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Guerra en Siria: Asesinan al socorrista de los cascos blancos que había rescatado a un niño entre los escombros en octubre del año pasado.

El socorrista de Cascos Blancos que sacó a un niño de los restos de un ataque aéreo en imágenes que provocó que un lector de noticias de la BBC estallara en lágrimas, es uno de los siete voluntarios que han sido asesinados a tiros en Siria.

Abu Kifah apareció en los titulares en octubre después de que un video del rescate de un niño llamado Wahida Ma’artouk, de un mes de nacido, fue transmitido por televisión.

El momento fue tan emocionante que la periodista Kate Silverton se sintió emocionada al aire. 

Abu Kifah (foto a la izquierda con la niña que rescató, Wahida Ma'artouk) está entre los siete muertos en el tiroteo por pistoleros no identificados
 

Abu Kifah (foto a la izquierda con el niño que rescató, Wahida Ma’artouk) está entre los siete muertos en un tiroteo llevado a cabo por pistoleros no identificados

 Esta inquietante imagen muestra las paredes salpicadas de sangre de la habitación en la que se disparó a los voluntarios.  El logotipo de Cascos Blancos se ve en el centro
Esta inquietante imagen muestra las paredes de la habitación salpicadas de sangre en la que ocurrió el atentado terrorista contra los voluntarios. El logotipo de los Cascos Blancos se ve en el centro

Miembros de los Cascos Blancos Sirios entierran a sus compañeros voluntarios que fueron muertos a tiros temprano esta mañana en una emotiva ceremonia en Sarmin, una ciudad controlada por yihadistas a seis millas de la ciudad noroccidental de Siria, Idlib
 

Miembros de los Cascos Blancos Sirios entierran a sus compañeros voluntarios que fueron muertos a tiros temprano esta mañana en una emotiva ceremonia en Sarmin, una ciudad controlada por yihadistas a seis millas de la ciudad noroccidental de Siria, Idlib

 Abu Kifah hizo los titulares en octubre después de que las imágenes de él salvando al niño tirándola de un edificio esparcido por escombros fueron transmitidas por televisión
 

 Abu Kifah apareció en los titulares en octubre después de que las imágenes de él salvando a un niño de entre los escombros de un edificio, fueron transmitidas por televisión

Matiah Jallal, una amiga cercana y colega de Abu Kifah, le dijo a MailOnline: “Es difícil para mí describir lo que siento ahora. Toda la ciudad está de luto por Abu Kifah y sus colegas.

Su asesinato es tanto más trágico como él hecho de que él no había podido engendrar a un niño en el último año. En el momento de rescatar a Wahida Maatouk, le había dicho a MailOnline cuánto le hubiera gustado tener un hijo.

Se entiende que su esposa está en estado de shock con los familiares de su marido.

Khaled Khatib, un oficial de medios de los Cascos Blancos que conocieron a Abu Kifah antes de su asesinato, confirmó las muertes a MailOnline y dijo: ‘Abu Kifah fue un sastre antes de que la revolución comenzara en 2011 y se unió a los Cascos Blancos debido a los incesantes y brutales ataques Sobre los civiles “. 

Los Cascos Blancos, también conocidos como la Defensa Civil Siria, confirmaron que siete de sus voluntarios habían sido asesinados a sangre fría por pistoleros no identificados que atacaron su oficina en Sarmin esta mañana temprano. 

Los cuerpos de los hombres han sido sepultados en un servicio fúnebre en Sarmin.

Una gran procesión de hombres principalmente, algunos con cascos blancos, llevaban a los muertos con muchos dolientes que se veían envueltos en lágrimas.

“El centro de defensa civil de Sarmin fue blanco de un ataque armado perpetrado por asaltantes desconocidos en el que murieron siete voluntarios”, dijeron los Cascos Blancos en declaraciones.

“Dos minibuses, algunos cascos blancos y walkie-talkies fueron robados.”

Una imagen del momento en que se descubrieron los cadáveres muestra los cadáveres ensangrentados de los trabajadores uniformados rodeados de colegas afligidos que se tapan la cabeza con sus manos.

Otra fotografía muestra una pared en la oficina blasonada con un logotipo de cascos blancos que está salpicada de sangre.

Nadie ha reclamado inmediatamente la responsabilidad por el ataque, pero viene en medio de la tensión en la zona. 

 Un amigo dijo que toda la ciudad está de luto por Abu Kifah y sus colegas.  Hayat Tahrir al-Sham, un grupo yihadista que controla el área donde ocurrió el ataque, denunció lo que llamó un "delito feo"
Un amigo dijo que toda la ciudad está de luto por Abu Kifah y sus colegas. Hayat Tahrir al-Sham, un grupo yihadista que controla el área donde ocurrió el ataque, denunció lo que llamó un “delito feo”

Una imagen del momento en que se descubrieron los cadáveres muestra los cadáveres ensangrentados de los trabajadores uniformados rodeados de colegas afligidos que abrochan la cabeza en sus manos 
 

Una imagen del momento en que se descubrieron los cadáveres muestra los cadáveres ensangrentados de los trabajadores uniformados rodeados de colegas afligidos que se ponen las manos en la cabeza. 

Sarmin está en la provincia de Idlib, que fue recientemente tomada por el grupo Hayat Tahrir al-Sham (HTS) vinculado a Al-Qaeda después de varios enfrentamientos con Ahrar al-Sham, una organización rival ultraconservadora.

