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El secretario de Defensa de Estados Unidos advirtió que una guerra con Corea del Norte sería lo peor “en la vida de la mayoría de las personas”

Un conflicto con Pyongyang sería “catastrófico”, afirmó James Mattis. Por eso destacó la importancia de resolver el enfrentamiento con el régimen de Kim Jong-un por medios diplomáticos

El secretario de Defensa de los Estados Unidos, James Mattis

El secretario de Defensa de los Estados Unidos, James Mattis

El Secretario de Defensa estadounidense, James Mattis, advirtió este domingo que una guerra con Corea del Norte sería “catastrófica” y “probablemente el peor tipo de guerra en la vida de la mayoría de las personas”.

Las declaraciones de Mattis llegaron horas antes de que el régimen de Pyongyang realizara en la madrugada del lunes un nuevo lanzamiento de un misil balístico que aterrizó en el mar de Japón.

Durante una entrevista en un programa de la cadena estadounidense CBS, el funcionario se mostró preocupado por el poderío militar del régimen de Kim Jong-un, que amenaza a la región y a los aliados de los EEUU.

“El régimen de Corea del Norte tiene cientos de cañones de artillería y lanzacohetes que pueden alcanzar a una de las ciudades más densamente pobladas del mundo, como es la capital de Corea del Sur”, destacó Mattis.

“El régimen es una amenaza para la región, para Japón, para Corea del Sur”, dijo el Secretario de Defensa, quien agregó que representa también una amenaza directa para los Estados Unidos. “Y en el caso de una guerra, afectaría a China y a Rusia, también”, consideró.

Mattis se mostró, además, especialmente preocupado por los constantes ensayos balísticos de Pyongyang, que hacen que las capacidades militares del régimen “mejoren con cada test”. 

“La conclusión es que sería una guerra catastrófica, si esto se convierte en un combate y si no somos capaces de resolver esta situación por medios diplomáticos”, concluyó el secretario de Defensa.

Pyongyang ha llevado a cabo dos pruebas nucleares y decenas de lanzamientos de misiles en lo que va del año, a pesar de las importantes sanciones económicas impuestas por las Naciones Unidas.

Los dirigentes del G-7 calificaron el sábado las pruebas nucleares y de misiles norcoreanos de “amenaza grave”, y se mostraron dispuestos a tomar medidas al respecto, mientras que, tras el último lanzamiento, el presidente surcoreano Moon Jae-In pidió una reunión del Consejo Nacional de Seguridad para abordar el tema.

Corea del Norte volvió a provocar a Occidente con un nuevo lanzamiento de misil balístico

El régimen de Kim Jong-un realizó un nuevo ensayo en medio de la tensión en la península coreana. El presidente de Corea del Sur pidió una reunión al Consejo de Seguridad para tratar el tema

El líder norcoreano suele fotografiarse visitando a los militares cuando realizan ejercicios

En una nueva provocación a Occidente, Corea del Norte lanzó lo que aparenta ser un misil balístico, informó el lunes la agencia surcoreana Yonhap, citando a fuentes militares de Seúl.

El lanzamiento del misil no identificado se llevó a cabo cerca de la ciudad costera de Wonsan, aseguró el jefe del Estado Mayor de Seúl. El presidente surcoreano, Moon Jae-In, pidió una reunión del Consejo Nacional de Seguridad para abordar el tema, indicó Yonhap.

Según la agencia de noticias, Japón estimó que si el proyectil seguía una trayectoria hacia el este podría entrar en sus aguas territoriales.

Minutos después, Estados Unidos confirmó el lanzamiento de un nuevo misil balístico por parte de Pyongyang.

Corea del Norte realizó decenas de pruebas nucleares en 2017

Corea del Norte realizó decenas de pruebas nucleares en 2017

El Comando del Pacífico norteamericano detalló que el proyectil de corto alcance fue rastreado durante seis minutos hasta que aterrizó en el Mar de Japón.

