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Cuando los mejores aliados de Hamás son los tribunales de Israel

Hamas

Por Evelyn Gordon 

Cuando el primer ministro Netanyahu se dirija a la Asamblea General de la ONU*, sin duda dedicará parte de su discurso a la necesidad de combatir a las organizaciones terroristas. Lo que probablemente no dirá es que en Israel esa batalla se ve muchas veces obstaculizada por el activismo judicial desatado de la Corte Suprema, como evidenció la semana pasada laestupefaciente sentencia que niega al Gobierno el derecho de revocar el permiso de residencia en Israel a individuos que trabajen en el Legislativo o en el Gabinete palestinos en representación de Hamás.

En 2006, tres residentes palestinos de Jerusalén Este fueron elegidos para el Parlamento palestino en representación del partido Cambio y Reforma, afiliado de Hamás, mientras que un cuarto fue nombrado para el Gabinete palestino en representación de dicha formación. Israel respondió revocándoles sus derechos de residencia.

A la mayoría de la gente esto le parecería de puro sentido común. Trabajar para un Gobierno extranjero justifica la revocación de la ciudadanía en numerosas democracias, pues se considera que para ocupar un puesto de decisión en el Gobierno de un país es necesario un determinado nivel de compromiso con el mismo, lo que entra en conflicto con la lealtad debida al otro país. De hecho, tanto Estados Unidos como Israel tienen normas de este tipo; es por eso que, por ejemplo, Michael Oren tuvo que renunciar a su ciudadanía norteamericana cuando lo nombraron embajador de Israel en EEUU, a pesar de que EEUU e Israel son aliados estrechos.

Esos cuatro palestinos no sólo estaban trabajando para un Gobierno extranjero; lo estaban haciendo en representación de Hamás, una organización terrorista comprometida con la destrucción de Israel. Eso, como el Gobierno israelí alegó correctamente en el tribunal, constituye una enorme “quiebra de la confianza”. Sin embargo, la Corte, en un veredicto de 6 contra 3, decidió otra cosa. Aunque la Ley de Entrada a Israel permite al Gobierno revocar “a discreción” el derecho de residencia a cualquiera, dice también que la norma no se debería usar para revocarlo por “una quiebra de la confianza”. ¿Por qué? Porque la mayoría de los palestinos de Jerusalén Este nacieron en Israel y han vivido allí toda su vida, así que merecen mayor protección que los migrantes, que antes han vivido en otra parte y cuyo arraigo en Israel es por lo tanto más superficial.

Que esos palestinos de Jerusalén Este merecen mayor protección que, pongamos, los obreros migrantes es evidentemente cierto. Israel se anexionó oficialmente Jerusalén Este en 1967, así que lógicamente la mayoría de ellos deberían ser ciudadanos en vez de residentes permanentes. Que no lo sean se debe a un extraordinario dilema sin solución: Israel no puede concederles unilateralmente la ciudadanía sin airar a la comunidad internacional, que quiere que sean ciudadanos de un futuro Estado palestino.

La mayoría de los palestinos de Jerusalén Este es reacia a ejercer su derecho a solicitar la ciudadanía porque otros palestinos lo ven como una traición a la causa palestina. La consecuencia es que hay todo un grupo de residentes permanentes que, como aseveró correctamente la Corte, merecen ser tratados más como ciudadanos que como residentes permanentes en muchos aspectos.

Pero en este caso particular tal distinción –por lo demás válida– es completamente irrelevante. Al fin y al cabo, el caso no tenía que ver con los residentes normales y corrientes de Jerusalén Este, que, a falta de pruebas en contrario, es razonable aceptar que Ia Corte considera Israel como su hogar principal. Atañía específicamente a unos individuos que optaron por servir a un Gobierno extranjero en representación de una organización terrorista, y que por lo tanto declararon que su lealtad a esa entidad extranjera sustituía a su lealtad a Israel.

