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Video: ¿Desinfectando a las esposas musulmanas con un sistema a chorro y vapor?

Un clérigo musulmán está desinfectando a un grupo de mujeres vestidas con burka. ¿Se puede usted imaginar el impresionante hedor que se debe sentir en esa habitación?.

¡No tengo idea de en que lugar sucedió esto! parece Afganistán, Pero, ¿qué dicen las feministas sobre este sistema de lavado a vapor con chorro para las Niqab musulmanas?

Afganistán: al menos 35 muertos y 42 heridos en la explosión de un coche bomba en Kabul

El vehículo se lanzó contra un autobús que transportaba a empleados del Ministerio de Minas, indicó el ministerio de Interior. El objetivo del atentado era la residencia del líder de la comunidad hazara y miembro del Parlamento Mohamed Moqaqeq. Los talibanes reivindicaron el ataque

(Reuters)

(Reuters)

Al menos 35 personas murieron y 42 resultaron heridas este lunes en la explosión de un coche bomba en el oeste de Kabul, un atentado dirigido contra la comunidad chiita hazara que hace un año ya fue víctima del primer atentado del grupo yihadista Estado Islámico en la capital afgana.

“El coche bomba se abalanzó contra un autobús que transportaba a empleados del Ministerio de Minas”, dijo a la AFP Najib Danish, el portavoz del Ministerio del Interior.

Los talibanes reivindicaron el atentado en Twitter “contra un autobús que transportaba a miembros del NDS [servicios de inteligencia] y que dejó 37 muertos”.

Sin embargo, tanto los talibanes como el ISIS (por sus siglas en inglés) reivindican, a veces, atentados que no han cometido o al contrario no reconocen ataques cometidos contra civiles.

La explosión tuvo lugar poco antes de las 07:00 hora local (02:30 GMT) en un barrio muy animado de mayoría chiita de Kabul, donde hay muchos clubes de gimnasia, universidades e institutos, comercios y los llamados “wedding halls” (salas para celebrar bodas).

Tras la explosión se veía en el cielo una espesa columna de humo.

El lugar del atentado (Reuters)

El lugar del atentado (Reuters)

Un fotógrafo de la AFP en el lugar vio numerosas ambulancias y heridos que estaban siendo trasladados en taxi o en coches privados. También observó elautobús, totalmente calcinado, situado cerca del ministerio, donde llevaban a los empleados.

Muchas tiendas sufrieron daños y la calle quedó llena de escombros y árboles mutilados.

Las víctimas podrían ser civiles, entre ellas, estudiantes que iban temprano a la universidad en el periodo de exámenes, pero también guardias de seguridad que protegían la residencia de Mohammad Moqaqeq, uno de los líderes de la comunidad hazara y parlamentario, indicó a la AFP su portavoz, Omid Maisom.

“El coche estalló frente al primer punto de control de la residencia de Moqaqeq, dejando muertos y heridos entre los guardias y los civiles”, dijo Maisom. “Creíamos que quería llegar a la casa del señor Moqaqeq, pero nuestros guardias lo detuvieron”, añadió.

La comunidad hazara es una minoría chiita de cerca de tres millones de personas, discriminada y marginada en el país y conocida por ser una de las más liberales de Afganistán, en particular en el trato a las mujeres.

Este lunes se cumple un año, según el calendario de religioso, del atentado de 23 de julio de 2016 en Kabul contra una manifestación del movimiento hazara Enlightenment (Iluminación) que dejó 84 muertos y más de 300 heridos.

Fue el primer atentado reivindicado por la organización extremista Estados Islámico en la capital.

Desde entonce el ISIS ha ganado terreno en el norte de Afganistán y atacó en varias ocasiones mezquitas y reuniones chiitas, en Kabul, pero también en Mazar-i-Sharif (norte), donde en octubre atentó contra las fiestas de la Achurah, la principal celebración religiosa de la comunidad chiita.

