La caricatura del escándalo en Charlie Hebdo: Aylan Kurdi como abusador en Alemania

La revista satírica francesa, escenario de ataques terroristas hace un año, sugirió cuál sería el destino del pequeño ahogado en las playas turcas si hubiera llegado a Europa
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“¿En qué se habría convertido el pequeño Aylan si hubiera crecido? Perseguidor de nalgas en Alemania”

La revista satírica Charlie Hebdo no deja de ser noticia. Hace poco más de un año los ataques terroristas contra el semanario llevados a cabo por el Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) daban la vuelta al mundo. Esta vez, la publicación francesa volvió a ser noticia. Y despertó un escándalo.

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En su último número, una de sus caricaturas sugirió que Aylan Kurdi, el niño sirio que conmovió al mundo entero tras aparecer muerto en una playa de Turquía, hubiese crecido hasta convertirse en uno de los atacantes sexuales de Colonia, en Alemania, donde en la noche de Año Nuevo se registraron masivos abusos, acosos y robos.

“¿En qué se habría convertido el pequeño Aylan si hubiera crecido? Perseguidor de nalgas en Alemania”, reza la polémica caricatura.

Una de las fotos que conmovió al mundo: Aylan Kurdi en las costas turcas

Según las investigaciones en curso, la gran mayoría de las agresiones fueron cometidas por hombres procedentes de países norteafricanos y árabes, aprovechando las aglomeraciones en torno a la estación de tren de Colonia en Nochevieja. “Tanto las declaraciones de testigos como el informe de la policía [local] y las conclusiones de la policía federal indican que casi todas las personas que cometieron esos delitos eran de origen extranjero”, aseguró el ministro del Interior de la región alemana de Renania del Norte-Westfalia. Ralf Jaeger.

Otra historieta ofrece una leyenda que dice: “La prueba de que Europa es cristiana. Los Cristianos caminan sobre el agua … los niños musulmanes se hunden “.

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La caricatura de Charlie Hebdo muestra al niño sirio de origen musulmán con las bandas de inmigrantes que llevaron a cabos los abusos contra las mujeres. Allí se muestra a un Kurdi ya adulto corriendo detrás de una mujer aterrorizada, que intentaba escapar de un ataque machista.

El cuerpo de Aylan Kurdi fue encontrado en una playa de Turquía después de que se ahogara. Huía de la guerra en Siria

La revista argumentó que la intención es, como lo hicieron siempre, satirizar la islamofobia y a aquellos que odian a los inmigrantes. Pero la comparación entre Aylan Kurdi y los atacantes sexuales de Alemania parece haber ido demasiado lejos y despertó reacciones furiosas en las redes sociales. Muchos usuarios acusaron al semanario por fomentar un “racismo flagrante” y por alentar la propagación del odio contra los refugiados.

Ver imagen en Twitter

“Repugnante” y “mal gusto” fueron algunos de los calificativos que recibió la publicación por parte de varios usuarios de Twitter, que compararon a Charlie Hebdo con Der Stürmer, la revista nazi que se burlaba de los judíos en el período previo al Holocausto, en la década de 1930.

Una de las fotos más tiernas de Aylan Kurdi (izquierda)

 En uno de los dibujos animados, el niño es representado bajo una leyenda que dice:  “Tan cerca de su objetivo …” La imagen también muestra un cartel con un personaje que se parece a Ronald McDonald, que dice: “menú Dos niños por el precio de uno.”

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En enero, el lema “Je suis Charlie”, se convirtió en un grito de guerra popular para los partidarios de la revista – y de la libertad de expresión – después de que extremistas, alegando afiliación con al-Qaeda en Yemen, llevaron a cabo una masacre en las oficinas de la revista en París.

En los días siguientes los hermanos Cherif y Said Kouachi fueron perseguidos y finalmente dados de baja por la policía francesa. Un tercer hombre armado – Amedy Coulibaly – fue seguido hasta una tienda de comestibles kosher donde asesinó a cuatro rehenes más un oficial de policía, antes de ser dado de baja por la policía.