Pyongyang ha llevado a cabo dos pruebas nucleares y decenas de lanzamientos de misiles en lo que va de año, a pesar de las importantes sanciones económicas impuestas por Naciones Unidas.

Los dirigentes del G7 calificaron el sábado las pruebas nucleares y de misiles norcoreanos de “amenaza grave”, y se mostraron dispuestos a tomar medidas al respecto.

Kim Jong-un supervisó las pruebas de un sistema de defensa antiaéreo

Kim Jong-un supervisó las pruebas de un sistema de defensa antiaéreo

En las últimas horas circularon imágenes del dictador Kim Jong-un supervisando las pruebas de un nuevo sistema de defensa antiaérea y ha ordenado su producción en masa para desplegarlo en todo el país asiático.

El medio, que no especificó la fecha del ensayo, destacó que al ver el “test exitoso” organizado por la Academia Nacional de la Ciencia de Defensa, Kim destacó la perfección del sistema guiado y alabó los “notables” progresos en detección y rastreo de objetivos, y la mejora de la precisión para hacer blanco.

“Este sistema, cuya capacidad operativa ha sido plenamente verificada, debe ser producido en masa para desplegarse en todo el país, como en bosques, para así arruinar completamente los sueños salvajes del enemigo de dominar el aire, potenciando la supremacía aérea y el poder de las armas”, declaró Kim en el reciente ensayo.

Fuente: Infobae

El régimen de Kim Jong-un aseguró estar listo para la producción en masa de su nuevo misil de medio alcance

Pyongyang lanzó este domingo el Pukguksong-2, que podría llegar hasta Japón. Además, mostró por primera vez fotos de la Tierra tomadas desde capas altas de la atmósfera por una cámara instalada en el misil

El  misil Pukguksong-2 lanzado este domingo (Reuters)

El  misil Pukguksong-2 lanzado este domingo (Reuters)

Corea del Norte dijo el lunes que está preparada para desplegar y producir en masa un nuevo misil de medio alcance capaz de alcanzar territorio japonés y las grandes bases militares que hay allí, tras un lanzamiento de prueba que según Pyongyang confirmó la preparación para el combate del misil.

El recluido país presentó su ensayo como una “respuesta” a las políticas del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.

Se cree que el misil probado el domingo podría llegar a Japón y a varias bases militares estadounidenses en suelo nipón.

El misil, un Pukguksong-2, con combustible sólido, voló unos 500 kilómetros (310 millas) y alcanzó una altura de 560 kilómetros (350 millas) antes de caer en el océano Pacífico. Los medios norcoreanos indicaron que se lanzarían más proyectiles y que eran la respuesta del país al gobierno de Trump.

(Reuters)

(Reuters)

Corea del Norte mostró además este lunes fotos de la Tierra tomadas desde capas altas de la atmósfera por una cámara instalada en el misil.

El Rodong Sinmun, el diario oficial del Partido de los Trabajadores, publicó hoy decenas de fotos en color del lanzamiento del misil Pukguksong 2 del domingo, en las que se incluyen varias imágenes del planeta tomadas a gran altura,

Es la primera vez que el régimen de Kim Jong-un muestra imágenes tomadas desde una cámara adherida a uno de sus misiles.

Los expertos ya han resaltado que cinco de estas fotos publicadas en la página 3 del diario parecen haber sido tomadas cuando el misil estaba realizando su reentrada en las capas inferiores de la atmósfera.

Hasta ahora, el régimen de Pyongyang nunca ha aportado datos concretos sobre el rendimiento de sus proyectiles a la hora de realizar la “reentrada atmosférica”, lo que impide evaluar sus verdaderas capacidades y hace pensar que aún se encuentre en una fase temprana a la hora de dominarla

Esta tecnología es necesaria para que la cabeza de un misil (donde se equipan una carga explosiva como, por ejemplo, una bomba atómica) soporte la vibración y el calor de la fase terminal de vuelo antes de impactar.

A la espera de que los analistas estudien al detalle las imágenes, la publicación de éstas parece destinada a inquietar nuevamente a la comunidad internacional y especialmente a los EEUU.