El HTS dijo recientemente que sus miembros han descubierto células durmientes del Estado islámico, que dicen estaban planeando un ataque.

La filial de Al-Qaida, que se conoce como Frente Al Nusra, ha librado batallas mortales con ISIS en los últimos años. 

Hayat Tahrir al-Sham denunció lo que llamó un “delito feo” y prometió rastrear a los perpetradores y llevarlos ante la justicia.

El grupo yihadista dijo que el ataque tenía como objetivo “socavar nuestra revolución”, y añadió que estaba dispuesto a proteger a los Cascos Blancos en “zonas liberadas” de Siria. 

El Observatorio Sirio de los Derechos Humanos, con sede en Gran Bretaña, dijo que los siete fueron asesinados después de ser ejecutados con estilo de ejecución, agregando que los cuerpos fueron descubiertos por otros voluntarios de los Cascos Blancos que habían llegado para comenzar un turno.

Los atacantes habían huido con dos furgonetas, cascos y walkie talkies. Uno de los vehículos fue encontrado más tarde quemado en el borde de un campo cerca del centro.

Un miembro de los Cascos Blancos lamenta a sus siete compañeros en su servicio fúnebre.  Las actividades del grupo han sido representadas en numerosos documentales y reportes de noticias mostrados en el oeste
 

Un miembro de los Cascos Blancos lamenta a sus siete compañeros en su servicio fúnebre. Las actividades del grupo han sido representadas en numerosos documentales y reportes de noticias mostrados en occidente

Nadie ha afirmado inmediatamente que llevaron a cabo el ataque, provocando numerosas teorías acerca de quién era responsable, pero se produce en medio de la tensión en el área
 

Nadie ha afirmado inmediatamente que llevaron a cabo el ataque, provocando numerosas teorías acerca de quién era responsable, pero se produce en medio de la tensión en el área

Los activistas de la oposición en Idlib dijeron que no creían que los asesinatos habían sido orquestados por el HTS porque el grupo no ha apuntado a los Cascos Blancos en el pasado.

Algunos han afirmado que el ataque fue conducido por agentes del régimen de Assad con el fin de alimentar la desconfianza entre los grupos rebeldes rivales. 

Un activista, que no quiso ser nombrado, dijo que los atacantes usaban pistolas equipadas con silenciadores, agregando que la gente que vivía cerca no notó nada inusual.

Afirmó que células durmientes de ISIS han sido descubiertas en Sarmin y añadió que creía que el ataque podría haber sido llevado a cabo por miembros de la organización terrorista en un intento de demostrar que Idlib no es seguro.

Otra teoría es que los ataques fueron llevados a cabo por criminales que quieren robar equipo del centro. 

Los cascos blancos han pedido a todos los puestos de control sirios en el norte del país detener cualquier vehículo blasonado con el logotipo del grupo.  

La organización, que se concentra en la búsqueda y rescate urbano en respuesta a los bombardeos, ha visto más de 150 de sus miembros muertos desde su formación en 2014.

Los Cascos Blancos fueron ampliamente considerados como probables para ganar el Premio Nobel de la Paz del año pasado.

Una gran procesión de hombres principalmente, algunos con Cascos Blancos, llevaban a los muertos - muchos deudos fueron vistos rompiéndose en lágrimas
 

Una gran procesión de hombres principalmente, algunos con Cascos Blancos, llevaban a los muertos – muchos deudos fueron vistos rompiendo en lágrimas

Ellos surgieron en 2013, trabajando para rescatar a civiles en áreas controladas por los rebeldes.

Desde entonces, el grupo ha ganado fama internacional por sus osados ​​rescates, a menudo filmados y distribuidos en los medios de comunicación social, y fueron nominados para el Premio Nobel de la Paz 2016.

Aunque trabajan exclusivamente en áreas controladas por los rebeldes, insisten en que no son partidistas.

Sus detractores, entre ellos el gobierno del presidente Bashar al-Assad y su aliado Rusia, los acusan de ser instrumentos de sus donantes internacionales.

Reciben financiación de varios gobiernos occidentales, incluyendo Gran Bretaña, Alemania, Holanda y Estados Unidos.

Los críticos también los acusan de albergar a combatientes rebeldes, incluidos los yihadistas, en sus filas.

En otra parte de Siria, un atacante suicida se hizo estallar en un campo de entrenamiento para el grupo rebelde del Ejército de Islam de Siria en la ciudad sureña de Naseeb, cerca de la frontera con Jordania, matando a más de 20 combatientes.

El Observatorio dijo el sábado que la explosión del viernes por la noche mató a 23 e hirió a 20, algunos de los cuales estaban en estado crítico.

Ahmad al-Masalmeh, un activista de la oposición radicado en la sureña provincia de Daraa, dijo que unos 80 miembros del Ejército de Islam estaban cenando en una tienda cuando el atacante suicida entró y se hizo estallar. Dijo que 30 fueron asesinados, 20 heridos y seis desaparecidos.

Nadie se atribuyó la responsabilidad del bombardeo mortal, pero ISIS ha reclamado previamente tales ataques.

El ejército sirio asegura el antiguo bastión de ISIS

Las fuerzas del gobierno sirio tomaron el control total de la última gran ciudad en la provincia de Homs, hasta hace poco gobernada por el ISIS, informaron medios estatales sirios el sábado, en el momento en que el ejército y sus aliados presionan un avance múltiple hacia las zonas orientales en manos del grupo yihadista.

