Idiotas útiles de BDS en Haaretz

Omar Barghouti, uno de los líderes del movimiento BDS, dijo en una entrevista reciente que quiere que los judíos vivan en paz bajo democracia árabe. Ignora una larga y sangrienta historia de persecución de judíos en países árabes – y, sorprendentemente, hay algunos israelíes que compran esa tontería.

bds

por: Ben-Dror Yemini

Esta semana Le Monde publicó una entrevista con Omar Barghouti, uno de los líderes de BDS. Su argumento, en esencia, fue que no hay ningún problema con los judíos viviendo como minoría bajo dominio árabe en el ejemplar estado que pretende crear.
Después de todo, los judíos, explicó, “no sufrieron en los países árabes. No hubo pogromos. No hubo ninguna persecución. Y, en general, los judíos prosperan como minorías en Europa y en EE.UU”. ¿Entonces, cuál es el problema? Por favor, vivan como minoría bajo democracia árabe, que es conocida por su protección de las minorías, especialmente si son judíos.

El hombre sufre de doble ceguera – tanto sobre el pasado como sobre el presente. Es dudoso que hubiera una comunidad judía bajo dominio musulmán que no sufriera de persecución, con o sin ninguna relación con el sionismo. La lista es larga. Y Hajj Amin al-Husseini, el líder del Alto Comité Árabe durante la época del Mandato Británico, fue en realidad un bien conocido fanático de los judíos. Es por eso que, al parecer, encabezó el pogromo contra los judíos de Bagdad en 1941, el “Farhud”, y desde allí viajó a Berlín con el fin de convertir a más musulmanes en nazis. También escribió acerca de sus planes para destruir a todos los judíos de los países árabes.

Barghouti tiene derecho de escupir tonterías. Pero cuando se le da una plataforma tan importante, se le debe preguntar: Discúlpeme, ¿De qué está hablando? Y ¿Se olvidó de los pogromos contra judíos en Libia en 1945 y 1948, y en Adén en 1948, y en Marruecos, en Damasco y en Alepo? Cientos fueron asesinados, simplemente porque eran judíos. Y si volvemos al presente, ¿Donde exactamente las minorías viven en paz y tranquilidad en las naciones árabes? Es posible que Barghouti piense en los musulmanes negros de Darfur en Sudán.

¿Cómo es que el entrevistador no lo presionó? Bueno, resulta que la entrevistadora es una israelí, Nirit Ben-Ari. En el pasado apoyó al partido nacionalista árabe-israelí Balad. Hacia las últimas elecciones publicó un artículo apoyando a la Lista Árabe Conjunta. También es una entusiasta partidaria de BDS. Pidió entrevistar a Barghouti para Haaretz, pero éste dejó en claro que se negaba a ser entrevistado para un diario israelí, a causa de la hegemonía sionista.

Tendría que haber sido informado de que el apoyo al boicot se está convirtiendo en la línea central de Haaretz. Sólo esta semana, el editor del diario, Amos Schocken, declaró que apoya un boicot general, no sólo sobre los asentamientos, porque “no puede entender la diferencia entre lo que nosotros hacemos y lo que hicieron los blancos en Sudáfrica”.

¿No entiende? Una y otra vez, desde la Comisión Peel de 1937, con el plan de partición, pasando por los Parámetros de Clinton, hasta la propuesta de Olmert – los palestinos rechazaron cualquier propuesta que les habría dado la independencia. No quieren un estado junto a Israel. La campaña de boicot de Barghouti subraya que quieren un estado en lugar de Israel. Pero la ceguera es un problema grave. Schocken se niega a entender.

http://www.ynetnews.com/articles/0,7340,L-4679117,00.html

Fuente: Por Israel

‘Coke Palestina’ Llama a Boicotear a Israel; Coke Amenazada de ser Demandada

A raíz de los llamamientos de Coca-Cola Palestina de boicotear al estado judío, el Law Center de Israel está presionando a la empresa internacional de bebidas para que deje su franquicia palestina.

Zahi

Zahi Khouri, CEO de Coca-Cola Palestina, ha llamado a un boicot contra Israel en varias entrevistas recientes para diarios estadounidenses. En respuesta, Shurat HaDin-Israel Law Center, con sede en Tel Aviv, una destacada activista ONG israelí, ha pedido a la empresa internacional de bebidas que deje su subsidiaria palestina.

En un artículo de opinión de setiembre de 2014 en el Orlando Sentinel, Khouri escribió que “los esfuerzos no violentos de los defensores del Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) tienen sentido como un medio para obligar a Israel a reconocer que la ocupación no es gratuita”. Sugirió, además, que “los países, como los de la Unión Europea, podrían hacer valer sus propias leyes en contra de hacer negocios con países que violan los derechos humanos”. Expresó una opinión similar en Hill, Huffington Post y otras publicaciones.

Shurat HaDin, que representa a víctimas del terrorismo y combate los esfuerzos por deslegitimar a Israel, ha tenido numerosos éxitos. En febrero, por ejemplo, representó a 10 familias que llevaron a la Autoridad Palestina (AP) a una corte federal de Manhattan por incitar, planificar y llevar a cabo seis ataques terroristas que asesinaron a ciudadanos estadounidenses en Israel entre 2002 y 2004. En una decisión histórica, la AP y la Organización de Liberación de Palestina fueron encontrados responsables por un jurado estadounidense. Les fue otorgada a las víctimas una suma de $218,5 millones en daños y perjuicios y, de acuerdo con las leyes antiterroristas aplicables, esta cantidad es probable que se triplique a la enorme suma de $655 millones.

