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Tanques israelíes respondieron al lanzamiento de un cohete por parte del grupo terrorista islamista Hamas desde la Franja de Gaza

El proyectil fue disparado hacia el norte y provocó alarma en la zona de Eshkelon, aunque cayó dentro del enclave que los islamistas gobiernan desde 2007. En respuesta, las Fuerzas de Defensa de Israel destruyeron un puesto de observación militar de la guerrilla palestina

Tanques Merkava de las Fuerzas de Defensa de Israel (Reuters)

Tanques Merkava de las Fuerzas de Defensa de Israel (Reuters)

Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) atacaron en la noche del domingo una posición militar del grupo terrorista palestino Hamas en Gaza como respuesta al lanzamiento de un cohete desde la Franja hacia su territorio.

Según un comunicado oficial, el disparo del proyectil durante la noche del domingo “es una violación de la soberanía israelí” que fue respondida con el ataque sobre una instalación militar de Hamas.

“Después de que un cohete pusiera en peligro la vida de ciudadanos israelíes y violara la soberanía israelí, un tanque atacó y destruyó un puesto de observación de Hamas en el sur de la Franja de Gaza”, agregó el texto.

Un guardia de seguridad de Hamas custodia la frontera de Gaza (AFP)

Un guardia de seguridad de Hamas custodia la frontera de Gaza (AFP)

El periódico israelí Haaretz detalló que carros de combate del Ejército arremetieron y destruyeron un observatorio militar cerca de un campo de refugiados en la zona central del enclave después de que las alarmas antiaéreas sonaran en comunidades israelíes del Consejo Regional de Eshkelon colindantes con Gaza.

Sin embargo, el cohete no habría traspasado la frontera y habría explotado en suelo gazatí, sin producir heridos. Tampoco estaba claro si había habido bajas en el grupo terrorista por el ataque israelí.

El disparo de proyectiles desde la Franja, que Hamas controla desde el 2007, se registra de forma intermitente especialmente tras la corta guerra que el grupo e Israel protagonizaron en 2008. Desde 2014 existe un frágil alto al fuego violado por estos ataques esporádicos.

Israel responsabiliza al grupo de cualquier agresión contra su territorio procedentes de la Franja, por ser su gobernante de facto, aunque otros grupos terroristas palestinos operan también en la zona.

En la actualidad los islamistas se encuentran en un proceso de negociaciones para avanzar en la reconciliación con el presidente palestino, Mahmoud Abass, y transferir la administración de Gaza al Ejecutivo de la Autoridad Nacional Palestina, tras diez años de gobierno durante los cuales las condiciones de vida en el enclave se han reducido considerablemente.

Fuente: Infobae

El grupo terrorista islamista Hamas designa como subjefe a un cabecilla del terrorismo

Hamas anunció que el alto comandante Saleh al Arouri, quien en los últimos años fue se desempeñó como jefe de las operaciones terroristas en Cisjordania (Judea y Samaria), será nombrado jefe político adjunto de la organización.

De esta manera, Arouri servirá bajo la dirección de Ismail Haniyeh, quien reemplazó a Khaled Mashaal, como jefe de la oficina política del grupo, en mayo pasado.

Israel cree que Arouri planificó el secuestro y asesinato de tres adolescentes israelíes en Cisjordania, en 2014.

Arouri fue expulsado de Doha, capital de Qatar, en junio pasado junto con otros funcionarios de Hamas, debido a las presiones de otros países árabes.

Se cree que desde entonces se ha establecido en el Líbano, y ha sido visto públicamente en Beirut, en agosto pasado.

El ministro de Defensa, Avigdor Liberman, manifestó que Arouri sigue planeando ataques terroristas contra Israel y ha estado intentando “desarrollar las relaciones entre Hamas y Hezbollah” con el apoyo de Irán.