El pasado 16 de junio también atentó durante la llamada Noche del Destino, al final de las celebraciones del ramadán.

La comunidad hazara tenía inicialmente previsto este lunes una manifestación en memoria de las víctimas del atentado de julio, pero el domingo fue aplazada tras una reunión de los responsables de la comunidad con el presidente de Afganistán, Ashraf Ghani.

El presidente condenó el atentado del lunes, “un crimen que alimentará el rencor de la población” contras los “terroristas”.

Infobae

Buscando soluciones al viejo problema de Afganistán

Militares norteamericanos desplegados en Afganistán.

Por Jesús M. Pérez 

Barack Obama llegó a la presidencia de los Estados Unidos convertido en la antítesis del presidente George W. Bush. Le bastaron unos pocos gestos para recibir el Premio Nobel de la Paz más vacío de contenido que se recuerde. Con la imperiosa necesidad de dar respuesta a la gran crisis financiera de 2008, cerrar las guerras en Afganistán e Iraq, herencia de la presidencia Bush, se convirtió en prioritario. Se establecieron las fechas de salida de las tropas estadounidenses y aliadas de Iraq en 2011 y de Afganistán en 2014.

La salida de Iraq tuvo lugar un mes después de anunciar el presidente Obama que se cerraba una etapa histórica en la que la atención estratégica de Estados Unidos había estado volcada en Europa y Oriente Medio y en adelante se pondría la mira en la región Asia-Pacífico. En los siguientes años, el sectarismo, la desidia y la corrupción del Gobierno iraquí permitieron que el Estado Islámico de Iraq renaciera de sus cenizas (véase “El nada misterioso origen del Estado Islámico”). La invasión rusa de Ucrania y la caída de Mosul en manos del EI en 2014 obligaron al Gobierno Obama a cuestionarse sus decisiones y tuvo que volver a enviar tropas a Europa e Iraq.

Mientras la atención mundial se centró en 2014 en Ucrania e Iraq, comenzó la retirada de tropas occidentales de Afganistán. Atrás quedaba un equilibrio precario con un Ejército y una Policía afganos de dudosa capacidad para parar la marea talibán. El objetivo político del presidente Obama de anunciar la retirada de Afganistán se colocó por delante de las necesidades sobre el terreno. La realidad es que los talibán controlaban o peleaban por el control del 40% de los distritos del país el pasado mes de mayo.

La capacidad militar de los talibán ha ido en aumento. El pasado 21 de abril asaltaron la base del 209º Cuerpo del Ejército afgano cerca de Mazar-i-Sharif, en el norte del país. Ese día los soldados descansaban, por lo que cientos fueron tiroteados estando desarmados en el comedor o en la mezquita de la base. El balance oficial fue de 140 muertos, pero la prensa local habló de 256, con más de 160 heridos. Los últimos vídeos de propaganda talibán muestran montañas de material capturado en instalaciones del Ejército y la Policía, y a los terroristas conformando caravanas abiertamente, a plena luz del día. Y los vídeos de los campos de entrenamiento dan cuenta de una fuerza numerosa, uniformada y armada que poco tiene que ver con las partidas de campesinos pastunes de los años 90.

La reacción occidental a la situación en Afganistán consiste en volver a mandar tropas. España ya ha respondido afirmativamente a la petición hecha desde Estados Unidos, aunque sólo se baraje el envío de 30 militares al cuartel general aliado de Kabul. A nadie escapa la paradoja de que es, de alguna forma, volver al punto de partida, con menos credibilidad ante las autoridades afganas, menos entusiasmo entre las tropas y un legado de muertos y millones gastados que ahora parece fueron en vano.

La novedad es que el presidente Trump ha pedido consejo a dos personas provenientes del sector privado, para escándalo de los biempensantes. El primero de ellos es Erik Prince, fundador de la empresa militar privada Blackwater, que ha sufrido varios cambios, también de nombre, en los últimos años; pero los medios siguen insistiendo en hablar de Blackwater como el epítome de todo lo malo asociado a la guerra y las empresas privadas. Prince terminó trabajando para Emiratos Árabes Unidos (véase “La emergencia de Emiratos”) y ahora se dedica al negocio de los servicios logísticos en África.

