Archivo de la categoría: AMÉRICA LATINA

Socialistas, islamistas, narcos y terroristas, aliados en América Latina

Por Clifford D. May 

El presidente Trump habló con dureza en la ONU de la “dictadura socialista” que ha empobrecido Venezuela. Asimismo, arremetió contra el “extremismo islamista” y el “terrorismo del islam radical”, lo primero una ideología supremacista y lo segundo un arma utilizada para asesinar en masa a musulmanes, yazidíes, cristianos, judíos e hindúes. E hizo referencia a la amenaza que representan las “redes criminales internacionales” que “trafican con drogas, armas y personas”.

En lo que quizá no ha reparado Trump ni la mayoría de la comunidad internacional es en hasta qué punto esos males se están combinando.  

Nadie personifica mejor este cóctel tóxico que Tarek el Aisami, el vicepresidente de Venezuela, de 43 años. El Aisami proviene de una familia sirio-libanesa con vínculos a organizaciones yihadistas chiíes en Irak. También se le ha relacionado con una serie de traficantes de droga sudamericanos. A pesar de ello, o quizá por ello, el dictador de Venezuela, presidente Nicolás Maduro, lo nombró número dos de su Gobierno en enero.

Un mes después, el Departamento del Tesoro de EEUU sancionó a El Aisami por “desempeñar un importante papel en el narcotráfico internacional” y se le congeló parte de su patrimonio, calculado en unos 3.000 millones de dólares.

Los investigadores también descubrieron que había expedido cientos de pasaportes venezolanos a miembros de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica iraní y a agentes de Hezbolá, el peón terrorista de Irán en el Líbano. Esa puede ser una de las razones por las que el presidente Trump ha incluido a Venezuela en la lista de países a los que aplicar restricciones de inmigrantes y viajeros.

La penetración en América Latina lleva décadas siendo un proyecto de Irán y de Hezbolá. Han estado reclutando aliados y agentes en las comunidades de la diáspora libanesa chií, abriendocentros culturales y mezquitas, creando medios de comunicación e instituciones educativas, enviando misioneros a predicar y convertir y seleccionando gente para su adoctrinamiento y formación en Irán.

El terrorismo es otro arma en su arsenal. En 1992, la embajada israelí en Buenos Aires fue atacada con una bomba. Dos años después, el objetivo fue la AMIA, una asociación cultural judía.Más de cien personas fueron asesinadas en esos dos atentados.

El fiscal argentino Alberto Nisman se pasó años investigando. En 2013 publicó una acusación formal de 502 páginas contra Irán por la creación de redes terroristas en países de todo el Hemisferio. Presentó pruebas que señalaban a Mohsen Rabani, exagregado cultural de Irán en Argentina, como el cerebro de esas redes y de los atentados de Buenos Aires. Se descubrió que también otros altos funcionarios iraníes estaban tremendamente implicados.

A principios de 2015, Nisman había preparado un segundo informe que involucraba a la entonces presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, en un “plan para ayudar ilegalmente y exonerar fraudulentamente a los sospechosos iraníes” de los ataques. Pero el 18 de enero, horas antes de que presentase sus pruebas a los diputados argentinos, Nisman fue asesinado.

Tras una investigación de siete meses, la Policía argentina confirmó que fue asesinado, descartando las afirmaciones (lanzadas por la señora Kirchner, entre otros) de que se había suicidado. Nadie ha sido llevado ante la Justicia, aunque con el Gobierno post-Kirchner no es imposible.

Mi colega Emanuele Ottolenghi, investigador de la Foundation for Defense of Democracies (FDD), ha investigado la penetración de Irán y Hezbolá en América Latina. En mayo testificó ante el Comité de Relaciones Internacionales del Senado norteamericano y detalló la creciente cooperación entre “redes terroristas islámicas” y “violentos cárteles de la droga”. Dichas alianzas, señaló, son a menudo facilitadas por “élites políticas corruptas” que proporcionan a las redes de Hezbolá un “refugio seguro”.

Ottolenghi dijo a los congresistas que Hezbolá

desempeña un papel central en el nuevo paisaje, donde el tráfico de drogas y de personas, el contrabando de armas, el comercio ilícito de tabaco, el blanqueo de dinero mediante el comercio y la financiación del terrorismo ya no se pueden tratar como fenómenos distintos.

La infraestructura y las actividades de Hezbolá deberían entenderse como “parte integrante” de una extensa estrategia a largo plazo para exportar la revolución islámica iraní al Hemisferio Occidental y establecer nuevas bases operativas para ser utilizadas contra Estados Unidos.

