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El Padre Jesús Calvo: “Los supuestos refugiados son invasores que sólo nos van a traer piojos e inseguridades públicas”

Imagen de algunos ilegales llegados a Melillla tras asaltar la valla.

Imagen de algunos ilegales llegados a Melillla tras asaltar la valla.

Los mensajes-trampa de algunos miembros de Cáritas, afirmando que los cristianos tienen el deber moral de ayudar a los refugiados, no han tardado en encontrar respuesta por parte de una de las voces más respetadas y autorizadas para muchos católicos españoles. Se trata de la del Padre Jesús Calvo, párroco de Villamuñio (León), quien nos advierte acerca de la tibieza de los católicos liberales y de partidos “humanistas cristianos” como el que lidera Benigno Blanco.

“Existe en nuestro siglo modernista y liberal unas formas de imprecisión de conceptos que nos hacen dudar de cuanto nos cuentan los medios incluso eclesiásticos. Esto está llevando a la Iglesia y a muchos católicos a unas formas ambiguas, cuando no relativizantes de ciertos mensajes. Es el actual catolicismo liberal, que transige con mentalidades desviadas del espíritu evangélico y de la pureza de la doctrina tradicional”, señaló el Padre Calvo.

“Acabo de escuchar las declaraciones de un clérigo al servicio de Cáritas. Dice que ‘hay que acoger a esos refugiados porque nos traen valores enriquecedores y que respetan nuestros valores’. ¿El ambiguo término de los valores nos aporta alguna verdad revelada, dogmática o filosófica que no conozcamos? ¿En qué vamos a aprender de la incultura, de la herejía o del subdesarrollo que nos va a contagiar?”, se pregunta el párroco leonés, para sentenciar a continuación: “Esos supuestos refugiados, son invasores que sólo nos van a traer piojos e inseguridades públicas, además de acogerse a falsos ‘derechos humanos’ sin deberes, que nos van a complicar la convivencia, la pureza religiosa católica, la economía y las tradiciones nacionales. No vienen a respetar nuestra tradición sino a imponer la suya en la medida en que la ausencia de autoridad se lo permita. Son el caballo de Troya para contagiar, erosionar y degenerar la raza europea, la familia cristiana, la fe inviolable católica y la economía de los países desarrollados gracias al Cristianismo secular”.

Creciente rechazo a la inmigración musulmana dentro de la Iglesia

El obispo húngaro Laszlo Kiss-Rigo

El obispo húngaro Laszlo Kiss-Rigo

La postura del Padre Calvo contra la inmigración musulmana encuentra cada vez más adeptos entre la jerarquía católica. El obispo húngaro Laszlo Kiss-Rigo, responsable cristiano de la parte sur de Hungría, respondió al mensaje del papa, en el que aseguraba que los cristianos de todo el mundo tienen el deber moral de ayudar a los refugiados. “El papa está equivocado. No se trata de refugiados, esto es una invasión islamista en toda regla”, sostuvo Kiss-Rigo.

“Vienen aquí y comienzan a gritar Allahu Akbar (Alá es grande), quieren hacerse con el control de la ciudad”, ha sentenciado este obispo. Para Kiss-Rigo, “Europa se está viendo inundada de personas que se hacen pasar por refugiados, pero que en realidad son una grave amenaza para el continente cristiano y sus valores tradiciones”.

En declaraciones para el Washington Post, Kiss-Rigo desveló que la mayoría de ellos “se comportan de manera arrogante y cínica”, pues rechazan todo tipo de ayuda y además “siempre tienen dinero”.

En la misma línea que el obispo Kiss-Rigo se encuentra el discurso del primer ministro húngaro, Viktor Orban, que cree que el flujo de migrantes es un desafío directo al carácter cristiano de Europa.

Todo el mundo en Italia y el resto de Europa será “pronto musulmán” por culpa de nuestra “estupidez”, advirtió monseñor Carlo Liberati, arzobispo emérito de Pompeya. Liberati afirmó que, a causa del ingente número de migrantes musulmanes, junto al creciente secularismo de los nativos europeos, islam se convertirá pronto en la primera religión de Europa. “Toda esta decadencia moral y religiosa favorece el islam”, explicó el arzobispo Liberati.

Décadence (Decadencia) es también el título del nuevo libro del filósofo francés Michel Onfray, en el que sugiere que la era cristiana podría haber tocado su fin. Onfray compara Occidente y el islam: “Nosotros tenemos nihilismo, ellos tienen fervor; estamos agotados, ellos gozan de buena salud; a nosotros nos queda el pasado, a ellos el futuro”.

