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El liderazgo fallido es la tragedia palestina real

por Khaled Abu Toameh

La Autoridad Palestina (AP) en Cisjordania y Hamás en la Franja de Gaza pueden estar en guerra entre sí, pero los dos partidos rivales parecen estar de acuerdo sobre un tema: silenciar e intimidar a sus críticos. Por supuesto, esto no es una sorpresa para aquellos que están familiarizados con la naturaleza antidemocrática de la Autoridad Palestina y Hamás.
Bajo los regímenes de la Autoridad Palestina y Hamás, los palestinos son libres de criticar a Israel y de incitarlo. Pero cuando se trata de criticar a los líderes de la AP y Hamás, las reglas del juego son diferentes. Esta crítica se considera un “crimen” y los responsables se encuentran a menudo en prisión o sometidos a otras formas de castigo.

Esto, por supuesto, no es lo que la mayoría de los palestinos esperaban de sus líderes. Tras la firma de los Acuerdos de Oslo y el establecimiento de la AP hace más de 20 años, los palestinos esperaban ver la democracia y la libertad de expresión. Sin embargo, la AP, primero bajo Yasser Arafat y después bajo Mahmoud Abbás, ha demostrado no ser muy diferente a la mayoría de las dictaduras árabes, donde la democracia y la libertad de expresión y los medios de comunicación son inexistentes.

Si en el pasado los palestinos hubieran tenido que lidiar con un solo régimen que no honra la libertad de expresión, en los últimos 10 años han sido víctimas de otro gobierno represivo (Hamás) que gobierna la Franja de Gaza con un puño de hierro y suprime cualquier forma de libertad de expresión y apunta a cualquiera que se atreva a hablar.
Los palestinos en los territorios controlados por la Autoridad Palestina y la Franja de Gaza de Hamás sólo pueden mirar a sus vecinos en Israel y envidiarlos por la democracia, los medios de comunicación libres y el estado de derecho. Casi no pasa un día sin que los palestinos sean recordados tanto por la Autoridad Palestina como por Hamás de que todavía están lejos de lograr su sueño de gozar de democracia y libertad de expresión. Un medio libre es algo con lo que los palestinos sólo pueden seguir soñando.

Los medios de comunicación palestinos en la Ribera Occidental sirven como portavoz de la Autoridad Palestina y sus líderes. Incluso las estaciones privadas de televisión y radio en Cisjordania han aprendido desde hace mucho tiempo que deben seguir la línea o enfrentarse a medidas punitivas y sentir la mano pesada de las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina. Esta es la razón por la que los medios de comunicación palestinos y los periodistas en Cisjordania se abstengan de informar sobre cualquier historia que pueda reflejar negativamente a Abbas o a cualquiera de sus compinches. En el mundo de los medios de comunicación, eso se llama autocensura.
En la Franja de Gaza la situación no es mejor. De hecho, es difícil hablar de la existencia de un medio de comunicación bajo Hamás.
El grupo terrorista y sus fuerzas de seguridad mantienen un estrecho control sobre los medios de comunicación locales y los periodistas están sujetos a estrictas restricciones. La crítica a Hamás es casi inaudita y podría llevar a los responsables a la cárcel.

Ante la ausencia de medios de comunicación libres e independientes en Cisjordania y la Franja de Gaza, algunos escritores, periodistas y activistas políticos han recurrido a las redes sociales para expresar sus puntos de vista y compartir sus quejas con sus conciudadanos palestinos y el mundo exterior. Pero la Autoridad Palestina y Hamás han descubierto el poder de Facebook y Twitter, y han llevado la batalla contra sus críticos a estas dos plataformas.
El publicar avisos críticos o polémicos en los medios sociales es considerado un delito grave bajo la AP y Hamás. Los líderes de la Autoridad Palestina y Hamás acusan a los que se atreven a criticarlos en Facebook de “soltar sus lenguas” e “insultar” a los representantes de los palestinos.

En los últimos años, decenas de periodistas, blogueros, académicos y activistas políticos palestinos han sido encarcelados o convocados para ser interrogados por la Autoridad Palestina y Hamás sobre sus mensajes en Facebook. Las organizaciones internacionales de derechos humanos y los defensores de la libertad de expresión y los medios de comunicación de todo el mundo prefieren mirar hacia otro lado frente a estas violaciones de derechos humanos por parte de la Autoridad Palestina y Hamás. Por otra parte, los grupos “pro-palestinos” y los individuos en Occidente no parecen preocuparse por el triste estado de los asuntos de los palestinos bajo la AP y Hamás. Los únicos “malos” que ven son los del lado israelí. Al ignorar la difícil situación de los palestinos reprimidos, estos activistas y grupos “pro-palestinos” están ayudando a la Autoridad Palestina y a Hamás en sus esfuerzos por silenciar las voces de disidencia y crítica.

La ausencia de críticas internacionales permite a la Autoridad Palestina y a Hamás continuar su política de silenciar e intimidar a los palestinos que se atreven a hablar en contra de la falta de libertad de expresión y democracia en la Ribera Occidental y la Franja de Gaza.
Recientemente, por ejemplo, Hamás arrestado a dos palestinos en la Franja de Gaza que han publicado comentarios críticos en Facebook: Abdallah Abu Sharekh y Shukri Abu Oun.