El más notorio refugio latinoamericano para terroristas y figuras del crimen organizado es laTriple Frontera, entre Argentina, Brasil y Paraguay. En la edición del año pasado del informe anual sobre terrorismo del Departamento de Estado de EEUU se señalaba que particularmente la zona paraguaya de la Triple Frontera “seguía atrayendo a individuos interesados en financiar actos terroristas”.

Algo menos conocido: Cuba, bastión del ateísmo comunista que prohíbe el proselitismo cristiano, tiene una actitud más indulgente con la rama iraní del islam. El año pasado, el doctor Ottolenghiidentificó un centro cultural y una mezquita chiíes en La Habana financiados por Irán. Se está enviando conversos cubanos a otros países latinoamericanos para que difundan la teología revolucionaria iraní.

El Gobierno colombiano culminó hace poco un acuerdo de paz que legitima y concede poder político a las FARC, guerrilla de extrema izquierda que estuvo librando una guerra civil desde 1964. A nadie debería sorprender que Hezbolá –con la que las FARC han cooperado mucho tiempo en cuestiones relacionadas con la venta de arma, el tráfico de drogas y el blanqueo de dinero– se beneficie. Irán también, por supuesto.

La creciente alianza entre socialistas, islamistas, narcos y terroristas al sur de su frontera representa un peligro claro y presente para EEUU. Sin embargo, como el doctor Ottolenghi dijo en el Congreso, Washington aún no ha formulado una “política exterior coherente que reconozca la importancia de América Latina como terreno crucial de una pugna con Irán y ponga en práctica los recursos necesarios para mitigar las amenazas de Irán y Hezbolá”.

“Las limitadas capacidades de nuestros servicios de inteligencia hacen que sea difícil evaluar la cuantía de la financiación terrorista generada en América Latina, o entender el alcance de la posible colaboración criminal-terrorista”. Este último comentario lo hizo hace dos años el comandante del Mando Sur de EEUU. Hoy, el general John F. Kelly es el jefe de gabinete del presidente Trump. Así que tal vez tarde o temprano esa amenaza que está madurando obtenga la vasta atención que merece.

© Versión original (en inglés): Foundation for Defense of Democracies (FDD)
© Versión en español: Revista El Medio

Combatientes de Trinidad y Tobago dentro de ISIS: el nuevo desafío para el Caribe y América del Sur

Terroristas del Estado Islámico

Por 

Trinidad y Tobago están desempeñando un papel relevante y creciente en las rutas de tránsito para el contrabando de drogas desde el Caribe a Europa y los EE.UU.

En consecuencia, la capacidad de EE.UU y de los países de Centro y Sudamérica para estar seguros dentro de sus propias fronteras, depende fundamentalmente de las medidas de seguridad y el monitoreo de esas actividades que incluso exceden al narcotráfico para extenderse al tráfico de armas y a las actividades terroristas.

Existen marcados contrastes y contradicciones sobre Trinidad y Tobago en las que una gran mayoría de la opinión pública internacional -incluido el público argentino- carece de información.

El pequeño país de 1.200.000 habitantes se extiende a través de dos islas: Trinidad, la más grande, es un centro industrial y financiero de los más importantes del Caribe Oriental que, “costas afuera” también explota importantes recursos de gas natural, destacando así su industria petroquímica y además dispone de un sector de servicios petroleros que apoya numerosos proyectos en la región. Tobago, a menudo relegada, es una hermosa isla que focaliza su economía en la industria turística y goza de cierto grado de auto-gobierno.

A pesar de su pequeño tamaño, Trinidad y Tobago es uno de los países más ricos y desarrollados económicamente de la región y cuenta con una gran diversidad étnica con poblaciones de ascendencia africana, india, libanesa, china y europea. Su diversidad se ve reforzada y complicada por sus fronteras relativamente abiertas y su tradición de ser una nación de inmigrantes a la que se debe sumar importantes comunidades recién llegadas desde Venezuela, China, Siria y África.

A pesar de su alto PIB per cápita, Trinidad y Tobago destaca por tener “el mayor registro de delitos violentos en el Caribe Oriental” con 463 homicidios en 2016, aproximadamente 35 cada 100.000 habitantes.

El país tiene un grave problema con bandas criminales involucradas en delitos de narcotráfico, secuestros y tráfico de armas, y fue objeto de un cruento un intento de golpe de Estado en 1990 por el grupo islámico radical Jamaat al- Muslimin (JAM por sus siglas en castellano).

Sin embargo lo más preocupante para las democracias de Centro y Sudamérica, como para los EE.UU, es su historial de “ser el mayor contribuyente regional de combatientes islámicos a Irak y Siria”.

