ahora contempla el canje de territorios, una medida que aparecía en el plan Olmert de 2008. Aquel plan israelí proponía la consolidación dentro de las fronteras del país de localidades que albergaban al 75% de la población israelí de Cisjordania a cambio de entregar al futuro Estado palestino territorios israelíes equivalentes en superficie, tanto localidades israelíes de mayoría árabe como tierras de cultivo.

Otros detalles de la Iniciativa de Paz Árabe, como la división de Jerusalén o el retorno de refugiados palestinos y sus descendientes a territorio israelí, son considerados como no negociables por Israel. Sin embargo, los promotores de la iniciativa se han mostrado dispuestos a buscar alternativas, y la postura de Israel también ha variado, del pleno rechazo en el momento de su lanzamiento a una valoración positiva de que exista un acercamiento de los países árabes.

Si la Iniciativa de Paz Árabe, o el proceso de negociación en torno a ella, desembocara en un reconocimiento diplomático por parte de los países musulmanes que no lo han hecho sólo se formalizarían unas relaciones que, en el caso de Egipto y las monarquías árabes, son fluidas en el actual contexto geopolítico del Gran Oriente Medio (véase “Jordania y el ‘espléndido aislamiento’ de Israel”). Egipto y Jordania comparten con Israel la preocupación por la expansión del yihadismo en la región, mientras que los países del Consejo de Cooperación del Golfo tienen en Irán, al igual que Israel, a su principal enemigo.

En mi opinión, el principal problema de la Iniciativa de Paz Árabe es que trata de reeditar el espíritu de los Acuerdos de Camp David de 1979, unas grandes negociaciones entre Estados, cuando el mundo ha cambiado. En aquel entonces, la principal amenaza existencial de Israel eran los ejércitos convencionales de Egipto y Siria en el contexto de la Guerra Fría. Israel hizo la paz con Egipto renunciando a la profundidad estratégica que le proporcionaba la Península del Sinaí, que quedó desmilitarizada y monitorizada por una fuerza internacional de observadores militares.

Hoy, la principal amenaza a la paz en las fronteras de Israel son los ataques terroristas y los ataques con cohetes de grupos islamistas como Hezbolá y Hamás. La existencia de Hezbolá como grupo armado es un reflejo de la debilidad del Líbano como Estado y la falta de voluntad de la comunidad internacional de hacer efectiva la Resolución 1701, aprobada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en 2006, que establece el desarme de todos los grupos armados del Líbano y que al sur del río Litani no debe haber más fuerza armada que el Ejército libanés y los cascos azules de la Unifil.

La Resolución 1701 establece también que no debe haber fuerza militar extranjera en el país sin consentimiento del Gobierno libanés. Este último mandato hace referencia, obviamente –en el contexto de la guerra del verano de 2006–, a Israel, que tuvo lugar seis años después de laretirada israelí del sur del Líbano (2000). Sobra decir que aquella retirada unilateral, en la que Israel renunció al territorio de la Franja de Seguridad, no trajo la paz.

Israel llevó a cabo otra retirada unilateral en el año 2005, con la Desconexión de Gaza. En un mundo ideal, los líderes palestinos habrían aprovechado tal ocasión histórica para dejar atrás medio siglo de conflicto  y volcarse en el desarrollo económico y social de la Franja. Pero con Israel fuera de la ecuación, las dos principales facciones palestinas se lanzaron a un conflicto fratricida que concluyó con el control de facto de Gaza por parte de Hamás y la suspensión de la democracia palestina. Hoy, Mahmud Abás es presidente de la Autoridad Palestina como Alberto Fujimori lo fue de Perú después del autogolpe de 1992. Desde 2005 no hay elecciones presidenciales y desde 2006 no hay elecciones parlamentarias.

Hamás se niega a cumplir los tres principios del Cuarteto internacional apoyados por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en su Resolución 1850, de 2008: no reconoce el Estado de Israel, no asume los acuerdos firmados por la Autoridad Palestina y no ha renunciado a la violencia como instrumento político, siguiendo los principios de su Carta Fundacional, que establece como objetivo la destrucción de Israel.