Abu Sharekh, un prominente escritor, fue arrestado poco después de publicar un comentario en Facebook criticando al alto funcionario de Hamás, Salah Bardaweel. “Usted está gobernando la Franja de Gaza con mano de hierro y fuego”, escribió Abu Sharek.. “El estado de opresión (en la Franja de Gaza) es intolerable. Ustedes (Hamás) han llevado a la Franja de Gaza a la Edad Media”.
La crítica de Abu Sharekh se produjo en respuesta a la crisis de la electricidad en la Franja de Gaza. Miles de familias en la Franja de Gaza pasan la mayor parte del día sin electricidad como resultado de la lucha de poder entre Hamás y la Autoridad Palestina. El mes pasado, la Autoridad Palestina anunció que dejaría de pagar a Israel por el combustible suministrado a las centrales eléctricas de la Franja de Gaza. LA decisión de la AP está diseñado para castigar a Hamás. Pero Abu Sharekh y otros palestinos en la Franja de Gaza responsabilizan a Hamás de la crisis. Ellos argumentan que la corrupción de Hamás, específicamente la malversación de fondos de Qatar que tiene la intención de comprar combustible para las centrales eléctricas, es la razón principal detrás de la crisis. Abu Sharekh, en su comentario de Facebook, señaló que los líderes de Hamás han instalado generadores privados que suministran electricidad a sus hogares incluso durante los cortes de energía.
En un movimiento sin precedentes y en negrita, el clan de Abu Sharekh emitió un comunicado condenando a Hamás por la detención de su hijo para expresar su opinión:

“Hacemos a Hamás plenamente responsable de la seguridad y la salud de nuestro hijo y pedimos que se ponga fin a su persecución. Rechazamos y condenamos cualquier acción que constituya un asalto al derecho de nuestros hijos a expresar su opinión política”.
Abu Oun fue arrestado por publicar críticas similares a Hamás en Facebook. Más temprano, Hamás también detuvo a los periodistas Nasr Abu Foul, Ahmed Hazem Qdeih y Hazem Madi, acusados de publicar “noticias falsas” y “difusión de rumores”. Su verdadero crimen: publicar comentarios críticos sobre Hamás en las redes sociales. Más tarde, Hamás también arrestó a los activistas políticos Mohammed al-Tuli y Amer Balousheh por la misma razón.

Otro periodista palestino de la Franja de Gaza que ha sido víctima de la represión de Hamás contra la libertad de expresión es Fuad Jaradeh, corresponsal de Palestine TV. Agentes de seguridad de Hamás detuvieron Jaradeh después de asaltar su casa en el suburbio de Tel al-Hawa de la ciudad de Gaza y la confiscación de su ordenador portátil y el teléfono móvil. Su familia dice que fue arrestado sólo por sus críticas en Facebook contra Hamás.
Lo que es gracioso y triste es que la Autoridad Palestina, que ha estado criticando la represión de Hamás contra la libertad de expresión en la Franja de Gaza, hace tiempo que recurre a medidas similares contra sus críticos en Cisjordania.
La última víctima de la supresión de las libertades públicas por parte de la AP es Nassar Jaradat, un activista político de 23 años que fue arrestado a principios de la semana pasada por criticar al alto funcionario palestino Jibril Rajoub. Las fuerzas de seguridad de la AP detuvieron a Jaradat después de que publicó un comentario en Facebook en la que criticaba a Rajoub por reconocer el derecho a los judíos al Muro Occidental en Jerusalén. Desde entonces, un tribunal de la AP ha ordenado a Jaradat, estudiante de ingeniería, que sea detenido durante 15 días por “insultar” a un alto funcionario palestino.
El año pasado, la Autoridad Palestina demostró que no duda en detener incluso a uno de los suyos si se atreve a criticar a los líderes palestinos. Osama Mansour, un alto funcionario de seguridad la AP, fue detenido y posteriormente despedido por criticar a Mahmoud Abbás por asistir al funeral del ex presidente de Israel, Shimon Peres.

Tales arrestos se han convertido en algo común en la AP en Cisjordania. Casi todas las semanas, los palestinos oyen hablar de otro periodista o bloguero o activista que ha sido arrestado o convocado para ser interrogado por las fuerzas de seguridad de la AP por nada más que publicar comentarios críticos al gobierno en las redes sociales.

Los palestinos esperaban lograr un Estado independiente. Al final, sin embargo, obtuvieron dos estados separados -uno en Cisjordania y el segundo en la Franja de Gaza- como resultado de la lucha de poder entre la Autoridad Palestina y Hamás. Pero la verdadera tragedia para los palestinos es que ni la Autoridad Palestina ni Hamás valoran los derechos humanos ni las libertades públicas. La verdadera tragedia de los palestinos en las últimas décadas ha sido un liderazgo fallido, ya sea la OLP secular o el Hamás islámico.
Dado el estado actual de los palestinos, es difícil ver cómo podrían progresar alguna vez hacia el establecimiento de un estado exitoso con la ley y el orden y el respeto por las libertades públicas y la democracia.

Fuente: Gatestone Institute

Hamás: “La reducción del suministro eléctrico de Israel provocará una explosión en Gaza”

El grupo terrorista islámico Hamás advirtió que la decisión de Israel de reducir el ya magro suministro eléctrico a la Franja de Gaza podría provocar resultados “desastrosos y peligrosos” que podrían conducir a una nueva ronda de violencia.

El Gabinete de Seguridad aceptó cortar el suministro de energía a Gaza a pedido del presidente de la Autoridad Palestina (AP), Mahmud Abbás, que está aumentando la presión sobre Hamás, el enconado rival del movimiento Fatah.

La decisión conduciría a la reducción de alrededor de 45 minutos en la cantidad diaria de electricidad que recibe Gaza, según los reportes.

“La decisión de la ocupación de reducir la electricidad en Gaza a pedido del presidente de la AP, Mahmud Abbas, es catastrófica y peligrosa. Acelerará el deterioro y la situación explotará en la Franja”, advirtió el portavoz de Hamas, Abdel Latif al Qanua.

“Los que van a sufrir las consecuencias de esta decisión son el enemigo israelí, que está sitiando a la Franja de Gaza, y el presidente palestino Mahmud Abbás,” agregó.

Actualmente, los habitantes de Gaza sólo reciben entre tres y cuatro horas diarias de electricidad, suministrada por la propia central eléctrica local, y el tendido eléctrico de Israel y Egipto.