En Trinidad y Tobago, opera un grupo islámico muy violento que se autodenomina “Los Rebeldes de ISIS” (en alusión al Estado Islámico por sus siglas en Ingles), más de un centenar de jóvenes radicalizados han viajado desde Trinidad y Tobago para luchar en las filas de ISIS en Siria e Irak. Este es el mayor problema al que se enfrenta el gobierno local más allá de las pandillas, el tráfico de armas y drogas.

De hecho, en agosto de 2017, el primer ministro, Keith Rowley, reconoció que estos temas constituían el principal desafío que enfrenta la agenda de su gobierno al hablar sobre la interacción entre el Islam y las bandas de traficantes de armas y drogas que abrió el camino al mayor problema actual de Trinidad y Tobago: “la penetración islamista de musulmanes radicales que han estado llegando desde países africanos y de Siria”, y es allí donde el gobierno sitúa su gran preocupación de que pudiera repetirse el contexto del golpe de 1990 ejecutado por Jamaat al-Muslimin, la organización creció desde 1990 y ha ganado la adhesión de grandes sectores de jóvenes del país a través de conversiones al islam en muchos casos, y en otros, según Rowley “el problema de penetración islamista se vio potenciado por la migración de los países árabes musulmanes en conflicto y de cientos de inmigrantes ingresados desde Venezuela con pasaportes emitidos por Caracas, pero sobre los que pesan dudas, por los que se investiga la verdadera nacionalidad de origen de sus portadores y supuestos ciudadanos venezolanos”.

La población musulmana original de Trinidad y Tobago es originaria de India oriental y vivió siempre en armonía con todos los sectores de la población. El Jamaat al-Muslimin, por el contrario, tuvo sus orígenes en la juventud afro-trinitense de los barrios marginales como Laventille. Su líder, Lennox Philip, es un ex-policía despedido de la fuerza por inconducta, Philip se convirtió al islam, asumió el nombre de Yassin Abu-Bakr y construyó su movimiento sobre la radicalización de esos jóvenes y el discurso anti-corrupción que impregna al gobierno y la sociedad.

Tras el infructuoso intento de derrocar al estado en 1990 y la decisión del gobierno de perdonar a los líderes de JAM, el movimiento se desdobló en múltiples bandas de jóvenes afro-trinitenses conectados con el fundador de JAM, Yassin Abu-Bakr. Esos grupos no fueron desarticulados luego del intento de golpe y sobrevivieron políticamente, se potenciaron y hoy interactúan con varias bandas del narcotráfico en el corredor Este-Oeste desde el norte y hasta la costa Occidental.

A esas bandas pertenecen los 175 combatientes islamistas que han viajado de Trinidad para luchar por ISIS en Irak y Siria que han sido identificados por agencias de inteligencia occidentales. Aunque la mayoría de esos jóvenes no proceden directamente del JAM, ni asisten a su mezquita en el suburbio de St. James, en Puerto de España, y sus orígenes se relacionan con bandas afro-musulmanas (algunas separadas del JAM después de 1990), han sido influenciados y radicalizados por las mezquitas de Río Claro y Carapo.

No obstante, sigue habiendo una conexión entre el JAM y los combatientes que han ido a Siria e Irak en la medida en que los líderes de las mezquitas más radicales, entre ellos Nazim Mohammad de la mezquita de Río Claro (de la cual han salido el mayor numero de reclutas de ISIS) y Hassan Ali, Director de la mezquita de Carapo.

Evan Ellis, un analista experto y estudioso de asuntos de seguridad en América Latina y el Caribe explico recientemente que: “A pesar de la imagen de Trinidad y Tobago como una sociedad democrática y con libertad de expresión, el discurso de los imanes en mezquitas radicales durante el servicio de oración suele violar abiertamente la ley”. De manera similar, Ellis ha escrito que “al menos una de las mezquita del JAM esta sospechada de estar involucrada en entrenamiento paramilitar”. Sin embargo, el Estado ha tomado medidas cuando las actividades de las mezquitas han violado la ley. Un ejemplo de ello es el juicio de 2015 y la condena por asesinato a Rajee Alí, hijo del líder de la mezquita de Río Claro.

Con respecto a los combatientes extranjeros, muy pocos son conocidos por haber regresado, pero poco se sabe acerca del número final de los que han viajado a unirse a ISIS.

No sólo el movimiento de terroristas de Trinidad y Tobago a Oriente Medio es un grave problema en materia de yihadismo, el peligro del regreso de esos elementos radicales presenta riesgos muy altos de incidentes terroristas en Trinidad y Tobago y en la región de América Central y del Sur, la República Argentina no está exenta de esa amenaza.

