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Israel detiene a altos miembros de Hamás en Cisjordania

El Ejército de Defensa de Israel (Tzáhal) y el Servicio de Seguridad General (Shabak) detuvieron a 29 altos miembros del grupo terrorista islámico Hamás, durante un operativo en Cisjordania (Judea y Samaria).

“La ola de detenciones, que incluyó a varias figuras de Hamas, forma parte de los esfuerzos preventivos del servicio de seguridad Shabak y del Ejército de Defensa de Israel contra las organizaciones terroristas, particularmente durante la semana pasada, y debido a la tensión en torno al Monte del Templo y los disturbios en la zona”, anunció el Shabak en un comunicado.

La agencia de inteligencia israelí no identificó a los cabecillas de Hamas que fueron detenidos.

De acuerdo con el diario Israel Hayom, entre los detenidos se encuentra un diputado de Hamás, identificado como Omar Abd al Razak. Pero la información no ha sido confirmada por el ejército.

El operativo tuvo lugar un día después de que tres miembros de la familia Salomon fueran asesinados a puñaladas en el asentamiento de Halamish, en Cisjordania. El ataque terrorista fue perpetrado, el viernes por la noche, por un palestino de 19 años, Omar al Abed, de una localidad cercana, que irrumpió en la vivienda blandiendo un enorme cuchillo y comenzó a masacrar a los familiares que se habían reunido para celebrar el nacimiento de un nieto.

 Aurora

Informe: “Nuevas demandas” en el canje de prisioneros entre Israel y Hamás

Un posible acuerdo entre Israel y el grupo terrorista islámico Hamas para el regreso de tres ciudadanos israelíes cautivos y los cuerpos de dos soldados del Ejército de Defensa de Israel (Tzáhal) retenidos en Gaza, está estancado debido a la exigencia  israelí de un video que pruebe que Avera Mangistu, Hisham al Sayed y Jumaa Ibrahim AbuGhanima están vivos, señala un reporte del diario libanés Al Akhbar.

A cambio de este video, Israel estaría dispuesto a liberar a varias mujeres, menores y parlamentarios palestinos presos bajo el régimen de detención administrativa.

Hamas ha rechazado la demanda israelí, y presiona en cambio por la liberación de 55 presos que habían sido previamente liberados en el canje por Shalit, en 2011, y arrestados nuevamente, tras regresar a la actividad terrorista. Israel se opone a esta demanda.

Además de la información sobre los cuerpos de los soldados, Hamas ha pedido a Israel que libere a los palestinos detenidos durante la actual ronda de violencia.

No obstante, el periódico libanés informó de algunos avances en las conversaciones indirectas mediadas por Egipto, en tanto que fuentes internas dijeron que “las nuevas propuestas” fueron planteadas por El Cairo durante las negociaciones.

Por su parte, el primer ministro, Biniamín Netanyahu, reiteró que “nuestro compromiso con traer de regreso a su hogar a Oron Shaul y Hadar Goldin sigue siendo genuino y vigente”.

Durante una ceremonia para conmemorar el tercer aniversario de la Operación Margen Protector, en Gaza, en la que murieron los dos combatientes, el primer ministro añadió que “no vamos a renunciar a esta misión sagrada hasta que sea completada con éxito. Esto es cierto con respecto a Avera Mangistu y Hisham al Sayed, los ciudadanos  que están cautivos en la Franja de Gaza por un enemigo cruel”.

El grupo terrorista islamista Hamás pide a Argelia que reciba a sus cabecillas expulsados de Qatar

Sami Abu Zuhri

Hamás le pidió a Argelia que reciba a uno de sus cabecillas, luego que dirigentes de la organización terrorista islámica fueran obligados a abandonar su base de larga data en Qatar.

De acuerdo con un reporte del diario pan-árabe A Sharq al Awsat, editado en Londres, Hamás está tratando de dispersar a sus líderes en varios países, incluyendo Líbano, Malasia, Turquía, y más recientemente Argelia.

Hamás espera que Argelia absorba a su portavoz Sami Abu Zuhri, quien está actualmente residiendo en ese país, y transferir a algunos de sus altos dirigentes, después de que Abu Zuhri establezca una oficina en la capital norafricana.

El diario indicó que Hamás elevó un pedido oficial; pero aún no ha recibido respuesta.

Varios altos miembros del grupo terrorista palestino fueron deportados de Qatar a raíz de la crisis diplomática con sus vecinos del Golfo, Arabia Saudita, Bahréin, Egipto y los Emiratos Árabes Unidos, que han cortado los lazos con Doha y lo acusan de promover el terrorismo.

