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¿Escuchan alguna vez a los palestinos los defensores de los palestinos?

Por Mitchell Bard 

Si prestan atención a los defensores y simpatizantes de los palestinos que viven fuera de Oriente Medio, podrían pensar que lo que interesa sobre todo a los palestinos de la Margen Occidental y la Franja de Gaza son los asentamientos, los boicots, la “ocupación”, atacar a Israel y alcanzar una solución de dos Estados. Habría que preguntarse si estos activistas hablan alguna vez con los palestinos que viven en los territorios, porque cuando los encuestadores les preguntan se ve claramente que sus opiniones son bien distintas.

El Palestinian Center for Policy and Survey Research (PSR) hizo su encuesta más reciente este mes, y encontró que “a una abrumadora mayoría de la opinión pública palestina le preocupa el futuro de las libertades en Palestina”. Tanto Mahmud Abás en la Margen Occidental como Hamásen Gaza niegan a los palestinos sus derechos civiles básicos: libertad de expresión, libertad de culto, libertad de prensa y libertad de reunión. Los derechos de la mujer son prácticamente inexistentes, y hay tolerancia cero hacia los palestinos LGBTQ.

Como ya he escrito, quienes dicen estar profundamente preocupados por el bienestar de los palestinos jamás se alzan en defensa de los derechos de los palestinos cuando son vulnerados por la Autoridad Palestina (AP) ni critican el régimen autoritario de Abás. ¿Cuándo fue la última vez que el American-Arab Anti-Discrimination Committee, el Arab American Institute, Students for Justice in Palestine, Jewish Voice for Peace, CAIR o cualquier otra organización propalestina condenó los abusos? Sólo les sale la voz si encuentran alguna forma de culpar a los judíos, porque prefieren hacer propaganda contra Israel antes que ayudar a los palestinos.

Mientras que sus defensores en el extranjero disfrutan de libertad para expresarse –pero no lo hacen–, en los territorios los periodistas y activistas palestinos son sistemáticamente detenidos. Más del 80% de los encuestados dijo que la AP no tiene derecho a detener a activistas como Isa Amro, detenido y –según se ha reportado– golpeado por criticar que la AP haya arrestado al periodista palestino Aymán al Qawasami. Sin embargo, la mayoría de los palestinos admite que tiene miedo a criticar a la AP.

Preguntada por cuál considera que es el problema más grave al que se enfrenta su sociedad, la opinión pública palestina cita la pobreza y el paro y el alcance de la corrupción en las instituciones  como sus dos primeras preocupaciones. Sólo el 23% se decantó por la persistencia de la ocupación y la actividad en los asentamientos. ¿Cuándo fue la última vez que oyó a un activista propalestino hablar de pobreza y corrupción?

A pesar de que Abás amenaza periódicamente con disolver la AP en respuesta a las acciones israelíes, como si esto supusiese algún tipo de castigo para Israel, el 50% de los palestinos desean que lo haga porque consideran a la AP “una carga para el pueblo palestino”. Nada menos que un 67% de la opinión pública quiere que Abás dimita (el 80% entre los gazatíes), y el 65% no está satisfecho con su desempeño como presidente.

Oímos mucho hablar a los detractores de Israel del bloqueo de Gaza, precipitado por los ataques terroristas de Hamás, pero los gazatíes están cada vez más molestos con Abás. Según la encuesta, “los gazatíes están tomando distancias insólitas respecto a Fatah y los líderes palestinos”, por las sanciones que Abás impuso a la Franja en un intento de presionar a su población para que se pusiera en contra de Hamás.

Dado el estado en que se encuentra la AP, no sorprende que el 43% de los gazatíes y el 22% de los palestinos en la Margen Occidental digan que quieren emigrar a otros lugares. Nótese, también, que jamás se escucha a los palestinos o a sus defensores pedir a la gente que se vaya a vivir a los territorios de la AP para construir el Estado o luchar por la independencia; este es uno de los muchos contrastes con el compromiso del pueblo judío con su patria.

Los defensores de los palestinos que tienden a ser hostiles a las conversaciones de paz y lasolución de los dos Estados están más en sintonía con la población palestina en los territorios. Casi tres cuartas partes de la opinión pública palestina no cree que la Administración Trump se tome en serio la consecución de un acuerdo de paz, y el 55% está en contra de aceptar una invitación de la Administración a reanudar las negociaciones con Israel. Una exigua mayoría (52 a 47%) apoya la solución de los dos Estados; el 31% está a favor de un solo Estado.

Una novedad positiva en la encuesta es el aumento del apoyo a la resistencia no violenta (aún sólo un 26%), que los encuestadores atribuyen a que se consiguió obligar a Israel a retirar los detectores de metal en el acceso al Monte del Templo. Sin embargo, la encuesta también reveló que el apoyo a la violencia había aumentado, y que el 35% de la opinión pública cree que la violencia es el medio más eficaz para lograr la independencia. Más ominosamente, el 45% está a favor de una vuelta a la intifada armada a falta de negociaciones de paz.

