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Israel pide a EU que deje de financiar a grupos que promueven el boicot

El Ministerio de Asuntos Estratégicos solicitó a la Unión Europea (UE) que no financie a ONG que promueven el boicot a Israel, violando la política expresada por la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini.

El Ministerio dirigido por Gilad Erdán presentó un informe en el que especifica que más de una docena de organizaciones que piden el boicot a Israel reciben dinero de la UE y de alguna de ellas también apoyan a grupos terroristas.

“Israel solicita con energía a la UE que ponga en práctica sus principios declarados de rechazo al boicot a Israel”, asegura el informe, que especifica que las doce ONG han recibido un total de 5 millones de euros en 2016.

En el documento se acusa a algunas de ellas, como la Norwegian People’s Aid (Ayuda del Pueblo Noruego), que recibió 1.7 millones de euros, de tener relación con grupos terroristas palestinos.

El movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), solicita a empresas, artistas, instituciones y consumidores cortar relaciones económicas y culturales con Israel.

Este informe del Ministerio de Seguridad Pública y Asuntos Estratégicos es la última acción israelí en su lucha contra él.

Israel destaca que las campañas de BDS suelen enmascarar como objetivo último la deslegitimación y destrucción del Estado de Israel.

Fuente: Aurora

New Israel Fund culpa al error humano por una publicación pro-BDS.

La polémica organización dice que el error humano llevó a Adalah a compartir una petición de Amnistía Internacional para boicotear a Israel.

El New Israel Fund (NIF) culpó de “error humano” después de que una de sus organizaciones afiliadas compartiera una publicación en Facebook que llamaba a boicotear a Israel.

La semana pasada, la organización de ayuda legal de Adalah compartió un enlace a una petición de Amnistía Internacional que llamaba a boicotear las armas de Israel por lo que supuestamente fue el asesinato sin orden judicial de los habitantes de Gaza por parte de las FDI.

“Ha llegado el momento de las declaraciones simbólicas de condena”, decía la publicación. “Israel está llevando a cabo un ataque asesino contra los palestinos que protestan en Gaza, con sus fuerzas armadas asesinando y mutilando a los manifestantes que no representan una amenaza inmediata”.

El New Israel Fund le ha dado a Adalah $ 2 millones en la última década. Sin embargo, el NIF dice que el fondo no apoyará a una organización que llame a boicotear a Israel.

Según el NIF, “se opone al boicot y no apoyará a ninguna organización que pida un boicot. En cuanto a la publicación, este fue un error humano y la publicación fue eliminada de la página de Facebook de Adalah”.

Adalah – El Centro Legal para los Derechos de las Minorías Árabes en Israel “fue fundado en 1996. Su fundador, el abogado Hassan Jabareen, se graduó del programa de becas del NIF. En el pasado, la organización publicó la” Constitución Democrática “, un proyecto de constitución para Israel que anula su carácter judío.

הפוסט של עדאלה

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Natalie Portman complace a los enemigos de Israel

Por Shmuley Boteach 

Mientras honrábamos en Varsovia el legado del gran Mordejai Anielewicz, que junto con 700 combatientes resistió a los nazis durante tres impresionantes semanas, me apenó ver a una actriz israelí de fama mundial prestar ayuda y consuelo a los enemigos de Israel con su decisión de boicotear al Estado judío.

El viernes conocí la noticia de que Natalie Portman había decidido no asistir a la ceremonia en la que iba a recibir el Premio Génesis de Israel.

Natalie Portman es una actriz maravillosa, que en algunas –pocas– ocasiones ha defendido a su país natal. Aplaudí su pasada solidaridad con su pueblo. Pero su cobarde decisión de abandonar a Israel cuando está librando una guerra contra los terroristas de Hamás que intentan arrasar su frontera es estupefaciente, hipócrita y ayuda y reconforta a los enemigos de Israel, por muy involuntariamente que haya sido.  