La crisis ha obligado a Hamás a dispersar a su dirigencia en varios países, en vez de concentrar su peso político en un solo lugar, apunta A Sharq al Awsat.

Qatar ha expresado su pesar por la expulsión de los cabecillas de Hamas; puntualizando que fue obligado por la “presión externa”.

Doha ha sido criticado por haber proporcionado santuario al ex jefe político de Hamas, Khaled Mashaal.

Estados Unidos, Israel y la Unión Europea consideran a Hamas como  organización terrorista. Otros países árabes del Golfo mantienen lazos vínculos con el grupo islamista.

Aurora

 

Los habitantes de Gaza comparten la culpa con Hamás

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Por: Prof. Hillel Frisch

Una y otra vez, funcionarios y políticos israelíes han afirmado que Israel no tiene ninguna disputa con los residentes de Gaza, sino sólo con el movimiento Hamás, que controla el área en la que viven.

Muchos afirman además que Israel debe actuar para mejorar el bienestar económico de los habitantes de Gaza, aunque esto signifique (como es indudable) que Hamás aumentará sus ingresos mediante los impuestos a los bienes entrantes.

Esos ingresos se utilizan para la formación de terroristas, armamentos, misiles, excavación de túneles en Israel y programas culturales dirigidos a matar y mutilar a los israelíes, en suma, medidas que cuestan vidas israelíes.

La afirmación de que los habitantes de Gaza son víctimas desafortunadas de Hamás simplemente no tiene base moral. ¿Por qué, hay que preguntarse, los habitantes de Gaza se manifestaron contra Hamás por provocar recortes en el suministro de electricidad, pero guardan silencio o incluso apoyan abiertamente el comercio de cadáveres de soldados israelíes liberar los terroristas de Hamás? ¿Por qué aceptan los videos lanzados por Hamás para torturar psicológicamente a las familias de esos soldados con la esperanza de extraer un mayor número de terroristas de Israel? ¿Por qué están en silencio ante el encarcelamiento de casi tres años de Abera Mengistu, un joven israelí con una larga historia de enfermedad mental y hospitalización psiquiátrica que entró voluntariamente en Gaza?

Pocos en Gaza pueden afirmar que nunca han visto los videos que Hamás lanzó de los soldados israelíes Hadar Goldin y Oron Shaul (el último de los cuales fue particularmente cruel, ya que la evidencia de la muerte de Shaul es menos concluyente). Estos videos fueron transmitidos por todos los medios de Hamás y la Jihad Islámica como Al-Aqsa, a través de la televisión de Hamás al-Resala.net, y en los medios de comunicación populares más generales, tales como al-Quds. Fueron vistos por decenas de miles sino por cientos de miles.

El silencio de la mayor parte de Gaza frente a esta campaña meticulosamente planeada de tortura psicológica, y el apoyo abierto que se manifiesta en los medios de comunicación social de Gaza, es especialmente reprobable a la luz de la ley islámica, que prohíbe específicamente tales actos.

La ley islámica, forjada en un ambiente de guerra en cuanto el imperio árabe musulmán se expandió rápidamente, tiene una tradición legal rica en estas materias. Las sentencias son explícitas. La ley islámica prohíbe la toma de prisioneros inocentes, y el comercio de cadáveres para prisioneros o para un rescate está específicamente prohibido.

Así también con el encarcelamiento de los locos. Mengistu ha sido hospitalizado en numerosas ocasiones y fue eximido de servicio en el ejército israelí por motivos psicológicos. La única pelea que ha enfrentado durante la mayor parte de su corta vida ha sido el dolor incesante de sus delirios.

Hamás, cuyo liderazgo está formado por médicos, debe haber comprendido, a los cinco minutos de la detención de Mengistu, que no estaban tratando con un agente encubierto israelí. El mismo acto de nadar hacia Gaza era en sí mismo prueba de su estado mental.

Especialmente reprobable es el silencio de los movimientos de derechos humanos palestinos, ampliamente financiados por la Unión Europea. Los derechos humanos presumiblemente se aplican a todos los seres humanos. ¿Por qué no se oponen a esta barbarie?

¿Y dónde están las voces de clérigos islámicos, funcionarios religiosos palestinos en la Autoridad Palestina, la Asociación basada en la Franja de eruditos islámicos palestinos (Rabitat Ulama Filastin), los hombres de letras religiosos islámicos, los cadíes (jueces religiosos)? ¿Dónde están sus contrapartes dentro del Estado de Israel?