Nitsana Darshan Leitner, fundadora de la organización de derechos legales, y Robert Tolchin, el abogado de EE.UU. de la ONG, le escribieron una carta a Muhtar Kent, CEO de Coca-Cola, sobre las declaraciones de Khouri.

[Nitsana Darshan Leitner, fundadora de Shurat HaDin - Israel Law Center. (blog.camera.org/)]

“Esta carta es una advertencia a Coca-Cola Company sobre que debería rescindir su contrato de franquicia con Palestinian National Beverage Company, encabezada por Zahi Khouri, quien abiertamente aboga por el BDS [boicots] contra Israel”, advirtió en la carta, que fue dada a conocer el lunes. “La Compañía Coca-Cola no debe asociarse con ninguna persona o entidad que llame a un boicot o similar esfuerzo contra el gobierno israelí o de la nación de los fabricantes, empresas, productos o servicios”.

En sus entrevistas con los medios, Khouri expresó su apoyo al BDS, el movimiento Boicot, Sanciones y Desinversión contra Israel, y criticó al Congreso de EE.UU. por su legislación contra el BDS. “Khouri también ha hecho declaraciones manifiestamente falsas e incendiarias acusando a Israel de robar la tierra y la cultura palestinas y comparando a Israel con la Sudáfrica del apartheid”, describe la carta.

“Queremos poner sobre aviso a The Coca-Cola Company de que los esfuerzos del movimiento BDS son de discriminación racial ilegal sobre la base del origen nacional y/o raza, credo y religión, según la Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial (“Convención de Anti Racismo”) y numerosos estatutos estatales y federales de EE.UU.”, escribieron los abogados de Shurat HaDin.

La ONG esboza cuatro leyes que Coca-Cola podría estar violando por continuar empleando a Khouri. La carta también señala que Coca-Cola está violando los estatutos de su propia empresa al hacerlo.

“Un boicot no está protegido por el lenguaje de la libertad de expresión de la Primera Enmienda a la Constitución de Estados Unidos porque un boicot no es un discurso, es acción”, aclara la carta.

“A la luz de lo anterior, instamos a The Coca-Cola Company a cumplir con la ley de EE.UU. y su propio Código de Conducta Comercial y rescindir su contrato de franquicia con la Palestinian National Beverage Company encabezada por Zahi Khouri”, concluye. “Como recientemente dejó claro la empresa de servicios de telecomunicaciones francesa Orange, The Coca-Cola Company también debe dejar claro que no apoyará ningún tipo de boicot contra Israel”.

Una Historia de Prejuicio Anti-Israel

En el sitio web de Coca-Cola, se puede leer acerca de un premio recientemente otorgado a Khouri y acerca del “optimismo, determinación e imagen” del CEO palestino.

“Uno se pregunta si su imagen representa la de Coca-Cola en su conjunto; porque el empresario palestino-estadounidense apoya un boicot contra Israel e insta a sanciones contra el Estado Judío”, hace notar Ronn Torossian, escribiendo para el Observer.

Coca-colacompany.com

“Habiendo muchos que consideran al movimiento BDS tanto antisemita como racista, es difícil imaginar cómo alguna empresa puede justificar que un alto ejecutivo apoye a un boicot contra Israel”, añade Torossian.

Citando varios comentarios de Khouri, el periodista afirma que “inventa hechos para calumniar a Israel, como sugerir que Israel afirma haber inventado el falafel, las naranjas y el hummus. Israel no ha hecho ninguna de tales cosas”.

“Aunque se pueden leer innumerables artículos que contienen comentarios políticos de Khouri, no se encontrará una palabra de crítica de los árabes palestinos. Ni una palabra sobre el hecho de que Hamas – con sede en Gaza, donde Coca-Cola ha construido su última fábrica – se dedica a la destrucción del Estado Judío. Ni una palabra sobre las continuas propuestas de paz de Israel, ni una palabra sobre las afirmaciones de Israel a su antigua patria. Desde luego, nunca menciona que Coca-Cola Israel emplea a muchos árabes israelíes, mientras que Coca-Cola Palestina no tiene ni un solo empleado judío israelí”, señala Torossian.

“Coca-Cola debe seguir los pasos de Orange [Telecomunicaciones] y distanciarse de cualquier tema sobre el apoyo a un boicot o sanciones contra Israel”, sugiere.

http://unitedwithisrael.org/coca-cola-under-fire-for-pro-israel-boycott-calls-by-coco-cola-palestine-ceo
Traducido para porisrael.org por José Blumenfeld

Fuente: Por Israel

La intolerancia de nuestra época

Bandera de Israel en llamas.

Por Douglas Murray

La página de cartas del diario británico The Guardian suele estar ocupada por misivas firmadas de forma conjunta por gente biempensante que espera que, con ello, obtendrá un pequeño extra de publicidad y, al mismo tiempo, mostrará su lealtad a todas las virtudes modernas. El orden jerárquico puede resultar complicado. Normalmente los periódicos seleccionan los nombres destacados, los ponen al pie de la carta y añaden “y otros 57”, o algo por el estilo. Así que si uno lleva uno de esos nombres que el Guardian considera familiares, aparece impreso. Pero si se es una de las celebridades de tercera que sirven de relleno, la gente tendrá que imaginarse si va incluida en “los otros”.