Un resultado interesante es que los palestinos parecen haber desarrollado una visión más realista de la importancia de su causa para el mundo árabe. Aunque algunos defensores propalestinos (y arabistas) perpetúan el mito de que la cuestión palestina es fundamental para la estabilidad de Oriente Medio, el 77% de los palestinos cree que “el mundo árabe está demasiado preocupado por sus propios asuntos, los conflictos internos, el conflicto con Irán, y que Palestina ya no es la principal cuestión o causa para los árabes”.

A veces se acusa a los defensores de Israel de apoyar ciegamente al Gobierno israelí, cuando en realidad no faltan las críticas israelíes a los líderes y las políticas del Estado judío. No se puede decir lo mismo de nuestros amigos propalestinos.

La indignación y la moral selectivas los defensores de los palestinos queda patente en su silencio ante el maltrato que reciben los palestinos de sus propios líderes. Esta obsesión hipócrita con los pecados reales e imaginados de Israel subraya su falta de sinceridad, y revela que a la mayoría les importa menos el bienestar de los palestinos que la demonización, si no la destrucción, de Israel.

© Versión original (en inglés): The Algemeiner
© Versión en español: Revista El Medio

La Interpol aprueba el ingreso de la Autoridad Palestina como país miembro

La Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol) aprobó el ingreso de la Autoridad Palestina en el organismo con un apoyo “arrollador” de los países miembros, informaron fuentes de la delegación palestina.
La votación, que se realizó durante la 86ª Asamblea General que la agencia internacional lleva a cabo estos días en Pekín, contó con el apoyo de 75 países miembros.

Por su parte, 34 países se abstuvieron y otros 24 votaron en contra, entre ellos Israel y Estados Unidos, que se opusieron desde un primer momento al ingreso de la Autoridad Palestina, que otorga a sus agentes el mismo reconocimiento en la organización que el de la policía israelí.

El último intento para frenar su ingreso ocurrió ayer, cuando EEUU presentó una moción para paralizar el proceso de admisión, que finalmente no fue aprobada por el resto de países miembros.
La Autoridad Palestina ya intentó ingresar en la Interpol durante la pasada Asamblea General de Bali (Indonesia), cuando la votación sobre su admisión fue suspendida.

La Autoridad Palestina, que en 2012 logró ser admitida como “estado observador” en la ONU, esperaba entrar a formar parte de la Interpol en el marco de su estrategia de obtener reconocimiento internacional por encima del proceso de paz con Israel.
También fue admitida como miembro por la Unesco en 2011 y la Corte Penal Internacional en 2015.

La Asamblea General de la Interpol también aprobó la incorporación de las Islas Salomón, mientras que Kosovo, que también había solicitado su ingreso, retiró su candidatura ayer por falta de apoyos. 

Aurora

Los judíos y los árabes no deben darse mutuamente por perdidos

Por Yaniv Sagee 

Los recientes sucesos en el Monte del Templo y otros lugares han provocado enormes tensiones entre los judíos y los árabes de Israel. No es de extrañar, y lo más fácil es que los judíos y los palestinos dejen de confiar los unos en los otros. Por desgracia, también es la opción más peligrosa para los que vivimos aquí. Si siguiésemos ciegamente las voces del miedo y el odio procedentes de las dos nacionalidades que comparten esta tierra, nuestras vidas se convertirían en un infierno. Sería la pesadilla social hecha realidad.

Los que provocan el conflicto diciendo a los judíos que los árabes son nuestros enemigos, que nos desean lo peor y aprovechan cualquier oportunidad para hacernos daño, no conocen la realidad. Incitan y mienten. La realidad es que el 85% de los ciudadanos árabes de Israel aspiran a ser israelíes en una sociedad compartida e igualitaria con la mayoría judía.

Los que incitan a los árabes diciéndoles que los judíos son unos racistas privilegiados que quieren la segregación y seguir con la discriminación contra la minoría árabe también están mintiendo. La realidad es que la inmensa mayoría de los judíos de Israel quieren la democracia, y que Israel sea un país que dé el mismo valor a todas las vidas humanas.

La división entre israelíes y palestinos se alimenta del miedo al otro, y no del deseo de preservar privilegios y conceptos racistas. Es verdad que hay judíos que son así, pero son una parte residual de la extrema derecha y no corresponden al núcleo de la sociedad judía. El interés común de la inmensa mayoría de los ciudadanos de Israel es una vida compartida, que es lo único que puede lograr la seguridad que ansía la sociedad judía y la igualdad que ansía la sociedad árabe. Los que se someten a esos sentimientos de miedo y odio están actuando contra los intereses y la verdadera voluntad de la abrumadora mayoría de los ciudadanos israelíes.

Tras los últimos acontecimientos, algunos judíos y árabes me han preguntado cómo podrían actuar ambas partes en estos momentos de enormes tensiones de seguridad, miedo y odio mutuo.

En el corto plazo, hay que hacer dos cosas.