Arouri cumplió varias condenas en las cárceles israelíes y fue liberado,, en marzo de 2010, en el marco del canje por el soldado Gilad Shalid, secuestrado en 2006. Arouri estuvo involucrado en la confección del acuerdo que otorgó la excarcelación a más de mil terroristas palestinos presos.

Arouri operó desde Turquía durante varios años, cuando las relaciones diplomáticas entre Jerusalén y Ankara se habían deteriorado. Pero tuvo que marcharse a Qatar cuando ambos países se reconciliaron en 2016.

La Inteligencia israelí estima que Arouri ayudó a planificar el secuestro y asesinato de tres adolescentes israelíes en junio de 2014: Gil-ad Shaar, Eyal Yifrach y Naftali Fraenkel, así como de numerosas ataques.

Fuente: Aurora Digital

Jordania: una nueva encuesta revela una opinión pública sorprendentemente moderada

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Por David Pollock 

El presidente Trump se ha reunido esta semana con líderes extranjeros en la Asamblea de la ONU, y los datos de una nueva encuesta demuestran que su agenda –combatir el terrorismo yihadista, contrarrestar a Irán y ampliar el diálogo árabe-israelí– tiene un gran atractivo popular en al menos un país árabe clave: Jordania.

Un sondeo fiable realizado en Jordania el mes pasado revela que numerosos jordanos asumen ahora posiciones inesperadamente moderadas sobre todos estos temas y otros más, como la reforma islámica, las relaciones con Estados Unidos e incluso la cooperación con Israel. Los resultados son tan llamativos que ponen patas arriba la creencia general sobre lo que piensa lacalle árabe.

En primer lugar, respecto al terrorismo yihadista, para los jordanos la lucha contra sus integrantes debe ser una de las prioridades de la política estadounidense en la región, a muy poca distancia de los esfuerzos para resolver el conflicto palestino-israelí. La mitad de la opinión pública jordana dice que la primera o la segunda prioridad de Estados Unidos debería ser “aumentar su implicación en la lucha contra Daesh, Al Qaeda y otras organizaciones terroristas similares”. Otra organización clasificada como terrorista por Estados Unidos, el movimiento chií Hezbolá, ahora apenas goza de apoyo popular en Jordania: sólo el 4%; estamos ante una acusada caída en solo unos años, cuando era visto como un activo opositor de Israel.  

De igual manera, los jordanos que están a favor de una reinterpretación del islam, aun siendo una minoría, se han duplicado en los últimos dos años. Hoy, el 39% dice que “deberíamos escuchar a aquellos de entre nosotros que tratan de interpretar el islam de una forma más moderada, tolerante y moderna”. En cambio, la línea dura de los fundamentalistas Hermanos Musulmanes obtiene menos apoyo. Sólo una cuarta parte de los jordanos dice que tiene una opinión “más o menos positiva” de la organización, casi exactamente los mismos que en anteriores sondeos.

Aún más sorprendente, sobre la paz árabe-israelí, un destacable 85% de los jordanos está de acuerdo con esta afirmación: “Los árabes deberían desempeñar un nuevo papel en las conversaciones de paz palestino-israelíes, ofreciendo a ambas partes incentivos para asumir posiciones más moderadas”. Esta es la esencia de las propuestas actuales de EEUU e Israel, y goza de inesperada resonancia en la vecina Jordania.

Igualmente notable es que nada menos que un tercio de los jordanos está a favor de algunas formas de colaboración inmediata con Israel, antes incluso de que haya un acuerdo de paz israelo-palestino. El 33% dice que, “a pesar de sus diferencias, los países árabes deberían cooperar con Israel en otros asuntos, como la tecnología, la lucha antiterrorista y la contención de Irán”. Esto supone un aumento sustancial respecto a las encuestas de 2014 y 2015, cuando los jordanos, al igual que respondían otras comunidades árabes entonces, rechazaban por una abrumadora mayoría la idea de cualquier asociación basada en intereses comunes (o enemigos comunes) con Israel.

