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Irán, en el patio trasero de EEUU

El canciller iraní Javad Zarif (izquierda) se reúne con el presidente venezolano Nicolás Maduro el 27 de agosto de 2016 en Caracas, Venezuela. (Fuente de la imagen: captura de pantalla del video de Euronews)

Por Judith Bergman 

Irán y Hezbolá llevan operando en América Latina desde la década de 1980. Sin mayores molestias. Irán y su satélite terrorista andan islamizando la región, por lo visto para establecer una base de operaciones de la República Islámica en el patio trasero de EEUU.

Ningún país de Latinoamérica ha designado a Hezbolá organización terrorista, con lo que puede operar allí con relativa impunidad. En abril de 2017, un operativo de Hezbolá, Mohamad Hamdar, fue absuelto en Perú de las acusaciones sobre terrorismo que pesaban sobre él. El tribunal consideró que su rol en Hezbolá no permitía considerarlo un terrorista. Este vacío legal en torno a Hezbolá puede explicar también por qué se subestiman los nexos entre el terrorismo islámico, el narcotráfico y el crimen organizado en la región.

Según un testimonio prestado el pasado 17 de abril ante la Cámara de Representantes de EEUU en una sesión sobre la red terrorista global iraní, Teherán y Hezbolá han radicalizado y convertido al islam chií a miles de latinoamericanos. En algunos países de la región, como Venezuela, los afanes de Irán y Hezbolá han sido promovidos por las élites políticas. El vicepresidente venezolano Tareck el Aisami, con ascendencia siria y libanesa y vínculos tanto con Hezbolá como con el tráfico de cocaína, supervisó la venta y distribución ilícita de al menos 10.000 pasaportes y otros documentos venezolanos a individuos procedentes de Siria, Irak y otros países del Medio Oriente. Entre ellos habría terroristas de Hezbolá y miembros de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica iraní. Hace ya más de una década, un informe del Congreso norteamericano alertaba de que Venezuela estaba procurando apoyo –que incluía el suministro de documentación– a grupos islámicos radicales. En un futuro previsible, El Aisami podría convertirse en presidente de Venezuela.

La pasiva aceptación de la penetración iraní en América Latina no sólo ha permitido a la República Islámica crear una vasta red de mezquitas y centros culturales por toda la región; además, Irán y Hezbolá operan en múltiples ámbitos y sectores, legales e ilegales, aparentemente para reforzar y expandir su influencia en América Latina y enriquecer a la propia Hezbolá para que pueda financiar sus crecientes actividades terroristas y paramilitares.

Irán se ha servido de la diplomacia para evadir las sanciones que se le impusieron antes delacuerdo nuclear. Como presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad visitó América Latina seis veces entre 2005 y 2012; y el ministro iraní de Exteriores, Javad Zarif, lo hizo otras seis sólo en 2016. Estos afanes diplomáticos han tenido como consecuencia, por ejemplo, la utilización del territorio venezolano para acelerar la producción iraní de combustible para cohetes.

Irán ha coadyuvado a que Hezbolá sea la fuerza dominante entre las comunidades chiíes de la región, y tomado el control de mezquitas, escuelas e instituciones culturales. En 2012 había 32 centros culturales de Irán en América Latina, con el propósito de facilitar la expansión de su revolución islámica; hoy ya son más de cien. Para la expansión de su influencia, Irán disponeasimismo de Hispan TV, un canal de información las 24 horas del día –operado por la corporación estatal IRIB– que emite en español para toda América Latina.

Hezbolá se ha convertido en un importante sindicato del crimen con actividades en América Latina relacionadas con el tráfico de drogas, armas y personas, los productos falsificados y el lavado de dinero, de lo que se sirve para financiar sus actividades. Algunos investigadores creenque obtiene cada año 1.000 millones de dólares de sus actividades criminales, en las que mantiene una estrecha cooperación con cárteles y gangs latinoamericanos. Esto genera perturbaciones en Latinoamérica y contribuye al flujo de inmigración hacia EEUU. Recientemente, un experto describió a Hezbolá como “el patrón oro” de la convergencia entre el terrorismo y el crimen organizado.

En 2008 EEUU puso en marcha un proyecto secreto, la operación Casandra, para poner freno a las actividades de Hezbolá en América Latina. Según se reportó en Politico, la Administración Obama obstaculizó el programa:

En la práctica, la disposición de la Administración a concebir un nuevo rol para Hezbolá en Oriente Medio, junto con su deseo de negociar un acuerdo sobre el programa nuclear iraní, se tradujo en la reluctancia a actuar más contundentemente contra operativos de primer nivel de Hezbolá (…)

Tras la revelación por parte de Israel, el pasado 30 de abril, de que el acuerdo nuclear se basó en engaños iraníes, probablemente se pueda concluir que la Administración Obama empoderó a Irán y a su satélite en América Latina para asegurar el pacto, que parece no ser otra cosa que una cortina de humo para los planes nucleares iraníes.