La primera es aislar a los extremistas de las dos sociedades –la judía y la árabe– y no permitirles usar el miedo para promover su proyecto de odio. La segunda es justamente aumentar la fricción entre las dos nacionalidades: mediante encuentros y discursos, actos públicos conjuntos, el deporte, la cultura y el ocio en espacios públicos como centros comerciales y parques; donde podamos seguir demostrándonos mutuamente nuestra capacidad para vivir en una sociedad común y manejar nuestras diferencias.  

En el largo plazo, tenemos que cambiar nuestra forma de actuar como país, a través de la educación para la coexistencia, la participación de la minoría en el aparato de gobierno, la asignación equitativa de la tierra y los recursos, el aprendizaje de la lengua nacional del otro y la creación de redes comunales y asociativas.

Normalmente empiezo las reuniones con judíos y árabes con una famosa cita de Albert Einstein: “Abre los ojos, abre tu corazón y las manos, y evita el veneno que tus antepasados sorbieron de la Historia con tanta avidez. Entonces toda la tierra será tu patria, y todo tu trabajo y tu esfuerzo se extenderán”. Esto me parece mejor idea que todos los detectores de metal del mundo.

© Versión original (en inglés): The Algemeiner
© Versión en español: Revista El Medio

Trump dice: “Creo que tenemos una buena oportunidad, quizás la mejor oportunidad para lograr la paz entre los israelíes y palestinos”

El presidente Donald Trump  está persiguiendo el “trato más duro de todos” – la paz en Oriente Medio – y dice que está derramando su corazón y su alma en la obtención de éllo.

“Es un tema complejo, siempre ha sido considerado el más difícil de todos, la paz entre Israel y los palestinos, el más duro de todos, pero creo que tenemos una muy, muy buena oportunidad, y ciertamente voy a dedicar todo, dentro de mi corazón y dentro de mi alma para conseguir que ese trato quede hecho “, le dijo a Mahmoud Abbas de Palestina .

Trump dijo a Abbas cuando se sentaron el miércoles para otra ronda de discusiones que cree que la paz se puede lograr en toda la región.

“Creo que tenemos un buen tiro, quizás el mejor disparo de todos los tiempos”, evaluó Trump.

El presidente Donald Trump dice que está dando las conversaciones de paz en Oriente Medio.  "Siempre ha sido considerado el más difícil de todos ... pero creo que tenemos una oportunidad muy, muy buena", dijo el miércoles a Mahmoud Abbas de Palestina
 

El presidente Donald Trump dice que está acelerando las conversaciones de paz en Oriente Medio. “Siempre ha sido considerado el más difícil de todos … pero creo que tenemos una oportunidad muy, muy buena”, dijo el miércoles a Mahmoud Abbas de Palestina

El presidente de Estados Unidos dijo el lunes que cree que su administración será la que finalmente facilitará la paz entre Israel, Palestina y sus vecinos. 

Al comienzo de una reunión bilateral con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, el lunes por la tarde, al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Trump dijo que “le está dando una oportunidad absoluta”.

-Pienso que hay muchas posibilidades de que eso suceda -puntualizó Trump.

Netanyahu afirmó que discutirían “la manera en que podemos aprovechar la oportunidad para la paz”, no sólo entre Israel  y Palestina, sino entre Israel y las naciones árabes de la región.

Después de la reunión, Brian Hook, un funcionario del Departamento de Estado, dijo a periodistas en las Naciones Unidas que Trump ‘está profundamente comprometido a lograr un acuerdo de paz entre israelíes y palestinos’.

“Él y su equipo han continuado las deliberaciones con los líderes de ambas partes sobre las posibles medidas para llegar a un acuerdo de paz global. Su equipo recientemente mantuvo múltiples reuniones con líderes en la región, y obviamente hay mucho trabajo por hacer, pero las discusiones siguen siendo serias y constructivas “, dijo Hook.

Abbas dijo el miércoles que las repetidas reuniones de Trump con él son la prueba de que está comprometido a facilitar un trato.

“Esto atestigua la seriedad de Su Excelencia, Señor Presidente, para lograr el acuerdo del siglo en el Medio Oriente durante este año o en los próximos meses, si Dios quiere”, dijo Abbas a través de un intérprete.

“Y estamos muy seguros de que usted, señor Presidente, está decidido a alcanzar la paz real en el Oriente Medio. Y esto nos da la seguridad y la confianza de que estamos al borde de una paz real entre los palestinos y los israelíes “, agregó Abbas.

Trump dijo el lunes que cree que hay una "buena oportunidad" para que su gobierno pueda facilitar un acuerdo de paz en el Medio Oriente
 

Trump dijo el lunes que cree que hay una “buena oportunidad” para que su gobierno pueda facilitar un acuerdo de paz en el Medio Oriente

Trump hizo la declaración durante una reunión bilateral con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas
 

Trump hizo la declaración durante una reunión bilateral con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas

El presidente palestino Mahmoud Abbas dijo el miércoles que las repetidas reuniones de Trump con él son la prueba de que está comprometido a facilitar un acuerdo
 

El presidente palestino Mahmoud Abbas dijo el miércoles que las repetidas reuniones de Trump con él son la prueba de que está comprometido a facilitar un acuerdo

Representantes de la Casa Blanca se han reunido con él más de 20 veces desde que Trump asumió el cargo para discutir un acuerdo, reveló Abbas.