A finales de 2015, la Policía de Trinidad y Tobago estimó que había 147 bandas, con 1.698 miembros, responsables de aproximadamente el 34% de los asesinatos en el país, el 80 % de ellos fueron sindicados como pertenecientes a organizaciones islamistas por las autoridades policiales locales. Para Trinidad y Tobago, para la región e incluso para los EE.UU, la presencia de bandas criminales es muy negativa, disminuye las áreas sobre las cuales los estados tiene control e indirectamente debilita la gobernabilidad deprimiendo la actividad económica y promoviendo una cultura de violencia, y en última instancia crea y favorece un espacio en que el narcotráfico y las redes terroristas se expanden.

Las bandas criminales están directamente vinculadas a la amenaza yihadista, por lo tanto, la lucha contra el terrorismo no es exclusiva de los EE.UU, todos los países de la región deben estar alertas, incluida la República Argentina.

Fuente: Infobae

Israel-América Latina: una alianza mutuamente beneficiosa

Benjamin_Netanyahu_940X625

Por Carlos Alberto Montaner

Una de las medidas más inteligentes de Benjamín Netayanhu, el primer ministro de Israel y líder del partido Likud, ha sido visitar tres de los países clave de América Latina: Argentina, Colombia y México.

En los tres las comunidades judías son considerables, y muy especialmente en la Argentina, hoy presidida por Mauricio Macri, donde radica el mayor grupo de esa etnia o religión en América Latina. Hogar –por cierto– de Marcos Aguinis, judío y uno de los mejores novelistas de lengua española.

Luego viajó a Colombia, gobernada por Juan Manuel Santos, la tierra de Jorge Isaacs, autor deMaría, la más importante novela romántica de la región, publicada en 1867. El padre de Isaacs era de origen judío, aunque la familia se cristianizó.

Por último, visitó el México de Enrique Peña Nieto, donde nació y vive Enrique Krauze, el gran historiador y ensayista, también judío, fundador de la revista Letras Libres.

Menciono esos tres casos, muy destacados, porque algunas personas tienden a asociar a los judíos solo a actividades lucrativas –lo que no es nada criticable–, pero se olvidan del aporte considerable de los judíos a las artes y las humanidades.

Israel, en fin, necesita aliados políticos, y América Latina puede ser una fuente de apoyo. Los latinoamericanos, en cambio, necesitamos inversiones israelíes, y el conocimiento técnico y científico de esa pequeña nación con algo más de siete millones de habitantes.

Según la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, Israel registró 1.698 patentes internacionales en 2015. Toda América Latina, incluido el Caribe, más de 600 millones de personas, apenas 836.

Pero acaso tan importante como el clima innovador que se respira en Israel es el hecho de que se trata de la nación del mundo que más empresas exitosas genera: una por cada 1.844 habitantes. 

Hay que aprender cómo lo hacen y por qué las empresas pequeñas y medianas tienen una clara vocación internacional. Crean para el mundo, no sólo para el pequeño mercado israelí.

Ojalá que estas relaciones sean el comienzo de una intensa colaboración. Israel lo necesita. América Latina también.

Fuente: Revista El Medio

Netanyahu, tras reunirse con Macri: “El terrorismo de Irán continúa operando en América Latina”

El primer ministro de Israel brindó una declaración junto a Mauricio Macri luego de una reunión bilateral en Casa Rosada

(foto: Adrián Escandar)

El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, retomó sus palabras de ayer en una actividad realizada en la AMIA y recordó “las dos experiencias traumáticas” que sufrió la Argentina con los atentados terroristas de 1992 y 1994.

Lo que sucedió sabemos sin dudas que fue realizado por Irán y por Hezbollah. Y puedo decir que las actividades terroristas de Irán no se han detenido desde entonces. Junto a sus aliados de Hezbollah operan en muchos continentes, incluso en América Latina”, aseguró luego de reunirse con Mauricio Macri en Casa Rosada.

Según Netanyahu, “este terrorismo ataca a todos. Por eso la necesidad de luchar contra el terrorismo ya sea perpetrado por Irán o por ISIS, es una inquietud de todos. De la misma manera que los atentados son indivisibles, la respuesta debe ser también acorde”, enfatizó.

En este contexto, Netanyahu también se refirió a la importancia de “entender los peligros de que un estado bribón tenga armas nucleares”. “El tema de las armas nucleares debería ser una preocupación para nosotros y para todo el mundo”, añadió.

En el caso de Irán, ratificó su posición respecto a los informes periodísticos sobre el acuerdo nuclear con el régimen de Teherán. “Es un mal acuerdo. O bien se arregla el tema o se cancela, esa es nuestra postura”, concluyó.