Tener a una organización terrorista como Hezbolá, bien adiestrada y generosamente financiada con fondos estatales [iraníes], en el patrio trasero de EEUU supone, nada sorpresivamente, una auténtica amenaza para la seguridad nacional de los propios EEUU. Emmanuel Ottolenghi dijoel pasado abril, en la referida sesión sobre la red terrorista global iraní celebrada en el Congreso norteamericano:

El estudio de los casos seguidos contra operativos de Hezbolá en las últimas dos décadas revela que el grupo terrorista sigue siendo una amenaza para EEUU y para la integridad de su sistema financiero. Irán y Hezbolá han buscado en numerosas ocasiones perpetrar ataques con gran número de víctimas contra EEUU. Adicionalmente, han construido redes que emplean para hacerse con armas, vender drogas y emprender actividades financieras ilegales en EEUU.

(…)

Los operativos se (…) infiltran en comunidades de expatriados, se consiguen esposas y ponen en marcha negocios aparentemente legítimos, y en el proceso adquieren el permiso de residencia y, finalmente, la ciudadanía (…) todo esto es parte de su labor de encubrimiento.

Un reciente ejemplo de cómo operan los miembros de Hezbolá en EEUU quedó de manifiesto tras la detención en Nueva York de Samer el Debek y Alí Mohamad. Los dos tienen nacionalidad americana y han sido adiestrado por Hezbollah incluso en el manejo de armas como ametralladoras y lanzagranadas. Los dos han sido acusados de graves actividades de terrorismo, como la vigilancia de potenciales objetivos.

La gran cuestión es si el Gobierno de EEUU adoptará una estrategia integral para contrarrestar el empeño de Irán y Hezbolá en consolidar sus bases de operaciones en Latinoamérica. Segúndijeron varios expertos en la sesión del 17 de abril, no parece que la haya.

© Versión original (en inglés): Gatestone Institute
© Versión en español: Revista El Medio
 

Alertan que el Estado Islámico podría infiltrarse en América Latina

La Cancillería rusa advierte de la posible aparición de campos de entrenamiento yihadistas en la región y de posibles intentos de establecer contactos con grupos criminales y cárteles locales.

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El Estado Islámico intensifica sus esfuerzos para crear “posiciones de reserva” en diferentes regiones del mundo, incluida América Latina, advirtió el vicedirector del Departamento de Nuevos Desafíos y Amenazas del Ministerio de Exteriores de Rusia, Dmitri Feoktístov, en la 18.ª sesión del Comité Interamericano de Lucha contra el Terrorismo.

Según alertó Feoktístov, “existe el peligro” de que en el territorio de países de América Latina y el Caribe “aparezcan campos de entrenamiento para yihadistas” y de que “se establezcan contactos” entre terroristas y grupos criminales y cárteles de la droga locales.

“No queremos que se convierta en una epidemia”

El vicejefe del departamento también expresó su preocupación por “la intensificación de las actividades de reclutamiento de los extremistas”, especialmente en los países del Caribe, “donde hay una alta proporción de ciudadanos que profesan el islam”.

Feoktístov matizó que los casos de reclutamiento son hasta ahora esporádicos. “Pero no queremos que se conviertan en una epidemia”, enfatizó.

Con el fin de prevenir este escenario, el diplomático presentó una serie de propuestas a los participantes del evento. En particular, sugirió a los países latinoamericanos unirse al Banco Internacional de Datos del Servicio Federal de Seguridad de Rusia contra el Terrorismo, que contiene información sobre 89 organizaciones terroristas y más de 11.000 combatientes extranjeros.

Feoktístov destacó también que Rusia está dispuesta a facilitar capacitación a oficiales de inteligencia, así como llamó a los países participantes a que consideren la posibilidad de unirse a la Convención de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) sobre la lucha contra el extremismo.

Es hora de apuntar a Hezbollah en Europa.

Por: Ron Prosor

Después de 70 años, ningún ciudadano israelí puede mirar hacia nuestra frontera norte sin un creciente sentimiento de preocupación por la mayor amenaza convencional a nuestra seguridad: Hezbollah, el grupo terrorista chiita patrocinado por Irán .

Desde la Segunda Guerra del Líbano del 2006, Hezbollah ha estado tratando de rehabilitar sus capacidades y el aparato de defensa de Israel ha hecho grandes esfuerzos para evitar esto y para disuadir a Irán, el patrón del grupo.

Pero esto es insuficiente. La disuasión y la prevención por sí solas no son suficientes. Israel debe invertir en separar a Hezbolá de sus principales fuentes de financiamiento y despliegue global.

Con este fin, Israel tiene otra herramienta a su disposición, una que es multinacional y sería efectiva y eficiente si se aplicara adecuadamente, pero que Israel ha ignorado simplemente en los últimos años: la campaña diplomática.

Esto implica un esfuerzo internacional encabezado por nosotros, apoyado por nuestros amigos en todo el mundo, a través de canales diplomáticos directos e indirectos, abiertos y encubiertos. Su objetivo sería crear un estrangulamiento internacional alrededor del cuello de Hezbollah, forzando efectivamente a la organización a un estado de asfixia operacional mucho antes de que cualquier soldado israelí ponga un pie en territorio libanés.

¿Cuál es la campaña diplomática? En resumen: debemos llevar a la Unión Europea a categorizar a Hezbollah en su totalidad como una “entidad terrorista”, incluido su “ala diplomática”.

Hoy, la mayor parte de Europa (aparte de los Países Bajos) distingue artificialmente entre el ala militar de Hezbolá y su ala diplomática. Desde el 2013, la UE solo ha reconocido al ala militar como una organización terrorista, dejando que el ala diplomática actúe sin impedimentos. Este es un compromiso político de la escuela europea de diplomacia, un terrible compromiso en eso.