La misiva que ha aparecido esta semana en The Guardian se sale de lo corriente, porque casi ninguno de los firmantes era conocidoLa carta presentaba las exigencias de un grupo de “artistas, productores y ciudadanos preocupados” que se sienten “decepcionados y tristes al ver que en el Curzon, el Odeon, el Bafta y otros cines se celebra el Festival Londinense de Cine y Televisión Israelíes”. Hay que tener un ego muy especial para creer que lo que a ellos lesentristece deba ser objeto de una declaración pública; sin embargo, los tristes firmantes advertían:

Esto sucede en un momento en el que el movimiento global de Boicot, Desinversión y Sanciones contra Israel está obteniendo un impulso sin precedentes, y el Gobierno israelí se siente cada vez más aislado por su sistemática violación de los derechos humanos de los palestinos, de las convenciones de Ginebra y de la legislación internacional.

La queja contra los cines londinenses por albergar el certamen se debe, según afirman los firmantes, a que

el Estado israelí promociona y financia este festival. Al acogerlo, los cines mencionados están ignorando el llamamiento que realizó en 2004 la sociedad civil palestina para que se sancionara a Israel hasta que se someta a la legislación internacional y ponga fin al desplazamiento ilegal de palestinos, a la discriminación a la que son sometidos y a la ocupación de sus tierras.

Como podrán ustedes suponer, los firmantes asumen el derecho a decidir lo que debe o no ser proyectado, y dónde, porque dicen que están en el negocio del cine.

La carta prosigue con la afirmación de que

el festival se celebra tras las matanzas y la destrucción indiscriminadas cometidas en 2014 por las fuerzas armadas israelíes en la Franja de Gaza, y tras la reelección de un primer ministro israelí que niega a los palestinos la igualdad de derechos y la autodeterminación.

Naturalmente, hasta la última palabra de eso es mentira. ¿Los firmantes tienen la más remota idea de cómo es realmente la “destrucción indiscriminada”, frente al que ha sido el uso más preciso y exacto de la tecnología militar de cualquier conflicto de la historia?

En cualquier caso, su interminable carta prosigue afirmando que la proyección de películas israelíes en estas circunstancias convierte a los cines en “cómplices mudos” de la violencia. Uno pensaría que, en una profesión tan obsesionada por glorificar la violencia, los firmantes tendrían más cuidado a la hora de lanzar semejantes acusaciones. Pero resulta que casi ninguno de ellos parece tener mucho que ver con el cine. De los más de cuarenta firmantes, sólo Ken Loach y Mike Leigh pueden alegar que destacan en su campo. Puede que alguien recuerde a Miriam Margolyes, otra de los firmantes, por un pequeño papel en una de las películas de Harry Potter, pero últimamente es más conocida por firmar cartas conjuntas contra Israel “como judía”. Entre los otros firmantes hay quien señala como profesión “activista”, “intérprete de teatro”, “maestro” o “profesor universitario en Bournemouth”.

Sus opiniones sobre la estrategia antiterrorista israelí pueden ser las de un grupo formado por profesores, desempleados y dos cineastas de extrema izquierda, pero como se manifiestan contra Israel, la carta, naturalmente, ha tenido repercusión. Tanto, que ha merecido ir acompañada de una noticia en la edición impresa del periódico. Así tenemos otra cita de Ken Loach:

La campaña de boicot afirma específicamente que no se trata de una campaña contra cineastas individuales; es un llamamiento al boicot cuando el Estado de Israel invierte dinero o promociona el acontecimiento. Yo sería el último que querría censurar a una voz individual.

En realidad, uno duda seriamente de que Loach fuera el último; siempre está entre los primeros. La carta –y la sensación que la acompaña– no es más que el último de una serie de intentos de hacer que Israel y la cultura judía sean proscritos. En Londres hemos tenido orquestas, compañías teatrales y hasta cuartetos de cuerda israelíes que han sido abucheados por la turba durante sus actuaciones, y ha habido espectáculos israelíes que han sido cancelados porque los lugares donde se iban a representar no querían molestias. El año pasado, el teatro Trycicle de Londres se negó a seguir adelante con la organización de un festival de cultura judía porque una ínfima parte de su presupuesto procedía de la embajada de Israel en Londres.

Es evidente que la campaña está orquestada. Los mismos nombres aparecen una y otra vez. No se comprueba con demasiado rigor (si es que hay alguno) si los firmantes de cartas de este tipo se dedican siquiera a lo que afirman, o si tienen opiniones dignas de mención. Bajo la poco sólida apariencia de profesionales que se oponen a algo en su propia profesión encontramos siempre al mismo insignificante número de obsesos antiisraelíes y antijudíos. Un pequeño toque de judíos que firman “como judíos”, como Margolyes, ayuda, por supuesto. Pero el propósito está claro. Esta gente pretende, poco a poco, hacer que cualquier manifestación de la vida cultural israelí o judía se someta a su idea de cómo debe comportarse una nación que vive bajo la constante amenaza de los bombardeos terroristas. Critican a Israel como a una sociedad militarista, y luego tratan de ilegalizar cualquier expresión artística y cultural no militarista de esa misma sociedad.

Es la intolerancia de nuestra época. Y si no se le pone freno irá en la misma dirección que ha seguido a lo largo de la historia. Por suerte, aunque hay poca gente que haya visto las películas de esos engreídos firmantes de cartas a The Guardian, todos hemos visto esa película histórica, mucho más grande, y no es una que la gente decente quiera ver repetida.