Medios de comunicación estatales sirios citaron una fuente militar que decía que los militantes de ISIS habían sido muertos y sus armas destruidas en la ciudad de al-Sukhna, unos 30 kilómetros al noreste de la antigua ciudad de Palmyra.

La ciudad también se encuentra a unas 30 millas de la frontera provincial de la provincia de Deir al-Zor, el último asiento importante del Estado islámico en Siria y un objetivo importante para el gobierno sirio.

Los yihadistas han perdido franjas de territorio sirio para separar las campañas que están librando las fuerzas gubernamentales respaldadas por Rusia e Irán, y por las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) respaldadas por Estados Unidos, que está dominada por la milicia kurda YPG. El SDF se concentra actualmente en capturar la ciudad de Raqqa de manos  del Estado Islámico.

Las fuerzas del gobierno sirio que han venido avanzando desde el oeste, han cruzado recientemente en la provincia de Deir al-Zor desde las zonas meridionales de la provincia de Raqqa.

ISIS controla casi toda la provincia de Deir al-Zor, que limita al este con Irak. El gobierno sirio todavía controla un bolsillo de territorio en la ciudad de Deir al-Zor, y una base militar cercana. 

Pincha en los siguientes enlaces para ver dos videos:

http://www.dailymail.co.uk/embed/video/1335218.html

 

El grupo terrorista islamista Hezbollah avanza sobre la ex filial del grupo terrorista islamista Al Qaeda en la zona fronteriza con Siria

El grupo terrorista libanés se enfrenta desde hace días con los extremistas del Organismo de Liberación del Levante (anteriormente conocido como Frente al Nusra) en el noreste del Líbano

Hezbollah

Hezbollah

Hezbollah sigue avanzando en la región de Arsal, en el noreste del Líbano y fronteriza con Siria, y recuperó este domingo el control del 70% del territorio dominado por la ex filial siria de Al Qaeda, en el tercer día de su ofensiva en la zona.

El grupo terrorista anunció, a través de su Centro de Información de Guerra, que ha “liberado” el 70% de las zonas que controlaba el Organismo de Liberación del Levante (denominado anteriormente Frente al Nusra) en los montes de Arsal, en los se habían hecho fuertes en lo últimos años los extremistas procedentes de Siria.

Asimismo, Hezbollah anunció a través de la red social Twitter que sus combatientes mataron a 46 yihadistas y recuperaron el valle del Uwaini, “importante centro” del Organismo de Liberación del Levante.

Además, alcanzaron la cima del monte de Shaba al Qala, en el este de Arsal, a 2.350 metros de altitud, desde donde impusieron su “control armado” sobre los valles de Al Dib y al Rihan.

Hezbollah se enfrenta a los terroristas de Al Nusra

Hezbollah se enfrenta a los terroristas de Al Nusra

También se hicieron con el alto de Shaabat al Nahla, por lo que pueden alcanzar con sus disparos al vecino valle de Al Muaysara.

Sin embargo, los terroristas libaneses no pudieron evitar que 30 integrantes del Organismo de Liberación del Levante huyeran en dirección a Qalaat al Hosn, en el este de Arsal.

Por otra parte, Hezbollah también informó que El ejército sirio y los combatientes del grupo terrorista que apoyan a las tropas del régimen de Bashar al Assad “liberaron en su totalidad las montañas de Flita”, en la región siria de Al Qalamún.

Además, en los montes de Flita las fuerzas leales a Damasco mataron a 23 integrantes de la ex filial de Al Qaeda.

La actual ofensiva a ambos lados de la frontera fue lanzada el pasado viernes por Hezbollah, en coordinación con las fuerzas del régimen sirio, con el objetivo de “liberar” de la presencia de “terroristas” la zona montañosa entre los dos países.

Infobae

Donald Trump le pone fin a un programa (no tan) encubierto por la CIA, para armar y financiar a los rebeldes “moderados” anti-Assad en Siria.

El presidente Trump ha decidido poner fin al programa de la CIA, montado por el régimen de Obama, respaldado por el senador John McCain, que armó, capacitó y financió a los no tan moderados rebeldes sirios que luchaban contra el gobierno de Bashar al-Assad, muy buscados por Rusia, según funcionarios estadounidenses.

Washington Post  El programa fue el plato central de una política iniciada por la administración Obama en 2013 para presionar a Assad para que se apartara del cargo, pero incluso sus partidarios han cuestionado su eficacia desde que Rusia desplegó fuerzas en Siria dos años después.

Funcionarios dijeron que la eliminación del programa secreto refleja el interés de Trump en encontrar maneras de trabajar con Rusia, que vio el programa anti-Assad como un asalto a sus intereses. El encofrado del programa es también un reconocimiento de la influencia limitada de Washington y el deseo de eliminar a Bashar al Assad del poder.

Los funcionarios dijeron que Trump tomó la decisión de desechar el programa de la CIA hace casi un mes, luego de una reunión de la Oficina Oval con el director de la CIA, Mike Pompeo, y el asesor de seguridad nacional, HR McMaster, antes de una reunión el 7 de julio en Alemania con el presidente ruso Vladimir Putin.