La AP busca con los cortes de energía, así como con otras medidas draconianas adoptadas desde el mes pasado, obligar a Hamas a ceder el control de la Franja o a comenzar a pagar él mismo la factura.

La AP había estado pagando 40 millones de shekels (11,3 millones de dólares) mensuales por 125 megavatios, pero recientemente le ha dicho a Israel que está dispuesto a abonar solamente entre 20 y 25 millones de shekels (siete millones de dólares) mensuales para Gaza.

Durante la reunión del Gabinete de Seguridad, el jefe del Estado Mayor, Gadi Eizenkot, el jefe de la Inteligencia Militar, Hertzi Halevy, y el Coordinador de las Actividades del Gobierno en los Territorios (COGAT), general Yoav Mordechai, ofrecieron un cuadro sombrío de las deterioradas condiciones en Gaza; pero aún así recomendaron presionar a Hamás, incluso advirtiendo que la situación podría conducir a una escalada. Mordechai recomendó a Israel adoptar una política que no contraríe a Abbás.

El ministro de Seguridad Interior Gilad Erdan, manifestó a la Radio del Ejército (Galei Tzáhal) que la reducción del suministro eléctrico se debe a la pelea entre Hamas y Abbas.

“No hay certeza que esto provoque un enfrentamiento militar. Es posible, que los palestinos empiecen a entender la catástrofe que Hamás significa para ellos”, apuntó Erdan.

Israel y Hamas se han enfrentado en tres guerras desde 2008.

Fuente: Aurora

Adoctrinando a los niños palestinos en el odio genocida: la perspectiva de una psiquiatra

Una entrevista con Daphne Burdman

por Manfred Gerstenfeld

La doctora Daphne Burdman, psiquiatra y patóloga, fue profesora clínica auxiliar de patología en Stony Brooke de la Universidad del Estado de Nueva York y teniente coronel del Ejército de EEUU.

“Tanto en la Autoridad Palestina como en Gaza, territorio gobernado por Hamás, hay campañas cuidadosamente planificadas y generalizadas para incitar a los niños. Debido a este adoctrinamiento, los niños incluso empiezan a ver positivamente su participación en actos terroristas en los que arriesgan la vida. Este proceso de incitación debería estar mejor documentado. A partir de ahí, debería analizarse cómo encaja esto en el contexto más general de la ideología genocida palestina y musulmana. Por último, se deberían abordar métodos de desintoxicación de niños que han sufrido un lavado de cerebro.

Este proceso de incitación ha tenido una pésima cobertura en los medios internacionales. Por lo tanto, los occidentales ignoran en su mayoría el siniestro desarrollo de estos programas profundamente “exitosos”. Éstos se basan en técnicas tanto viejas como novedosas de persuasión y adoctrinamiento. Son técnicas similares a las utilizadas con el máximo impacto por los regímenes totalitarios, incluidos el nazi alemán, la KGB soviética y los servicios de inteligencia chinos. Hay crecientes pruebas de que algunas de ellas han sido fuente de inspiración y entrenamiento para la Autoridad Palestina[1].

Esta incitación de los niños palestinos ha llevado a un odio generalizado y a una propensión a la violencia. Los líderes palestinos incitan a los niños para llevar a cabo actos violentos contra los israelíes, aun cuando es probable que resulten heridos o muertos. Se les promete que se convertirán en mártires que serán admirados como héroes en la sociedad palestina y que encontrarán un lugar en el Paraíso con Alá. Al verse incentivado, los miedos naturales del niño se reducen. Así, desean estar en situaciones en las que se arriesgan a ser heridos e incluso morir.

Esta adoctrinamiento masivo de los niños se basa en una campaña cuidadosamente planificada que bebe de creencias culturales muy arraigadas y mecanismos psicológicos profundos. Esta incitación usa una metodología multimodal, predicando el nacionalismo palestino, el martirologio y, bajo Hamás, haciendo hincapié en una sharia hegemónica mundial. La campaña se vale de los medios de comunicación, los colegios y la calle, así como de figuras religiosas.

El adoctrinamiento en las áreas palestinas va mucho más allá de los libros de texto y los medios televisivos, abarcando elementos societales en general, entre ellos la prensa escrita, los padres, los profesores, los métodos de enseñanza donde se alienta y ensalza la adherencia, y una dura desaprobación de los alumnos menos devotos. Los imanes son extremadamente influyentes, logrando recalcar los objetivos de la yihad y el martirio. Los campamentos de verano, la nomenclatura de las calles, los parques infantiles y los equipos de fútbol dedicados a los mártires ayudan a mantener ese clima en toda la sociedad.

Entre los factores psicológicos que determinan el adoctrinamiento, la transmisión de emociones es el arma definitiva[2]. El odio en este contexto es primordial, y se transmite el aborrecimiento de los judíos y, en menor medida, de los americanos. En la sociedad patriarcal palestina, la manipulación de las emociones del niño se aprovecha del temor a disgustar a Alá.

Los estudios demuestran que el tantán de fondo en los vídeos que emite la televisión de la Autoridad Palestina acrecienta el estado de tensión física y agudiza la capacidad de sugestión. Esta idea de conversión a la autodestrucción es un misterio para la mentalidad occidental.

Hamás y la Yihad Islámica se enteran por los clérigos en las mezquitas de jóvenes que parecen particularmente dispuestos al martirio. A éstos se les da un largo curso de estudios espirituales y entrenamiento de tipo militar. También se les enseña que morir como terroristas suicidas les abrirá las puertas del Paraíso a ellos y sus familias[3].

Vale la pena señalar que el fenómeno del terrorismo suicida disminuyó considerablemente después de marzo de 2002, gracias en parte a la prevención notablemente más eficiente mediante ejecuciones selectivas y acciones preventivas de las FDI, y a la construcción de la valla de seguridad en puntos estratégicos. La política de la Autoridad Palestina no cambió, pero fue teniendo cada vez menos éxito”.