Monseñor Carlo Liberati

Monseñor Carlo Liberati

El arzobispo Liberati pertenece a un grupo de cada vez más líderes católicos que se niegan a aceptar que en Europa el futuro le pertenezca al islam. Hablan abiertamente contra el papa Francisco, que no parece demasiado impresionado por el colapso del cristianismo a causa del descenso de la natalidad, acompañado de una apatía religiosa y su sustitución por el islam.

La opinión oficial del papa Francisco la encarna el obispo Nunzio Galantino, nombrado por el pontífice como secretario general del obispado italiano. El pasado mes de diciembre, Galantino dio una entrevista en la que rechazaba cualquier motivación religiosa tras los atentados yihadistas, y afirmaba que era “el dinero” lo que había detrás.

Ahora hay muchos comentaristas católicos que están cuestionando la ceguera de la Iglesia sobre el peligro al que se está enfrentando Europa. Uno de ellos es el jefe de Cultura de la revista francesa Valeurs Actuelles, Laurent Dandrieu, que escribe:

“El islam tiene todas las opciones de fortalecer masivamente su presencia en Europa con la bendición de la Iglesia. La Iglesia está contemplando el asentamiento de millones de musulmanes en Europa (…) y la confesión musulmana en nuestro continente como una manifestación inevitable de libertad religiosa. Pero la cuestión de la civilización nunca se plantea (…) Al alejarse de la población nativa de Europa y sus preocupaciones legítimas, la Iglesia no sólo está llevando a Europa a un punto muerto; también se está pegando un tiro en el pie”.

Dandrieu enumera los gestos y discursos del papa Francisco a favor del islam y los inmigrantes:

“El 1 de octubre de 2014, el papa recibió a los supervivientes eritreos de un naufragio en Lampedusa; el 8 de febrero de 2015, hizo una visita sorpresa a un campo de refugiados en Ponte Mammolo, al norte de Roma; el 18 de abril, dedicó su primera visita oficial al presidente italiano, Sergio Mattarella, a exigir “un compromiso mucho mayor” hacia los migrantes; el 6 de septiembre de 2015, al acabar el Ángelus en la Plaza de San Pedro, pidió “a cada parroquia, comunidad religiosa, monasterio y santuario de Europa que acogiera una familia” de refugiados; el 24 de marzo de 2016, decidió celebrar el Jueves Santo en un centro que albergaba a 900 refugiados, y lavarle los pies a doce solicitantes de asilo; el 28 de mayo, recibió a unos niños cuyos padres murieron al hundirse su bote, lleno de migrantes; durante la audiencia general del 22 de junio, Francisco bajó hacia la multitud para llevarse con él a quince refugiados”.

Pero como demuestra el caso de Liberati, la resistencia a la visión del papa Francisco de Europa está creciendo dentro de la Iglesia Católica.

“Está claro que los musulmanes tienen un objetivo último: conquistar el mundo”, dijo el cardenal Raymond Burke.

“El islam, mediante la sharia, su ley, quiere dominar el mundo y permite la violencia contra los infieles, como los cristianos. Pero nos cuesta reconocer esta realidad y responder defendiendo la fe cristiana (…) He oído varias veces una idea islámica: ‘Lo que no logramos hacer con las armas en el pasado, lo estamos haciendo hoy con la tasa de natalidad y la inmigración’. La población está cambiando. Si esto sigue así, en países como Italia, la mayoría será musulmana (…). El islam se realiza a sí mismo mediante la conquista. ¿Y cuál es la victoria más importante? Roma”.

Cardenal Burke.

Cardenal Burke.

El primero que denunció esta drástica tendencia fue el misionero más importante de Italia, el padre Piero Gheddo, que dijo que, a causa de la caída de la fertilidad y el fervor musulmán, “el islam podría conquistar más pronto que tarde la mayoría de Europa”. Estas preocupaciones no afectan sólo al ala conservadora de la Iglesia Católica.

El cardenal Christoph Schönborn, arzobispo de Viena y al que se señala como candidato a ser el próximo papa, es muy cercano al papa Francisco y centrista. El pasado septiembre, en el aniversario del Sitio de Viena, cuando las tropas otomanas de Turquía casi conquistaron Europa, Schönborn hizo una dramática defensa de las raíces cristianas de Europa. “Muchos musulmanes dicen –y desean– que ‘Europa está acabada’”, dijo el cardenal Schönborn, antes de acusar a Europa de “olvidar su identidad cristiana”. Después denunció la posibilidad de “una conquista islámica de Europa”.