Si puedes renunciar a la ciudadanía para trabajar para un Gobierno extranjero, puedes desde luego renunciar a la residencia permanente. Después de todo, no hay duda de que los funcionarios de Hamás no merecen más derechos que los israelíes. Sin embargo, eso es exactamente lo que les concedió la Corte: los oficiales de Hamás pueden conservar la doble nacionalidad aunque su otra nacionalidad sea la enemiga más acérrima de Israel, mientras que los oficiales israelíes no pueden hacer lo propio aunque su otro país sea una estrecho aliado de Israel.

Además, es claramente razonable esperar que quien elige trabajar para un Gobierno extranjero se mude a la jurisdicción de ese Gobierno, salvo impedimentos extraordinarios. En este caso no existían dichos impedimentos, como demostró el que dos de ellos se trasladaran de hecho a Ramala tras perder su permiso de residencia israelí (los otros dos fueron detenidos por Israel por motivos ajenos al caso).  

Incluso los jueces de la mayoría parecieron darse cuenta de lo endeble que era su argumento. Uzi Vogelman, que redactó el dictamen, dijo, en unas declaraciones absolutamente asombrosas: “Nuestra decisión interpretativa no se ha centrado específicamente en la parte demandante, sino en una cuestión interpretativa de aplicabilidad general a los residentes de Jerusalén Este”. Cómo un tribunal puede decidir sobre un caso sin centrarse en él es algo que se me escapa.

Presumiblemente, esta sentencia tendrá una aplicación limitada. Al fin y al cabo, ¿cuántos palestinos de Jerusalén Este van a convertirse en miembros del Gobierno palestino en representación de Hamás? Pero, en realidad, las implicaciones son amplias, porque si ni siquiera jurar lealtad a un Gobierno extranjero en representación de una organización terrorista comprometida con la destrucción de Israel basta para hacer que un palestino pierda su permiso de residencia israelí, y sus consiguientes beneficios, ¿qué demonios hace falta? Nada que se me ocurra. Por lo tanto, los defensores de Hamás en Jerusalén se verán ahora alentados a intensificar toda clase de actividades en nombre de su organización, sabedores de que no tendrá por consecuencia su expulsión del país.   

El activismo judicial de la Corte lastra la capacidad del Gobierno en casi todos los ámbitos, como expliqué en Mosaic el año pasado y han demostrado varias sentencias en los últimos meses, que con razón han indignado a numerosos miembros de los partidos gobernantes. Pero la sentencia de la semana pasada podría haber sido un punto de inflexión: como reacción, la ministra de Justicia, Ayelet Shaked, y su partido, Hogar Judío, propusieron un conjunto de leyes para contrarrestar los excesos de la Corte. Está por ver si se aprueban. Pero esta indignante sentencia en defensa de los legisladores de Hamás demuestra claramente su necesidad.

* Nota del editor: este artículo está fechado el lunes 18, y Netanyahu habló ante la Asamblea General el martes 19. Pinche aquí para leer su discurso (en inglés).

© Versión original (en inglés): Commentary
© Versión en español: Revista El Medio

¿Me pregunto si el judío que es dueño del Hotel Rosen Center en Orlando, sabrá que su hotel está organizando el banquete anual de tres grupos terroristas islamista como o son CAIR, Hamás y Hezbolla.

Harris Rosen, propietario del hotel, es un abierto partidario de Israel. Sin embargo, la gente que organizó este banquete (CAIR) y los principales oradores (Linda Sarsour) son grandes partidarios de los terroristas islámicos, incluidos los grupos designados como terroristas por el Departamento de Estado de Estados Unidos, Hamas y Hezbollah.

El Departamento de Estado de los Estados Unidos designa a Hezbollah (alias Hizballah) como organización terrorista

Hezbollah fue designado como una organización terrorista extranjera el 8 de octubre de 1997
Los ataques terroristas de Hezbollah han incluido los atentados con explosivos de camiones suicidas de la Embajada de Estados Unidos y cuarteles de los Estados Unidos en Beirut en 1983; el anexo de la Embajada de los Estados Unidos en Beirut en 1984; y el secuestro en 1985 del vuelo 847 de TWA, durante el cual un buceador de la marina de guerra de los EEUU fue asesinado. Los elementos del grupo fueron responsables del secuestro, detención y asesinato de estadounidenses y otros occidentales en el Líbano en los años ochenta. Hezbollah estuvo implicado en los ataques a la Embajada de Israel en Argentina en 1992 y a la Asociación Mutual Argentino-Israelí en Buenos Aires en 1994. En 2000, los agentes de Hezbollá capturaron a tres soldados israelíes en el área de las Granjas de Sheba’a y secuestraron a un Israelí no combatiente en Dubai.