“Y estoy muy agradecido por estos esfuerzos, y ustedes encontrarán la mayor seriedad de nuestra parte para lograr la paz, porque la paz sirve a nuestros intereses y los intereses del pueblo israelí”, dijo. (No se por qué no te creo)

Abbas señaló que el año nuevo islámico comienza en los talones de Rosh Hashaná esta semana.

“Esta es una coincidencia muy dulce y podemos celebrar el año nuevo juntos en un período de 24 horas, y si esto es una indicación a cualquier cosa significa que podemos coexistir pacíficamente juntos”, determinó.

Trump le dijo que era “un sentimiento muy grande”.

“Y tengo que decir, desde que soy un niño, he estado escuchando sobre la paz en el Medio Oriente”, dijo el ex magnate inmobiliario. Y durante tantos años he estado escuchando acerca de la paz entre Israel y los palestinos. 

“Y estamos en una coyuntura muy importante – hay un pequeño período de tiempo – y vamos a ver qué podemos hacer. No puede haber promesas, obviamente. Tantas personas han hablado de ello, y nunca ha sucedido nada “, admitió.

 Pero estamos peleando muy duro. Estamos tratando muy duro. Nos estamos llevando bien juntos. Veremos si podemos hacerlo. Y si lo hacemos, sería un gran y gran legado para todos, para todos “. 

Trump dijo el lunes, durante su reunión con Netanyahu, ‘Estamos trabajando en una posibilidad absoluta. Creo que hay una buena posibilidad de que eso pueda suceder. La mayoría de la gente diría que no hay ninguna posibilidad. En realidad creo que con la capacidad de Bibi y la franqueza del otro lado, realmente creo que tenemos una oportunidad.

“Creo que a Israel le gustaría verlo, y creo que a los palestinos les gustaría verlo. Y puedo decirles que la Administración Trump querría verlo “, dijo.

Un multimillonario que fue una vez un importante empresario internacional, Trump dijo que las partes en un acuerdo prospectivo están “trabajando muy duro” en un acuerdo.

‘Veremos que pasa. Históricamente la gente dice que no puede suceder. Yo digo que puede suceder “, dijo.

Trump ha estado enviando a su yerno, Jared Kushner, y un enviado, Jason Greenblatt, a Oriente Medio durante meses en busca de un acuerdo. Kushner y Netanyahu tienen una relación de larga data, al igual que Trump y el político israelí.

Como Netanyahu, Kushner y su familia son judíos. Ivanka, la hija mayor del presidente, se convirtió a la religión cuando se casó con él. Tanto Jared como Ivanka son asesores principales en la Casa Blanca del presidente. 

Netanyahu ha estado por visitar a Trump una vez en la Casa Blanca en Washington DC, Trump hizo una parada en Israel en mayo durante su primer viaje al extranjero.

En declaraciones a Trump el lunes en su reunión durante la convocatoria anual de los estados miembros de las Naciones Unidas, Netanyahu dijo: “La alianza entre Estados Unidos e Israel nunca ha sido más fuerte, nunca ha sido más profunda. Puedo decir esto de manera que la gente lo ve y en formas que no lo ven.

Trump se reunió hoy con Abbas durante una pausa de las actividades de la ONU en Nueva York.

Durante su última reunión, en Belén, cuando Trump hizo su swing en Medio Oriente, el presidente de Estados Unidos dijo que estaba “comprometido a tratar de lograr un acuerdo de paz entre israelíes y palestinos”.

“Tengo la intención de hacer todo lo posible para ayudarles a lograr ese objetivo”, dijo en ese momento.

Trump le dijo a Abbas a principios de mes, durante las observaciones de lado a lado en la sala Roosevelt de la Casa Blanca, que le gustaría ser mediador o árbitro de un acuerdo.

“Pero cualquier acuerdo no puede ser impuesto por los Estados Unidos, o por cualquier otra nación”, dijo. “Los palestinos y los israelíes deben trabajar juntos para llegar a un acuerdo que permita a ambos pueblos vivir y prosperar en paz”.

Ofreciendo sus servicios como facilitador, Trump afirmó: “Vamos a hacer esto”.

La paz entre los territorios rivales no fue el único tema en la agenda durante las reuniones de Trump esta semana con los líderes de Oriente Medio. También discutieron el acuerdo nuclear que la administración anterior firmó con Irán.

“Espero discutir con ustedes cómo podemos tratar juntos lo que usted llama con razón es el terrible acuerdo nuclear con Irán y cómo revertir la creciente agresión de Irán en la región, especialmente en Siria”, dijo Netanyahu a Trump a principios de semana.

El presidente iraní, Hassan Rouhani, dijo a CNN el lunes que Estados Unidos pagará un ‘alto costo’ si Estados Unidos rompe el trato, como él ha dicho repetidamente que le gustaría.