La experiencia histórica de dos retiradas unilaterales que no trajeron la paz está muy marcada en la opinión pública israelí. Cuando allí se debate entregar territorios a cambio de paz, se plantea inmediatamente la pregunta de a quién y se señala la falta de interlocutores para la paz. Ni Hamás ni Hezbolá abogan por la coexistencia pacífica. La Autoridad Palestina es un actor débil (véase “Palestina como Estado fallido”) que no ejerce el monopolio de la violencia legítima en sus dominios y no tiene el control de Gaza, en mano de grupos yihadistas. A lo mejor en Occidente habría que preguntarse a qué actores del conflicto hay que presionar con boicots y sanciones para conseguir que avance la paz.

Israel: Hamás construye diez kilómetros de túneles por mes

Hamás está construyendo diez kilómetros de túneles por mes, afirmó un alto oficial de seguridad al Canal 2 de la televisión.

Según el alto oficial, a pesar del colapso de algunos túneles en Gaza, en los últimos meses; la amenaza de los túneles ha empeorado.

Por su parte, una alta fuente diplomática, citada por el Canal 2, explicó que no existe una solución perfecta para el problema de los túneles de Hamás y que otros países han fracasado en el intento de encontrar una solución a similares dilemas.

En febrero pasado, el Ejército de Defensa de Israel (Tzáhal) advirtió que Hamás estaba aparentemente focalizando sus esfuerzos en la construcción de un túnel principal que penetrará en los profundo del territorio israelí para facilitar los ataques contra civiles. Según los reportes, mil miembros de la organización terrorista islámica Hamás están trabajando en ese gran túnel.

Durante la última guerra en la Franja de Gaza, en el verano de 2014, las tropas israelíes descubrieron al menos 34 túneles. Muchos de ellos penetraban en el territorio israelí.

Varios de esos túneles fueron usados por las fuerzas de Hamás para infiltrarse en Israel y perpetrar letales ataques contra los soldados israelíes, durante el conflicto en 2014, que duró 50 días.

Tras la conflagración con Hamás en Gaza, Israel invirtió aproximadamente mil millones de shékels (250 millones de dólares) en desarrollar un sistema para tratar de localizar dichos túneles.

Aurora

La yihad global: contra todos

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Por Eli Cohen 

La ola de ataques terroristas que asuela Europa no es algo novedoso. Es una dura realidad que los israelíes llevan padeciendo durante décadas.

Atentados suicidas como el de Ansbach, asesinatos con cuchillos como el de Normandía, atropellos masivos como el de Niza o tiroteos indiscriminados como los de París o Bruselas han tenido lugar en las calles de Jerusalén y Tel Aviv. Y los han perpetrado terroristas con una misma ideología: el yihadismo.

Los mismos que entraron a sangre y fuego en la sede de Charlie Hebdo rendían pleitesía a la misma ideología que llevó a dos miembros de Hamás a disparar a quienes se encontraban pasando su tiempo libre en el centro comercial Sarona de Tel Aviv el pasado mes de junio. La pulsión asesina del seguidor del ISIS que degolló al sacerdote católico Jacques Hamel es la misma que llevó a un palestino a acuchillar a la niña israelí de 13 años Hilel Yafe Ariel en su cama mientras dormía a finales de junio.

Desde el inicio del conflicto entre israelíes y palestinos, tanto Occidente como Israel identificaron el terrorismo palestino como nacionalista e ideológicamente ligado a movimientos revolucionarios de la segunda mitad del siglo XX. A mediados de los años 70, en el Valle de la Bekaa, en el Líbano, grupos terroristas europeos como ETA se entrenaban con los militantes palestinos. Arafat y los grupos que conformaban la OLP no eran yihadistas, sino líderes nacionalistas y corruptos, vinculados a regímenes laicos como el de Sadam Husein en Irak, el de Naser en Egipto o el de los Asad en Siria. Además, el terrorismo palestino de la OLP tenía como objetivo principal a israelíes y a judíos. La comunidad internacional asumió que era un conflicto regional más de la Guerra Fría, aunque Arafat y los otros grupos de la OLP, inteligentemente, se empeñaron en internacionalizarlo, ya fuera mediante la violencia o mediante la política.