Preguntada por las posibilidades de desintoxicar la mente de los niños palestinos, Burdman dice: “Incluso cuando cese la violencia entre los palestinos y los israelíes, el estado mental de los niños palestinos no cambiará por sí solo. Una vez que te han enseñado que los ataques suicidas te abrirán las puertas del Paraíso para ti y tu familia, se necesita mucho más para la desintoxicación. El problema se agrava aún más si creces en una sociedad autoritaria, donde hay poco o ningún pensamiento independiente”.

“La rectificación del adoctrinamiento para el martirio será larga y compleja. La experiencia profesional me ha enseñado a dudar de que se pueda lograr. Nuestra mayor esperanza es que se produzca una erosión gradual del indomable nacionalismo palestino y de las esperanzas hegemónicas islamistas. En ausencia de fuerzas externas, esto podría ser una posibilidad, pero en el momento presente, con un crescendo del expansionismo islamista declarado, tanto violento como no violento, las perspectivas inmediatas parecen desalentadoras

[1] Joel Fishman, “Ten Years Since Oslo: The PLO’s ‘Peoples War'”, Jerusalem Viewpoints, 503, 1-15, septiembre de 2003. Sobre Arafat, ver también Red Horizons (Regnery Gateway, Washington, 1987), de Ion Mihai Pacepa.

[2] Daphne Burman, “Education, Indoctrination and Incitement: Palestinian Children on Their Way to Martyrdom”, Terrorism and Political Violence, Vol. 15, Nº 1 (2003): 109-113, nota 10 en relación con la elucidación de los factores psicológicos que determinan el adoctrinamiento exitoso.

[3] Nasra Hasán, citada en Daniel Pipes, “Arafat’s Suicide Factory”, New York Post, 9 de diciembre de 2001.

Fuente Original: Gatestone institute

Traducido al español:  por Revista El Medio

Por pedido de la Autoridad Palestina, Israel redujo en un 40% el envío de electricidad a la Franja de Gaza

El gabinete de seguridad israelí aprobó la medida luego de que Mahmoud Abbas, presidente de la ANP, enfrentada con Hamas, redujera de 11,3 a 7 millones de dólares el dinero destinado a comprar energía para el enclave

La ciudad de Khan Yunis, al sur de la Franja de Gaza

La ciudad de Khan Yunis, al sur de la Franja de Gaza

El gobierno de Israel aprobó el domingo la reducción del suministro eléctrico a Gaza a petición del presidente palestino, Mahmud Abbas, una decisión que fue duramente condenada por el grupo terrorista Hamas, que controla la Franja.

El gabinete de seguridad israelí acordó la medida anoche, tras un acalorado debate, informó el periódico israelí Haaretz.

El vocero de Hamas, Abdul Latin Kanu, advirtió en un comunicado oficial que presionar más a Gaza sólo traerá “consecuencias negativas” y que Israel será el único responsable.

Hace unas semanas, Abbas había informado a Israel que cortaría en un 40% la cantidad de dinero que transfiere a ese país para proveer a Gaza de electricidad, en un intento por presionar a Hamas, según Haaretz.

El presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, recortó en un 40% el dinero destinado a comprar electricidad para Gaza. Su partido, al Fatah, y Hamas se encuentran enfrentados desde 2007 (Reuters)

El presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, recortó en un 40% el dinero destinado a comprar electricidad para Gaza. Su partido, al Fatah, y Hamas se encuentran enfrentados desde 2007 (Reuters)

Israel respondió entonces que el suministro eléctrico sería acorde a los pagos recibidos y anoche los ministros aceptaron por unanimidad la recomendación del Ejército de actuar en la línea de Abbas y no aflojar las restricciones sobre Hamas.

La Autoridad Nacional Palestina (ANP), que preside Abbas, pagaba unos 11,3 millones de dólares al mes para enviar 125 megawatts a Gaza, pero anunció que reduciría este aporte a siete millones, informó The Times Of Israel.

Esto significa que el suministro actual de seis horas diarias caerá a entre dos y cuatros horas al día.

Comandantes militares israelíes temen que la reducción del ya escaso suministro energético a la Franja empeore la ya difícil situación humanitaria en el enclave o incluso facilite una escalada, informaron medios locales.

Miembros del Comité de Resistencia Popular, afiliado al grupo terrorista Hamas. El conflicto con al Fatah e Israel degradó las condiciones de vida en Gaza (Getty Images)

Miembros del Comité de Resistencia Popular, afiliado al grupo terrorista Hamas. El conflicto con al Fatah e Israel degradó las condiciones de vida en Gaza (Getty Images)

“La discusión realmente enfatiza la trampa en la que estamos en los referido a Gaza”, dijo un funcionario que participó de la reunión de gabinete al Times of Israel. “Por un lado queremos trabajar con Hamas sin reducir la presión sobre Hamas, y por el otro lado todo siempre cae sobre nosotros”, dijo.

La única planta de energía en la Franja dejó de funcionar en abril luego de que Hamas se quedara sin combustible fósil y se negara a comprarle más a la ANP, a la que acusó de imponerle altos aranceles.

Palestina está políticamente separada en dos luego de que Hamas tomara el control de la Franja de Gaza en 2007 y se separara de la ANP, que bajo el liderazgo del partido al Fatah mantiene su autoridad en los territorios palestinos en Cisjordania.

El conflicto entre Hamas y al Fatah, sumado al estricto bloqueo que Israel ejerce en las fronteras con Gaza, contribuyeron a una fuerte degradación de las condiciones de vida en el enclave en los últimos años.