Después de que un tunecino, que llegó en una oleada de migrantes a Alemania, asesinara a doce personas en un mercado navideño en Berlín, el arzobispo católico de la capital alemana, Heiner Koch, otro líder católico “moderado” nombrado por el papa Francisco, también hizo una advertencia: “Tal vez nos hemos centrado demasiado en la imagen radiante de la humanidad, en el bien. Ahora, en este último año, o quizás también en los anteriores, lo hemos visto: también existe el mal”.

El jefe de la Iglesia Católica Romana checa, Miloslav Vlk, también advirtió sobre la amenaza de la islamización. “Los musulmanes de Europa tienen muchos más hijos que las familias cristianas; por eso los demógrafos han intentado afrontar el momento en que Europa se convertirá en musulmana”, afirmó el cardenal Vlk. También culpó a la propia Europa por la toma del islam:

“Europa pagará muy caro haber abandonado sus raíces espirituales; este es el último periodo, que no durará décadas, en que aún podremos decir que tenemos una posibilidad de hacer algo al respecto. A menos que los cristianos abran los ojos, la vida se podría islamizar y el cristianismo no tendrá la fortaleza para imprimir su carácter en la vida de la gente, y mucho menos en la sociedad”.

El cardenal Dominik Duka, arzobispo de Praga y primado de Bohemia, también cuestionó la “cultura de bienvenida” del papa Francisco.

Paul Desfarges

Paul Desfarges

Entre los arzobispos católicos de Oriente hay muchas voces que expresan su inquietud sobre la revolución demográfica y religiosa de Europa. Una de ellas es la del líder de los católicos en el Líbano, que pagó un precio extremadamente alto por la islamización de su propio país, incluyendo el asesinato y el exilio, y ahora ve cómo el peligro se acerca a Europa. “He oído muchas decir a los musulmanes que su objetivo es conquistar Europa con dos armas: la fe y la tasa de natalidad”, dijo el cardenal Bechara Rai.

Otra de las voces es la del arzobispo de origen francés Paul Desfarges, al frente de la diócesis de Constantina en Argelia: “No sorprende que el islam haya cobrado tanta importancia”, dijo Desfarges. “Es un problema que afecta a Europa”. El cardinal de Sídney George Pell pidió después “un debate sobre las consecuencias de la presencia islámica en el mundo occidental”. Pell fue secundado por Laszlo Kiss Rigo, jefe de la comunidad católica del sur de Hungría, que dijo que “no son refugiados; esto es una invasión, vienen aquí gritando ‘Alá Akbar’, quieren hacerse con el poder”.

Estos políticos, obispos y cardenales podrían convencer al papa Francisco de que no deje que Europa, la cuna del cristianismo y la civilización occidental, esté abocada a un lúgubre destino. Michel Onfray escribió al final de su libro: “El cristianismo rigió durante dos milenios. Es un digno periodo para una civilización. Ahora el barco se hunde: sólo podemos hundirnos con elegancia”. Lo urgente ahora es evitarlo.

Alerta Digital

“Soy un musulmán y es mi deber destruir los símbolos cristianos” dice invasor musulmán africano que atacó una iglesia en Italia.

El hombre musulmán de 25 años de edad, de Gambia, que en enero, había dañado un santuario que contiene la imagen de Madonna en el patio exterior de la Parroquia del Rosario y prendió fuego a una cuna, ha sido deportado de Italia. El terrorista Justificó su acto por referencia a su fe musulmana.

Immediato  Cuando fue capturado tratando de huir de la escena, él dijo que era su deber como musulmán destruir los símbolos cristianos. El incidente tuvo lugar en enero y ese fue el motivo por el cual ahora ha sido expulsado del país, lo que significa que ha estado durante muy poco tiempo en la prisión por los delitos de provocar incendios, daños a la propiedad y resistirse al arresto utilizando la violencia. Sin lugar a dudas, volverá de nuevo en uno de los barcos de traficantes musulmanes extranjeros ilegales siendo rescatado por la Guardia Costera italiana sobre una base diaria en estos días.

Fuente: Immediato

ISIS renovó las amenazas contra los cristianos de Filipinas: “Los atacaremos hasta destruir sus regiones, sus casas y sus bienes”

En un nuevo comunicado contra la comunidad cristiana del país asiático, el Estado Islámico reiteró que sus terroristas seguirán combatiendo contra el Ejército de Rodrigo Duterte

 

Luego de los recientes combates por la toma de la ciudad de Marawi al sur de Filipinas, el Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en ingles) enfatizó claramente su hostilidad hacia los cristianos, tal como se expresó en el asesinato de muchos de ellos y en la destrucción de sus iglesias.