Trump, de visita oficial en Arabia Saudita, no hizo declaraciones públicas sobre el tema en un primer momento.

Fuente: Infobae

Corea del Norte, dispuesta a dialogar con Estados Unidos “bajo las condiciones apropiadas”

Choe Son-hui, directora general del departamento para Norteamérica, del Ministerio norcoreano de Exteriores, declaró que Pyongyang dialogaría con Washington después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, expresara su disposición a reunirse con el líder norcoreano Kim Jong-un

El presidente estadounidense Donald Trump y el dictador norcoreano Kim Jong-un

El presidente estadounidense Donald Trump y el dictador norcoreano Kim Jong-un

Una alta diplomática norcoreana ha firmado que Pyongyang dialogaría con Washington “bajo las condiciones apropiadas”, después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, expresara su disposición a reunirse con el líder norcoreano Kim Jong-un.

Choe Son-hui, directora general del departamento para Norteamérica del Ministerio norcoreano de Exteriores, hizo estas declaraciones a su paso por Pekín después de reunirse con una delegación estadounidense en Oslo a comienzos de semana, informaron fuentes diplomáticas a la agencia surcoreana Yonhap.

Choe encabezó la misión norcoreana que se reunió con un grupo de expertos estadounidenses, entre ellos Suzanne DiMaggio, directora del centro de estudios New America; Thomas Pickering, antiguo enviado de EEUU a Naciones Unidas, y Robert Einhorn, exasesor especial sobre desnuclearización del Departamento de Estado.

Choe Son-hui, directora general del departamento para Norteamérica del Ministerio norcoreano de Exteriores

Choe Son-hui, directora general del departamento para Norteamérica del Ministerio norcoreano de Exteriores

“Me reuní con Pickering y volveremos a hablar cuando se dé la oportunidad en el futuro”, señaló Choe al ser preguntada sobre el encuentro por los medios en el aeropuerto internacional de Pekín.

La reunión tuvo lugar después de la reciente escalada de la tensión en la península de Corea debido a los repetidos ensayos de armas de Pyongyang (que se teme pueda realizar ahora una prueba nuclear) y la dialéctica endurecida del Ejecutivo de Trump, que ha insinuado la posibilidad de realizar ataques preventivos.

La Administración estadounidense, por su parte, restó importancia al encuentro mantenido en Oslo, que calificó de “reunión rutinaria que tuvo lugar de forma independiente al Gobierno de EEUU”, según dijo un portavoz del Departamento de Estado.

A comienzos de mes, Trump afirmó en una entrevista a Bloomberg que estaba dispuesto a reunirse con el líder norcoreano “bajo las circunstancias adecuadas”, aunque el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, matizó después que las condiciones para que ese encuentro sea posible no se dan actualmente.

El presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in Moon en Seúl, Corea del Sur el 10 de  mayo de 2017 (Reuters)

El presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in Moon en Seúl, Corea del Sur el 10 de  mayo de 2017 (Reuters)

Asimismo, el pasado miércoles asumió su cargo el nuevo presidente surcoreano, Moon Jae-in Moon, quien durante la campaña electoral insistió en que buscaría un mayor acercamiento con Pyongyang y que a la vez mantendría las sanciones que pesan sobre el país por sus ensayos nucleares y con misiles balísticos.

La diplomática norcoreana afirmó hoy que Pyongyang “observará la situación” en el Sur, al ser cuestionada sobre la posibilidad de dialogar con el país vecino.

China suma tensión en el Pacífico: probó un misil guiado cerca de la costa de Corea del Norte

El testeo del arma tuvo lugar en el Mar de Bohai, a 400 kilómetros del territorio controlado por el régimen de Kim Jong-un. Fue en medio de una escalada militar en la región, con una flota de Estados Unidos cercana, y tras conocerse los resultados de las elecciones presidenciales en Corea del Sur

Misiles chinos durante un desfile (Getty Images)

Misiles chinos durante un desfile (Getty Images)

El ministerio de Defensa de China informó el martes que probó un nuevo tipo de misil guiado al noroeste de la península coreana, horas después de conocerse los resultados en las elecciones presidenciales en Corea del Sur y en medio de fuertes tensiones regionales.