Portman está en su derecho de criticar las políticas del Gobierno israelí. En eso consiste la democracia. Pero con la forma en que ha elegido hacerlo –boicoteando a Israel– muestra desprecio a la democracia y un insensato desdén por el bienestar del pueblo israelí.

Cuando la Fundación Génesis decidió otorgar su prestigioso premio a la oscarizada actriz, pensé que era una elección razonable. Aunque no tenía un largo historial de trabajo en pro del pueblo judío, su elevado perfil como actriz y sus labores benéficas darían publicidad al Génesis, lo que habría sido positivo para Israel y brindado a Portman la oportunidad de dar un buen uso –especialmente a favor de las mujeres– al millón de dólares del galardón.

Portman reaccionó en un primer momento con entusiasmo. Así, declaró:

Me siento profundamente emocionada y honrada por este premio. Estoy orgullosa de mis raíces israelíes y mi herencia judía; son partes fundamentales de mi identidad. Es un gran privilegio contarme entre los extraordinarios galardonados, a los que tanto admiro. Quiero expresar mi más sentida gratitud a la Fundación Premio Génesis y espero utilizar la plataforma global que ofrece para ayudar a mejorar la vida de las mujeres en Israel y en otros lugares.  

Sólo unas semanas antes de que la Fundación le hiciese entrega del premio, Portman anunció que no iba a asistir a la ceremonia. Cuando se conoció la noticia, se consideró su decisión un boicot a Israel y el movimiento Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) lo utilizó como prueba de que incluso los israelíes famosos creen que su país es particularmente merecedor de ser demonizado.

A los famosos nada les preocupa más que la mala publicidad. Quizá a Portman le preocupara que ir a Israel en medio de las tensiones en Gaza permitiera a los detractores de Israel pintarla de forma negativa. Casi todos los artistas que van a Israel reciben presiones para boicotear al Estado judío, y los cobardes, como Lorde, ceden ante los antisemitas.

Al parecer, Portman no se esperaba el contragolpe de ser vinculada a la secta BDS. Tras las críticas generales, y quizá tras darse cuenta del regalo que estaba haciendo a los detractores de Israel de todo el mundo, Portman trató de explicar que no se estaba sumando al boicot.

“He decidido no asistir porque no quería que se entendiera como un apoyo a Benjamín Netanyahu, que iba a pronunciar un discurso en la ceremonia”, publicó en Instagram. “Como muchos israelíes y judíos de todo el mundo, puedo ser crítica con los líderes de Israel sin querer boicotear a todo el país. Aprecio a mis amigos y familiares israelíes, así como la comida, los libros, el arte, el cine y la danza israelíes”.

Las palabras de Portman llegaron un poco tarde y su comportamiento es inexcusable.

Al principio se reportó que estaba molesta por “los acontecimientos recientes”, presumiblemente en referencia a las protestas en Gaza. A diferencia de Portman, yo estaba en las inmediaciones de la Franja viendo cómo los terroristas de Hamás avanzaban hacia la frontera, con la intención de cruzar a Israel y asesinar judíos. Vi la contención mostrada por los soldados israelíes, que tomaron medidas de control de disturbios utilizadas en todo el mundo para dispersar a los manifestantes.

¿Qué querías que hiciese Israel, Natalie? ¿Crees que los israelíes tienen derecho a defenderse de una turba armada con cuchillos, pistolas y bombas? ¿Viste a los manifestantes pacíficos colocando artefactos explosivos improvisados a lo largo de la valla, o las cometas que volaban al otro lado de la frontera con dispositivos incendiarios para prender fuego a los cultivos? ¿Te has pronunciado contra la llamada explícita de los terroristas de Hamás a destruir tu patria, o contra su carta fundacional, que llama al asesinato de los judíos en todo el mundo?

Si Portman quiere criticar las políticas israelíes, nadie se lo impide. Pero que utilice al primer ministro israelí como excusa para no asistir a una gala en su honor refleja su incomprensión básica de Israel, y su desdén por la democracia.