Después de que le dijeran “No hablamos con ellos, ellos son judíos”, Alan de The United West, quien filmó este video, pregunta a Rasha Mubarak, líder de CAIR, Orlando, ¿por qué llevan la bandera de Hezbollah?

 

¿Será que está mujer es musulmana?

¿Por qué otro motivo entraría esta mujer en una rabia tan histérica al ver a un veterano de combate con su perro de servicio en el restaurante?

Para cualquier persona, la mayoría de los musulmanes consideran que los perros, aparte de los perros guardianes o de pastoreo, son sucios o impuros, porque su profeta Mahoma lo dijo en el Corán. En los países musulmanes, la matanza masiva de perros está en todas partes. En Occidente, se cree que los musulmanes están detrás del innumerable envenenamiento de sus perros vecinos. En las zonas musulmanas, las señales advierten a las personas con perros que no las lleven allí porque es ofensiva para los musulmanes.

¿Quiénes son los huzis, y por qué gritan “¡Muerte a América!”?

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Por Julie Lenarz

En marzo de 2016, a unas 170 millas náuticas de la costa de Omán, un pequeño buque pesquero sin bandera fue interceptado por el HMAS Darwin, un navío australiano de la Fuerza Combinada de Operaciones 150, responsable de las operaciones antiterroristas internacionales en Oriente Medio.

A bordo del Samer, los australianos descubrieron un gran alijo de armas –entre las que se contaban cien lanzagranadas, 1.989 rifles AK-47 y 49 ametralladoras PKM de uso múltiple– aparentemente fabricadas en Irán.

Esa fue una de las cuatro interceptaciones de embarcaciones iraníes de contrabando desde septiembre de 2015 hasta marzo de 2016, en las que se requisaron 5.000 rifles AK-47, 80 misiles antitanques, así como ametralladoras y rifles de francotirador, según los datos hechos públicos por la Marina de Estados Unidos.

A partir de los interrogatorios realizados a las tripulaciones y el análisis de los GPS de las cinco embarcaciones, la Marina determinó que los cargamentos de armas provenían de Irán. “Sabemos que venían de Irán y sabemos su destino”, declaró el vicealmirante Kevin Donegan, que supervisa las operaciones navales estadounidenses en Oriente Medio. “Estas cosas no vienen con un manual de instrucciones”, explicó, refiriéndose a que los iraníes no sólo estaban proporcionando armas a los grupos rebeldes, también los estaban entrenando en el uso de sistemas de armas avanzados. “Creemos que los iraníes tuvieron algo que ver en esto”, concluyó.

Los hallazgos de la Marina se ven respaldados por un informe del Conflict Armament Research que sugiere la “existencia de un canal de armas que se extiende desde Irán a Somalia y el Yemen, donde se lleva a cabo la transferencia, mediante dhows [veleros árabes], de importantes cantidades de armas de fabricación iraní y armas posiblemente procedentes del arsenal iraní”.

Es una prueba más del envío de armas iraníes al extranjero pese a la restricción impuesta por la ONU sobre la transferencia de armas desde Irán. La República Islámica había sido acusada con anterioridad de violar el embargo para ayudar a sus peones en el Líbano, Irak, Siria, los territorios palestinos y el Yemen.

Cuando, en marzo de 2015, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, habló ante el Congreso norteamericano, hizo hincapié en que las preocupaciones de su país por el perverso papel que desempeña Irán en Oriente Medio van mucho más allá del programa nuclear de la República Islámica. El primer ministro sostuvo que Irán había “engullido” cuatro capitales árabes: Beirut, Damasco, Bagdad y, más recientemente, Saná.

