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¡Este boicot! Un video que los pro-BDS no quieren que tu veas.

Los musulmanes y la mayoría de los izquierdistas quieren que usted crea que Israel es el equivalente a la Sudáfrica de apartheid, una mayor amenaza mundial que Irán, y un estado que limita con el borde del fascismo nazi, cuyos productos deben ser boicoteados por el mundo. Si usted es uno de ellos, es el momento de utilizar su dispositivo digital para ver este video.

Exclusivo: Banco estadounidense cierra cuenta bancaria vinculada con una BDS anti-israelí, en una medida sin precedentes.

El gigante bancario Comerica con sede en Dallas, anunció este viernes que cerrará una cuenta bancaria a nombre de una organización anti-israelí que promueve un boicot al estado judío.

“Comerica Bank ha tomado medidas para cerrar la cuenta. El cierre de la cuenta, es el resultado de una decisión de negocios, que se producirá en el momento oportuno. Tendremos más comentarios sobre este asunto”, Wayne Mielke, el portavoz del banco, escribió a El Jerusalem Post acerca del anuncio por correo electrónico.
La terminación programada de la cuenta de la Asociación Internacional de Abogados Democráticos (IADL), que apoya el (boicot, desinversión, sanciones) el movimiento de orientación del estado judío BDS, se cree que es la primera cuenta bancaria anti-Israel cerrada por un banco con sede en los Estados Unidos.

La decisión de Comercia de romper su relación financiera con AIJD se produce tres días después de que el gobernador de Texas Greg Abbottt convirtió en ley una de las más fuertes leyes anti-SDE del país. La legislación de Texas prohíbe los contratos estatales con empresas que apoyan a las BDS. “Siempre se puede contar con Texas”, dijo Abbott, quien agregó que “Cualquier política anti-Israel es una política anti-Texas. Texas no va a hacer negocios con ninguna empresa que boicotea a Israel.”Él emitió sus declaraciones en una ceremonia por el Día de la independencia de Israel, que se celebró en el centro de la comunidad judía en Austin.

El Rep. Phil King y el senador Brandon Creighton patrocinaron la legislación del embotamiento de la guerra económica contra el Estado judío. Tejas es ampliamente considerado como uno de los estados más pro-Israel en los EE.UU..

Un Mensaje de prensa consulta a AIVD que no fue respondido de inmediato. Es lógico que Comerica haya cerrado la cuenta, porque el negocio financiero con AIVD estaba corriendo en conflicto con la ley anti-BDS o debido a una posible violación de las leyes contra el terrorismo. El AIVD, cuya sede se encuentra en Bruselas, Bélgica, tiene una relación de trabajo con un grupo legal comunista de Corea del Norte y defiende el programa nuclear de la República Islámica de Irán.

Cuando se le preguntó sobre Comerica y otras cuentas bancarias de SDE en marzo, el ministro de Seguridad Pública Gilad Erdan dijo al Post: “Los países ya han cerrado las cuentas de SDE por razones legales e instamos a otros a hacer lo mismo”

El profesor de derecho de la Universidad de Harvard, Alan Dershowitz, dijo por medio de un mensaje en febrero que “la organización [AIVD] fue fundada como un frente comunista y el apoyo financiero de la Unión Soviética. Es anti-democrática a su núcleo y de apoyo del terrorismo y la represión. Ninguna persona decente o institución deben ser asociados con o apoyo de su agenda y acciones anti-democráticas.”

El sitio web del AIVD tiene al menos tres páginas dedicadas a la crítica a Israel. “Condena la agresión ilegal israelí en Gaza” durante la Operación Pilar de Defensa para detener el lanzamiento de cohetes de Hamas en 2012, AIVD. 

El profesor Gerald Steinberg, el jefe de la NGO Monitor con sede en Jerusalén, dijo en un mensaje : “El AIVD, la cual se describe como ‘progresista’, es miembro de la red de ONG que lleva las campañas de satanización a todo lo que tenga orientación Israelí. Al igual que otros grupos, que utilizan las reclamaciones pseudo-legales para negar a Israel el derecho de defender a su población contra el terror. Sus socios han incluido al CPDH [el Centro Palestino para los Derechos Humanos] -. Una ONG con sede en Gaza con presuntos vínculos con la organización terrorista FPLP, tal como se documenta por la NGO Monitor”

Jan Fermon, el secretario general del AIVD y un abogado con sede en Bélgica , escribió el mensaje por correo electrónico que “con respecto a BDS, AIVD apoya este movimiento.” y añadió: “AIVD se dedica a la solidaridad con el pueblo palestino en una etapa muy temprana de su existencia, ya que considera que las violaciones del derecho internacional y de los derechos humanos. .. por parte de las autoridades israelíes como un importante obstáculo para una paz justa y duradera en la región “.