Los Estados Unidos y algunos estados del Golfo Pérsico definen a toda la organización como una entidad terrorista, de arriba a abajo. Irónicamente, Hezbolá en sí mismo tampoco distingue entre sus alas.

Bajo las condiciones actuales, Europa, Irán y algunos países de África y América del Sur se han convertido en las principales fuentes de ingresos de Hezbollah. Decenas de millones de dólares se transfieren mensualmente a través de tratos de drogas, contrabando, lavado de dinero y grupos de “caridad” al líder de Hezbollah Hassan Nasrallah, dinero que alimenta el motor terrorista del grupo.

¿Por qué es importante etiquetar a un grupo como una entidad terrorista? En el momento en que se clasifica como tal, sus cuentas bancarias, negocios y finanzas son tratados como ilegales y están fuertemente sancionados. Sus miembros son colocados en listas de no vuelo, y las agencias de aplicación de la ley pueden usar herramientas más efectivas. La “zona de libre comercio” de Hezbollah se cerraría oficialmente.

Si Europa finalmente decide llamar al niño por su nombre, Israel y otros países de la región se beneficiarán, por supuesto. Menos dinero significa menos armas; en otras palabras, un Hezbolá menos amenazante. En lugar de destruir sus reservas de armas con innumerables incursiones de bombardeo, obstaculizaríamos sus esfuerzos de adquisición por adelantado.

¿Esto es incluso realista? La respuesta es sí. En un orden relativamente corto, Europa puede clasificar a Hezbollah como una organización terrorista y obstaculizar sus actividades internacionales de forma espectacular.

Mientras tanto, como en cualquier campaña, el trabajo debe hacerse por etapas. En primer lugar, los objetivos deben definirse con el fin de reunir información sobre ellos y exponerlos. Debemos mostrar claramente a los europeos cuánto daño causa Hezbollah al operar sin restricciones en su suelo. No daño a Israel, pero daño a Europa, que es considerable. Debemos comenzar con un país líder: Alemania, que sufre las actividades de Hezbollah y es consciente de los peligros intrínsecos.

En los últimos meses, Israel se ha embarcado en esta misión en serio. Un equipo de investigadores de la Escuela Lauder de Gobierno, Diplomacia y Estrategia y el Instituto Internacional para la Lucha contra el Terrorismo de IDC Herzliya – ayudado por amigos de las agencias de seguridad de Israel y en todo el mundo – se ha recopilado información y formulado mensajes por delante de la etapa de exposición, para ser lanzado en las próximas semanas.

Después de esto viene la etapa de movilización, donde el objetivo es estimular la acción internacional para dar los pasos necesarios para cambiar el enfoque de Alemania y, posteriormente, todo el enfoque de Europa sobre Hezbollah.

La campaña diplomática dirigida a Hezbollah es vital y de suma importancia. Su objetivo es cerrar el carnaval europeo de Hezbollah y asestar un golpe significativo en su contra, incluso antes de que comience cualquier campaña militar. Cuanto antes se haga esto, mejor.

Ron Prosor es el jefe de la Cátedra Abba Eban de Diplomacia Internacional en el Centro Interdisciplinario Herzliya y ex embajador de Israel ante la ONU

Fuente: Israel Hayon

Pompeo: el representante iraní Hezbollah “nos amenaza aquí mismo en la patria”

Hezbolá, el apoderado narcoterrorista de Irán, “amenaza” a los estadounidenses en la patria estadounidense, Mike Pompeo, nominado por el presidente Donald Trump para dirigir el Departamento de Estado … El ejército estadounidense ha advertido repetidamente contra la creciente presencia de Irán y Hezbolá en América Latina, haciendo hincapié en que las operaciones vinculadas a las entidades chiítas representan una amenaza para los Estados Unidos.

Con la alianza cada vez más frecuente entre el narcotráfico y la jihad, cada vez es más difícil distinguir entre los narcos criminales y los jihadistas. Esto proporciona una cobertura para los yihadistas y obstaculiza la información precisa sobre la naturaleza y la magnitud de la amenaza de la jihad. Este hecho infernal muestra una vez más la necesidad de un muro fronterizo del sur.

WASHINGTON, DC – Hezbollah, el apoderado narcoterrorista de Irán, “amenaza” a los estadounidenses en la patria estadounidense, Mike Pompeo, nominado por el presidente Donald Trump para dirigir el Departamento de Estado (DOS), declaró el jueves durante su audiencia de confirmación en el Senado.

Pompeo, que se desempeñó como director de la CIA hasta que fue elegido recientemente por el presidente Trump para servir como secretario de Estado, identificó a Irán, Corea del Norte, China y Rusia como las principales amenazas que enfrenta Estados Unidos.

En un testimonio escrito preparado para su audiencia de confirmación ofrecida por el Comité Senatorial de Relaciones Exteriores el jueves, Pompeo señaló:

Irán, mientras tanto, ha estado en marcha y ha pagado un precio demasiado bajo por su comportamiento peligroso. Nuestra administración ha desarrollado una estrategia para contrarrestar a Irán que aumentará ese costo. Los problemas que rodean a la amenaza de proliferación de Irán son reales y nosotros, junto con nuestros aliados, debemos enfrentar el riesgo a largo plazo que presenta su capacidad.

