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Lo que probablemente no están escuchando los medios sobre la reunión del G7

Cuando el Presidente Donald Trump tuvo su primer encuentro con los mandatarios de las demás naciones del G-7, dejó claro que su deseo de una asociación de trabajo no anularía su postura “America primero” en temas como el cambio climático y los inmigrantes musulmanes.

El periodismo occidental  El impacto que dejó Trump se muestra en la declaración final del sábado en la reunión. Las autoridades italianas han llenado muchas páginas del texto que exalta los derechos de los migrantes que en estos momentos invaden a toda Europa y todo esto a causa de que las naciones asociadas apoyan los esfuerzos para reasentar a los inmigrantes musulmanes. Trump se opuso a esto, y en su declaración final redujo la mención de los inmigrantes a una o dos líneas.

La cumbre, que incluía a los líderes de Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón y Gran Bretaña, también señaló que cuando se trataba del cambio climático, Trump seguía imponiendo su propia política y no la de sus socios. “Toda la discusión sobre el clima fue muy difícil , por no decir muy poco satisfactoria”, dijo la canciller alemana Angela Merkel después. “No hay indicios de si los Estados Unidos acogerán el Acuerdo de París”.

Para la comprensión de este proceso, los Jefes de Estado y de Gobierno de Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón y el Reino Unido y los presidentes del Consejo Europeo y de la Comisión Europea reafirman su firme compromiso de aplicar con rapidez el Acuerdo de París, como se ha dicho en la Cumbre de Ise-Shima “.

El asesor económico Gary Cohn, informó que Trump dijo a los líderes: “el tema del medio ambiente es muy, muy importante para mí, Donald Trump,” pero los EE.UU. deben tener un enfoque sin restricciones para ponerse al día junto con la India y China en la consecución de los objetivos.

“Quiero entender cómo podemos traer de vuelta los procesos de fabricación, traer de vuelta puestos de trabajo, pero aún así tenemos que respetar el medio ambiente, pero no existe una restricción que haya sido impuesta sobre nosotros que no tenga ningún sentido”, dijo Cohn.

Las siguientes fotos son elocuentes:

Fuente; El periodismo occidental

 

Los líderes europeos sin hijos nos hacen ir como sonámbulos hacia el desastre

por Giulio Meotti

Nunca hubo más políticos que no tuvieran hijos liderando Europa que hoy. Son modernos, de mentalidad abierta y saben que “todo termina en ellos”. En el corto plazo, no tener hijos supone un alivio, ya que significa que no hay gasto en familias ni sacrificios, y nadie se queja por las futuras consecuencias. Como dice un informe de investigación financiado por la Unión Europea: “¡Sin hijos, sin problemas!”.

Ser madre o padre, sin embargo, significa que tienes un interés real por el futuro del país que gobiernas. Los líderes más importantes de Europa no están dejando hijos.

Ninguno de los líderes más importantes de Europa tiene hijos: la canciller alemana, Angela Merkel, el primer ministro holandés, Mark Rutte y el presidente francés, Emmanuel Macron. La lista sigue con el primer ministro sueco, Stefan Löfven, el primer ministro de Luxemburgo, Xavier Bettel, y la primera ministra escocesa, Nicola Sturgeon.

Como los líderes de Europa no tienen hijos, no parece que tengan motivos para preocuparse por el futuro de su continente. El filósofo alemán Rüdiger Safranski escribió:

Para los que no tienen hijos, no es tan importante pensar en relación con las próximas generaciones. Por lo tanto, se comportan como si ellos fuesen los últimos y se ven a sí mismos como el último eslabón de la cadena.

Vivir el presente. Los más importantes líderes europeos, entre los que se cuentan la canciller alemana, Angela Merkel (izquierda), y el primer ministro de los Países Bajos, Mark Rutte (derecha), no tienen hijos. (Imagen: Ministro-presidente Rutte/Flickr).

“Europa se está suicidando. O al menos sus líderes han decidido suicidarse”, escribió Douglas Murray en The Times. “Hoy, Europa tiene pocas ganas de reproducirse, de defenderse o incluso de tomar partido por sí misma en una discusión”. Murray, en su nuevo libro, titulado The Strange Death of Europe (La extraña muerte de Europa), lo llama “fatiga civilizacional existencial”.

