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Romper con Irán, cerrar Al Jazeera y otras 10 condiciones que los países árabes le exigen a Qatar para recomponer su relación

El grupo de ocho naciones que el pasado 5 de junio cortó los vínculos diplomáticos con el emirato por su apoyo al terrorismo envió una lista de demandas para negociar la solución del conflicto

El rey de Arabia Saudita, Abdulaziz bin Salman

El rey de Arabia Saudita, Abdulaziz bin Salman

Arabia Saudita, Egipto, Baréin, Emiratos Árabes Unidos y sus aliados ofrecieron a Qatar una incómoda salida de la crisis desatada el 5 de junio. Acaban de enviar a Doha una lista de 12 condiciones que el emirato debería cumplir para recomponer la relación, según informó la cadena saudí Al Arabiya.

La ruptura se produjo por la persistencia de Qatar en su estrategia de financiar el terrorismo y socavar la estabilidad de Oriente Medio para acumular poder. No era algo nuevo o desconocido, pero a principios de este mes llegó a un punto de no retorno que desató esta crisis regional.

Las demandas fueron formalmente entregadas por Kuwait, que actúa como mediador en el conflicto. Los países árabes le dieron al emirato un plazo de diez días para cumplir con los pedidos.

Por su parte, Qatar ha negado todas las acusaciones, aunque se ha mostrado abierto a negociar y no ha tomado represalias contra los ciudadanos de sus vecinos. Además, como señal de buena voluntad, felicitó el miércoles al nuevo heredero de Arabia Saudita, Mohamed bin Salman.

El emir de Qatar, Tamim bin Hamad al-Thani (Reuters)

El emir de Qatar, Tamim bin Hamad al-Thani (Reuters)

Éstas son las 12 condiciones exigidas por Riad y sus socios a Doha:

1. Cortar las relaciones diplomáticas con Irán, país al que también acusan de apoyar el extremismo. La cercanía creciente con Teherán es una de las claves para entender el quiebre diplomático.

2. Cerrar la cadena Al Jazeera, que fue lanzada por el gobierno qatarí en 1996 y que rápidamente se convirtió en la más influyente de Oriente Medio. En muchas ocasiones utilizó su poder para promover el discurso de líderes terroristas, por eso Arabia Saudita y otros países clausuraron sus oficinas.

3. Alinearse militar, política, social y económicamente con el resto de los países del Golfo Pérsico.

4. Cortar todos los lazos con organizaciones terroristas, especialmente con los Hermanos Musulmanes, el Estado Islámico, Al Qaeda y Hezbollah, declarándolos a todos formalmente como grupos terroristas.

Un estudio de Al Jazeera

Un estudio de Al Jazeera

5. Cerrar las cadenas de medios que Qatar financia directa o indirectamente, como Arabi21, Rassd, Al-Araby Al-Jadeed y El Ojo de Medio Oriente.

6. Terminar con todas las formas de financiamiento a individuos, grupos y organizaciones que han sido catalogados como terroristas por Arabia Saudita y sus aliados.

7. Entregar a figuras terroristas y a individuos buscados por el grupo de países árabes.

8. Terminar con las interferencias en los asuntos internos de países soberanos. Dejar de ofrecer la ciudadanía a personas buscadas por otros estados de la región, y revocar la ciudadanía a quienes violan las leyes de esos países.

9. Poner fin a todos los contactos con la oposición política en Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Egipto y Baréin.

Recep Erdogan, el presidente turco (AP)

Recep Erdogan, el presidente turco (AP)

10. Ofrecer un resarcimiento económico para compensar las pérdidas humanas y de distinta índole causadas por las políticas aplicadas en estos años.

11. Cerrar la base militar de Turquía en Qatar. El régimen de Recep Erdogan se convirtió en uno de los principales apoyos del emirato desde el comienzo de la crisis, enviando alimentos y agua para compensar el veto comercial impuesto. El Parlamento turco ratificó en estos días un acuerdo cerrado el pasado abril que preveía el envío de tropas, que comenzaron a desplegarse este jueves.