La prueba tuvo lugar en el Mar de Bohai, a unos 400 kilómetros del territorio norcoreano y a 500 de su vecino del sur, y se hizo para “aumentar la capacidad operacional de las Fuerzas Armadas y de responder efectivamente a las amenazas a la seguridad nacional” de China, señaló un comunicado del ministerio.

 

No se especificó qué tipo de misiles fue lanzado, pero la prueba coincide con las recientes pruebas de misiles balísticos de parte de Corea del Norte, el aumento de la presencia militar de los Estados Unidos con la llegada de un portaaviones a la región y la instalación de un escudo de misiles en Corea del Sur, y las elecciones en Seúl, donde se imponía un liberal que propone el diálogo con Pyongyang.

En tanto, la situación ocurrió en el también llamado Golfo de Bohai, una masa de agua que linda con la Bahía de Corea, dentro del Mar Amarillo, y que por su cercanía con Beijing es una de las zonas con más tráfico marítimo del mundo.

En esta misma zona, China ya había probado en abril misiles navales disparados desde destructores, y en febrero había informado del lanzamiento exitoso de un misil con capacidad nuclear.

Fuente: Infobae

¿Por qué nadie ganará una potencial guerra en la península coreana?

Incluso si la crisis coreana desemboca en una guerra o en arreglos diplomáticos, “todos los caminos conducen al abismo”, señala un experto.

¿Por qué nadie ganará una potencial guerra en la península coreana?

Ashley Tyler / U.S. Air ForceReuters

La reciente crisis coreana no tiene aspecto de disminuir, y “parece ser solo cuestión de tiempo para que se produzca un enfrentamiento armado entre EE.UU., Corea del Sur y Corea del Norte”, con la posible participación de Japón, estima el columnista Edward Chang en un artículo publicado por ‘The National Interest‘.

La pregunta es si “una guerra total es realmente el único desenlace posible, o si existen variantes intermedias”, señala el experto. Un escenario distinto a la guerra total sería la estrategia de “ataque y negociación”, la cual es descrita por los analistas Daniel Wagner y Michael Doyle. Los expertos creen que bajo la misma, Pionyang podría realizar “una acción militar significativa pero limitada contra Corea del Sur”, seguida de un proceso de arreglo pacífico del conflicto. “Tal acción se daría como respuesta a una provocación de Estados Unidos o Corea del Sur”, señala Chang.

KCNAReuters

 

Sin embargo, este escenario implica riesgos, advierte. En este caso, Corea del Norte apostaría por el hecho de que EE.UU. o Corea del Sur nunca o rara vez tomaron represalias en respuesta a sus provocaciones. Sin embargo, la postura de la Administración Trump hacia Pionyang es más dura, por lo que Kim Jong-un y sus asesores “no pueden estar seguros de si están cerca de cruzar la ‘línea roja’ estadunidense y surcoreana”.

“Esto es mucho para apostar, y las consecuencias de apostar mal serían catastróficas para el régimen norcoreano”, asegura el especialista.

El escenario del “pantano”

Otro escenario propuesto por los analistas ―uno con el que “EE.UU. debería estar familiarizado”―, sería el del “pantano”. Es decir, un escenario que no termina con un acuerdo negociado ni desemboca en una guerra a escala real. “En cambio, se convierte en una prolongada guerra limitada, en la que se suceden un montón de disparos, pero ninguna de las dos partes implementa una estrategia que implique un esfuerzo completo para derrotar al enemigo”. Y esta guerra limitada, según Chang, podría durar años.