En Europa, después de casi cada acto terrorista (que parece ser que tiene lugar cada vez más frecuente), los ulemas locales y los imanes condenan el terrorismo de autores musulmanes. No sólo hacen la distinción entre el Islam y esos terroristas, sino que exigen que esta distinción sea hecha tanto por el Estado como por sus ciudadanos. Los políticos de casi todas las tendencias coinciden en esta distinción.

¿Por qué, entonces, ¿están en silencio sobre la persistente violación flagrante de la ley islámica por una organización, Hamás, que se considera un movimiento de wasatiyya – el camino islámico del medio – que, presumiblemente, se opone al yihadismo radical propuesto por ISIS y Al-Qaida? Si Hamás es tan diferente de ISIS, ¿por qué es tan similar en la acción a esa organización? ¿Por qué los hombres de letras religiosas islámicas no señalan esto y condenan sus hechos?

Las autoridades y los políticos israelíes tampoco deben dejarse de lado. Israel tiene medios de comunicación en árabe, pero no se refieren a la barbarie moral de Hamás. Deben abordar la culpabilidad de los habitantes de Gaza y transmitir un mensaje claro.Los habitantes de Gaza pueden esperar la empatía israelí sólo si se ponen en contra de la barbarie de comerciar con cadáveres o encarcelar a los mentalmente desequilibrados para liberar a los terroristas.

Israel es obviamente el lado más débil frente a tácticas similares. Sin importar cuán monstruosamente se comporte Hamás, los habitantes de Gaza saben que los hospitales israelíes aceptarán, a menudo a sus expensas, atención médica que no se puede proporcionar en Gaza. Entre ellos se cuentan la hija, la suegra y la nieta del líder de Hamás, Ismail Haniya, y la hermana del alto funcionario de Hamás, Musa Abu Marzouk, que fueron tratados incluso mientras Hamás llovía misiles sobre Israel.

Si Israel va a tomar un riesgo considerable para avanzar en medidas tales como la apertura de un puerto en medio del mar, los habitantes de Gaza deberán demostrar su compromiso con los valores humanos básicos que concuerden con sus convicciones islámicas. La condena a Hamás por torturar a las familias de soldados muertos y encarcelar a dos civiles israelíes, uno de los cuales está mentalmente enfermo, sería un buen comienzo.

Fuente: BESA Center

El Prof. Hillel Frisch es profesor de estudios políticos y estudios de Oriente Medio en la Universidad Bar-Ilan y un investigador asociado senior en el Centro de Estudios Estratégicos Begin-Sadat.

 

Tras una década del grupo terrorista islamista Hamas en el poder, la Franja de Gaza se ha vuelto “inhabitable” para su población.

Los conflictos que el grupo terrorista mantiene desde 2007 con la Autoridad Nacional Palestina y con Israel han contribuido al deterioro progresivo de las condiciones de vida. La reciente crisis entre los países del Golfo y Qatar agravó la situación al reducir los fondos enviados desde esa monarquía

Robert Piper, coordinador de ayuda humanitaria de la ONU en Gaza y Cisjordania (Reuters)

Robert Piper, coordinador de ayuda humanitaria de la ONU en Gaza y Cisjordania (Reuters)

Tras una década de la llegada del grupo terrorista palestino Hamas al poder en la Franja de Gaza, las condiciones para sus dos millones de habitantes se han vuelto “inhabitables”, según un estudio de las Naciones Unidas (ONU).

El reporte del organismo destaca la caída de los ingresos y el deterioro de la atención médica, la educación, así como el suministro de electricidad y agua potable, advirtiendo que la situación empeora “más y más rápido” de lo que se pensaba hace pocos años.

“Estamos observando un retroceso en cámara lenta”, dijo Robert Piper, coordinador de ayuda humanitaria y desarrollo para la Franja de Gaza y Cisjordania, a la agencia Reuters.

Las condiciones de salud en la Franja de Gaza se han deteriorado mucho, así como la educación y la alimentación (Reuters)

Las condiciones de salud en la Franja de Gaza se han deteriorado mucho, así como la educación y la alimentación (Reuters)

“Todos los indicadores, desde energía a agua potable, salud, empleo, pobreza, alimentación, están bajando. Los gazatíes vienen pasando por esto desde hace 10 años”, agregó.