12. Permitir que haya auditorías mensuales durante el primer año posterior a la firma del acuerdo, trimestrales durante el segundo año, y anuales a lo largo de la década siguiente.

Las perspectivas de que Qatar cumpla con estas condiciones en diez días son prácticamente nulas. Por lo pronto, tras conocer la lista, Turquía advirtió que no tiene pensando cerrar su base.

Infobae

Juego de tronos en Arabia Saudí: ¿qué ha pasado?

Resultado de imagen para imagenes de Mohamed bin Salman

Por David Andrew Weinberg 

El miércoles por la mañana, horario local, el rey Salman de Arabia Saudí destituyó a su heredero, el príncipe Mohamed ben Nayef. En su lugar, puso a su hijo favorito, Mohamed ben Salman. Aunque éste ha ejercido de heredero secundario desde abril de 2015, su ascenso y la destitución de Ben Nayef tendrán consecuencias de largo alcance en el más poderoso Estado del mundo árabe, reforzando las vastas reformas económicas de Ben Salman, el activismo saudí en política exterior y el alineamiento del reino con Emiratos y contra Qatar.

La destitución de Mohamed ben Nayef (a los que los funcionarios norteamericanos denominan “MbN”) es un caso notable de caída desde las cimas del poder. Hace sólo dos años era considerado “la estrella emergente de la familia real saudí” y “el alto cargo saudí preferido por los americanos”. Cuando el rey Salman asumió el poder, en enero de 2015, puso a Ben Nayef el segundo en la línea sucesoria: era la primera vez en medio siglo que un monarca saudí colocaba en tal lugar a alguien que no fuera su hermanastro. Sólo tres meses después, el monarca situó a MbN en la primera posición en la línea sucesoria.

Sea como fuere, los observadores llevaban tiempo especulando con que el rey podría remover a MbN para asegurarse de que el trono lo heredase su propio hijo, Mohamed ben Salman (MbS). En abril de 2015, cuando el rey promovió a MbN como príncipe heredero, MbS fue elegido segundo en la línea sucesoria. Desde entonces, MbS ha ido opacando a su primo en los medios y ha ido acumulando un importante número de roles, lo que le ha valido el alias de Señor Todo.

Mohamed ben Salman tiene sólo 31 años y ha ido medrando al amparo de su padre. Cuando Salman se convirtió en rey, en 2015, convirtió a Mohamed en el ministro de Defensa más joven del mundo. A MbS se le confió enseguida el Consejo para los Asuntos Económicos y de Desarrollo y fue designado presidente de un consejo supremo de nuevo cuño encargado de supervisar Saudi Aramco, el gigante energético estatal.

MbS toma ahora de Ben Nayef los papeles de príncipe heredero y viceprimer ministro, mientras conserva la cartera de Defensa. En cuanto a Ben Nayef, ha sido despojado también de la cartera de Interior, que le ha sido confiada a un sobrino de 33 años.

Quizá la más notable consecuencia de este terremoto sea el refuerzo de las reformas económicas que están teniendo lugar en el reino. MbS ha capitaneado personalmente el ambicioso programa Visión 2030, que pretende potenciar la creación de empleo y hacer la transición de una economía basada en la extracción de hidrocarburos a otra basada en sectores intensivos en mano de obra. MbN, por su parte, era visiblemente reacio al plan y podría haberlo arrumbado de haber accedido al trono.

MbS además está muy identificado con la denominada Doctrina Salman, que aboga por que el reino sea más proactivo militarmente hablando allende sus fronteras. Él fue quien lanzó la empantanada guerra saudí contra los rebeldes yemeníes respaldados por Irán, lo que condujo a la creación de una alianza militar islámica contra el terrorismo que excluye a Teherán y a varios de sus Estados satélites. Asimismo, ha buscado poner los mimbres de una industria local de defensa. A Ben Salman se le ha confiado también la gestión de las relaciones con la Administración  Trump.