Pero no podemos permitir que el archivo nuclear nos impida actuar contra los esfuerzos cibernéticos de Irán o sus intentos de proporcionar misiles a los houthis [en Yemen] para atacar a Arabia Saudita y a los estadounidenses que viajan allí. Las actividades de Irán en Siria, Irak y Líbano amenazan la existencia misma de Israel, y el alcance global de Hezbolá nos amenaza aquí mismo en la patria.

Irán liberó a los rehenes estadounidenses por el bien de un trato y luego se volvió inmediatamente a celebrar aún más. Trabajaré por su libertad todos los días.

Durante la audiencia, Pompeo destacó que la administración planea “arreglar” el polémico acuerdo nuclear de Irán , oficialmente conocido como el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPA), lo que sugiere que Trump no se retirará del acuerdo defectuoso alcanzado bajo el anterior presidente Barack Obama .

El ejército de EE. UU. Ha advertido en repetidas ocasiones contra la creciente presencia de Irán y Hezbolá en América Latina, destacando que las operaciones vinculadas a las entidades chiitas representan una amenaza para Estados Unidos.

Rep. Matt Gaetz (R-FL), un miembro del Comité de Servicios Armados de la Cámara, recientemente reveló que el número de “centros culturales” utilizados por los proxies de Irán como Hezbollah para reclutar miembros en toda América Latina han proliferado, casi triplicando de 36 en 2012 a ” más de 100 ” hoy.

Según funcionarios estadounidenses y analistas independientes, Hezbollah está muy involucrado en actividades de tráfico de drogas y lavado de dinero en toda América Latina.

Sin embargo, para asegurar la aprobación del controvertido acuerdo nuclear con Irán, la administración del ex presidente estadounidense Barack Obama ” descarriló ” una operación de la DEA contra las operaciones de tráfico de drogas multimillonarias de Hezbolá en el Hemisferio Occidental, informó Politico a  fines del año pasado.

El Departamento de Estado de Obama también restó importancia a la amenaza de Hezbolá, alegando que la influencia de Irán en el Hemisferio Occidental estaba ” decayendo ” meses antes de que las potencias mundiales e Irán aprobaran el acuerdo nuclear en julio del 2015.

En el 2016, el ejército de Estados Unidos advirtió primero que el Hezbollah libanesa “mantiene una infraestructura en Amèrica latina con la capacidad de realizar o apoyar ataques terroristas” en la región, haciendo hincapié en que el desafío está evolucionando.

Las fuerzas armadas de Estados Unidos explícitamente observaron este año que Hezbollah “mantiene una logística establecida, lo que facilita, recaudación de fondos y presencia operativa en esta región que puede ser aprovechada rápidamente con poca o ninguna advertencia.”

A pesar de la preocupación por la presencia de Hezbollah en América Latina expresada por varios funcionarios estadounidenses, el presidente Trump ha decidido saltarse la 8ª Cumbre de las Américas en Perú, durante la cual es probable que surjan problemas de seguridad.

Él también decidió no viajar a Colombia como estaba planeado. Informes de noticias recientes revelaron que Hezbollah mantiene una presencia operacional significativa  en Colombia. Se espera que Trump envíe al Vicepresidente Mike Pence a la Cumbre de las Américas en su lugar.

Fuente: Breitbart

 

América Latina continúa como objetivo estratégico del terror islamista

Hasan Nasrallah, jefe de Hezbollah

Hasan Nasrallah, jefe de Hezbollah

Los brutales ataques ocurridos en la Embajada de Israel en 1992, y dos años después sobre la Mutual Judía Argentina (AMIA) en la ciudad de Buenos Aires, al igual que el avión de línea comercial panameña derribado por un terrorista suicida de Hezbollah dos días después del segundo ataque en Argentina, no han sido, en su tiempo, acontecimientos aislados. Contrario a ello, se unen a una larga lista de operaciones de menor entidad que incluyen actividades de captación y conversión al islam de comunidades autóctonas y personas afines en México, Venezuela, Ecuador, Perú, Uruguay, Colombia y Bolivia.

Estos hechos concretos junto a otros ilícitos y actividades criminales relacionadas con el narcotráfico y el lavado de dinero visibilizan claramente el interés de personas y organizaciones que en algunos casos operan bajo la fachada de asociaciones de caridad en favor del islamismo que busca afianzar para ampliar sus redes ilegales con las que puedan golpear a las democracias regionales.

La amenaza de los grupos islamistas en América Latina responde a una doble causa: a) El interés estratégico, principalmente del chiismo patrocinado por Irán en nuestro continente donde ha fortalecido su base operacional a partir del ascenso al poder del chavismo venezolano en la década del 90, para luego extender sus capacidades operativas a la zona de la Triple Frontera (Paraguay, Brasil y Argentina), a ello debe sumarse la fuerte actividad de sectores que han adquirido impulso en los escenarios políticos locales como es el caso de Brasil y Chile y, por supuesto, a la vulnerabilidad mostrada hasta ahora por América Latina en su conjunto para hacer frente a esta amenaza, y b) América Latina es identificada como una suma de democracias débiles e imperfectas, pero contrarias por definición al totalitarismo teocrático sobre el que basan los islamistas sus ensoñaciones de exportar la Revolución Islámica. En la medida en que varios países latinoamericanos se encuentren implicados en la lucha contra personas y organizaciones islámicas radicalizadas (simpatizantes de la dictadura siria y de grupos terroristas pro-iraníes como Hezbollah) América Latina en su conjunto se convertirá en un territorio a penetrar o un enemigo a batir. Por otro lado, ante la presencia en Latinoamérica de redes de radicalización claramente identificadas en varios países, junto con el déficit de seguridad mostrado en la zona Mercosur, el continente seguirá siendo un campo propicio para la batalla.