El otro empresario consultado por el Gobierno Trump es Stephen A. Feinberg, director general de un fondo de inversión dueño de la empresa DynCorp, cuyos negocios cubren todo el sector de la defensa, desde la formación al mantenimiento de aeronaves. DynCorp refleja la realidad oculta de la guerra tecnológica contemporánea. Las fuerzas armadas de los países desarrollados requieren para llevar a cabo sus operaciones en países lejanos de una legión de empresas auxiliares encargadas de tareas como el mantenimiento y la logística. Una realidad bien conocida por los españoles desplegados en Afganistán, donde el empleo de los drones israelíes IAI Searchery de los servicios de lavandería y cocina requirió de empresas privadas.

Parte del escándalo ante la consulta a dos empresarios privados proviene de que Prince ha hecho pública repetidas veces su opinión sobre la necesidad de un enfoque diferente para lapacificación de Afganistán. En una conferencia en Oxford o en una columna de opinión en The Wall Street JournalPrince ha criticado el gasto militar sin control de resultados, la rotación sin fin de militares, la burocracia desmedida y la falta de una cadena de mando integral. Como alternativa propone el nombramiento de una persona, un virrey, responsable de toda la presencia estadounidense en Kabul, que centralice el mando y las responsabilidades. Además, ha propuesto que el esfuerzo de guerra sea llevado a cabo por una empresa privada que combine el desarrollo de negocios en Afganistán con la acción militar al estilo de la Compañía Británica de las Indias Orientales.

Es imaginable el escándalo que ha generado que Prince hable de conceptos propios de los tiempos coloniales. Pero, considerando que hasta enero de 2014, según un informe del Congressional Research Service, Estados Unidos había gastado 686.000 millones de dólares en la operación Libertad Duradera, es momento para empezar a plantear soluciones alternativas. Sería ingenuo pensar que enviar de nuevo tropas a Afganistán con la misma estrategia va a dar esta vez un resultado diferente.

Fuente: Revista El Medio

La guerra sin fin: récord de muertes civiles en Afganistán en los primeros seis meses de 2017

Un informe de la ONU señala que perecieron 1.662 personas y 3.581 resultaron heridas. Desde enero de 2009, el conflicto ha dejado más de 26.500 muertos y casi 49.000 heridos entre la población

Un herido en el hospital tras un ataque terrorista (Reuters)

Un herido en el hospital tras un ataque terrorista (Reuters)

El número de víctimas civiles en Afganistán volvió a ubicarse en niveles récord en estos primeros seis meses del año y los muertos alcanzaron el tope de las mediciones, sólo superados por el pico de 2014, según un reporte de las Naciones Unidas.

Con 1.662 muertos y 3.581 heridos, el total es prácticamente igual al de 2016, el más alto registrado, y la cantidad de fallecidos sólo es superada por la recolectada hace cuatro años.

De esta manera la población afgana parece seguir sin tregua desde hace 40 años, cuando una revolución marxista dio inicio a una ola de violencia en el país, acrecentada luego por la invasión soviética de 1986 y en los últimos tiempos debido a la guerra comenzada por la coalición liderada por Estados Unidos en 2001.

Sólo en Kabul, la capital afgana, se contabilizaron cerca del 20% de las víctimas registradas en los primeros seis meses de 2017, “un nuevo récord al alza”, precisó el informe la Misión de asistencia de Naciones Unidas en Afganistán (Manua).

El 40% de estos civiles se vieron afectados por explosiones en atentados, minas y artefactos explosivos improvisados. Estos ataques, atribuidos a los insurgentes islamistas, talibanes y al grupo yihadista Estado Islámico (ISIS, en inglés), dejaron casi 600 muertos y 1.483 heridos entre la población.