Rouhani dijo a CNN en Nueva York: “Salir de ese acuerdo tendría un alto costo para los Estados Unidos de América, y no creo que los estadounidenses estén dispuestos a pagar un costo tan alto por algo que les será inútil”.

Trump se mostró tímido cuando los reporteros le preguntaron al respecto cuando fueron arrancados de su charla con Netanyahu después de los comentarios de apertura de los líderes.

Pronto lo verás. lo Verás muy pronto -dijo Trump.

Para el miércoles, Trump estaba diciendo que había decidido un curso de acción. 

Tres veces le dijo a los periodistas en la sala hoy para la primera parte de su reunión con Abbas: “He decidido”.

Lo que él decidió, sin embargo, no lo diría. ‘Yo se los haré saber. Se los haré saber “, dijo a la prensa. 

Fuente: Daily Mail Online

Levantemos la bandera palestina

Bandera palestina

Por Leandro Fleischer 

Ha concluido la histórica visita a la Argentina del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. Como era de esperarse, diversas agrupaciones de izquierda salieron a manifestarse en su contra, y no podían faltar las banderas palestinas. Pero ¿a qué exactamente se están oponiendo, y qué están defendiendo al hacerlo?

¿Quieren levantar la bandera palestina? Yo la levanto con ustedes. Pidamos que ambos Gobiernos palestinos dejen de aterrorizar a su pueblo. Exijamos que los gays puedan vivir allí en libertad como lo hacen los que residen en los territorios del “enemigo sionista”, donde los homosexuales viven sin miedo e incluso participan en una de las marchas del Orgullo más importantes del planeta.

Vamos, agitemos esa bandera palestina bien arriba para que el BDS (Boicot, Desinversiones, Sanciones), un movimiento más preocupado por los boicots que por la paz, cese en su intención de cerrar empresas del Estado judío donde trabajan israelíes y palestinos, para que estos últimos puedan darles vidas dignas a sus familias sin la necesidad de inmolarse a fin de recibir dinero de Fatah o Hamás.

Sí, elevemos las banderas palestinas, que se vean. Hagamos oír nuestras voces para que los palestinos puedan opinar libremente sin ser tachados de “colaboradores del enemigo sionista”ni ser encarcelados o asesinados por sus líderes por opinar diferente.

¡Dale! Dame una bandera palestina, que la voy a hacer flamear sin cesar. Reclamemos que se deje de adoctrinar a los niños en el odio contra los “infieles”, para que el sueño de esos chicos sea estudiar o trabajar, no morir matando a otros para acceder a ese paraíso al que ningún dirigente palestino de ninguno de los dos bandos (que se odian entre sí) está dispuesto a ir.

Vení, vayamos juntos y alcemos la bandera palestina para que las calles y los parques ya no lleven nombres de terroristas suicidas, que estos no sean los ejemplos de los niños palestinos.

Envolveme en esa bandera palestina para que se deje de destruir y se empiece a construir. Para que de ahora en más se aspire a que haya premios Nobel (los serios, no los de la paz) y no más yihadistas.

Sostengamos esa bandera palestina y repudiemos a aquellos que no ocultan su interés en arrojar a los judíos al mar. Fomentemos esa convivencia que tanto nos gusta. No nos detengamos hasta que haya, como en Israel, gente de todas las etnias, religiones y culturas en todos los ámbitos de la sociedad palestina.

Es hora de querer una Palestina libre en serio; libre de terrorismo, libre de la opresión de su propio liderazgo, libre de gente que usa a los palestinos para promover sus oscuros intereses políticos. Levantemos la bandera de una Palestina libre y próspera para que los palestinos ya no sean víctimas eternas y puedan tomar las riendas de su propio destino y hacerse responsables de sus actos.

Si realmente quieren ser libres, tienen que librarse de la opresión interna. Yo apoyaré esa causa palestina, la única por la que vale la pena luchar.

Fuente: Revista El Medio

Palestinos: cuando los atentados suicidas están mal

 

Hamas es famoso por sus ataques suicidas y elogia a los perpetradores como “héroes” y “mártires”. Foto: Los miembros palestinos enmascarados de Hamas se visten como terroristas suicidas durante un mitin anti-Israel el 4 de junio de 2004 en el campo de refugiados de Rafah en la Franja de Gaza. (Foto de Ahmad Khateib / Getty Images)

Por Jaled Abu Toameh 

El movimiento islamista palestino Hamás ha recibido por fin una dosis de su propia medicina en forma de atentado suicida.

A lo largo de las dos últimas décadas, Hamás ha sido responsable de decenas de atentados suicidas, que han lisiado o matado a cientos de israelíes, en particular durante la Segunda Intifada, entre 2000 y 2006. Hamás es conocido por sus ataques suicidas y ensalza a sus perpetradores como “héroes” y “mártires”.

Para Hamás, los ataques suicidas son un noble empeño cuando los llevan a cabo sus miembros y las víctimas son judías. Sus líderes y portavoces no dejan de defenderlos como una “herramienta legítima de resistencia” contra Israel.