Mientras tanto, los Hermanos Musulmanes, una organización suní y salafista, nacida en 1928 en Egipto e históricamente reprimida por el panarabismo –un movimiento político laico apadrinado por la URSS y liderado por Gamal Abdel Naser–, crecía paulatinamente en los países árabes de Oriente Medio. Con una agenda política centrada en la religión, la lucha contra la corrupción y los servicios sociales para ganar adeptos en las poblaciones olvidadas por los déspotas árabes, llevaron su guerra más allá de las capitales de Oriente Medio y la ampliaron a todo Occidente. En 1964, el teólogo de los Hermanos Musulmanes Sayid Qutb, encarcelado por el Gobierno de Naser, escribió uno de los textos fundacionales del yihadismo moderno, Hitos, en el cual llamaba a una guerra total contra el orden mundial existente. Paralelamente, un grupo de revolucionarios islámicos tomó el poder en Irán 1979 y plantó cara a los EEUU. Pese a que salafistas (movimiento ultraconservador, regresivo y purista, de donde nace la doctrina yihadista) y radicales chiíes de Irán, seguidores de las ideas de Jomeini, tenían grandes diferencias teológicas, la gesta de estos últimos sirvió como revulsivo poderoso para los yihadistas, que vieron que era posible tomar el poder y medir fuerzas con Occidente. Por eso no es extraño que salafistas suníes y radicales chiíes colaboren estrechamente contra el enemigo común. Irán financia y envía armas a Hamás y a la Yihad Islámica, así como en el Líbano Hezbolá entrena a militantes palestinos de ambas facciones. En cambio, en Siria, salafistas suníes del ISIS y del Frente Al Nusra se enfrentan a las tropas de las Guardia Revolucionaria Iraní y a los efectivos de Hezbolá.

En los años 80, los grupos yihadistas aún combatían en conflictos regionales, como en Filipinas, Argelia o Afganistán, y los ataques aún no se había globalizado. Es el 23 de febrero de 1998 cuando varias organizaciones yihadistas, entre ellas Al Qaeda, el Movimiento por la Yihad en Bangladesh y Al Gamaa al Islamiya, emiten una fetua, denominada Yihad contra los judíos y los cruzados, en la que se autoriza el asesinato de civiles.

Muchos de los grupos terroristas, influidos por la idea del salafismo, cambian de objetivos nacionales y posteriormente, a principios de los noventa, comienza la yihad global; y comienza también la radicalización de los grupos palestinos, que da paso a la hegemonía de Hamás.

Incluso después del 11-S, nadie quería creerse que esta guerra era indiscriminada, contra todos los que los yihadistas consideran infieles, y no sólo contra judíos y americanos. Como en el caso de Israel, se buscó la culpa o la excusa, y se quiso reducir el problema a la implicación norteamericana en Oriente Medio.

Durante la progresiva extensión del yihadismo en los países árabes, los palestinos no permanecieron al margen. En 1981 se estableció formalmente la Yihad Islámica Palestina como el brazo local de la Yihad Islámica de Egipto, y llevó a cabo el primer atentado suicida en Israel –en Kiriat Nearim– el 6 de julio 1989. En 1987 nace Hamás, organización perteneciente a los Hermanos Musulmanes. Durante la Segunda Intifada, Hamás sembró cafeterías, autobuses y lugares públicos israelíes de terroristas suicidas; hoy gobierna en la Franja de Gaza, desde donde lanza cohetes indiscriminadamente a las ciudades del sur de Israel, lo que ha llevado en los últimos años a tres operaciones a gran escala del Ejército israelí. En su carta fundacional, no sólo tiene como objetivo la destrucción de Israel, sino la expansión de la yihad a todas las tierras que fueron musulmanas (artículo 5), tal y como predica el ISIS o Al Qaeda.

Hezbolá, el otro gran enemigo de Israel, que utiliza los mismos métodos que Hamás y la Yihad Islámica para destruir el Estado judío, es el brazo desestabilizador de Irán en el mundo, se somete a la Constitución revolucionaria de 1979, que establece la expansión de la revolución islámica a todo el mundo, y sitúa al líder supremo de la República Islámica como guardián de la fe. Aunque el salafismo y el chiismo están enfrentados, ambos abrazan la yihad global como método. Y ambos la aplican.

El yihadismo tiene los mismos objetivos y aplica los mismos métodos, ya sea en Francia, Bélgica, Alemania o EEUU. Durante años le ha tocado a Israel, que a día de hoy sigue resistiendo los constantes zarpazos de una forma de terror indiscriminada e inesperada. Hay razones estratégicas de por qué el yihadismo se ha ensañado especialmente con Francia, es cierto, pero el Hexágono es sólo una de las piezas en una guerra global y santa. Ahora el yihadismo se ha fijado en Europa, porque es el siguiente capítulo en su plan de dominación mundial.