La decisión de poner fin al programa secreto para armar a los rebeldes anti-Assad no era una condición en las negociaciones de cesación del fuego, que ya estaban en marcha, dijeron funcionarios estadounidenses que hablaron bajo condición de anonimato para discutir el programa secreto.

Los tratos de Trump con Rusia han estado bajo escrutinio pesado debido a las investigaciones sobre la interferencia del Kremlin en las elecciones del 2016. La decisión sobre los rebeldes respaldados por la CIA será bienvenida por Moscú, que centró su poder de fuego en esos combatientes después de que interviniera en Siria en 2015.

Con el fin del programa de la CIA, la participación de Estados Unidos en Siria consiste ahora en una vigorosa campaña aérea contra el Estado Islámico y un programa de entrenamiento y equipamiento dirigido por el Pentágono en apoyo de la fuerza rebelde en gran parte kurda que avanza contra los baluartes del Estado Islámico en Raqqa y a lo largo del valle del río Eufrates.

La estrategia a largo plazo de la administración Trump, tras la derrota del Estado islámico, parece centrada en la costura de una serie de acuerdos regionales de cesación del fuego entre los rebeldes respaldados por Estados Unidos, el gobierno sirio y Rusia.

Funcionarios de inteligencia estadounidenses dijeron que las conquistas de los rebeldes en el campo de batalla en 2015 provocaron la intervención militar directa de Rusia del lado del régimen de Assad. Algunos funcionarios estadounidenses y sus aliados en la región instaron al presidente Barack Obama a que respondiera proporcionando a los rebeldes armas antiaéreas avanzadas para que pudieran defenderse mejor. Pero Obama se rehusó, citando las preocupaciones de que Estados Unidos se vea obligado a entrar en conflicto con Rusia.

Desde el sitio web,  Friends of Syria : “a Obama le gustaba llamar como moderados a los integrantes del Ejército Libre de Siria (FSA). Pero al igual que ISIS, los miembros de la FSA han estado violando, decapitando y asesinando civiles inocentes de todas las religiones en Siria “.

Funcionarios estadounidenses dijeron que la decisión tenía el respaldo de Jordania, donde algunos de los rebeldes fueron entrenados, y parecía ser parte de una estrategia mas grande de la administración de Trump para centrarse en la negociación de acuerdos limitados de cesación del fuego con los rusos.

ISIS y al-Qaeda vinculados con (al-Nusra), que fueron promovidos por el senador John McCain en una visita a Siria, decapitaron a soldados sirios frente a los niños y publicaron regularmente fotos en línea de sus frecuentes decapitaciones de civiles sirios Y soldados.

Estos son los llamados “Rebeldes del Ejército Libre de Siria” que fueron armados, entrenados y financiados por el Régimen de Obama y la CIA.

Pincha en los siguientes enlaces para ver videos:

https://www.liveleak.com/ll_embed?f=94a2033a630c

 

https://www.liveleak.com/ll_embed?f=c5dc12a0a759

FUENTE: Washington Post

Las cosas siguen igual: Asad debe irse (2)

Bashar Asad.

Por Michael J. Totten 

Durante años, Asad ha mantenido en cuarentena en sus cárceles a los islamistas radicales, muchos de los cuales habían combatido con Al Qaeda en Irak y vuelto a casa, y con la “reforma de la justicia penal” más cínica de la historia los dejó salir de sus jaulas. Hicieron exactamente lo que sabía que harían: formar ejércitos terroristas en el desierto.

Uno de ellos fue el Frente al Nusra, vinculado a Al Qaeda, y otro fue el ISIS, formado a partir de las ruinas de Al Qaeda en Irak, de la que hacía años que el mundo no tenía noticia.

Cada vez que conquistaban un pedazo de territorio, los combatientes del ISIS se grababan en vídeo actuando de la forma más sanguinaria y psicopática posible. “Dejar a los terroristas vestidos de negro correr alrededor de una capital de provincia crucificando y decapitando gente ayudó mucho a la propaganda”, escriben Weiss y Hasan en ISIS: Inside the Army of Terror.

Esa propaganda se ajustaba a las anteriores afirmaciones ridículas de que Asad estaba librando una guerra contra el terrorismo, cuando, sencillamente, no era así. Por fin tuvo la guerra que necesitaba. Se hizo erigió en indispensable creando problemas que supuestamente sólo él podía resolver, y se borró de la lista de tareas pendientes de Occidente.

Y aquí estamos. Si no fuese por Bashar al Asad, el ISIS ni siquiera existiría.

***

Asad no es más que un hábil manipulador. Contra todas las evidencias, logró convencer a los secretarios de Estado John Kerry y Hillary Clinton de que era un reformista cuando era exactamente lo contrario, y consiguió convencer al presidente Trump de que estaba combatiendo al ISIS, cuando él y los rusos han dedicado más del 99% de su tiempo, sus energías y sus municiones contra cualquier ejército rebelde excepto el ISIS.

Sin embargo, sigue teniendo multitud de defensores en Occidente, porque es laico y por lo tanto preferible a los islamistas. En el plano personal, sí, Asad es laico. Ni siquiera es musulmán. Pertenece a la secta alauí, una minoría religiosa sincrética a la que pertenece aproximadamente el 12% de la población siria y que ha sido considerada herética por los musulmanes durante más de mil años. El problema es que sus principales soportes políticos y militares –Hezbolá y los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria iraní– son islamistas radicales. Su propio ejército ya no es más que la cáscara de lo que fue en tiempos, y es probable que nunca pueda volver a imponer un régimen laico sobre todo el país.