Antes, en el mismo encuentro con la prensa, Macri había reivindicado el compromiso de la Argentina contra el terrorismo internacional.

(foto: Adrián Escandar)

En este marco, el primer ministro de Israel y el presidente Macri acordaron “profundizar los vínculos comerciales, con énfasis en las pymes”, y remarcó la llegada al país de una delegación de empresarios israelíes que “están interesados en aprovechar las oportunidades” de Argentina y “generar nuevos negocios”.

Infobae

Quién es el clérigo chiíta Mohsen Araki y por qué visitó América Latina

Nacido en Irak pero con un rol importante en la estructura clerical iraní, el ayatollah visitó la semana pasada la ciudad de San Pablo, en Brasil. Qué busca con su visita y cómo despliega su influencia en la región

Mohsen Araki

Mohsen Araki

El ayatollah Mohsen Araki, quien abiertamente llama a la “aniquilación del sionismo” y promueve relaciones amistosas con los talibanes, llegó la semana pasada a San Pablo, Brasil, donde ofreció una serie de charlas sobre qué pueden hacer los musulmanes para combatir el “terrorismo radical”.

Araki, quien ocupa un alto cargo dentro del régimen clerical iraní, se presenta a sí mismo como un oponente del extremismo y con eso encaja perfectamente en la estrategia iraní de presentarse como posible aliado de Occidente en su batalla contra el Estado Islámico (ISIS, en inglés) y Al Qaeda.

No obstante, se trata más bien de todo lo contrario. De acuerdo con información publicada en el sitio especializado RealClearDefense, la visita de Araki a América Latina es otra demostración de cómo el régimen iraní se dedica a exportar su propio islamismo radical, con el fin de radicalizar a las comunidades de expatriados chiítas mientras difunde la influencia de Teherán en la región.

Los anfitriones de la conferencia en la que participó Araki en Brasil el pasado 29 de julio fueron nada menos que los centros religiosos vinculados con Hezbollah que promueven en el país la revolución islámica de Irán. Entre los invitados de todo el continente se encontraban clérigos latinoamericanos e iraníes, todos discípulos de Mohsen Rabbani, antiguo agregado cultural iraní en América Latina y apuntado como el autor intelectual del atentado terrorista contra la AMIA de 1994 en Argentina, que dejó 85 muertos.

Mohsen Araki en Brasil

Mohsen Araki en Brasil

Desde la década del 80 Teherán ha trabajado diligentemente para crear una infraestructura para operaciones tanto abiertas como encubiertas en Occidente. La visita de Araki es parte de un plan orquestado para adoctrinar y radicalizar las comunidades chiítas existentes mientras busca nuevos acólitos entre los simpatizantes locales.

Brasil no es el único blanco a donde están destinados los esfuerzos iraníes. En toda la región los predicadores iraníes y sus activistas locales se han presentado como defensores de los derechos humanos y de la justicia social para lograr apoyos entre las comunidades marginadas de Brasil, Chile, Colombia, El Salvador, México y Perú. Confiando en aliados como Bolivia, Cuba, Nicaragua y Venezuela, Irán ha establecido bases de operaciones desde donde difunde su propaganda.

Un caso puntual es el de Edwar Quiroga Vargas, un activista peruano por los derechos indígenas que ha adoptado la retórica incendiaria de Irán después de convertirse al Islam chiíta. A través de los contactos entablados por un diplomático iraní, Quiroga descubrió el Islam chiíta en una conferencia de 2009 en Bolivia. El encuentro estaba patrocinado por la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA), un bloque comercial fundado por Fidel Castro y Hugo Chávez del que Irán participa como observador. Poco después, Quiroga hizo un viaje de tres meses a Irán, donde estudió con Rabbani. Al regresar al Perú, Quiroga estableció Inkarri-Islam, el primer centro cultural islámico chiíta.

En Inkarri-Islam se lleva adelante de modo perfecto la estrategia iraní de combinar las enseñanzas indígenas tradicionales con el islamismo revolucionario chiíta, capitalizando los paralelos sueltos en las narrativas históricas. Al yuxtaponer relatos similares, como la creencia de los musulmanes chiítas en el regreso del Mahdi con mitos indígenas como el retorno del Inca, Quiroga construyó en su centro cultural una fachada de legitimidad mientras perseguía una agenda radical en nombre de Irán. Como se ve en su declaración de principios, Inkarri-Islam pide la liberación de los Incas de la “colonización sionista” y espera que la “limpieza y extinción del estado sionista” propicie el ascenso de su redentor político.

