Los vecinos vende patria de Barcelona rechazan la apertura del restaurante de Messi y callan ante la gran mezquita de Ada Colau

Restaurante de la familia Messi en Barcelona.

Restaurante de la familia Messi en Barcelona.

Que 40 años de control nacionalista han degradado a la sociedad catalana hasta límites esquizofrénicos no es una afirmación que pueda resultar abultada a la luz de la crónica diaria en la región. Lo que se dibuja en el horizonte es una sociedad empobrecida, envilecida y estrogenizada. Cataluña carece de todo lo que hay que necesitar para pertrecharse contra lo que se le viene encima. Y lo peor es que hay gente que no parece ser consciente. A base de ser manipulados todos estos años por el separatismo, a base de inculcarles tanto odio, a base de adoctrinarlos, han logrado atrofiar en ellos cualquier cosa que remotamente se parezca al sentido común. Afortunadamente no todos los catalanes han sucumbido a ese estado de cosas, pero sí un porcentaje inquietantemente elevado.

La Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB) se ha opuesto a la apertura del restaurante promovido por los hermanos Messi. El pasado 22 de julio abría sus puertas en Barcelona el restaurante de Rodrigo Messi, impulsado también por su hermano Leo. Cinco días después de la inauguración ha llegado la polémica. La Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona ha mostrado su oposición al negocio mediante un comunicado en el que asegura que pretenden utilizar un jardín interior de 1.000 metros cuadrados situado en el distrito de L’Eixample (calle Enric Granados 86-88), a pesar de no contar con licencia, y han iniciado una recogida de firmas en contra del proyecto.

Los vecinos han mostrado su malestar porque el Consejo de Distrito de L’Eixample haya concedido una licencia de bar-restaurante pese a la oposición de los vecinos.

En el comunicado, califican este proyecto como una “agresión frontal contra el derecho al descanso y a la tranquilidad de los vecinos residentes que romperá el silencio actual del entorno, actuando como una caja de resonancia, como ya sucede con las terrazas de hoteles próximos situados en otras islas del Eixample”.
El portavoz afirma, que también están intentando conseguir la licencia del jardín y el exterior, lo que supone un impacto acústico “enorme”, pues según se ha incluido en el proyecto, el establecimiento tendrá una terraza en la calle con 12 mesas.

Por su parte, el ayuntamiento de la Ciudad Condal asegura que el distrito no ha otorgado la licencia para el uso de la terraza, y que en el caso de que la empresa lo solicitara, “la capacidad para su uso sería para seis mesas a falta de aprobar la ordenación singular”. Además, fuentes del ayuntamiento han explicado sobre el uso del jardín que la licencia “ya estipula que ese espacio no es utilizable”.

El restaurante, que pretende ser un homenaje a la ciudad de Rosario, simula la vida de un pueblo con un bar, floristería, el colmado, sus fuentes… La superficie útil del restaurante es de 905,69 metros cuadrados y un aforo simultáneo para 298 personas, además de una terraza en la calle con capacidad para unos 48 comensales.

El gobierno de la ciudad ya debatió este tema y manifestó que se haría un seguimiento de la actividad “siempre cumpliendo con la legalidad vigente”.

Macromezquita en Barcelona

Fotomontaje de la mezquita de Barcelona que fue proyectada sobre la plaza de toros Monumental.

Fotomontaje de la mezquita de Barcelona que fue proyectada sobre la plaza de toros Monumental.

Paralelamente a esta polémica, la alcaldesa Ada Colau anunció la posible construcción en la ciudad condal de una de las mezquitas más grandes de Europa. No se trata de oponernos al proyecto por oponernos, sino porque estamos convencidos de que muchas de estas instalaciones son a la postre foco de tensiones y sinónimo de acciones violentas. Ya sabemos lo que podría implicar esta iniciativa. A mayor abundamiento, Francia y Alemania, los países europeos con un mayor número de templos musulmanes en sus territorios.

Sorprendentemente, tras el anuncio de la regidora barcelonesa, la beligerancia de los vecinos con el proyecto repostero de la familia Messi se ha tornado asombrosa mudez. Parece que para los vecinos de Barcelona, las cuestiones culinarias encierran más peligro y alarma social que las invocaciones a la sharia y otras ‘exquisiteces’ en nombre de la Umma (comunidad de creyentes).

Ante la construcción de la macromezquita, resulta también singularmente llamativo el silencio sospechoso que mantiene la mayoría de las organizaciones progres catalanas, de ordinario bastante activas en lo tocante a combatir la presencia de los católicos en los espacios públicos.

Tampoco las feministas ni los gays han dicho nada. El movimiento feminista catalán, como el homosexualista, que se declaran inequívocamente progresistas, ¿no ve tampoco en la condición de la mujer y de los homosexuales bajo el imperio del Corán, motivo alguno de protesta y movilización? ¿O le parece aceptable ese estado de cosas? ¿Cuales son las razones de esta indiferencia? ¿A qué se debe ese clamoroso silencio en tan vital cuestión? El abuso y la discriminación islámicos contra ellos ya no es una cuestión lejana, un problema exótico, sino que ya ha irrumpido con su cortejo de lacras e injusticias en nuestras sociedades. El caso más reciente fue vivido en Orlando.

Una vez más, los separatistas demuestran estar a la altura de su moral de letrina. El odio a España y a sus símbolos -el Catolicismo es uno de ellos- les ha acostumbrado a la violencia mental y a la dependencia de consignas, en toscas dialécticas amigo-enemigo. Por ejemplo, los separatistas catalanes odian al español y aman al musulmán si habla en catalán o aunque no hable en catalán, porque lo consideran más humano que al español. El islamista quiere exterminarlos, porque es lo que predica el Corán, pero los separatistas han decidido que incluso eso es preferible a cualquier cosa que suene a España. Les han adoctrinado en las escuelas totalitarias en estos esquemas reduccionistas. Están sembrando la semilla de su destrucción y aún así continúan. Cuando recojan los amargos frutos llorarán. Pero ese día, como en muchos puntos de Europa, será ya demasiado tarde.

Fuente: Alerta Digital