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Múltiples enfrentamientos en la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén: hay más de 40 heridos por el regreso masivo de los palestinos

Fieles musulmanes irrumpieron en el monte sagrado para orar y terminaron trepados a los techos. Fue luego de que las autoridades israelíes retiraran las medidas de seguridad que habían implementado tras un atentado terrorista en el que murieron tres policías

Decenas de personas resultaron heridas este jueves en enfrentamientos entre palestinos y fuerzas de seguridad israelíes, cuando miles de musulmanes acudieron a rezar a la Explanada de las Mezquitas, tras el fin del boicot que ellos mismos se habían impuesto por la instalación de medidas de seguridad en el lugar.

La Media Luna Roja informó que 46 personas fueron tratadas por lesiones causadas por golpes, granadas de estruendo y gases lacrimógenos cerca de la Puerta de los Leones y también dentro del complejo sagrado, donde se han desplegado las fuerzas de seguridad.

Miles de palestinos volvieron al lugar sagrado tras casi dos semanas de boicot (Reuters)

Miles de palestinos volvieron al lugar sagrado tras casi dos semanas de boicot (Reuters)

Miles de palestinos volvieron al lugar luego de que Israel acepte retirar las medidas de control (como detectores de metales y cámaras de seguridad) que había ordenado tras un atentado terrorista en el que murieron tres policías.

(Reuters)

(Reuters)

Algunos gritaban de júbilo mientras entraban al recinto, mientras que otros exclamaban “Allahu Akbar” (“Alá es grande”), atendiendo al llamamiento de las autoridades musulmanas, que instaron a los fieles a orar de nuevo en la Explanada tras el anuncio de anulación del nuevo dispositivo de seguridad.

Según informó la policía en un comunicado, algunos fieles arrojaron piedras a las autoridades, que respondieron con bombas de estruendo.

Con todo, la tensión entre Israel y los fieles musulmanes en torno al complejo, que alberga la mezquita de Al Aqsa y la Cúpula de la Roca, y que es el lugar más sagrado del judaísmo, no se había disipado, a pesar de que el martes se habían retirado los detectores de metales.

Al menos 96 personas sufrieron heridas en los disturbios en el Monte del Templo de Jerusalén como resultado de los ataques de agitadores palestinos a las fuerzas de seguridad israelíes, cuando miles de musulmanes acudieron a rezar tras ser retiradas las medidas especiales de seguridad establecidas por Israel .

La Media Luna Roja informó de que decenas de personas fueron atendidas cerca la Puerta de los Leones (desde donde se accede al Monte del Templo) y también dentro del recinto, donde se desplegaron las fuerzas de seguridad, que efectuaron diversas cargas en las que emplearon material antidisturbios.

Al menos cuatro policías fueron trasladados a un centro hospitalario, según el servicio de emergencias.

La Policía israelí informó de que los congregados en las inmediaciones y dentro del recinto religioso comenzaron a lanzar piedras a los agentes, hiriendo a uno de ellos, así como al Muro Occidental (Muro de las Lamentos), principal lugar de culto judío, que se encuentra a los pies de la Explanada.

“La policía despejó la zona para evitar heridos”, añadió el portavoz policial Micky Rosenfeld, que aseguró que la “situación quedó bajo control”.

Los agitadores izaron banderas palestinas en lo alto de la mezquita de Al Aqsa, dentro del recinto sagrado, lo que no está permitido y que fueron retiradas por la Policía, según la portavoz policial Luba Samri.

Después de que cientos de fieles acudieran al llamado de las autoridades islámicas para rezar en el recinto, tras once días sin hacerlo en señal de protesta por la instalación de las medidas de seguridad, decenas de ellos exigieron la apertura de todas las entradas al Monte del Templo y amenazaron con no entrar cuando vieron cerrado el acceso de Huta.

En este acceso, muy próximo a la Puerta de los Leones, se encontraban los policías israelíes asesinados en el ataque llevado a cabo el pasado día 14 por tres terroristas árabes-israelíes, lo que motivó la instalación de medidas de seguridad reforzadas por parte de Israel, como arcos detectores de metales.

La Policía informó de que ha preparado refuerzos en el área y los accesos para mantener la seguridad y el orden.

“La Policía responderá con dureza a cualquier intento de molestar a los civiles y agentes”, advirtió su portavoz

Fuentes: Infobae y Aurora

Abás: ¡o te callas o te arresto!

Por: Khaled Abu Toameh

Una nueva ley palestina contra los delitos relacionados con la tecnología de la información (TI) ha desatado una oleada de protestas entre los periodistas y las organizaciones de defensa de los derechos humanos palestinos.

La controvertida Ley contra el Cibercrimen, sancionada por el presidente de la Autoridad Palestina (AP), Mahmud Abás, el pasado día 11, permite el encarcelamiento de los palestinos por compartir material publicado en internet o hacer un simple me gusta en las redes sociales. Los críticos dicen que allana el camino a un “Estado policial” en los territorios de la Margen Occidental controlados por la AP. También sostienen que tiene por objetivo silenciar las críticas a Abás y a los demás líderes de la AP.

La nueva ley llega justo después de la reciente decisión de la AP de bloquear más de veinte webs palestinas acusadas de publicar comentarios y artículos críticos con el liderazgo de la propia AP.