La polémica caricatura apareció en la edición aniversario por el de los atentados del 7 de enero cometidos por yihadistas del Estado Islámico, que dejaron 11 muertos, incluyendo a varios de sus principales dibujantes.

Los terroristas habían acusado al semanario francés de insultar al profeta Mahoma y, en consecuencia, a todos los musulmanes.

Ya se acumulan más de 650 denuncias de mujeres, casi la mitad de ellas por abusos sexuales

A más de dos semanas de aquellos ataques, el país acumula más de 650 denuncias de mujeres, casi la mitad por abusos sexuales. Las autoridades intentan reconstruir qué fue lo que ocurrió aquella noche con más de mil hombres “extremadamente alcoholizados”.

El gobierno quiere que los extranjeros condenados a penas de prisión, aunque sean condicionales, puedan ser expulsados de Alemania. Se trata de una propuesta de la canciller Angela Merkel tras las agresiones de Colonia, que han escandalizado al país.

Infobae

6 meses después de lo de Charlie Hebdo: 3 célebres dibujantes relatan cómo afectó a la libertad de expresión.

Trabajan para The New York Times, Le Monde y L’Humanité Dimanche, y describieron a Infobae sus reacciones. “No me tiembla el pulso.Cuando hay que dibujar contra los yihadistas, lo hago”, dice Plantu

Crédito: Plantu / Le Monde
Hasta el pasado 7 de enero, en el mundo del semanario satírico Charlie Hebdo, los terroristas sólo estaban hechos de tinta sobre papel. Ese día, alrededor de las 11:30, la reunión de redacción estaba por terminar cuando se escucharon ruidos secos, como de petardos. Un hombre vestido de negro, con una Kalashnikov, irrumpió en la sala. Gritó “Allahu akbar” dos veces, mientras el olor a pólvora entraba por la puerta abierta. Descargó el arma. Fueron doce muertos, entre ellos, varios caricaturistas ilustres.
A seis meses de la masacre, tres dibujantes de generaciones y trayectorias distintas, hablaron conInfobae sobre cómo afectó a la libertad de expresión y su trabajo.
Jean Plantu, el ilustrador del diario francés Le Monde, habló con este medio desde Brasil, donde participa en la Fiesta Literaria Internacional de Paraty. Patrick Chappatte, que dibuja para elInternational New York Times y los europeos Le Temps y Neue Zürcher Zeitung, atendió las preguntas desde los Estados Unidos. La más joven de los tres artistas, Camille Besse, que se formó en Charlie Hebdo, trabaja en Paris para L’Humanité Dimanche y Causette.
— No me tiembla el pulso. Cuando hay que dibujar contra los yihadistas, dibujo contra los yihadistas. Sigo haciendo mi trabajo exactamente como lo hacía —aseguró Jean Plantureux, a quien la mayoría conoce sólo como Plantu.
El hombre de 64 años dice ser el caricaturista que siempre fue, pero no el mismo ciudadano. Después de lo de Charlie Hebdo, el Ministerio del Interior encontró que era necesario proteger al dibujante estrella y le asignó guardaespaldas.
— ¿Cuánto impactó en tu vida?
 