Según Benjamin Weinthal, experto en Irán de la Foundation for Defense of Democracies (FDD), “los huzis, financiados por Irán, son parte integrante de la extensión a la Península Arábiga de la revolución incorregiblemente reaccionaria de la República Islámica”. Esta afirmación puede asociarse a unas palabras de Alireza Zakani, diputado iraní cercano al Líder Supremo del país, el ayatolá Alí Jamenei, en las que se jactaba de que Saná era ya la cuarta ciudad árabe en unirse a la Revolución Islámica, tras Beirut (vía Hezbolá), Damasco (por medio del régimen de Asad) y Bagdad (por medio del Gobierno central de Irak, liderado por chiíes).

Irán ha sido acusado por el Gobierno internacionalmente reconocido del Yemen, y por la coalición encabezada por Arabia Saudí y respaldada por Occidente que lo apoya, de ayudar al golpe de Estado huzi. Los huzis, un grupo rebelde del norte del Yemen, expulsó al Gobierno de la capital, Saná, en septiembre de 2014, y Estados Unidos y otros países occidentales han aportado desde entonces grandes cantidades de armas para apoyar al Gobierno acosado.

Los rebeldes huzis lograron avanzar a lo largo del Yemen en gran medida por su alianza con los leales al expresidente Alí Abdulá Saleh, bien conectados y bien equipados, y por su habilidad para explotar el malestar de la población ante el deficiente desempeño del Gobierno de Abd Rabu Mansur Hadi.

Para marzo de 2015, los rebeldes huzis y los fieles a Saleh ya controlaban la mayoría de las grandes ciudades y habían desplazado al Gobierno del presidente Hadi, apoyado por los saudíes, provocando que Riad lanzara una operación militar con el objetivo de acabar con los huzis y su infraestructura. Los saudíes pusieron asimismo en marcha un bloqueo naval para detener el flujo de armas iraníes al Yemen.

Los huzis, oficialmente denominados Ansar Alá, son una organización surgida en el norte del Yemen en la década de 1990 que ha luchado sin cesar contra los Gobiernos locales desde 2004. Cuando los salafistas empezaron a predicar la rama saudí del islam wahabí en el país, los huzis crearon un movimiento en defensa de la tradición zaidí, que forma parte de la cultura yemení desde hace siglos.

En parte por el alineamiento de Arabia Saudí con Estados Unidos, los huzis adoptaron unaestridente retórica antioccidental originada en Irán. “Dios es grande, muerte a América, muerte a Israel, malditos sean los judíos, que venza el islam”: el credo de los huzis se puede ver pintarrajeado en mezquitas y otras instituciones públicas de todo el territorio bajo su control.

Las llamativas similitudes retóricas han provocado que se presente a los huzis como un grupo insurgente chií respaldado por Irán. Sin embargo, hasta que no estalló la guerra en el Yemen, en 2011, la población local no definía a los huzis en términos sectarios, ni se los conocía por sus lazos con la República Islámica. A diferencia del régimen iraní, los huzis no se adhieren al islam del chiismo duodecimano predominante en Irán, sino que siguen la escuela zaidí, similar a la escuela hanafí de la jurisprudencia islámica suní.

Durante bastante tiempo, las acusaciones de cooperación huzi-iraní tenían poca evidencia empírica. Sin embargo, las circunstancias han cambiado y ya no se puede negar la implicación iraní en la guerra civil del Yemen, ni su intento de proyectar su poder sobre la Península Arábiga.  

Al ver el apoyo y patrocinio de Irán a otros actores extranjeros en todo Oriente Medio, era lógico que los huzis recurrieran a la República Islámica en un momento de creciente presión en su país y de aislamiento internacional.    

La cooperación con actores no estatales es parte integral de la política exterior de Irán para asentar su poder en una región dominada por el islam suní. Ejemplo de ello son sus vínculos con Hezbolá en el Líbano y con las milicias iraníes que están luchando en Siria e Irak.