“Tras cinco años de guerra”, escribe Tobias Schneider en War on the Rocks, “las fuerzas de combate del Gobierno consisten hoy en una desconcertante mezcla de milicias hiperlocales alineadas con diversas facciones, patrocinadores nacionales y extranjeros y señores de la guerra locales”. Siria está plagada de guardias revolucionarios iraníes, combatientes libaneses de Hezbolá y milicias islamistas compuestas principalmente de iraquíes y afganos entrenados por Irán.

Matthew DeMaio lo explicó así en la revista Muftah: “El régimen sirio no es laico, ni soberano ni independiente”. Su artículo incluye una elocuente imagen de cuatro banderas que demuestra quién manda en la ciudad de Alepo en estos momentos: en ella aparecen el presidente ruso, Vladímir Putin; el sirio, Bashar al Asad; el Líder Supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, y el secretario general de Hezbolá, Hasán Nasrala.

Miren: ahora es prácticamente imposible que el 12% de minoría alauí someta al 74% de mayoría suní sin ayuda exterior, y hasta que no llegaron los rusos –en septiembre de 2015– esa ayuda provenía enteramente de los islamistas iraníes y sus aliados regionales. En este punto, el secularismo de Asad apenas merece comentario.

Aunque nada de lo anterior fuese cierto, si Asad no hubiese alimentado primero a Al Qaeda en Irak y después al ISIS para sus propios intereses nefastos, si el territorio controlado por el Gobierno no hubiese estado realmente bajo el control de milicias teocráticas extranjeras, Asad seguiría sin ser la solución al ISIS por una simple razón: el ISIS es el ying para el yang de Asad.

El apoyo al ISIS en el mundo árabe se mueve en cifras de un solo dígito, del 6% en los territorios palestinos y el 3% en Jordania al 0% en el Líbano. La única razón por la que ejércitos terroristas como el ISIS y el Frente al Nusra son tolerados actualmente por los civiles en Siria es porque muchos perciben a Asad como el peor de dos males. Da igual la ideología: Asad es responsable de la sobrecogedora cifra de muertos y refugiados generada por el conflicto. Casi nadie en Siria apoyaría, ni siquiera temporalmente, la demencial revolución del ISIS y el Frente al Nusra si no hubiese nadie en Damasco contra el que revolverse. Si esta gente no estuviese sometida al asedio diario de la maquinaria letal de Asad, con sus bombas de barril y sus armas químicas, derrocaría violentamente a los islamistas como hicieron los iraquíes.

Pero el verdadero problema va más allá del ISIS, y de Bashar al Asad.

Siria, como el Líbano e Irak, está fracturada en líneas sectarias. Los tres países han sufrido largas y devastadoras guerras civiles, fomentadas en parte por regímenes extranjeros, durante el último cuarto de siglo. La única razón por la que Siria logró mantenerse unida hasta hace relativamente poco es que la familia Asad exportó eficazmente la propia inestabilidad siria a sus vecinos, casualmente el Líbano e Irak.

“Antes de Asad, Siria era un territorio propicio para la intervención extranjera”, me contó Martin Kramer, del Washington Institute for Near East Policy, cuando la quiebra del país estaba ya muy avanzada. “Hafez al Asad convirtió Siria en un actor regional por derecho propio ocupando el Líbano, controlando a sus propias facciones palestinas y activando a Hezbolá. Pero ahora Siria ha vuelto a su estado anterior y es cafarnaúm de intereses grupales en conflicto y sectas resentidas que se enfrentan entre sí y buscan apoyos extranjeros que puedan inclinar la balanza a su favor. A la larga, esa debilidad fragmentaria podría ser su condición natural, y la Siria de Asad padre una aberración”.

Asad se sacudió la presión de los islamistas suníes enviándolos a Irak a luchar contra las fuerzas estadounidenses y las milicias chiíes. Se sacudió la presión de potenciales separatistas kurdos patrocinando al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (o PKK) contra Turquía. Y justificó lailegitimidad intrínseca de su régimen –que el poder lo detentara su minoría alauí– enarbolando la gran causa de suní y exportando terrorismo a Israel vía Hamás y Hezbolá.

Ahora que el baile ha terminado, Siria es un importador neto de terrorismo, en vez de un exportador. Sin embargo, los terroristas que Siria sí exporta están atacando objetivos tan remotos como San Bernardino y París, en vez de Tel Aviv, Beirut y Bagdad.

El argumento a favor de mantener a Asad en el poder exige creer que va a poder mantener todo bajo control si gana la guerra. Un régimen de mano de hierro sólo puede mantener todo bajo control hasta que deja de hacerlo, pero lo cierto es que Asad nunca lo intentó de verdad. De hecho, él y su padre Hafez han estado haciendo exactamente lo contrario desde los años setenta, y después de más de cuarenta años no hay motivos para creer que el régimen vaya a cambiar alguna vez. Asad no es una fuerza para la estabilidad: es un motor para el caos.