Sin embargo, se le podría haber quitado el gusto por este tipo de ataques.

El 17 de agosto, Nidal al Yafari, miembro del ala militar de Hamás, las Brigadas de Izedín al Kasam, murió cuando un terrorista suicida se hizo saltar por los aires junto a la frontera entre la Franja de Gaza y Egipto. El atacante suicida fue identificado como Mustafá Kalab, miembro de un grupo yihadista asociado a la organización terrorista Estado Islámico (ISIS).

Según Hamás, Kalab detonó el cinturón de explosivos que portaba cuando él y otro yihadistatrataban de cruzar a Egipto. El funcionario de Hamás asesinado, Al Yafari, formaba parte de una patrulla de vigilancia fronteriza que interceptó a los yihadistas e intentó impedirles la infiltración en el país vecino.

Es la primera vez que un terrorista suicida atenta contra miembros de Hamás.

Eyad al Bazm, portavoz de Hamás, dijo que el incidente se produjo a primeras horas del 17 de agosto, cuando una unidad de su organización detectó a dos sospechosos que trataban de cruzar la frontera hacia la Península del Sinaí. Cuando los soldados de Hamás se aproximaron a ellos, Kalab detonó el cinturón de explosivos que portaba, matando a Al Yafari.

Ahora que lo han sufrido ellos, ven las cosas de distinta manera. El movimiento islamista, que no está acostumbrado a ser objetivo de terroristas suicidas, ha utilizado una retórica muy contundente para condenar el ataque y a sus responsables. Se trata de la misma Hamás que suele aplaudir y glorificar los atentados suicidas y otros ataques terroristas contra Israel.

Fawzi Barhum, portavoz de Hamás, tachó de “forajido” al terrorista suicida y afirmó que su movimiento emplearía gran fuerza y firmeza contra “aquellos que se desvíen de los valores y tradiciones del pueblo palestino”. Otros líderes de Hamás describieron al terrorista suicida como “ideológicamente desviado”.

Curiosamente, varias facciones palestinas que habitualmente aplauden los ataques mediante apuñalamientos y atropellos (así como los suicidas) consideran que el del 17 de agosto fue un“cobarde ataque terrorista”.

El ISIS ha reivindicado el atentado suicida que mató al oficial de Hamás. Pero eso no ha impedido a la maquinaria palestina de manipulación señalar a Israel, sin tener la menor prueba.Esa falsa acusación es un ejemplo excelente del modus operandi palestino: desviar a cualquier precio la atención de una verdad perturbadora.

En este caso, Hamás está desviando la atención del hecho de que los yihadistas del ISIS llevan mucho tiempo operando en Gaza.

En realidad, muchos yihadistas del ISIS son antiguos miembros de Hamás y la Yihad Islámica Palestina. El surgimiento en Gaza de organizaciones inspiradas en el ISIS lleva tiempo siendo unsecreto a voces. Esta es la incómoda verdad que Hamás se ha esforzado mucho en ocultar estos últimos años.

Lógicamente, la presencia de miembros y grupos del ISIS en la Franja es muy desasosegante para Hamás, sobre todo por su continuo empeño en ganarse la legitimidad y el reconocimiento de la comunidad internacional. En los últimos meses, Hamás ha estado intentando proyectarse como un movimiento moderado que acepta la solución de dos Estados. Para respaldar sus declaraciones, Hamás publicó hace poco un “documento de medidas políticas” en el que dice que podría estar preparada para aceptar un Estado palestino a lo largo de las líneas anteriores a 1967. Lo que se abstiene de decir, sin embargo, es que tal aceptación no incluiría en modo alguno la aceptación del derecho de Israel a existir.

Dicho de otra forma: Hamás está diciendo que usará un futuro Estado palestino en la Margen Occidental, Gaza y la zona oriental de Jerusalén como plataforma de lanzamiento para ladestrucción de Israel.

Aferrados obstinadamente a un anhelo imaginario, algunos analistas políticos han interpretado erróneamente el documento de Hamás como una señal de “moderación” y “pragmatismo”, y sostenido falsamente que el movimiento islamista está listo para unirse a un proceso de paz con Israel. Nada podría estar más lejos de la verdad. El cabecilla de Hamás Mahmud Zahar no podría haber sido más claro en este punto: ha negado repetidas veces que su movimiento haya abandonado su ideología y su objetivo de destruir a Israel, y explicado que su verdadera misión sigue siendo “liberar toda Palestina, desde el mar [Mediterráneo] hasta el río [Jordán]”.

La elección de los tiempos es fundamental, y el momento del atentado del 17 de agosto fue especialmente perjudicial para Hamás. Hamás ha estado haciendo esfuerzos extraordinarios paramejorar sus relaciones con Egipto, tras la aparición de informaciones que decían que yihadistas de la Franja de Gaza han estado infiltrándose en el Sinaí para llevar a cabo atentados contra el Ejército egipcio.