El representante especial de la ONU para Afganistán, Tadamichi Yamamoto, lamentó “el uso de explosivos improvisados, poco precisos, desproporcionados e ilegales, particularmente impactante”, subrayando el “inmenso sufrimiento” que representan estos datos para las familias afectadas.

Los atentados suicida y ataques más complejos, con un coche bomba abriendo camino a un comando armado, fueron dirigidos principalmente contra las bases de las fuerzas de seguridad afganas y occidentales y contra edificios administrativos.

La población civil no tiene tregua desde hace al menos 40 años (AFP)
La población civil no tiene tregua desde hace al menos 40 años (AFP)

Sin embargo, también tuvieron consecuencias en los alrededores y provocaron la muerte de 259 civiles, mientras que 892 resultaron heridos, un 15% más respecto a 2016, según la ONU.

Este balance es el resultado, además, del ataque suicida con camión bomba perpetrado en el barrio diplomático de Kabul el 31 de mayo, que dejó 92 muertos según la ONU (al menos 150 según el presidente Ashraf Ghani) y 500 heridos. Se trata “del incidente más mortífero desde 2001”, según la Manua.

En tanto el 18% de las muertes se atribuyeron al accionar de fuerzas del gobierno afgano y de la coalición, y un 4% a los ataques aéreos.

Los ataques en entorno urbano generan un balance particularmente alto entre las mujeres y los niños. Pero la misión de la ONU culpa del aumento del número de mujeres abatidas (174, +23%) y de niños muertos (436, +9%) a las minas terrestres y a los bombardeos aéreos de las fuerzas occidentales y afganas contra posiciones de insurgentes.

Un grupo de talibanes en Afganistán. Las milicias islamistas, a las que se suma también Estado Islámico, causaron la mayor cantidad de víctimas civiles (AP)

Un grupo de talibanes en Afganistán. Las milicias islamistas, a las que se suma también Estado Islámico, causaron la mayor cantidad de víctimas civiles (AP)

Además el número de víctimas civiles aumentó entre enero y junio en quince de las 34 provincias del país, una muestra de la extensión geográfica del conflicto. Las más afectadas son, además de Kabul, Helmand, Kandahar y Uruzgan, en el sur, Nangarhar (este), Herat y Faryab (oeste), Laghman (centro) y Kunduz y Farah (norte).

En su informe, la Manua atribuye estos muertos y heridos a los ataques de las fuerzas antigubernamentales, que crecieron un 12%.

La misión empezó a censar sistemáticamente a las víctimas civiles del conflicto afgano en 2009, redactando un informe cada tres meses. Tras un descenso en 2012 y un estancamiento en 2013, el balance volvió a crecer y desde entonces está en alza constante.

Un ataque talibán en la provincia de Khost que dejó un saldo de 13 muertos en mayo (AFP)

Un ataque talibán en la provincia de Khost que dejó un saldo de 13 muertos en mayo (AFP)

Desde enero de 2009, el conflicto ha dejado más de 26.500 muertos y casi 49.000 heridos entre la población civil.

Los talibanes, que controlan el 40% del territorio afgano, y el ISIS, implantado en el este desde 2015 pero que ahora avanza por el norte del país, se aprovecharon de la retirada de la mayoría de las tropas occidentales a finales de 2014.

La OTAN mantiene allí a casi 13.000 efectivos, encargados de formar y asesorar a las fuerzas afganas, lo que al parecer no ha servido para contener los frentes de violencia.

Infobae

El Pentágono informó que Estados Unidos abatió al nuevo jefe del Estado Islámico en Afganistán

Se trata de Abu Sayed, quien murió en un bombardeo sobre un cuartel general del grupo en la provincia de Kunar

ISIS Afghanistan 1920 (3)El Estado Islámico en Afganistán (foto de archivo)

El Ejército de Estados Unidos mató esta semana al nuevo líder del grupo yihadista Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) en Afganistán durante un bombardeo en la provincia de Kunar, tres meses después de abatir a su predecesor, informó este viernes el Pentágono.