En los países estables de Oriente Medio, con regímenes legitimados y civilizados, como Jordania, Emiratos, Marruecos, Omán y Túnez, fenómenos como el del ISIS tienen poca base. Víctimas del terrorismo pueden ser los ciudadanos de cualquier país, pero los ejércitos terroristas propiamente dichos sólo pueden surgir en Estados fallidos o colapsados, donde la autoridad central está herida de muerte, está completamente deslegitimada o ambas cosas.

Siria necesita un régimen fuerte y políticamente moderado –democrático o no–, donde los árabes suníes conformen la mayoría y sus representantes sirvan junto con los no meramente simbólicos representantes de las minorías alauí, cristiana, drusa y kurda. No hay otro sistema bajo el cual Siria pueda estar en paz consigo misma y con sus vecinos.

La OTAN debería haber defenestrado al régimen ya en 2011, cuando la elección era entre Asad y los reformista; cuando el ISIS y el Frente al Nusra aún no existían. Ahora que la elección es entre Asad y los terroristas, es demasiado tarde.

Por ahora, destruir al ISIS debe seguir siendo nuestra máxima prioridad, y una política indefinida respecto a Asad tal vez sea lo apropiado. No podríamos echarlo hoy, de todos modos, si no estuviésemos dispuestos a correr el riesgo de un enfrentamiento militar con Rusia; y aunque los rusos no estuviesen por en medio, prácticamente nadie –yo tampoco– está interesado en otra invasión al estilo de la de Irak.

Al final, sin embargo, de un modo u otro, Asad se tendrá que ir.

© Versión original (en inglés): The Tower
© Versión en español: Revista El Medio

Las cosas siguen igual: Assad debe irse (1)

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Por Michael J. Totten 

Guste o no, Estados Unidos se está implicando más en la guerra siria a pesar de la promesa del presidente, Donald Trump, de mantenerse al margen de ella.

El 6 de abril, después de que el tirano Bashar al Asad volviera a masacrar civiles con armas químicas, Trump ordenó a dos buques de guerra estadounidenses radicados en el Mediterráneo Oriental que atacaran la base aérea siria de Al Shayrat con misiles Tomahawk. Según el secretario de Defensa, James Mattis, EEUU dañó o destruyó el 20% de la fuerza aérea siria en diez minutos.

Después, el 18 de mayo, aviones de combate estadounidenses bombardearon un convoy de vehículos de una milicia progubernamental que invadió una zona restringida donde soldados estadounidenses y británicos entrenan a combatientes locales en el marco de la lucha contra el ISIS.

La política estadounidense sobre Siria es, sin embargo, igual de incoherente que cuando el presidente era Barack Obama. En agosto de 2013, el demócrata se negó a hacer cumplir con su propia “línea roja” cuando Asad asesinó a más de 1.400 personas e hirió a miles en un ataque con armas químicas contra el suburbio damasceno de Guta. Pidió mansamente la salida de Asad, pero no hizo prácticamente nada para conseguirla y en su lugar optó por levantar las sanciones contra el más firme aliado de Asad, la República Islámica de Irán, a cambio que interrumpiera temporalmente su programa nuclear.

La Administración Trump tampoco ha decidido qué hacer. “Nuestra prioridad ya no es esperar y concentrarnos en echar a Asad”, declaró en abril la embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley. En aquel entonces, el secretario de Estado, Rex Tillerson, dijo más o menos lo mismo: “El estatus a largo plazo del presidente Asad será el que decida el pueblo sirio”.

Los dos se retractaron al cabo de una semana. “Nos dedicaremos a pedir cuentas a cualquiera que cometa crímenes contra inocentes en cualquier parte del mundo”, proclamó más tarde Tillerson; y Haley afirmó: “Es difícil pensar en un Gobierno pacífico y estable con Asad”.

Desde entonces, no ha pasado mucho y ha cambiado poco. Como la Administración Obama, el equipo de política exterior de Trump reconoce que Asad es malo, pero no está dispuesto a hacer mucho más que hablar sobre ello. No obstante, en algún momento todos vamos a tener que afrontar una desagradable verdad: si la invasión de Irak demostró a la opinión pública estadounidense lo peligrosa que puede ser una intervención, el apocalipsis sirio debería haber demostrado ya que no intervenir puede ser igual de peligroso.

Al final, de un modo u otro, Asad se tendrá que ir.

Uno podría defender esa posición por motivos humanitarios. Al fin y al cabo, Asad es responsable de la muerte de cientos de miles de personas. Pero también podría defenderla por motivos geopolíticos. Después de todo, la guerra siria ha desencadenado la mayor crisis de refugiados en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. El mejor argumento, sin embargo, son los relacionados con la seguridad nacional. Se den cuenta o no la mayoría de los estadounidenses, reemplazar el régimen de Asad por cualquier cosa que no sea un Estado terrorista islamista hará que EEUU, Europa, el Gran Oriente Medio e incluso la mayor parte del mundo sean lugares más seguros.

Destruir al ISIS, tanto en Irak como en Siria, es nuestra máxima prioridad. Eso no va a cambiar. El ISIS ha llevado a cabo o inspirado más de 140 ataques terroristas en cada continente habitado excepto América del Sur, y eso sin contar su brutal conquista de ciudades sirias e iraquíes; perpetra castigos medievales, como la amputación, la crucifixión y la lapidación; ha llevado a cabo la destrucción cultural e histórica de lugares ancestrales como la ciudad de Palmira, de la época romana; y no olvidemos su campaña de exterminio genocida contra la minoría yazidí de Irak.