Aunque algunos sectores de la clase política regional no lo interpreten, estamos además ante una amenaza que no solo se va mantener en el largo plazo, sino que tiene visos de incrementarse en un futuro próximo. Las sucesivas victorias militares de Hezbollah como representante de la teocracia iraní tanto en Siria como en Irak hacen que la región cobre mayor valor estratégico para liberar recursos dedicados a atacar objetivos en nuestro territorio. Su capacidad de recaudar fondos, la influencia y el reclutamiento entre los residentes de la región debe ser especialmente monitoreada por las autoridades especializadas en actividades terroristas y de narco-lavado. Lo mismo para figuras reconocidas por su militancia en favor del terrorismo que dan mostrada apoyatura a la justificación del terror en defensa de los imputados (hoy prófugos de la justicia Argentina) por el ataque a la AMIA en Buenos Aires, y cuya apología en defensa de los perpetradores es bien conocida y aumenta aún más la peligrosidad de un nuevo ataque cuando todavía la muerte del fiscal especial para esa investigación, Alberto Nisman, no ha sido esclarecida y existen fundadas sospechas de que su deceso fue en ocasión de homicidio en el que ex-funcionarios y “operadores paralelos” del antiguo régimen kirchnerista pudieran estar involucrados.

Hezbollah

Hezbollah

El terrorismo seguirá siendo la principal amenaza a la seguridad en América Latina en los próximos años. Conocer mejor la naturaleza de esa amenaza, su verdadera dimensión y también algunas de las reformas que son necesarias para hacerle frente es tarea no solo de los estados. Las sociedades civiles latinoamericanas deben estar atentas, formarse e informarse para colaborar con sus gobiernos en la defensa de la democracia de sus países.

Los gobiernos regionales deben tener una decisión clara para enfrentar la amenaza y para ello se debe identificar a qué nos enfrentamos realmente. Durante mucho tiempo en Latinoamérica hemos eludido cualquier término que vinculase ese terrorismo con el islamismo o el yihadismo. Se prefería hablar de terrorismo internacional o simplemente de amenaza terrorista, negando “la dimensión religiosa-política” de ese terrorismo, esto es algo que ya no puede hacerse porque es un factor esencial si se quiere desarrollar una estrategia para combatirlo.

Aunque en América Latina el terrorismo islamista no fue tema de agenda política durante muchos años, hoy es necesario dar una respuesta integral de lucha contra el terrorismo yihadista en sus múltiples expresiones con medidas necesarias para contrarrestar la amenaza. Así, es necesario reforzar los mecanismos de cooperación judicial y policial en el continente que, pese a algunos avances logrados, aun hay carencias que es preciso mejorar.

También es esencial un reforzamiento de las fronteras latinoamericanas para evitar que personas o armas puedan introducirse en su territorio. Pero sobre todo, es necesario fortalecer la resistencia de nuestras sociedades ante los embates del terror para evitar que los terroristas y sus apologistas puedan conseguir el objetivo de engañar en la buena fe a nuestros ciudadanos para poder imponer sus objetivos.

Necesitamos una América Latina más fuerte y más firme en la defensa de sus principios, más segura de sí misma y más dispuesta a librar y vencer en esta batalla, Brasil, Argentina, Chile y Perú hoy están trabajando en ello. Un análisis histórico demuestra que las raíces del terrorismo yihadista en nuestra región son más profundas de lo que parece y que sus primeras acciones se remontan a la década de los 70 cuando contó con el apoyo de regímenes como el cubano. Posteriormente, ya entrados los 80, nuestro continente fue utilizado como base logística para distintos movimientos terroristas islamistas, especialmente los vinculados a Irán.

El atentado a la AMIA el lunes 18 de julio de 1994 en Buenos Aires dejó 85 muertos

El atentado a la AMIA el lunes 18 de julio de 1994 en Buenos Aires dejó 85 muertos

Especial interés tiene el análisis del atentado a la AMIA que constituye hasta la fecha el ataque más mortífero del terrorismo yihadista en suelo latinoamericano. Los datos de la investigación de la justicia argentina apuntan claramente a una conexión de esos atentados con Hezbollah e Irán y desnudan la intencionalidad criminal del mismo. Por otro lado, la necesidad de un nuevo plexo normativo en materia de legislación Penal se hace necesaria ante accionar del creciente activismo de los terroristas en Internet.

En el caso argentino el buen trabajo de las Fuerzas de Seguridad y el rigor con el que han trabajado jueces y fiscales ha permitido que más de un 90% de los detenidos en materia de narcotráfico, lavado de activos y nexos con el terrorismo se haya decretado prisión preventiva rápidamente y en forma previa a condenas que seguramente decretaran la privación de libertad de los detenidos. Esa labor preventiva tendrá éxito siempre que un segundo eje simbolizado por una comunidad de inteligencia cohesionada funcione de forma coordinada y en constante cooperación entre agencias de inteligencia y policía, algo que debe comenzar a ser una cuestión relevante en la lucha contra el terrorismo.