La hostilidad y el nivel de violencia del grupo terrorista también fueron reflejados en la retórica que siguió a la campaña que consistentemente presentó los combates en Filipinas como una guerra de siglos contra los “cristianos” y los “cruzados”.

En referencia al ataque sobre Marawi, donde aún existen residuales de ISIS combatiendo a las fuerzas gubernamentales a través de guerrillas urbanas, fue dado a conocer un segundo comunicado. El primero había sido el 24 de mayo de 2017. En el actual, el Estado Islámico se aseguró de tener en cuenta filmaciones que documentan cómo fue incendiada una iglesia y cómo 75 cristianos (“cruzados” según los tildan los yihadistas) fueran asesinados o heridos gravemente.

Durante el ataque a la ciudad, ISIS tomó como rehenes a medio centenar de cristianos y luego los ejecutó. La organización informó sobre la masacre de estos “cristianos hostiles” en la edición número 10 de su revista en inglés Rumiyah, publicada la primera semana de junio. Cinco días después, el 12 de junio, también difundió un comunicado acompañado de un breve video que supuestamente muestra la ejecución de cristianos del área de Marawi.

(AP)

(AP)

Otro video del Estado Islámico mostró a sus combatientes destruyendo una iglesia católica en la ciudad. El portal MEMRI muestra a sus terroristas arrasando y destruyendo iconos, estatuas, crucifijos y despedazando imágenes del papa Francisco antes de prenderle fuego y destruir totalmente el santuario.

En una entrevista publicada en la revista Rumiyah, el jefe de la organización en Filipinas, Asylon Hafilon, alias Abu Abdallah Al-Muhajir, describió la lucha en el país como consecuencia de un conflicto de siglos entre musulmanes y cristianos por una parte, y musulmanes y budistas por otra.

Abu Abdallah dijo que “el cristianismo se extendió ampliamente por el Sudeste Asiático bajo la espada del colonialismo de los cruzados”, y que una pequeña “vanguardia” de musulmanes tomó las armas con el fin de combatirlo. Hoy, estos musulmanes han prometido lealtad al jefe de ISIS, Abu Bakr Al-Baghdadi –quien está vivo y a resguardo según Abu Abdallah-, y a quien reconocen como el líder de todos los musulmanes.

Abu Abdallah agregó que el Estado Islámico en Asia Oriental es la unión de varios grupos que han decidido adherir a “la gran yihad contra los infieles”  y que comparten un proyecto de larga data para establecer de forma definitiva un estado islámico en las regiones de mayoría musulmana del Sudeste Asiático por medio de la yihad armada. Entre esas organizaciones, la más relevante es la de Abu Sayyaf, conocida en los últimos cuatro años por secuestrar a occidentales.

“El dominio de nuestro pueblo musulmán cubrirá todo lo que alcance la noche y el día”, indicó el jefe de ISIS en Filipinas en su último comunicado.

“En consecuencia, o bien se someten o pagan el jizya (impuesto a cristianos y judíos) de buena manera mientras son sometidos, o se preparan para recibir lo peor, ya que los combates de nuestros muyahidines continuarán sin piedad y los atacaremos hasta destruir sus regiones, sus casas y sus bienes, sometiéndolos por medio de las armas hasta que no quede nada de ellos”, concluyó.

Infobae

Canadá: Escuela cristiana ordenó a sus docentes que dejaran de enseñar algunos párrafos de la biblia que son “ofensivos” para los musulmanes.

Un miembro de la Junta Escolar de una escuela en Battle River tomó una Biblia con un marcador negro y tachó todas las palabras que son “ofensivas” para los musulmanes. Y sí, una gran cantidad de padres musulmanes enviaron a sus hijos a las escuelas cristianas, a las que encuentran menos “progresivas’ que las escuelas públicas canadienses.

¿Cuánto tiempo pasará hasta que la enseñanza de la Sharia sustituya a la enseñanza de la Biblia?

Qatar financia la campaña de grupos musulmanes y la extrema izquierda para arrebatar la Mezquita de Córdoba a los católicos

La Iglesia Católica en España, en partícular la diócesis de Córdoba, podría perder la titularidad de la Mezquita-Catedral de Córdoba, una de las edificaciones religiosas más imponentes y hermosas de toda Europa, debido a una campaña orquestada por “la alianza de la extrema izquierda y grupos musulmanes para arrebatarles el templo”, según recoge el portal Religión en Libertad.