Pero lo último que debería hacer EEUU es asociarse con el régimen de Asad. No olvidemos que Asad es un aliado de Irán, el principal enemigo de EEUU en Oriente Medio y, con Rusia, en todo el mundo. Por cierto, el propio ISIS es una criatura de Bashar al Asad.

El ISIS no existió en su forma actual hasta 2013, dos años después de que empezara la guerra siria, pero la culpabilidad de Asad se remonta a más de una década.

Tras la demolición estadounidense del régimen de Sadam Husein en Irak, los regímenes sirio e iraní tuvieron excelentes motivos para temer que podrían ser los siguientes. Durante décadas, el régimen del Partido Baazista Árabe Socialista de Asad ha sido el principal Estado patrocinador del terrorismo en todo el mundo. Si surgieran Gobiernos moderados en Teherán y Damasco, y también en Bagdad, es probable que el número de atentados se redujera de forma significativa en todo el planeta.  

Por eso Siria e Irán necesitaban asegurarse de que el cambio de régimen y el nation-buildingfracasaran estrepitosamente en Irak. Los iraníes lo hicieron financiando y armando a milicias chiíes como el Ejército del Mahdí de Muqtada al Sader y la rama iraquí de Hezbolá, mientras que Asad propició el surgimiento de organizaciones terroristas suníes, especialmente la Al Qaeda local de Abu Musab al Zarqawi.

En su libro ISIS: Inside the Army of Terror, Michael Weiss y Hasán Hasán citan al exdiplomático sirio Basam Barabandi admitiendo sin tapujos que “[Asad] empezó a cooperar con los muyahidines” tras la caída de Sadam. Asad envió a yihadistas radicados en Siria a combatir contra soldados americanos y chiíes iraquíes, y la mayoría se alistaron en Al Qaeda. Con una jugada diabólicamente brillante, Asad logró purgar Siria de sus propios enemigos potenciales al tiempo que daba al mundo entero una terrible lección: el cambio de régimen y la democracia en el mundo árabe pueden ser tan peligrosos como el ébola.

La lógica era tan evidentemente cínica que incluso los que estaban siendo utilizados por Asad sabían qué pretendía y por qué. “Siria quería prolongar la guerra de Irak y los ataques a las fuerzas estadounidenses para que los americanos no pudiesen entrar en Siria”, le dijo el excombatiente sirio islamista Anas al Rayab a Roy Gutman, de The Daily Beast.

Todo el mundo sabe qué pasó después. Irak sucumbió a la sangre y el fuego. En todo Oriente Medio, los árabes contemplaron el fruto venenoso del cambio de régimen y se estremecieron. La opinión pública estadounidense perdió todas las ganas de promover de la democracia en el extranjero, y hasta que no fue derrocado el dictador de Túnez, Zine el Abidine ben Alí, en una revolución relativamente pacífica, a principios de 2011, la propia población de Oriente Medio no creía que un cambio de régimen impulsado desde dentro fuese posible o deseable.

Los iraquíes se asociaron con las fuerzas estadounidenses bajo el liderazgo del general David Petraeus y se destruyó Al Qaeda en Irak en 2007 y 2008. Apenas sobrevivieron miembros de la organización de Zarqawi. Los pocos que lo hicieron permanecieron ocultos en las sombras durante años.

Cuando empezaron las protestas no violentas contra Asad, en 2011, inspiradas en el derrocamiento de Ben Alí en Túnez y de Hosni Mubarak en Egipto, las fuerzas de seguridad del dictador sirio abrieron fuego con munición real y afirmaron ridículamente que estaban librando una guerra contra el terrorismo. Todo el mundo sabía que estaban mintiendo, pero alguna cosa tenía que decir Asad. Occidente seguía atareado bombardeando a Muamar el Gadafi en Libia y, una vez más, Asad tenía multitud de razones para temer que el siguiente fuera él. Lo único que podía hacer para salvarse —esa fue su apuesta— era convencer a Occidente de que de verdad estaba librando una guerra contra el terrorismo, y que tras él sólo estaba el abismo. El único problema era que no estaba luchando contra el terrorismo.

Así que creó una amenaza terrorista a la que combatir.

© Versión original (en inglés): The Tower
© Versión en español: Revista El Medio

Proyectiles sirios impactan en un puesto de la ONU en el Golán

Por: Roxana Levinson, corresponsal en Israel.

Intensos sonidos de explosiones que se hicieron oír esta mañana en la zona del Golán hicieron pensar que nuevamente cayeron morteros en territorio israelí. Sin embargo, el ejército informó que se trató de disparos de arma de fuego, y que algunos impactaron en un puesto de la ONU en la zona. 

Ciudadanos israelíes informaron esta mañana sobre explosiones que se escuchaban en la zona de los Altos del Golán. El portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel indicó que el área fue rastrillada y en la búsqueda se detectó el impacto de proyectiles de una ametralladora automática en un puesto de la Fuerza de Naciones Unidas de Observación (UNDOF) , junto a la valla de seguridad en el norte del Golán. El ejército informó que no se activaron las alarmas y no hubo víctimas ni heridos en el incidente.

Fuentes militares agregaron que, como consecuencia del impacto de una bala se generó un incendio en un campo minado ubicado en la zona, y que el fuego ya fue controlado.

