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Para la periodista colombiana Camila Zuluaga, “es muy distinto vivir el conflicto israelí-palestino en el terreno que verlo desde afuera”

– Así lo aseguró Camila Zuluaga, luego de su viaje a Israel, a la Agencia AJN. La periodista fue invitada al Foro Global del Comité Judío Americano en Washington, donde habló sobre la situación de América Latina y, principalmente, la de su país.

Camila Zuluaga, periodista colombiana de “Red más noticias”, dialogó con la Agencia AJN en el marco del Foro Global del Comité Judío Americano (AJC por sus siglas en inglés), sobre sus expectativas del encuentro y su difícil labor en el “mundo polarizado” de hoy en día. Además contó su experiencia sobre su reciente viaje a Israel en el que pudo tener una visión más amplia del conflicto israelí-palestino: “No es una situación fácil, es muy distinto vivir el conflicto en el terreno que verlo desde afuera”.

-Recientemente tuvo la oportunidad de viajar a Israel. ¿Podría contarnos cómo fue la experiencia?
Sí, estuve en Israel hace un año como parte del Proyect Interchange. Estuvimos conociendo principalmente el tema del conflicto israelí-palestino. La experiencia fue confrontacional en el sentido de que, antes de estar en el terreno, uno tiene una visión de lo que es el conflicto y la situación que se vive, pero estando allá se puede entender mucho más. Yo como periodista tenía interrogantes y críticas con respecto a la situación. Pero la visita fue muy enriquecedora porque la gente de Proyect Interchange se encargó, no sólo de mostrarnos una visión y una versión de los hechos, sino que también estuvimos en Palestina, donde pudimos hablar con los líderes palestinos y escuchar cuál era su versión de los hechos y su posición al respecto. Entonces fue muy enriquecedor para entender lo que pasa, pero además siento, que fue una visita que no trató de ser sesgada hacia un lado, sino que fue lo más objetiva posible. Vas entendiendo lo que pasa en Israel, siguiendo con muchas críticas, pero entendiendo que no es una situación fácil y que es muy distinto estar allá y vivir la situación en el terreno, que verlo desde afuera.

-Colombia es amigo del Estado de Israel, ¿cómo puede analizar ese vínculo?
Creo que Israel tiene mucho que aportar en términos de tecnología agrícola, en términos de agua. A pesar de que somos uno de los países más pluviales del mundo, tenemos sectores y regiones donde hay escasez de agua. Una de las visitas que tuvimos en Israel fue a las plantas desalinizadoras y cómo esa tecnología podría utilizarse en Colombia en las regiones que tienen ausencia de agua. Pero más allá del tema tecnológico, también Israel y algunos de sus representantes han tenido un aporte significativo en el proceso de paz, como es el caso de Shlomo Ami, que ha sido uno de los asesores principales en el acuerdo entre las FARC y el gobierno colombiano. Entonces creo que entre naciones siempre es importante que haya una buena relación, no importa de qué nación estemos hablando. Es positivo que exista la relación entre Israel y Colombia porque tenemos el aporte de exportación de tecnología por parte de Israel, pero también el intercambio de experiencia entre procesos de paz.

-¿Qué significa para usted participar en esta ocasión del encuentro del AJC?
Me siento muy honrada de que me hayan invitado y sobre todo para hablar de la situación de América Latina y, particularmente, de la situación en Colombia. Es la primera vez que vengo, no imaginé que fuera un evento tan grande y tan bien organizado. Además hay una gran cantidad de oradores de un nivel muy importante.

-¿Qué expectativa tiene de este encuentro?
Quiero aprender cómo funciona la comunidad judía internacional. Cómo manejan el lobby, cómo empiezan a tener esas relaciones con los gobiernos, de qué manera plantean el trabajo conjunto con un objetivo común y cómo es la relación que, de una manera u otra, es lobby político, social y económico en todo sentido. Me parece muy interesante ver cómo funciona y cómo se comporta esta comunidad que, sin duda alguna, es muy sólida a nivel internacional. Son un ejemplo de trabajo en común.

Los periodistas cumplimos un poco esa labor de mostrarle a la gente lo que pasa cuando no puede estar en terreno o no conoce las situaciones. Por eso es tan importante tener información veraz y de primera mano, y ser testigo de los hechos en el lugar en donde ocurren. Porque siempre el periodismo ha estado a merced de lo que le cuenten otros y de los intereses que tengan otros, y ese es nuestro gran problema. Pero aquí, y creo que es lo que pasó con Israel, tenemos la posibilidad de estar en el terreno sin tener que conocer las versiones a través de voces interesadas.

-¿Le fue difícil explicarle al mundo anti-israelí su experiencia en el Estado de Israel?
Es difícil poder transmitirlo porque hoy en día estamos en mundo polarizado. El tema de Israel y Palestina genera amores y odios, y también genera polarización. Y cuando estás tratando de explicar un tema que genera ese tipo de división, los seres humanos siempre buscan ratificar sus convicciones y creencias. Entonces buscan ese tipo de información, aunque esté mal. No importa lo que tú digas, así sea lo más imparcial posible, si ya estás llegando a un público que está parcializado, que está polarizado y que quiere ratificar sus convicciones y creencias, no vas a tener ningún tipo de efecto en la gente. Eso es lo que está ocurriendo en Estados Unidos con las elecciones, y en todos lados. Cuando uno dice algo distinto, uno es sujeto de ataques, estés del lado que estés.