Además de la cuenta del AIVD con Comerica, su sitio web solicita donaciones y las listas de cuentas con el banco español la Caixa y PayPal.
Las consultas por correo electrónico a La Caixa y PayPal no fueron respondidos de inmediato.

Fuente: The Jerusalem Post

El equivocado repliegue de Israel frente al BDS

BDS.

Por Evelyn Gordon

Al margen de si se está a favor o en contra de una nueva ley que permite a Israel vetar la entrada de destacados defensores de los boicots antiisraelíes, había en esto una consecuencia claramente predecible: Israel no iba a tener las agallas de aplicarla cuando más justificada estuviese. Y así quedó de sobra demostrado hace unas semanas, cuando se concedió un permiso de trabajo de un año de validez a Omar Shakir, investigador de Human Rights Watch (HRW). Con esta decisión, Israel extirpa de la ley el único punto crucial donde acertaba, a pesar de que muchos lo interpretaron mal: no puedes librar una guerra eficaz contra el movimiento BDS y al mismo tiempo dejar pasar a quienes lo sostienen. 

Shakir es el epítome de a quién se debería denegar la entrada, y su caso ejemplifica por qué el supuesto fundamental de la ley –que a los boicoteadores hay que tratarlos uno por uno– es absolutamente correcto. Shakir ha dado conferencias en campus universitarios en las que ha acusado a Israel de ser un Estado apartheid, defendido los boicots antiisraelíes, comparado el sionismo con el “nacionalismo afrikáner”, rechazado una solución negociada al conflicto israelo-palestino sobre la base de que “institucionalizaría la injusticia” y pedido el fin de la existencia de Israel como Estado judío. Su currículum también incluye un periodo como investigador jurídico en el Centro por los Derechos Constitucionales, organización que provee de asistencia y formación jurídica a los activistas del BDS y presenta demandas por crímenes de guerra contra funcionarios de defensa israelíes. Tampoco haría falta que los oficiales del Gobierno tuvieran grandes dotes investigativas: está todo en un práctico informe, con enlaces incluidos, que NGO Monitor publicó en diciembre.

En su nueva función de “director para Israel y Palestina” de HRW, en teoría Shakir supervisará la elaboración de informes imparciales y objetivos sobre las violaciones a los derechos humanos en Israel, la Margen Occidental y Gaza. Ni que decir tiene que la mera idea es fatua: cuando alguien ya ha decidido que el sionismo es racismo, que Israel practica el apartheid y que un Estado judío no tiene derecho a existir, pretender que realice una investigación imparcial es como esperar que el jefe del Ku Klux Klan presida con ecuanimidad el juicio contra un negro acusado de violar a una blanca. Shakir pasará su año aquí realizando informes llenos de viles calumnias contra Israel. Gracias al efecto halo del que gozan todas las organizaciones de defensa de los derechos humanos, en el extranjero un buen número de personas bienintencionadas considerarán plausibles sus conclusiones y eso debilitará aún más a Israel en el ámbito internacional.

En resumen: dejar que Shakir asuma ese puesto hará a Israel un daño incalculable. Pero, en lugar de hacer la mínima investigación necesaria para justificar que se le vete, los responsables del control de fronteras tomaron en febrero la precipitada decisión de negarle el visado con elexcesivo argumento de que HRW es una organización antiisraelí. Claramente, acusar a una organización entera de ser antiisraelí es mucho más difícil de justificar, aunque sea cierto (lo que, en el caso de HRW, creo que lo es). Hacer eso sin una investigación exhaustiva y una preparación intensiva para el inevitable revés diplomático fue un disparate.

El esperable resultado fue que el Departamento de Estado presionó a favor de HRW, dado que es una organización estadounidense. Y después, en lugar de volver a la posición más ajustada y fácilmente defendible de vetar a Shakir aduciendo su evidente falta de aptitud para el puesto,Israel capituló completamente. Así que, en vez de abochornar justamente a HRW por haber elegido a alguien tan flagrantemente incapacitado para ser su “director para Israel y Palestina”, se dio a los defensores del boicot una victoria totalmente tan notoria como injustificada.

Una podría pensar que es un simple caso de ineptitud burocrática que no tiene nada que ver con la nueva ley, sobre todo porque el visado de Shakir fue inicialmente denegado, antes incluso de que se aprobara aquélla. Pero es que ésta hace más probables este tipo de sucesos tan perjudiciales. ¿Por qué? Porque sólo difiere de la antigua, que también permitía prohibir la entrada a destacados defensores del boicot, en un aspecto: en lugar de que necesiten el permiso del Ministerio de Interior para negar la entrada a un notorio boicoteador, ahora los funcionarios de fronteras tienen autoridad propia para hacerlo, salvo que intervenga el Gobierno.