La situación es tan tensa que, en su afán de fortalecer la defensa de la titularidad, la diócesis cordobesa ha enviado una delegación a Estados Unidos, encabezada por el obispo Demetrio Fernández, que ha sido recibida por el Hudson Institute de Washington. Allí, expertos y periodistas internacionales han querido saber quién financia la campaña para arrebatar la titularidad de la Catedral-Mezquita de Córdoba a la Iglesia católica.

Por su parte, el diario ABC destaca que “en la reunión, representantes diplomáticos en Estados Unidos aseguraron que ‘hay indicios más que suficientes para concluir que el estado de Qatar lo está financiando’”.

El hecho de que Qatar esté atravesando por uno de sus peores momentos diplomáticos, debido al rechazo múltiple de varias naciones que acusan a Doha de financiar a grupos terroristas y de sembrar la inestabilidad en la zona, añade un matiz especialmente controvertido a la situación de la Mezquita de Córdoba.

Cóctel explosivo

Por su parte, ‘Religión en Libertad’ explica que “durante su estancia en Estados Unidos, el obispo de Córdoba explicó el origen y la situación actual de la mezquita: “Los musulmanes lo construyeron, Fernando III el Santo hizo lo posible para que no se destruyera y la Diócesis se ha encargado de mantenerla”, explicó el prelado, que señaló el “sueño musulmán de recuperar su templo” y el “intento de la izquierda radical de expropiarlo” como el cóctel explosivo que se da en este momento”.

Sobre la posibilidad de compartir culto con los musulmanes, en respuesta a las preguntas de los periodistas, el obispo fue tajante y señaló que “ni los católicos comparten culto con los musulmanes, ni los musulmanes con los católicos, en ningún sitio”.

Fuente: Alerta Digital

El papa Francisco afirma que “todas las religiones promueven la paz” y sostiene que “el terrorismo islámico no existe”

El papa Francisco en la sinagoga de Roma.

El 12 de septiembre de 2006, el papa Benedicto XVI (Joseph Ratzinger) aterrizó en Baviera (Alemania), donde nació e impartió sus primeras clases de teología. Se le esperaba allí para dar una conferencia a la comunidad académica en la Universidad de Ratisbona. Esa lección pasaría a la historia como el discurso papal más polémico del último medio siglo.

En su conferencia, el papa Benedicto explicaba las contradicciones internas del islam contemporáneo, pero también ofrecía un terreno de diálogo con el cristianismo y la cultura occidental. El papa habló de las raíces judías, griegas y cristianas de la fe europea, explicando por qué son distintas del monoteísmo islámico. En su charla incluyó una cita del emperador bizantino Manuel II Paleólogo: “Mostradme lo que Mahoma ha traído de nuevo, y no encontraréis más que cosas malvadas e inhumanas”.

Este barril de dinamita quedó suavizado por la cita de una sura coránica de la juventud de Mahoma, “cuando Mahoma seguía sin poder y amenazado”, señaló Benedicto.

La charla del papa Benedicto no fue ninguna sorpresa. “No es ningún secreto que al papa le preocupaba el islam”, apuntó Christopher Caldwell en el Financial Times.

En Ratisbona, Benedicto escenificó el drama de nuestro tiempo y, por primera vez en la historia de la Iglesia Católica, un papa hablaba del islam sin reciclar clichés. En esa conferencia, el papa hizo lo que está prohibido en el mundo islámico: debatir libremente sobre la fe. Dijo que Dios es diferente de Alá. Nunca volveremos a escuchar algo así.

La cita de Manuel II Paleólogo rebotó por todo el mundo, agitando a la umma [comunidad] musulmana, que reaccionó con violencia. Incluso la prensa internacional se unió a la cantinela unánime de condena del “ataque del papa contra el islam”.

La reacción al discurso del papa demostraba que éste estaba en lo cierto. Todos, desde los líderes musulmanes al New York Times, exigieron que el papa se disculpara y se sometiera. Los principales medios lo convirtieron en un defensor incendiario del “choque de civilizaciones” de Samuel Huntington. En la región bajo la Autoridad Palestina, se prendió fuego a iglesias cristianas, y los cristianos se convirtieron en blanco de ataques. Los islamistas británicos pidieron “matar” al papa, pero Benedicto les retó.