Desde su llegada al poder en 2007, Hamas ha estado en un conflicto casi constante con la Autoridad Nacional Palestina (ANP) que gobierna en Cisjordania y que progresivamente redujo su financiamiento del enclave, en las últimas semanas incluso recortando el envío de electricidad.

Por otro lado la beligerante relación de Hamas con Israel, que intenta aislar al grupo militante y evitar sus ataques con cohetes restringiendo el paso de bienes y personas a través de la frontera y limitando su acceso al mar, ha llevado a un intercambio de fuego casi semanal y a una serie dev guerras, la última en 2014.

Y mientras tanto la población de Gaza sigue creciendo; se espera que en los próximos tres años lo haga en un 10%.

“Veo este extraordinariamente inhumano e injusto proceso de estrangulamiento de dos millones de civiles en Gaza que realmente no son una amenaza para nadie”, dijo Piper.

Preguntado por los responsables, el coordinador humanitario fue ecuánime. “Todos son en parte culpables”, dijo citando luego a las disputas políticas internas entre los palestinos, las acciones de seguridad de Israel e incluso la reducción en la ayuda de Qatar, un gran benefactor de Hamas que se encuentra ahora presionado por cuatro países árabes liderados por Arabia Saudita para que deje de serlo.

“Ese es el mensaje en el informe. Alguien tiene que dar un paso atrás y poner los intereses de los civiles al principio de la lista de prioridades. Estamos hablando de la inviabilidad de la vida en Gaza, con dos horas de electricidad al día y un desempleo en jóvenes del 60%”, consideró.

Niños palestinos durante una ola de calor (AFP)

Niños palestinos durante una ola de calor (AFP)

Piper cree que la prioridad es solucionar el conflicto entre Hamas y la ANP, y que se pueden tomar medidas de alivio que no afecten a la seguridad de Israel, como extender el área de pesca para los gazatíes y permitir el flujo de bienes esenciales como bombas de agua y materiales de construcción.

Restaurar el suministro pleno de electricidad, que llega a la Franja a través de Israel y pagada por la ANP, es también muy importante. La zona requiere de 450 MW al día y sólo recibe 120 MW debido a las disputas internas palestinas.

El grupo terrorista Hamas se encuentra enfrentado a la Autoridad Nacional Palestina y a Israel, y podría perder a sus benefactores en Qatar debido a la Crisis en el Golfo (Getty Images)

El grupo terrorista Hamas se encuentra enfrentado a la Autoridad Nacional Palestina y a Israel, y podría perder a sus benefactores en Qatar debido a la Crisis en el Golfo (Getty Images)

Pero mejorar la situación humanitaria en Gaza es también de importancia radical para Israel, según Piper.

“La trayectoria actual está amenazando la seguridad de Israel, una próspera y estable Gaza es algo bueno para su seguridad”, concluyó.

La Franja tiene apenas 40 kilómetros de largo y 10 de ancho, con una amplia costa sobre el Mar Mediterráneo. La mayoría de su población vive concentrada en construcciones básicas en las ciudades, donde los rastros de los combates entre Hamas e Israel siguen aún a la vista.

Infobae

La verdad sobre el ‘apartheid’ israelí

Israel’s parliament, the Knesset. Photo: Itzik Edri via Wikimedia Commons.

Por Michael L. Wise 

Hamás ha acusado al presidente de EEUU, Donald Trump, de alentar el apartheid durante el discurso que dio el mes pasado en el Museo de Israel de Jerusalén. “El discurso fue racista, sanciona un nuevo régimen israelí de apartheid y fomenta el odio hacia el pueblo palestino”, proclamó la organización terrorista.

Tachar a Israel de Estado apartheid representa –como los sudafricanos, excepción hecha de Desmond Tutu, atestiguarían– la corrupción de la palabra apartheid, y una distorsión de la sociedad israelí y de los derechos de sus minorías. La palabra apartheid se usó por primera vez en 1947 en Sudáfrica para legislar sobre la segregación de blancos y negros. Y hoy no es raro oír decir que, en su hogar ancestral, los judíos son como los colonialistas sudafricanos bóers.   

Pero, a diferencia de lo que sucedía en aquella Sudáfrica, en Israel la Declaración de Independencia garantiza a los residentes no judíos de Israel (el 20% de la población) igualdad de derechos civiles y religiosos. El crimen de lesa humanidad que es el apartheid nada tiene que ver con los valores de la racialmente diversa nación judía. De hecho, entre la variada población de Israel hay más de 100.000 judíos etíopes y más de un millón y medio de árabes.