Fuente: Infobae

Seis claves para entender el conflicto entre Qatar y los países del golfo Pérsico

Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos ya habían roto relaciones con el pequeño y rico país petrolero en 2014. Las relaciones con el terrorismo islámico, la influencia de Al Jazeera y el equilibrio con Irán, entre las principales razones del conflicto

El emir de Qatar, Tanim bin Hamad al Thani, rodeado por el emir de Kuwait –a su derecha–, Sabah al Ahmad al Jaber al Sabah, y el ministro de Exteriores de Omán –a su izquierda–, Yusuf bin Alawi, durante una reunión del CCG. Omán y Kuwait no se sumaron al bloqueo de Qatar (AFP)

El emir de Qatar, Tanim bin Hamad al Thani, rodeado por el emir de Kuwait –a su derecha–, Sabah al Ahmad al Jaber al Sabah, y el ministro de Exteriores de Omán –a su izquierda–, Yusuf bin Alawi, durante una reunión del CCG. Omán y Kuwait no se sumaron al bloqueo de Qatar (AFP)

Liderado por Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, un creciente grupo de países árabes cortó el lunes relaciones diplomáticas y cerró las fronteras con Qatar, el rico emirato petrolero ubicado en las costas del golfo Pérsico.

El conflicto sacudió de lleno a la región, normalmente estable y unida dentro del caos de Medio Oriente, pero no es nuevo y tuvo un antecedente en 2014, cuando el mismo grupo de países, excepto Yemen, también eliminó sus vínculos con Doha durante nueve meses, según reportó la BBC; aunque en aquel momento no hubo cierre de fronteras ni suspensión de vuelos.

Tanto en aquel momento como ahora, el principal motivo de disputa ha sido el apoyo financiero de Qatar, un emirato que promueve la versión salafista del sunismo, a diferentes grupos islámicos, especialmente los Hermanos Musulmanes, considerados terroristas por los países del Golfo.

El rey de Arabia Saudita, Salman bin Abdulaziz al Saud, y el presidente estadounidense, Donald Trump

El rey de Arabia Saudita, Salman bin Abdulaziz al Saud, y el presidente estadounidense, Donald Trump

Pero el inmensamente rico país gasífero y petrolero es también un aliado estratégico de Estados Unidos, que junto con Reino Unido mantienen una base aérea en Al Udeid, la mayor en todo el Medio Oriente y vital para sus operaciones en la región.

La reciente visita del presidente estadounidense, Donald Trump, a Arabia Saudita y las fuertes tensiones internas de la coalición árabe en Yemen, liderada por Riad, parecen haber allanado el camino para el aislamiento de Qatar con base en antiguos conflictos.

1-El financiamiento de terroristas islámicos

Qatar se independizó del Reino Unido en 1971 e irrumpió en los escenarios internacionales, a fuerza de petrodólares, en la década de 1990. Desde entonces, la familia gobernante ha sido criticada por financiar y albergar islamistas y terroristas, y el actual emir, Tamim bin Hamad al Thani, no escapó tampoco de estas acusaciones.

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Khaled Mashal, ex líder de Hamas

Tal es el caso de Khaled Mashal, ex líder de la organización militante Hamas, considerada terrorista por la Unión Europea y los Estados Unidos, quien se encuentra exiliado en Doha; así como también los talibanes de Afganistán, que mantienen una oficina en la ciudad qatarí.

Pero el mayor apoyo ha estado siempre asociado a los Hermanos Musulmanes, el movimiento islamista más viejo de Medio Oriente y que mantiene una fuerte presencia en Egipto, Siria, Libia y Túnez.

En 2010 WikiLeaks filtró una nota diplomática en la que Estados Unidos designaba a Qatar como el “peor de la región” en materia de cooperación para eliminar la financiación de grupos terroristas, una acusación que reflotó en 2016 en un informe del Tesoro estadounidense, según consignó la agencia AFP.

Al mismo tiempo, sin embargo, el país colabora con Washington en la lucha contra Estado Islámico (ISIS) y es sede de una base aérea estadounidense que alberga a más de 10.000 soldados.

2-La Primavera árabe y el apoyo a Mohamed Mursi

Cuando una ola de protestas masivas amenazó con derrocar a los regímenes militares de Medio Oriente en 2011, un fenómeno llamado en ese entonces Primavera árabe, Qatar apoyó los esfuerzos electorales de los Hermanos Musulmanes en diferentes países y especialmente en Egipto, donde el candidato Mohamed Mursi, ligado al movimiento, se convirtió en presidente en 2013.

Este apoyó irritó a sus vecinos, que además de considerar al grupo como terrorista, lo veían como un elemento islamista desestabilizador.

Mohamed Mursi, presidente de Egipto derrocado por los militares en 2013 (Reuters)

Mohamed Mursi, presidente de Egipto derrocado por los militares en 2013 (Reuters)

El Ejército egipcio derrocó a Mursi y lo reemplazó por el general Abdel Fatah al Sisi, y desde entonces Egipto, que se unió al bloqueo diplomático del lunes, y Qatar mantienen relaciones extremadamente tensas.

3-La cadena Al Jazeera

En 1996 Qatar lanzó la cadena Al Jazeera bajo el modelo de la británica BBC y la estadounidense CNN. Con el tiempo, se convirtió en el medio local más influyente de Medio Oriente, con oficinas en 80 países y transmisión en vivo en varios idiomas.

Al Jazeera se colocó, en un principio, como promotora de la Primavera árabe y cubrió las diferentes protestas que se sucedieron en medio de un creciente clima de violencia y censura.

Por esta razón, sus detractores la han criticado por sus posiciones muy cercanas a los movimientos islamistas y por funcionar, como otras cadenas estatales, como un órgano de la diplomacia qatarí.

Egipto arrestó a tres de sus periodistas en 2014 por “falsificar información”, según consignó la agencia AFP. Mientras que en 2016 el Gobierno de Irak cerró sus oficinas en Bagdad por considerar que su cobertura era favorable al ISIS y hostil al chiismo, mayoría en ese país.