Finalmente, la emergencia de Ben Salman es una buena noticia para Emiratos y una mala para Qatar. MbS ha apoyado entusiásticamente al gobernante de facto de Emiratos, Mohamed ben Zayed al Nahyan, y se piensa que el responsable de la ruptura de relaciones con Qatar por el apoyo de Doha al extremismo islámico. MbN, en cambio, estaba próximo a los gobernantes cataríes.

No hay trazas de un rechazo organizado a las últimas decisiones del rey, y la televisión saudí ha emitido repetidas veces las imágenes de MbN jurando lealtad al nuevo príncipe heredero. No está claro si Mohamed ben Salman retrocederá en cuestiones como la incitación religiosa o los derechos de las mujeres, aunque no se espera que apoye reformas pro derechos civiles, que podrían constreñirle en su ejercicio del poder.

Para bien o para mal, la promoción de Mohamed ben Salman sugiere que esta monarquía saudí más activista ha llegado para quedarse.

© Versión original (en inglés): Foundation for Defense of Democracies (FDD)
© Versión en español: Revista El Medio

Ultimátum saudita a Qatar: cortar los lazos con Irán y cerrar Al Jazeera

Los países árabes que encabezaron la crisis con Qatar han enviado una lista de demandas, a través Kuwait, al emirato árabe con la intención de negociar la solución del conflicto diplomático iniciado el pasado 5 de junio, informó la cadena saudita Al Arabiya.

Arabia Saudita, Egipto, Bahréin y Emiratos Árabes Unidos (EAU) han redactado una serie de puntos para iniciar la negociación para solventar la crisis con el pequeño país, al que acusan de financiar el terrorismo y socavar la estabilidad de Oriente Medio.

Según el canal, estos Estados pidieron, a través de Kuwait, que actúa como mediador en el conflicto, cortar las relaciones diplomáticas con Irán, país al que acusan también de apoyar el extremismo.

Guardia Revolucionaria de Iran
Guardia Revolucionaria de Iran

Asimismo, exigieron a Doha el cierre del canal qatarí Al Jazeera, cuyas oficinas en esos tres países están siendo clausuradas, medida a la que se ha sumado también Jordania, mientras que en Egipto el canal fue cerrado en 2013.

Otro de los puntos solicitados fue el cierre de la base militar turca en el emirato.

Turquía apoya a Qatar desde el comienzo de la crisis, y ha enviado alimentos y agua para compensar el veto comercial impuesto por Arabia Saudita.

Asimismo, ha reforzado su presencia militar en el país árabe, pues dos días después de que Arabia Saudita cortara las relaciones con Qatar, el Parlamento turco ratificó un acuerdo cerrado el pasado abril que preveía el envío de fuerzas a Qatar, que comenzaron a desplegarse.

Los Estados árabes dieron un plazo de diez días a Qatar para que se cumplan estas demandas.

Qatar ha negado todas las acusaciones, pero las autoridades del país han afirmado que están abiertas a negociar y no han tomado represalias contra los ciudadanos de los países árabes.

En un intento de normalizar las relaciones, el Gobierno de Qatar felicitó al nuevo heredero de Arabia Saudita, Mohamed bin Salman. 

Aurora

El nombramiento de Bin Salman como heredero al trono saudí causará un impacto positivo para Estados Unidos e Israel.

El viaje de Trump a Riad y Jerusalén en mayo, puso la primera piedra para la creación de un nuevo bloque árabe sunita, Estados Unidos e Israel, con el hijo del Rey Salmán como rey saudí actuando como cable de alta tensión. También consolidando la cooptación de Israel.

La decisión del rey saudí para elevar a su hijo, el príncipe Mohammed bin Salman, de 31 años, para coronarse como príncipe y heredero al trono, en lugar de su primo Mohammed bin Nayef, como parte de una amplia remodelación, no es simplemente un asunto interno de la jerarquía real , sino un evento internacional que cambia el juego.

Los analistas de Debkafile ven esto como el resultado de un proceso global y regional iniciado por Donald Trump poco después de que se instaló en la Casa Blanca en enero. Con su nombramiento como gobernante de facto del reino del aceite, el hijo del rey de Arabia está listo para entrar en el lugar asignado para formar una nueva alianza estadounidense-árabe-israelí que tratará de dominar los asuntos del Oriente Medio. Israel será aceptada en una alineación regional por primera vez junto a las naciones árabes sunitas más fuertes, ya que todos comparten objetivos similares, especialmente el objetivo de detener a Irán.