Con el tiempo, los líderes políticos y el público en general empezarían a cuestionar la participación de EE.UU. en el conflicto debido a su carácter indeciso y al aumento de las bajas. “Si EE.UU. decidiera continuar con la guerra, probablemente limitaría las operaciones a la defensa de Corea del Sur y no realizaría operaciones terrestres al norte de la zona desmilitarizada […] Esto constituiría un compromiso abierto a una guerra sin fin, a la vista de las experiencias de EE.UU. en Vietnam, Afganistán e Irak”, recalca Edward Chang.

Kim Hong-JiReuters

 

En cuanto a Corea del Norte, “habiendo desperdiciado su única oportunidad de éxito ―a través de la sorpresa y la invasión―, el país se vería atrapado en un conflicto del que no podría salir victorioso en el largo plazo”. Según la publicación, “los persistentes ataques desde el exterior y los conflictos internos que seguramente ocurrirían amenazarían con el colapso del régimen, o peor aún, del Gobierno”. Además, “la guerra devastaría la ya frágil economía de Corea del Norte, lo que podría conducir a un desastre humanitario de proporciones tremendas”.

Corea del Sur también se vería afectada por una guerra prolongada y quedaría “mal preparada para una reunificación”. El colapso del régimen en Corea del Norte “conduciría a la anarquía total” y podría ocurrir “una sangrienta guerra civil”. Además, los años de guerra sin pactar “se traducirían en elecciones desperdiciadas y en el daño a la credibilidad y el prestigio de EE.UU. En Pionyang, se traduciría en una inestabilidad que pondría al país en riesgo de una guerra civil y el colapso”, resume Chang.

Concluyendo, el analista apunta a la “cruel ironía” que se deprende de este análisis: “no importa el escenario, todos los caminos parecen conducir al abismo”.

Fuente: RT

Qué busca Kim Jong-un y hasta dónde está dispuesto a llevar a Corea del Norte

Mes a mes crecen las amenazas del enigmático líder contra Corea del Sur y Estados Unidos. Qué hay detrás de las pruebas de misiles y de la ostentación militar. Cuál es su verdadero poder de fuego

Kim Jong-un está decidido a desarrollar su arsenal nuclear para imponer condiciones

Kim Jong-un está decidido a desarrollar su arsenal nuclear para imponer condiciones

“Existe la posibilidad de que podamos terminar teniendo un gran, gran conflicto con Corea del Norte. Absolutamente”, dijo Donald Trump durante una entrevista con la agencia Reuters, 24 horas antes de cumplir 100 días como presidente de Estados Unidos.

La advertencia se enmarca en una escalada de amenazas y acciones cruzadas entre Pyongyang y Washington. El disparador fueron las continuas pruebas balísticas que desde hace varios meses viene realizando el régimen de Kim Jong-un. Muchas son fallidas, porque los proyectiles explotan antes de despegar o terminan estrellándose en el agua. Pero generan mucha preocupación en Corea del Sur, el vecino con el que mantiene un conflicto que se remonta a la Guerra de Corea, que comenzó en 1950 y que se encuentra en suspenso desde 1953, cuando se acordó un armisticio.

Estados Unidos, aliado histórico Seúl, respondió a fines de abril, enviando al portaaviones USS Carl Vinson a la península de Corea. Norcorea lo tomó como una máxima provocación y amenazó con destruirlo. China, que históricamente fue el principal sostén internacional del país comunista, se está alejando cada vez más y le advirtió en estos días que está cerca de cruzar “un punto de no retorno”.

“Las tensiones suelen crecer en primavera (en el hemisferio norte), cuando Corea del Sur y Estados Unidos realizan sus ejercicios conjuntos anuales, que son una oportunidad de enviar una señal de la fortaleza de la alianza, y de robustecer su postura disuasiva. Para Washington y para Seúl los ejercicios son defensivos, pero Norcorea siempre protesta, prueba algunos misiles y emite declaraciones incendiarias sobre represalias en caso de que Estados Unidos ataque. Pyongyang ve las operaciones como una potencial puesta en escena para un cambio de régimen”, explicó Terence Roehrig, director del Grupo de Estudios sobre Asia-Pacífico del Colegio Naval de Guerra de Estados Unidos, consultado por Infobae.