Con otras palabras, con la ley antigua, los visados, teóricamente, se denegaban únicamente en los casos en que el Gobierno ya había decidido que estaba preparado para defender públicamente su negativa. Pero al delegar esa autoridad en funcionarios de nivel relativamente bajo, la nueva ley hace aún más probable que el Gobierno acabe retrocediendo humillantemente desde posiciones claramente razonables sólo porque se asumieron sin la investigación y preparación necesarias.

En todos los demás aspectos, la nueva ley es idéntica a la antigua. Como la antigua, atañeúnicamente a los defensores más destacados del boicot. En consecuencia, lo único que se consigue es que haya más probabilidades de una metedura de pata burocrática, además de generar un montón de publicidad desfavorable, molestar a muchos defensores destacados del país, dar munición adicional a gente que busca marcar a Israel como antidemocrático y crear unaansiedad innecesaria a gente de buena fe, que ahora temerá que se le niegue la entrada por motivos que no son ni siquiera procesables por la ley, por ejemplo, negarse a comprar productos de los asentamientos.

Si Israel quiere combatir al movimiento BDS con eficacia, debe plantar cara a activistas antiisraelíes como Shakir con la mayor publicidad posible, en vez de permitirles pasar por investigadores objetivos cuyas diatribas deberían considerarse creíbles. E impedirles la entrada en el país, precisamente porque una medida de tanto calado puede ser una manera efectiva de hacerlo. Pero si el caso de Shakir sirve de ejemplo, la nueva ley, en el mejor de los casos, no contribuirá a este esfuerzo fundamental y, en el peor, podría incluso acabar entorpeciéndolo.

© Versión original (en inglés): Commentary
© Versión en español: Revista El Medio

Idiotas útiles de BDS en Haaretz

Omar Barghouti, uno de los líderes del movimiento BDS, dijo en una entrevista reciente que quiere que los judíos vivan en paz bajo democracia árabe. Ignora una larga y sangrienta historia de persecución de judíos en países árabes – y, sorprendentemente, hay algunos israelíes que compran esa tontería.

bds

por: Ben-Dror Yemini

Esta semana Le Monde publicó una entrevista con Omar Barghouti, uno de los líderes de BDS. Su argumento, en esencia, fue que no hay ningún problema con los judíos viviendo como minoría bajo dominio árabe en el ejemplar estado que pretende crear.
Después de todo, los judíos, explicó, “no sufrieron en los países árabes. No hubo pogromos. No hubo ninguna persecución. Y, en general, los judíos prosperan como minorías en Europa y en EE.UU”. ¿Entonces, cuál es el problema? Por favor, vivan como minoría bajo democracia árabe, que es conocida por su protección de las minorías, especialmente si son judíos.

El hombre sufre de doble ceguera – tanto sobre el pasado como sobre el presente. Es dudoso que hubiera una comunidad judía bajo dominio musulmán que no sufriera de persecución, con o sin ninguna relación con el sionismo. La lista es larga. Y Hajj Amin al-Husseini, el líder del Alto Comité Árabe durante la época del Mandato Británico, fue en realidad un bien conocido fanático de los judíos. Es por eso que, al parecer, encabezó el pogromo contra los judíos de Bagdad en 1941, el “Farhud”, y desde allí viajó a Berlín con el fin de convertir a más musulmanes en nazis. También escribió acerca de sus planes para destruir a todos los judíos de los países árabes.

Barghouti tiene derecho de escupir tonterías. Pero cuando se le da una plataforma tan importante, se le debe preguntar: Discúlpeme, ¿De qué está hablando? Y ¿Se olvidó de los pogromos contra judíos en Libia en 1945 y 1948, y en Adén en 1948, y en Marruecos, en Damasco y en Alepo? Cientos fueron asesinados, simplemente porque eran judíos. Y si volvemos al presente, ¿Donde exactamente las minorías viven en paz y tranquilidad en las naciones árabes? Es posible que Barghouti piense en los musulmanes negros de Darfur en Sudán.

¿Cómo es que el entrevistador no lo presionó? Bueno, resulta que la entrevistadora es una israelí, Nirit Ben-Ari. En el pasado apoyó al partido nacionalista árabe-israelí Balad. Hacia las últimas elecciones publicó un artículo apoyando a la Lista Árabe Conjunta. También es una entusiasta partidaria de BDS. Pidió entrevistar a Barghouti para Haaretz, pero éste dejó en claro que se negaba a ser entrevistado para un diario israelí, a causa de la hegemonía sionista.

Tendría que haber sido informado de que el apoyo al boicot se está convirtiendo en la línea central de Haaretz. Sólo esta semana, el editor del diario, Amos Schocken, declaró que apoya un boicot general, no sólo sobre los asentamientos, porque “no puede entender la diferencia entre lo que nosotros hacemos y lo que hicieron los blancos en Sudáfrica”.