El viaje de Trump a Riad y Jerusalén a principios de mayo puso la primera piedra para la creación del nuevo bloque árabe sunita, Estados Unidos e Israel para hacer frente a la agrupación chiita de Irán y también para consolidar la cooptación de Israel. 

Este bloque está en su infancia y aún tiene que mostrar capacidad de resistencia y demostrar que tiene la sabiduría para poder imponer sus políticas. Sin embargo, sus contornos han tomado forma. El Presidente de Estados Unidos Donald Trump está asumiendo el papel principal junto con el Príncipe Mohammed bin Salman de Arabia Saudita, el jeque Mohammad bin Zayed Al Nahyan de los Emiratos Árabes Unidos, otro príncipe de la corona, el presidente de Egipto, Abdul-Fatteh El-Sisi, y el primer ministro de Israel Binyamin Netanyahu.

Tres de esos líderes ya mantienen fuertes lazos directos, aunque discretos con el primer ministro de Israel, su sistema de seguridad, sus militares y varias agencias de inteligencia.

En una conferencia el martes, 20 de junio de jefe de personal de Israel, el teniente general Gady Eisenkott, habló de las relaciones encubiertas entre las FDI y algunas naciones árabes, que no quiso nombrar. Es evidente que hay mucho que hacer bajo la superficie en el campo político, económico, financiero, de inteligencia y militar.

Los acontecimientos recientes en la región apuntan ya a que el presidente Trump actúa sobre cuestiones importantes, como la confrontación con Irán, la guerra contra el terrorismo, el conflicto sirio y la intervención de Estados Unidos en el conflicto de Yemen, con el asesoramiento de los dos príncipes herederos árabes en lugar del Secretario de Defensa, James Mattis, y el secretario de Estado Rex Tillerson.

Esto se demostró sorprendentemente cuando Trump hizo caso omiso a la recomendación de Tillerson de aplicar la diplomacia para resolver el conflicto que llevó a las cuatro naciones árabes a boicotear a Qatar, con los saudíes a la cabeza, mientras que el presidente exigió medidas enérgicas para detener la financiación de los terroristas de Qatar. Por lo tanto, optó por la postura agresiva de Arabia Saudita y los EAU contra el gobernante de Qatar, Sheikh Tamim bin Hamad Al Thani.

Estos desarrollos tienen que ver en gran medida con las relaciones ruso-estadounidenses. Los dos príncipes herederos mantienen vínculos activos con el presidente Vladimir Putin. Ellos podrían, por supuesto, actuar como intermediarios para suavizar las relaciones entre la Casa Blanca y el Kremlin. Pero, por otro lado, su influencia podría ser contraproducente si lo que se quiere es evitar una confrontación directa entre EE:UU. y Rusia en Siria. Es difícil ver a Washington y a Moscú llegar a un acuerdo en Siria en este momento, cuando el primero está estrechamente vinculado a Arabia Saudí y los EAU, mientras Moscú mantiene relaciones estrechas con Teherán. 
Las relaciones en evolución entre los EE.UU., Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Egipto e Israel son una fuente de optimismo para que el presidente Trump pueda trabajar en las perspectivas de tratar de lograr un acuerdo de paz entre Israel y Palestina, una visión que eludieron todos sus predecesores en la Casa Blanca, mientras durante décadas existían  barreras entre las naciones árabes moderadas y el Estado judío.

Los primeros pasos hacia este objetivo están apenas en construcción. Incluirán exponer partes de su interacción oculta a la luz del día, así como este tipo de acciones simbólicas importantes, como la apertura de cielos árabes para el paso de los vuelos comerciales israelíes, o enlaces telefónicos directos.