Hay que señalar dos salvedades contrarias a esta nueva mentalidad moderada. La primera, que una ajustada mayoría de jordanos (el 55%) expresó una opinión positiva de Hamás, la cual sigue rechazando la paz con Israel; si bien se registra un notable descenso desde el 72% registrado en septiembre de 2014, justo después de la guerra de Gaza. El segundo, a nivel más general, es que a la opinión pública jordana le preocupan más los problemas domésticos que la cuestión árabe-israelí u otros asuntos externos. El 87% dice que, “ahora mismo, las reformas políticas y económicas domésticas son más importantes para nuestro país que cualquier otra cuestión de política exterior”. Este porcentaje incluye a la mitad de todos los jordanos (43%), que están “muy de acuerdo” con esa idea.

En cuanto a Irán y sus aliados regionales, aparte de Hezbolá, los niveles de apoyo son asombrosamente bajos. Tan sólo un 2% expresó una opinión “más o menos positiva” sobre la República Islámica. Los huzis, insurgentes yemeníes respaldados por Irán, obtienen una aprobación aún menor, del 1%. Y dos tercios de los jordanos dicen que en la querella que enfrenta a Qatar con otros países árabes “lo más importante es encontrar el máximo grado de cooperación árabe contra Irán”.

Por último, en relación con Estados Unidos, persiste la opinión generalmente negativa sobre su política exterior en Oriente Medio; sólo un 9% expresó una opinión favorable. Pero la puntuación de Rusia es todavía inferior, con un 1% de aprobación. En marcado contraste, las políticas regionales de Turquía obtuvieron un 59% de consideraciones positivas.

Esta encuesta, en todo caso, formula una pregunta de seguimiento que es fundamental y que otras no hacen: al margen de los porcentajes de acuerdo, ¿qué importancia dan los jordanos buenas relaciones con países extranjeros? Aquí las respuestas son mucho más positivas para Estados Unidos: la mayor parte de la opinión pública jordana (el 58%) piensa que es importante tener unas buenas relaciones bilaterales. Y sólo una minoría muy pequeña (el 9%) dice que “lo más útil que podría hacer Estados Unidos ahora mismo” sería “reducir sus injerencias en la región”.

Esta encuesta, en suma, proporciona datos fehacientes que sirven de base para emitir un juicio inusual: las políticas de Estados Unidos relativas a Oriente Medio podrían obtener un considerable apoyo entre los árabes, no sólo entre sus élites, también en la calle. En particular, el concepto de un frente común regional contra el terrorismo yihadista y las ambiciones hegemónicas de Irán, y a favor de la paz árabe-israelí, cuenta con un apoyo inesperadamente sólido. Y, dentro de ese marco de trabajo, incluso la idea de la cooperación directa con Israel en asuntos de interés común, aun siendo una postura minoritaria, está adquiriendo un insólito atractivo entre la opinión pública árabe.

Nota metodológica: la encuesta consistió en entrevistas personales con una muestra probabilística geográfica y representativa de 1.000 ciudadanos jordanos. La llevó a cabo en agosto una empresa local, como parte de una sondeo de investigación de mercado. El margen de error estadístico es de aproximadamente el 2,9%, con un intervalo de confianza del 95%.

© Versión original (en inglés): Fikra Forum
© Versión en español: Revista El Medio

Cuando los mejores aliados de Hamás son los tribunales de Israel

Hamas

Por Evelyn Gordon 

Cuando el primer ministro Netanyahu se dirija a la Asamblea General de la ONU*, sin duda dedicará parte de su discurso a la necesidad de combatir a las organizaciones terroristas. Lo que probablemente no dirá es que en Israel esa batalla se ve muchas veces obstaculizada por el activismo judicial desatado de la Corte Suprema, como evidenció la semana pasada laestupefaciente sentencia que niega al Gobierno el derecho de revocar el permiso de residencia en Israel a individuos que trabajen en el Legislativo o en el Gabinete palestinos en representación de Hamás.