© Versión original (en inglés): Gatestone Institute
© Versión en español: Revista El Medio

Boicot a Israel. Prohíbanlo todo: los libros, el arte, el cine

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Por Denis MacEoin

Desde 2012, los aficionados al cine de Londres y de otras partes del mundo han podido disfrutar del Seret, el Festival Londinense de Cine y Televisión Israelíes. La última edición de esta celebración del talento cinematográfico israelí está teniendo lugar entre el 11 y  el 21 de junio, y hay programadas proyecciones en la capital y también en Manchester, Leeds y Liverpool. Es un gran acontecimiento, que convoca a multitud de judíos y de no judíos, unidos por su amor al buen cine y la buena televisión. Las películas siempre son de temática muy variada, a fin de atraer a gente de diversa orientación política, religiosa y artística. La selección de este año incluye

una serie de temas fascinantes, desde lo tenebroso del incesto a los peligros del espionaje; las complejidades de salir con discapacitados o los abismos de las enfermedades mentales; el racismo, el romance entre amores perdidos, historias sobre mercados o poesía.

Otro elemento destacado del festival de este año es que está centrado en películas y documentales escritos, dirigidos y producidos por mujeres, y, siguiendo la reputación del festival de cuestionar los límites, presentamos dos películas realizadas por judíos ultraortodoxos de la comunidad haredí.

Entre las películas del programa de 2015 están Apples from the Desert (“Manzanas del desierto”), que trata de una chica criada por una estricta comunidad haredí que se incorpora al mundo laico; Beneath the Helmet (“Bajo el casco”), una historia sobre cómo se vuelven adultos unos jóvenes que salen del instituto y son reclutados por el Ejército israelí (Beneath the Helmet muestra cómo estos chicos y chicas no sólo defienden sus hogares, sino los valores de la paz, la igualdad, las oportunidades, la democracia, la tolerancia religiosa y los derechos de las mujeres); Dancing Arabs (“Árabes que bailan”), sobre un chico palestino que obtiene una plaza en una escuela de élite israelí, se siente aceptado en ella y se hace amigo de un compañero judío, o The Kindergarten Teacher (“El profesor de preescolar”), una película que ha recibido muchas alabanzas y  que trata de un profesor de preescolar que escribe poesía y descubre el extraordinario talento de un alumno de cinco años que crea espontáneamente su propia poesía oral. El profesor se obsesiona con la necesidad de alentar su talento para componer poesías que  “han visto mucha belleza” pese a sus trágicas circunstancias.

Uno pensaría que cualquier persona normal, y por supuesto alguien relacionado con el cine o la televisión, sacaría entradas para este programa tan intrigante y humano. Pero es una celebración del cine israelí, así que nadie debería sorprenderse de que los implacablesodiadores de Israel irrumpan para que se cancele el festival.

El lunes 8 de junio un colectivo de cuarenta artistas y cineastas británicos exigió precisamente eso en una carta dirigida a ese bastión del amor por Israel que es The Guardian. La carta estaba firmada por un grupito en el que había directores, productores, actores, un compositor, un maestro, un profesor universitario, varios escritores, un escultor, un “artista”, un cineasta y varias personas más. No es que constituyan una voz representativa de la industria cinematográfica británica, pero entre las firmas aparecían varios nombres muy conocidos, como los de Mike Leigh, Ken Loach, Miriam Margolyes, Peter Kosinski y John Pilger. No es que fuera una sorpresa, por supuesto, pero su presencia en la lista, junto a la de muchos otros, constituye una prueba palmaria de que no se trata más que de otra vuelta de tuerca del BDS.

De hecho, los firmantes vinculan explícitamente sus exigencias al movimiento BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones). He aquí la mayor parte de su carta:

Nosotros, los artistas, productores y ciudadanos preocupados abajofirmantes, nos sentimos decepcionados y tristes al ver que en el Curzon, el Odeon, el Bafta y otros cines se celebra el Festival Londinense de Cine y Televisión Israelíes.

Esto sucede en un momento en el que el movimiento global de Boicot, Desinversión y Sanciones contra Israel está obteniendo un impulso sin precedentes, y el Gobierno israelí se siente cada vez más aislado por su sistemática violación de los derechos humanos palestinos, de las convenciones de Ginebra y de la legislación internacional. El Estado israelí promociona y financia este festival. Al acogerlo, los cines mencionados están ignorando el llamamiento que realizó en 2004 la sociedad civil palestina para que se sancionara a Israel hasta que se someta a la legislación internacional y ponga fin al desplazamiento ilegal de palestinos, a la discriminación a la que son sometidos y a la ocupación de sus tierras.

El festival se celebra tras las matanzas y la destrucción indiscriminadas cometidas en 2014 por las fuerzas armadas israelíes en la Franja de Gaza, y tras la reelección de un primer ministro israelí que niega a los palestinos la igualdad de derechos y la autodeterminación.

El festival está copatrocinado por el Gobierno israelí a través de su embajada en Londres, lo que vincula directamente a los cines y las proyecciones con las políticas israelíes. Al beneficiarse del dinero del Estado israelí, los cines se convierten en cómplices mudos de la violencia cometida contra el pueblo palestino. Semejante colaboración es inaceptable. Normaliza, aunque sea involuntariamente, la violenta, sistemática, ilegal opresión de los palestinos por el Gobierno israelí.

Ésta no es una petición para que no se exhiban películas de cineastas independientes, sino para que se rechace la participación y el apoyo financiero del Estado israelí. Instamos a estos cines a que apoyen al oprimido pueblo palestino y no participen en el festival.

¿De verdad vale la pena mencionar cada uno de los numerosos errores de facto y todas las expresiones de intolerancia pura y dura de la carta arriba reproducida? No se mencionan loscrímenes de guerra cometidos por Hamás en la última guerra de Gaza, no hay referencia alguna a los informes de Amnistía Internacional (AI) y Human Rights Watch (HRW) en los que se detallan dichos crímenes, se refieren las torturas cometidas por Hamás y su asesinato de palestinos y se refutan las alegaciones del movimiento islamista de que sus ataques contra Israel no fueron crímenes de guerra. Siempre pensé que los activistas pro derechos humanos confiaban enormemente en AI y HRW para obtener información y apoyo, pero está claro que cualquier deseo de información exacta queda anulado si se interpone en el camino de sus estridentes críticas a Israel.