Los no judíos de Israel gozan de verdadera libertad, en marcado contraste con el estatus de los judíos, los cristianos y los hindúes en gran parte del mundo musulmán. Y el trato igual que se da en Israel a todos los ciudadanos se puede comprobar visitando el Estado judío y recorriéndolo de punta a cabo. Una visita a cualquier hospital israelí muestra cómo los árabes y los judíos se mezclan libre e igualmente, como pacientes, médicos y administradores.

A quienes no les gusten los hospitales, una visita al centro comercial más cercano les servirá igualmente para comprobar cómo los judíos y los árabes se mezclan libre y fácilmente en condiciones de plena igualdad. De hecho, a menudo es imposible distinguir entre judíos y musulmanes.

Los musulmanes de Israel están representados en todos los ámbitos de la vida: son diputados, ministros del Gobierno, jueces, profesores, médicos, artistas, grandes empresarios, líderes comunitarios. Además, la minoría árabe de Israel recibe educación en árabe en escuelas públicas administradas por árabes según sus propias tradiciones culturales y religiosas. Los árabes israelíes votan a diputados árabes, algunos de los cuales se niegan a reconocer la legitimidad de la nación judía y abogan por la eliminación de Israel como Estado judío. Sin duda, esos derechos no existirían en una nación apartheid.

¿Y qué pasa con el estatus de los árabes que viven en la Margen Occidental?

La margen occidental del río Jordán era originalmente parte del hogar nacional judío, según recogía el Mandato para Palestina (1922). Como consecuencia de los acuerdos de armisticio que pusieron fin a la guerra de la independencia de Israel, parte de la Margen fue ocupada ilegalmente por Jordania. En 1967 Israel se defendió de una guerra de agresión árabe para destruir el propio Estado judío y tomó el control de toda la Margen. Con la esperanza de forjar una paz regional permanente tras la guerra de 1967, Israel se ofreció a negociar las fronteras con sus vecinos. La propuesta fue rechazada con la tristemente célebre Declaración de Jartum: “No a la paz con Israel, no al reconocimiento de Israel, no a las negociaciones con Israel”.

El rechazo de sus esfuerzos por alcanzar la paz dejó a Israel sin más opciones que tomar las medidas necesarias para mantener su seguridad. A fin de evitar nuevas intifadas terroristas, y protegerse de los yihadistas, los terroristas suicidas, los cócteles molotov, las pistolas, los cuchillos y las piedras, Israel ha adoptado medidas que a veces dificultan más la vida a los palestinos de la Margen Occidental. Pero el hecho de que Israel adopte medidas de seguridad para acabar con el terrorismo y la violencia no tiene nada que ver con el apartheid, el prejuicio racial o cualquier intento de extinguir u oprimir a una minoría. La Carta de la OLP (1964) y la del Movimiento de Resistencia Islámica –Hamás– (1988), en cambio, llaman a la aniquilación del Estado judío (y de todos los judíos que viven en él).

En 1993, Israel esperaba poner fin a su implicación en la Margen y suscribió los Acuerdos de Oslo, que crearon la Autoridad Palestina (AP) y llevaron a que la Margen fuese dividida en tres zonas: la Zona A, donde más del 97% de la población árabe es semiautónoma y es gobernada por la AP; la Zona B, administrada de forma conjunta por Israel y la AP, y la Zona C, que está bajo control israelí. Tras el fracaso de las negociaciones de paz de Camp David (2000) y el consiguiente estallido de una nueva intifada, Israel adoptó medidas de seguridad que incluían el establecimiento de puestos de control y barreras que restringían el acceso a Israel desde la Margen. Como resultado, el terrorismo suicida y la violencia se redujeron drásticamente. Aun así, la vida de los árabes de la Margen es más segura y próspera que en la mayoría de los países musulmanes vecinos.

Si quiere usted encontrar apartheid, simplemente viaje a los territorios palestinos. El empeño de la Autoridad Palestina de crear un Estado Judenrein [“limpio de jujdíos”] en la Margen Occidental sí puede calificarse propiamente de apartheid. “No se permiten judíos” es la señal que bloquea el paso de los judíos israelíes a la Zona A, incluso a partes de Jerusalén. Pero en lo que respecta a los árabes de Israel, no hay ningún apartheid.