La ley fue aprobada por el propio Abás sin que fuera sometida a revisión por parte del Consejo Legislativo Palestino (CLP). El CLP lleva en estado de parálisis desde hace una década, como consecuencia de la lucha de poder entre la AP de Abás y Hamás, el movimiento islamista que controla la Franja de Gaza.

Ante la ausencia de vida parlamentaria, Abás y sus gerifaltes y asesores se han sentido libres de aprobar sus propias leyes para servir a sus intereses y promover sus propias agendas políticas.

Según periodistas y activistas pro derechos humanos palestinos, la Ley contra el Cibercrimenrestringirá aún más la libertad de expresión, especialmente en las redes sociales, que ya son estrechamente vigiladas por las fuerzas de seguridad de la AP. Dicen que la ley hace escarnio del eslogan de los líderes de la AP de que “el cielo es el límite en lo que respecta a la libertad de expresión”.

La falta de medios libres e independientes en los territorios controlados por la AP ha llevado a muchos periodistas, blogueros y activistas políticos palestinos a recurrir a Facebook y Twitter. Allí expresan sus opiniones, se desahogan y debaten cuestiones tabúes, como la corrupción económica y administrativa entre los mandamases de la Autoridad Palestina.

Ahora bien, la nueva ley legaliza lo que ya viene ocurriendo en los territorios controlados por la AP. Las fuerzas de seguridad de la AP llevan tiempo poniendo en la mira a los palestinos que publican comentarios críticos o controvertidos en las redes sociales.

Casi no pasa una semana sin que dos o tres palestinos sean arrestados o convocados a un interrogatorio por la publicación de algún comentario en Facebook o Twitter. Numerosos palestinos han sido detenidos por haber hecho un me gusta inconveniente o compartido un comentario, un artículo o una foto considerados ofensivos para con Abás o algún otro alto funcionario de la AP.

Aun así, la Ley contra el Cibercrimen sí es un punto de inflexión en materia represiva: antes de ella no había ninguna norma que prohibiera a los palestinos expresar sus puntos de vista en las redes sociales. Ahora, cualquiera que cometa el delito de crear una web con la intención de difundir noticias que puedan “perjudicar la integridad del Estado o su seguridad interna o externa” podría enfrentarse a una multa y a penas de cárcel. Asimismo, se pretende castigar a cualquiera que promueva dichas informaciones compartiéndolas o dedicándoles un me gusta.

Los periodistas palestinos consideran que son los verdaderos objetivos de la Ley contra el Cibercrimen. Un periodista en Ramala comentó:

Lo risible es que esta ley comporte penas que son más duras que las impuestas a los ladrones y a los delincuentes sexuales. Esta es una ley con un objetivo puramente político, aunque tiene algunos aspectos positivos, como la prevención de la extorsión, el fraude y la suplantación de identidad en las redes sociales. Pero en su versión actual está concebida para limitar la libertad en los medios y castigar a la gente por nimiedades.

Yihad Barakat, periodista palestino al que las fuerzas de seguridad de la AP arrestaron recientemente por filmar a la comitiva del primer ministro palestino, Rami Hamdalá, mientras cruzaba un puesto de control militar israelí, expresó su indignación por la nueva norma. También él afirmó que el objetivo era coartar la libertad de expresión e intimidar a los críticos con la AP. “Esta es una ley peligrosa”, se lamentó. “La ley debería adaptarse a las libertades públicas, no servir para coartarlas”. Barakat fue posteriormente acusado de “mendigar y holgazanear en un lugar público en circunstancias sospechosas”. Fue arrestado porque filmar al primer ministro de la AP en un puesto de control se consideró embarazoso y ofensivo.

Periodistas palestinos y activistas pro derechos humanos señalan que la ley contiene referencias ambiguas, como el “perjuicio o riesgo para la seguridad del Estado”. La periodista Shaza Hamad aseguró que ni ella ni sus colegas estaban seguros de qué quería decir esa frase. “Como periodistas, estamos confusos”, dijo. “No sabemos qué tipo de noticias o comentarios se consideran una amenaza a la seguridad del Estado”. También señaló que la nueva norma llega en medio de las duras medidas que la AP toma constantemente contra periodistas y activistas palestinos por sus comentarios en Facebook.

Alarmados, varios periodistas y escritores palestinos afirmaron que la nueva ley allana el camino al surgimiento de un régimen represor cuyo objetivo sea suprimir las libertades públicas y violar la privacidad de la gente.

“El propósito de esta ley es proporcionar una cobertura legal a la Autoridad Palestina para suprimir las voces de sus opositores”, adujo el escritor Ahmed al Nayar.

De esta manera, la AP puede arrestar a cualquier periodista o ciudadano por publicar un artículo o lo que sea en las redes sociales que se considere perjudicial para la seguridad del Estado. Es un escenario desalentador que deja claro que nos estamos enfrentando a un sistema policial y represor. Esta peligrosa ley pone el último clavo en el ataúd de las libertades públicas.