La frase “las matanzas y la destrucción indiscriminadas cometidas en 2014 por las fuerzas armadas israelíes en la Franja de Gaza” también contradice por completo los hechos, que demuestran que Israel ha hecho más que cualquier ejército de la historia por minimizar las bajas civiles, y que se atuvo por completo a los límites marcados por la legislación internacional en sus ataques contra instalaciones militares sitas en zonas civiles.

Alegaciones como “los cines mencionados están ignorando el llamamiento que realizó en 2004 la sociedad civil palestina para que se sancionara a Israel hasta que se someta a la legislación internacional y ponga fin a su desplazamiento ilegal de palestinos, a la discriminación a la que son sometidos y a la ocupación de sus tierras” no son más que paparruchas. Israel ha respetado las leyes internacionales desde el día de su creación. Desde que le concedió autonomía política a los palestinos de la Margen Occidental y se retiró por completo de Gaza en 2005, ¿en qué sentido, exactamente, ha desplazado a los palestinos? ¿Por qué la discriminación israelí se considera un motivo para el boicot, cuando una discriminación similar en el Reino Unido, Europa y Norteamérica no es más que una simple cuestión de debate público y buena legislación? ¿Y por qué el nivel extraordinariamente bajo de discriminación que hay en Israel es motivo para prohibir un festival de cine, cuando una discriminación verdaderamente atroz en países como Irán, Arabia Saudí, Sudán, Afganistán, etc. no merece siquiera una mención?

Irán posee un extraordinario historial de películas reconocidas internacionalmente. Las obras de directores como Darius Mehryui, Mohsen Majmalbaf, Abas Kiarostami o Jafar Panahi son aclamadas en festivales cinematográficos internacionales como los de Cannes, Venecia y Londres. En muchas de ellas hay actuaciones impresionantes de actrices como Leila Hatami, protagonista de la estraordinaria película A Separation (“Una separación”), o de actores-directores como Pegah Ahangarani.

Irán tiene actualmente uno de los peores historiales de derechos humanos del mundo. Ejecuta al menos a tanta gente como China, reprime a las mujeres, persigue a las minorías religiosas, encarcela a los disidentes y expresa su deseo de borrar a Israel del mapa. Leila Hatami fue amenazada con ser azotada tras besar en la mejilla al presidente del Festival de Cannes, un gesto cotidiano en Francia. Ahornagan fue detenido y encarcelado en dos ocasiones por participar en 2009 en manifestaciones a favor de la democracia; manifestaciones que fueron brutalmente reprimidas por el régimen.

Los firmantes de la carta sobre el festival de cine israelí no han pedido nunca, que yo sepa, que se prohíba alguna película iraní basándose no en sus méritos individuales, sino en los abusos cometidos por su país de origen o en la nacionalidad de sus directores, productores y actores.

The Guardian ha publicado anteriormente alabanzas a diversas películas norcoreanas, entre ellas A Flower Girl. Pero Corea del Norte es uno de los Estados más represores y peligrosos del mundo, y está gobernado por un régimen que haría vacilar hasta a los ayatolás de Irán. Así que ¿por qué no hay cartas a The Guardian en las que se boicoteen sus películas? Huy, me olvidé: nadie pide nunca que se boicotee a Corea del Norte o a cualquier Estado verdaderamente represor.

Los activistas nunca se manifiestan contra Arabia Saudí, que acaba de confirmar la sentencia de 1.000 latigazos impuesta al bloguero Raif Badawi. Latigazos “muy fuertes”, según reza la sentencia, como castigo por escribir cosas como “Mi compromiso es (…) rechazar cualquier opresión en nombre de la religión (…) un objetivo que cumpliremos de forma pacífica y respetuosa de la ley”. Nunca se manifiestan contra Qatar, Irán, Corea del Norte, Rusia, China o Sudán. Sólo protestan por las acciones de una de las democracias más liberales del mundo, el único país de Oriente Medio que reconoce los derechos humanos de todos sus ciudadanos.

Cada uno de esos 40 firmantes debería sentirse avergonzado. Defienden los derechos humanosapoyando a un Estado terrorista y asesino, mientras condenan a una democracia que se ve obligada a defenderse de unas fuerzas exteriores empeñadas en destruirla. ¿De verdad alguno de ellos sabe lo que son la libertad de expresión y los derechos humanos, lo que significa la democracia o en qué consiste la legislación internacional? Sospecho que no.

Entretanto, el Seret sigue adelante. Los verdaderos amantes del cine y de la televisión verán las películas y se marcharán satisfechos, deseando ver más como ellas.

© Versión original (en inglés): Gatestone Institute
© Versión en español: Revista El Medio

BDS y Hamás: la nueva alianza

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Por Jaled Abu Toameh

Hamás ha encontrado un nuevo aliado: el movimiento antiisraelí Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS).

En las últimas semanas, dirigentes de Hamás han manifestado su honda satisfacción por la labor de los activistas del BDS en todo el mundo. El grupo palestino está convencido de que la campaña antiisraelí logrará, en último término, allanar el camino para la eliminación de Israel.

Para Hamás no se trata sólo de imponer sanciones a Israel o de boicotearlo. Más bien se trata dedeslegitimarlo y aislarlo, y de convertirlo en un Estado indeseable sin derecho a existir.