Edwar Quiroga Vargas

Edwar Quiroga Vargas

Fiel a su forma, Quiroga ha acusado públicamente a “300 banqueros sionistas judíos” de retener las economías de 31 millones de peruanos como rehenes. También acusa a agentes del Mossad de haber llevado a cabo el bombardeo de la AMIA. Y ha declarado su disposición a servir como “un soldado del Islam” en nombre de la revolución iraní a través del partido político que estableció recientemente en Perú, que él llamó el Partido de Dios o Hezbollah.

Quiroga no es un fenómeno aislado, y no sólo porque desde 2011 abrió cinco centros culturales más en todo el Perú y supervisó a casi veinticinco estudiantes que han viajado a Irán para asistir a los programas religiosos de Rabbani en Qom. Los centros culturales iraníes y sus conversos locales entrenados por Irán promueven una agenda radical similar en toda América Latina y, de hecho, a nivel mundial. El centro iraní de Santiago de Chile, por ejemplo, ofrece una traducción al español de escritos del denunciante del Holocausto francés Roger Garaudy, mientras que muchos centros en todo el continente rutinariamente promueven teorías conspirativas a través de las redes sociales y glorifican a la organización terrorista Hezbollah.

En última instancia, Irán amenaza también la seguridad nacional de los Estados Unidos y de sus aliados con la propagación del odio antisionista y la retórica revolucionaria islámica en el hemisferio occidental. Las redes establecidas por Irán no sólo promueven el discurso de odio; también están íntimamente involucradas en empresas criminales como el narcotráfico.

Infobae

Pasaportes del Líbano y Venezuela: un pase libre para Hezbollah en América Latina

Una investigación reveló que el régimen chavista y el gobierno de Beirut están distribuyendo documentos a dirigentes y militantes del grupo terrorista pro-iraní que facilitan sus movimientos por el mundo

Nicolás Maduro y su vice, Tarek El Aissami, detrás de un nuevo escándalo con pasaportes venezolanos y libaneses que brindan un salvoconducto a dirigentes de Hezbollah.

El periodista libanés François Bayni publicó en su Facebook personal los resultados de una investigación en curso que fue recogida por la dirección del Consejo de Coordinación Libanés Canadiense (LCCC por sus siglas en ingles) y otros medios prensa canadienses.

Según Bayni, varias agencias anti-terroristas occidentales y árabes del Golfo trabajan en informes recibidos de fuentes encubiertas en los que se afirma que el Ministerio de Relaciones Exteriores libanés expidió una cantidad importante de pasaportes diplomáticos a miembros y afiliados del grupo terrorista Hezbollah.

La investigación está siendo llevada por agencias de inteligencia de tres países de los más importantes de Europa occidental y se extiende hasta Latinoamérica, donde una vez más emerge la complicidad de la dictadura militar del presidente venezolano Nicolás Maduro, involucrando también a su vice-presidente, Tarek El Aissami.

Bayni escribió que unidades anti-terroristas están analizando los antecedentes de varias personas cercanas a Hezbollah tanto en Venezuela como en otros países de la región. Se estima que más de 15.000 pasaportes han sido emitidos por orden del vicepresidente Tarek El Aissami a grupos y personas pro-iraníes para promover actividades criminales contra varios países occidentales e incluso árabes de confesión sunita.

Según Bayni, existe una alta probabilidad de que actividades terroristas se manifiesten en Latinoamérica, algo que fue denunciado recientemente por autoridades colombianas e incluso que conforma una alerta prioritaria de la seguridad nacional estadounidense: considera que un golpe de magnitud pudiera ocurrir dentro mismo de los Estados Unidos a través de individuos detectados en México con pasaportes venezolanos pero nacidos en el Valle del Bekaa, Líbano.

Según media docena de militares venezolanos de alto rango exiliados en los Estados Unidos y Alemania, la expedición de los pasaportes es reciente y no tiene que ver con la antigua investigación que se llevo adelante años atrás cuando el fallecido presidente Chávez estaba en el poder. Según las fuentes -que reclamaron anonimato- toda emisión desde septiembre de 2016 hasta la fecha requirió de la aprobación del presidente Nicolás Maduro y del vicepresidente El Aissami.

El jefe de Hezbollah, Hassan Nasrallah

El jefe de Hezbollah, Hassan Nasrallah

La investigación tiene dos ramas principales, una que se origina en Líbano y la otra en Venezuela. Para las agencias de seguridad, ambas líneas convergen y generan profunda preocupación por el reciente estrechamiento de relaciones entre Venezuela y Hezbollah desde que el grupo chiita profundizó sus operaciones en la guerra civil siria apoyando al régimen de Bachar Al-Assad, pero fundamentalmente desde que logró colocar en la presidencia del Líbano a Michel Aoun. Su yerno, Gibran Bassil, fue nombrado Ministro de Asuntos Exteriores por presión de Hassan Nasrallah, Secretario General de Hezbollah y quien controla por completo la escena política libanesa.