Al Haq, una organización de defensa de los derechos humanos radicada en Ramala, se unió a las voces críticas con esta nueva ley que restringe la libertad de expresión. “Fue promulgada por el presidente Abás sin ser presentada a los ciudadanos”, advirtió. “Se promulgó con gran secretismo”. Asimismo, señaló que los líderes de la AP rechazaron las peticiones y reclamaciones de organizaciones e individuos palestinos que querían recibir copias de la norma antes de que se aprobara. La organización condenó después la ley diciendo que representaba una “espada de Damocles” sobre la cabeza de los periodistas palestinos.

La Ley contra el Cibercrimen demuestra que el régimen de la AP se dirige como una empresa unipersonal.

La última medida dictatorial en los territorios controlados por la AP podría servir para recordar a la comunidad internacional cuál es en estos momentos la disposición del liderazgo palestino a manejar un Estado, y cómo sería ese Estado. Tal y como están las cosas, lo cierto es encajaría muy bien entre sus brutales vecinos árabes.

© Versión original (en inglés): Gatestone Institute
© Versión en español: Revista El Medio

Miles de árabes israelíes despiden los restos de los terroristas del Monte del Templo

Alrededor de diez mil residentes de la ciudad árabe israelí de Umm al Fahm participaron en el funeral de los tres terroristas que asesinaron a dos policías, durante un ataque perpetrado en el acceso al Monte del Templo, el 14 de julio pasado. Los participantes se despidieron de sus cuerpos con gritos de celebración alabando a los terroristas como “mártires” y “héroes”.

Terroristas arabes israelies Foto: Facebook
Terroristas arabes israelies Foto: Facebook

Días atrás, la Corte Suprema de Justicia ordenó que los cuerpos de Muhammad Ahmad Muhammad Jabarin, de 29 años, Muhammad Hamed Abed al Atif Jabarin, de 19, y Muhammad Ahmad Mafdel Jabarin, de 19, fuesen regresados a sus familiares. Los tres jihadistas fueron abatidos durante el ataque, tras asesinar por la espalda a dos policías, que custodiaban el ingreso al Monte del Templo de Jerusalén.

Uno de los familiares expresó, en aquel momento: “No queremos hablar demasiado de lo que pasó, y no sabíamos en absoluto que estaban planeando atacar a los policías en Jerusalén. Si lo hubiéramos sabido, los habríamos detenido”.

Sin embargo, otro residente pintó el estado de ánimo para algunos habitantes de Umm al Fahm al describir a los terroristas como mártires. “Todo el que diga que ellos eran terroristas apoya el gobierno racista y ocupante”, expresó. “El Gobierno destruye nuestras viviendas, daña nuestras mezquitas y al muecín, apoya los ataques de ‘precio de etiqueta’ (represalia) y se niega a destruir las casas de los terrorista judíos. No deberían sorprenderse; el gobierno está dañando a los ciudadanos árabes”.

Los policias asesinados Kamil Shnaan y Ahiel Sitawe Foto: Policía de Israel vía Facebook
Los policias asesinados Kamil Shnaan y Ahiel Sitawe Foto: Policía de Israel vía Facebook

La procesión del entierro no solamente incluyó vivas y cánticos celebratorios, en tanto que los participantes prometían convertirse en “mártires por Al Aqsa”, en referencia a la mezquita, ubicada sobre el Monte del Templo.

Algunos también agitaron banderas palestinas.

Un miembro anónimo de la familia Jabarin elogió a los terroristas calificándolos de “shahid” (mártires) y aseverando que “ellos recibieron el respeto que merecían con un funeral en la zona como nunca antes se había visto”.

Aurora

Ex ministro de Defensa de Israel: Netanyahu “capituló” en el Monte del Templo

El ex ministro de Defensa, Moshe Yaalon, ridiculizó al primer ministro, Biniamín Netanyahu, por “doblegarse” en su decisión de retirar los remanentes (las barandillas y andamiajes) de la infraestructura de seguridad recientemente instaladas en el acceso al Monte del Templo de Jerusalén.

Poco después de que el Gran Muftí de Jerusalén Mohammed Hussein y los líderes religiosos musulmanes instaran a los fieles a volver a orar en la Mezquita de Al Aqsa de Jerusalén, tras considerar que Israel aceptó todas sus demandas, Yaalon apuntó inequívocamente los dardos contra su antiguo jefe.

“El primer ministro fracasó, no sólo con esto sino también con otras cosas. Es su responsabilidad”, manifestó Yaalon al diario Yediot Ahronot.

Los detectores de metales fueron instalados a raíz del ataque terrorista perpetrado, el 14 de julio, por tres árabes israelíes que asesinaron a dos policías. Las nuevas medidas de seguridad enfurecieron a los musulmanes, tanto dentro como fuera de Israel, provocando enfrentamientos diarios con las fuerzas de seguridad.

Según Yaalon, tras los asesinatos de los policías israelíes, surgió la oportunidad de “recordarle a Jordán lo que hemos exigido en el pasado. También una mejora en el despliegue de seguridad, incluyendo detectores de metales u otros métodos de inspección”.

Cuando se le preguntó quién era el responsable último de la crisis, Yaalon culpó directamente al primer ministro, insistiendo que debería haber mantenido discusiones serias antes de tomar la decisión de instalar los detectores de metal, en primer lugar.