Si bien es cierto que a esta altura del año suele subir la temperatura en la península, los analistas coinciden en que la tensión es ahora mucho mayor que en el pasado. La principal razón que asoma por detrás es la apreciación generalizada de que el régimen ya no está tan lejos de alcanzar su mayor anhelo: tener un arsenal nuclear de alcance intercontinental. Son muchos los objetivos de mediano y largo plazo para los que necesitaría ese poder de fuego.

 

El USS Carl Vinson enviado por Estados Unidos a Corea

El USS Carl Vinson enviado por Estados Unidos a Corea

Los planes de Kim

“La principal meta de Kim es la supervivencia de su régimen, y cree que las armas nucleares son centrales para conseguirlo —apuntó Roehrig—. La lección que le dejaron Libia e Irak es que sus líderes todavía seguirían allí si las hubieran tenido. A esta altura, es muy poco probable que alguna vez esté dispuesto a renunciar a tener este armamento. Pero Estados Unidos, Corea del Sur, China, Japón y la mayor parte de la comunidad internacional están absolutamente en contra”.

Es en el marco de esa búsqueda que se entienden los constantes lanzamientos de misiles que realizan los norcoreanos. No van a parar hasta alcanzar ese poderío militar. Pero Estados Unidos y sus aliados están dispuestos a hacer todo lo posible por evitarlo.

“El régimen de Pyongyang quiere usar las pruebas misilísticas para sentar a Estados Unidos a la mesa de negociación. El objetivo último de Kim es terminar con el armisticio firmado con el sur en 1953, sellar un tratado de paz con Washington y acabar con las sanciones en la ONU. Pero Norcorea no tiene la capacidad ni la voluntad real de ir a la guerra, al menos mientras Estados Unidos no lance ataques preventivos”, contó a Infobae Jongseok Woo, profesor de la Escuela de Estudios Globales Interdisciplinarios, en la Universidad del Sur de Florida.

Andrew Scobell, cientista político de la Corporación RAND, un think tank estadounidense vinculado a las Fuerzas Armadas, comparte esa visión. “Lo último que quiere Kim es entrar en guerra con Estados Unidos”, dijo en diálogo con Infobae. “En cualquier tipo de guerra perdería Norcorea, y Kim lo sabe. Su principal preocupación es fortalecer su poder y su legitimidad a nivel doméstico. Los ensayos balísticos y las detonaciones atómicas son una demostración de poder ante audiencias internas claves, como el Ejército del Pueblo Norcoreano. También quiere que Washington y Seúl se sienten a negociar, porque cree que puede obtener beneficios materiales a cambio de actuar de manera más razonable y moderada. En algún sentido, las fanfarronadas, las amenazas y las provocaciones son un llamado de atención y una forma de chantaje”.

Además de legitimarse internamente y de fortalecer su posición para un eventual diálogo con sus rivales, el régimen persigue un tercer objetivo. Norcorea es un país económicamente quebrado y no puede sostener por mucho tiempo más esta carrera armamentística. Por eso necesita alcanzar un poderío que luego le permita descansar y concentrar sus recursos en asuntos más urgentes.

“Una de las razones por las que Kim Jong-il (padre y antecesor del actual líder supremo) quería obtener un arsenal nuclear era cortar los gastos en defensa y priorizar el desarrollo económico —dijo Woo—. La economía norcoreana no está en condiciones de sostener su actual fuerza militar y de modernizar sus sistemas armamentísticos”.

El video que muestra el supuesto misil de utilería norcoreano

El video que muestra el supuesto misil de utilería norcoreano

Realidad y ficción del poderío norcoreano

Si uno se guía por el discurso oficial del régimen, Pyongyang es una súperpotencia militar en condiciones de destruir medio mundo. Sin embargo, hay muchos indicios de que eso está muy lejos de la realidad. Basta considerar que la gran mayoría de las pruebas misilísticas que realizó en los últimos años fueron penosamente fallidas.