En 2006, tres residentes palestinos de Jerusalén Este fueron elegidos para el Parlamento palestino en representación del partido Cambio y Reforma, afiliado de Hamás, mientras que un cuarto fue nombrado para el Gabinete palestino en representación de dicha formación. Israel respondió revocándoles sus derechos de residencia.

A la mayoría de la gente esto le parecería de puro sentido común. Trabajar para un Gobierno extranjero justifica la revocación de la ciudadanía en numerosas democracias, pues se considera que para ocupar un puesto de decisión en el Gobierno de un país es necesario un determinado nivel de compromiso con el mismo, lo que entra en conflicto con la lealtad debida al otro país. De hecho, tanto Estados Unidos como Israel tienen normas de este tipo; es por eso que, por ejemplo, Michael Oren tuvo que renunciar a su ciudadanía norteamericana cuando lo nombraron embajador de Israel en EEUU, a pesar de que EEUU e Israel son aliados estrechos.

Esos cuatro palestinos no sólo estaban trabajando para un Gobierno extranjero; lo estaban haciendo en representación de Hamás, una organización terrorista comprometida con la destrucción de Israel. Eso, como el Gobierno israelí alegó correctamente en el tribunal, constituye una enorme “quiebra de la confianza”. Sin embargo, la Corte, en un veredicto de 6 contra 3, decidió otra cosa. Aunque la Ley de Entrada a Israel permite al Gobierno revocar “a discreción” el derecho de residencia a cualquiera, dice también que la norma no se debería usar para revocarlo por “una quiebra de la confianza”. ¿Por qué? Porque la mayoría de los palestinos de Jerusalén Este nacieron en Israel y han vivido allí toda su vida, así que merecen mayor protección que los migrantes, que antes han vivido en otra parte y cuyo arraigo en Israel es por lo tanto más superficial.

Que esos palestinos de Jerusalén Este merecen mayor protección que, pongamos, los obreros migrantes es evidentemente cierto. Israel se anexionó oficialmente Jerusalén Este en 1967, así que lógicamente la mayoría de ellos deberían ser ciudadanos en vez de residentes permanentes. Que no lo sean se debe a un extraordinario dilema sin solución: Israel no puede concederles unilateralmente la ciudadanía sin airar a la comunidad internacional, que quiere que sean ciudadanos de un futuro Estado palestino.

La mayoría de los palestinos de Jerusalén Este es reacia a ejercer su derecho a solicitar la ciudadanía porque otros palestinos lo ven como una traición a la causa palestina. La consecuencia es que hay todo un grupo de residentes permanentes que, como aseveró correctamente la Corte, merecen ser tratados más como ciudadanos que como residentes permanentes en muchos aspectos.

Pero en este caso particular tal distinción –por lo demás válida– es completamente irrelevante. Al fin y al cabo, el caso no tenía que ver con los residentes normales y corrientes de Jerusalén Este, que, a falta de pruebas en contrario, es razonable aceptar que Ia Corte considera Israel como su hogar principal. Atañía específicamente a unos individuos que optaron por servir a un Gobierno extranjero en representación de una organización terrorista, y que por lo tanto declararon que su lealtad a esa entidad extranjera sustituía a su lealtad a Israel.

Si puedes renunciar a la ciudadanía para trabajar para un Gobierno extranjero, puedes desde luego renunciar a la residencia permanente. Después de todo, no hay duda de que los funcionarios de Hamás no merecen más derechos que los israelíes. Sin embargo, eso es exactamente lo que les concedió la Corte: los oficiales de Hamás pueden conservar la doble nacionalidad aunque su otra nacionalidad sea la enemiga más acérrima de Israel, mientras que los oficiales israelíes no pueden hacer lo propio aunque su otro país sea una estrecho aliado de Israel.