Por eso la organización islamista palestina cree compartir un objetivo común con el movimiento BDS: destruir Israel. Por lo que respecta a Hamás, el movimiento pro boicot no tiene que ver conacabar con la ocupación israelí, sino con acabar con la existencia del país.

Hamás apoya la campaña de boicot a productos, empresas e instituciones académicas israelíes. Pero el movimiento palestino, que pretende destruir Israel y sustituirlo por un Estado islámico, cree que no basta con esas medidas; pretende que los partidarios del BDS intensifiquen sus actividades para alcanzar su objetivo de acabar con Israel.

Ahora que la mayoría de países árabes (incluidos Siria, Egipto y Arabia Saudí) han dado la espalda a Hamás, el movimiento islamista considera que el BDS es su aliado natural en la lucha contra Israel. Sus dirigentes en la Franja de Gaza se frotan las manos mientras siguen el avance de las actividades antiisraelíes de los partidarios del boicot en las universidades de Estados Unidos, Canadá, Australia y el Reino Unido.

Hamás considera dichas actividades del movimiento BDS una extensión de la campaña para destruir a Israel que el movimiento lleva librando desde su creación, en 1988. Aunque no ha logrado enviar representantes para hablar ante estudiantes y profesores en las universidades, parece que los partidarios del BDS le están haciendo el trabajo.

Las universidades estadounidenses que permiten que los activistas pro boicot propaguen su odio a Israel no son conscientes de que esas personas están actuando como embajadores de Hamás. Además, los Gobiernos occidentales, sobre todo el de Estados Unidos, no se dan cuenta de que Hamás y sus aliados del BDS los consideran enemigos de los palestinos.

Esto es lo que Izat al Risheq, un alto cargo de Hamás, dijo acerca de la pública oposición de EEUU a la campaña antiisraelí del movimiento BDS:

Los intentos de la Administración estadounidense de evitar que el boicot político, económico y académico a Israel vaya en aumento la convierten en cómplice de los crímenes y del terrorismo cometidos contra el pueblo palestino.

Risheq, que alabó efusivamente a los defensores y activistas del movimiento BDS, admitióabiertamente que el fin último de la campaña de boicot, desinversión y sanciones era destruir a Israel:

Instamos a avivar la campaña para aislar a los ocupantes y acabar con la existencia de su entidad usurpadora.

Cuando Hamás habla de “acabar con la existencia de la entidad usurpadora” no hace sino reiterar su principal objetivo: eliminar a Israel.

Los comentarios de Al Risheq muestran que Hamás tiene puestas muchas esperanzas en que el BDS allane el camino a la destrucción de Israel mediante el boicot, la desinversión y las sanciones.

Hamás cree que dichos instrumentos son, por lo menos, tan importantes como los cohetes y los atentados suicidas, que, de momento, no han logrado el objetivo de borrar a Israel de la faz de la Tierra.

Otro alto cargo de Hamás, Ahmed Bahr, también se desvivió hace poco alabando la labor del movimiento BDS a la hora de deslegitimar y demonizar a Israel. Sin embargo, dijo que boicotear los productos y las empresas israelíes es “insuficiente”. Instó a la formación de un grupo de trabajo palestino e internacional que coordinara la campaña de boicot, intensificara los esfuerzos por aislar a Israel y obligarlo a someterse a las exigencias palestinas. También arremetió contra Estados Unidos por oponerse a la campaña antiisraelí.

Lo que Bahr estaba diciendo en realidad es que hay que intensificar la campaña de boicot, desinversión y sanciones hasta que Israel se vea obligado a rendirse y a aceptar todas las exigencias de Hamás, entre ellas poner fin a su propia existencia. Al igual que Al Risheq, Bahr también confía en que la labor del movimiento BDS pueda ayudar a Hamás a alcanzar su objetivo de destruir a Israel.

Recientemente los dirigentes de Hamás tuvieron otro motivo de celebración. En esta ocasión, debido a la decisión de boicotear a Israel adoptada por la Unión Nacional Británica de Estudiantes. Hamás fue el primer grupo que aplaudió dicha decisión e invitó a otros grupos de la comunidad internacional a que hicieran lo mismo que la asociación británica.

Si bien las actividades antiisraelíes del movimiento BDS han envalentonado a Hamás, también han perjudicado a los palestinos que siguen creyendo en la paz y en la coexistencia con Israel. Muchos partidarios del BDS se oponen a cualquier reunión entre israelíes y palestinos, y están en contra de la coordinación de la seguridad en la Margen Occidental entre Israel y la Autoridad Palestina. Al igual que Hamás, muchos integrantes del movimiento quieren que la AP no sólo boicotee los productos israelíes, sino las conversaciones de paz.

Hasta ahora, el movimiento BDS no ha llevado nada bueno a los palestinos. Pretende que los trabajadores palestinos boicoteen a las empresas israelíes, pero no ha sido capaz de ofrecerles una fuente de ingresos alternativa. Si a los partidarios del movimiento les importan de verdad los palestinos, ¿por qué no van a la Franja de Gaza y tratan de defender los derechos de las mujeres que viven bajo el régimen de Hamás? ¿Por qué no van a los territorios palestinos a promover reformas, democracia y libertad de expresión en los Gobiernos de la AP y Hamás?

Al final, parece que el BDS tiene más que ver con odiar a Israel que con ayudar a los palestinos, y con favorecer los planes de Hamás más que con defender la causa de la paz en esta región.

© Versión original (en inglés): Gatestone Institute
© Versión en español: Revista El Medio

Gobernadora Nikki Haley, provoca que Carolina del Sur sea el primer Estado de EE:UU. en tomar medidas contra el boicot contra Israel.