Para Yaalon, todo el episodio concluyó con una clara capitulación israelí. “Usted no necesita ser un experto en seguridad para entender eso. Los niños de la escuela y los niños del jardín de infantes se dan cuenta”.

Yaalon aseveró que Israel no había perdido su ventaja táctica como resultado de la decisión de retirar los dispositivos de seguridad. Sin embargo, puntualizó que Estados Unidos debía haber sido reclutado para poner al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, “en su lugar”. Yaalon subrayó que Erdogan ha explotado la situación para sus propios fines.

“Él está promoviendo una campaña en el Monte del Templo, que incluye conferencias en Estambul tituladas ‘Al Aqsa está en peligro’, que incluyen provocaciones que recuerdan al Mavi Marmara. Esto se podría llamar el Mármara 2”.

Yaalón destacó la existencia de un fenómeno de turismo turco en Israel diseñado específicamente y deliberadamente para agitar en el Monte del Templo. “Los musulmanes de Turquía vienen aquí con las banderas turcas y causan estragos en el Monte del Templo”.

Con respecto a las consecuencias de las decisiones de Netanyahu durante la crisis, Yaalon se negó a decir si pensaba que había dañado la seguridad de Israel. “No quiero generar titulares”.

Aurora

Furia islámica en Jerusalem

Resultado de imagen para imagenes familia judía asesinada durante el sabbat

Por Julián Schvindlerman 

La noche del viernes pasado, dos abuelos estaban celebrando el shabat judío y el nacimiento de un nuevo nieto ese mismo día, en su hogar de Neve Tzuf, un pequeño asentamiento de Cisjordania, en compañía de otros familiares. La puerta estaba abierta a la espera de más invitados. Entró un extraño inesperado: Omar el Abed, un palestino de 19 años simpatizante de Hamás, armado con un gran cuchillo. Apuñaló fatalmente a Yosef Solomon (70 años) y a sus dos hijos, Jaya (46) y Elad (36), e hirió gravemente a su mujer, Tova (68), quien tuvo la trágica suerte de sobrevivir al ataque para ver a su esposo y a sus hijos muertos, en un charco de sangre. A Elad lo sobrevivieron su esposa y tres niños pequeños, quienes se salvaron al lograr encerrarse en una habitación. Los gritos desesperados de los presentes propiciaron que un vecino, soldado fuera de servicio, disparara al terrorista antes de que su carnicería continuara. El atacante fue atendido en un hospital israelí.

“Tengo 20 años y muchos sueños, pero no hay vida después de lo que he visto en Al Aqsa”, posteó El Abed en su perfil de Facebook antes de iniciar la masacre. ¿Y qué fue lo que había visto en la mezquita de Al Aqsa que tanto lo consternó? Las autoridades israelíes habían puesto detectores de metales en los accesos a la Explanada de las Mezquitas, el tercer lugar más sagrado para el islam (y primer lugar sagrado del judaísmo, que lo denomina Monte del Templo). ¿Y por qué pusieron las autoridades israelíes esos detectores? Una semana antes, tres terroristas árabes de Israel contrabandearon armas a la mezquita de Al Aqsa y acribillaron a tiros por la espalda a dos policías israelíes en la Ciudad Vieja de Jerusalem. Las víctimas resultaron no ser judías, sino drusas: Haiel Sitawe (30), que había sido padre hacía tres semanas, y Kamil Shnaán (22), que acababa de prometerse en matrimonio.

En rechazo a esa decisión de seguridad, motivada por un atentado sin precedentes con metralletas contrabandeadas por terroristas musulmanes a la tercera mezquita más importante del islam, el liderazgo palestino inflamó la calle con acusaciones de que Israel pretendía modificar el statu quo del lugar santo; cosa que el Gobierno israelí negó reiteradamente. Fatah llamó a un “día de furia”, la autoridad religiosa a cargo del lugar (Waqf), dependiente de Jordania y la Autoridad Palestina, instó a cerrar las mezquitas de Jerusalem el viernes y el muftí palestino llamó a todos los feligreses islámicos a que fuesen a protestar a la Explanada de las Mezquitas. Como era previsible, hubo enfrentamientos con la Policía israelí y muertos palestinos, entre ellos uno al que le estalló en las manos el cóctel molotov que estaba por arrojar contra las fuerzas de seguridad.

Dejando de lado el hecho de que en el acceso a la Gran Mezquita de la Meca hay detectores de metales, como también los hay a la entrada a la Tumba de los Patriarcas en Hebrón, en la propia Cisjordania –por no mencionar los que hay en cualquier aeropuerto, sala de conciertos e incluso en Disneylandia–, cabe preguntarse qué clase de cultura produce un sujeto como Omar el Abed, dispuesto a masacrar a toda una familia inocentemente reunida en una mesa hogareña. En Gaza comenzaron inmediatamente las celebraciones por la masacre de judíos. Mahmud Abás canceló toda cooperación con las fuerzas de seguridad israelíes. Próximamente, la familia de El Abed empezará a recibir dinero de la Autoridad Palestina, que –esto está determinado por ley– paga recompensas a los familiares de aquellos palestinos que hayan asesinado a israelíes. Cada año, la AP eroga alrededor de 300 millones de dólares de su presupuesto nacional para pagar salarios a terroristas palestinos presos en cárceles israelíes y a las familias de terroristas muertos u otros palestinos que hayan caído al luchar contra Israel. Es posible que, en el futuro, alguna plaza o calle o escuela sea nombrada en su honor, como ya tienen otros tantos infames palestinos que han matado a israelíes en el pasado.