Se espera que todo esto suceda, no durante una noche, sino durante años, sobre todo porque hasta el momento no hay ninguna oposición a que el proceso siga adelante en el mundo árabe, incluyendo a Arabia Saudita, y también a los Estados Unidos. Los críticos ven a Mohammed bin Salman como un reformador social, que ha impuesto su marca en la parte económica del país y ha sido un visionario en casa, por ser demasiado joven, impetuoso e impaciente para gobernar el reino. Su decisión de enredar a Arabia Saudita en la guerra de Yemen, una guerra que muchos creen que no puede ganar, es puesto como evidencia de su naturaleza imprudente.

Pero el arranque que Trump le dio a este nuevo proceso en Riad el 21 de junio del 2017, fue un gran paso adelante, que junto con la formalización por parte del rey Salman del papel de su joven hijo, podría ser catalogado como el evento más cambiante y agitador en el reino saudí. El Rey Salman obtuvo el apoyo de 31 de los 34 miembros del Consejo de países árabes para confirmar al príncipe Mohamed Bin Salman como príncipe de la corona, así como viceprimer ministro y ministro de Defensa.

Fuente: Debkafile

El ‘gran juego’ que oculta el bloqueo a Qatar: ¿Por qué es ahora el ‘patito feo’ de Oriente Medio?

¿Qué ha pasado para que antiguos aliados árabes decidieran bloquear política y económicamente a Qatar? ¿Podrá este pequeño país sobrevivir con todos sus vecinos en contra?

El 'gran juego' que oculta el bloqueo a Catar: ¿Por qué es ahora el 'patito feo' de Oriente Medio?

El emir de Catar, Tamim bin Hamad al-Thani
Faisal Al Nasser / Reuters

Catar, un país pequeño, pero que pasa por ser uno de los más ricos del mundo, se ha convertido de repente en una nación ‘repudiada’ por sus vecinos y viejos aliados en Oriente Medio: Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Baréin y Egipto. Mientras, Turquía e Irán, el principal rival de los países arábigos sunitas, mantienen su apoyo a Doha y asisten al país con alimentos y otros productos básicos que casi no produce.

‘Oficialmente’, el bloqueo económico y político se activó a raíz de escándalo vinculado a un ‘hackeo’, cuando la agencia catarí QNA publicó declaraciones de Tamim al Thani, emir de Catar, en las que expresaba su apoyo a Irán y a Hamás. Aunque estas palabras fueron después desmentidas y la agencia afirmó que había sido ‘hackeada’, el bloqueo se puso en marcha y continúa a día de hoy, lo que pone de manifiesto que, en realidad, oculta un profundo conflicto de intereses en la región.

¿Qué país financia a qué organización terrorista?

Para imponer un bloqueo diplomático y económico a Doha, Riad se escudó en acusaciones de desestabilización de la región por el apoyo de Catar a los grupos vinculados con Irán y con los islamistas de Hermanos Musulmanes, pero sobre todo por apoyar a terroristas. De esta forma Riad buscó desviar la atención de otras acusaciones similares lanzadas en su contra por el presidente de EE.UU., Donald Trump, escribe la experta Mariana Bélenkaia para el Centro Carnegie de Moscú.

Según ella, los expertos no se pueden poner de acuerdo sobre cuál de estos dos países, Arabia Saudita y Catar, financia a cuál de las principales organizaciones terroristas en Siria, el Estado Islámico (EI) y el Frente Al Nusra. Así, mientras unos opinan que la financiación del EI proviene de fondos saudíes y la del Frente Al Nusra de los cataríes, otros piensan que es, precisamente, al revés. Lo mismo se puede plantear sobre EAU y Kuwait.

Castigo por su amistad con Irán

Otro motivo para justificar este bloqueo sería la “política demasiado desafiante” de Catar, país cuya riqueza le ha permitido actuar de forma “poco ordinaria” e independiente de Riad, buscando más influencia en la región, según la experta. Catar mantiene vínculos abiertos tanto con Israel, como con Irán, con el que “comparte de pacíficamente uno de los yacimientos del gas más grandes en el mundo, el South Pars-North Dome”, recuerda Bélenkaia.

“Ahora, en el marco de la campaña antiiraní emprendida por Arabia Saudita con la bendición del presidente de EE.UU., Donald Trump, a Riad le llegó la hora de rendir cuentas con Irán”, opina Belenkaia.

