Archivo de la categoría: DE INTERES GENERAL

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Entrevista a Dr. Mordejai Kedar sobre los reclamos musulmanes por Jerusalem

El Dr. Mordechai Kedar es un renombrado estudioso israelí en literatura árabe y docente en la Universidad Bar-Ilan en Israel. En el pasado explicó claramente cómo Jerusalem se convirtió, por temas políticos internos musulmanes, en una ciudad santa cuando ni siquiera aparece en el Corán.

FUENTE: Unidos con Israel

Nuestra revista del mes: "revista elmedio". Este es un sencillo y simbólico homenaje de reconocimiento.

elmedio

 

Foto de portada

Indagando por internet me he encontrado con una grata sorpresa.

Se trata de la excelente pagina, o mas bien revista, elmedio, creado por un buen amigo del soberano estado de Israel y del pueblo judío, preocupado, como nosotros, por el trato sesgado que los medios internacionales dan acerca del estado de Israel.

La revista elmedio fue fundada en el año 2013 por su director, nuestro buen amigo Mario Noya, quien desde entonces nos mantiene informado acerca de los últimos sucesos que se dan alrededor del soberano Estado de Israel y de los grandes conflictos que se están escenificando en el Medio Oriente e incluso en el mundo entero.

El blog la Polémica le rinde este sencillo homenaje a la revista elmedio, por medio del cual invitamos a todos nuestros lectores a que lo visiten a partir de este momento.

Un sitio web de estos quilates, merece la atención de los administradores del blog la Polémica y es por eso que aparece en nuestra zona de widgets entre nuestros blogs, páginas y revistas amigas.

Felicitamos muy cordialmente a su Director, el doctor Mario Noya, al que exhortamos a seguir adelante en esta ardua labor de defender a nuestro amado y soberano Estado de Israel y por mantenernos informados de los últimos sucesos que se dan en el Medio Oriente, a través de su revista de prensa, además de los excelentes artículos de opinión que exponen a diario sus colaboradores.

Para visitar el sitio, haz clic en el siguiente enlace:

http://elmed.io/

Hillary Clinton delata la agenda oculta del nuevo orden mundial

Un incómodo manto de silencio se ha extendido sobre las sorprendentes palabras de Hillary Clinton. Quizá la dama ha hablado más de lo conveniente.

Hillary Clinton. / Efe

Por: José Javier Esparza

“Los códigos culturales profundamente arraigados, las creencias religiosas y las fobias estructurales han de modificarse. Los gobiernos deben emplear sus recursos coercitivos para redefinir los dogmas religiosos tradicionales”. Estas palabras de Hillary Clinton, pronunciadas públicamente y sin tapujos en un simposio pro abortista, han dejado a más de uno con la boca abierta. ¿Reformar coercitivamente las religiones? ¿Dónde queda entonces la libertad religiosa? ¿Modificar las identidades culturales? ¿Dónde queda entonces la libertad, simplemente, de existir? Semejantes intenciones, en boca nada menos que de la principal candidata demócrata a la presidencia de los Estados Unidos, deberían haber abierto un fuerte debate. No ha sido así. Muy significativamente, los principales medios de comunicación en todo occidente han preferido silenciar el asunto. Revelador.

¿Qué significa eso que ha dicho Hillary Clinton? Uno, que los “códigos culturales profundamente arraigados”, esto es, las identidades culturales tradicionales, son en realidad nidos de “fobias estructurales”, es decir, prejuicios que es justo y razonable eliminar. Dos, que dentro de esas “fobias estructurales” están “los dogmas religiosos tradicionales”. Tres, que los gobiernos, el poder público, están legitimados para utilizar su fuerza coercitiva contra los dogmas religiosos y las identidades culturales. Cuando se repara en que esa fuerza coercitiva es, en plata, el “monopolio legal de la violencia”, uno frunce inevitablemente el ceño en un gesto de preocupación. Cuando además se constata que las “fobias” y los “dogmas” son los principios tradicionales de la civilización occidental, es decir, la filosofía natural (por ejemplo, el derecho a la vida), entonces la preocupación asciende hasta la alarma. Lo que Hillary Clinton ha expresado es un proyecto político totalitario de ingeniería social y cultural. Ni más, ni menos.