Finalmente, hay que destacar la eficaz colaboración internacional desplegada por Argentina en la lucha contra el terrorismo. Hoy, cuando la amenaza afecta al conjunto de los países de América Latina, se impone un esfuerzo multilateral para impulsar nuevas medidas como la integración de los sistemas de información policial y los registros de entrada y salida de nuestro continente. El intercambio constante de información operativa y la coordinación operacional debe alcanzar niveles equiparables a los que mantienen países como EE.UU. y la propia Unión Europea. La cooperación resultara vital para la eficacia en la lucha por la defensa de nuestros valores democráticos frente al terrorismo y el narco-lavado, y nuestra determinación debe ser la de no ceder jamás al chantaje de los delincuentes terroristas.

El narcotráfico, el lavado de activos y el terrorismo son, sin duda las principales amenazas a la seguridad de América Latina. El impacto mediático, social, político y económico de estas actividades criminales convierten estos ilícitos en una amenaza estratégica para todo el continente. Defender la vida, la libertad y la seguridad de los ciudadanos es la primera obligación de todo gobierno democrático. Si América Latina falla en este cometido de combatir el terror islamista y los delitos conexos con su accionar, su propia supervivencia estará seriamente comprometida.

Fuente: Infobae

Socialistas, islamistas, narcos y terroristas, aliados en América Latina

Por Clifford D. May 

El presidente Trump habló con dureza en la ONU de la “dictadura socialista” que ha empobrecido Venezuela. Asimismo, arremetió contra el “extremismo islamista” y el “terrorismo del islam radical”, lo primero una ideología supremacista y lo segundo un arma utilizada para asesinar en masa a musulmanes, yazidíes, cristianos, judíos e hindúes. E hizo referencia a la amenaza que representan las “redes criminales internacionales” que “trafican con drogas, armas y personas”.

En lo que quizá no ha reparado Trump ni la mayoría de la comunidad internacional es en hasta qué punto esos males se están combinando.  

Nadie personifica mejor este cóctel tóxico que Tarek el Aisami, el vicepresidente de Venezuela, de 43 años. El Aisami proviene de una familia sirio-libanesa con vínculos a organizaciones yihadistas chiíes en Irak. También se le ha relacionado con una serie de traficantes de droga sudamericanos. A pesar de ello, o quizá por ello, el dictador de Venezuela, presidente Nicolás Maduro, lo nombró número dos de su Gobierno en enero.

Un mes después, el Departamento del Tesoro de EEUU sancionó a El Aisami por “desempeñar un importante papel en el narcotráfico internacional” y se le congeló parte de su patrimonio, calculado en unos 3.000 millones de dólares.

Los investigadores también descubrieron que había expedido cientos de pasaportes venezolanos a miembros de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica iraní y a agentes de Hezbolá, el peón terrorista de Irán en el Líbano. Esa puede ser una de las razones por las que el presidente Trump ha incluido a Venezuela en la lista de países a los que aplicar restricciones de inmigrantes y viajeros.

La penetración en América Latina lleva décadas siendo un proyecto de Irán y de Hezbolá. Han estado reclutando aliados y agentes en las comunidades de la diáspora libanesa chií, abriendocentros culturales y mezquitas, creando medios de comunicación e instituciones educativas, enviando misioneros a predicar y convertir y seleccionando gente para su adoctrinamiento y formación en Irán.

El terrorismo es otro arma en su arsenal. En 1992, la embajada israelí en Buenos Aires fue atacada con una bomba. Dos años después, el objetivo fue la AMIA, una asociación cultural judía.Más de cien personas fueron asesinadas en esos dos atentados.

El fiscal argentino Alberto Nisman se pasó años investigando. En 2013 publicó una acusación formal de 502 páginas contra Irán por la creación de redes terroristas en países de todo el Hemisferio. Presentó pruebas que señalaban a Mohsen Rabani, exagregado cultural de Irán en Argentina, como el cerebro de esas redes y de los atentados de Buenos Aires. Se descubrió que también otros altos funcionarios iraníes estaban tremendamente implicados.

A principios de 2015, Nisman había preparado un segundo informe que involucraba a la entonces presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, en un “plan para ayudar ilegalmente y exonerar fraudulentamente a los sospechosos iraníes” de los ataques. Pero el 18 de enero, horas antes de que presentase sus pruebas a los diputados argentinos, Nisman fue asesinado.

Tras una investigación de siete meses, la Policía argentina confirmó que fue asesinado, descartando las afirmaciones (lanzadas por la señora Kirchner, entre otros) de que se había suicidado. Nadie ha sido llevado ante la Justicia, aunque con el Gobierno post-Kirchner no es imposible.

Mi colega Emanuele Ottolenghi, investigador de la Foundation for Defense of Democracies (FDD), ha investigado la penetración de Irán y Hezbolá en América Latina. En mayo testificó ante el Comité de Relaciones Internacionales del Senado norteamericano y detalló la creciente cooperación entre “redes terroristas islámicas” y “violentos cárteles de la droga”. Dichas alianzas, señaló, son a menudo facilitadas por “élites políticas corruptas” que proporcionan a las redes de Hezbolá un “refugio seguro”.