EUU está intensificando su lucha contra la organización extremista en el país, por temor a que Afganistán eventualmente se convierta en el nuevo bastión de los yihadistas, que están perdiendo terreno en Irak y Siria.

“Las fuerzas armadas estadounidenses mataron a Abu Sayed”, líder del EI Jorasán -nombre de la célula local del grupo en Afganistán- “en un bombardeo al cuartel general del grupo en la provincia de Kunar el 11 de julio”, explicó la vocera del Pentágono, Dana White, en un comunicado.

El “ataque aéreo mató también a otros miembros del EI Jorasán y alterará significativamente los objetivos del grupo terrorista de intensificar su presencia en Afganistán”, añadió.

Abu Sayed es el tercer “emir” de la organización yihadista en Afganistán en ser abatido por Washington y Kabul, después de Hafiz Sayed Khan el año pasado y Abdul Hasib a fines de abril.

Las fuerzas afganas y estadounidenses lanzaron una ofensiva en marzo de 2017, subraya el Pentágono, para “enviar al ISIS el mensaje claro de que no hay santuario para sus combatientes en Afganistán”.

Infobae

Soldado de las Fuerzas Especiales de Estados Unidos que fue cegado por un terrorista detenido en Guantánamo, que recibió millones de dólares del gobierno canadiense, dice que Justin Trudeau es culpable de traición.

Layne Morris (abajo), resultó lesionado y cegado de un ojo cuando Omar Khadr, de 15 años,  lanzó una granada que mató al Sargento estadounidense de primera clase, Christopher Speer, en un tiroteo con los Marines estadounidenses en Afganistán en 2002. 

UK Daily Mail  Fue capturado, y el adolescente pasó los siguientes diez años en Guantánamo, donde alega haber sido torturado e interrogado. Ahora, Khadr, de 30 años, que ha regresado a Canadá , ha recibido 10,5 millones de dólares canadienses de parte del gobierno canadiense por los abusos que sufrió mientras estaba en la prisión, después de haber sido condenado.

Pero Morris, que estaba cegado de un ojo por el ataque, dijo que la noticia se sentía, “como un puñetazo en la cara”, reportó Toronto Sun. “No entendimos el acuerdo, pero no pensamos que el gobierno haría un movimiento detrás de cámaras como ese.

-No veo esto más que como una traición -añadió Morris-. Es algo que un traidor haría. Por lo que a mí respecta, el primer ministro Trudeau debe ser acusado. Morris, un sargento de 55 años de las fuerzas especiales, dijo que sentía que el gobierno canadiense hizo un “acuerdo sucio” con el pago en efectivo para evitar ser expuesto a un tribunal estadounidense.

Su esposa Leisl dijo que el transporte de Khadr de Guantánamo a Canadá en septiembre de 2012 fue “muy secreto”. “El presidente Obama lo trasladó en medio de la noche a Canadá y nadie lo sabía. Seguro que recibió un trato muy especial -dijo-.

-Usted nunca hace nada para ayudar a los canadienses, pero ayuda al enemigo -dijo Morris-. “Estábamos luchando contra los terroristas y Khadr era parte de Al Qaeda junto con su padre. Incluso advirtió que la compensación podría terminar de nuevo en manos de los terroristas, ya que advirtió que el padre de Khadr era un jefe que recaudaba fondos para Osama Bin Laden.

Los abogados de Khadr y los grupos de defensa de los derechos humanos afirmaron que fue preparado para ser un “niño soldado” y que debería haber sido enviado a casa para su rehabilitación. Dijeron que Speer murió en un asesinato en un campo de batalla que no equivalía a un crimen de guerra.