Ese proyecto ya está en marcha

¿Sorprendente? En realidad, no tanto. Esos tópicos no son nuevos: circulan en la ideología moderna desde la revolución francesa. Por otro lado, guardan perfecta consonancia con lo que hemos venido viendo en occidente en los últimos veinticinco años, desde la caída del Muro de Berlín en 1989: los programas de ingeniería social de la ONU –con frecuencia avalados por los Estados Unidos-, las políticas abortistas y homosexualistas adoptadas por casi todos los países europeos y el desmantelamiento de las identidades étnicas en el espacio occidental. Hillary Clinton se ha limitado a hacer patente lo que ya estaba latente.

Estas palabras de Hillary Clinton han sido interpretadas en clave estrictamente norteamericana: son un proyecto de ingeniería social –más bien diríamos espiritual- en un país que se precia de haber nacido sobre la base de la libertad religiosa. Es cierto que, en el contexto norteamericano, semejantes ideas no dejan de ser una rectificación de la propia identidad fundacional del país, de manera que es comprensible el estupor de muchos. Sin embargo, los propósitos de Clinton forman parte de los temas habituales de la izquierda yanqui desde 1968. Por así decirlo, lo que hemos visto ahora es su “puesta de largo”, su transformación en programa político sin camuflajes.

Del mismo modo, muchos observadores han visto en estas declaraciones de Hillary Clinton una especie de declaración de guerra contra el cristianismo. Es también una perspectiva correcta, pero incompleta: la guerra no atañe sólo a las religiones tradicionales, sino que se extiende, como dice la propia señora Clinton, a los “códigos culturales arraigados”. Es decir que toda identidad cultural histórica, sean cuales fueren su espacio y naturaleza, deben también ser reformadas coercitivamente por el poder público. No es sólo la religión la que corre peligro; la amenaza se extiende a cualquier rasgo identitario que no encaje con el programa del “tiempo nuevo” marcado por la globalización y su potencia hegemónica, que son los Estados Unidos de América.

¿Y los europeos qué hacemos? En general, seguir la estela. Bien es cierto que el camino presenta complicaciones inesperadas y éstas han tardado poco en surgir. Es francamente difícil mantener la cohesión social en un contexto de desmantelamiento de los “códigos culturales profundamente arraigados”. A este respecto la experiencia francesa es sumamente interesante: desde los años 80, Francia ha vivido un proceso de construcción de una nueva identidad sobre la base de la llamada “identidad republicana” que, en la práctica, ha consistido en la destrucción de los referentes clásicos de la nación y su sustitución por dogmas nuevos. “Francia –decía De Gaulle- es una nación europea de raza blanca y religión cristiana”. Empezó a dejar de serlo muy poco después de la muerte del general. El europeísmo se convirtió en una suerte de cosmopolitismo que veía a Francia como protagonista de un mundo sin fronteras, un mundo en el que la propia Europa no es otra cosa que una región privilegiada en el contexto global. Asimismo, cualquier factor de carácter étnico –racial, cultural, etc.- empezó a ser tabú en provecho de una sociedad de nuevo cuño edificada sobre la afluencia masiva de población extranjera. En cuanto a la religión, iba a ser sistemáticamente postergada en la estela de un laicismo radical que no ha amainado ni siquiera cuando Sarkozy, en San Juan de Letrán, descubrió ante Benedicto XVI los valores del “laicismo positivo”. El resultado ha sido una nación desarticulada en lo político, lo económico y lo social. El discurso oficial sigue caminando hacia el mismo sitio, pero la realidad social ya marcha por otra. El crecimiento del Frente Nacional no es un azar. Los políticos tratan de reaccionar adaptándose al terreno. Lo último fue ver al primer ministro Valls, que el año anterior había abierto institucionalmente el ramadán, reivindicar ahora el carácter inequívocamente cristiano de Francia. Quizá demasiado tarde.