Al mismo tiempo, en Somalia, una monja italiana fue fusilada. En Irak, Al Qaeda decapitó y mutiló a un sacerdote ortodoxo sirio después de que los terroristas exigieran que la Iglesia Católica se disculpara por el discurso. Los Hermanos Musulmanes de Egipto juraron tomar represalias contra el papa. Un líder paquistaní, Shahid Shamsi, acusó al Vaticano de defender a la “entidad sionista”. Salih Kapusuz, número dos del partido del entonces primer ministro (y ahora presidente) Recep Tayyip Erdogan, comparó al papa Benedicto XVI con Hitler y Mussolini. El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, insistió en que las palabras del papa correspondían a la “cadena de la conspiración estadounidense-israelí”, y acusó a Benedicto de formar parte de la “conspiración de los cruzados”.

Enseguida se aumentaron masivamente las medidas de seguridad en torno al papa Benedicto. Dos años después, el papa fue vetado para hablar en la universidad más importante de Roma, La Sapienza. Tras el caso Ratisbona, Benedicto ya no volvería a ser el mismo. Los apaciguadores islamistas y occidentales lograron cerrarle la boca.

Unos días después de la conferencia, agotado y asustado, el papa Benedicto se disculpó. “Lamento profundamente las reacciones en algunos países a algunos pasajes de mi conferencia […] que fueron considerados ofensivos hacia la sensibilidad de los musulmanes”, les dijo el papa a los peregrinos en su residencia veraniega de Castelgandolfo. Esa cita “no expresaba en modo alguno mis opiniones personales. Espero que esto sirva para aliviar los corazones”.

El papa pudo haberlo dicho para evitar más violencia. Pero desde entonces, las disculpas hacia el mundo islámico se han convertido en la política oficial del Vaticano.

“Las posturas predeterminadas frente al islam militante recuerdan desgraciadamente a las posturas predeterminadas de la diplomacia del Vaticano frente al comunismo durante los últimos 25 años de la Guerra Fría”, escribió George Weigel, destacado investigador estadounidense. La nueva agenda del Vaticano busca “alcanzar un acomodo político con los Estados islámicos y renegar de la rotunda condena pública de la ideología islamista y yihadista”.

Once años después de la conferencia de Ratisbona, tan relevante como siempre después de los ataques del ISIS en suelo europeo, otro papa, Francisco I, ha tratado de muchas maneras separar a los musulmanes de la violencia, y siempre ha evitado mencionar la palabra prohibida: islam. Como escribió Sandro Magister, uno de los periodistas sobre asuntos católicos más importantes de Italia: “Ante la ofensiva del islam radical, la idea de Francisco es que ‘debemos mitigar el conflicto’. Y olvidarnos de Ratisbona”.

Todo el cuerpo diplomático del Vaticano se cuida mucho hoy de evitar las palabras “islam” y “musulmanes”, asumiendo en su lugar la negación de que exista un choque de civilizaciones. Cuando regresaba del Día Mundial de la Juventud en Polonia el pasado agosto, el papa Francisco negó que el islam fuese intrínsecamente violento, y afirmó que a toda religión, incluido el catolicismo, subyace un potencial violento. Antes, el papa Francisco había dicho que hay “una guerra mundial”, pero negó que el islam tuviese algún papel en ella.

En mayo, el papa Francisco explicó que el “concepto de conquista” es fundamental para el islam como religión, pero se apresuró a añadir que algunos podrían interpretar el cristianismo, la religión de poner la otra mejilla, de la misma manera. “El verdadero islam y la lectura correcta del Corán se opone a toda forma de violencia”, afirmó el papa en 2013. Un año después, Francisco declaró que el “islam es una religión de paz, compatible con el respeto a los derechos humanos y la coexistencia pacífica”. Afirmó que son los males de la economía global, y no el islam, los que inspiran el terrorismo. Y hace unos días, el papa dijo que “aquellos que se dicen cristianos, pero que no quiere refugiados en su puerta, son unos hipócritas”.

El pontificado del papa Francisco ha estado marcado por su equidistancia moral entre el cristianismo y el islam, lo que también hace sombra a los crímenes de los musulmanes contra su propio pueblo, los cristianos de Oriente y Occidente.

Pero también están los cardenales valientes que dicen la verdad. Uno es el líder católico estadounidense Raymond Burke, que participó en una reciente entrevista con los medios italianos, en la que dijo:

“Está claro que los musulmanes tienen un objetivo último: conquistar el mundo. El islam, a través de la sharia, su ley, quiere gobernar el mundo y permite la violencia contra los infieles, como los cristianos. Pero nos cuesta reconocer esta realidad y responder a ella defendiendo la fe cristiana […]. He escuchado varias veces una idea islámica: ‘Lo que no logramos hacer con las armas en el pasado, lo estamos haciendo hoy con la tasa de natalidad y la inmigración’. La población está cambiando. Si esto persiste, en países como Italia la mayoría será musulmana. […] El islam se autorrealiza con la conquista. ¿Y cuál es la conquista más importante? Roma”.