¿No entiende? Una y otra vez, desde la Comisión Peel de 1937, con el plan de partición, pasando por los Parámetros de Clinton, hasta la propuesta de Olmert – los palestinos rechazaron cualquier propuesta que les habría dado la independencia. No quieren un estado junto a Israel. La campaña de boicot de Barghouti subraya que quieren un estado en lugar de Israel. Pero la ceguera es un problema grave. Schocken se niega a entender.

http://www.ynetnews.com/articles/0,7340,L-4679117,00.html

Fuente: Por Israel

‘Coke Palestina’ Llama a Boicotear a Israel; Coke Amenazada de ser Demandada

A raíz de los llamamientos de Coca-Cola Palestina de boicotear al estado judío, el Law Center de Israel está presionando a la empresa internacional de bebidas para que deje su franquicia palestina.

Zahi

Zahi Khouri, CEO de Coca-Cola Palestina, ha llamado a un boicot contra Israel en varias entrevistas recientes para diarios estadounidenses. En respuesta, Shurat HaDin-Israel Law Center, con sede en Tel Aviv, una destacada activista ONG israelí, ha pedido a la empresa internacional de bebidas que deje su subsidiaria palestina.

En un artículo de opinión de setiembre de 2014 en el Orlando Sentinel, Khouri escribió que “los esfuerzos no violentos de los defensores del Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) tienen sentido como un medio para obligar a Israel a reconocer que la ocupación no es gratuita”. Sugirió, además, que “los países, como los de la Unión Europea, podrían hacer valer sus propias leyes en contra de hacer negocios con países que violan los derechos humanos”. Expresó una opinión similar en Hill, Huffington Post y otras publicaciones.

Shurat HaDin, que representa a víctimas del terrorismo y combate los esfuerzos por deslegitimar a Israel, ha tenido numerosos éxitos. En febrero, por ejemplo, representó a 10 familias que llevaron a la Autoridad Palestina (AP) a una corte federal de Manhattan por incitar, planificar y llevar a cabo seis ataques terroristas que asesinaron a ciudadanos estadounidenses en Israel entre 2002 y 2004. En una decisión histórica, la AP y la Organización de Liberación de Palestina fueron encontrados responsables por un jurado estadounidense. Les fue otorgada a las víctimas una suma de $218,5 millones en daños y perjuicios y, de acuerdo con las leyes antiterroristas aplicables, esta cantidad es probable que se triplique a la enorme suma de $655 millones.

Nitsana Darshan Leitner, fundadora de la organización de derechos legales, y Robert Tolchin, el abogado de EE.UU. de la ONG, le escribieron una carta a Muhtar Kent, CEO de Coca-Cola, sobre las declaraciones de Khouri.

[Nitsana Darshan Leitner, fundadora de Shurat HaDin - Israel Law Center. (blog.camera.org/)]

“Esta carta es una advertencia a Coca-Cola Company sobre que debería rescindir su contrato de franquicia con Palestinian National Beverage Company, encabezada por Zahi Khouri, quien abiertamente aboga por el BDS [boicots] contra Israel”, advirtió en la carta, que fue dada a conocer el lunes. “La Compañía Coca-Cola no debe asociarse con ninguna persona o entidad que llame a un boicot o similar esfuerzo contra el gobierno israelí o de la nación de los fabricantes, empresas, productos o servicios”.

En sus entrevistas con los medios, Khouri expresó su apoyo al BDS, el movimiento Boicot, Sanciones y Desinversión contra Israel, y criticó al Congreso de EE.UU. por su legislación contra el BDS. “Khouri también ha hecho declaraciones manifiestamente falsas e incendiarias acusando a Israel de robar la tierra y la cultura palestinas y comparando a Israel con la Sudáfrica del apartheid”, describe la carta.

“Queremos poner sobre aviso a The Coca-Cola Company de que los esfuerzos del movimiento BDS son de discriminación racial ilegal sobre la base del origen nacional y/o raza, credo y religión, según la Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial (“Convención de Anti Racismo”) y numerosos estatutos estatales y federales de EE.UU.”, escribieron los abogados de Shurat HaDin.

La ONG esboza cuatro leyes que Coca-Cola podría estar violando por continuar empleando a Khouri. La carta también señala que Coca-Cola está violando los estatutos de su propia empresa al hacerlo.

“Un boicot no está protegido por el lenguaje de la libertad de expresión de la Primera Enmienda a la Constitución de Estados Unidos porque un boicot no es un discurso, es acción”, aclara la carta.

“A la luz de lo anterior, instamos a The Coca-Cola Company a cumplir con la ley de EE.UU. y su propio Código de Conducta Comercial y rescindir su contrato de franquicia con la Palestinian National Beverage Company encabezada por Zahi Khouri”, concluye. “Como recientemente dejó claro la empresa de servicios de telecomunicaciones francesa Orange, The Coca-Cola Company también debe dejar claro que no apoyará ningún tipo de boicot contra Israel”.