Sea como fuere, lo que ha expuesto la candidata demócrata a la presidencia de los Estados Unidos es mucho más que una declaración de intenciones: es cabalmente el programa del nuevo orden mundial, que para imponerse sin grandes resistencias necesita, precisamente, derruir los arraigos culturales y las religiones tradicionales. Era inevitable que alguien terminara invocando la fuerza del Estado para ejecutar coercitivamente la operación. Hillary Clinton lo ha hecho. La izquierda europea, muy probablemente, se subirá al carro. Así veremos a nuestra izquierda respaldar la política mundialista en nombre del progreso. Las vueltas que da la vida…

Fuente: La Gaceta

Indestructible: Un portaaviones sobrevivió a pruebas nucleares y un hundimiento intencional.

El USS Independence fue sumergido en 1951 luego de que se examinaran los efectos de la radiación en su casco. 64 años después, lo hallaron intacto

Los restos sorprendentemente intactos del portaviones USS Independence, que data de la Segunda Guerra Mundial, fueron encontrados en el fondo del Pacífico, anunció la Agencia Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA).

El navío reposa a casi 800 metros de profundidad cerca de las islas Farallones, situadas a unos 40 km de San Francisco, y está intacto con su casco y su plataforma de despegue muy bien preservados y claramente visibles. Incluso parecería que hay un avión en el hangar del barco, indicaron los científicos de la NOAA.

“Después de 64 años en el fondo del mar, ‘Independence’ descansa erguido como si estuviera listo para lanzar sus aviones”, indicó James Delgado, científico a cargo de la misión y director de la herencia marítima de la oficina de santuarios marinos nacionales de la NOAA.

El Independence (CVL 22) estuvo operando en el centro y el oeste del Pacífico entre noviembre de 1943 y agosto de 1945. Más tarde, fue uno de los más de 90 navíos utilizados como flota blanco para pruebas de la bomba atómica en 1946 en las islas Marshall.

Dañado por las ondas de choque, el calor y las radiaciones, el Independence fue sometido a dos ensayos atómicos, junto a docenas de navíos, y remolcado a los Estados Unidos.

Fue objeto de estudios sobre la descontaminación realizados por la Marina estadounidense hasta que lo hundieron en la costa de las islas Farallones el 26 de enero de 1951.

La NOAA buscó el portaaviones en el marco de una misión de dos años que busca estudiar los restos históricos en el Golfo de Farallones, un santuario marino nacional, y las aguas circundantes. La misión de localización del barco fue realizada en marzo.

Fuente: Infobae

 

 

Stephen Hawking, el boicot y por qué los genios pueden ser tontos

Stephen Hawking.  Foto: Wikimedia Commons.

Por: Lawrence J. Siskind

Cuando se ve The Theory of Everything (“La teoría del todo”), la película sobre Stephen Hawking, uno se pregunta: ¿Por qué los genios se comportan como idiotas?

En mayo de 2013, tras aceptar inicialmente una invitación para hablar en la Conferencia del Presidente de Israel, organizada para celebrar el 90 cumpleaños de Shimon Peres, Hawking cambió de idea y declaró que no participaría en ningún intercambio académico o cultural con Israel, y anunció su apoyo al movimiento BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones).

Hay muchos motivos por los que una persona corriente debería oponerse a ese movimiento.

Pero Hawking no es una persona corriente. Padece ELA (esclerosis lateral amiotrófica), que le ha inutilizado los músculos salvo en las mejillas, cuyo movimiento es monitorizado por un sensor conectado a sus gafas. Su única forma de comunicarse es mediante un sistema basado en un procesador Intel Core i7, que funciona con un chip diseñado en Israel.

Si se impusiera universalmente el BDS, la tecnología de la que depende para comunicarse no estaría a su alcance. Hawking, que, supuestamente, es un campeón de la lógica, adopta así la absurda e ilógica postura de oponerse al tipo de intercambio que le permite comunicar su oposición al mismo.

La inconsistencia interna de semejante postura haría sonrojarse a un niño de primaria.

Por supuesto, Hawking no es ningún niño de primaria. Al parecer, posee un cociente intelectual de 160, y aparece habitualmente en las listas de internet de personas más inteligentes del mundo.

Eso es lo que hace que la postura de Hawking sobre el boicot sea tan interesante. No se trata simplemente de una persona corriente que actúa de forma absurda. Es el ejemplo de un genio que hace el tonto; un fenómeno que resulta ser sorprendentemente común.