Antes de que los rebeldes huzis entraran en Saná en 2014, Irán empezó a apoyarlos con armas, dinero y entrenamiento. Según Reuters, un alto oficial iraní confirmó que la Fuerza Quds, unidad especial responsable de las operaciones extraterritoriales de la Guardia Revolucionaria Iraní, tenía “varios centenares” de hombres en el Yemen adiestrando a combatientes huzis. También dijeron que un centenar de huzis habían viajado a Irán para formarse en una base de la Guardia Revolucionaria cercana a la ciudad de Qom, aunque no pudieron verificar la autenticidad de la información. En marzo de 2015, el medio libanés Now informó de que combatientes huzis estaban entrenándose en Siria por cuenta de Irán.

El general de brigada Ahmed Aseri, portavoz de la coalición árabe que está combatiendo a los huzis, declaró a Reuters: “No nos faltan informaciones ni pruebas de que los iraníes están introduciendo ilegalmente armas en la zona por distintos medios”. “Vemos que ahí hay un sistema antitanques Kornet, cuando antes no estaba en el arsenal del Ejército yemení ni en el de los huzis. Llegó después”, añadió.

Este tipo de declaraciones son un reflejo de las preocupación de los países occidentales. Tobias Ellwood, secretario de Estado de Asuntos Exteriores y de la Commonwealth, dijo en el Parlamento británico en octubre de 2015 que Londres estaba preocupada por “el apoyo iraní a los huzis, (…) [por] las informaciones de que Irán había transferido armas al Yemen que podrían contravenir la Resolución 2216 del Consejo de Seguridad de la ONU y el embargo de dicho Consejo a Irán sobre la exportación de armas”.

Además de armas, dinero y entrenamiento militar, los huzis también reciben ayuda en el frente propagandístico. Su canal de televisión, Al Masirah, emite desde Beirut con la ayuda del peón terrorista de Irán en el Líbano, Hezbolá, que ejerce una enorme influencia en los suburbios del sur de la ciudad. La cooperación entre los huzis y Hezbolá ha sido durante mucho tiempo fuente de especulaciones, debido en especial a las similitudes en las tácticas de ataque utilizadas en la conquista huzi de Saná y en los acontecimientos registrados en Beirut en 2008, cuando hombres armados de Hezbolá se hicieron con el control de grandes partes de la capital libanesa.

Si en el pasado fue difícil detectar la influencia de Irán en el Yemen, ahora es imposible obviarla, y a medida que se eterniza la guerra sigue creciendo.

El pasado mes de abril, los líderes huzis nombraron muftí a Beras Shams al Din Mohamed Sharaf al Din, clérigo educado en Irán, para que se desempeñe como principal autoridad religiosa de la organización en Saná. Varios huzis de relieve se han convertido al chiismo duodecimano en las últimas dos décadas, y se cree que Sharaf al Din es uno de los nexos más importantes entre la organización y la República Islámica, pues facilita el matrimonio ideológico entre las dos partes.

En un informe de Chatham House basado en entrevistas con personas que han tenido un acceso poco común a los líderes huzis se dice que “el núcleo [dirigente] está en muchos casos verdaderamente comprometido con los principios revolucionarios islámicos dispuestos por Husein Badr al Din al Huzi, que a su vez los toma en gran parte de los de Irán”. Es una valoración que Weinthal comparte. “Decididamente, los huzis quieren que prosiga la guerra de Irán contra EEUU e Israel. Tenemos el ejemplo del ataque suicida huzi contra un buque militar saudí del pasado enero. Dos saudíes fueron asesinados en ese ataque”.

Miembros de los servicios de inteligencia de EEUU conjeturaron en aquel momento que el objetivo deseado era un buque de guerra estadounidense. Los huzis y los oficiales de Teherán han presumido públicamente, con mucha algarabía, de su capacidad para atacar a Arabia Saudí e infligir daños a su coalición, respaldada por los países occidentales. “Justo este mes, los huzis dispararon un misil contra un barco de Emiratos cargado de productos médicos. Los suministros eran para ayudar a las víctimas de la epidemia de cólera que se registra en el Yemen, por la que ha muerto un millar de personas desde abril”, dice Weinthal. “Emiratos es un socio fundamental en la lucha contra el extremismo en la región. El pasado octubre, los huzis atacaron un barco emiratí con un misil. El terrorismo náutico hutí es incesante”, explica Weinthal.