-¿Colombia tiene población anti-israelí o antisemita que no logre analizar la situación?
Creo que en Colombia no hay antisemitismo, pero sí hay sectores políticos que rechazan lo que pasa en el conflicto israelí-palestino, y han expresado públicamente que lo que pasa en Palestina es “un genocidio” con el pueblo palestino. Entonces, evidentemente sí hay movimientos políticos, en general de izquierda, que se solidarizan con la causa palestina.

Fuente: Itongadol

Caso Nisman: Las dudas sobre la identidad de uno de los colombianos más buscados del mundo

Esa acción terrorista dejó 85 personas muertas, y las autoridades argentinas lo buscan con una circular roja de Interpol. Su nombre, hasta donde se sabe, es Samuel Salman El Reda, nacido el 6 de julio de 1965 en San Andrés.

Las dudas sobre su identidad verdadera no son nuevas. Se generaron el 13 de septiembre de 2016, debido a un informe elaborado por el equipo de fiscales de la unidad creada en Argentina para investigar el atentado a la Amia. La unidad es conocida como UFI-AMIA.

El caso de El Reda vuelve a llamar la atención debido a que esta persona, con ese mismo nombre, aparece en la lista de los 10 colombianos más buscados por Interpol, publicada este jueves por Blu Radio.

El informe del 13 de septiembre de 2016 dice que las autoridades colombianas anularon por falso un documento de identidad que presentaba al sindicado como Samuel Salman El Reda.

Además, los fiscales del caso Amia recibieron un reporte que le atribuía a El Reda un hombre diferente.

Se trata de una situación delicada, si se tiene en cuenta que la circular roja de El Reda aún está vigente, y que el atentado ocurrió hace 23 años.

¿Se podría decir que se ha buscado al hombre equivocado? Los fiscales aclararon que hay elementos que permiten decir que el responsable del ataque sí tiene “el nombre que figuraba en la identificación colombiana más tarde tachada de falsa”.

De hecho, recibieron un reporte de las autoridades de El Líbano que da cuenta de “posibles coincidencias entre los datos de filiación atribuidos a la persona buscada con personas registradas en dicho país”.

“Sin embargo, la imposibilidad de acreditar, hasta ahora, su identidad en forma documental supone una complicación para posibilitar su captura”, advierte el informe de los fiscales.

¿Qué quiere decir eso? Que pese a los elementos que podrían confirmar la identidad de El Reda, no hay documentos que la certifiquen.

Por esa razón, los investigadores “activaron una serie de medidas” para verificar el nombre del sindicado.

Este informe fue elaborado por un nuevo equipo de fiscales designados para el caso Amia el 13 de febrero de 2015.

Por eso, después de que se conoció el reporte del 13 de septiembre, se empezó a cuestionar la labor de los anteriores investigadores. Uno de ellos era el fallecido fiscal Alberto Nisman.

“En vida del fallecido fiscal fueron surgiendo algunos datos que indicaban que el hombre no era colombiano, pero nunca se profundizó del todo en esa investigación”, comentó el periodista Raúl Kollman (uno de los que ha seguido de cerca el caso), en un artículo publicado por Página 12 el 18 de septiembre de 2016.

“A priori, parece burdo que, desde hace diez años, y transcurridos 22 del atentado, se haya estado buscando a un individuo cuya identidad era errónea. Su nombre y su cara aparecieron desde 2006 en los listados de personas buscadas por Interpol, nada menos que por ser el hombre clave en una masacre de 85 personas”, añadió Kollman.

Fuente: Itongadol

Periodista barranquillero denuncia olla podrida en el interior del Junior de Barranquilla.

Nuevamente me dirijo a mis amables lectores, a los que he tenido olvidado, por cierto, no porque no quiera seguir escribiendo en el blog La Polémica, sino por falta de tiempo, debido a mis múltiples ocupaciones.

En esta ocasión me vuelvo a salir de la temática que trata este blog, para tratar un tema netamente futbolero y que está directamente relacionado con mi equipo del alma, el Atlético Junior de la ciudad de Barranquilla.

Aprovecho la oportunidad para ofrecerle disculpas al amigo Ramrock por mi ausencia y por las reiteradas publicaciones que he realizado en la Polémica y que no tienen nada que ver con la problemática del Medio Oriente. Bueno, al fin y al cabo, él también está autorizado para publicar notas referentes al Real Madrid o al Manchester United, que son sus dos equipos amados allá en Europa, continente en donde el reside.

Pues bien mis estimados amigos, resulta que el Atlético Junior de la ciudad de Barranquilla, uno de los clubes más grandes del paupérrimo fútbol colombiano, está ocupando la penúltima casilla de la tabla de posiciones y acaban de despedir a su director técnico, el samario Alberto Gamero.

Pero resulta que este despido no se ha dado en condiciones normales, ya que el equipo ha venido funcionando mal, no porque Gamero haya manejado mal al equipo, sino porque varios de sus jugadores, todos ellos nacidos en ciudades del interior del país, le han hecho lo que vulgarmente llamamos acá en Barranquilla, la famosa rosca.

Además de esos jugadores del interior del país, también se encuentra involucrado el arquero titular y capitán del equipo, el uruguayo Sebastián Viera.