Una Historia de Prejuicio Anti-Israel

En el sitio web de Coca-Cola, se puede leer acerca de un premio recientemente otorgado a Khouri y acerca del “optimismo, determinación e imagen” del CEO palestino.

“Uno se pregunta si su imagen representa la de Coca-Cola en su conjunto; porque el empresario palestino-estadounidense apoya un boicot contra Israel e insta a sanciones contra el Estado Judío”, hace notar Ronn Torossian, escribiendo para el Observer.

Coca-colacompany.com

“Habiendo muchos que consideran al movimiento BDS tanto antisemita como racista, es difícil imaginar cómo alguna empresa puede justificar que un alto ejecutivo apoye a un boicot contra Israel”, añade Torossian.

Citando varios comentarios de Khouri, el periodista afirma que “inventa hechos para calumniar a Israel, como sugerir que Israel afirma haber inventado el falafel, las naranjas y el hummus. Israel no ha hecho ninguna de tales cosas”.

“Aunque se pueden leer innumerables artículos que contienen comentarios políticos de Khouri, no se encontrará una palabra de crítica de los árabes palestinos. Ni una palabra sobre el hecho de que Hamas – con sede en Gaza, donde Coca-Cola ha construido su última fábrica – se dedica a la destrucción del Estado Judío. Ni una palabra sobre las continuas propuestas de paz de Israel, ni una palabra sobre las afirmaciones de Israel a su antigua patria. Desde luego, nunca menciona que Coca-Cola Israel emplea a muchos árabes israelíes, mientras que Coca-Cola Palestina no tiene ni un solo empleado judío israelí”, señala Torossian.

“Coca-Cola debe seguir los pasos de Orange [Telecomunicaciones] y distanciarse de cualquier tema sobre el apoyo a un boicot o sanciones contra Israel”, sugiere.

http://unitedwithisrael.org/coca-cola-under-fire-for-pro-israel-boycott-calls-by-coco-cola-palestine-ceo
Traducido para porisrael.org por José Blumenfeld

Fuente: Por Israel

La intolerancia de nuestra época

Bandera de Israel en llamas.

Por Douglas Murray

La página de cartas del diario británico The Guardian suele estar ocupada por misivas firmadas de forma conjunta por gente biempensante que espera que, con ello, obtendrá un pequeño extra de publicidad y, al mismo tiempo, mostrará su lealtad a todas las virtudes modernas. El orden jerárquico puede resultar complicado. Normalmente los periódicos seleccionan los nombres destacados, los ponen al pie de la carta y añaden “y otros 57”, o algo por el estilo. Así que si uno lleva uno de esos nombres que el Guardian considera familiares, aparece impreso. Pero si se es una de las celebridades de tercera que sirven de relleno, la gente tendrá que imaginarse si va incluida en “los otros”.

La misiva que ha aparecido esta semana en The Guardian se sale de lo corriente, porque casi ninguno de los firmantes era conocidoLa carta presentaba las exigencias de un grupo de “artistas, productores y ciudadanos preocupados” que se sienten “decepcionados y tristes al ver que en el Curzon, el Odeon, el Bafta y otros cines se celebra el Festival Londinense de Cine y Televisión Israelíes”. Hay que tener un ego muy especial para creer que lo que a ellos lesentristece deba ser objeto de una declaración pública; sin embargo, los tristes firmantes advertían:

Esto sucede en un momento en el que el movimiento global de Boicot, Desinversión y Sanciones contra Israel está obteniendo un impulso sin precedentes, y el Gobierno israelí se siente cada vez más aislado por su sistemática violación de los derechos humanos de los palestinos, de las convenciones de Ginebra y de la legislación internacional.

La queja contra los cines londinenses por albergar el certamen se debe, según afirman los firmantes, a que

el Estado israelí promociona y financia este festival. Al acogerlo, los cines mencionados están ignorando el llamamiento que realizó en 2004 la sociedad civil palestina para que se sancionara a Israel hasta que se someta a la legislación internacional y ponga fin al desplazamiento ilegal de palestinos, a la discriminación a la que son sometidos y a la ocupación de sus tierras.

Como podrán ustedes suponer, los firmantes asumen el derecho a decidir lo que debe o no ser proyectado, y dónde, porque dicen que están en el negocio del cine.

La carta prosigue con la afirmación de que

el festival se celebra tras las matanzas y la destrucción indiscriminadas cometidas en 2014 por las fuerzas armadas israelíes en la Franja de Gaza, y tras la reelección de un primer ministro israelí que niega a los palestinos la igualdad de derechos y la autodeterminación.

Naturalmente, hasta la última palabra de eso es mentira. ¿Los firmantes tienen la más remota idea de cómo es realmente la “destrucción indiscriminada”, frente al que ha sido el uso más preciso y exacto de la tecnología militar de cualquier conflicto de la historia?

