¿Es inevitable el conflicto entre los Estados del Golfo e Irán?

Mapa de Oriente Medio

Por Ismaíl Dbara

Desde que la coalición árabe encabezada por Arabia Saudí inició su campaña aérea contra los rebeldes chiíes huzis del Yemen el pasado marzo, tanto los Estados árabes del Golfo como Irán han adoptado un discurso enérgico y sectario. Pero la atmósfera hostil entre los Estados suníes y los chiíes iraníes no debería empañar la dimensión política del presente conflicto, basado en una lucha de intereses. Ambas partes están propagando peligrosas falsedades generadoras de conflictos.

La primera falsedad es que la tensiones entre el Golfo e Irán sean continuas y de índole religiosa. Los medios árabes muestran a Teherán como una peligrosa fuerza que incita a las comunidades chiíes del mundo árabe. Se ha hecho creer a buena parte del mundo suní que las minorías chiíes de sus países son leales a Irán, y que son una quinta columna que pretende desestabilizarlos. Los medios de comunicación árabes también informan a menudo de que los iraníes están especialmente interesados en instaurar el dominio chií sobre el mundo árabe.

Pero la historia nos indica otra cosa. Rusia e Irán tienen relaciones estratégicas y de cooperación, pese a sus evidentes diferencias ideológicas. Durante la guerra de Nagorno-Karabaj, librada entre Azerbaiyán (un país de mayoría musulmana con una amplia población chií) y Armenia (un país cristiano), Irán apoyó a los armenios con armamento y dinero. Estos ejemplos muestran que Teherán actúa por motivos religiosos menos de lo que creen los árabes, y que los sentimientos religiosos y sectarios son aprovechados como medios para alcanzar  un fin.

La segunda falacia es la exagerada amenaza militar que supone Irán  para los países del Golfo. La mayoría de los análisis relativos a dicha amenaza se basan en la suposición de que los iraníes tienen armas nucleares, algo que todavía no ha ocurrido. Además, la mayoría de los expertos considera que  la República Islámica está demasiado cerca, en sentido geográfico, de los Estados del Golfo como para poder emplear su arsenal nuclear, ya que ello también tendría repercusiones destructivas para los iraníes.

La tercera falsedad se refiere a la postura del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) respecto a Irán. En realidad hay grandes diferencias políticas en el seno del Consejo. Por ejemplo, los Emiratos Árabes Unidos consideran a Teherán un importante socio económico, y las tensiones por tres islas situadas en el Golfo Pérsico nunca han supuesto un obstáculo para mantener las relaciones comerciales y diplomáticas. De manera análoga, Omán mantiene relaciones normales con los iraníes y a menudo sirve de enlace y de negociador entre Occidente, Irán y los países del CCG. Incluso Kuwait y Qatar se ponen de acuerdo con los iraníes sobre muchas cuestiones regionales.

Estas tres falacias se deben a una característica que comparten tanto los Estados del Golfo como Irán: la falta de democracia y de libertad. Los derechos humanos brillan bastante por su ausencia en las prioridades de esos países. Sus medios están enormemente controlados y censurados. Los partidos políticos y los sindicatos son tratados con dureza y a menudo son silenciados. El ambiente de represión que reina en los países del Golfo y en la República Islámica hace prácticamente imposible comprender las actitudes públicas, tanto árabes como iraníes.

Es hora de que esos Gobiernos empiecen a prestar atención a las cuestiones que preocupan a sus ciudadanos, entre ellas el desarrollo y la prosperidad. La gente se ha hartado de los miles de millones de dólares invertidos en promover la incitación, el sectarismo y la guerra. Es la única forma de desmontar las creencias erróneas generalizadas que subyacen a este conflicto.

© Versión original (en inglés): Fikra Forum
© Versión en español: Revista El Medio

Obama: "tenemos un compromiso inquebrantable con nuestros socios del Golfo Pérsico.