El yihadismo no distingue entre judíos, cristianos, ateos, occidentales, blancos o negros: todos son infieles, vivan en París o en Jerusalén.

Fuente: Revista El Medio

Israel continúa combatiendo al terrorismo islámico con determinación: Tropas israelíes usaron misiles y cohetes contra el terrorista atrincherado en una vivienda

El terrorista que asesinó al rabino Michael “Miki” Mark, fue abatido en una redada del Ejército de Defensa de Israel (Tzáhal) en la zona de Hebrón, Cisjordania (Judea y Samaria).

Mohammed Jabarah al Fakih, de 29 años, integrante del grupo terrorista islámico Hamás, y oriundo de la localidad de Dura, se atrincheró en una casa de la aldea Surif, al norte de Hebrón, ignorando los llamados de la fuerza especial “Duvdevan” del Ejército y de la unidad de contraterrorismo “Yamam” de la Policía, para que se entregue.

Tras un tiroteo, las tropas dispararon un misil antitanque y cinco cohetes, fabricados por la empresa Rafael, contra la vivienda provocando un importante daño a su infraestructura que colapsó parcialmente. Luego, las fuerzas usaron una topadora que comenzó a demoler la estructura; mientras el terrorista y otros se escondían dentro de la misma. Poco antes del amanecer, las fuerzas encontraron entre los escombros el cuerpo del terrorista. También incautaron armas que estaban en poder de al Fakih, incluyendo un rifle ametralladora Kalachnikov y una granada de mano casera.

Las tropas de la Brigada Kfir, que suministraron apoyo al cerco, se enfrentaron violentos disturbios organizados por los habitantes de la aldea que sofocaron usando métodos para dispersar manifestaciones.

El suministro de electricidad fue cortado durante la noche; mientras se escuchaban disparos y explosiones, indicaron fuentes palestinas.

No se registraron heridos entre las tropas israelíes.

En el pasado, al Fakih estuvo preso por planear ataques junto con otros individuos; cuando era miembro de la Jihad Islámica. En la cárcel, se pasó a las filas del ala militar de Hamás, la Brigada Izz ad Din al Qassam.

El rabino Michael Mark, cuyo coche fue acribillado en una carretera el pasado 1 de julio cuando regresaba a su casa, era director del seminario rabínico del asentamiento de Otniel y primo del director del servicio secreto Mossad, Yosi Cohen.

“Después de un mes de persecución, las fuerzas de seguridad han arrestado a tres terroristas y abatido a uno, responsables del ataque en la carretera 60 que asesinó al rabino Mark”, indicó el portavoz militar.

Mark y su mujer, Java –que resultó gravemente herida en el ataque- tenían diez hijos, dos de los cuales también estaban en el vehículo en el momento del ataque: Padya, de quince años, que resultó con heridas leves y Tehila, de trece años, que sufrió heridas de moderadas a graves.

Tras el ataque, el Ejército envió cientos de soldados a la zona, en el marco de un operativo en el que el servicio secreto Shabak arrestó al primero de los sospechosos.

Otros tres terroristas involucrados en el ataque contra Mark fueron detenidos recientemente, entre ellos varios miembros de la familia de al Fakih.

Entre ellos, Mohammed Majid Amira, de 38 años, oriundo de Dura, que es miembro de las fuerzas de seguridad palestina, confesó haber servido como chofer durante el ataque; mientras que al Fakih fue uno de los tiradores que dispararon contra el automóvil de la familia de Mark.
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¿Campos de refugiados “palestinos” o bases de terroristas islámicos?

Kefia palestina.

Por Jaled Abu Toameh

El ISIS está en la mente de los líderes de la Autoridad Palestina (AP). Altos funcionarios de la misma han expresado su inquietud por que los grupos yihadistas, incluido el ISIS, hayan logrado infiltrarse en los campos de refugiados palestinos del Líbano.

Las autoridades libanesas también están preocupadas; tanto, que han lanzado una dura advertencia a los palestinos: frenen a los terroristas o nos ocuparemos de la seguridad nosotros mismos.

Según fuentes de las fuerzas de seguridad libanesas, un número creciente de palestinos del Líbano se está uniendo al ISIS y al Frente al Nusra (FaN), una milicia islamista suní vinculada a Al Qaeda que lucha contra las fuerzas gubernamentales sirias. Las fuerzas de seguridad libanesas han tomado una serie de medidas para intentar controlar el problema y evitar que las dos organizaciones terroristas islamistas establezcan bases de poder en los campos de refugiados palestinos del país.