A continuación les voy a dejar un video en donde el reconocido periodista Barranquillero Raúl Correa de Andreis, denuncia con nombres propios a estos mal llamados jugadores de fútbol:

Sin embargo este periodista barranquillero, se quedó corto en su denuncia, ya que por información que he recibido de otras personas muy allegadas al equipo, hay tres jugadores más que integran esta asquerosa rosca que provocó la salida del profesor Gamero del Junior de Barranquilla.

Son ellos:

Jonathan Estrada, nacido en la ciudad de Medellín.

Jonathan Ávila, nacido en la ciudad de Bucaramanga.

Lewis Ochoa, nacido en la ciudad de Medellín.

Como todos ustedes pueden ver, todos estos jugadores son jugadores nacidos en ciudades del interior del país, Ninguno es nacido en la Costa Atlántica Colombiana.

El Junior de Barranquilla es junto con el Atlético Nacional de la ciudad de Medellín, los dos clubes colombianos que mejor le pagan a sus jugadores, entonces me pregunto yo:

¿Qué es lo que quieren estos miserables?

¿Dónde quedó la lealtad de estos jugadores para con el equipo que les paga grandes sumas de dinero?

El Junior ha jugado este año 8 partidos correspondientes a la Liga Águila I 2017, de los cuales ha ganado un solo partido, ha perdido 4, ha empatado 3 y tiene pendiente jugar 2, frente a Millonarios y Nacional respectivamente.

Si ustedes pudieran ver todos los videos de los partidos que ha jugado el Junior en este primer semestre del año 2017, podrían ver como esos jugadores que aquí señalamos realizan jugadas y movimientos bastante dudosos.

A continuación les voy a dejar un video con los goles del último partido que jugó el junior frente a Jaguares de Córdoba, pero quiero que se concentren en el primer gol de Jaguares, para que vean la forma tan infantil en que el pecoso Correa, monda un balón que llegó limpio a uno de los delanteros de Jaguares quien anotó el gol.

Tengo mucho tiempo viendo fútbol, y no concibo el hecho de que errores como este se estén dando en cada uno de los partidos que juega el Junior. 

La rosca ha sido muy evidente y ya la olla podrida ha sido destapada. Ahora nos corresponde a los hinchas verdaderos crear un mal ambiente alrededor de estos jugadores hasta que logremos sacarlos de nuestro equipo.

A través de este medio, invito a todo aquel que se considere hincha del Junior para que asistamos al estadio y le creemos un ambiente negativo a estos malos jugadores que nos ha traído el senador Fuad Char para este año 2017.

Hay que gritarlos, hay que elaborar pancartas ofensivas contra estos jugadores y ofenderlos en lo que mas les duele, que es su dignidad como jugadores de fútbol, cosa que distan mucho de ser.

Si usted se encuentra por la calle a alguno de estos mal llamados jugadores de fútbol, lo invitamos  que le lance improperios, lance ofensas contra él, para hacerle sentir que nuestro equipo se respeta.

Saludos y gracias.

Periodista argentino Daniel Mollo, ofende a Colombia por un gol de Teo a Boca Juniors.

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Conózcalo, su nombre es Daniel Mollo y ofendió a toda Colombia ayer Domingo 20 de Noviembre 2016. 

No se, posiblemente le interese a algún integrante de alguno de los carteles de la droga colombiana que operan en Argentina.

 

De nuevo tengo que ofrecer disculpas a los lectores de la Polémica por salirme de la temática que maneja el blog, pero es que esto lo amerita.

Este periosdista llamado Daniel Mollo, trató de negro y le puteó la madre a Teófilo Gutierrez antes de que éste hiciera el gesto de la banda de River ante los aficionados que se encontraban en la Bombonera.

Si escuchan bien el video, este señor dice que Teo viene de un país en donde la justicia hizo difícil todo.

Señor Daniel Mollo, para su información, le digo que si usted dice todas esas barbaridades que dijo ayer cuando Teo le marcó el gol a su Boca, aquí en Colombia, inmediatamente le retiran la licencia de periodista.

¿Será posible que haya otro país en el mundo entero que permita que un periodista ofenda con palabras racistas a un ciudadano de otro país, por el simple hecho de haberle marcado un gol al equipo de sus amores?

Les dejo el Twitter de este subnormal para que opinen acerca de sus comentarios, que mas que comentarios, parecen mas una declaración de guerra a Colombia, que otra cosa.

https://twitter.com/Danielmollo/with_replies?lang=es

 

No todo el fútbol colombiano debería ser considerado como narco-fútbol, solo un equipo, el Atlético Nacional de Medellín.

Saludamos a todos los lectores de la polémica y les ofrecemos disculpas por nuestra ausencia del blog que ha sido gracias a cuestiones laborales y que no nos han permitido estar al frente del conflicto árabe-israelí en los últimos días.

Aunque el tema al que voy a hacer referencia, no tiene nada que ver con la temática del blog, he considerado prudente traer a colación esta cuestión, ya que he recibido muchos correos electrónicos en donde muchos lectores, la gran mayoría de ellos europeos, me preguntan acerca del narco-fútbol colombiano.

No todos los equipos que conforman la Federación Colombiana de Fútbol, están involucrados en este cáncer que ha infectado a nuestro fútbol, solamente dos de ellos: el Atlético Nacional de Medellín y el América de la ciudad de Calí, equipo este que en la actualidad se encuentra jugando en la categoría B  del fútbol colombiano.