La cadena qatarí Al Jazeera apoyó las protestas civiles que fueron conocidas como la Primavera árabe

La cadena qatarí Al Jazeera apoyó las protestas civiles que fueron conocidas como la Primavera árabe

También Estados Unidos la ha criticado por ser portavoz de extremistas, ya que el fallecido Osama Bin Laden, jefe de Al Qaeda, solía divulgar sus comunicados a través de Al Jazeera.

El lunes el ministro de Cultura de Arabia Saudita anunció que había cerrado la oficina de la cadena qatarí en Riad y que le había quitado su licencia. “Al Jazeera promovió grupos terroristas, como los hutíes en Yemen, y atentó contra la soberanía saudita”, dijo el funcionario según Al Arabiya.

4-La guerra civil en Yemen

El lunes Qatar también fue expulsado de la coalición liderada por Arabia Saudita para la intervención en la guerra civil en Yemen, donde el gobierno de Abd Rabo Mansur Hadi intenta recuperar la capital, Saná, capturada por los rebeldes hutíes.

A pesar de haber contribuido con soldados y aviones de guerra contra los hutíes, tanto Arabia Saudita como el gobierno de Hadi citaron el presunto apoyo clandestino a los rebeldes de parte de Qatar como una de las razones para romper relaciones diplomáticas, según estableció la agencia saudita Al Arabiya.

Las acusaciones se dieron en un momento de tensión dentro de la coalición árabe, ya que en abril el gobierno de Hadi acusó a los Emiratos Árabes Unidos de comportarse como un “ocupador” en lugar de un “liberador”.

5-Las relaciones ambivalentes con Irán

En su reciente visita a Riad, Donald Trump pidió a los países árabes que aíslen a Irán, adversario regional de Arabia Saudita, al tiempo que firmó un acuerdo militar con el anfitrión.

Esta aparente alineación del mundo árabe y sunita contra Irán pareció friccionar con una relación ambivalente que Qatar, miembro del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), mantiene con con la teocracia chiita, a la que evita criticar con la dureza que suelen emplear Arabia Saudita y los Emiratos.

Qatar mantiene una relación ambivalente con el régimen iraní. En la foto, el recientemente reelegido presidente Hassan Rohani (AP)

Qatar mantiene una relación ambivalente con el régimen iraní. En la foto, el recientemente reelegido presidente Hassan Rohani (AP)

De hecho, Doha y Teherán mantienen fuertes relaciones económicas en relación con la industria petrolera y gasífera. Ambos países comparten el yacimiento de gas más grande del mundo, el South Pars-North Dome, ubicado en el golfo Pérsico.

Así, los países del Golfo han acusado repetidas veces a Qatar de compartir la agenda política de Irán, a pesar de que sus relaciones diplomáticas empeoraron en 2016, cuando Arabia Saudita cortó sus vínculos con el país persa luego de que manifestantes atacaran su embajada en Teherán.

El lunes, tras el anuncio del bloqueo árabe a Qatar, la agencia estatal iraní Fars anunció que un funcionario del gobierno en Teherán ofreció enviar un cargamento de comida “en 12 horas” a Doha, ya que el cierre de fronteras terrestres comenzó a perjudicar el abastecimiento de alimentos.

6-Riqueza y posición en el mundo

Qatar se encuentra en la península del mismo nombre, al noreste de Arabia, y rodeado por el golfo Pérsico. Con un área total de 11.000 kilómetros cuadrados y 2 millones y medio de habitantes, el país tiene el PBI per cápita más alto del mundo, ajustado por el poder de compra: 141.542 dólares, según datos del Banco Mundial.

Cuenta demás con un índice de desarrollo muy alto, del 0,850, y un equilibrado coeficiente de Gini, que mide la distribución del ingreso, del 41,1.

Su moderna capital, Doha, y su aerolínea de bandera, Qatar Airways, son algunos de los símbolos del crecimiento que ha experimentado esta pequeña nación petrolera, que en 2022 organizará el mundial de fútbol de la FIFA.

Fuente: Infobae

Abás rompió inmediatamente las promesas que hizo a Trump

US President Donald Trump talks with Palestinian Authority President Mahmoud Abbas on May 23, 2017 in Bethlehem. (Photo by PPO via Getty Images)

Por Basam Tawil 

Después de que asegurara al presidente de EEUU, Donald Trump, que está educando a los palestinos en una “cultura de paz”, el presidente de la Autoridad Palestina (AP), Mahmud Abás, siguió ensalzando a terroristas con sangre judía en las manos.

Abás, que se reunió con Trump en Belén el 23 de mayo, dijo a los periodistas que se comprometía a trabajar con la nueva Administración norteamericana para alcanzar un “acuerdo histórico de paz con Israel”. Además, anunció su disposición a convertirse en “socio para la guerra contra el terrorismo en nuestra región y el mundo” y afirmó que él y su AP han estado promoviendo la “tolerancia y la coexistencia, y difundiendo una cultura de paz y de renuncia a la violencia”.

Las zalameras palabras de Abás no duraron mucho, sin embargo. Sólo horas después de que Trump abandonara la región, Abás y su AP volvieron a la incitación contra Israel, en vivo contraste con lo que Abás le dijo a Trump y a su enviado para Oriente Medio, Jason Greenblatt, con el que se reunió 48 horas después de su encuentro con Trump en Belén.

En una reunión con los líderes de Fatah celebrada en Ramala el 25 de mayo, Abás describió a los palestinos presos en Israel como “héroes”. Sus palabras venían a colación de una huelga de hambre protagonizada por más de mil presos palestinos, muchos de los cuales están cumpliendo largas condenas por asesinar o herir a cientos de israelíes. La huelga, que empezó el 17 de abril,está encabezada por Marwán Barguti, un cabecilla de la Fatah de Abás que está cumpliendo cadena perpetua por su participación en una serie de atentados durante la Segunda Intifada (2000-2005) en los que murieron cinco israelíes.