Angela Merkel tomó la fatídica decisión de abrir las puertas de Alemania a un millón y medio de migrantes para frenar el invierno demográfico de su país. No es coincidencia que Merkel, que no tiene hijos, haya sido llamada la “madre compasiva” de los migrantes. A Merkel, evidentemente, no le importa que la afluencia masiva de dichos migrantes pueda cambiar la sociedad alemana, probablemente para siempre.

Dennis Sewell escribió hace poco en el Catholic Herald:

Es esta idea de la “civilización occidental” la que complica enormemente el pánico demográfico. Sin ella, la respuesta sería sencilla: Europa no tiene por qué preocuparse por encontrar jóvenes que mantengan a los mayores en sus últimos años de vida. Hay multitud de migrantes jóvenes llamando a golpes a las puertas, tratando de trepar por las alambradas o izando velas en frágiles barcas para llegar a nuestras costas. Lo único que tenemos que hacer es dejarlos entrar.

La circunstancia de que Merkel no tenga hijos es un reflejo de la sociedad alemana: el 30% de las alemanas no han tenido hijos, según las estadísticas de la Unión Europea, y la cifra se eleva hasta el 40% entre las tituladas universitarias. La ministra de Defensa alemana, Ursula von der Leyen, dijo que, a menos que crezca la tasa de nacimientos, el país podría tener que “apagar las luces”.

Según un nuevo estudio publicado por el Institut national d’études démographiques, una cuarta parte de las europeas nacidas en la década de 1970 podrían seguir sin tener hijos. Los líderes de Europa no son diferentes. Una de cada nueve mujeres nacidas en Inglaterra y Gales en la década de 1940 no tenían hijos a la edad de 45 años, frente a una de cada cinco de las nacidas en 1967.

El presidente francés Emmanuel Macron discrepó de su predecesor, François Hollande, respecto a que “Francia tiene un problema con el islam”. Macron es contrario a suspender la ciudadanía de los yihadistas, y sigue insistiendo, contra toda evidencia, en que el Estado Islámico no es islámico: “Lo que representa un problema no es el islam, sino ciertos comportamientos que se dicen religiosos y que se les imponen a personas que practican esa religión”.

Macron predica una suerte de buffet multicultural. Habla del colonialismo como “un crimen contra la humanidad”. Está a favor de las “fronteras abiertas” y para él, de nuevo contra toda evidencia, no hay una “cultura francesa”.

Según el filósofo Mathieu Bock-Coté, Macron, de 39 años, casado con su exprofesora de 64 años, es el símbolo de una “globalización feliz, liberada del recuerdo de la gloria perdida de Francia”. No es casualidad que Manif Pour Tous, un movimiento que se opuso a la legalización del matrimonio gai en Francia, urgiera a votar contra Macron por ser el “candidato antifamilia”. El eslogan de Macron, “En Marche!” (“¡Adelante!”) encarna a las élites globalizadas que reducen la política a un ejercicio, a un acto de representación.

Para eso el líder turco, Erdogan, urgió a los musulmanes a tener “cinco hijos” y los imanes islámicos están urgiendo a los fieles a “criar hijos”: para conquistar Europa. Los supremacistas islámicos están ocupados construyendo un choque de civilizaciones en el seno de Europa, y retratan a sus países de acogida en Occidente como si estuviesen colapsando: sin población, sin valores y abandonando su propia cultura.

Si observamos a Merkel, Rutte, Macron y otros, ¿están tan equivocados estos supremacistas islámicos? Nuestros líderes europeos nos están haciendo ir como sonámbulos hacia el desastre. ¿Por qué les iba a importar, si cuando lleguen al final de su existencia Europa ya no será Europa? Como explicó Joshua Mitchell en un ensayo, “encontrarnos a nosotros mismos se vuelve más importante que construir un mundo. La larga cadena de generaciones ya lo ha hecho por nosotros. Ahora vamos a jugar”.