Si bien ambos equipos están involucrados en este cáncer, solamente el Atlético Nacional de Medellín, fue el que llevó el problema mas allá de nuestras fronteras. ¿Por qué?, muy sencillo, fue el cartel de Medellín el que se dedicó a amenazar tanto a árbitros como a jugadores de los equipos rivales en plena Copa Libertadores de América de los años 89, 90 y 91.

Los directivos del América de Calí, si bien recibieron dineros procedentes del narcotráfico de los hermanos Rodriguez Orejuela, solamente utilizaron este dinero para comprar grandes figuras del fútbol suramericano en los años 80 y 90. Los directivos del América nunca amenazaron, ni asesinaron a ningún árbitro, ni a ningún jugador durante estas décadas.

Durante la Copa Libertadores de América del año 89, el Atlético Nacional de Medellín tenía que enfrentar al equipo Danubio de Uruguay jugando de local.

Hay informes que indican que horas previas al partido, 5 hombres armados con ametralladoras ingresaron en el cuarto del hotel en donde se encontraban alojados el árbitro Carlos Espósito y los dos jueces de línea que pitarían ese partido, colocaron un maletín lleno de dólares en una de las camas y les dijeron, palabras textuales: “Señores aquí está la plata, si la quieren tomar, tómenla, pero el Nacional tiene que ganar esta noche o ustedes son boletas.

El partido terminó con victoria para el Nacional por 6 goles a cero. A los jugadores del Danubio uruguayo se les notaba un poco apáticos, no querían correr y mas tarde cuando llegaron a su país, manifestaron ante los periodistas, que habían sido amenazados de muerte en el camerino del estadio Atanasio Girardot de la ciudad de Medellín por 5 hombres armados con armas automáticas.

A continuación quisiera que observaran este video en donde uno de los jueces de linea de ese partido, relata ante las cámaras de ESPN lo que sucedió esa noche:

Aqui este otro en donde un programa de tv toca el mismo tema:

Entre los años 90 y 91, la Conmebol castigó severamente a nuestro país por culpa de los dirigentes del Atlético Nacional.

El equipo narco de Colombia, el Atlético Nacional, debía jugar un partido por Copa Libertadores ante el Vasco de Gama del Brasil. En esta ocasión sucedio lo mismo de nuevo, amenazaron a los árbitros y a los jugadores del equipo brasilero unas horas antes del partido. El resultado final fue 2-0 a favor del Nacional, pero cuando los árbitros llegaron a la Conmebol, denunciaron lo que había sucedido.

La conmebol decidió castigar a todos los equipos de nuestro país que tuvieran que intervenir en la Copa libertadores de América correspondiente a los años 90 y 91, jugando en una sede escogida por ellos, pero en el exterior, es decir, en otro país diferente al nuestro.

Nosotros consideramos que la sanción no fue la adecuada en ese momento. Pensamos que la Conmebol debió expulsar al Nacional de toda competencia a nivel suramericano de por vida y no castigar al resto de instituciones que observaban una hoja de vida intachable.

A continuación les dejo el relato de este otro suceso que empañó gravemente la imagen de nuestro país:

La Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) ha tomado a lo largo de las 56 ediciones de la Copa Libertadores de América decisioines con distinto nivel de dureza respecto a los acontecimientos de violencia en los distintos campos latinoamericanos.
En el caso de Colombia, cabe recordar la sanción impuesta por la Conmebol luego del partido del 29 de agosto de 1990 entre Atlético Nacional y Vasco da Gama, que terminó 2-0 con triunfo para los locales.

Los brasileños dijeron que perdieron por amenazas al árbitro y a los jugadores.

Según declaró Eurico Miranda, vicepresidente del club, a la Agencia AP en un cable de la época, “seis hombres armados con pistolas y metralletas amenazaron a los árbitros uruguayos poco antes de comenzar el partido y los presionaron para que favorecieran al Nacional”.

Mario Zagallo, DT del equipo brasileño, llegó incluso a ventilar la teoría de que los jugadores de Atlético Nacional habían jugado dopados.

El contexto de violencia que vivía Medellín, ligado a la mala fama internacional del país por el narcotráfico y el cartel de Pablo Escobar, confirieron cierta credibilidad a lo dicho por los derrotados y Conmebol sancionó a Colombia anulando el partido (que Nacional repitió y volvió a ganar) y dejando a Colombia sin fútbol internacional hasta el 30 de noviembre de 1991.

Fuente: http://deportes.terra.es/futbol/internacional/sancion-a-atletico-nacional-fue-mayor-a-la-de-boca-juniors,fef69fd40e2502c39f605af246e50ce4ey51RCRD.html.

El fútbol en los tiempos de Pablo Escobar

En los años ochenta y principios de los noventa el narcotráfico puso sus pesadas manos en el fútbol. Hubo arreglo de partidos, amenazas, el crimen de un árbitro, secuestros y muchísimo dinero. También competencia entre los Carteles de Cali y de Medellín.

En vivo. Pablo Escobar y el fútbol. Imágenes: documental Colombia Vive.

En vivo. Pablo Escobar y el fútbol. Imágenes: documental Colombia Vive.