Algunas informaciones hablan de decenas de palestinos del Líbano que se han unido al ISIS y al FaN y que han muerto o resultado heridos en Siria en los últimos meses. La mayoría de los que murieron han sido enterrados en Siria, según las informaciones.

Alarmados por el éxito del ISIS y del FaN en la captación de palestinos, los líderes de la AP enviaron recientemente a Beirut a Azam al Ahmed, asesor del presidente Mahmud Abás, para tratar urgentemente con los funcionarios libaneses las posibles maneras de frenar la escalada. El liderazgo de la AP teme que la intensificación de las actividades de los dos grupos terroristas en los campos de refugiados obligue al Ejército libanés a lanzar una operación militar masiva para librarse de los terroristas, que representan una amenaza directa para la seguridad nacional de su país.

Al Ahmed, responsable de la cartera libanesa en la Autoridad Palestina, mantuvo una serie dereuniones con funcionarios del Gobierno libanés para intentar evitar un enfrentamiento entre el Ejército del país del Cedro y los palestinos que viven en los campo de refugiados del mismo. Tras una reunión con el ministro del Interior libanés, Nihad al Mashnuk, el enviado palestino dijo que las conversaciones se habían centrado en la necesidad de tomar “medidas conjuntas para garantizar una seguridad estable en los campos de refugiados palestinos”. Según Al Ahmed, también se habló de cómo evitar que determinados grupos, especialmente el ISIS y el FaN, utilicen los campos de refugiados palestinos para amenazar los intereses del Líbano.

Fuentes de la seguridad libanesa han informado de contactos directos entre los líderes del ISIS en Siria y algunos dirigentes islamistas en el campo de refugiados de Ain al Hilweh, el más grande del Líbano, con una población de más de 120.000 personas, la mitad de ellas refugiados que huyeron de Siria a partir de 2011. Dichas fuentes dijeron que uno de los comandantes del ISIS en Siria, Abu Jaled al Iraqi, ha multiplicado sus contactos con los palestinos en Ain al Hilweh en las últimas semanas para preparar ataques terroristas contra objetivos libaneses. Los libaneses han mencionado a una serie de palestinos de Ain al Hilweh que actúan claramente como representantes del ISIS en el Líbano: Emad Yasmin, Helal Helal, Abed Fada, Nayef Abdulah y Abú Hamzeh Mubarak.

La semana pasada, fuentes palestinas revelaron que uno de los líderes yihadistas de Ain al Hilweh, Omar Abu Jarub, apodado Abu Muhtaseb al Maqdisi, murió luchando junto al ISIS en Siria. Las fuentes dijeron que era sólo uno de los cientos de palestinos del Líbano que se han unido al ISIS y al FaN.

El Gobierno libanés ha informado a los líderes de la AP en Ramala de que al menos 300 terroristas yihadistas están atrincherados en Ain al Hilweh. “La situación se ha vuelto inaceptable y no podemos seguir cerrando los ojos ante esta amenaza”, advirtieron los libaneses a la AP.

Los terroristas islamistas que han encontrado refugio en Ain al Hilweh han advertido repetidas veces a las autoridades libanesas de que no ataquen militarmente el campo de refugiados.

En un reciente sermón del viernes, el jeque Abu Yusef Aqel condenó el maltrato del Líbano a su población palestina. Señaló que, según la ley libanesa, los palestinos tienen prohibido ejercer 72 profesiones. Aludiendo a las noticias de los medios libaneses sobre las amenazas que provienen de los campos de palestinos, el jeque Aqel dijo:

Si los medios estuviesen del lado de la resistencia, como afirman, se habrían centrado en el sufrimiento de un pueblo que fue desplazado de su patria natal hace más de 70 años. También se habrían centrado en el hecho de que el Líbano prohíbe a este pueblo trabajar en 72 oficios.

Aqel se refiere a la circunstancia de que, hasta hace una década, un total de 72 profesiones estaban restringidas exclusivamente a los libaneses. El Gobierno libanés emitió un memorando el 7 de junio de 2005 por el cual se permitía a los refugiados palestinos trabajar en 50 de esas 72 profesiones. No obstante, los palestinos siguen estando vetados en varios tipos de trabajos, especialmente en los ámbitos de la medicina y el derecho. Los 450.000 palestinos que viven en el Líbano consideran estas restricciones como medidas de apartheid.