En cualquier caso, su interminable carta prosigue afirmando que la proyección de películas israelíes en estas circunstancias convierte a los cines en “cómplices mudos” de la violencia. Uno pensaría que, en una profesión tan obsesionada por glorificar la violencia, los firmantes tendrían más cuidado a la hora de lanzar semejantes acusaciones. Pero resulta que casi ninguno de ellos parece tener mucho que ver con el cine. De los más de cuarenta firmantes, sólo Ken Loach y Mike Leigh pueden alegar que destacan en su campo. Puede que alguien recuerde a Miriam Margolyes, otra de los firmantes, por un pequeño papel en una de las películas de Harry Potter, pero últimamente es más conocida por firmar cartas conjuntas contra Israel “como judía”. Entre los otros firmantes hay quien señala como profesión “activista”, “intérprete de teatro”, “maestro” o “profesor universitario en Bournemouth”.

Sus opiniones sobre la estrategia antiterrorista israelí pueden ser las de un grupo formado por profesores, desempleados y dos cineastas de extrema izquierda, pero como se manifiestan contra Israel, la carta, naturalmente, ha tenido repercusión. Tanto, que ha merecido ir acompañada de una noticia en la edición impresa del periódico. Así tenemos otra cita de Ken Loach:

La campaña de boicot afirma específicamente que no se trata de una campaña contra cineastas individuales; es un llamamiento al boicot cuando el Estado de Israel invierte dinero o promociona el acontecimiento. Yo sería el último que querría censurar a una voz individual.

En realidad, uno duda seriamente de que Loach fuera el último; siempre está entre los primeros. La carta –y la sensación que la acompaña– no es más que el último de una serie de intentos de hacer que Israel y la cultura judía sean proscritos. En Londres hemos tenido orquestas, compañías teatrales y hasta cuartetos de cuerda israelíes que han sido abucheados por la turba durante sus actuaciones, y ha habido espectáculos israelíes que han sido cancelados porque los lugares donde se iban a representar no querían molestias. El año pasado, el teatro Trycicle de Londres se negó a seguir adelante con la organización de un festival de cultura judía porque una ínfima parte de su presupuesto procedía de la embajada de Israel en Londres.

Es evidente que la campaña está orquestada. Los mismos nombres aparecen una y otra vez. No se comprueba con demasiado rigor (si es que hay alguno) si los firmantes de cartas de este tipo se dedican siquiera a lo que afirman, o si tienen opiniones dignas de mención. Bajo la poco sólida apariencia de profesionales que se oponen a algo en su propia profesión encontramos siempre al mismo insignificante número de obsesos antiisraelíes y antijudíos. Un pequeño toque de judíos que firman “como judíos”, como Margolyes, ayuda, por supuesto. Pero el propósito está claro. Esta gente pretende, poco a poco, hacer que cualquier manifestación de la vida cultural israelí o judía se someta a su idea de cómo debe comportarse una nación que vive bajo la constante amenaza de los bombardeos terroristas. Critican a Israel como a una sociedad militarista, y luego tratan de ilegalizar cualquier expresión artística y cultural no militarista de esa misma sociedad.

Es la intolerancia de nuestra época. Y si no se le pone freno irá en la misma dirección que ha seguido a lo largo de la historia. Por suerte, aunque hay poca gente que haya visto las películas de esos engreídos firmantes de cartas a The Guardian, todos hemos visto esa película histórica, mucho más grande, y no es una que la gente decente quiera ver repetida.

© Versión original (en inglés): Gatestone Institute
© Versión en español: Revista El Medio

Boicot a Israel. Prohíbanlo todo: los libros, el arte, el cine

seret2015

Por Denis MacEoin

Desde 2012, los aficionados al cine de Londres y de otras partes del mundo han podido disfrutar del Seret, el Festival Londinense de Cine y Televisión Israelíes. La última edición de esta celebración del talento cinematográfico israelí está teniendo lugar entre el 11 y  el 21 de junio, y hay programadas proyecciones en la capital y también en Manchester, Leeds y Liverpool. Es un gran acontecimiento, que convoca a multitud de judíos y de no judíos, unidos por su amor al buen cine y la buena televisión. Las películas siempre son de temática muy variada, a fin de atraer a gente de diversa orientación política, religiosa y artística. La selección de este año incluye

una serie de temas fascinantes, desde lo tenebroso del incesto a los peligros del espionaje; las complejidades de salir con discapacitados o los abismos de las enfermedades mentales; el racismo, el romance entre amores perdidos, historias sobre mercados o poesía.

Otro elemento destacado del festival de este año es que está centrado en películas y documentales escritos, dirigidos y producidos por mujeres, y, siguiendo la reputación del festival de cuestionar los límites, presentamos dos películas realizadas por judíos ultraortodoxos de la comunidad haredí.