Como amante de la idea que tengo de la democracia, fue un golpe duro.
Plantu, que vio a François Hollande hace poco, sabe por el presidente que la medida de protección se mantendrá en el tiempo. “Lamentablemente“, manifestó. Como él ahora, hacía unos años queStéphane “Charb” Charbonnier –el director de Charlie Hebdo, muerto en el ataque terrorista–,iba a todos los lugares con al menos un policía, aunque fuera para un almuerzo entre amigos.
En febrero de 2006, Charlie Hebdo retomó las caricaturas de Mahoma inicialmente publicadas porJyllands-Posten, principal diario conservador de Dinamarca. La representación del profeta, que es una blasfemia para el islam, indignó a quienes profesaban esa fe. La consecuencias incluyerontensión diplomática con el mundo musulmán, boicot económico, protestas y enfrentamientos.
En noviembre de 2011, la revista francesa publicó un número especial, con Mahoma como jefe de redacción, a propósito de la instauración de la sharia en Libia y la victoria de Ennahda en Tunéz. El mismo día de su salida, un cóctel molotov destruyó la sede del semanario y la pagina web del diario fue pirateada.
En septiembre de 2012, un hombre sospechado de llamar a decapitar al director de Charlie Hebdo en un sitio de internet yihadista es arrestado.
— Desde el caso danés, sabía que esto no iba a terminar ahí —comentó Patrick Chappatte, que dibuja para diarios de ambos lados del Atlántico.
“DERRAMARON SANGRE POR UN TRAZO DE TINTA; MATARON POR UN DIBUJO”, DICE CHAPPATTE
La trayectoria internacional de Chappatte parecía trazada desde la cuna: es hijo de una madre libanesa y un padre suizo, nacido hace 48 años en la ciudad pakistaní de Karachi. Viajó por un sinfín de lugares en el mundo. Además de Ginebra, vivió en Nueva York durante la segunda mitad de los años 90, y en Los Ángeles, donde se radicó hace unos meses con su familia.
Por la diferencia horaria que separa París de la costa oeste de los Estados Unidos, el dibujante se enteró de la masacre cuando recién se despertaba.
— Abrí los ojos en un mundo surreal. Derramaron sangre por un trazo de tinta; mataron por un dibujo. Ya no era una amenaza, sino una realidad”, expresa.
— ¿Se redujo su libertad dentro de los medios para los que trabaja?
— No, en absoluto. Los límites son los que ya tenía definidos. Aún así, es cierto que, por el contexto, uno dibuja con una sombra arriba de la cabeza.
— ¿Tiene miedo?
— Me lo pregunto a veces, de manera teórica: sí podría llegar a tener miedo por tal dibujo. Pero no es lo que siento.
Para el primer número de Charlie Hebdo después de los atentados, Mahoma volvió a ser tapa con el título “Todo está perdonado“. Esta vez, el profeta sostiene un cartel que dice “Yo soy Charlie“, y una lágrima le cae de los ojos.
En solidaridad con el satírico, medios franceses y de todo el mundo difundieron la viñeta, mientras que Jyllands-Posten –el diario por el que se había desatado la polémica en 2005– prefirió no hacerse eco por motivos de seguridad. En una década, la redacción danesa nunca había dejado de recibir amenazas.
A un año del inicio del caso danés, en octubre de 2006, Plantu emprendió junto con Naciones Unidas, la creación de Cartooning for Peace (Dibujos para la paz). Desde ese momento, la asociación creció en una red de más de 100 dibujantes en unos 40 países, con la idea de apoyar lalibertad de expresión y ponerla en debate.
— Con colegas musulmanes, cristianos, judíos y ateos defendemos a los caricaturistas de todo el mundo, y cuando estamos en Filipinas, Palestina o Chipre explicamos que ni los dibujantes daneses ni los de Charlie Hebdo se levantaron por la mañana con la intención de humillar a otros.
Después de los atentados contra el satírico, Cartooning For Peace invitó a la dibujante Camille Besse a hablar con alumnos de colegio y secundaria sobre su trabajo.
“YO NO CAMBIE, NI PIENSO CAMBIAR MI MANERA DE TRABAJAR”, DICE BESSE
Visitó escuelas principalmente ubicadas en La Seine-Saint-Denis, un departamento en la periferia de Paris. En Francia, muchos le dicen “el nueve tres”, por el número que lo identifica en el mapa administrativo del país. Que se lo llame con cifras o letras, no cambia la realidad que lo pone seguido en boca de algunos políticos y también de la prensa como el ejemplo de lo que no funciona en términos de integración.
— Me asombró la manera en que se habló de los chicos que “no son Charlie”, los que no fueron a manifestar, que se sintieron ofendidos por los dibujos y lo dijeron. Se les trató como idiotas, como si no entendieran nada.
¿En qué medida la caricatura se tendría que amoldar a esa diferencia cultural?
 