A Gonzalo Rodríguez Gacha todos lo conocían por un apodo, El Mexicano. No era azar ni casualidad: el segundo del Cartel de Medellín era un admirador de la cultura azteca. Y señalan que de ella hablaba con frecuencia. Sólo una cosa le agradaba más: que Millonarios de Bogotá ganara cada domingo o cualquier día que jugara. El fútbol era su berretín favorito. Y lo compartía con Pablo Emilio Escobar Gaviría, El Patrón, su socio en el oscuro negocio del narcotráfico. Juntos eran capaces de ideas de asombro: contrataban futbolistas profesionales -cada uno por su lado- y armaban desafíos en la Hacienda Nápoles, el inmenso refugio de Escobar. Los trasladaban en avión, les pagaban cifras obscenas en efectivo y les ofrecían todas las comodidades requeridas. Por allí pasaron varias de las figuras de los días dorados del seleccionado colombiano, los que abrieron las puertas del Mundial de 1990 y hasta los que participaron del Cinco a Cero Monumental. Los dos narcos podían apostar dos o tres millones de dólares por partido con la misma naturalidad que cualquier otro paisa pasaba por el almacén de la esquina. Para ellos era casi un vuelto. Por esos días de los años ochenta, la revista Forbes los ubicaba entre las diez personas más ricas del mundo.

La siguiente escena sucedió mientras la policía los perseguía a Pablo Escobar y a uno de sus principales sicarios Jhon Jairo Velásquez Vásquez, El Popeye. Ambos estaban armados y acorralados. El Patrón no parecía nervioso, a pesar de la circunstancia. Tenía una radio portátil pegada a un oído. El diálogo sucedió entonces:

-Pope, pope…

-Diga, Patrón.

-Gol de Colombia.

La anécdota la contó el propio sicario en cuestión en el contexto del estupendo documental Los dos Escobar, presentado en 2010 por los hermanos Jeff y Michael Zimbalist. Resulta también un retrato del significado que el fútbol tenía para Escobar y para varios de los capos narcos.

Los barrios postergados de Medellín eran un territorio fértil para Escobar en los tiempos en los que aún pretendía mostrar su máscara de hombre respetable. Allí llegó a edificar, sobre las cenizas de un incendio devastador, un barrio entero que tuvo y tiene dos nombres: Medellín sin Tugurios se bautizó al nacer, pero todos lo comenzaron a llamar luego por el nombre de su fundador, Pablo Escobar. El Patrón tenía un modo de seducir en los rincones rezagados: construía campos de fútbol que parecían propios del ámbito profesional. Hizo más de cincuenta. De allí también se podían reclutar sicarios.

De todos modos, el principal vínculo de Escobar con el fútbol se dio a través de su intervención en los dos equipos de su ciudad: el Deportivo Independiente de Medellín y el Atlético Nacional. Pero no fue el único narcotraficante en esa búsqueda. El Mexicano asomó la cabeza en el Millonarios, a principios de los ochenta. Era su juguete. En una investigación realizada en 2012, el diario El Tiempo contó un detalle que sirve de espejo: “Algunos recuerdan cómo transportaba a decenas de invitados en buses de la Flota Rionegro y de Expreso de Oriente para que vieran jugar al ‘Ballet Azul’ en su finca Chihuahua, en Pacho. El equipo rival, capitaneado por él mismo, incluía a Gilberto Rendón y a los hermanos Rojas, sus gatilleros de cabecera”. Rodríguez Gacha -además- tenía debilidad por los futbolistas argentinos: contrató, entre otros, a Pedro Alberto Vivalda, José Daniel Van Tuyne, Juan Gilberto Funes, Alejandro Barberón y Marcelo Trobbiani. Pagaba mucho, en dólares y ofrecía un premio especial por cada gol que le gustaba. Con la lógica del billete fácil consiguió ver a su equipo bicampeón 87/88. Un año después, Rodríguez Gacha murió a manos de la policía.

El fútbol era una estupenda posibilidad para una tarea fundamental del crimen organizado: lavar el dinero que procedía del tráfico de cocaína. Los jugadores y los entrenadores cobraban cifras propias de Europa, llegaban figuras del exterior, los espectadores llenaban estadios. Y casi nadie preguntaba nada. Los hermanos Rodríguez Orejuela -líderes del Cartel de Cali- eran dueños de todas las decisiones en el América, ese que ganó cinco Ligas consecutivas y llegó a tres finales de la Copa Libertadores entre 1982 y 1987. En aquel equipo se destacaban Julio Falcioni, Roberto Cabañas y Ricardo Gareca. Entrevistado por el diario El Universal, de México, Fernando Rodríguez Mondragón -hijo del narcotraficante Gilberto Rodríguez Orejuela- contó en 2009: “Se conformó un equipo casi invencible que se paseó todos los estadios de Colombia no solamente con sus grandes jugadores, sino con el dinero que había producto del narcotráfico, el cual también influyó en ciertos resultados cuando empezaron a pagarles a los árbitros dinero para que favorecieran al equipo”.

La rivalidad entre los dos grandes carteles de la droga -Medellín y Cali- se trasladó al fútbol. Pablo Escobar quería que el Atlético Nacional fuera motivo de orgullo para el pueblo paisa. En 1988, su socio El Mexicano había celebrado a todo lujo y orquesta la consagración del Millonarios. Atlético -que no salía campeón desde 1981, tiempos de Osvaldo Zubeldía como entrenador- fue el subcampeón y también accedió a la Libertadores. El año siguiente fue un síntoma de la sociedad y del fútbol colombianos: la tragedia y la gloria; la violencia y el festejo.