Refiriéndose a los terroristas condenados como “nuestros héroes”, Abás arremetió contra el Gobierno israelí por no rendirse a las exigencias de los huelguistas. “Nos mantendremos a su lado y les apoyaremos”, declaró. “Saldremos triunfantes y no permitiremos [a Israel] que derrote o humille a los prisioneros”.

El potente mensaje de Abás contradice su promesa a Trump y a su representante Greenblatt decesar todas las formas de incitación contra Israel. Al describir a los terroristas convictos como “héroes”, Abás está en realidad mandando el mensaje a todos los palestinos de que asesinar judíos es un acto noble y heroico.

Esa retórica da pie a muchos palestinos para que lancen ataques terroristas contra israelíes. Abás está llamando claramente a los palestinos a seguir los pasos de los terroristas y asesinos.

¿Es esta la manera que tiene Abás de promover una “cultura de paz” entre su pueblo? ¿Es esta su forma de animar a los palestinos a renunciar a la violencia?  

Menos de 24 horas después de la reunión entre Abás y Trump en Belén, en la que el primero prometió cesar todas las formas de incitación contra Israel, el Gobierno de la AP en Ramala reanudó sus mezquinos ataques retóricos contra Israel.

Los ataques se produjeron en respuesta a las celebraciones que marcaban el 50º aniversario de laliberación y reunificación de Jerusalén, y también a las visitas rutinarias y pacíficas de judíos al Monte del Templo.

En un comunicado que recuerda a los libelos de sangre medievales contra los judíos hecho público el 24 de mayo, la AP acusó a Israel de perpetrar “crímenes negros” contra Jerusalén y los palestinos y ensuciar los lugares sagrados islámicos de la ciudad. En él, la AP describía a los judíos que visitan el Monte del Templo como “colonos extremistas” y afirmó –falsamente– que tenían la mezquita de Al Aqsa en la diana. En realidad, los visitantes judíos nunca entran a la mezquita.

Es precisamente este tipo de retórica lo que lleva a los palestinos a lanzar ataques con cuchillos y a atropellar a israelíes. Durante el último año y medio, Abás, sus oficiales y las instituciones de la AP han estado desplegando una tóxica campaña de incitación en torno a las pacíficas y permitidas visitas de judíos al Monte del Templo. La incitación ha resultado en una ola de ataques terroristas contra los israelíes. ¿Cómo encaja esto en su promoción de la paz?

El primer ministro de Abás, Rami Hamdalá, antes y después de reunirse con Trump, se unió al coro de glorificación de los terroristas condenados. En un comunicado del 25 de mayo, Hamdalá, al que los occidentales definen a menudo como moderado y pragmático, declaró: “Celebramos la legendaria constancia mostrada por los caballeros de la libertad, nuestros heroicos prisioneros”.

Como su jefe Abás, Hamdalá también cargó duramente contra el Gobierno israelí por no cumplir las exigencias de los huelguistas de hambre, que incluyen más visitas de familiares, permiso para hacerse una foto con sus familias cada tres meses, más canales de televisión y aire acondicionado en las celdas y más acceso a los estudios universitarios.

Hamdalá y Abás están mandando el mismo tipo de mensaje a los palestinos: si asesináis a un judío, os ganaréis el título de “caballeros de la libertad”. Dicho de otro modo, Hamdalá está exhortando a los palestinos a que participen en actos de violencia contra israelíes.

Uno se pregunta cómo exactamente Abás y sus oficiales van a explicar estas declaraciones a Trump y la Administración estadounidense.

La experiencia ha demostrado que la glorificación del terrorismo y la yihad (guerra santa) sirve únicamente para alentar a más palestinos a tomar las calles y apuñalar o atropellar al primer judío que vean.

La negación palestina de los lazos de los judíos con el territorio y su historia en el mismo también sigue en su máxima potencia, a pesar de la promesa de Abás a Trump de que los palestinos no tienen ningún conflicto con los judíos o el judaísmo.

Horas después de que Trump abandonara la región, el portavoz de Abás, Nabil Abu Rudaineh, emitió un comunicado que ignoraba notablemente cualquier vínculo judío con el territorio. “Jerusalén Este, con sus lugares sagrados islámicos y cristianos, seguirá siendo la eterna capital del Estado de Palestina”, anunció. Nótese su deliberada omisión de cualquier referencia a los lugares sagrados judíos.

Esto no fue ni un lapsus linguae ni una declaración mal redactada por parte del portavoz de Abás. Fue más bien una negación intencionada de los derechos judíos sobre Jerusalén, incluido el Muro Occidental, al que los palestinos se refieren como parte integral de la mezquita de Al Aqsa y del que dicen no tiene importancia para los judíos. Esto siempre ha sido parte de la estrategia palestina: negar los derechos judíos y deslegitimar a Israel.

Abu Rudaineh, como su jefe Abás, parece tener bastante sentido del humor. Ha pedido al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que ponga fin a su “incitación diaria contra los palestinos y sus líderes”. ¿Y en qué consiste la “incitación” de Netanyahu? En que afirme que un Jerusalén unido seguirá siendo la capital indivisible de Israel.

Para el portavoz de Abás, esa afirmación es una clara “incitación”, no la glorificación de los terroristas; no la incendiaria retórica antiisraelí; no la continua negación de la historia y los derechos judíos.

La visita del presidente Trump a Israel resultó ser otra oportunidad para Abás y su AP de practicar sus habilidades para la mentira y el engaño. En inglés, todo sonaba estupendo. En árabe, en cambio, los mensajes enviados por Abás a su pueblo tenían el inconfundible soniquete del odio.

© Versión original (en inglés): Gatestone Institute
© Versión en español: Revista El Medio

Hamás y Fatah prefieren tener a su pueblo en la miseria antes que firmar la paz con Israel

Kefia palestina.