Como ciudadana israelí, Portman tiene derecho a votar y a hacer campaña en Israel en contra de Netanyahu si no está de acuerdo con él. Pero usar su posición de actriz en Estados Unidos paradeslegitimar la opinión del pueblo israelí es imperdonable. Además, coincidir en un acto público con el primer ministro o incluso estrecharle la mano no mancillaría su reputación. Y si de verdad quisiera mantenerse firme en sus principios, podría haber utilizado la gala para dar su opinión. Nadie se lo habría impedido.

Me pregunto si se le ha ocurrido pensar que, si quisiera criticar al líder de Hamás o de la Autoridad Palestina en su presencia, iría a la cárcel o le pasaría algo peor. Si a Portman le preocupasen de verdad los derechos de los palestinos, estaría denunciando a sus líderes por negarles las libertades de expresión, asamblea y prensa. También estaría hablando contra la práctica generalizada de los asesinatos por honor contra palestinas inocentes por el mero hecho de tener novio.

Portman mostró asimismo una tremenda falta de sensibilidad hacia los soldados israelíes que están protegiendo su país cuando decidió no servir en el Ejército. No la juzgo por ello, pero sería agradable verla mostrar algún aprecio por los jóvenes héroes que visten el uniforme verde oliva y protegen a Israel de los planes genocidas de Hamás, Hezbolá, Irán y el ISIS.

Natalie estaba encantada de interpretar a una soldado que defendía al mundo en su última película. Pero la vida no es ficción, y debería ser magnánima en sus elogios a esos jóvenes israelíes que se juegan la piel para que los autobuses y guarderías israelíes no vuelen por los aires.

La fama conlleva una responsabilidad. Portman debería rectificar, aceptar el premio y dar el discurso que le parezca adecuado, incluido uno que cuestione públicamente la política del Gobierno israelí. Todo eso es compatible con el discurso democrático.

Pero al boicotear a Israel demoniza a su propio país, socava su democracia y se convierte en cómplice de sus implacables enemigos.

© Versión original (en inglés): The Algemeiner
© Versión en español: Revista El Medio

¡Sorpresa!: La ciudad alemana de Frankfurt se convierte en la primera ciudad europea en prohibir al movimiento islamofascista y anti-Israel BDS

El teniente, alcalde de Frankfurt, Uwe Becker, explica por qué inició una medida para prohibir todo apoyo municipal o el alquiler de espacio a grupos que promueven el boicot, desinversión y sanciones contra Israel, comparando al movimiento BDS con la persecución nazi de los judíos.

Israel bloquea la entrada a 5 activistas estadounidenses de las BDS bajo una nueva ley que prohíbe la entrada de estos disidentes extranjeros al Estado judío

El ministro israelí del Interior, Aryeh Deri, dijo en un comunicado el martes que los cinco tenían un largo historial de abogacía para el movimiento conocido como BDS (Boicot, Desinversión, Sanciones), que busca aislar a Israel al ejercer presión sobre corporaciones, artistas e instituciones académicas para romper los lazos con el Estado judío

One News Now  Es la primera vez que el gobierno israelí implementa la política, la cual fue aprobada en marzo, permitiendo a las autoridades evitar a los ciudadanos que públicamente apoyan un boicot contra Israel o que trabajan para una organización que sí lo hace.

Los partidarios de las BDS, que significa boicot, sanciones y desinversiones, dicen que están utilizando medios no violentos para promover los esfuerzos de independencia de los supuestos “palestinos”. El movimiento se ha convertido en una red global de miles de voluntarios, desde activistas del campus hasta grupos religiosos, así como algunos judíos de extrema izquierda.

Israel dice que la campaña va más allá de la lucha contra su ocupación del territorio. Los palestinos reclaman un estado y a menudo enmascaran un objetivo más amplio para deslegitimar o destruir el estado judío. Algunos críticos acusan al movimiento BDS de antisemitismo porque escoge a Israel por boicoteo mientras pasa por alto la parte palestina en el conflicto e ignora a los países con peores antecedentes de derechos humanos.