Además, es claramente razonable esperar que quien elige trabajar para un Gobierno extranjero se mude a la jurisdicción de ese Gobierno, salvo impedimentos extraordinarios. En este caso no existían dichos impedimentos, como demostró el que dos de ellos se trasladaran de hecho a Ramala tras perder su permiso de residencia israelí (los otros dos fueron detenidos por Israel por motivos ajenos al caso).  

Incluso los jueces de la mayoría parecieron darse cuenta de lo endeble que era su argumento. Uzi Vogelman, que redactó el dictamen, dijo, en unas declaraciones absolutamente asombrosas: “Nuestra decisión interpretativa no se ha centrado específicamente en la parte demandante, sino en una cuestión interpretativa de aplicabilidad general a los residentes de Jerusalén Este”. Cómo un tribunal puede decidir sobre un caso sin centrarse en él es algo que se me escapa.

Presumiblemente, esta sentencia tendrá una aplicación limitada. Al fin y al cabo, ¿cuántos palestinos de Jerusalén Este van a convertirse en miembros del Gobierno palestino en representación de Hamás? Pero, en realidad, las implicaciones son amplias, porque si ni siquiera jurar lealtad a un Gobierno extranjero en representación de una organización terrorista comprometida con la destrucción de Israel basta para hacer que un palestino pierda su permiso de residencia israelí, y sus consiguientes beneficios, ¿qué demonios hace falta? Nada que se me ocurra. Por lo tanto, los defensores de Hamás en Jerusalén se verán ahora alentados a intensificar toda clase de actividades en nombre de su organización, sabedores de que no tendrá por consecuencia su expulsión del país.   

El activismo judicial de la Corte lastra la capacidad del Gobierno en casi todos los ámbitos, como expliqué en Mosaic el año pasado y han demostrado varias sentencias en los últimos meses, que con razón han indignado a numerosos miembros de los partidos gobernantes. Pero la sentencia de la semana pasada podría haber sido un punto de inflexión: como reacción, la ministra de Justicia, Ayelet Shaked, y su partido, Hogar Judío, propusieron un conjunto de leyes para contrarrestar los excesos de la Corte. Está por ver si se aprueban. Pero esta indignante sentencia en defensa de los legisladores de Hamás demuestra claramente su necesidad.

* Nota del editor: este artículo está fechado el lunes 18, y Netanyahu habló ante la Asamblea General el martes 19. Pinche aquí para leer su discurso (en inglés).

© Versión original (en inglés): Commentary
© Versión en español: Revista El Medio

¿Me pregunto si el judío que es dueño del Hotel Rosen Center en Orlando, sabrá que su hotel está organizando el banquete anual de tres grupos terroristas islamista como o son CAIR, Hamás y Hezbolla.

Harris Rosen, propietario del hotel, es un abierto partidario de Israel. Sin embargo, la gente que organizó este banquete (CAIR) y los principales oradores (Linda Sarsour) son grandes partidarios de los terroristas islámicos, incluidos los grupos designados como terroristas por el Departamento de Estado de Estados Unidos, Hamas y Hezbollah.

El Departamento de Estado de los Estados Unidos designa a Hezbollah (alias Hizballah) como organización terrorista

Hezbollah fue designado como una organización terrorista extranjera el 8 de octubre de 1997
Los ataques terroristas de Hezbollah han incluido los atentados con explosivos de camiones suicidas de la Embajada de Estados Unidos y cuarteles de los Estados Unidos en Beirut en 1983; el anexo de la Embajada de los Estados Unidos en Beirut en 1984; y el secuestro en 1985 del vuelo 847 de TWA, durante el cual un buceador de la marina de guerra de los EEUU fue asesinado. Los elementos del grupo fueron responsables del secuestro, detención y asesinato de estadounidenses y otros occidentales en el Líbano en los años ochenta. Hezbollah estuvo implicado en los ataques a la Embajada de Israel en Argentina en 1992 y a la Asociación Mutual Argentino-Israelí en Buenos Aires en 1994. En 2000, los agentes de Hezbollá capturaron a tres soldados israelíes en el área de las Granjas de Sheba’a y secuestraron a un Israelí no combatiente en Dubai.