En qué se traduce el bloqueo a Catar

  • El 5 de junio Arabia Saudita, EAU, Baréin y Egipto rompieron relaciones diplomáticas con Catar. Más tarde hicieron lo propio Maldivas, Mauricio, Mauritania y el gobierno provisional de Libia. Jordania y Yibuti rebajaron el nivel de sus misiones diplomáticas, mientras que Senegal, Níger y Chad retiraron a sus embajadores.
  • A partir del 18 de junio Arabia Saudita decretó el cierre completo de su única frontera terrestre con Catar, a través de la cual adquiría la mayoría de productos básicos.
  • Doha fue excluida de la coalición arábiga que combate a los hutíes en Yemen.
  • Arabia Saudita, EAU y Egipto vetaron la señal de la cadena de televisión catarí Al Jazeera y otros recursos de información de este país.
  • Kuwait y Omán son los dos únicos países del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo que no se han unido a este bloqueo.

¿Cederá Catar?

El cierre de su única frontera terrestre y la amenaza de bloqueo marítimo representan una grave amenaza para Catar, que “depende casi totalmente de las importaciones”, recuerda la experta. Sin embargo, este país tiene recursos suficientes para seguir adelante,  pese a la presión, con su política independiente.

Los ‘activos’ en disposición de Catar

  • Catar es uno de los mayores exportadores de gas del que dependen no solo sus ‘vecinos’ —EAU, Kuwait y Egipto—, sino también países como Japón o India, recuerda Bélenkaya.
  • La cadena de televisión catarí Al Jazeera goza de mucha influencia en toda la región árabe y jugó un papel muy importante “organizando protestas” en Egipto, Libia y Siria durante la Primavera Árabe, recuerda la experta.
  • Además del apoyo que le dispensa Irán, Catar cuenta con el fuerte respaldo de Turquía, ya que la ideología del partido gobernante turco y de los Hermanos Musulmanes, cuyos líderes se encuentran refugiados en Doha, “es casi idéntica”.
  • En 2003 EE.UU. trasladó de Arabia Saudita a Qatar su base militar, un factor de gran importancia geoestratégica en Oriente Medio.
  • En Catar se encuentra la ‘sede’ de la organización palestina Hamás.

El futuro de Catar depende mucho de si los países liderados por Arabia Saudita deciden o no iniciar el bloque marítimo, lo que supondría “un precio demasiado alto para la economía mundial”, opina Mariana Bélenkaia.

“Nadie necesita la guerra, así que se trata de una chantaje y reparto del poder en la región”, opina. “Sería ingenuo pensar que el abandono por Catar de la arena política resolverá los problemas del Oriente Medio y conduce a la victoria sobre el terrorismo”, concluye la experta.

Fuente: RT

¿Por qué Qatar y por qué ahora?

El eje es la lucha contra la Hermandad Musulmana

Por: Eran Lerman

El famoso tweet del jeque qatarí Tamim, que insta a una línea suave hacia Irán, podría ser auténtico (como dicen los saudíes) o un engaño deliberado (como los qataríes se apresuraron a reclamar), pero el ataque posterior contra Qatar tiene poco que ver con Irán.
Qatar no es un representante iraní: en la práctica, los qataríes financian las fuerzas anti-iraníes en Siria y se unieron a la guerra contra los hutíes (pro-iraníes) en Yemen.

La fuerza motriz detrás de la crisis actual está en otra parte. El “campo de la estabilidad”, dirigido por Arabia Saudita y Egipto, ahora está consolidando sus filas. Qatar y Turquía son particularmente desagradables desde un punto de vista egipcio, ya que la guerra en la que están luchando por el poder en Libia sigue aumentando.

De acuerdo con el mensaje contundente del Presidente Trump “Échalos fuera”, Egipto ya no está dispuesto a tolerar la ambigüedad hacia los grupos terroristas y las fuerzas islamistas.
Con el colapso del Estado Islámico en Mosul y Raqqa ahora a la vista, es aún más importante asegurar que la Hermandad Musulmana y sus aliados regionales no estén en posición de beneficiarse en el terreno.