Los cinco líderes estadounidenses que fueron excluidos de la entrada a Israel pertenecen a los grupos de defensa de la Voz Judía por la Paz, los musulmanes estadounidenses por Palestina y la Presbyterian Peace Fellowship, que está activa dentro de la Iglesia Presbiteriana (EE.UU.), una denominación protestante que votó hace tres años para desinvertir de algunas compañías en protesta por el tratamiento israelí contra los palestinos.

El rabino Alissa Wise, subdirector de la voz judía para la paz, que tiene capítulos en todo el país, dijo que ella y otros cuatro líderes estaban programados para unirse a una delegación interreligiosa más grande que planificó visitas con activistas de derechos humanos en Israel y Cisjordania. Ella dijo que el domingo pasado fueron a comprobar en un vuelo de Lufthansa por la noche en el aeropuerto internacional de Washington Dulles cuando le dijeron que la línea aérea tenía una orden de no permitir que volaran a Israel. Se les dijo que podían volar hasta Frankfurt, dijo Wise.

Tal Muscal, un portavoz de Lufthansa, dijo que cada país establece sus propios requisitos de entrada. “Lufthansa no tiene ninguna influencia en la implementación o aplicación de tales regulaciones”, dijo Muscal.

Tzahi Gavrieli, un funcionario del ministerio de asuntos estratégicos de Israel, dijo que la prohibición de entrada es estrictamente para aquellos que están “emprendiendo acciones constantes y significativas para promover el boicot de Israel”. Son los principales actores, líderes en el movimiento BDS en todo el mundo “.

Wise dijo que la política cuestiona el compromiso de Israel con la democracia. “Cruza la línea para impedir que los activistas por la paz entren en el país”, dijo en una entrevista telefónica desde su casa en Filadelfia. Dijo que no estaba sorprendida por lo que pasó, dada la nueva política israelí, pero dijo, “es mucho más desgarrador de lo que incluso esperaba”.

Fuente: One News Now

 

Lapid insta a España que deje de financiar al BDS

Al dirigirse ante el público en un período extraordinario de sesiones del Parlamento español, Yair Lapid, el líder del partido Yesh Atid presentó un informe a los legisladores que demuestra el alcance de las finanzas españolas que se inyectan en grupos dedicados al boicot de Israel (BDS), a menudo con vínculos con grupos terroristas. “Es vuestra decisión, es su país y su dinero”, declaró.

“España debe dejar de financiar a las ONG anti-Israel”, dijo Lapid. “Israel se enfrenta al terrorismo en forma de cuchillos y armas, siempre dirigido a los miembros más débiles de nuestra sociedad, pero en Europa, su arma es la mentira”, agregó, refiriéndose al febril activismo del BDS en el continente.
“En 2015, se transfirieron casi 5,1 millones de euros a las sub organizaciones afiliadas a organizaciones terroristas, e identificamos los nombres, las suborganizaciones, las direcciones y ustedes tienen la capacidad de detenerlas”, manifestó Lapid.

El informe fue publicado el mes pasado por  ONG Monitor, un organismo de monitoreo de las organizaciones no gubernamentales con sede en Jerusalén, y ACOM, un grupo español que ha acusado a los grupos pro-BDS de violar las leyes de discriminación. El informe detalla las organizaciones que llaman a boicotear a Israel, y enfatiza los vínculos de los grupos con la violencia.

“Desafortunadamente, tales narrativas hostiles están respaldadas por el financiamiento del gobierno, y también amplificadas y legitimadas mediante la participación activa de funcionarios y políticos españoles en eventos violentos, bajo los lemas de ‘derechos humanos’ y ‘desarrollo’”.
“De esta manera”, concluye el informe, “el compromiso español con la cooperación para el desarrollo se aprovecha en aras de las agendas políticas regionales, desafiando claramente los objetivos oficiales de la política exterior española y los principios universales de la ayuda exterior”.