Por desgracia, el primer arzobispo de Roma, el papa Francisco, parece estar sordo y ciego ante estas importantes verdades. Benedicto XVI tardó cinco días en disculparse por su valiente conferencia. Pero abrió la veda, que cumple ya más de una década, de las excusas del Vaticano sobre el terrorismo islámico.

“El terrorismo musulmán no existe”

“El terrorismo cristiano no existe, el terrorismo judío no existe, y el terrorismo musulmán no existe. No existen”, sostuvo el papa Francisco durante un encuentro con movimientos políticos mundiales.

El papa también declaró que todas las religiones promueven la paz y que el peligro de la radicalización violenta existe igualmente en todas las religiones.

El terrorismo cristiano no existe, el terrorismo judío no existe, y el terrorismo musulmán no existe. No existen”, dijo el papa Francisco.

Agregó que ningún pueblo es criminal, narcotraficante o violento sugiriendo que el terrorismo es principalmente resultado de las desigualdades económicas, en lugar de las creencias religiosas.

En agosto pasado, el pontífice calificó de “injusto” el hecho de relacionar ‘el Islam con la violencia’.

“Los pobres y los pueblos más pobres son acusados ​​de violencia pero, sin igualdad de oportunidades, las diferentes formas de agresión y conflicto encontrarán un terreno fértil para crecer y eventualmente explotarán”, añadió.

En otra parte de sus declaraciones, el papa condenó la negación del calentamiento global, al aseverar que la crisis ecológica es real.

“Un consenso científico muy sólido indica que estamos presenciando un calentamiento inquietante del sistema climático”, afirmó Francisco.

Europa: lo que está pasando allí con los cristianos pasará aquí

La Archidiócesis católica de San Andrés y Edimburgo, comandada por el arzobispo Leo Cushley (derecha), planea reducir el número de parroquias de más de 100 a 30. (Imagen: Lawrence OP/Flickr).

por Giulio Meotti

“Temo que nos estemos acercando a algo parecido al trágico destino del cristianismo en el norte de África en los primeros tiempos del islam”, advirtió el obispo luterano Jobst Schoene hace unos años. En la antigüedad, Argelia y Túnez, totalmente cristianas, nos dieron grandes pensadores, como Tertuliano y San Agustín. Dos siglos después, el cristianismo había desaparecido, sustituido por la civilización árabe-islámica.

¿Va a correr Europa la misma suerte?

“El cristianismo se ha terminado en Irak” a causa del extremismo islámico; en Europa, el cristianismo se está suicidando.

En veinte años nacerán más niños de mujeres musulmanas que de cristianas en todo el mundo. Esta es sólo la última señal del rápido crecimiento del islam, que lleva camino de convertirse la mayor religión del mundo al acabar el siglo, según un nuevo estudio publicado por el Pew Research Center.

“El cristianismo está literalmente agonizando en Europa”, dijo Conrad Hackett, jefe del equipo de investigadores del informe del Pew, según el cual entre 2010 y 2015 la población mundial musulmana se incrementó en más de 150 millones de personas, hasta llegar a los 1.800 millones.

En Europa, ¿cuántos cristianos se han perdido? Entre 2010 y 2015, “la cifra de muertes superó a la de nacimientos en casi 6 millones”.

A este ritmo, el cristianismo desaparecerá de Europa.

En el mismo marco temporal, en la mayoría de los países europeos –Gran Bretaña, Alemania, Italia y Rusia incluidos– las muertes superaron a los nacimientos entre los cristianos. “Sólo en Alemania, por ejemplo, se calcula que hubo 1,4 millones más de muertes que de nacimientos de cristianos entre 2010 y 2015, una pauta que se prevé se mantenga en gran parte de Europa en las próximas décadas”, descubrió el Pew. Hay patrones claros en las tendencias demográficas, los niveles de asistencia a las iglesias, el número de parroquias cerradas y la menguante cifra de sacerdotes.

Estos patrones son la razón de que los líderes islámicos como el presidente turco, Recep Tayip Erdogan, estén librando una guerra demográfica contra Europa. “No tengáis tres, sino cinco hijos”, pidió Erdogan a los musulmanes del Viejo Continente. “Sois el futuro de Europa”. Este plan se llama, en el islam, hégira: expandir el islam mediante la migración, inspirándose en la huida de Mahoma de La Meca a Medina en 622.