Un alto oficial iraní declaró a Reuters que el general Qasem Soleimani, el poderoso comandante de la Fuerza Quds, se reunió con altos cargos de la Guardia Revolucionaria Islámica en Teherán en febrero para hablar sobre el papel de Irán en el Yemen y buscar formas de “fortalecer su presencia [la de los huzis] en la región”. “Están planeando crear una milicia similar a Hezbolá en el Yemen. Para enfrentarse a las políticas hostiles de Riad (…) Irán tiene que usar todas sus cartas”, dijo.

Las crecientes injerencias de Irán en la guerra civil del Yemen sugieren que Teherán está nerviosa por el nuevo rumbo de la política exterior de EEUU con la Administración Trump, que parece haber revertido el realineamiento de Obama con la República Islámica. Irán, por lo tanto, está buscando nuevos campos de batalla para desafiar la autoridad de Estados Unidos y a sus aliados, en particular a su archirrival, Arabia Saudí.

En los últimos meses la Administración Trump ha aumentado sustancialmente su apoyo militar a la coalición encabezada por los saudíes y respaldada por Occidente. En lo que parece ser unimportante incremento de la implicación estadounidense en el Yemen, el Ejército de EEUU, siguiendo órdenes del presidente, llevó a cabo 70 ataques aéreos en el país en marzo de 2017, más del doble que en todo 2016.

Este conflicto fue una de las prioridades de la agenda del presidente en su visita a Arabia Saudí, su viaje inaugural al extranjero. La Casa Blanca había dispuesto la escenificación de una postura más dura con Irán en lo regional cuando, en el transcurso de su visita al reino, el presidente apoyó la campaña de Riad para desafiar la influencia iraní en todo Oriente Medio con una venta de armas a Arabia Saudí por valor de 110.000 millones de dólares. “Desde el Líbano a Irak y el Yemen, Irán financia, arma y entrena a terroristas, a milicias y otras organizaciones extremistas que diseminan la destrucción y el caos por toda la región. Durante décadas, Irán ha atizado el fuego del conflicto sectario y el terrorismo”, dijo el presidente Trump en su rueda de prensa en la capital del reino, Riad.

En el pasado mes de marzo se cumplieron dos años del comienzo de la brutal guerra en el Yemenentre la coalición encabezada por los saudíes y respaldada por Occidente y los rebeldes huzis respaldados por Irán, que derrocaron al Gobierno y convirtieron una lucha doméstica por el poder en una crisis internacional de proporciones catastróficas.

Desde hace tiempo se habla del Yemen como el “conflicto olvidado”, ya que el mundo está centrado en la guerra siria y en la lucha contra la organización terrorista Estado Islámico. Pero a 2.400 kilómetros está teniendo lugar otro conflicto cuyas repercusiones se extienden mucho más allá de las fronteras de ese país arábigo devastado por la guerra.

El Yemen es el último proyecto en el gran plan regional de Irán, que utiliza a los rebeldes huzis como plataforma de proyección de poder sobre la Península Arábiga.

El líder de Hezbolá, Hasán Nasrala, amenazó hace poco con que la próxima guerra contra Israel implicaría a miles de milicianos chiíes, que unirían sus fuerzas a las de Hezbolá. “Esto podría abrir la vía para que cientos e incluso miles de combatientes de todo el mundo árabe e islámico participen en ella, de Irak, el Yemen, Irán, Afganistán y Pakistán”, dijo en un discurso por televisión. Si eso resultara ser cierto, la República Islámica podría estrechar mucho más su cerco sobre Israel: con el apoyo de sus peones locales, podría rodearlo completamente desde las fronteras siria, libanesa, gazatí y yemení.