Las mafias del narcoterrorismo y de las apuestas fueron a fondo en 1988 con el anticipo de lo que vendría. En noviembre secuestraron al árbitro Armando Pérez. Le comentaron -por si no sabía- el significado de la ley primera de los carteles: “plata o plomo”. Es decir: o acepta el dinero o muerte. Le dijeron que iban en representación de seis clubes. Justo un año después, tras un encuentro entre el Independiente de Medellín y América de Cali fue asesinado por sicarios el árbitro Alvaro Ortega. Según contó El Popeye ese crimen nació de una orden de Pablo Escobar. Estaba disconforme; entendía que el juez lo había favorecido al equipo caleño. Por primera vez en la historia de la Liga de Colombia, se suspendió la competencia. No hubo campeón. Pero sí un dato que cuenta aquellos días bravos: entre los seis equipos que a esa altura permanecían con posibilidades, estaban los cuatro que regenteaban los principales narcos del país, los dos de Medellín, Millonarios y América.

En ese 1989 de tantos dolores y tantos vértigos, el Atlético Nacional consiguió lo que ningún otro equipo colombiano hasta entonces: ganar la Copa Libertadores. En el ámbito narco la lectura era otra: el deseo que tenían los Rodríguez Orejuela lo cumplió Pablo Escobar. Dirigido por Francisco Maturana, con René Higuita, Andrés Escobar y El Palomo Usuriaga entre sus figuras, se armó para ser campeón. Y jugaba como tal frecuentemente. Sin embargo, sostienen -rivales, periodistas, allegados- que también contaron con cierta complicidad arbitral, cuanto menos ocasionalmente. Al año siguiente, también por la Libertadores, el ábitro uruguayo Daniel Cardellino presentó un informe ante la Confederación Sudamericana en el que confesó recibir amenazas de muerte y una oferta de dinero (20.000 dólares) para favorecer a Atlético Nacional ante Vasco da Gama. El partido en Medellín lo ganó 2-0 el local y fue anulado. Se volvió a disputar en Santiago de Chile y el equipo colombiano, que jugaba muy bien más allá del contexto, volvió a imponerse, pero 1-0, y pasó a las semifinales. A consecuencia de ese episodio el fútbol colombiano fue sancionado: sus equipos no pudieron disputar competiciones internacionales en condición de local hasta 1992.

Ya en 1991, el líder del Cartel de Medellín se entregó voluntariamente a cambio de la promesa de que no sería extraditado a los Estados Unidos. Desde la cárcel, que se llamaba La Catedral, El Patrón seguía siendo el patrón. Y mandaba afuera y ordenaba adentro. En una ocasión, organizó un partido de fútbol para honrar a la Virgen de las Mercedes, patrona de los reclusos. A la cita fueron varios futbolistas de la región. Entre ellos, Higuita. El arquero pagó con rechazos -sobre todo de los medios y de las autoridades- el precio de esa amistad peligrosa.

Andrés Escobar sabía bien quién era Pablo Escobar. Y en su condición de figura del Atlético Nacional conoció la Hacienda Nápoles, ese mundito paralelo en el que cabía hasta un zoológico personal. En el Mundial al que no pudo ir Higuita, el de 1994, Andrés cometió un error impropio de su condición de crack: frente a Estados Unidos convirtió un gol en contra que significó la eliminación de Colombia, aquella de los días de oro. Al regreso, lo esperaba un espanto. Lo escribió el periodista Daniel Coronell en la revista Semana, de Colombia: “Andrés Escobar tenía 27 años cuando lo mataron. La madrugada de ese sábado, julio 2 de 1994, Humberto Muñoz Castro desocupó el tambor de un 38 largo sobre la espalda del futbolista. Sucedió en el parqueadero de una discoteca de Medellín donde Andrés había ido a conversar con unos amigos y a tratar de olvidar el autogol”. Andrés había tenido un altercado con los hermanos Pedro y Santiago Gallón Henao -los patrones de Muñoz Castro- por aquel gol maldito. Ellos habían sido hombres de Pablo Escobar, a quien traicionaron poco antes de que la policía lo encontrara y lo matara, en 1993. Con El Patrón en la tumba la violencia seguía latiendo. También en el fútbol.

Fuente: http://www.clarin.com/deportes/futbol-tiempos-Pablo-Escobar_0_1091291136.html.

La Corte Suprema pidió la captura de un agente de Hezbollah por el ataque a la Embajada de Israel

Emitió una orden contra un agente de Hezbollah y reiteró la que ya había dado contra el colombiano El Reda

El ataque a la embajada provocó 22 muertes.

La Corte Suprema resolvió este jueves reactivar la causa por el atentado a la embajada de Israel y, a partir de un nuevo informe, ordenar la captura internacional de Hussein Mohamad Ibrahim Suleiman, agente operativo de la organización terrorista Hezbollah e integrante de la agrupación Jihad Islámica, y reiterar el pedido de detención del ciudadano colombiano José Salman El Reda Reda.

El máximo tribunal de Justicia dispuso los pedidos de captura con las firmas de los juecesRicardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco, Carlos Fayt y Juan Carlos Maqueda, a través de una resolución en el juicio “sumarísimo” que se instruye para esclarecer el ataque contra la sede diplomática israelí ocurrido el 17 de marzo de 1992.