Después de que le dijeran “No hablamos con ellos, ellos son judíos”, Alan de The United West, quien filmó este video, pregunta a Rasha Mubarak, líder de CAIR, Orlando, ¿por qué llevan la bandera de Hezbollah?

 

Levantemos la bandera palestina

Bandera palestina

Por Leandro Fleischer 

Ha concluido la histórica visita a la Argentina del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. Como era de esperarse, diversas agrupaciones de izquierda salieron a manifestarse en su contra, y no podían faltar las banderas palestinas. Pero ¿a qué exactamente se están oponiendo, y qué están defendiendo al hacerlo?

¿Quieren levantar la bandera palestina? Yo la levanto con ustedes. Pidamos que ambos Gobiernos palestinos dejen de aterrorizar a su pueblo. Exijamos que los gays puedan vivir allí en libertad como lo hacen los que residen en los territorios del “enemigo sionista”, donde los homosexuales viven sin miedo e incluso participan en una de las marchas del Orgullo más importantes del planeta.

Vamos, agitemos esa bandera palestina bien arriba para que el BDS (Boicot, Desinversiones, Sanciones), un movimiento más preocupado por los boicots que por la paz, cese en su intención de cerrar empresas del Estado judío donde trabajan israelíes y palestinos, para que estos últimos puedan darles vidas dignas a sus familias sin la necesidad de inmolarse a fin de recibir dinero de Fatah o Hamás.

Sí, elevemos las banderas palestinas, que se vean. Hagamos oír nuestras voces para que los palestinos puedan opinar libremente sin ser tachados de “colaboradores del enemigo sionista”ni ser encarcelados o asesinados por sus líderes por opinar diferente.

¡Dale! Dame una bandera palestina, que la voy a hacer flamear sin cesar. Reclamemos que se deje de adoctrinar a los niños en el odio contra los “infieles”, para que el sueño de esos chicos sea estudiar o trabajar, no morir matando a otros para acceder a ese paraíso al que ningún dirigente palestino de ninguno de los dos bandos (que se odian entre sí) está dispuesto a ir.

Vení, vayamos juntos y alcemos la bandera palestina para que las calles y los parques ya no lleven nombres de terroristas suicidas, que estos no sean los ejemplos de los niños palestinos.

Envolveme en esa bandera palestina para que se deje de destruir y se empiece a construir. Para que de ahora en más se aspire a que haya premios Nobel (los serios, no los de la paz) y no más yihadistas.

Sostengamos esa bandera palestina y repudiemos a aquellos que no ocultan su interés en arrojar a los judíos al mar. Fomentemos esa convivencia que tanto nos gusta. No nos detengamos hasta que haya, como en Israel, gente de todas las etnias, religiones y culturas en todos los ámbitos de la sociedad palestina.

Es hora de querer una Palestina libre en serio; libre de terrorismo, libre de la opresión de su propio liderazgo, libre de gente que usa a los palestinos para promover sus oscuros intereses políticos. Levantemos la bandera de una Palestina libre y próspera para que los palestinos ya no sean víctimas eternas y puedan tomar las riendas de su propio destino y hacerse responsables de sus actos.

Si realmente quieren ser libres, tienen que librarse de la opresión interna. Yo apoyaré esa causa palestina, la única por la que vale la pena luchar.

Fuente: Revista El Medio

Palestinos: cuando los atentados suicidas están mal

 

Hamas es famoso por sus ataques suicidas y elogia a los perpetradores como “héroes” y “mártires”. Foto: Los miembros palestinos enmascarados de Hamas se visten como terroristas suicidas durante un mitin anti-Israel el 4 de junio de 2004 en el campo de refugiados de Rafah en la Franja de Gaza. (Foto de Ahmad Khateib / Getty Images)

Por Jaled Abu Toameh 

El movimiento islamista palestino Hamás ha recibido por fin una dosis de su propia medicina en forma de atentado suicida.