Los qataríes, ideológicamente orientados hacia la Hermandad Musulmana, tienen vastos recursos a su disposición: además de los ingresos por gas, sus fondos soberanos tienen una serie de activos rentables, desde los almacenes Printemps hasta el club de fútbol de Barcelona.
A lo largo de estos años de turbulencia, Qatar ha estado utilizando esos recursos junto con su brazo mediático, Al Jazeera TV, para socavar la estabilidad de las fuerzas moderadas en el mundo árabe, glorificar a Hamás y justificar actos de violencia y subversión. Qatar ha ganado así la ira y la frustración de sus vecinos preocupados.

Pero, ¿cuál fue el desencadenante específico que llevó a los vecinos árabes de Qatar a actuar de manera mucho más agresiva que en 2014, cuando forzaron a la familia gobernante de Al Thani a dejar de hostigar al régimen de Sisi en Egipto o al menos atenuar el ataque frontal de Al Jazeera?
La causa directa citada por los saudíes y sus aliados parece falsa: un tweet, presumiblemente enviado por Emir Sheikh Tamim, que pide una mejor relación con Irán (y por lo tanto contradice el espíritu de la cumbre de Riyad). Los qataríes se apresuraron a argumentar que todo aquello era un engaño. Incluso si es genuino, sin embargo, el tweet apenas es suficiente para establecer a Qatar como un proxy iraní.

Enormes sumas de dinero de Qatar han inundado las arcas de los enemigos jurados de Irán en la guerra siria; y Qatar se alineó con sus colegas del Golfo para luchar contra el levantamiento de los hutíes patrocinado por Irán en Yemen. Es cierto, que parecía menos entusiasta sobre el tono estridente anti-iraní en Riad, pero su afiliación, a lo largo de este período de conmociones regionales, ha sido con la Hermandad y sus derivados, tales como Hamás. Ha trabajado en contra y no con los iraníes, a menudo junto con la Turquía de Erdoğan para promover la agenda de la Hermandad.
Es precisamente esta afiliación la que distingue a Qatar de los otros cinco miembros del Consejo de Cooperación del Golfo.

En primer lugar, se está cerrando filas después de un largo período de tensión entre Arabia Saudita y Egipto sobre las islas del Mar Rojo y sobre cuestiones de política en Yemen y Siria. El apoyo de los saudíes es vital para la economía de Egipto, pero la seguridad y la estabilidad de Egipto son igualmente importantes para el conjunto del campo regional. De ahí la necesidad de mantenerse junto a Sisi en la escalada de la lucha contra el apoyo de Qatar a la Hermandad Musulmana, el enemigo jurado de Sisi.

Una brutal guerra por el poder está ahora en marcha en lo que una vez fue Libia. Los elementos afiliados a la Hermandad dominan el gobierno internacionalmente reconocido en Tripolitania (oeste) y están siendo expulsados en el centro de Libia por las fuerzas del propio Ejército Nacional Libio bajo el aliado de Egipto, el Mariscal Khalifa Haftar. Ahora que la visita de Trump ha puesto viento fresco en sus velas, ha llegado el momento de usar esta nueva fuerza para sacar a Qatar, brutalmente si es necesario, del campo de la Hermandad y forzarlo a formar parte de la línea pro-saudita.

Además, el terreno está cambiando, regional y globalmente, por la cuestión del apoyo a los grupos terroristas. Nunca ha habido duda de que la generosidad qatarí a menudo terminó, deliberadamente o como resultado de falta de controles, en manos equivocadas. En el contexto de los horrores de Manchester y Londres, el nivel general de tolerancia para los terroristas de cualquier color -incluyendo a Hamás- es ahora cercano a cero, como lo hizo ver Trump en Riad y en Belén, donde reprendió en público a la Autoridad Palestina en público por su incitación). Lo que una vez fue descartado como un mal necesario ya no está siendo racionalizado. Los qataris se están quedando sin excusas, y los informes de los terroristas de Hamás que fueron enviados (¿a Malasia?) sugieren que la presión podría estar dando sus frutos.