Ottolenghi dijo a los congresistas que Hezbolá

desempeña un papel central en el nuevo paisaje, donde el tráfico de drogas y de personas, el contrabando de armas, el comercio ilícito de tabaco, el blanqueo de dinero mediante el comercio y la financiación del terrorismo ya no se pueden tratar como fenómenos distintos.

La infraestructura y las actividades de Hezbolá deberían entenderse como “parte integrante” de una extensa estrategia a largo plazo para exportar la revolución islámica iraní al Hemisferio Occidental y establecer nuevas bases operativas para ser utilizadas contra Estados Unidos.

El más notorio refugio latinoamericano para terroristas y figuras del crimen organizado es laTriple Frontera, entre Argentina, Brasil y Paraguay. En la edición del año pasado del informe anual sobre terrorismo del Departamento de Estado de EEUU se señalaba que particularmente la zona paraguaya de la Triple Frontera “seguía atrayendo a individuos interesados en financiar actos terroristas”.

Algo menos conocido: Cuba, bastión del ateísmo comunista que prohíbe el proselitismo cristiano, tiene una actitud más indulgente con la rama iraní del islam. El año pasado, el doctor Ottolenghiidentificó un centro cultural y una mezquita chiíes en La Habana financiados por Irán. Se está enviando conversos cubanos a otros países latinoamericanos para que difundan la teología revolucionaria iraní.

El Gobierno colombiano culminó hace poco un acuerdo de paz que legitima y concede poder político a las FARC, guerrilla de extrema izquierda que estuvo librando una guerra civil desde 1964. A nadie debería sorprender que Hezbolá –con la que las FARC han cooperado mucho tiempo en cuestiones relacionadas con la venta de arma, el tráfico de drogas y el blanqueo de dinero– se beneficie. Irán también, por supuesto.

La creciente alianza entre socialistas, islamistas, narcos y terroristas al sur de su frontera representa un peligro claro y presente para EEUU. Sin embargo, como el doctor Ottolenghi dijo en el Congreso, Washington aún no ha formulado una “política exterior coherente que reconozca la importancia de América Latina como terreno crucial de una pugna con Irán y ponga en práctica los recursos necesarios para mitigar las amenazas de Irán y Hezbolá”.

“Las limitadas capacidades de nuestros servicios de inteligencia hacen que sea difícil evaluar la cuantía de la financiación terrorista generada en América Latina, o entender el alcance de la posible colaboración criminal-terrorista”. Este último comentario lo hizo hace dos años el comandante del Mando Sur de EEUU. Hoy, el general John F. Kelly es el jefe de gabinete del presidente Trump. Así que tal vez tarde o temprano esa amenaza que está madurando obtenga la vasta atención que merece.

© Versión original (en inglés): Foundation for Defense of Democracies (FDD)
© Versión en español: Revista El Medio

Combatientes de Trinidad y Tobago dentro de ISIS: el nuevo desafío para el Caribe y América del Sur

Terroristas del Estado Islámico

Por 

Trinidad y Tobago están desempeñando un papel relevante y creciente en las rutas de tránsito para el contrabando de drogas desde el Caribe a Europa y los EE.UU.

En consecuencia, la capacidad de EE.UU y de los países de Centro y Sudamérica para estar seguros dentro de sus propias fronteras, depende fundamentalmente de las medidas de seguridad y el monitoreo de esas actividades que incluso exceden al narcotráfico para extenderse al tráfico de armas y a las actividades terroristas.

Existen marcados contrastes y contradicciones sobre Trinidad y Tobago en las que una gran mayoría de la opinión pública internacional -incluido el público argentino- carece de información.

El pequeño país de 1.200.000 habitantes se extiende a través de dos islas: Trinidad, la más grande, es un centro industrial y financiero de los más importantes del Caribe Oriental que, “costas afuera” también explota importantes recursos de gas natural, destacando así su industria petroquímica y además dispone de un sector de servicios petroleros que apoya numerosos proyectos en la región. Tobago, a menudo relegada, es una hermosa isla que focaliza su economía en la industria turística y goza de cierto grado de auto-gobierno.

A pesar de su pequeño tamaño, Trinidad y Tobago es uno de los países más ricos y desarrollados económicamente de la región y cuenta con una gran diversidad étnica con poblaciones de ascendencia africana, india, libanesa, china y europea. Su diversidad se ve reforzada y complicada por sus fronteras relativamente abiertas y su tradición de ser una nación de inmigrantes a la que se debe sumar importantes comunidades recién llegadas desde Venezuela, China, Siria y África.

A pesar de su alto PIB per cápita, Trinidad y Tobago destaca por tener “el mayor registro de delitos violentos en el Caribe Oriental” con 463 homicidios en 2016, aproximadamente 35 cada 100.000 habitantes.

El país tiene un grave problema con bandas criminales involucradas en delitos de narcotráfico, secuestros y tráfico de armas, y fue objeto de un cruento un intento de golpe de Estado en 1990 por el grupo islámico radical Jamaat al- Muslimin (JAM por sus siglas en castellano).

Sin embargo lo más preocupante para las democracias de Centro y Sudamérica, como para los EE.UU, es su historial de “ser el mayor contribuyente regional de combatientes islámicos a Irak y Siria”.