© Versión original (en inglés): The Tower
© Versión en español: Revista El Medio

Los guardaespaldas de Erdogan golpearon brutalmente a manifestantes durante un discurso del mandatario en Nueva York

El presidente turco se preparaba para hablar en un evento organizado por el comité turco-americano cuando se desataron los hechos de violencia. En mayo, durante una visita a Washington DC su seguridad estuvo vinculada a un episodio similar

Los guardaespaldas del presidente turco Recep Tayyip Erdogan volvieron a ser noticia el viernes debido a su violenta reacción durante un discurso del mandatario en la ciudad de Nueva York.

Un grupo de manifestantes fueron golpeados salvajemente el jueves, después de levantarse de sus sillas y gritar “¡Terrorista!” ante la aparición de Erdogan en el escenario de un salón del hotel Marriott Marquis de Times Square.

“¡Eres un terrorista! ¡Fuera de mi país!”, protestaron los manifestantes.

Los seguidores del mandatario entre el público estallaron en gritos y abucheos y trataron de golpear al primer hombre, mientras los guardaespaldas lo escoltaban afuera del salón.

Mientras tanto, otro manifestante desplegó una pancarta de un grupo kurdo prohibido en Turquía y también fue violentamente expulsado del lugar.

Mientras los incidentes se desarrollaban, Erdogan observaba la situación desde el escenario, esperando para retomar su discurso.

El mandatario, quien se encontraba en Nueva York con motivo de la Asamblea General de Naciones Unidas, habló ante una audiencia masiva en un evento que fue organizado por el comité nacional turco-americano.

En mayo, agentes de seguridad turcos fueron filmados mientras golpeaban y pateaban a manifestantes pacíficos afuera de la residencia del embajador turco en Washington, mientras que Erdogan estaba parado junto a su coche observando la situación.

Corea del Norte estaría a punto de iniciar una tercera guerra mundial: Un nuevo temblor en Corea del Norte abre las sospechas sobre si se trata de un sismo o una prueba nuclear

¿Qué espera Donald Trump y la ONU para aniquilar a este país? Todos sabemos que sería cuestión de minutos, para borrar a este país del mapa. Los rusos y los chinos no van a intervenir en su ayuda.

Un terremoto de 3,4 grados de magnitud en la escala de Richter sacudió este sábado el noreste de la península coreana. Aunque la agencia meteorológica surcoreana ha estimado inicialmente que se trataría de un temblor natural, el Centro Nacional de Terremotos de China aseguró que probablemente fue causado por una explosión

Se registró un sismo este sábado en la parte noreste de Corea del Norte (AFP)

Se registró un sismo este sábado en la parte noreste de Corea del Norte (AFP)

El temblor de tierra de 3,4 grados de magnitud en la escala de Richter que sacudió hoy Corea del Norte tiene un epicentro similar al ocurrido el pasado 3 de septiembre, por lo que podría haber sido causado también por una prueba nuclear del régimen de Pyongyang, informó la agencia estatal Xinhua.

El Centro Nacional de Terremotos de China (CENC, por sus siglas en inglés) detectó este seísmo, con una profundidad de cero kilómetros, que tuvo su epicentro a 41,36 grados latitud norte y 129,06 latitud este.

Aunque la agencia meteorológica surcoreana ha estimado inicialmente que se trataría de un temblor natural no provocado por una nueva prueba nuclear, el CENC aseguró que probablemente fue causado por una explosión.

Prueba nuclear de Corea del Norte (Reuters)

Prueba nuclear de Corea del Norte (Reuters)

El seísmo, registrado a las 16:09 hora local de Corea del Norte (07:29 GMT), se ha detectado en el condado de Kilju, donde se encuentra la base nuclear norcoreana en la que el régimen de Kim Jong-un realizó el pasado 3 de septiembre su sexta prueba nuclear.

Este nuevo temblor se produce después de que ayer el líder norcoreano Kim Jong-un advirtiera al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de que pagará muy caro por su “excéntrico” discurso ante la ONU, en el que amenazó con destruir totalmente Corea del Norte.