Para contemplar: tres musulmanes profanan la mezquita de Al Aqsa al transformarla en un centro de operaciones de terror, matan por la espalda a dos policías israelíes drusos, la calle palestino-islámica estalla en furia colectiva cuando Israel, con entera justificación, instala detectores de metales para evitar una repetición de semejante atentado, y en reacción a todo ello un musulmán indignado apuñala salvajemente a una pareja de ancianos judíos y a sus hijos. Ya padecieron este tipo de violencia insensata y desproporcionada los editores daneses del Jyllands Posten, los periodistas franceses de Charlie Hebdo, el papa Benedicto XVI –tras su famoso discurso de Ratisbona– y Salman Rushdie tras escribir Los versos satánicos, por citar unos pocos casos. Quizás lo ocurrido sirva para validar algo que muchos venimos señalando desde hace tiempo: el terrorismo islamista que padece Israel no difiere del que padece el resto del mundo. O, parafraseando un viejo eslogan que buscaba concienciar sobre el sida hace unas décadas: el terrorismo no discrimina, no lo hagamos nosotros.

Fuente: Revista El Medio

El ataque terrorista al Monte del Templo de Jerusalén

Por Ely Karmon

El viernes 14 de julio de 2017, a las 7 de la mañana, tres terroristas y ciudadanos árabes israelíes, dispararon a dos oficiales israelitas drusos de la policía fronteriza.

Los tres pistoleros árabe-israelíes, Muhammad Ahmed Muhammad Jabarin, de 29 años, Muhammad Hamad Abdel Latif Jabarin, de 19, y Muhammad Ahmed Mafdal Jabarin, de 19, llegaron a Jerusalén en autobús procedentes de su ciudad natal, Umm Al-Fahm. Entraron en el Monte del Templo de la Ciudad Vieja de Jerusalén, también llamado Al-Haram Al-Sharif por los musulmanes.

Los tres atacantes tuvieron un cómplice, que fue el que llevó las armas en una mochila y las dejó en la mezquita Al-Aqsa. El cómplice, también de origen árabe israelí, fue arrestado.

Dos de los atacantes salieron juntos de la mezquita mientras que el tercero salió solo con la bolsa llena de armas en la espalda. Los tres caminaron juntos por un callejón para cambiarse de ropa y regresar sin la bolsa, pero con las armas escondidas en sus cuerpos.

Los terroristas atacaron a los oficiales cuando salían del Monte del Templo y lograron huir a pesar de que otros policías trataron de perseguirlos. Los agentes abrieron fuego y dispararon a los terroristas hasta matarlos en la explanada de las inmediaciones del complejo religioso.

Ningún grupo se responsabilizó inmediatamente del ataque. Uno de los hombres armados, Mohamammed Hamed Jabreen, publicó una selfie, poco antes del ataque y frente a la Cúpula de la Roca, con el siguiente mensaje: “La sonrisa de mañana será más hermosa, si Dios quiere”.

Tensión en la Ciudad Vieja de Jerusalén (Reuters)

Tensión en la Ciudad Vieja de Jerusalén (Reuters)

Implicaciones

Los árabe-musulmanes utilizaron el recinto sagrado de la mezquita Al-Aqsa para preparar y organizar el ataque terrorista. Trataron de refugiarse en ese lugar después de matar a los policías y sabiendo que sería un incidente aún mayor si la policía entraba en el templo para intentar detenerlos. No veían ninguna restricción religiosa o moral para profanar ese espacio santo.

Se trataba de un ataque terrorista con consecuencias estratégicas:

– Provocar un incidente en la mezquita de Al-Aqsa con el fin de acabar con el frágil status quo e incitar al mundo árabe y musulmán a luchar contra Israel.

– Provocar tensiones entre la minoría árabe y el pueblo judío en Israel.

– Provocar tensiones entre los musulmanes árabes y las comunidades drusas en Israel.

Por razones de seguridad y por la posibilidad de que aparecieran otras armas, la Ciudad Vieja y el Monte del Templo fueron cerrados por la policía el pasado sábado 15 de julio. Fue la primera vez en 50 años que Israel limitaba el acceso en viernes, día santo del Islam. El 16 de julio de 2017, se volvió a abrir el complejo del Monte del Templo pero se instalaron detectores de metales para evitar que los visitantes introdujeran armas.

Los jefes del Waqf, que controlan y gestionan los edificios del lugar sagrado, incluida la Mezquita de Al-Aqsa y la Cúpula de la Roca, se opusieron a la instalación de detectores de metales y negaron la entrada al complejo a los palestinos. Hubo enfrentamientos entre los palestinos que acudieron a rezar a la mezquita y las fuerzas de seguridad israelíes, así que las oraciones multitudinarias se tuvieron que celebrar cerca.