En las últimas horas – a partir de la tarde del sábado – se sucedieron dos episodios de caída de proyectiles de mortero desde Siria en territorio israelí y respuesta del Ejército de Israel con ataques al ejército del régimen de Bashar al Assad. 

El Comando General del Ejército Sirio advirtió a Israel contra lo que considera una “agresión en la frontera” y acusó a “el enemigo israelí, que será responsable de las peligrosas consecuencias de estas acciones.” Esta mañana el Observatorio Sirio de Derechos Humanos informó que tres soldados sirios murieron en ataques israelíes entre ayer y el sábado.

El comunicado difundido por el gobierno sirio señala que “después de que las fuerzas militares sirias lograran frustrar un ataque del grupo terrorista Frente Al-Nusra en los suburbios de Quneitra y le infligiera severas pérdidas, el enemigo israelí volvió a atacar uno de nuestros puestos militares en un intento desesperado de apoyar a las organizaciones terroristas y levantar su moral”.

El comunicado también advertía que “el Comando General del Ejército de Siria previene de los peligros de esta actitud agresiva y responsabiliza al enemigo israelí de las peligrosas consecuencias de estas recurrentes actividades, bajo cualquier excusa”. 

El mensaje del ejército sirio advierte también que estos ataques generan “mayor determinación para derrotar a las organizaciones terroristas, el brazo del enemigo israelí en la región.”

Itongadol

Batallas en el Golán llevan a Hezbolá cerca a 3 kilómetros de la frontera israelí

Los proyectiles que han estallado en el Golán en las últimas 48 horas provenían de una batalla entre los rebeldes y el ejército sirio del régimen de Assad, además de que Hezbollah se encuentra a 3 km de la frontera con Israel.

Battle for Syrian Golan - June, 2017

En las últimas 48 horas, Israel ha llevado a cabo ataques aéreos y ha dirigido el fuego contra los tanques en las posiciones del ejército sirio cerca de la periferia norte de la ciudad de Quneitra del Baas, a 3 km de las defensas fronterizas de las FDI en el Golán. (Ver mapa). Esas posiciones fueron la fuente de los 10 morteros que explotaron en el Golán de Israel el sábado 24 de junio y tres al día siguiente. Esos morteros venían de una batalla en la que las unidades del ejército Sirio y Hezbollah estaban luchando contra una ofensiva de grupos rebeldes sirios alrededor de Quneitra. 
Las milicias rebeldes establecieron una coalición para coordinar su ofensiva. Está dominado por la Hay’at Tahrir Al-Sham (HTS), grupo este del que Damasco afirma es un brazo de Al Qaeda en Siria. De hecho, es una alineación de decenas de grupos islamistas, algunos de los cuales pertenecían y todavía pertenecen a Jabhat Fateh al-Sham, el antiguo Frente Nusra. 
Luchando del lado del régimen de Assad están los restos de la 90° Brigada del ejército sirio, el centro de mando de Irán en Siria, la Guardia Revolucionaria del Sur, y la milicia chií afgana pro-iraní. 
A ellos se suman los miembros de la brigada Escudo del sur de Hezbollah.

Esta brigada se compone de palestinos, drusos, circasianos y sirios locales, a los que Hezbollah ha reclutado y se han establecido en los pueblos Hermon listos para lanzar ataques terroristas dentro de Israel.

La batalla en torno a Quneitra fue precedida el 17 de junio por el asesinato de Majd-Din Khalik Khaymoud, un comandante de la brigada Escudo del Sur y sus dos lugartenientes, que fueron capturados en una emboscada cerca del pueblo de Khan Arnabah. Ningún grupo se hizo responsable de este ataque.

Luego, el sábado 24 de junio, la coalición rebelde lanzó su ofensiva en contra de las unidades de Hezbolla en Siria, en el Al-Baath, jactándose de que no pararían hasta que llegaran a Damasco. A pesar de que atraparon al enemigo por sorpresa, no pudieron hacer un seguimiento con un rápido avance, ya que fueron rechazados por un poder de fuego superior. Dado que los morteros sirios estaban apuntando su fuego a las unidades rebeldes concentradas alrededor de Quneitra, es decir, de este a oeste, algunos de ellos aterrizaron sobre la frontera en el Golán.

Cuando los rebeldes vieron que estaban cayendo por debajo de su objetivo, escogieron un objetivo más modesto: Fueron a abrir un segundo frente con el fin de aligerar la presión sobre una organización rebelde que operaba separada y que durante casi tres semanas había estado luchando contra los ataques feroces contra sus posiciones en la ciudad siria de Daraa el sur, cerca de la frontera con Jordania. 
El ejército de Assad, en combinación con unidades de Hezbollah y las fuerzas pro-iraníes, están, por tanto, en pleno vuelo para intentar tomar el control de las fronteras de Siria con Jordania e Israel. Por lo tanto Amman y Jerusalén se enfrentan a un riesgo doble en los frentes de Daraa y Al-Baas. Ambos están ansiosos por mantener a Hezbollah lo más lejos posible de su territorio.

Pero por ahora, estos dos frentes de guerra penden de un hilo y están indecisos. También indecisos sobre cómo y cuándo reaccionar están Israel y Jordania. Hezbollah ya está a 3 km de la frontera del Golan, aunque el gobierno de Israel y los líderes militares han prometido en repetidas ocasiones que no se les permitiría entrar tan cerca de la frontera.

Fuente: Debkafile