33462Jew_Halley_largeLa gobernadora de Carolina del Sur, Nikki Haley ha convertido en ley un proyecto para detener los esfuerzos de ‘Boicotear, despojar y Sancionar’ a Israel y a pesar de que el proyecto de ley no hace mención de Israel directamente, evita que las entidades públicas firmen contratos con las empresas, personas, o entidades que participan en el “boicot, sino que los obliga a hacer negocios en una jurisdicción con la que Carolina del Sur puede disfrutar de un comercio abierto “.

J Publicar  La premisa de la ley es que el Boicot, la Desinversión y Sanciones, coloquialmente conocido como BDS, discrimina a los hijos de Israel y debilita la economía de Carolina del Sur.

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El Boicot, “ante los efectos de la ley, se define como el esfuerzo por parte de las empresas en poner en una” lista negra, desinvertir o de otra manera negarse a hacer tratos con una persona o empresa, cuando la acción se basa en la raza, color, religión, sexo u origen nacional de la persona o entidad específica “, según el texto.

Las empresas también deben comprometerse a no participar en actividades de boicot en el futuro.

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Mientras que Carolina del Sur es el primer estado en adoptar una medida de ley, otros estados lo siguen de cerca: los legisladores de Illinois aprobaron una legislación similar el mes pasado, también con el apoyo unánime de los representantes del Estado.

Más allá de Springfield y Columbia “, un bloque de patrocinadores a través de 18 estados ya se han comprometido a introducir una legislación similar en su próximo ciclo legislativo”, según Willem Griffioen, director ejecutivo de la Fundación Aliados de Israel (IAF), una organización dedicada al esfuerzo agresivo contra -BDS a nivel estatal.

La Verdadera Cara de BDS

El representante de Carolina del Sur, Alan Clemmons, que fue pionero en la legislación, elogió a la gobernadora Nikki Haley por firmar rápidamente el proyecto de ley.

“Los Boicots discriminatorios históricamente se han utilizado como una forma de guerra económica para reenviar los efectos del odio y la intolerancia. Las tácticas empleadas por los nazis sirven como un ejemplo conmovedor “, dijo Clemmons en una declaración preparada. “En los tiempos actuales, ningún grupo demuestra mejor este hecho que el movimiento de Boicot, la Desinversión y Sanciones en su esfuerzo por dañar a nuestro gran aliado, Israel.”

Pat Condell habla de en crudo odio islámico y los facilitadores de izquierda anti-israelíes, de las BDS contra los judíos: 

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El “palestino” que se opone al boicot contra Israel

Bassam Eid, un activista de derechos humanos, dice que los boicots sólo terminan perjudicando a los palestinos, y dice que los israelíes deberían exigirle al PM la solución al conflicto palestino-israelí: ‘Si los israelíes no combaten la ocupación ellos mismos, nunca podremos combatirla’.

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[La fábrica SodaStream en Mishor Adumim donde muchos palestinos trabajaban hasta que la empresa decidió trasladarse (Foto: Gil Yohanan)]

Durante una gira de conferencias por Sudáfrica, hace unos tres meses, Bassam Eid, un palestino residente en Jerusalén Oriental y activista de derechos humanos, expresó duras críticas al movimiento BDS – y esto en un país donde la campaña de boicot tiene particularmente fuerte apoyo público. “Los líderes del movimiento se sorprendieron al oír a un palestino que dice que Israel no es un estado de apartheid”, dijo Eid en una entrevista con Yedioth Ahronoth, publicación hermana de Ynet.

Los comentarios de Eid, que provocaron una amplia cobertura en los medios de comunicación locales, obligaron a la misión diplomática palestina en Pretoria a emitir un comunicado señalando que Eid no representa a los palestinos y que el embajador palestino reconoce la importancia del movimiento BDS.

Usted es una rara avis, ¿no?

“Es cierto,” Eid dijo con una sonrisa. “Soy una muy rara avis. Pero es la verdad. Cada palabra que digo se basa en hechos”.

Bassam Eid

Nacido en 1958 en el barrio judío de la Ciudad Vieja de Jerusalén, Eid creció en el campo de refugiados de Shuafat en el noreste de Jerusalén y se mudó hace unos 15 años a Beit Hanina, en Jerusalén Oriental.

A finales de los años 1980, se asoció con el grupo de personas que fundaron B’Tselem y trabajó para la organización durante siete años. A partir de entonces, creó una nueva organización de derechos humanos, el Grupo de Monitoreo de los Derechos Humanos Palestinos.

A diferencia de B’Tselem, la organización de Eid se centró sólo en violaciones de derechos humanos cometidas por la Autoridad Palestina en la Margen Occidental y el régimen de Hamas en la Franja de Gaza.

“Hay muchas organizaciones de derechos humanos en Israel, mientras que casi no hay ni había organizaciones en la Autoridad Palestina que monitorearan sus acciones en este sentido”, dijo Eid.

El comienzo parecía prometedor. La organización de Eid recibió una importante financiación de los estados europeos y logró emplear investigadores que operaban en la Margen Occidental y la Franja de Gaza. Hace cinco años, sin embargo, las cosas cambiaron, y la financiación de Europa se acabó.

“Creo que ocurrió porque la política europea en los últimos años ha sido la de mano dura contra Israel y no contra la AP”, dijo Eid. “Ellos ven a Israel como el principal obstáculo para el proceso de paz y quieren apoyar a la AP. Una de las maneras de demostrar este apoyo es dejar de financiar a organizaciones que son críticas de la AP”.