El presidente Aoun y su yerno son estrechos aliados de Hezbollah y no tienen otra opción que aprobar los pasaportes que se emiten en Líbano y otorgan inmunidad diplomática (para viajar a países como Venezuela, Nicaragua y México) cuando Hassan Nasrallah lo solicita.

A diferencia de la investigación sobre Venezuela, en la línea antiterrorista que investiga la trilogía Aoun-Bassil-Nasrallah, lo que se discute en los organismos de seguridad occidentales son puntos más dudosos y sospechosos sobre la cobertura diplomática a la que Hezbollah y el régimen iraní recurren en la mayoría de sus actividades criminales internacionales, sea a través de embajadas propias o embajadas de países amigos.

Michel Aoun, presidente del Líbano (AFP)

Michel Aoun, presidente del Líbano (AFP)

En la actualidad, Líbano debe nombrar a más de 40 nuevos embajadores para ocupar puestos vacantes. La nominación de estos posibles funcionarios diplomáticos está siendo manejada en una triangulación de forma secreta entre el presidente Aoun; su yerno, el ministro Bassil y Hezbollah a través de Nasrallah. Michel Aoun habría reservado para hombres de su movimiento político las embajadas en París y Washington. Sin embargo, los candidatos para cubrir estos cargos están obligados a ser fieles al Hezbollah de Nasrallah, asegura Bayni en su informe.

El resto de las embajadas vacantes y los recambios se dividirán entre los candidatos leales a Hezbollah, uno de ellos es el presidente de la Cámara de Representantes Nabih Berri, líder del grupo político Amal (“Esperanza” en lengua árabe) de confesión chiita al igual que Nasrallah, y también entre otros partidos políticos libaneses favorables a Siria e Irán. Esa metodología para elegir a los candidatos se llevará a cabo especialmente para los destinos diplomáticos de países de América Latina.

En resumen, según indica Bayni, Hezbollah ha intervenido para controlar plenamente las delegaciones diplomáticas libanesas en los países occidentales y árabes. Desde su accionar, “Hezbollah ha secuestrado por completo la política libanesa, y además, ahora esta reflotando sus lazos con la base latinoamericana que apoya a Nasrallah en Venezuela”, agregó François Bayni.

Fuente: Infobae

Irán: Ruhaní vuelve a ganar unas elecciones ni libres ni justas

Hasán Ruhaní, presidente de Irán.

Por Clifford D. May 

Las noticias deben ser nuevas, pero no tienen por qué ser sorprendentes. Y las nadas sorprendentes noticias procedentes de Irán nos dicen que ha habido unas elecciones (o algo parecido) y que el ganador ha sido Hasán Ruhaní, el actual presidente. Un clérigo aparentemente morigerado de sonrisa beatífica, Ruhaní ha presidido Irán durante los últimos cuatro años, periodo de grandes violaciones a los derechos humanos, matanzas respaldadas por Irán en Siria, toma de rehenes estadounidenses y de otras nacionalidades y un creciente apoyo de Teherán a grupos terroristas operativos más allá de sus fronteras. Sin embargo, lo verán descrito como “moderado” en numerosos medios de comunicación.

Como mucho, Ruhaní es un pragmático, con una aguda percepción de lo crédulos que pueden ser los diplomáticos y periodistas occidentales. Sabe que no lo van a juzgar a partir de declaraciones como ésta: “Decir ‘¡Muerte a América!’ es fácil. Tenemos que decir ‘¡Muerte a América!’ mediante la acción”.

En Irán, el presidente no es la figura más poderosa. Esa distinción le corresponde a un “líder supremo” no electo. Es al líder supremo al que reportan todos los organismos del Gobierno, incluido el Consejo de Guardianes, cuyos 12 miembros han de aprobar los candidatos a la presidencia. Esta vez, más del 99% de los aspirantes fueron descalificados por no tener posiciones política y religiosamente correctas. Las mujeres también fueron excluidas.

Desde la revolución islámica de 1979, Irán ha tenido dos líderes supremos. El primero fue Ruholá Jomeini, un carismático clérigo con el feroz aspecto de un profeta bíblico. La Administración Carter y los grandes medios de comunicación también lo tomaron al principio por un moderado. Cualquiera que se hubiese molestado en leer lo que había escrito desde la década de 1940 habría sabido que se consideraba a sí mismo un yihadista que creía que el islam debía “conquistar el mundo entero”.