Poco después, el ministro de Asuntos Exteriores norcoreano, Ri Yong-ho, comentó en Nueva York, donde asiste a la Asamblea General de la ONU, que la respuesta a la que se refiere Kim podría ser por el lanzamiento a modo de prueba de una bomba nuclear al océano Pacífico.

Ri Yong-ho

Ri Yong-ho

Las continuas pruebas armamentísticas del régimen de Pyongyang, que le han deparado ya dos nuevos paquetes de sanciones de la ONU solo en 2017, y la retórica beligerante de Trump han elevado en el último año el ambiente de tensión que se respira en la península coreana a niveles inéditos.

Esta mañana, el Ministerio de Comercio de China anunció que limitará el suministro de petróleo a Corea del Norte a partir del próximo 1 de octubre de acuerdo con las sanciones impuestas por el Consejo de Seguridad de la ONU para presionar a Pyongyang a que detenga sus programas de desarrollo de armas nucleares y misiles.

China es el principal socio comercial de Pyongyang y, tradicionalmente, su principal apoyo político, pero en los últimos meses ha aceptado la aprobación de duras sanciones contra el país por parte del Consejo de Seguridad de la ONU.

Fuente: Infobae

Rasmea Odeh, una terrorista “palestina” que fue condenada en Israel y que ha estado ilegalmente en los EE:UU. desde 1995, finalmente ha sido deportada.

Un grupo afiliado a la “Marcha de la Mujer” de Linda Sarsour decidió hoy rendir homenaje a la terrorista palestina ahora deportada, Rasmea Odeh, en Twitter, alegando que los recientes problemas de inmigración de Odeh fueron el resultado de un “sistema roto”, y no porque Odeh asesinó a dos israelíes y mintió sobre ello a la inmigración americana.

Daily Wire  (h / t Maurice) Los enlaces anteriores se refieren a un artículo de opinión igualmente abismal en el Chicago Sun-Times ,que llama a Odeh una “activista” y la alaba por su trabajo de “resistir” a Donald Trump como parte de la Marcha de Mujeres y un equipo de organizadores (Odeh, al parecer, fue parte del grupo responsable de la fallida campaña “Día sin mujer”).

Esa pieza, también, brilla sobre el pasado de Odeh, alegando que fue “extorsionada” a confesar que había participado en una campaña de bombardeos que dejó a dos jóvenes muertos.

La ahora-mujer de 70 años Odeh fue condenada de ser parte de un complot para bombardear un supermercado israelí. Su grupo escondió pequeñas bombas en cajas de caramelos, con la esperanza de maximizar su impacto, específicamente dirigido a los niños. Las bombas del grupo mataron a dos estudiantes de la Universidad Hebrea.

En 1970, Odeh fue condenada por dos bombardeos en Jerusalén, incluyendo uno que mató a dos jóvenes en un supermercado. Ella insiste en que fue torturada por el ejército israelí para que confesara. Fue condenada a cadena perpetua pero fue liberada en 1979 como parte de un intercambio de prisioneros con el Frente Popular para la Liberación de Palestina.

 Emigró a los Estados Unidos en 1995, pero “se le olvidó” decirle a los oficiales de inmigración que había cumplido un tiempo en la cárcel a causa  del terrorismo. En abril, una corte de inmigración marcó a Odeh para que fuera castigada: ella podría cumplir tiempo en prisión por mentir a funcionarios o ser deportada. Ella eligió la deportación a Jordania.

Odeh se declaró culpable en abril de ocultar sus condenas cuando solicitó la ciudadanía estadounidense en Detroit en el 2004. Su récord la habría descalificado de ingresar a Estados Unidos una década antes.

El sistema no está “roto”, funcionó exactamente como se supone. Pero, aparentemente, eso no es nada para la Marcha de Mujeres, que pretende hablar por todas las mujeres en su oposición al régimen de Trump.

El grupo, que en enero tuvo un evento exitoso, desde entonces no ha podido ocultar a los “activistas” radicales que conforman su comité directivo, como Linda Sarsour, y las activistas radicales que son admirados, como un asesino condenado aquí), Assata Shakur.

 Fuente: Daily Wire