Traducción del texto original: Gatestone Institute
Traducido por: Revista El Medio

El ‘incidente Altalena’ y el monopolio de la violencia legítima

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Por Jesús M. Pérez 

El día 21 de junio de 1948 tuvo lugar uno de los hechos fundamentales de la fundación del Estado de Israel. Aquella madrugada, el buque Altalena había fondeado frente a la ciudad de Tel Aviv tras un viaje de semanas que arrancó en Marsella. El Altalena pertenecía a la organización judía Irgún. Se trataba de un antiguo buque estadounidense de asalto anfibio que había participado en el Desembarco de Normandía y luego fue vendido como excedente tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Con el apoyo del Gobierno francés, el Irgún embarcó en el Altalenaarmamento, que incluía desde 10 blindados Vickers-Armstrongs hasta varios millones de balas, junto con más 930 voluntarios.

La intención de los líderes del Irgún era que el buque llegara justo el día de la proclamación de la independencia de Israel. Pero las negociaciones sobre el destino de la carga y los pasajeros retrasaron el viaje. Cuando el Altalena llegó a las costas del nuevo país, habían transcurrido ya semanas de guerra del propio Israel contra los ejércitos de Egipto, el Líbano, Siria, Iraq y Transjordania. El Gobierno de Israel aceptó que el Irgún entregara un 20% de la carga a su batallón Jerusalén y que los voluntarios formaran parte del recién nacido Ejército israelí, pero dentro de unidades que mantendrían su identidad como parte del Irgún.

Durante el Mandato Británico, la población judía había formado varios grupos armados, con diferentes afiliaciones políticas. Pero también había desarrollado instituciones que en el momento de la independencia se convirtieron en la maquinaria del Estado de Israel. Así, el poder ejecutivo de la Agencia Judía se transformó en el Gobierno provisional de Israel y la organización Haganá (“Defensa”) se transformó el 26 de mayo de 1948 en las Fuerzas de Defensa de Israel.

A media tarde del día 20 de junio, el Altalena fondeó frente a las costa de Kfar Vitkín para desembarcar pasajeros y la mayor parte de la carga, antes de poner rumbo a Tel Aviv. El Irgún había actuado por su cuenta, sin coordinación con las Fuerzas de Defensa de Israel. Precisamente ese día el Gobierno del país tuvo reunión. El dilema era claro. Se podía pasar por alto lo que había hecho el Irgún y seguir permitiendo libertad de acción a los grupos armados o había que tomar medidas, incluso aunque condujeran al enfrentamiento entre israelíes.

Israel existía como país independiente desde hacía poco más de un mes y podía verse abocado a una batalla fratricida en medio de una conflagración con varios países que el entonces secretario general de la Liga Árabe había proclamado, un año atrás, que sería una “guerra de exterminio”de la que se hablaría como de las “masacres mongolas”. El objetivo del Gobierno israelí era que desaparecieran las organizaciones armadas vinculadas a formaciones políticas para formar un sola fuerza armada, inspirada en la británica, con una cadena de mando única y jerárquica.

El 21 de junio, a las cuatro de la tarde, el primer ministro Ben Gurión ordenó atacar el Altalena. A bordo del buque se encontraba Menájem Beguín, uno de los líderes del Irgún. En la costa, dirigiendo las tropas gubernamentales, Isaac Rabin. Ambos serían, décadas más tarde, primer ministro de Israel. Hubo soldados que se negaron a cumplir las órdenes. Otros dudaron. Posiblemente nunca se sepa la secuencia exacta de los acontecimientos, pero hubo un intercambio de fuego entre buques de la Armada israelí, las fuerzas en tierra y los miembros del Irgún a bordo del Altalena, que terminó izando la bandera blanca y consumido por las llamas. El incidente se saldó con varios muertos en cada bando. Después del incidente del Altalena, miembros del Irgún pasaron por la cárcel y uno a uno los grupos armados judíos de Israel se disolvieron para integrarse en las Fuerzas de Defensa de Israel.

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Para entender la importancia de aquella jornada frente a las playas de Tel Aviv debemos remontarnos al “invierno revolucionario de 1919”, en palabras de Marianne Weber. A ella debemos la importante labor de recopilación y edición de los trabajos de su marido, Max Weber, uno de los padres de la sociología. En enero de 1919, Max Weber impartió una una conferencia ante la Asociación Libre de Estudiantes de Múnich. El texto fue publicado meses más tarde bajo el título La política como vocación. En ella encontramos la definición más célebre del concepto de Estado dentro de las Ciencias Sociales. Afirma Max Weber (v. El científico y el político, Alianza, Madrid, 2005, p. 84):

Estado es aquella comunidad humana que, dentro de un determinado territorio (el ‘territorio’ es elemento distintivo), reclama (con éxito) para sí el monopolio de la ‘violencia física legítima’.