Ahora, la verdad ha salido a flote: ese atentado suicida demostró de manera bastante convincente que las acusaciones de Egipto no eran infundadas.

Kalab formaba parte de un grupo de yihadistas que iba de camino a unirse al ISIS y a otras organizaciones terroristas que desde hace años vienen librando en el Sinaí una guerra contra el Ejército egipcio. Vale la pena señalar que Hamás siempre ha negado la presencia del ISIS en Gaza.

Hamás también ha negado que yihadistas procedentes de la Franja hayan participado en atentados en el Sinaí. Ahora queda por ver cómo responderán los egipcios a las mentiras de Hamás.

Este ataque terrorista sin precedentes, que ha cogido a Hamás por sorpresa, permite ver la Franja como lo que es: un vivero de yihadistas y terroristas islamistas. Que Hamás tache a los yihadistas de “ideológica, religiosa y moralmente descarriados” va más allá de los límites de la ironía.

Por otro lado, Hamás podría utilizar el ataque suicida para intentar persuadir a los egipcios de que verdaderamente se está esforzando para impedir que los terroristas crucen desde la Franja a Egipto.

Hamás y los individuos y organizaciones inspirados en el ISIS tienen los mismos intereses. Todos y cada uno de ellos promueven y predican las enseñanzas del islamismo extremista. Kalab y los yihadistas del ISIS en Gaza son pupilos de la escuela de Hamás, que ha envenenado los corazones y las mentes de numerosos palestinos.

Como todos sabemos, Hamás difícilmente esté en contra de los atentados suicidas. Pero cuando le vuelve el bumerán, de repente son actos “de terrorismo cobarde” perpetrados por “proscritos” y terroristas “intelectual, religiosa y moralmente descarriados”. Hamás, la Yihad Islámica y el ISIS pueden discrepar en muchos asuntos, pero no en el de atacar a judíos y otros “infieles”. En ese punto están brutalmente de acuerdo.

© Versión original (en inglés): Gatestone Institute
© Versión en español: Revista El Medio

La farsa interminable del proceso de paz

Por Isi Leibler

A menos que EEUU esté dispuesto a hacer de tripas corazón y plantar cara por fin a Mahmud Abás y la Autoridad Palestina, la misión de los representantes estadounidenses para la región, Jared Kushner y Jason Greenblatt, para reiniciar el proceso de paz en nombre del presidente Donald Trump podría acabar siendo muy contraproducente.

Abás está llegando al final de su reinado. El brutal y corrupto dictador está empeñado en que su legado sea el de un luchador por la paz sitiado, comprometido con la reversión de la Nakba [la “destrucción” que, dicen los palestinos, supuso la creación de Israel] y cuyo objetivo último es la restauración de la hegemonía árabe desde el Jordán hasta el Mediterráneo. Su manera de conseguirlo precisa del desmembramiento del Estado judío por fases, mediante el terrorismo y la presión internacional.

Hasta ahora, sencillamente ha ignorado las peticiones y demandas de Trump. La incitación y las llamadas a la “resistencia” a través de los medios de comunicación y las exhortaciones de los imanes a los palestinos para que maten israelíes y se conviertan en shahids (mártires) han alcanzado cotas inéditas. El propio Abás espoleó la histeria religiosa basada en la denuncia falsa de que los judíos se estaban apoderando de la mezquita de Al Aqsa y profanándola, lo que desencadenó las últimas revueltas y fomentó más ataques terroristas. A los niños se les lava el cerebro para que consideren a los judíos seres infrahumanos que descienden de los monos y los cerdos, propaganda que recuerda y replica con frecuencia a la empleada por los nazis.

La AP y sus líderes siguen honrando a asesinos múltiples como luchadores por la libertad, dando sus nombres a mezquitas, plazas públicas, colegios y otras instituciones para conmemorar sus crímenes.

A pesar de las demandas personales de Trump, Abás ha prometido que jamás cerrará el Fondo Nacional Palestino, que proporciona generosas pensiones y recompensas económicas a los terroristas encarcelados o abatidos y a sus familias; la cantidad es proporcional al éxito de los actos terroristas perpetrados. Los asesinos encarcelados encabezan la lista, con pagos mensuales de 11.000 shékels (más de 3.000 dólares), a los que añaden otros 25.000 dólares si son puestos en libertad. Este año, el Fondo ha repartido 345 millones de dólares, la mitad de los 693 millones que la AP recibe en ayuda exterior. Por lo tanto, EEUU y los países europeos han contribuido en la práctica a proporcionar fondos que incentivan a los palestinos a asesinar israelíes.

El Congreso de EEUU ha aprobado ahora un conjunto de leyes para deducir una parte equivalente a la de esos fondos de la ayuda procurada a los palestinos. Los europeos no han tomado medida alguna, aunque Alemania, el Reino Unido y Noruega están revisando las cosas.

Abás ha respondido prometiendo que mantendrá los pagos, que él describe como “prestaciones sociales”, y en las últimas semanas incluso los ha aumentado.