Aurora

 

La diplomacia israelí se pone seria y consigue resultados

Israel

Por Evelyn Gordon 

Aunque la situación diplomática de Israel ha mejorado notablemente, ha habido una evidente y nada trivial excepción: Europa. De ahí que sea alentador descubrir que, incluso en Europa, la diplomacia paciente y persistente puede generar frutos si se centra en unos pocos mensajes claros y constantes. Consideremos, por ejemplo, estos acontecimientos recientes:

Hace tres semanas, la Cámara Baja del Parlamento checo aprobó una resolución, con una abrumadora mayoría de 112 votos a favor y dos en contra, por la cual se pedía al Gobierno checo que expresara su “respeto” a Jerusalén como capital de Israel y se opusiera a cualquier medida de la Unión Europea u otras organizaciones internacionales que “distorsione los hechos históricos” o esté “imbuida de un espíritu de odio a Israel”. La resolución era una bofetada a la Unesco, en particular, por su “enfoque sesgado y antagónico” hacia Israel, materializado en su negación sistemática de los lazos judíos con Jerusalén; e incluso exigió que el Gobierno suspendiera el pago de sus cuotas a la Unesco.

Esto no significa que la embajada checa vaya a trasladarse a Jerusalén de un momento a otro; el Congreso norteamericano lleva intentando trasladar la embajada de su país allí desde 1995, sin conseguirlo. Tampoco otros países europeos seguirán rápidamente su ejemplo; la República Checa es desde hace tiempo el amigo más cercano que tiene Israel en Europa. No obstante, alguien tenía que ser el primero, y esta resolución es un ruptura impresionante e inaudita con el proverbial rechazo europeo a los derechos judíos sobre Jerusalén.

Hace unas semanas, la agrupación berlinesa del principal partido de centroizquierda alemán, el socialdemócrata, adoptó una resolución que condenaba la “campaña antisemita del BDS” y la “proliferación del antisionismo y el antisemitismo”. Esto es llamativo porque los jóvenes de la izquierda suelen ser el segmento de Occidente más antiisraelí; sin embargo, la resolución fue promovida por las juventudes del partido (los democristianos, el partido de centroderecha de Angela Merkel, adoptaron una resolución similar el año pasado).

El momento elegido también era reseñable. Ocurrió un mes después de que el socialdemócrata más relevante, el ministro de Exteriores, Sigmar Gabriel, visitara Israel y ostensiblemente decidiera reunirse con Breaking the Silence, una organización que da alas al movimiento BDS difundiendo –en los actos antiisraelíes que celebra a lo largo y ancho del mundo– el bulo de que Israel perpetra crímenes de guerra, en vez de con el primer ministro Netanyahu. Es decir, que la agrupación socialdemócrata de Berlín y su ala juvenil rechazaron implícitamente lasposiciones antiisraelíes de su líder.

A la semana siguiente, Noruega condenó a la Autoridad Palestina por poner a un centro de mujeres el nombre de una terrorista que asesinó a 38 civiles israelíes. Asimismo, exigió la devolución del dinero que donó para el centro y prometió no firmar ningún nuevo acuerdo con la organización responsable del proyecto hasta que “se tomen medidas satisfactorias para asegurar que no vuelva a ocurrir nada parecido”, según declaró el ministro de Exteriores noruego, Borge Brende. Esto es importante porque Noruega es uno de los países más antiisraelíes de Europa, y durante mucho tiempo ha hecho donaciones generosas a la Autoridad Palestina mientras hacía la vista gorda a su glorificación del terrorismo. Por lo tanto, que Oslo diga de repente que ya no está dispuesto a dejar que se utilice su dinero para este propósito es revolucionario.