Hussein Mohamad Ibrahim Suleiman es investigado desde 2005. Según informó la Corte hace unos meses, la ex SIDE reportó que fue detenido en 2001 en Jordania. Allí confesó que “en 1991 viajó a San Pablo y que a principios de 1992, en Foz de Iguazú, recibió explosivos que transportó a la Argentina en ónmibus -disimulados en cajas de alimentos- los que más tarde fueron utilizados para el atentado contra la Embajada de Israel”. El máximo tribunal emitió varios exortos para corroborar esos datos, que recién fueron confirmados el mes pasado por la diplomacia de Israel en el país, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto.

El Reda fue detenido en 1992 en Rosario. Tenía en su poder una gran cantidad de dólares falsos, que es como se habría financiado la red terrorista que actuó. Quedó libre por falta de pruebas.

El ciudadano colombiano ya tenía una orden de captura, que hoy fue reiterada. Su hermano Samuel, en tanto, es investigado por el ataque a la sede de la AMIA. De hecho, pocos días antes de morir, el fiscal Alberto Nisman había pedido su detención. Al parecer, a comienzos de los 90, el colombiano vivía en La Guajira, desde donde dirigía la red de Hezbollah para Latinoamérica. Era un hombre de máxima confianza de Moshen Rabanni, considerado por muchos investigadores como el cerebro del segundo atentado.

El atentado terrorista destruyó la sede diplomática de Arroyo y Suipacha de la Capital Federal y provocó oficialmente 22 muertes, aunque se estima que la cantidad de víctimas fatales ascendería a 29.

Infobae

Hezbollah y FARC: el nuevo narcoterrorismo que crece al amparo de Nicolás Maduro

Edwin: Nicolás Maduro, el mismo presidente de Venezuela que asegura que grupos paramilitares estarían a punto de asesinarlo, patrocina a grupos terroristas islámicos como Hezbolla y le vende armamento pesado a los terroristas de las Farc. Yo le aseguro a este presidente de pacotilla que en el momento en que agentes de la CIA, o algún grupo paramilitar, lo vaya a asesinar, él ni siquiera se enterará de los planes. Sería mejor que cerrara la boca y se dedicara a enderezar los asuntos de los venezolanos, a los que está matando de hambre.

Los grupos extremistas del Líbano y de Colombia actúan en América Latina bajo la protección del régimen venezolano. Hugo Chávez y la sombra de IránNicolás Maduro, Hassan Nasrallah y Timochenko. El lavado de dinero y el narcotráfico son los principales puntos en común que tienen entre ellos. Detrás, la sombra de Chávez y de el Ayatollah Kamenei.

Nicolás Maduro, Hassan Nasrallah y Timochenko. El lavado de dinero y el narcotráfico son los principales puntos en común que tienen entre ellos. Detrás, la sombra de Chávez y de el Ayatollah Kamenei.Crédito: Rodrigo Acevedo Musto

Es un triángulo que comenzó a gestarse hacia 2008. Se trata del entramado de terrorismo, narcotráfico y territorialidad que fue pactado entre Hugo Chávez, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el grupo terrorista islámico Hezbollah. Ese acuerdo recibió su impulso definitivo aquel año, cuando los regímenes de Venezuela y de Irán estrecharon sus lazos definitivamente. Eran tiempos del caudillo bolivariano y del presidente Mahmoud Ahmadinejad. El pacto, desde luego, fue continuado por Nicolás Maduro al pie de la letra.

Mahmoud Ahmadinejad junto a Hugo Chávez en una de sus tantas reuniones.

Las FARC, el grupo insurgente más antiguo de América Latina, son catalogadas por la Unión Europea y los Estados Unidos como un grupo terrorista con una amplia actividad narco en la región. Su penetración comienza en México y se extiende hasta el sur, en la Argentina. Los lazos que tejió a lo largo de las últimas décadas les proporcionaron los mejores contactos con los capos de los cárteles de la droga más sangrientos. Entre ellos, figura el de Sinaloa. Estos vínculos no cesan, pese a que desde hace dos años las FARC dicen estar impulsando el diálogo de paz con el gobierno constitucional de Colombia.

Dentro de las actividades ilegales de FARC, se halla el de lavado de dinero proveniente del narcotráfico y de los secuestros extorsivos. Y es el tráfico de drogas lo que más interesó a Hezbollah como fuente de ingreso y de financiamiento para sus actividades terroristas tanto en la región como en Medio Oriente y Europa. Pero, ¿cómo ingresar a ese negocio estando tan lejos? La respuesta llegó de la mano de un caudillo que irrumpió hacia finales de los 90 en el mapa territorial latinoamericano: Chávez. Fue el extinto coronel quien facilitó y unió los lazos que antes estaban desatados.

El Ayatollah Kamenei, mentor del grupo terrorista Hezbollah.

Con su capacidad logística y una permeabilidad fronteriza “ideal”, Chávez comenzó a intimar con las FARC para ampliar el tentador “mercado”. Aviones cargados de cocaína volaban por sobre el océano Atlántico con destino a África Occidental -donde los controles son tan permisivos como en Caracas– para tener como destino final Europa, donde lugartenientes de Hezbollah se encargaban de su comercialización. Los beneficios se repartían en proporciones iguales entre las partes. Un negocio redondo. Y blindado.