En Trinidad y Tobago, opera un grupo islámico muy violento que se autodenomina “Los Rebeldes de ISIS” (en alusión al Estado Islámico por sus siglas en Ingles), más de un centenar de jóvenes radicalizados han viajado desde Trinidad y Tobago para luchar en las filas de ISIS en Siria e Irak. Este es el mayor problema al que se enfrenta el gobierno local más allá de las pandillas, el tráfico de armas y drogas.

De hecho, en agosto de 2017, el primer ministro, Keith Rowley, reconoció que estos temas constituían el principal desafío que enfrenta la agenda de su gobierno al hablar sobre la interacción entre el Islam y las bandas de traficantes de armas y drogas que abrió el camino al mayor problema actual de Trinidad y Tobago: “la penetración islamista de musulmanes radicales que han estado llegando desde países africanos y de Siria”, y es allí donde el gobierno sitúa su gran preocupación de que pudiera repetirse el contexto del golpe de 1990 ejecutado por Jamaat al-Muslimin, la organización creció desde 1990 y ha ganado la adhesión de grandes sectores de jóvenes del país a través de conversiones al islam en muchos casos, y en otros, según Rowley “el problema de penetración islamista se vio potenciado por la migración de los países árabes musulmanes en conflicto y de cientos de inmigrantes ingresados desde Venezuela con pasaportes emitidos por Caracas, pero sobre los que pesan dudas, por los que se investiga la verdadera nacionalidad de origen de sus portadores y supuestos ciudadanos venezolanos”.

La población musulmana original de Trinidad y Tobago es originaria de India oriental y vivió siempre en armonía con todos los sectores de la población. El Jamaat al-Muslimin, por el contrario, tuvo sus orígenes en la juventud afro-trinitense de los barrios marginales como Laventille. Su líder, Lennox Philip, es un ex-policía despedido de la fuerza por inconducta, Philip se convirtió al islam, asumió el nombre de Yassin Abu-Bakr y construyó su movimiento sobre la radicalización de esos jóvenes y el discurso anti-corrupción que impregna al gobierno y la sociedad.

Tras el infructuoso intento de derrocar al estado en 1990 y la decisión del gobierno de perdonar a los líderes de JAM, el movimiento se desdobló en múltiples bandas de jóvenes afro-trinitenses conectados con el fundador de JAM, Yassin Abu-Bakr. Esos grupos no fueron desarticulados luego del intento de golpe y sobrevivieron políticamente, se potenciaron y hoy interactúan con varias bandas del narcotráfico en el corredor Este-Oeste desde el norte y hasta la costa Occidental.

A esas bandas pertenecen los 175 combatientes islamistas que han viajado de Trinidad para luchar por ISIS en Irak y Siria que han sido identificados por agencias de inteligencia occidentales. Aunque la mayoría de esos jóvenes no proceden directamente del JAM, ni asisten a su mezquita en el suburbio de St. James, en Puerto de España, y sus orígenes se relacionan con bandas afro-musulmanas (algunas separadas del JAM después de 1990), han sido influenciados y radicalizados por las mezquitas de Río Claro y Carapo.

No obstante, sigue habiendo una conexión entre el JAM y los combatientes que han ido a Siria e Irak en la medida en que los líderes de las mezquitas más radicales, entre ellos Nazim Mohammad de la mezquita de Río Claro (de la cual han salido el mayor numero de reclutas de ISIS) y Hassan Ali, Director de la mezquita de Carapo.

Evan Ellis, un analista experto y estudioso de asuntos de seguridad en América Latina y el Caribe explico recientemente que: “A pesar de la imagen de Trinidad y Tobago como una sociedad democrática y con libertad de expresión, el discurso de los imanes en mezquitas radicales durante el servicio de oración suele violar abiertamente la ley”. De manera similar, Ellis ha escrito que “al menos una de las mezquita del JAM esta sospechada de estar involucrada en entrenamiento paramilitar”. Sin embargo, el Estado ha tomado medidas cuando las actividades de las mezquitas han violado la ley. Un ejemplo de ello es el juicio de 2015 y la condena por asesinato a Rajee Alí, hijo del líder de la mezquita de Río Claro.

Con respecto a los combatientes extranjeros, muy pocos son conocidos por haber regresado, pero poco se sabe acerca del número final de los que han viajado a unirse a ISIS.

No sólo el movimiento de terroristas de Trinidad y Tobago a Oriente Medio es un grave problema en materia de yihadismo, el peligro del regreso de esos elementos radicales presenta riesgos muy altos de incidentes terroristas en Trinidad y Tobago y en la región de América Central y del Sur, la República Argentina no está exenta de esa amenaza.

A finales de 2015, la Policía de Trinidad y Tobago estimó que había 147 bandas, con 1.698 miembros, responsables de aproximadamente el 34% de los asesinatos en el país, el 80 % de ellos fueron sindicados como pertenecientes a organizaciones islamistas por las autoridades policiales locales. Para Trinidad y Tobago, para la región e incluso para los EE.UU, la presencia de bandas criminales es muy negativa, disminuye las áreas sobre las cuales los estados tiene control e indirectamente debilita la gobernabilidad deprimiendo la actividad económica y promoviendo una cultura de violencia, y en última instancia crea y favorece un espacio en que el narcotráfico y las redes terroristas se expanden.

Las bandas criminales están directamente vinculadas a la amenaza yihadista, por lo tanto, la lucha contra el terrorismo no es exclusiva de los EE.UU, todos los países de la región deben estar alertas, incluida la República Argentina.

Fuente: Infobae