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Falsamente difamados como “nazis”, los miembros del partido de la alternativa contra la islamización para Alemania (AFD) son atacados en las calles por los manifestantes de izquierda

Al anotar un inesperado triunfo legislativo en las elecciones del domingo, obteniendo el 13% de los escaños en el Parlamento, el partido AfD ahora tiene una fuerte voz en el gobierno, convirtiéndose en  el tercer partido más grande con 94 escaños.

El objetivo de la AfD es revocar la desastrosa política de inmigración musulmana de Merkel, que ha traído a casi 2 millones de personas que se hacen pasar por refugiados, de los cuales menos del 10% son empleables. Lo único que han traído a Alemania es la violación desenfrenada y los ataques sexuales contra niñas y mujeres jóvenes, el aumento de la delincuencia, y una fuga financiera a los contribuyentes trabajadores alemanes. Al hacer campaña en estas cuestiones, los miembros de la AfD ahora enfrentan ataques físicos de manifestantes que simpatizan con los musulmanes, así como calumnias de otros partidos.

 

Tras su éxito electoral, Alternativa para Alemania (AfD) pide investigar la actuación de Merkel durante la crisis de los refugiados

Miembros de Alternativa para Alemania (AfD) celebran los resultados

Miembros de Alternativa para Alemania (AfD) celebran los resultados

Alrededor de mil manifestantes de extrema izquierda, apenas se conocieron los resultados de encuestas a pie de urna, se reunieron ante la sede de Alternativa para Alemania (AfD) en la calle Schillstrasse de Berlín, al grito de «No hay derecho a la propaganda nazi», «cerdos nazis» y «ya perdisteis la guerra». Son gritos a los que están acostumbrados los miembros de este partido anti euro y anti extranjeros, que con el 13% de los votos y unos 80 escaños celebraban su ingreso en el Bundestag, ajenos a la trifulca exterior.

Apenas comenzaron a desfilar sus líderes para hacer las primeras valoraciones, quedó en evidencia la división de tonos y contenidos en el partido, que ha sumado la fuerza de pequeños grupos insignificantes electoralmente de forma independiente pero unidos por un mismo objetivo: sacar a Merkel de la Cancillería de Berlín.

El primero y más contundente fue el ex cristianodemócrata Alexander Gauland que manifestó: «Este gobierno que se abrigue, porque vamos a ir a por él» y precisó que «vamos a cazar a Merkel». «¡Vamos a recuperar el país para los alemanes!», arengó, advirtiendo: «Somos la tercera fuerza en el Parlamento, ya ocupamos es lugar que un día tuvo la CDU y ¡desde ahí vamos a cambiarlo todo!». A su lado, la eurodiputada y nieta de un ministro de Finanzas de Adolf Hitler, Beatrix von Storch, guardaba silencio y prefería no atender a los periodistas.

En segundo lugar, las declaraciones de la cocandidata de AfD, Alice Weidel, rezumaban satisfacción, pero se esforzaban por guardar al menos una moderación institucional. «¡Gracias por este resultado fulminante que no esperábamos!», agradeció, al tiempo que mostraba la misma disposición de barrer a Merkel del mapa, pero desde la vía jurídica. Weidel anunció que la primera medida de su grupo parlamentario será abrir una comisión de investigación parlamentaria contra la canciller por presuntas violaciones legales durante la crisis migratoria de 2015. Repitió además que Merkel debería comparecer ante la Justicia para explicar por qué el Gobierno que dirige infringió la ley europea de asilo. «Tenemos un mandato electoral que nos da el valor, millones de votantes nos han dado su confianza para hacer una oposición constructiva y lo vamos a hacer», adelantó en un tono que difería del empleado por la gran ausente de la noche, la expresidenta del partido desplazada en el último congreso por el ala más radical, Frauke Petry.

«Este éxito es un estímulo para preparar el cambio de Gobierno en 2021», dijo Petry señalando al largo plazo e identificando el objetivo que se han propuesto el resto de partidos: que AfD no vuelva a estar en el Parlamento en la próxima legislatura. Anton Hofreither, presidente del grupo parlamentario de Los Verdes, calificó de «muy problemático» para el país el éxito de AfD, mientras que el candidato de La Izquierda, Dietmar Bartsch, opinó que son «personas que no tienen que estar en el Bundestag». Desde la CDU señalaban que «a partir de ahora no les bastará con insultar, tendrán que argumentar dentro de la normativa parlamentaria, y están perdidos porque no tienen una sola propuesta para este país».

La derecha identitaria irrumpe con fuerza en el Parlamento de Alemania y eclipsa la victoria de Angela Merkel

Alexander Gauland, Alice Weidel y Jörg Meuthen, de la AfD.

Alexander Gauland, Alice Weidel y Jörg Meuthen, de la AfD.

 Angela Merkel ha ganado este domingo las elecciones en Alemania, pero esa prevista victoria no eclipsa un resultado profundamente traumático que va a tener profundas consecuencias para la política alemana y europea. Toda la estructura política de la República Federal de Alemania sufrió un fuerte movimiento en sus cimientos, lo que se reflejará muy pronto dentro y fuera de sus fronteras. Los dos partidos de la gran coalición han cosechado humillantes pérdidas de votos, el parlamento se ha fraccionado aún más. Y ha irrumpido con enorme fuerza en el legislativo la fuerza temida por todos de Alternativa por Alemania (AfD), el partido derechista, radical en su rechazo a la política de la Unión Europea y de la inmigración. La CDU/CSU de Merkel se queda en un 33% del voto, menos de ocho puntos que en las elecciones de 2013. Y los socialdemócratas del SPD de Martin Schulz, con un 20,7% y cinco puntos menos, cosechan su peor resultado de la historia de la república federal.