El presidente de EEUU se reunió en Camp David con representantes de esas monarquías de la región. Anunció más cooperación en el área de seguridad

Crédito: AFP

“Quiero reafirmar nuestro compromiso inquebrantable con la seguridad de nuestros asociados en la región del Golfo”, dijo Obama a la prensa al fin de la reunión. El mandatario reafirmó que Estados Unidos “está preparado para trabajar con el Consejo de Cooperación del Golfo (GCC) para contener y enfrentar una amenaza externa a la integridad territorial de cualquiera de esos Estados”.

En ese cuadro, defendió “más entrenamiento y cooperación entre las fuerzas de operaciones especiales”.

Sin embargo, Obama añadió que el fortalecimiento de los lazos militares con las monarquías del Golfo no tiene por objetivo marginar a Irán, país que constituye el principal foco de las inquietudes en la región.

“Quiero ser bien claro. El propósito de la cooperación de seguridad no es perpetuar una confrontación de largo plazo con Irán, ni marginar a Irán”, dijo el presidente estadounidense.

El mandatario estadounidense sostuvo: “Ninguna de nuestras naciones tiene interés en un conflicto de final abierto con Irán. Damos la bienvenida a un Irán que desempeñe un papel responsable en la región”.

Esto supone un rol en que “tome pasos concretos y prácticos para construir confianza y resolver sus diferencias con sus vecinos de una manera pacífica”, añadió.

Para Obama, el “fin de las tensiones en la región y la resolución de sus devastadores conflictos requerirá un diálogo más amplio, uno que incluya a Irán y a sus vecinos del GCC”, dijo.

El propósito central de ese fortalecimiento de los lazos militares busca “garantizar que nuestros asociados pueden administrar la relación con Irán políticamente, diplomáticamente, desde una posición de fuerza y confianza”.

Fuente: Infobae

Obama baraja desplegar un escudo antimisiles regional en el golfo Pérsico

El presidente estadounidense, Barack Obama, podría proponer a los países del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo la creación de unescudo antimisiles regional conjunto. Varios experto opinan que EE.UU. buscaría de este modo aprovechar del dinero del golfo Pérsico y eventualmente crear un sistema global de defensa antimisiles para obtener el liderazgo técnico-militar unilateral en el mundo.

Barack Obama podría proponer a los aliados de Estados Unidos en el Golfo Pérsico la creación de unsistema de defensa antimisiles conjunto a fin de protegerse contra los misiles iraníes, según fuentes de Reuters.

Además, EE.UU. y los países que forman parte del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo (Arabia Saudita, Bahréin, Kuwait, Omán, Catar, Emiratos Árabes Unidos) pronto podrían firmar una serie de nuevos acuerdos en el ámbito de seguridad, en particular, sobre suministros de nuevas armas y la intensificación de ejercicios militares conjuntos.

Los líderes del Consejo mantendrán conversaciones con el mandatario estadounidense en la Casa Blanca y en Camp David, EE.UU., los días 13 y 14 de mayo.

Los países del Golfo ya han adquirido sistemas de defensa antimisiles de Estados Unidos, tales como Patriot, fabricado por Raytheon Co, y THAAD de Lockheed Martin Corp, recuerda Reuters.
“La tarea de Estados Unidos es atar a sus aliados árabes por mucho tiempo, pues les sería muy difícil cambiar de los sistemas de defensa antimisiles estadounidenses a los sistemas chinos o rusos. Además, los estadounidenses están ampliando su escudo antimisiles gracias al dinero del golfo Pérsico”, comento al periódico ruso ‘Vzgliad’ el experto orientalista Saíd Gafúrov.

La publicación recoge también la opinión del experto militar Ígor Korotchenko, jefe de la revista rusa ‘Defensa Nacional’. Según él, EE.UU. está desarrollando la idea de crear un sistema global de defensa antimisiles que será gestionado por Washington y tendrá como objetivo proteger el continente norteamericano de posibles ataques de misiles.

“En primer lugar, el programa va dirigido a devaluar las capacidades nucleares de Rusia y China“, opina Korotchenko. Este “paraguas” debería proporcionar a EE.UU. un dominio técnico-militar unilateral en el mundo, según el experto.

Fuente: Reuters

Traducción al español: La próxima guerra