A lo largo de las dos últimas décadas, Hamás ha sido responsable de decenas de atentados suicidas, que han lisiado o matado a cientos de israelíes, en particular durante la Segunda Intifada, entre 2000 y 2006. Hamás es conocido por sus ataques suicidas y ensalza a sus perpetradores como “héroes” y “mártires”.

Para Hamás, los ataques suicidas son un noble empeño cuando los llevan a cabo sus miembros y las víctimas son judías. Sus líderes y portavoces no dejan de defenderlos como una “herramienta legítima de resistencia” contra Israel.

Sin embargo, se le podría haber quitado el gusto por este tipo de ataques.

El 17 de agosto, Nidal al Yafari, miembro del ala militar de Hamás, las Brigadas de Izedín al Kasam, murió cuando un terrorista suicida se hizo saltar por los aires junto a la frontera entre la Franja de Gaza y Egipto. El atacante suicida fue identificado como Mustafá Kalab, miembro de un grupo yihadista asociado a la organización terrorista Estado Islámico (ISIS).

Según Hamás, Kalab detonó el cinturón de explosivos que portaba cuando él y otro yihadistatrataban de cruzar a Egipto. El funcionario de Hamás asesinado, Al Yafari, formaba parte de una patrulla de vigilancia fronteriza que interceptó a los yihadistas e intentó impedirles la infiltración en el país vecino.

Es la primera vez que un terrorista suicida atenta contra miembros de Hamás.

Eyad al Bazm, portavoz de Hamás, dijo que el incidente se produjo a primeras horas del 17 de agosto, cuando una unidad de su organización detectó a dos sospechosos que trataban de cruzar la frontera hacia la Península del Sinaí. Cuando los soldados de Hamás se aproximaron a ellos, Kalab detonó el cinturón de explosivos que portaba, matando a Al Yafari.

Ahora que lo han sufrido ellos, ven las cosas de distinta manera. El movimiento islamista, que no está acostumbrado a ser objetivo de terroristas suicidas, ha utilizado una retórica muy contundente para condenar el ataque y a sus responsables. Se trata de la misma Hamás que suele aplaudir y glorificar los atentados suicidas y otros ataques terroristas contra Israel.

Fawzi Barhum, portavoz de Hamás, tachó de “forajido” al terrorista suicida y afirmó que su movimiento emplearía gran fuerza y firmeza contra “aquellos que se desvíen de los valores y tradiciones del pueblo palestino”. Otros líderes de Hamás describieron al terrorista suicida como “ideológicamente desviado”.

Curiosamente, varias facciones palestinas que habitualmente aplauden los ataques mediante apuñalamientos y atropellos (así como los suicidas) consideran que el del 17 de agosto fue un“cobarde ataque terrorista”.

El ISIS ha reivindicado el atentado suicida que mató al oficial de Hamás. Pero eso no ha impedido a la maquinaria palestina de manipulación señalar a Israel, sin tener la menor prueba.Esa falsa acusación es un ejemplo excelente del modus operandi palestino: desviar a cualquier precio la atención de una verdad perturbadora.

En este caso, Hamás está desviando la atención del hecho de que los yihadistas del ISIS llevan mucho tiempo operando en Gaza.

En realidad, muchos yihadistas del ISIS son antiguos miembros de Hamás y la Yihad Islámica Palestina. El surgimiento en Gaza de organizaciones inspiradas en el ISIS lleva tiempo siendo unsecreto a voces. Esta es la incómoda verdad que Hamás se ha esforzado mucho en ocultar estos últimos años.