Hay evidencias aún más burdas. Norcorea realizó a mediados de abril un espectacular desfile militar para celebrar el 105 aniversario del nacimiento de Kim Il-sung, abuelo del mandatario actual y fundador del país. Un video registrado por la BBC mostró que uno de los tantos misiles exhibidos tenía la punta torcida. ¿Era un improbable defecto de fabricación o una desprolijidad lógica en un proyectil de utilería? Varios analistas sostuvieron que se trataba de maquetas.

“A lo largo de los años Kim ha realizado muchas amenazas, incluso la de aniquilar ciudades estadounidenses con armas nucleares, pero no son creíbles, porque no tiene la capacidad de llevarlas a cabo. No obstante, Norcorea tiene Fuerzas Armadas grandes, que son un riesgo serio. El Ejército del Pueblo tiene 1.1 millones de personas, es el cuarto más grande del mundo. Aún más preocupantes son los miles de cohetes de largo alcance que pueden llegar hasta Seúl”, sostuvo Roehrig.

Según datos de la Corporación RAND, tiene unos 700 misiles balísticos de corto y mediano alcance que podrían atacar distintos puntos de Corea del Sur y de Japón. Ese arsenal podría equiparse con ojivas convencionales o químicas, lo que habla de un poderío inferior al que proclama la propaganda oficial, pero sin dudas apreciable.

“Si Norcorea fuera a la guerra podría causar muchas muertes y destrucción en los primeros días de conflicto —continuó Roehrig—, pero no estaría en condiciones de sostener las operaciones por mucho tiempo y terminaría perdiendo. Como los líderes son conscientes de eso, Kim no empezaría nunca una guerra, a menos que piense que su régimen está en riesgo. De todos modos, no está preparado para amenazar directamente a Estados Unidos ni podrá hasta que no consiga desarrollar un misil balístico intercontinental y pueda ponerle una ojiva nuclear. Si bien hay cierto debate sobre si consiguió superar ese desafío, yo no creo que lo haya logrado. Pero seguirá intentándolo”.

Donald Trump Junto a Xi Jinping, el presidente chino (AFP)

Donald Trump Junto a Xi Jinping, el presidente chino (AFP)

El factor Trump

El cambio de gobierno en Estados Unidos es un elemento a sumar a la ecuación para entender el aumento de la tensión en estos meses. Lo dejaron en claro los bombardeos sobre Siria y Afganistán: Donald Trump está mucho más decidido que Barack Obama a ejecutar acciones militares. Por eso Kim se siente más amenazado que nunca.

“Trump ha modificado fundamentalmente el abordaje de Estados Unidos, tratando de presionar más a China y a Norcorea. Está esperando que funcionen las sanciones chinas y la diplomacia, pero de un modo mucho más amenazante que Obama”, dijo a Infobae Stephan Haggard, director del programa Corea-Pacífico de la Escuela de Política y Estrategia Global, en la Universidad de California, San Diego.

En su apuro por obtener resultados en política exterior, el presidente estadounidense está poniendo en riesgo su relación con Seúl. “El gran error que está cometiendo es puentear a Corea del Sur, que es uno de los aliados más cercanos y confiables de Estados Unidos en la región. Dañar esa amistad debilitará la influencia de Washington sobre la península de Corea y sobre el este de Asia”, señaló Woo.

Trump está en una encrucijada de poder muy difícil de resolver. Por más presión que ejerza, cuesta pensar que pueda desactivar o conseguir un cambio profundo en el histórico conflicto que atraviesa la región. “Puede que empuje a Norcorea lo suficientemente fuerte como para que decida negociar, pero no creo que Pyongyang vaya a renunciar a tener armamento atómico. Las relaciones con China parecen haber mejorado últimamente, ya que Xi Jinping está de acuerdo en la desnuclearización de Norcorea, en realidad de toda la península. Pero China tampoco va a renunciar a su influencia sobre Norcorea”, concluyó Woo.

Fuente: Infobae