Entre las películas del programa de 2015 están Apples from the Desert (“Manzanas del desierto”), que trata de una chica criada por una estricta comunidad haredí que se incorpora al mundo laico; Beneath the Helmet (“Bajo el casco”), una historia sobre cómo se vuelven adultos unos jóvenes que salen del instituto y son reclutados por el Ejército israelí (Beneath the Helmet muestra cómo estos chicos y chicas no sólo defienden sus hogares, sino los valores de la paz, la igualdad, las oportunidades, la democracia, la tolerancia religiosa y los derechos de las mujeres); Dancing Arabs (“Árabes que bailan”), sobre un chico palestino que obtiene una plaza en una escuela de élite israelí, se siente aceptado en ella y se hace amigo de un compañero judío, o The Kindergarten Teacher (“El profesor de preescolar”), una película que ha recibido muchas alabanzas y  que trata de un profesor de preescolar que escribe poesía y descubre el extraordinario talento de un alumno de cinco años que crea espontáneamente su propia poesía oral. El profesor se obsesiona con la necesidad de alentar su talento para componer poesías que  “han visto mucha belleza” pese a sus trágicas circunstancias.

Uno pensaría que cualquier persona normal, y por supuesto alguien relacionado con el cine o la televisión, sacaría entradas para este programa tan intrigante y humano. Pero es una celebración del cine israelí, así que nadie debería sorprenderse de que los implacablesodiadores de Israel irrumpan para que se cancele el festival.

El lunes 8 de junio un colectivo de cuarenta artistas y cineastas británicos exigió precisamente eso en una carta dirigida a ese bastión del amor por Israel que es The Guardian. La carta estaba firmada por un grupito en el que había directores, productores, actores, un compositor, un maestro, un profesor universitario, varios escritores, un escultor, un “artista”, un cineasta y varias personas más. No es que constituyan una voz representativa de la industria cinematográfica británica, pero entre las firmas aparecían varios nombres muy conocidos, como los de Mike Leigh, Ken Loach, Miriam Margolyes, Peter Kosinski y John Pilger. No es que fuera una sorpresa, por supuesto, pero su presencia en la lista, junto a la de muchos otros, constituye una prueba palmaria de que no se trata más que de otra vuelta de tuerca del BDS.

De hecho, los firmantes vinculan explícitamente sus exigencias al movimiento BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones). He aquí la mayor parte de su carta:

Nosotros, los artistas, productores y ciudadanos preocupados abajofirmantes, nos sentimos decepcionados y tristes al ver que en el Curzon, el Odeon, el Bafta y otros cines se celebra el Festival Londinense de Cine y Televisión Israelíes.

Esto sucede en un momento en el que el movimiento global de Boicot, Desinversión y Sanciones contra Israel está obteniendo un impulso sin precedentes, y el Gobierno israelí se siente cada vez más aislado por su sistemática violación de los derechos humanos palestinos, de las convenciones de Ginebra y de la legislación internacional. El Estado israelí promociona y financia este festival. Al acogerlo, los cines mencionados están ignorando el llamamiento que realizó en 2004 la sociedad civil palestina para que se sancionara a Israel hasta que se someta a la legislación internacional y ponga fin al desplazamiento ilegal de palestinos, a la discriminación a la que son sometidos y a la ocupación de sus tierras.

El festival se celebra tras las matanzas y la destrucción indiscriminadas cometidas en 2014 por las fuerzas armadas israelíes en la Franja de Gaza, y tras la reelección de un primer ministro israelí que niega a los palestinos la igualdad de derechos y la autodeterminación.

El festival está copatrocinado por el Gobierno israelí a través de su embajada en Londres, lo que vincula directamente a los cines y las proyecciones con las políticas israelíes. Al beneficiarse del dinero del Estado israelí, los cines se convierten en cómplices mudos de la violencia cometida contra el pueblo palestino. Semejante colaboración es inaceptable. Normaliza, aunque sea involuntariamente, la violenta, sistemática, ilegal opresión de los palestinos por el Gobierno israelí.

Ésta no es una petición para que no se exhiban películas de cineastas independientes, sino para que se rechace la participación y el apoyo financiero del Estado israelí. Instamos a estos cines a que apoyen al oprimido pueblo palestino y no participen en el festival.

¿De verdad vale la pena mencionar cada uno de los numerosos errores de facto y todas las expresiones de intolerancia pura y dura de la carta arriba reproducida? No se mencionan loscrímenes de guerra cometidos por Hamás en la última guerra de Gaza, no hay referencia alguna a los informes de Amnistía Internacional (AI) y Human Rights Watch (HRW) en los que se detallan dichos crímenes, se refieren las torturas cometidas por Hamás y su asesinato de palestinos y se refutan las alegaciones del movimiento islamista de que sus ataques contra Israel no fueron crímenes de guerra. Siempre pensé que los activistas pro derechos humanos confiaban enormemente en AI y HRW para obtener información y apoyo, pero está claro que cualquier deseo de información exacta queda anulado si se interpone en el camino de sus estridentes críticas a Israel.