El monopolio de la violencia legítima es la característica fundamental del Estado. Y aunque ciertamente Max Weber afirma “que “[e]l Estado es la única fuente del derecho a la violencia”, en su definición del Estado no se refiere a la legitimidad jurídica sino a la política. Es decir, un Estado se caracteriza no porque sea la única entidad en un territorio que promulga leyes sobre el uso de la violencia, sino por ser la única capaz de ejercer la violencia en un territorio con la aceptación de sus habitantes. Según Max Weber, el Estado, “[p]ara subsistir, necesita, por tanto que los dominados acaten la autoridad que pretenden tener quienes en ese momento dominan”.

La herida del incidente Altalena quedó abierta durante décadas y hay numerosas referencias en artículos de opinión actuales. En aquella hora crucial, el Estado de Israel prevaleció no sólo porque tenía mayores medios para ejercer la fuerza que los grupos armados, sino porque líderes como Menájem Beguín entendieron que para que el país sobreviviera tenían que dar un paso atrás. No hubo represalias armadas por parte de miembros del Irgún contra el Gobierno. Nadie se echó al monte entonces ni tras el fin de la guerra.

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El incidente Altalena ayuda a entender uno de los muchos obstáculos para la paz en el conflicto palestino-israelí. En 2005, Israel decidió evacuar a toda su población de la Franja de Gaza. Por primera vez, Israel se retiraba en aquella zona hasta las líneas del armisticio de 1949. El desalojo tuvo que realizarse en muchos casos por la fuerza. Militares y policías israelíes actuaron con petos y gorras azules con la bandera del país, como una forma de recordar que representaban la autoridad del Estado. Un año después, la Franja vivió un enfrentamiento armado entre la Autoridad Palestina, en manos del partido nacionalista secular Fatah, y los islamistas de Hamás. Estos últimos tomaron el poder, pero no detentan el monopolio de la violencia. Conviven allí varios grupos armados palestinos, algunos formados por islamistas aún más radicales que los de Hamás. ¿Llegará algún día el incidente Altalena palestino?

Fuente: Revista El Medio

Persecución a gran escala de la red terrorista de Salman Abedi en toda Europa Occidental.

Se cree que Salman Abedi pudo haber fabricado varias bombas que más terroristas pueden haber recogido para realizar ataques suicidas adicionales.

Salmeni Abedi, 22, bombardero Manchester

Los servicios de seguridad británicos estaban en una carrera contra reloj el miércoles, 24 de mayo para evitar más ataques terroristas en el país, a raíz del atentado suicida del lunes en Manchester, que dejó 22 muertos y 64 heridos, 20 de los cuales están todavía en estado crítico.

Los servicios de inteligencia creen ahora que el atacante suicida, Salman Abedi, de 22 años de edad, había fabricado varios artefactos explosivos y se los pasó a otros miembros de la red para usar o para su posterior distribución para más ataques. Llegaron a esta conclusión a partir de la evidencia de más de un dispositivo que descubrieron mientras buscaban en una parte del sur de Manchester.
Por primera vez desde el año 2003, por lo tanto, el ejército británico fue desplegado en el centro de las ciudades de todo el Reino Unido. La primera ministro Theresa May elevó el nivel de alerta terrorista a “crítico” el martes en la noche y movilizó a 3.000 soldados para instalar las patrullas armadas en las ciudades y en los centros donde confluyen multitudes, estaciones de ferrocarril, aeropuertos e instituciones públicas. El Parlamento y el Palacio de Buckingham han sido cerrados a los visitantes y rodeado por las tropas armadas.

