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De la indiferencia de Europa hacia los crímenes de ETA a sufrir hoy el terror islamista en carne propia: Un apunte para Theresa May

Theresa May.

Por José L. Román.-

Comenzaré recordando, y no me cansaré de hacerlo, que los asesinatos de los terroristas vascos de la ETA tuvieron en principio como objetivo a militares, guardias civiles y policías, después, siguieron de manera indiscriminada contra cualquier español contrario a su ideología marxista leninista. Sólo durante los años 1979 y 1980, cerca de trescientos españoles fueron víctimas de esta banda criminal, entre los que perecieron ancianos, mujeres y niños.

Cuanto todo esto tenía lugar –y en esto permítanme que sea también reiterativo-, no hubo ningún gesto por parte de la Europa democrática que dejase meridianamente clara su postura contra los criminales. Por una parte Francia, nuestro vecino que ahora sufre el latigazo del terrorismo islamista, no sólo era santuario terrorista para los etarras, sino que allí llevaban a efecto los criminales su avituallamiento apoderándose de dinamita en depósitos de explosivos carentes de vigilancia, y de armas y vehículos para atentar después en España.

En cuanto a Bélgica, país que también es objetivo ahora de la barbarie islamista se negó, sistemáticamente, a extraditar a nuestro país a los terroristas vascos de la ETA que se encontraban en su territorio. Pero hay más, porque si Francia y Bélgica ya habían dado sobradas muestras de su posicionamiento a favor de los criminales, mucho más lejos llegó Suecia, donde su presidente socialdemócrata Olof Palme, solicitaba en público y con una hucha en las manos, donativos para ETA.

Pero, no hay que olvidar tampoco, a quien hoy es objetivo de los terroristas islámicos, Reino Unido. El odio que siempre mostraron los mandatarios ingleses contra España, y la prepotencia mostrada en el contencioso sobre Gibraltar desoyendo las resoluciones de la ONU y haciendo alarde de su potencia militar junto al Peñón, y la reciente campaña desatada contra nuestro pueblo mediante la que un exmandatario nos calificaba de “follaburros”, han sido muestras más que evidentes de la falta de consideración para con nuestra nación, y de carencia de apoyo y colaboración para combatir no solo al terrorismo etarra, sino de condolencia generalizada tras el brutal atentado de Atocha.

Nunca se convocó ninguna manifestación multitudinaria para arropar a España durante aquello años de terrorismo indiscriminado en nuestro país; nadie levantó la voz contra aquellos criminales en Europa y por tanto en Reino Unido, ni tuvo tan siquiera un mensaje de condolencia para con las víctimas inocentes.

La diplomacia española, con Felipe González en la poltrona, consiguió firmar un acuerdo con Francia para terminar con el santuario terrorista, pero a cambio, el gobierno galo logró frenar nuestras exportaciones agrícolas a su antojo; dando carta blanca para que sus firmas más relevantes tomasen posiciones en nuestro país y gestionasen sin impedimentos el comercio multimillonario de alimentación, complementos para el hogar y bricolaje, y les comprásemos a través de contratos de miles y miles de millones de euros, el tren de alta velocidad.

Una cosa es la obligada solidaridad para con la víctima ante cualquier acto terrorista, y otra muy distinta el apoyo incondicional y unánime a la víctima por tratarse de quien se trata. Lo primero, debería ser norma de conducta y de obligado cumplimiento; lo segundo, no deja de ser una muestra más de la subordinación ante el poder militar y económico, que nada tiene que ver con aquella solidaridad a la que se hace referencia: Tanto tienes tanto vales.

Girando atrás la mirada, mucho pesa todavía en el ánimo de cientos de miles de españoles el comportamiento de Reino Unido frente al terrorismo. Su actitud ante el mismo de indiferencia abierta, era irritante. Daba la impresión de que como en algunas ocasiones dejaron entrever, había dos clases de terrorismo, el de ETA en España, que les traía sin cuidado, y el del IRA en su territorio, que era el malo, y al que había que combatir porque se había cebado de un modo cruel contra ellos.

Usted señora May, como los mandatarios de España, Francia, Bélgica o Alemania, imbuidos, dirigidos y controlados por los artífices del Nuevo Orden Mundial, se niegan a reconocer, a pesar de la barbarie y de la sangre inocente derramada, que el terrorismo yihadista, consecuencia directa de la guerra declarada por el islam a Europa, no se combate con velas encendidas, minutos de silencio, lazos negros o manos pintadas de blanco. Hace falta dejar de lado a esos dirigentes malintencionados y suicidas del NOM, y hacer frente al monstruo que nos acecha con todos los medios a nuestro alcance hasta sus últimas consecuencias. De lo contrario, despidámonos todos de todos, y de lo que hoy se llama Europa.