La frase “las matanzas y la destrucción indiscriminadas cometidas en 2014 por las fuerzas armadas israelíes en la Franja de Gaza” también contradice por completo los hechos, que demuestran que Israel ha hecho más que cualquier ejército de la historia por minimizar las bajas civiles, y que se atuvo por completo a los límites marcados por la legislación internacional en sus ataques contra instalaciones militares sitas en zonas civiles.

Alegaciones como “los cines mencionados están ignorando el llamamiento que realizó en 2004 la sociedad civil palestina para que se sancionara a Israel hasta que se someta a la legislación internacional y ponga fin a su desplazamiento ilegal de palestinos, a la discriminación a la que son sometidos y a la ocupación de sus tierras” no son más que paparruchas. Israel ha respetado las leyes internacionales desde el día de su creación. Desde que le concedió autonomía política a los palestinos de la Margen Occidental y se retiró por completo de Gaza en 2005, ¿en qué sentido, exactamente, ha desplazado a los palestinos? ¿Por qué la discriminación israelí se considera un motivo para el boicot, cuando una discriminación similar en el Reino Unido, Europa y Norteamérica no es más que una simple cuestión de debate público y buena legislación? ¿Y por qué el nivel extraordinariamente bajo de discriminación que hay en Israel es motivo para prohibir un festival de cine, cuando una discriminación verdaderamente atroz en países como Irán, Arabia Saudí, Sudán, Afganistán, etc. no merece siquiera una mención?

Irán posee un extraordinario historial de películas reconocidas internacionalmente. Las obras de directores como Darius Mehryui, Mohsen Majmalbaf, Abas Kiarostami o Jafar Panahi son aclamadas en festivales cinematográficos internacionales como los de Cannes, Venecia y Londres. En muchas de ellas hay actuaciones impresionantes de actrices como Leila Hatami, protagonista de la estraordinaria película A Separation (“Una separación”), o de actores-directores como Pegah Ahangarani.

Irán tiene actualmente uno de los peores historiales de derechos humanos del mundo. Ejecuta al menos a tanta gente como China, reprime a las mujeres, persigue a las minorías religiosas, encarcela a los disidentes y expresa su deseo de borrar a Israel del mapa. Leila Hatami fue amenazada con ser azotada tras besar en la mejilla al presidente del Festival de Cannes, un gesto cotidiano en Francia. Ahornagan fue detenido y encarcelado en dos ocasiones por participar en 2009 en manifestaciones a favor de la democracia; manifestaciones que fueron brutalmente reprimidas por el régimen.

Los firmantes de la carta sobre el festival de cine israelí no han pedido nunca, que yo sepa, que se prohíba alguna película iraní basándose no en sus méritos individuales, sino en los abusos cometidos por su país de origen o en la nacionalidad de sus directores, productores y actores.

The Guardian ha publicado anteriormente alabanzas a diversas películas norcoreanas, entre ellas A Flower Girl. Pero Corea del Norte es uno de los Estados más represores y peligrosos del mundo, y está gobernado por un régimen que haría vacilar hasta a los ayatolás de Irán. Así que ¿por qué no hay cartas a The Guardian en las que se boicoteen sus películas? Huy, me olvidé: nadie pide nunca que se boicotee a Corea del Norte o a cualquier Estado verdaderamente represor.

Los activistas nunca se manifiestan contra Arabia Saudí, que acaba de confirmar la sentencia de 1.000 latigazos impuesta al bloguero Raif Badawi. Latigazos “muy fuertes”, según reza la sentencia, como castigo por escribir cosas como “Mi compromiso es (…) rechazar cualquier opresión en nombre de la religión (…) un objetivo que cumpliremos de forma pacífica y respetuosa de la ley”. Nunca se manifiestan contra Qatar, Irán, Corea del Norte, Rusia, China o Sudán. Sólo protestan por las acciones de una de las democracias más liberales del mundo, el único país de Oriente Medio que reconoce los derechos humanos de todos sus ciudadanos.

Cada uno de esos 40 firmantes debería sentirse avergonzado. Defienden los derechos humanosapoyando a un Estado terrorista y asesino, mientras condenan a una democracia que se ve obligada a defenderse de unas fuerzas exteriores empeñadas en destruirla. ¿De verdad alguno de ellos sabe lo que son la libertad de expresión y los derechos humanos, lo que significa la democracia o en qué consiste la legislación internacional? Sospecho que no.

Entretanto, el Seret sigue adelante. Los verdaderos amantes del cine y de la televisión verán las películas y se marcharán satisfechos, deseando ver más como ellas.

© Versión original (en inglés): Gatestone Institute
© Versión en español: Revista El Medio