Los Servicios de seguridad y de inteligencia británicos están admitiendo abiertamente que Salman Abedi era conocido por la policía como un terrorista islámico de “alto riesgo”, pero no tenían conocimiento de que una de sus direcciones estaba en la parte Sur de Manchester y además es un sector que es conocido como el refugio de al menos 16 extremistas musulmanes que viajaron a Siria para integrarse a las filas de ISIS. Algunos fueron asesinados ahí luchando para ISIS . Este miércoles fueron capturados cinco sospechosos más que fueron asociados con la célula de Abedi.
Más hechos emergentes sobre el atacante de Manchester, que nació de forma local de padres oriundos de Libia y se retiró de la universidad después de dos años, indican que él logró mantenerse fuera de la vista durante algún tiempo, mientras se dedicaba a la búsqueda de los materiales para la fabricación de bombas. De hecho, se ha descubierto desde entonces que había viajado a Libia y había vuelto a casa unos días antes de llegar a la Arena de Manchester para inmolarse delante de los jóvenes aficionados a la música.

Los británicos también se avergüenzan de su diferencia de opinión con las autoridades francesas sobre a cuál de las organizaciones terrorista pertenecía Abedi, aunque el Estado Islámico reivindicó su ataque.
Los funcionarios de inteligencia antiterroristas británicos creen que pertenecía al Grupo Libio de Lucha Islámica, GLLI, uno de cuyos líderes tiene fama de ser un experto fabricante de bombas. Este grupo tiene su base en Libia, donde todavía viven los padres de Abedi. Con raíces en Al Qaeda, GLLI luchó contra el coronel Gadafi y fue aplastado. Algunos de sus líderes que huyeron al exilio terminaron viviendo en Manchester.

Sin embargo, la inteligencia francesa tiene información de que el atacante utilizó su viaje a Libia para viajar en secreto a Siria, donde había hecho contactos comprobados con el Estado islámico. Esta información fue transmitida a la primera ministra Theresa de may por el ministro del Interior francés Gerard Collomb, y está siendo investigada por los británicos. Collomb instó a los dos países a seguir cooperando estrechamente en la lucha contra el terrorismo a pesar de que Gran Bretaña está llevando a cabo su proceso de salida de la Unión Europea.

Pero la principal prioridad de las autoridades británicas es determinar el lugar donde construyó la bomba que causó tal carnicería y la localización de cualquier otro dispositivo que pueda haber sido sacado de contrabando de la dirección de Abedi. Las cámaras de televisión de circuito cerrado mostraron que Abedi colocó una mochila cargada de explosivos en el suelo en el vestíbulo del Manchester Arena  en el momento en que Ariana Grande estaba terminando su show. La persecución de su red de apoyo se ha extendido por toda Europa occidental.

La policía local todavía es incapaz de determinar el número de personas desaparecidas después de la explosión. Sin embargo, cuanto más tiempo dure la búsqueda, hay menos posibilidades de encontrarlos con vida, ya que los que estaban más cerca de la explosión serán mas difícil de identificar.

Fuente: Debkafile

 

Paris: Les das acogida a estos supuestos refugiados musulmanes y ellos te montan zonas No Go contra las mujeres en tu propia ciudad.

Protestar por la 'zona de exclusión para las mujeres' en París barrio de inmigrantes
Foto por The Local
Las mujeres se tomaron las calles de una de las zonas más pobres de París el viernes para protestar por lo que dicen se ha convertido en una “zona de exclusión” montada por todos los hombres musulmanes provenientes de países árabes y del norte de África, donde cualquier mujer que se atreva a aventurarse por sí sola es objeto de acoso sexual severa o peor .

El distrito, cuyas calles están invadidas generalmente con grandes grupos de hombres jóvenes de origen musulmán africano y árabe, se encuentra alrededor de la estación del metro de La Chapelle en la frontera de los distritos 10 y 18 en el noreste de la capital francesa.

Una mujer de 80 años de edad del distrito afirmó que fue agredida sexualmente caminando a casa una noche (foto de archivo del centro de París)

La información actual sobre la supuesta zona de exclusión contra las mujeres ha ido haciendo eco de una controversia  ampliamente reportada por los franceses y algunos extranjeros ante la prensa a finales del año pasado, cuando una barra en el suburbio parisino de Sevran fue señalada de ser uno de los muchos lugares públicos en la zona en donde a las mujeres se les prohibió de manera efectiva el libre transitar .

Ahora el tema se ha movido casi al centro de la ciudad.

La manifestación del viernes, organizada por SOS La Chapelle, un grupo de residentes locales y propietarios de tiendas, con el objetivo de resaltar la creciente preocupación por el acoso contra las mujeres alrededor de la estación del metro y a lo largo de la calle Pajol y otras calles en el distrito que están dominadas por los hombres negros musulmanes.