— Yo no cambié, ni pienso cambiar mi manera de trabajar. Pero el contexto –el lugar y el tiempo– de un dibujo le da el 50 por ciento de su significado. Si no estoy dispuesta a cambiar, entonces tengo, por otro lado, que explicar lo que hago.
Con 32 años, Besse forma parte de la nueva generación de dibujantes de prensa en Francia. El oficio lo aprendió en Charlie Hebdo siete años atrás. Ahora trabaja para el semanario políticoL’Humanité Dimanche –con el que Charb también colaboraba– y en el mensual femenino y feminista Causette.
Ya había dado talleres –en el ámbito carcelario, por ejemplo–, pero luego del 7 de enero, sintió que tenía que profundizar en ese encuentro con el otro, sobre todo cuando piensa distinto. Con el mismo criterio, tomó la iniciativa de compartir algunos de sus dibujos en las redes sociales, que hasta entonces no utilizaba.
¿Se siente parte de una lucha por la libertad de expresión contra el terrorismo?
 
Luchar contra el odio es probablemente una manera de combatir el terrorismo, pero, en realidad,peleo contra la tontería.
En materia de diferencias culturales y de puntos de vista sobre la actualidad, Chappatte sabe mucho. Además de ser integrante de Cartooning for Peace, el suizo fundó la asociación Plumes Croisées (Plumas cruzadas), con el objetivo de hacer dialogar, con hojas y plumas, a dibujantes de distintas afinidades o bandos opuestos, en contextos altamente conflictivos como los de Guatemala, el Líbano, Costa de Marfil o Serbia.
Las discrepancias en la percepción sobre el ejercicio de la libertad de expresión también las vive en situaciones cotidianas en los Estados Unidos.
— Me sorprendió la cantidad de reacciones de incomprensión sobre lo que era Charlie Hebdo. Muchos lo vieron como un diario racista.
Algunos detractores salieron a la luz tras la decisión del PEN American Center de galardonar aCharlie Hebdo con un premio por su valentía frente a los atentados.
“NO HAY QUE RENDIRSE. TENEMOS QUE CONTINUAR CON NUESTRO TRABAJO”, DICE PLANTU
Seis autores invitados decidieron boicotear la cena de gala y más de 200 manifestaron su repudio a través de una carta abierta en la que acusaron al satírico de provocar “humillación y sufrimiento” a poblaciones ya marginadas y con un alto porcentaje de musulmanes.
¿A quién golpeaba Charlie Hebdo?
 
Al yihadismo, al extremismo —dice Chappatte—. En el mundo de Charlie, el ser humano es fundamentalmente idiota y malo. Todos son feos de igual manera. Ese humor “tonto y malo, que vale para todos”, es difícil de hacerlo entender fuera de Francia. Hoy, el mundo es global, pero el humor es principalmente local, y ¿cómo se resuelve?
Tras los atentados, Besse estuvo más de un mes paralizada por el miedo de “no estar a la altura” antes de volver a meterse de lleno en el trabajo. Ahora tiene una mano inmovilizada por una fractura. “Un acto fallido”, dice ella, para finalmente tomarse las vacaciones que necesitaba.
En unos días, Chappatte volverá a Suiza, donde tal vez tendrá otras sensaciones, porque “el clima europeo es denso”, y que a la distancia se siente más reguardado. Tanto él como Plantuseguirán construyendo puentes de diálogo con otras partes del mundo, otros puntos de vista.
— No hay que rendirse —dice el dibujante de Le Monde—, tenemos que continuar con nuestro trabajo y saber que tal vez a la vuelta nos estén esperando con Kalashnikovs.
Fuente: Infobae