En Europa septentrional el cristianismo ya ha sido debilitado por el ateísmo, tendencia posiblemente acelerada por los avances médicos y científicos. Después de pasar más de un año en Escandinavia, el sociólogo estadounidense Phil Zuckerman publicó el libro Society Without God (La sociedad sin dios). Recientemente, tras una campaña publicitaria a escala nacional de la Sociedad Atea, miles de personas abandonaron la Iglesia de Dinamarca. La iglesia estatal de Noruega perdió más de 25.000 miembros en un solo mes. En 2016, más de 90.000 personas decidieron dejar de pertenecer a la Iglesia de Suecia, casi el doble que el año anterior; entre tanto, en un año, 163.000 migrantes, la mayoría de ellos musulmanes, entraron en el país.

El cristianismo también está colapsando en el Reino Unido. Veinte iglesias cerrarán pronto en el Gran Manchester. Según algunas informaciones, el anglicanismo habrá desaparecido de Gran Bretaña para 2033. La Archidiócesis de la Iglesia Católica de San Andrés y Edimburgo prevé reducir el número de parroquias de más de cien a treinta. La Archidiócesis de Glasgow, la mayor del país con creces, tendrá pronto –en las próximas dos décadas– sólo 45 sacerdotes, y probablemente cerrará la mitad de sus parroquias. Imagínense: una inmensa comunidad católica va a cerrar la mitad de sus iglesias.

En Holanda los católicos también están asumiendo un “futuro sin iglesias”. El cardenal Willem Eijk, arzobispo de Utrecht, anunció que para 2025 un millar de parroquias católicas habrán sido clausuradas. “Predecimos que un tercio de las iglesias católicas habrán cerrado para 2020, y dos tercios para 2025”, declaró.

La mayoría de las iglesias de Bruselas también cerrarán; 108 de ellas. La Archidiócesis de Viena, en Austria, también liquidará la mayoría de sus iglesias –concretamente 660– en los próximos diez años. Las fusionará en 150 parroquias más grandes.

Se encuentran cifras similares en todas parte de Europa, desde la católica España al protestante Reino Unido.

El padre Benedict Kiely, cura católico y fundador de nasarean.org, que ayuda a los cristianos perseguidos en Oriente Medio, se reunió hace poco con algunos cristianos perseguidos por el ISIS en Irak. Cuando se marchaba del país, otro cura anciano, él mismo un refugiado, le cogió la mano y le dijo en árabe: “Ten cuidado, ten mucho cuidado. Lo que ha pasado aquí llegará hasta ti”.

Como nos recuerdan los ataques contra dos iglesias cristianas coptas en Egipto el pasado Domingo de Ramos, se está librando una auténtica guerra de exterminio contra los cristianos en Oriente Medio.

El filósofo canadiense Mathieu Bock-Côte ha escrito en Le Figaro:

Occidente se acostumbró hace mucho tiempo a la persecución de los cristianos en Oriente Medio, como si sus desgracias fuesen inevitables y tuviesen que aceptarse sin más. ¿No debería el problema de los cristianos en Oriente Medio abrir los ojos a la civilización europea sobre su identidad esencial? ¿No deberíamos, en Europa y Occidente, tomar conciencia de que estos ataques también van dirigidos a nosotros?

Europa lleva algún tiempo experimentando esta guerra contra el cristianismo en su propio suelo: el atentado en una iglesia de Normandía, en la que extremistas islámicos asesinaron a un sacerdote ante el altar; el complot terrorista contra la catedral de Notre Dame, la amenaza del ISIS de convertir la catedral de San Pedro en una mezquita o el letal ataque terrorista contra un mercado navideño de Berlín son sólo unos ejemplos.

“La lengua materna de Europa es el cristianismo”, dijo el gran escritor alemán Johann Wolfgang von Goethe, no un papa. Tal vez esa lengua vuelva a ser fuerte en el futuro. Tal vez los sacerdotes mantengan vivo el cristianismo en Londres, Bruselas y París. Tal vez. Pero no fue eso lo que pasó en África del Norte.

Por ahora, la “lengua materna” de que hablaba Goethe se ha reducido, en Europa, a un susurro apenas perceptible. En su lugar, se puede oír, cada vez más poderosa, la “lengua islámica”.

Traducción del texto original: Gatestone Institute
Traducido por El Revista El Medio