La tontería de la que hablamos aquí no es el clásico despiste típico de Einstein, sino algo muy distinto. Hawking, utilizando un chip de diseño israelí para decirle a la gente que no debe tener tratos con Israel, es un ejemplo de pura y simple idiotez. Noam Chomsky, el profesor del MIT quepresionó a Hawking para que apoyara al BDS, muestra esa misma mentalidad.

Chomsky es otro genio reconocido. En la página web SuperScholar, en la que Hawking es el primero de los 30 individuos más listos del planeta, Chomsky aparece en el puesto 11.

Pero Chomsky no se queda atrás respecto a Hawking en lo que respecta a actuar como un idiota.Ha negado el genocidio camboyano, que acabó con cerca de dos millones de personas. Insiste, en cambio, en que el número de víctimas de las masacres de los Jemeres Rojos sería, “como mucho, del orden de los miles”. Esas pocas víctimas, asegura, son comparables con los colaboradores nazis ejecutados al final de la Segunda Guerra Mundial.

Además, duda de la responsabilidad de Osama ben Laden en el 11-S, e insiste en referirse al cerebro de Al Qaeda sólo como sospechoso. Se empeña, incluso, en decir que la confesión de Ben Laden, en la que éste afirmaba haber planeado los atentados, era pura “fanfarronería”.

Si hubiera un premio Nobel a la imbecilidad de los genios, se concedería a título póstumo al portento ajedrecístico Bobby Fischer, un genio con un don para la memez. Así como Chomsky negó el genocidio camboyano, Fischer negó el Holocausto. Ferviente admirador de los nazis, adornaba su cuarto con fotografías de Hitler. Creía que los “apestosos judíos” controlaban Estados Unidos, y declaró que los atentados del 11-S fueron “una maravillosa noticia”. Hizo que le extrajeran los empastes de los dientes porque creía que alguien los empleaba para emitir una peligrosa radiación, probablemente sus enemigos rusos o norteamericanos.

¿A qué conclusión nos lleva todo esto? ¿A que hay una relación causa-efecto entre el genio y la imbecilidad?

Puede que la respuesta sea afirmativa. El genio no consiste sólo en descubrir respuestas más rápido que los demás. Es cuestión de ver el mundo como otros no lo han visto, o no han podido verlo. No se trata simplemente de tener mejor vista, sino de tener una visión distinta. Y una vez te han coronado (o maldecido) con el calificativo de “genio”, resulta difícil encontrarse con un nuevo problema y anunciar tímidamente: “Bueno, la verdad es que no estoy seguro”.

No, un genio siempre tiene que ser un genio. Debe batear para enviar la pelota fuera del campo, no limitarse a lo justo para alcanzar la base. Pero cuando uno trata de batear fuera del campo, es más probable que haga un strike. Y cuanto más enérgico es el bateo, más ridículo resulta el bateador (o el pensador) cuando su bate no golpea nada más que el aire.

Puede que Albert Einstein, a veces, fuera despistado, pero estaba concentrado y atento en 1952, cuando recibió una carta de Abba Eban, escrita en nombre de David ben Gurión, en la que se le ofrecía la presidencia del Estado de Israel. Einstein contestó:

Me siento profundamente emocionado ante esta oferta (…) [pero] no puedo aceptarla. Durante toda mi vida me he ocupado de cuestiones objetivas; por tanto, carezco tanto de las aptitudes naturales como de la experiencia necesarias para tratar adecuadamente con la gente y para ejercer funciones oficiales.

Al reconocer tanto sus limitaciones cognitivas como los límites de su especialización, Einstein demostró que no se limitaba a ser un genio. Demostró que no era imbécil.

Fuente: The Algemeiner

Millonario Regala $ 800.000.000 en fortuna antes de saltar a la muerte

El multimillonario de fondo de cobertura Robert W. Wilson , de 87 años , saltó desde el piso 16 de su lujoso edificio de apartamentos San Remo (en la foto ) , una dirección de prestigio en el Upper East Side de Nueva York , que ha sido la residencia de Steven Spielberg , Demi Moore, Glenn Close, Dustin Hoffman , Bono, Steve Martin , Bruce Willis y Steve Jobs en el pasado.

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