Lógicamente, la presencia de miembros y grupos del ISIS en la Franja es muy desasosegante para Hamás, sobre todo por su continuo empeño en ganarse la legitimidad y el reconocimiento de la comunidad internacional. En los últimos meses, Hamás ha estado intentando proyectarse como un movimiento moderado que acepta la solución de dos Estados. Para respaldar sus declaraciones, Hamás publicó hace poco un “documento de medidas políticas” en el que dice que podría estar preparada para aceptar un Estado palestino a lo largo de las líneas anteriores a 1967. Lo que se abstiene de decir, sin embargo, es que tal aceptación no incluiría en modo alguno la aceptación del derecho de Israel a existir.

Dicho de otra forma: Hamás está diciendo que usará un futuro Estado palestino en la Margen Occidental, Gaza y la zona oriental de Jerusalén como plataforma de lanzamiento para ladestrucción de Israel.

Aferrados obstinadamente a un anhelo imaginario, algunos analistas políticos han interpretado erróneamente el documento de Hamás como una señal de “moderación” y “pragmatismo”, y sostenido falsamente que el movimiento islamista está listo para unirse a un proceso de paz con Israel. Nada podría estar más lejos de la verdad. El cabecilla de Hamás Mahmud Zahar no podría haber sido más claro en este punto: ha negado repetidas veces que su movimiento haya abandonado su ideología y su objetivo de destruir a Israel, y explicado que su verdadera misión sigue siendo “liberar toda Palestina, desde el mar [Mediterráneo] hasta el río [Jordán]”.

La elección de los tiempos es fundamental, y el momento del atentado del 17 de agosto fue especialmente perjudicial para Hamás. Hamás ha estado haciendo esfuerzos extraordinarios paramejorar sus relaciones con Egipto, tras la aparición de informaciones que decían que yihadistas de la Franja de Gaza han estado infiltrándose en el Sinaí para llevar a cabo atentados contra el Ejército egipcio.

Ahora, la verdad ha salido a flote: ese atentado suicida demostró de manera bastante convincente que las acusaciones de Egipto no eran infundadas.

Kalab formaba parte de un grupo de yihadistas que iba de camino a unirse al ISIS y a otras organizaciones terroristas que desde hace años vienen librando en el Sinaí una guerra contra el Ejército egipcio. Vale la pena señalar que Hamás siempre ha negado la presencia del ISIS en Gaza.

Hamás también ha negado que yihadistas procedentes de la Franja hayan participado en atentados en el Sinaí. Ahora queda por ver cómo responderán los egipcios a las mentiras de Hamás.

Este ataque terrorista sin precedentes, que ha cogido a Hamás por sorpresa, permite ver la Franja como lo que es: un vivero de yihadistas y terroristas islamistas. Que Hamás tache a los yihadistas de “ideológica, religiosa y moralmente descarriados” va más allá de los límites de la ironía.

Por otro lado, Hamás podría utilizar el ataque suicida para intentar persuadir a los egipcios de que verdaderamente se está esforzando para impedir que los terroristas crucen desde la Franja a Egipto.

Hamás y los individuos y organizaciones inspirados en el ISIS tienen los mismos intereses. Todos y cada uno de ellos promueven y predican las enseñanzas del islamismo extremista. Kalab y los yihadistas del ISIS en Gaza son pupilos de la escuela de Hamás, que ha envenenado los corazones y las mentes de numerosos palestinos.

Como todos sabemos, Hamás difícilmente esté en contra de los atentados suicidas. Pero cuando le vuelve el bumerán, de repente son actos “de terrorismo cobarde” perpetrados por “proscritos” y terroristas “intelectual, religiosa y moralmente descarriados”. Hamás, la Yihad Islámica y el ISIS pueden discrepar en muchos asuntos, pero no en el de atacar a judíos y otros “infieles”. En ese punto están brutalmente de acuerdo.

© Versión original (en inglés): Gatestone Institute
© Versión en español: Revista El Medio