Las medidas de apartheid libanesas contra los palestinos son rara vez mencionadas por los medios y las asociaciones internacionales pro derechos humanos de Occidente. A Naciones Unidas no parece preocuparle demasiado esta discriminación, aparentemente porque la está ejerciendo un país árabe contra árabes.

El Líbano nunca se ha sentido cómodo con la presencia de palestinos en su territorio. Precisamente por eso, las autoridades han convertido en guetos los doce campos de refugiados palestinos. Estos guetos están vedados para las fuerzas de seguridad libanesas. En consecuencia, se han convertido en las últimas décadas en bases de innumerables milicias y grupos terroristas. Hasta hace pocos años, la principal facción palestina de Fatah era el grupo dominante que controlaba los campos de refugiados libaneses. Pero ya no. Hoy, ha quedado patente que muchas otras organizaciones, como Hamás, la Yihad Islámica, el ISIS y Al Qaeda, han establecido bases de poder en ellos.

Vale la pena apuntar que la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA, por sus siglas en inglés) es la responsable oficial de los campos de refugiados en el Líbano, incluidos los que ahora están dando cobijo a terroristas islamistas.

Volvamos a la ansiedad de la AP. Sin duda, a los dirigentes de la Autoridad Palestina les preocupa que muchos de sus antiguos fieles en Fatah hayan desertado a los distintos grupos yihadistas. Estos grupos representan ahora una gran amenaza no sólo para la seguridad y la estabilidad del Líbano, también para la AP y su presidente, Mahmud Abás, que se ve impotente frente a esetsunami islamista.

Abás y su AP han perdido claramente el control sobre los millones de palestinos que viven en los países árabes vecinos, entre ellos el Líbano, Siria y Jordania. Esto se suma al hecho de que Abás y la AP no tienen prácticamente control sobre los campos de refugiados palestinos en la Margen Occidental y la Franja de Gaza, donde varios grupos yihadistas y otras milicias y bandas seculares tienen ahora el mando.

Los líderes de la Autoridad Palestina se encuentran ahora con las manos atadas: no pueden recuperar el control sobre los campos de la Margen Occidental, Gaza y los países árabes. Tampoco Abás puede hacer nada para impedir que los habitantes de esos campos se unan al ISIS, Al Qaeda, Hamás o la Yihad Islámica. Lo único que puede hacer por ahora es intentar evitar que se cierna una catástrofe sobre los palestinos en esos campos, especialmente en el Líbano, donde la creciente amenaza islamista está acabando con la paciencia de las autoridades libanesas.

“El Ejército libanés no permitirá que ningún terrorismo encuentre un lugar seguro en Ain al Hilweh o cualquier otra parte del Líbano”, advirtió una fuente de la seguridad libanesa. “No permitiremos que Ain al Hilweh se convierta en caldo de cultivo del terrorismo ni que sea utilizado como plataforma de lanzamiento para aprovecharse de la coyuntura en el Líbano. Nos enfrentaremos a cualquier intento con fuerza y firmeza”.

Ahora, el mayor temor de los palestinos es que Ain Al Hilweh corra la misma suerte que el campo de refugiados de Nahr al Bared, que fue prácticamente destruido por el Ejército libanés en 2007: la presencia de terroristas islamistas pertenecientes a la organización Fatah al Islam desencadenó fuertes enfrentamientos, en los que el Ejército libanés utilizó artillería y helicópteros armados para atacar el campo, habitado por unos 40.000 palestinos. Al menos 158 personas murieron o resultaron heridas en la batalla, que también dejó a muchas familias sin techo.

Ocupado con otros asuntos más apremiantes, Abás no ha sido capaz de viajar al Líbano. ¿Qué asunto tan urgente es el que le ha impedido personarse allí para intentar evitarle a su pueblo una catástrofe? Su gran gira, un intento desesperado de ganar apoyos para una conferencia internacional de paz sobre Oriente Medio que aboque a Israel a la sumisión.

Abás se disponía a viajar a continuación a París, donde el 22 de julio se reunió con el presidente Françoise Hollande para hablar sobre la última iniciativa francesa para resolver el conflicto israelo-palestino. Mejor sería que Hollande se concentrara en sus asuntos domésticos y viera cómo gestionar la última ola de terrorismo islamista que padece su país.

© Versión original (en inglés): Gatestone Institute
© Versión en español: Revista El Medio