Unos días después, Dinamarca congeló una subvención de 8 millones de dólares para 24 organizaciones no gubernamentales mientras investiga si esos fondos se van a destinar al BDS, laincitación antiisraelí o la apología del terrorismo. “Es posible que tras el estudio nos veamos obligados a dejar de financiar a una serie de organizaciones palestinas”, declaró el ministro de Exteriores danés por medio de un comunicado. “Hasta que no concluya este estudio, no firmaremos ninguna nueva subvención para organizaciones palestinas”. Como Noruega, Dinamarca es uno de los grandes donantes de los palestinos que antes hacía la vista gorda al uso que se daba a su dinero.  

Todo esto se completó con otro notable avance en el único país occidental no europeo que ha compartido invariablemente las actitudes y políticas de Europa hacia Israel: Nueva Zelanda. Su ministro de Exteriores escribió a Netanyahu el mes pasado para intentar poner fin a una ruptura que comenzó en diciembre, cuando copatrocinó una resolución del Consejo de Seguridad contra los asentamientos e Israel respondió llamando a consultas a su embajador y manteniéndolo fuera del país austral. Antes era Israel el que rogaba a otros países que establecieran relaciones. Ahora ya no es un mendigo; otros países –incluso occidentales– quieren tener unas buenas relaciones en la misma medida que Israel.

Hay varios factores que han contribuido a estas victorias. Uno es que las ONG israelíes están actuando como fuerzas multiplicadoras de la diplomacia israelí. Las decisiones sobre financiación de Noruega y Dinamarca, por ejemplo, habrían sido inconcebibles si no fuera porque dos organizaciones estelares, Palestinian Media Watch y NGO Monitor, han estado en las capitales europeas abogando pacientemente por su necesidad durante años. Pero igualmente no habría ocurrido si las autoridades israelíes no hubiesen insistido en el tema en las conversaciones con los Gobiernos europeos, dejándoles así sin excusa para no tomar medidas. Europa nunca será más proisraelí que el propio Gobierno de Israel.

El segundo es que Israel ha desarrollado por fin una confianza en sí mismo que le permite jugar duro, como hizo al restringir sus relaciones con Nueva Zelanda y Senegal, otro copatrocinador de la Resolución 2334 del pasado diciembre. Los lazos con Senegal se restablecieron hace dos semanas, después de que este país, de mayoría musulmana, se comprometiera a defender el intento de Israel de ser admitido como observador en la Unión Africana, a lo que se había opuesto anteriormente. En cuanto a la ruptura con Nueva Zelanda, se espera que termine pronto.

Sin duda, esta confianza surge en parte de la creciente fuerza diplomática de Israel fuera de Occidente, cuya manifestación más reciente fue el discurso de Netanyahu en la cumbre de la Comunidad Económica de Estados del África Occidental (Ecowas). Fue el primer líder israelí en dirigirse a Ecowas, que incluso trasladó su cumbre del sábado al domingo para adaptarse a Netanyahu. La organización lo invitó a pesar de que dos de sus quince miembros no tienen relaciones diplomáticas con Israel, y lo prefirió, explícitamente, frente a otro no miembro invitado: el rey de Marruecos. El monarca norafricano anunció que prefería dejar de asistir a la cumbre antes que acudir junto a Netanyahu, pero la jugada no le salió como le habría salido antes: con la retirada de la invitación a Israel.

Por encima de todo, estos éxitos son fruto del centrarse constantemente en mensajes sencillos, claros y fácilmente digeribles: los ancestrales lazos judíos con Jerusalén, la naturaleza antisemita del BDS, la incitación palestina y cómo Europa la facilita. Durante demasiado tiempo, la diplomacia israelí ha estado tratando de transmitir mensajes complejos y llenos de matices, mientras los palestinos repetían incesantemente los mismos mensajes con gancho (“acabar con la ocupación”). Cuando las gamas del gris compiten contra el blanco y el negro en el ámbito de la opinión pública, suelen imponerse los segundos.

Las recientes victorias de Israel vienen de que está poniendo sus mensajes negro sobre blanco. Si sigue haciéndolo, puede obtener más victorias diplomáticas, incluso en la hostil Europa.

© Versión original (en inglés): Commentary
© Versión en español: Revista El Medio