Tras la muerte del ayatolá Jomeini, en 1989, Alí Jamenei, que había sido presidente, fue nombrado líder supremo por la Asamblea de Expertos, entidad cuyos miembros también son seleccionados por el Consejo de Guardianes. Así las cosas, debería quedar claro que las elecciones de Irán no son abiertas, libres ni limpias, incluso cuando no están descaradamente amañadas como en 2009.

The New York Times ha llamado a esta forma de gobierno iraní “democracia no democrática”. Es un oxímoron curioso, pero en absoluto preciso. Yo hablaría de una dictadura teocráticahábilmente presentada para crear la ilusión de una gobernanza representativa. Podría ser útil compararlo con el sistema soviético, donde el Partido Comunista decidía qué candidato podía competir y qué funcionarios electos podían servir. En Irán, hemos de sustituir a los comisarios por los mulás.

El principal rival de Ruhaní en estas elecciones era Ebrahim Raisi, que no pretendía ser otra cosa que el más duro de la línea dura. Por tanto, quienes estamos preocupados por la amenaza estratégica que representa Irán ¿deberíamos sentir alivio por el resultado de los comicios?

Al contrario: como mi colega y exespecialista de la CIA en Irán Reuel Marc Gerecht ha señalado,una victoria de Raisi habría sido lo mejor, porque habría hecho más difícil a los líderes occidentales “engañarse a sí mismos respecto a las intenciones de Irán”. También habría agrandado “la distancia entre el pueblo iraní y caciques”.

Los periodistas y diplomáticos que defienden la moderación de Ruhaní suelen decir que está ansioso por mejorar las relaciones económicas con Occidente. Eso es cierto, pero su objetivo es, de forma transparente, fortalecer la economía de Irán, condición necesaria para construir un Ejército más poderoso. No es mera coincidencia que el presupuesto de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica y el programa de desarrollo de misiles haya aumentado un 24% este año.

¿Se volvería complaciente un Irán más rico? ¿Perdería su afán por luchar y sacrificarse por propagar su revolución islámica? Eso era lo que el presidente Obama esperaba y lo que teme el ayatolá Jamenei. Sospecho que para Ruhaní es un riesgo manejable.

En su primera legislatura como presidente, el logro más significativo de Ruhaní fue el Plan de Acción Conjunto y Completo (PACC). Él y su ministro de Exteriores, el pico de oro Javad Zarif, convencieron al presidente Obama de que levantara las sanciones y transfiriera a Irán miles de millones de dólares. Se estima que la economía iraní –que se había contraído un 6,8% en 2013 y un 2% en 2015– creció el año pasado un 6,4%. A cambio, Ruhaní prometió aplazar el programa de armas nucleares, programa cuya existencia de hecho niega.

¿Qué es lo siguiente en su lista de tareas pendientes? Mi sospecha es que intentará acrecentar las divisiones entre Estados Unidos y la Unión Europea, atraer inversión extranjera y acabar con las sanciones no nucleares, sanciones impuestas por el apoyo de su régimen al terrorismo, las violaciones a los derechos humanos y el mantenimiento de los programas de misiles balísticos.

La última tarea de la lista podría resultar difícil: tras renovar una exención temporal en las sanciones de EEUU contra las exportaciones iraníes de crudo, la Administración Trump golpeó a Teherán recientemente con varias sanciones no nucleares, aumentando la lista de las más de cuarenta impuestas este año.

David Albright, presidente del Institute for Science and International Security, y mi colega Mark Dubowitz llamaron a esto “enfoque de mano blanda y mano dura”, básicamente un mecanismo de espera mientras los asesores del presidente Trump intentan elaborar una política integral y coherente sobre Irán, una que no se base en la creencia de que se puede apaciguar a los líderes de la República Islámica.

Los asesores de seguridad nacional del presidente Trump son sumamente conscientes de que la ambición de esos individuos es construir un nuevo imperio persa/islámico. Irán ya controla el Líbano mediante Hezbolá, su leal peón; influye poderosamente en el Gobierno iraquí, apoya a los rebeldes huzis en el Yemen y ha enviado a Siria a sus propias fuerzas –así como las de Hezbolá– a defender a Bashar Asad, su leal y letal cliente. Irán y Hezbolá también están penetrando cada vez más en América Latina.

El otro día, aproximadamente a la misma hora en que se anunció la victoria de Ruhaní, el presidente Trump llegó a Arabia Saudí, donde la amenaza que representan dichas ambiciones neoimperialistas fueron el primer punto del orden del día. Eso tampoco fue una mera coincidencia.

© Versión original (en inglés): Foundation fcor Defense of Democracies
© Versión en español: Revista El Medio