“Los problemas en la zona son reales. Es un ambiente muy caliente y se puede ver a los hombres de raza negra, musulmanes que pelean constantemente en las calles. Las mujeres no se sienten seguras”, informó The Local, Clare Rougy, una de las decenas de mujeres que acudieron a la manifestación.

El distrito con problemas de Chapelle-Pajol, en el este de la capital francesa, se dice que ha vuelto cada vez más peligroso para las mujeres (foto de archivo de los Campos Elíseos de París)

Otra mujer dijo que su hija de 17 años de edad, estaba tan asustada que llamó por su teléfono móvil a su madre en el momento en que llegó a la estación del metro de La Chapelle y permaneció en ella hasta que llegó a salvo a su casa cercana.

El residente local Babette de Rozieres, un candidato para el partido de derecha republicano en las elecciones parlamentarias del próximo mes, dijo en un discurso a los manifestantes que había vivido durante muchos años en lo que había sido durante mucho tiempo un barrio agradable y tranquilo, pero que en los últimos meses se había ido rápidamente cuesta abajo.

Promesas del alcalde de París:

SOS La Chapelle lanzó el viernes por la mañana una petición en change.org exigiendo a las autoridades de París con urgencia hacer algo sobre el crimen de acoso, el tráfico de drogas que azota la zona.

El viernes por la noche, en el momento en el cual la petición había reunido cerca de 2.500 firmas, el Ayuntamiento de París emitió un comunicado diciendo que era consciente del grave problema de acoso allí, incluso si creía que el área es una zona prohibida para las mujeres y se están tomando medidas.

“No vamos a tolerar un área que está siendo víctima de actos de discriminación contra la mujer”, dijo el alcalde de París, Anne Hidalgo.

“Esto no corresponde con los valores de París ni de la República. Deseo informar a los residentes locales que estamos enteramente de su lado y que nuestra acción no va a fallar hasta que la situación vuelva a la normalidad “, dijo.

El ayuntamiento dijo que más policías habían sido desplegados en la zona, la cual se encuentra al norte de la terminal de Eurostar, estación del Norte, como una medida temporal mientras que las soluciones a largo plazo se están examinando.

Una joven reportera de El Local al caminar alrededor de la zona el viernes experimentó acoso sexual, cuando un grupo de hombres de raza negra, musulmanes provenientes del norte de África le lanzaron frases obscenas y vulgares. Sin embargo, aunque había muchos grandes grupos de hombres en la Rue Pajol, en el centro de la llamada “zona prohibida”, la atmósfera en el momento era tranquilo y no amenazante.

La barra de 'islámico' en París, que se hizo un escándalo electoral francesa

Al mismo tiempo que SOS La Chapelle organizaba la protesta  contra las zonas No Go contra las mujeres, grupos de izquierda defensores de los inmigrantes musulmanes organizaron una contra protesta para indicar que todo lo que se decía en contra de los acosadores de mujeres era falso.

Fuente: The Local .

Mujeres francesas de origen europeo evitan pisar las calles del distrito este de París para no ser insultadas ni agredidas

CB.- Situación dramática la que ya se vive en amplias zonas de París. Así por ejemplo, las mujeres que viven en el distrito este de la capital gala denuncian que no pueden circular libremente por las calles sin ser insultadas ni acosadas. Cientos de metros cuadrados del distrito oeste han sido acotados para el exclusivo disfrute de los hombres de origen no europeo. Las mujeres francesas parecen haber regresado a la Edad Media. ¿Es ésta la Francia integradora de la que hablaba Emmanuel Macron durante las elecciones?

La corrección política, o mejor dicho el sometimiento del ‘establishment’ al islam, aconseja no hablar de estos asuntos “menores”. ¿Qué importancia tienen unas cuantas miles de damnificadas frente a la histórica transformación poblacional que está teniendo Francia? Sólo unos pocos se atreven a denunciar esta situación: en muchos lugares, por ejemplo, las mujeres francesas ya no entran por miedo a establecimientos como cafeterías o restaurantes, salvo que vayan acompañadas por un varón. De repente, la celebrada República francesa, la de la libertad, igualdad y fraternidad, las ha desposeído no sólo de la ciudadanía sino del más elemental sentido de la dignidad.