EL ENLACE DE HEZBOLLAH CON EL CHAVISMO Y LAS FARC ES BIEN CONOCIDO POR EL FBIPara lograr que ese mecanismo permitiera el flujo continuo de narcóticos y dinero, el régimen bolivariano disponía de tres hombres clave, de extrema confianza de Chávez y luego de Maduro: Hugo Carvajal, Henry Rangel Silva y Ramón Rodríguez Chacin. El primero de ellos se desempeñaba como cabeza de la Dirección de Inteligencia Militar Venezolana (DIM) y fue detenido el 24 de julio de 2014 en Aruba. Los cargos que se le imputaron estaban en sintonía con su actividad oculta: tráfico de drogas. Sin embargo, pese al pedido de extradición que pesaba sobre él, no fue enviado a los Estados Unidos para ser juzgado. Holanda impidió el proceso y Carvajal fue recibido como un héroe en su vuelta a Caracas. Maduro, entre otros tantos, respiró aliviado.

Hugo Carvajal. Estuvo detenido en Aruba para ser extraditado por narcotráfico a los Estados Unidos. Holanda impidió el proceso.

Rangel Silvafue también uno de quienes se relajaron por el regreso de Carvajal a tierras caribeñas. Gobernador del estado de Trujillo, este militar íntimo de Chávez también tuvo relación con la inteligencia de su país. Fue un nexo fluido con los terroristas de las FARC. Una investigación del diario norteamericano The New York Times lo señaló como quien facilitaba el armamento a insurgentes colombianos en territorio venezolano. Y les proveía documentación clave: cédulas de identidad falsas para eludir la Justicia de ambos países.

Henry Rangel Silva, uno de los militares clave para permitir el libre comercio de narcóticos entre FARC y Hezbollah.

Rodríguez Chacín, en tanto, otro militar que compartió con Chávez el intento de golpe de Estado de 1992, es una pieza clave en el entramado que involucra narcotráfico y terrorismo. Capitán de navío de carrera, este “filósofo”, como se hace llamar, es actualmente el gobernador del estado de Guárico.

Ramón Rodríguez Chacín, otro de los señalados como facilitador de las actividades ilegales de grupos terroristas en Venezuela.

Pese a sus diferentes perfiles, los tres comparten cosas en común. Están señalados como los encubridores que permiten -aún hoy- el accionar libre de FARC en territorio venezolano con drogas y armas. Carvajal y Rangel Silva fueron acusados de facilitar a la banda narcoterrorista la logística necesaria para poder traficar la mercancía. Rodríguez Chacín, por su parte, era “el contacto” para conseguir el armamento para desestabilizar al gobierno democrático de Colombia.

TAMBIÉN PDVSA FUE PARTE DEL ENTRAMADO QUE POSIBILITÓ NEGOCIADOS MULTIMILLONARIOS ENTRE VENEZUELA, FARC Y HEZBOLLAH

Otro venezolano que tuvo activa participación en las triangulaciones entre FARC, Venezuela y Hezbollah fue sin dudas Walid Makled García, alias “El Turco“. “Empresario” próspero, Makled fue detenido en Colombia y extraditado a los Estados Unidos en 2011.Allí confesó su participación en el narcocrimen y los vínculos que lo unían a las más altas figuras gubernamentales del gobierno de Chávez y Maduro. “Todos mis asociados en el negocio son generales. Los más altos“, dijo en su declaración. En su época de apogeo e impunidad, Makled enviaba 10 toneladas de cocaína al mes a los Estados Unidos.

Walid Makled García, alias “El Turco”. El narcotraficante venezolano fue extraditado desde Colombia a los Estados Unidos.

El enlace de Hezbollah con el chavismo y las FARC es bien conocido por el FBI. Y es uno de los hombres más buscados en el planeta. Se trata de Ghazi Nasr al Din, libanés nacionalizado venezolano, que ingresó en ese listado de la oficina de investigación federal norteamericana en enero último. Cercano colaborador del gobernador del estado de Aragua,Tarek El Aissami, Al Din nació en Beirut el 13 de diciembre de 1962. Es el responsable de reunir el dinero en diferentes centros islámicos chiítas de América Latina y lograr que llegue al tesoro del grupo terrorista.

Ghazi Nasr Al-Din, nexo de Hezbollah con el régimen venezolano de Nicolás Maduro.
La ficha del FBI de “buscado” que pesa sobre Al-Din, uno de los encargados del financiamiento del grupo Hezbollah.

En Caracas Al Din fundó uno de estos “centros culturales”. Miembros de la comunidad se acercan y contribuyen económicamente, sin saber quizás que su ayuda monetaria viaja a Beirutpara solventar las actividades ilegales de Hezbollah. Una gran parte de ese dinero se destina a reclutar jóvenes libaneses que mueren en Siria defendiendo al régimen del brutalBashar al Assad. El otro nexo y responsable operativo en la región es Fawzi Kan’an, cuya sede también está en Venezuela. Este miembro del grupo chiíta se reúne regularmente con los más altos comandantes de Hezbollah para coordinar acciones y financiamiento.

Pero no sólo generales utilizó el régimen chavista para coordinar las acciones ilegales conHezbollah (Irán) y las FARC. También PDVSA fue parte del entramado que posibilitó negociados multimillonarios durante años. La compañía estatal petrolera fue clave para comprar voluntades y silencios a lo largo de la región. Pero sobre todo para movilizar y lavar cientos de millones de dólares durante la administración de Chávez y Maduro.

Timochenko, el actual jefe terrorista de las FARC.
Fuente: Infobae