Sin embargo, bajo las reglas de la Corte Penal Internacional, Khadr no fue considerado un niño soldado

Los musulmanes en Canadá apoyaron a este asesino

Fiscales militares estadounidenses en el caso, catalogaron a Khadr como un peligroso terrorista. Khadr pasó 10 años en Guantánamo, y fue trasladado a Canadá en 2012 para servir el resto de su condena. En 2010, la Corte Suprema de Canadá dictaminó que el gobierno canadiense había violado sus derechos enviando agentes de inteligencia para interrogarlo y compartiendo los resultados con los Estados Unidos.

Khadr había buscado originalmente $ 16 millones ($ 20 millones canadienses) de las autoridades antes de que se acordara el acuerdo. También recibió una disculpa junto con el dinero en efectivo. Él dice que es un hombre nuevo ahora, y cree que el dinero le ayudará a superar su encarcelamiento.

La familia de Christopher Speer no ha recibido nada del gobierno canadiense.

REBEL Media está tratando de recaudar $ 1 millón para la familia de Speer: FAVOR DONAR AQUÍ

Fuente: UK Daily Mail

Ex preso de Guantánamo condenado por asesinato recibirá USD 8 millones y una disculpa del gobierno canadiense

Omar Khadr fue detenido a los 15 años por matar a un soldado con una granada en Afganistán. Años después, fue enviado a su país natal y demandó al estado por no protegerlo

Omar Khadr (AP)

Omar Khadr (AP)

El gobierno canadiense alcanzó un acuerdo con un ex preso de la cárcel de Guantánamo, a quien le ofrecerá una disculpa y le pagará 8 millones de dólares, a siete años de que se declare culpable de matar a un soldado estadounidense en una confesión que presentó irregularidades.

Omar Khadr recibirá 10,5 millones de dólares canadienses, según un oficial vinculado a las negociaciones, realizadas en junio. El hombre, nacido en Canadá, fue capturado en 2003 con solo 15 años por tropas estadounidenses tras un combate en suelo afgano dominado por Al Qaeda, que resultó en la muerte de un médico norteamericano.

Kahdr, sospechoso de haber arrojado la granada que mató al sargento Christopher Speer, fue trasladado a Guantánamo y acusado de crímenes de guerra por una comisión militar.

En 2010, se declaró culpable de los cargos, incluyendo el homicidio, por lo que fue sentenciado a ocho años más de los que ya había pasado en custodia. En 2013, fue enviado a Canadá, para cumplir el resto de su condena, por la que fue liberado en mayo del 2015, con una apelación pendiente.

En el caso, que concitó la atención de los medios por su corta edad al momento del arresto, llegó a la Corte Suprema canadiense, que determinó que Khadr fue interrogado bajo “circunstancias opresivas”, tales como privación del sueño.

Así, sus abogados presentaron un reclamo por USD 20 millones contra el gobierno canadiense, argumentando que violaron las leyes internacionales por no proteger a un nacional, y “conspiraron con EEUU” en el “abuso” del acusado, quien era el detenido más joven de la prisión.

Un retrato durante una audiencia en la base de Guantánamo, en 2010 (Janet Hamlin – AP)

Un retrato durante una audiencia en la base de Guantánamo, en 2010 (Janet Hamlin – AP)

Los abogados de Khadr han argumentado que el entonces adolescente fue convencido de entrar a la guerra por su padre, Ahmed Said Khadr, cuya familia llegó a pasar tiempo con Osama Bin Laden.

Tras ser liberado en 2015, el canadiense se disculpó con las familias de las víctimas y aseguró que rechaza la violencia yihadista. Por ello, dijo que su intención era lograr un nuevo inicio, completando su educación y trabajando en el sector sanitario. Actualmente, vive en Edmonton, Alberta.

Por su parte, las familias de la víctima y de otros heridos por la granada demandaron a Khadr por los daños tras enterarse de las negociaciones en Canadá, reclamo que fue aceptado por un juzgado estadounidense por un monto de USD 134.2 millones. Sin embargo, los demandantes se manifestaron poco optimistas en cobrar el dinero, teniendo en cuenta que Khadr no reside en EEUU.

Fuente: Infobae