Israel desplegó un amplio operativo de seguridad

Israel desplegó un amplio operativo de seguridad

El papel de la facción norteña del Movimiento Islámico en Israel

Umm al-Fahm, una gran ciudad árabe en el centro de Israel, está controlada políticamente por la facción norteña del Movimiento Islámico de Israel, considerada parte integral de la Hermandad Musulmana y del movimiento Hamas, encabezado por el jeque Raed Salah. Fue condenado en Israel por financiar a Hamas y por tener contacto con agentes de inteligencia iraníes. Cumplió una condena de dos años, entre 2003 y 2005. En 2010, cumplió otra sentencia de cinco meses por agredir a un agente de policía y dirigir una manifestación violenta. Raed Salah fue puesto en libertad en enero de 2017 tras estar nueve meses en prisión por incitar a la violencia.

Si bien el movimiento no se ha convertido en una organización terrorista de pleno derecho, sí que ha desempeñado un papel clave en el fomento de la violencia y estuvo detrás de los acontecimientos que condujeron al estallido de la segunda intifada.

En los años noventa, el Movimiento Islámico construyó, de forma ilegal, una enorme mezquita subterránea bajo Al-Aqsa (en los llamados Establos de Salomón). Esa edificación puso en peligro los cimientos del antiguo templo y destruyó todos los elementos arqueológicos históricos, cristianos y judíos del lugar. Desde entonces, esa organización está afirmando que Israel está tratando de destruir la mezquita Aqsa. Esa es la razón por la que la segunda intifada se llama Intifada de Aqsa.

El Movimiento Islámico incitó a los palestinos y a los árabes israelíes a la violencia. En octubre de 2000, como resultado, se produjeron varios enfrentamientos en la región de Wadi Ara, dentro de Israel. Los árabes israelíes plantaron cara a la policía y trece manifestantes murieron a tiros. En ese momento, el gobierno y la policía no sabían cómo lidiar con esa organización.

Israel prohibió la rama norte del Movimiento Islámico en noviembre de 2015. El gobierno explicó que el grupo había estado llevando a cabo una campaña de incitación engañosa con el mensaje de que “Al-Aqsa estaba en peligro” y culpando a Israel de dañar la mezquita Aqsa y violar el status quo de allí.

El jeque Salah culpó a Israel por el incidente del 14 de julio declarando que el gobierno del país “es responsable de todo el derramamiento de sangre” en el Monte del Templo, incluyendo la muerte de los pistoleros árabe-israelíes a los que llamó “mártires”.

Por el momento, la policía no ha dado a conocer si en la investigación de los tres terroristas han encontrado vínculos directos con el Movimiento Islámico de Israel.

Tensión en la Ciudad Vieja de Jerusalén (Reuters)

Tensión en la Ciudad Vieja de Jerusalén (Reuters)

Las reacciones árabes y palestinas

En un comunicado difundido después de una reunión de emergencia, el Alto Comité de Seguimiento de Ciudadanos Árabes de Israel calificó el ataque como “un acto individual de rechazo que no sirve al conflicto de las masas árabes para defender su presencia, sus derechos y sus lugares sagrados”. También señaló que la “ocupación” es responsable de cualquier derramamiento de sangre en la mezquita.

El presidente israelí, Reuven Rivlin, condenó a los líderes árabes israelíes por no pronunciarse en contra del ataque terrorista en el Monte del Templo y afirmaron que su silencio podría confirmar el encargo del tiroteo.

En un esfuerzo por calmar el ambiente, Mahmoud Abbas, presidente de la Autoridad Palestina, telefoneó al primer ministro de Israel Benjamin Netanyahu para condenar enérgicamente el ataque. También le pidió que reabriera el sitio sagrado. A su vez, Abbas pidió a Estados Unidos que “interviniera con urgencia” y obligara a Israel a retirar los detectores de metales.

Mahmoud Al-Batash, asesor de Mahmoud Abbas para asuntos religiosos y jefe de la Autoridad Palestina, manifestó en un sermón que ese tipo de situaciones amenazaban con encender una guerra religiosa y provocar una “explosión”. Reconoció que la mezquita Al-Aqsa debía estar abierta a los musulmanes y que la “ocupación” israelí era la razón principal de la inestabilidad y la falta de seguridad en Oriente Medio y en todo el mundo. Pero no condenó el ataque en sí. El movimiento Fatah expresó que la decisión israelí de cerrar el templo sagrado era peligroso e inaceptable.

Fatah, el movimiento de Mahmoud Abbas, retransmitió el famoso discurso del presidente de la Autoridad Palestina de 2014 en el que hacía un llamamiento a los ciudadanos de su territorio para defender Al-Aqsa “de cualquier manera”, incluso con actos de violencia y terrorismo. Fatah publicó fotografías de los terroristas asegurando que se trataban de “mártires”. La Autoridad Palestina pidió un “Día de Odio” y, al acercarse el fin de semana, pidió “ira por Al-Aqsa”.

Mahmoud Abbas (Reuters)

Mahmoud Abbas (Reuters)

El rey Abdallah de Jordania habló con el primer ministro israelí y condenó el ataque. Rechazó todas las formas de violencia en los lugares sagrados y pidió que se abriera el Monte del Templo. El ministro jordano de comunicaciones, Muhammad al Momani, reclamó al gobierno israelí que evitara tomar acciones que cambiaran la “situación histórica” y reabrieran las instalaciones a los fieles.