© Versión original (en inglés): The Algemeiner
© Versión en español: Revista El Medio

Gaza: una bomba a punto de estallar

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Por Pablo Molina 

La situación en Gaza siempre ha sido complicada a consecuencia, entre otros factores, del desvío de fondos procedentes de la ayuda humanitaria internacional por parte de Hamás para fortalecer su brazo armado. El grupo terrorista palestino que detenta el poder en la Franja mantiene sus amenazas contra Israel y tiene como prioridad aumentar su capacidad bélica de cara a un futuro conflicto.

Desde que en 2007 Hamás se convirtió en el único poder en Gaza, cada dos o tres años se ha producido una explosión de violencia a la que los israelíes han tenido que hacer frente por medios militares.

La guerra contra Israel es también una de las bazas que tiene en la mano Hamás para tratar de sofocar el malestar de la población gazatí, sometida a unas privaciones que se han agravado en las últimas semanas a causa, fundamentalmente, de decisiones de la Autoridad Palestina (AP).

¿Desembocará este estado de cosas en otro conflicto armado de Hamás con el Estado judío? Esa es la pregunta tratan de responder en este estudio los expertos del Britain Israel Comunication and Research Center (Bicom).

A pesar de los importantes esfuerzos de reconstrucción y algunas medidas de socorro por parte de Israel, en cooperación con diversos actores internacionales, la situación humanitaria en Gaza sigue siendo pésima, con pocas perspectivas de una mejora significativa a corto plazo. La mayor parte del agua está contaminada, solo hay electricidad cuatro horas diarias y el desempleo está por encima del 40%. Los altos mandos del Ejército israelí han advertido repetidamente al Gobierno y a los comités parlamentarios [de su país] de que la situación podría desembocar en una explosión.

La crisis no ha hecho más que agravarse desde que el pasado mes de abril la AP dejara de pagar la factura eléctrica al Estado israelí, que es el que proporciona el suministro eléctrico a Gaza. Además, la entidad liderada por Mahmud Abás redujo los salarios de los funcionarios de la Autoridad Palestina en la Franja un 30%. Unos empleados públicos, por cierto, que no tienen ocupación desde que Hamás se hizo con el poder en 2007.

Hamás está sufriendo, además, las consecuencias de la crisis diplomática que enfrenta a una serie de países árabes suníes liderados por Arabia Saudí con Qatar, emirato que financia a esta organización terrorista palestina junto a otros grupos yihadistas. Abás parece haberse unido a los países suníes en sus esfuerzos por congraciarse con la nueva Administración estadounidense, lo que ha incrementado la presión sobre Hamás en los ámbitos político y financiero.

La respuesta de Hamás a este estado de cosas podría ser el cuanto peor, mejor.

El veterano miembro del brazo armado [de Hamás] Yahia Sinwar ha sido elegido (…) para reemplazar a [Ismail] Haniyeh como líder de Hamás en Gaza. Sinwar, liberado de una prisión israelí en 2011 en el intercambio de prisioneros por el soldado Guilad Shalit, está centrado en preparar a Hamás para otro conflicto, y la inteligencia israelí informa de que Hamás ha recuperado su potencia militar de 2014. Según diversos informes, Hamás intensificó los esfuerzos para lanzar ataques desde la Margen Occidental y represalias tras el asesinato de su cabecilla Mazén Fuqaha el pasado mes de abril, que la organización atribuye a Israel.

La situación en Israel tampoco ayuda a que las aguas bajen tranquilas.

Desde que se convirtió en ministro israelí de Defensa, Avigdor Lieberman ha amenazado con derrocar a Hamás en un futuro conflicto. Los miembros del Gobierno israelí, de Netanyahu hacia abajo, sostienen que Israel no quiere una escalada, pero si se disparan cohetes desde Gaza, esto podría cambiar rápidamente. La creciente expectación electoral en Israel podría alentar el lenguaje duro, lo que facilitaría una potencial escalada.

La disyuntiva de Israel es complicada. Por un lado, el Estado judío no quiere que Gaza se hunda en el caos. Por otro, no puede aceptar que la ayuda que presta a los gazatíes sea utilizada por una organización terrorista como Hamás para fortalecerse y plantear un conflicto armado a corto plazo.

Todo dependerá de cómo se desarrollen los acontecimientos, tanto en el ámbito palestino como en el resto de la región. En este proceso, los expertos del Bicom entienden que Egipto tiene mucho que decir, por lo que el presidente Abdulfatah al Sisi parece llamado a desempeñar un papel esencial.

Fuente: Revista El Medio