El paisaje humano ha transformado la fisonomía de muchas zonas de Francia. Arracimados o en pequeños grupos, vendedores ilegales, “dealeurs”, inmigrantes y delincuentes han tomado las calles del distrito Chapelle-Pajol, que data del del siglo XVIII. Su principal diversión es insultar y acosar a las mujeres europeas que aún se atreven a pisar la calle a plena luz del día. Indignados, algunos franceses de origen que viven en el distrito han decidido alzar la voz. Por respuesta, las ya habituales de “racistas”, “intolerantes” e “islamófobos” procedentes de entidades musulmanas y progresistas. Las feministas, como ya es costumbre ante casos similares, prefieren mirar para otro lado.

Una de las denunciantes, una joven de 22 años, se ha atrevido a poner rostro a estas denuncias. Asegura que no puede salir a la calle vistiendo falda o pantalón corto sin recibir una catarata de insultos. Incluso cuenta que, en una ocasión, las imprecaciones dieron paso a una situación peor aún: un hombre pretendió quemarle el pelo con un cigarro.

“Esto es insoportable. Nos han privado de todos nuestros derechos”, declaró Natalie, que ha vivido en el barrio durante 30 de sus 50 años de vida. Dice que la situación nunca fue tan grave y lamenta el desinterés de las instituciones francesas para poner cambiar una situación que ya parece irreversible. “El ambiente es agónico, hasta el punto de que tenemos que cambiar nuestro itinerario, nuestra forma de vestir. Incluso mucha gente ha renunciado a salir de sus casas”. La descripción nos recuerda una de esas películas protagonizadas por Charles Bronson, en las que suburbios de Nueva York son tomados a sangre y fuego por los criminales. Desgraciadamente, la realidad en Francia empieza a superar la ficción. La propia Natalie cuenta que una anciana de 80 años vive aterrorizada sin atreverse a salir luego de unos jóvenes intentasen violarla en el portal de su edificio.

Aurélie, de 38 años, admite que no reconoce el barrio en el que vivió durante 15 años, concretamente en la calle Perdonnet: “El mero hecho de salir a la calle se ha convertido en un desafío. El país que acuñó el concepto de libertad ciudadana no es capaz de proteger nuestro derecho a circular libremente”. Cuenta que la vida social entre los vecinos franceses transcurre en las casas. “Se reunen para no sentirse tan enclaustrados”. “Hasta si te asomas a la ventana recibes un vendaval de insultos”, subraya.

Laure es otra vecina de avanzada edad que trata de evitar el contacto con la calle. Relata que hace unas semanas, en la plaza de su mismo nombre, quedó atrapada en una pelea entre vendedores ambulantes. Presa del terror comenzó a pedir ayuda. Dos de ellos sacaron sendos cuchillos para amenazarla. “Pensé que había llegado mi última hora”, confiesa.

¿Cómo luchar contra este fenómeno que se extiende como una plaga bíblica por las grandes ciudades francesas? Las mujeres de La Chapelle descartan las denuncias policiales por su poca o nula efectividad. “Sólo nos queda organizarnos y recorrer junto a nuestros familiares masculinos los lugares que por miedo no nos atrevemos a frecuentar solas”, ha sugerido Nadine Mezence, de profesión asistenta social. Cree que estas marchas darían visibilidad al problema en caso de agresiones.

Por su parte, la principal autoridad municipal de Chapelle-Pajol, el socialista Eric Lejoindre, dice reconocer “la complejidad de la situación” aunque pide prudencia. “Es la policía la que debe encargarse de las cuestiones de orden público”.

Relata a continuación que se han llevado a cabo 110 operaciones policiales y que se habrían saldado con el desalojo de decenas de vendedores ambulantes y la detención de 884 personas. Pese a los triunfales datos, Lejoindre reconoce que la zona ya no volverá a recuperar los niveles de seguridad que tenía antes de que la inmigración terminara por cambiarlo todo. Por cambiar han cambiado hasta la plaza Luisa de Marillac, hasta no hace mucho un lugar de juego para los niños. Hoy ha sido tomado por los traficantes. Los pequeños también tienen que parapetarse dentro de sus casas. Alguien debería explicarles por qué. Pero sobre todo, señalarles a los responsables.

Fuente: Alerta Digital