Una vez que el Estado Islámico desaparezca, la pregunta principal en Siria y en Irak será la siguiente: ¿será capaz Irán de consolidar un corredor contiguo bajo su control desde Irán hasta el Mediterráneo, o las “fuerzas de estabilidad”, con Jordania en un papel muy sensible, podrán evitar que esto suceda? La perspectiva de luchas decisivas por delante es una razón más para que el campo dirigido por Arabia Saudita consolide su posición al reducir la margen de maniobra de que gozaban algunos de sus rivales en el mundo árabe sunita.
Este vigoroso juego de poder de los aliados de Estados Unidos (que también son socios de Israel en el campo de la estabilidad, ampliamente definido) plantea desafíos y beneficios estratégicos. La Fuerza Aérea de Estados Unidos no puede reemplazar sus instalaciones en Qatar repentinamente, con toda probabilidad, presionará a la administración para evitar una ruptura total con Doha. En general, es probable que la política estadounidense se centre en obtener de Qatar el tipo de cambios visibles en las políticas que permitan levantar la prohibición lo antes posible.

Para Israel, la ambición de Qatar de manejar la situación en Gaza es una amenaza. Como se manifestó durante los combates en 2014, fue en El Cairo, no en Doha (o Ankara), que Israel quiso que se arreglara el juego final. Sin embargo, el flujo de fondos de Qatar a Gaza es bienvenido, en la medida en que se utiliza para evitar la posibilidad de una crisis humanitaria.
Una vez más, el mejor resultado no sería que Qatar fuera eliminado por completo, sino  establecer una distinción más clara entre albergar redes terroristas (que deben terminar de inmediato) y prestar apoyo económico a una población necesitada.
Fuente: BESA Center.

 

¿Una nueva conflagración en Gaza?

Por :Pablo Sklarevich

La crisis diplomática entre Arabia Saudita y Qatar, está desatando olas que sobrepasan la vecindad del Golfo. Particularmente, se comienza a percibir la posibilidad de una nueva escalada bélica entre el ejército de Israel y el grupo islamista Hamás.
El presidente de la Autoridad Palestina, y líder del movimiento Fatah, Mahmud Abbás, ha aprovechado para aumentar la presión y reducir la electricidad a su rival, Hamás, cuyo patrocinador financiero Qatar parece haber caído en desgracia.
Una delegación de Hamás, encabezada por su nuevo líder en Gaza, Yahyia Sinwar, se reunió el jefe de la Inteligencia egipcia, general Khaled Fawzy, durante nueve días en El Cairo.
Hamás es el desprendimiento palestino de los Hermanos Musulmanes, el grupo que gobernaba en El Cairo hasta fue derrocado por el mariscal de campo Abdel Fattah a Sisi, en junio de 2014. Por lo que no hay amor entre los militares de Egipto y Hamás.
Los oficiales de El Cairo no temen a una explosión en la Franja. Ellos están dispuestos a sacrificar hasta el último soldado israelí en una posible nueva conflagración con Hamás.
La reunión en El Cairo fue un fracaso para Hamás. Según el diario saudita A Sharq al Awsat, editado en Londres, Egipto entregó una pesada lista de exigencias a Hamás, que incluye la entrega de diecisiete hombres buscados bajo cargo de terrorismo, más protección en la frontera, el cese del contrabando de armas hacia el Sinaí e información sobre el movimiento de combatientes hacia Gaza, a través de los túneles transfronterizos.
Como si fuera poco, el jefe político de Hamás, Ismail Haniyeh, que pretendía sellar los detalles de la renovación de los lazos con Irán, no ha recibido el visto bueno de El Cairo para viajar a Teherán y permanece encallado indefinidamente en la Franja.
Mientras tanto, algunos ministros del Gabinete de Jerusalén han desempolvado el viejo plan colosal de construir una isla artificial, como puerto de ultramar, para darle oxígeno a Gaza. Tal vez, a pesar de que Hamás aún no se ha ido; ya lo empiezan a extrañar.