Su reciente anuncio de que los acuerdos con Israel en materia de seguridad se habían terminado nunca se ejecutó realmente. La realidad es que el régimen de Abás se vería perjudicado si anulara tal coordinación, mediante la cual la Policía constriñe el enorme descontento popular con su régimen. Aunque los acuerdos de seguridad redujeron la presión sobre las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF), la parte que más tiene que perder si se anularan sería la corrupta AP, que probablemente colapsaría o caería en manos de Hamás.

Abás ha acusado a EEUU de parcialidad y, por tanto, de no estar cualificado para actuar de intermediario.

Por su parte, los israelíes consideran que, con el desbarajuste de la Administración Trump, han surgido mensajes contradictorios en relación con el proceso de paz. Trump reafirma una y otra vez que está del lado de Israel, pero aún tiene que cumplir su promesa de trasladar la embajada de EEUU a Jerusalén. La embajadora de EEUU ante la ONU, Nikki Haley, ha sido excepcionalmente franca; pero la reciente cascada de declaraciones del secretario de Estado, Rex Tillerson, y los comunicados de su departamento, sin embargo, son sumamente desconcertantes y recuerdan ominosamente a la era Obama.

Tillerson informó al Senado de que los palestinos estaban avanzando positivamente en el proceso de paz y se habían comprometido a terminar con la financiación del martirio, lo cual se desmintió rápidamente. En julio, el Departamento de Estado hizo público un informe en el que se encomiaba a Abás por haber gestionado “de manera significativa” el problema de la incitación. El informe también decía que el terrorismo palestino lo provocaban “la falta de esperanzas de conseguir la estadidad palestina, la construcción israelí en los asentamientos de la Margen Occidental, la violencia de los colonos contra los palestinos en la Margen Occidental, la percepción de que el Gobierno israelí está alterando el statu quo del Monte del Templo y las tácticas de las IDF que los palestinos consideran excesivamente agresivas”. Dichas observaciones son equiparables a las realizadas hace dos años, en el auge de la campaña diplomática contra Israel del entonces presidente Barack Obama.

Esto no se debería interpretar como una señal de que EEUU ha abandonado a Israel. Simplemente refleja las divisiones internas en su Administración, que probablemente no habrían salido a la luz si Trump no se hubiese distraído por el caos en otras áreas. Por fortuna, Tillerson ha sido en buena parte excluido de la implicación directa en las negociaciones de paz y Trump ha autorizado ahora a Kushner y Greenblatt a reiniciar el proceso de paz.

Para complicar más las cosas, tanto los palestinos como los israelíes están enredados en líos domésticos. Abás, el hipócrita canalla de lengua viperina, gobierna como un dictador y ha creado una cultura de la muerte. Sin embargo, ha envejecido y su pueblo es consciente de que le queda poco tiempo. Nunca ha estado dispuesto a hacer la menor concesión significativa a unos israelíes desesperados por separarse de los palestinos, y es improbable que dé ningún paso en esa dirección. Al contrario, ha estado reforzando activamente las relaciones con los iraníes y los turcos, que ahora le apoyan a él y también a Hamás. Pero la población está impaciente y ya están compitiendo los que aspiran a sustituirlo.

Los israelíes también se están enfrentando a varios problemas domésticos, con la interminable campaña de demonización del primer ministro, Benjamín Netanyahu, al que se acusa de corrupción. Afortunadamente, es improbable que se enfrente a grandes presiones políticas relacionadas con el proceso de paz, porque la oposición se convertiría en un hazmerreír si intentara presionarlo para que hiciese concesiones a la AP.

En este contexto –y dejando a un lado los problemas de Hamás en Gaza–, es imposible concebir que los representantes de Trump logren algún progreso. Kushner incluso ha admitido hace poco que teme que en estos momentos no haya una salida realista al punto muerto en que se encuentran las negociaciones.

La pregunta es cómo responderán los representantes estadounidenses cuando, como es probable, Abás les dé el visto bueno. ¿Se volverán a implicar en la farsa de un proceso de paz que no obliga a Abás a asumir sus responsabilidades? ¿O harán a Trump darse cuenta de que es hora de declarar abiertamente que hay que dejar de proteger a los líderes palestinos y pedir al mundo que cese de proporcionales el poder para seguir con la incitación y el terrorismo contra Israel?

Deberían preparar un borrador de programa económico, que Israel sin duda apoyaría, centrado en la construcción de instituciones y la creación de infraestructuras que mejoren el nivel de vida de los palestinos, pocos de los cuales se han beneficiado de las enormes cantidades de ayuda exterior que sus corruptos líderes han desviado a sus cuentas bancarias. Deberían también animar a los países árabes moderados a que presionen para que los palestinos tengan unos nuevos líderes que estén dispuestos a hacer la paz con Israel.

Sin embargo, si decidiesen ocultar la realidad y seguir persiguiendo la paz, el efecto será contraproducente e Israel se verá obligado, como ha ocurrido hasta la fecha, a velar por sus propios intereses.

© Versión original (en inglés): The Algemeiner
© Versión en español: Revista El Medio