Por Evelyn Gordon 

Puede que Donald Trump y los grandes medios actúen como enemigos en muchos asuntos, pero son los más estrechos aliados en lo que respecta al proceso de paz israelo-palestino. Trump fantasea con hacer el la paz entre israelíes y palestinos, y los medios occidentales obvian diligentemente cualquier noticia que pueda trastocar esas fantasías, como lo que los dos regímenes rivales palestinos están haciendo a su propio pueblo.

Si los periodistas estuviesen haciendo su trabajo, harían a Trump y a sus asesores una sencilla pregunta: ¿cómo esperan exactamente que los palestinos hagan la paz con Israel, si sus dos regímenes han optado por privar a sus ciudadanos de las necesidades más básicas -electricidad y atención médica incluidas- para financiar el terrorismo antiisraelí?

A principios de este mes, un hospital árabe de Jerusalén que atiende principalmente a palestinos anunció que ya no aceptará pacientes de la Margen Occidental o de Gaza porque la Autoridad Palestina (AP) le debe tanto dinero que ya no le llega para comprar medicinas. El hospital, el Augusta Victoria, dijo que necesitaba urgentemente 23 millones de shékels (6,4 millones de dólares) para reponer existencias. La deuda impagada de la AP asciende a 150 millones (42 millones de dólares).

Las medicinas también escasean en Gaza, porque hace unas semanas la AP de Fatah dejó de pagarlas. Normalmente, la AP envía un cargamento de medicinas a la Franja cada dos meses. Pero el último llegó hace más de tres meses, y se han agotado los suministros de varios medicamentos. El régimen de Hamás en Gaza se niega a tomar cartas en el asunto.

Ambas partes tienen argumentos legítimos para exigir a la otra que pague. Hamás tiene su parte de responsabilidad, porque gobierna Gaza de facto, pero es la AP la que consigue miles de millones al año en ayuda extranjera para financiar las necesidades humanitarias tanto en la Margen Occidental como en la Franja. Sin embargo, las dos se niegan a comprometerse, y los residentes de Gaza están pagando los platos rotos.

Gaza lleva sufriendo graves cortes de luz durante más de un mes porque ni la AP ni Hamás están dispuestas a pagar el combustible para hacer funcionar la central eléctrica local. O, para ser más precisos, Hamás no está dispuesta a pagar la onerosa tasa que exige la AP, y ésta no está dispuesta a rebajarla. Los gazatíes se ven con sólo cuatro o seis horas de luz al día, lo que no sólo es un trastorno, sino que pone en riesgo sus vidas. Durante la última crisis, en enero, tres bebés murieron en sólo dos días a causa de los cortes de luz.

La crisis de enero terminó cuando Turquía y Qatar accedieron a financiar temporalmente el combustible. Pero su ayuda se ha agotado, y ningún país se ha ofrecido a renovarla. La situación ahora es tan mala que incluso la ONU, que suele encontrar el modo de culpar a Israel por todo,acusó a la querella entre Hamás y la AP de haber “agravado significativamente” las penurias de Gaza.

La única razón por la que la Franja tiene suficiente electricidad durante al menos unas pocas horas al día es que Israel ha empezado discretamente a asumir el coste de su otra fuente principal de energía, la electricidad que llega por las alambradas de alto voltaje del propio Israel. Hasta hace poco, la AP pagaba esa electricidad, pero el mes pasado anunció que ya no lo haría y Hamás —ni que decir tiene— se niega a hacerse cargo de ello.

¿Y qué pasa en la Margen Occidental? Sigue teniendo luz sin interrupciones sólo porque Israelacordó el año pasado condonar 130 millones de dólares de la inmensa deuda que tienen las compañías eléctricas palestinas con la Corporación Eléctrica Israelí (CEI). Dicho de otro modo, al igual que en Gaza, el contribuyente israelí asume la factura, porque Israel se preocupa más por la electricidad de los palestinos que la AP o Hamás.

Si todo esto estuviese ocurriendo simplemente porque ambos regímenes estuvieran en bancarrota, sería comprensible. Pero en realidad los dos tienen montones de dinero para su máxima prioridad: incentivar o financiar directamente el terrorismo contra Israel.

Por ejemplo, la AP gastó 129 millones de dólares el año pasado en el pago de unos salarios por encima de mercado para los terroristas presos en cárceles israelíes, y otros 175 millones para las familias de los terroristas que fueron abatidos cuando intentaban atacar a israelíes. Con otras palabras, toda su deuda con el hospital Augusta Victoria supone menos del 15% de lo que gasta en terroristas antiisraelíes cada año, mientras que la parte impagable de su deuda a la CEI ascendía a sólo un poco más del 40% de lo que se gasta en esos terroristas cada año. Así que no es que no pueda permitirse pagar la atención médica o la electricidad para su pueblo; simplemente considera prioritario pagar a los terroristas.

En cuanto a Hamás, recauda impuestos sobre absolutamente todos los bienes que entran en Gaza, lo que le da unos ingresos de cientos de millones de dólares al año. El último presupuesto anual que publicó, el de 2014, ascendía a 350 millones de dólares. Pero de esto gasta una cantidad estimada en 100 millones en dotaciones para atacar a Israel, incluyendo la fabricación y el tráfico de misiles y la excavación de cavar túneles terroristas transfronterizos. En comparación, incluso con el impuesto de la AP, el combustible para su central eléctrica cuestaunos 50 millones de shékels (14 millones de dólares). En otras palabras, su inversión anual en terrorismo antiisraelí cubriría más de siete meses del coste del combustible en Gaza, dando tiempo al menos a encontrar una solución más permanente, pero Hamás considera prioritarios los preparativos para atacar Israel.

Si los regímenes palestinos priorizasen alguna vez el bienestar de su gente por encima del terrorismo contra Israel, sería posible hablar de paz. Pero mientras matar israelíes sea la máxima prioridad para Hamás y Fatah, la idea de que cualquier sector palestino pueda firmar alguna vez un acuerdo de paz con Israel es absurda.

© Versión original (en inglés): Commentary
© Versión en español: Revista El Medio