El parlamentario Atef Tarawneh se refirió a la “ocupación” de Israel en los lugares santos islámicos de Jerusalén junto a la “opresión” y la “tiranía”, al igual que hacían los “terroristas”. Una justificación más para la “resistencia continua” contra Israel.

Hamas emitió una serie de anuncios dando la bienvenida, elogiando el ataque y condenando a Israel por cerrar el Monte del Templo. Los acontecimientos fueron una buena oportunidad para la organización, que pudo fortalecer la incitación a continuar, intensificar la “intifada de Jerusalén” y provocar manifestaciones contra las políticas de Mahmoud Abbas en la Franja de Gaza. Ismail Haniyeh, jefe de la oficina política de Hamas, afirmó que Israel estaba tratando de ganar el control de la mezquita de Al-Aqsa y elogió a los “combatientes de la yihad en Jerusalén” por la lucha contra la ocupación y a los shaheeds que habían muerto durante el ataque.

El gobierno egipcio advirtió de las consecuencias de impedir las oraciones. Los miembros del parlamento egipcio dijeron, además, que la decisión de cerrar el Monte del Templo era un “acto de terrorismo”.

La conducta saudita es de sumo interés ya que Arabia Saudita custodia dos de las mezquitas sagradas, La Meca y Medina. La decisión de reabrir el templo a los fieles se produjo después de que el rey saudí Salman interviniera personalmente en el asunto e instando a Israel a que, a través de la Casa Blanca, terminara con la clausura del Monte del Templo.

Arabia Saudita sabe algo acerca de los musulmanes radicales que atacan los lugares sagrados islámicos. Hace unas semanas, el 23 de junio, la policía saudita frustró un ataque terrorista planificado contra la Gran Mezquita de La Meca, donde los musulmanes de todo el mundo se concentran para el final del mes sagrado del Ramadán. Seis visitantes extranjeros y cinco miembros de las fuerzas de seguridad de Arabia Saudí resultaron heridos tras el derrumbe de un edificio de tres pisos. Un atacante suicida se había parapetado para inmolarse minutos después.

En abril de 2016, al final del Ramadán, tres atacantes suicidas y dos miembros de las fuerzas de seguridad murieron en un ataque sin precedentes contra la mezquita y la tumba del profeta Mahoma en Medina, el segundo lugar más sagrado del Islam. Las autoridades detuvieron a 46 miembros de una célula responsable del ataque. Los sospechosos arrestados fueron 32 saudíes y 14 de diferentes nacionalidades árabes y extranjeras.

El secretario general de la Liga Árabe, Ahmed Aboud Gheit, dijo en un comunicado que si Israel seguía “prohibiendo el rezo a los palestinos” solo “encendería el extremismo y aumentaría la tensión” en la región, pero no mencionó las causas del cierre temporal.

El secretario de prensa del presidente de Estados Unidos condenó el ataque que “tuvo lugar en la zona cero del conflicto palestino-israelí”. “No debe haber tolerancia cero para el terrorismo. Es incompatible con lograr la paz y debemos condenarla, derrotarla y erradicarla de la manera más fuerte”. El secretario de prensa de la Casa Blanca Sean Spicer dijo: “El ataque obligó al gobierno de Israel a cerrar temporalmente el Monte del Templo/Al-Haram Al-Sharif para llevar a cabo su investigación. Israel ha asegurado al mundo que no tiene ninguna intención de alterar la situación de este lugar sagrado, una decisión que Estados Unidos aplaude y da la bienvenida”.

La ONU y la UE también condenaron el ataque. “No puede haber justificación para tal crimen o cualquier acto de terror. La UE ofrece sus condolencias a las familias de las víctimas de los disparos”.

Benjamin Netanyahu (Getty)

Benjamin Netanyahu (Getty)

La reacción de Israel

La decisión táctica israelí de instalar detectores de metales en las puertas del Monte del Templo, por razones de seguridad obvias, fueron tomadas apresuradamente por el primer ministro Netanyahu, mientras estaba en una importante visita diplomática al extranjero y siguiendo el consejo de la policía israelí y su ministro de seguridad nacional Gilad Erdan. Se podían poner los primeros días después del ataque pero el servicio de seguridad, la inteligencia del ejército y los oficiales de defensa se opusieron a ello.

No solo se evaluó el hecho de posibles actos de violencia durante las oraciones de los viernes, pero era difícil controlar esa situación mientras una masa de más de 100,000 personas estaban presionando en las puertas del templo para entrar a orar.

En la reunión de gabinete del jueves por la noche, finalmente se decidió dejar los detectores en el lugar.

Los acontecimientos del viernes 21 de julio

Los líderes israelíes han dicho que los detectores de metales se utilizan en lugares sagrados musulmanes de todo el mundo, incluso en Medina y La Meca. Pero los palestinos consideran que “La Meca es completamente diferente” porque Arabia Saudita protege a los musulmanes mientras que la seguridad del Monte del Templo pretende “controlar” y cambiar el status quo de ese lugar.

Líderes musulmanes palestinos y políticos árabe-israelíes habían instado a los fieles a no entrar en el sitio del Monte del Templo hasta que Israel no hubiera eliminado los detectores de metales. Consideraban que esas medidas eran una invasión de los derechos musulmanes.