Incapaz de sobrevivir sin la financiación, la organización de Eid fue cerrada. Desde entonces, ha estado viajando por el mundo, dando conferencias y entrevistas, criticando a la AP y, más recientemente, tratando de explicarle al mundo que las actividades del movimiento BDS sólo están socavando el sueño de un estado palestino.

¿No es más natural para un palestino apoyar tal tipo de acciones?

“Me opongo al boicot porque sólo termina por perjudicar a los propios palestinos. Tomemos, por ejemplo, la planta SodaStream en Mishor Adumim, que ahora está trasladando algunas de sus operaciones a Beer Sheva. Me he reunido con palestinos que trabajaban en la fábrica y fueron despedidos a causa del traslado. Me dijeron que allí ganaban un promedio de NIS 5.000 al mes, y que hoy les están ofreciendo salarios de apenas 1.400 NIS en la AP.

“La gente está muy endeudada porque han asumido compromisos a largo plazo basados en el entendimiento de que su trabajo en la planta continuaría; pero la realidad les ha dado una bofetada debido a la presión creada por el movimiento BDS. Hoy, están corriendo entre los tribunales y las oficinas de alguaciles y ¿nadie les hace caso? ¿Cree que el movimiento de boicot se preocupa por ellos?”

Los defensores del movimiento de boicot creen que la presión económica obligará a Israel a llegar a un acuerdo de paz con los palestinos y retirarse de la Margen Occidental.

“No estoy de acuerdo con ese argumento. Durante el próximo período, Israel invertirá todos sus esfuerzos en la lucha contra el boicot, por lo tanto la opción de las negociaciones de paz no estará en la agenda en lo absoluto. Los defensores del boicot, respaldados por los estados europeos, han abierto otro frente en el conflicto, en vez de invertir todos sus esfuerzos en lo más importante – las negociaciones”.

Pero no hubo negociaciones durante el año pasado.

“Es cierto, pero la apertura de un nuevo frente en la forma de un boicot sólo retrasará la apertura de conversaciones por otros dos o tres años. Están reclamando por todo lo que es apartheid en Israel, y por lo tanto lo que funcionó en Sudáfrica puede funcionar aquí también, pero Israel no es un estado de apartheid”.

Contaminado con antisemitismo

Muchos creen que el movimiento BDS está contaminado con antisemitismo, y Eid no tiene ninguna duda en este sentido. “Hay muchos elementos antisemitas que han saltado sobre el carro de BDS”, dice. “Me pregunto por qué esas mismas personas se mantienen en silencio cuando los palestinos son asesinados en el campo de refugiados de Yarmuk en Siria. Sobre eso digo: No son judíos – No son noticia. Esta es también la razón por la que la cosa que más me molesta es el hecho de que haya judíos entre los dirigentes del movimiento BDS”.

Eid no cree que el movimiento BDS tiene la capacidad de crear un efecto dominó que conduzca a una intensa presión internacional sobre Israel. “Mire cuántas disculpas y aclaraciones se han publicado desde que el CEO de Orange, Stephane Richard, habló en contra de Israel”, dice. “Hay que entender – el equilibrio de poder entre el movimiento BDS e Israel es exactamente el mismo que el equilibrio de poder entre Hamas e Israel. Hamas nunca derrotará a Israel en ninguna guerra, y lo mismo pasa con el movimiento BDS. El público israelí le da mucho más crédito y poder del que realmente se merece”.

Eid, sin embargo, hace notar que nada dura para siempre. “El mundo se mantiene relativamente tranquilo cuando se trata de violaciones (de derechos humanos) perpetradas en la Margen Occidental por parte de Israel como estado democrático”, dice. “Esto es conveniente para el gobierno israelí, pero finalmente la presión internacional vendrá con el tiempo. No obstante, espero que esta presión venga en forma de zanahorias, no de palos – para que el mundo le deje claro a Israel lo que ganará poniendo fin a la ocupación, en lugar de adoptar boicots que sólo alejarán el sueño de un estado palestino”.

Entonces, ¿cuál cree usted que es la mejor solución?

“Si los israelíes no combaten la ocupación ellos mismos, nunca podremos luchar contra ella. En lugar de llamados al boicot, me gustaría ver a un millón de judíos de pie afuera de la Oficina del Primer Ministro en Jerusalén y exigiendo una solución que ponga fin al conflicto palestino-israelí; pero también sé que Netanyahu es un hombre terco y no será fácil”.

¿Cree usted que el liderazgo palestino lo ve como un traidor?

“Tal vez piensan que soy un traidor o un colaborador o un agente de la CIA. No me importa Yo sé lo que le duele el hombre palestino de la calle y lo que realmente le preocupa – Y es su seguridad económica y no los boicots. Líderes palestinos como Jibril Rajoub están tratando de usar el arma de boicot para ascender en la escala política. Voy a Nablus, Belén y Ramallah y sé que muchos palestinos están de acuerdo conmigo”.

Como palestino, ¿cuál es su mensaje al movimiento BDS?

“Quiero decirles que hemos tenido nuestra ración de guerras aquí; y mientras el pueblo palestino no esté boicoteando a Israel, no es necesario que lo hagan por nosotros.”

¿Tiene críticas para Israel también?

“El público israelí está un poco aturdido. No sabe quién está liderando y hacia donde lidera. El principal problema es la ocupación, y los israelíes aún tienen que internalizar el hecho de que la ocupación conlleva un muy alto precio, que los propios israelíes pagarán”.

http://www.ynetnews.com/articles/0,7340,L-4667098,00.html

Traducido para porisrael.org por José Bluemenfeld

Fuente: Por Israel