Los enfrentamientos generalizados entre los lanzadores de piedras palestinos y las tropas israelíes estallaron después de las oraciones del mediodía del viernes en Jerusalén y Cisjordania, al tiempo que miles de personas realizaban sus oraciones en la calle en vez del santuario. Tres palestinos murieron y varias docenas resultaron heridos por disparos, balas de goma y palizas.

Ese viernes, bajo la presión de su propio movimiento Fatah y de los palestinos, Mahmoud Abbas anunció que su gobierno “congelaría el contacto en todos los niveles” con Israel hasta que los detectores de metal recién instalados fueran retirados de la entrada de la mezquita Al-Aqsa.

Israel aseguró que los detectores de metales también se utilizan en lugares sagrados como Medina y la Meca

Israel aseguró que los detectores de metales también se utilizan en lugares sagrados como Medina y la Meca

Más tarde, en la noche, tres israelíes murieron y uno resultó gravemente herido por apuñalamiento en un ataque en la ciudad Cisjordania de Halamish, cuando un palestino entró en una casa privada. Hamas emitió una declaración de apoyo al ataque y pidió una “reacción necesaria” a los nuevos procedimientos de seguridad israelíes en el Monte del Templo. En un tweet, dijeron que esa medida era “heroica”.

El principal clérigo musulmán de Jerusalén dijo a los fieles que espera “muchas pruebas de voluntades” por parte de Israel.

Tras la continua incitación de la Autoridad Palestina, Hamas, de los líderes musulmanes árabe israelíes y el número de muertes de ambos bandos, que cada vez va creciendo, parece que las manifestaciones masivas violentas, la tensión y las amenazas a gran escala seguirán durante un tiempo. Incluso si los detectores de metal son retirados del Monte del Templo.

Hamas y los miembros más radicales de la comunidad árabe en Israel tratarán de aprovechar el “impulso” e intentarán otros ataques e incidentes terroristas para agraviar la situación y provocar una “tercera intifada violenta”.

Antisemitismo en el Monte del Templo

El periodista árabe Fred Marún denuncia que las protestas que están teniendo lugar en el Monte del Templo de Jerusalén por la instalación de unos detectores de metales tras el asesinato de dos policías israelíes a manos de tres terroristas palestinos tienen como motor fundamental elantisemitismo y la israelofobia.

Los detectores de metal se emplean en numerosos lugares del mundo, empezando por los aeropuertos, por supuesto, pero también en centros musulmanes de oración. Así que, ¿a qué viene tanto alboroto con el de la mezquita de Al Aqsa, en Jerusalén?

(…)

La auténtica pero inconfesa objeción árabe (…) es que los ha impuesto Israel, el Estado judío. El hecho de que haya miembros de las fuerzas de seguridad israelíes que no son judíos no cambia la ecuación porque los consideran traidores y lacayos de los judíos.

(…)

Desgraciadamente, la mayoría de los árabes siguen viendo a Israel como el enemigo ‘yahudi’ que ha de ser derrotado a toda costa. Así pues, cuando Israel retrocede en una medida racional y razonable, estamos ante un acto de apaciguamiento de antisemitas. Apaciguamiento ante gente que te odia más allá de lo razonable y con la que el sentido común no funciona.

Eyal Ziser, de la Universidad de Tel Aviv, afirma que el presidente de la Autoridad Palestina está completamente desbordado y, por tanto, no está en disposición de resolver la crisis del Monte del Templo, por lo que insta a Israel a tomar las riendas, quizá de la mano de algún país árabe importante.

El liderazgo de Abás es insignificante. No es un hombre de declaraciones o acciones dramáticas. Lo cual supone una bendición y una maldición. No es un hombre de violencia o fanatismo, pero tampoco parece la persona capaz de llevar a los palestinos a un valeroso acuerdo de paz. Lo único que quiere es volver a casa sano y salvo.

El significado práctico de esto es que Israel tendrá que resolver la crisis presente por sí solo; o quizá con la ayuda de países árabes del vecindario, empezando por Jordania y Arabia Saudí. Abás no se opondrá al compromiso que se alcance, e incluso tratará de capitalizarlo mientras sigue manteniendo a raya a aquellos de sus adversarios que quieren moverle la silla.

Así de contundente se muestra el escritor Jack Engelhard, indignado por la matanza antisemita de Halamish, en la que un terrorista palestino asesinó a tres personas de la misma familia en la referida localidad samaritana.

Tienen que comprender que cualquier forma de ‘rabia’ tendrá un alto precio. Paso número uno: ilegalizar la Autoridad Palestina. Declararla organización terrorista por su flagrante, letal incitación [al terrorismo]. (La judeofobia que imparten en sus escuelas es prueba suficiente). Paso número dos: deportar a Mahmud Abás y a su banda de matones. Mandarlos a Jordania. A ver si el rey Abdalá tiene mejor suerte de la que tuvo su padre con Arafat y sus secuaces (…)

No debería ser misión de Israel domesticar a esos salvajes.

Al mismo tiempo, hay que (…) deportar [a los habitantes de la] localidad natal del asesino. ¿Suena fuerte? Debería ver usted la escena del crimen.

Fuente: Revista El Medio