Ningún sondeo se había atrevido a darle el partido derechista Alternativa por Alemania (AfD), tachado por el resto del arco parlamentario de ultraderechista, ese 13% que lo convierte con clara ventaja en la tercera fuerza del país. El SPD anunció nada más conocerse las proyecciones de voto que pasa directamente a la oposición. El anuncio de Martin Schulz fue recibido con inmenso alivio por su partido. En el que se perfila un radical cambio generacional en los próximos meses. La entrada de AfD en el Bundestag con esa fuerza inesperada hacía de todas maneras casi inviable una gran coalición. Esta habría dejado la jefatura de la oposición al gobierno en el Bundestag en manos de ese partido que, aunque constitucional, no participa de los habituales consensos del resto del arco parlamentario.

Este domingo, uno de sus líderes, Alexander Gauland, dejó claro que, sea el gobierno que sea, «que Merkel o quien lleve el gobierno se abrigue bien, porque le vamos a dar caza. Vamos a darle caza hasta que recuperemos nuestra patria». Habrá que ver si el partido AfD digiere este éxito inesperado. Y supera sus tradicionales tensiones internas entre radicales y moderados o nacionalistas y conservadores.

«Este no es el resultado que ambicionábamos», ha declarado Angela MerkelMerkel compareció decidida a poner buena cara para un resultado que complica mucho el gobernar. Reconoció que «este no es el resultado que ambicionábamos», aseguró que sí podía felicitarse su partido porque se habían cumplido los objetivos estratégicos que se había marcado. Que eran la fuerza más votada para estar encargada de formar gobierno y lograr que contra la CDU/CSU no pudiera aritméticamente formarse gobierno alternativo. Lo que también es el caso.
Lo cierto es que Merkel solo tiene como opción, descartada la continuación de la alianza con el SPD, la coalición llamada Jamaica por los colores negro del CDU, amarillo de los liberales del FDP y el verde de los ecologistas. La gestación de esta alianza será una operación política extremadamente difícil precisamente porque la irrupción del AfD en el parlamento exige a la CDU un retorno a posiciones de derechas abandonadas por Merkel.

La canciller dijo este domingo que uno de los principales objetivos de su nuevo gobierno será tomar más en serio los temores de la gente y recuperar los votos que han partido hacia el AfD. Lo dijo sin ninguna de las descalificaciones hacia el partido derechista que son habituales en todos los políticos cuando hablan de esta formación. Lo cierto es que, pese a haber sido sometido a un acoso de descalificaciones y marginación a un tiempo por parte de los demás partidos políticos y por la totalidad de los medios de comunicación, el AfD ha cosechado gran parte del voto de la frustración de la sociedad alemana por la falta de atención publica a cuestiones como la inmigración y el deterioro de la seguridad.

Parlamento fraccionado

De tener más de dos tercios de los votos en el pasado parlamento los dos grandes partidos han pasado a poco más de la mitad. Con lo que prosigue el fraccionamiento del parlamento que ahora pasa a tener dos partidos más con el regreso de los liberales del FDP con un sólido 10,6%, y la sorpresa mayúscula de la fuerza del AfD que supera también al izquierdismo de Die Linke (9%) y a los Verdes que, con un 8,9%, sacan un resultado mejor de lo esperado. Las negociaciones para el tripartido comenzarán pronto al no haber alternativa a esa coalición.

Los Verdes ya se han mostrado conscientes de las dificultades con una canciller que tendrá que defender posiciones conservadoras para combatir al AfD. Y especialmente en este próximo año para respetar los intereses de su socio bávaro, la CSU, que ha cedido aún más que la propia CDU al partido derechista. Y tiene elecciones del estado de Baviera en 2018. Algunos recordaban este domingo que Franz Josef Strauss calificaba siempre de pesadilla la mera perspectiva de perder sus abrumadoras mayorías absolutas. Con el 33% de este domingo nadie sabe cómo hubiera reaccionado. Horst Seehofer, jefe de la CSU, calificó de agria decepción el resultado propio y el de Merkel. La CDU ha perdido más votos a los liberales –1.300.000– que al AfD, con poco más de un millón. Como la victoria de Merkel que podía servir de consuelo a los suyos se había descontado, el trauma del resultado de este domingo es profundo.

El partido AfD, antimusulmán y antirefugiados, triunfa en las elecciones generales de Alemania y vuelve al Parlamento

El pueblo alemán comienza a reaccionar ante la avalancha de refugiados que Angela Merkel, canciller de Alemania, permitió que entrara sin consultarlo a su pueblo.

Este domingo se celebraron las elecciones generales de Alemania y pese a que el partido de Merkel, la Unión Cristianodemócrata ha vuelto a ser el más votado con un 33,5% de los votos, sin duda el gran éxito del día ha sido para la AfD, el primer partido de ultraderecha, que no duda en autodefinirse como antirefugiados, que entrará en el Parlamento federal desde la Segunda Guerra Mundial, con un 13 por ciento de los apoyos, cuando en las pasadas elecciones solamente consiguió un 4 por ciento.

La segunda fuerza política más votada es el SPD de Martin Schulz, con el 21 por ciento de los votos.

Los liberales del FSP, regresan al Bundestag tras una legislatura ausente, con el 10% del escrutinio.

La nueva legislatura contará con seis formaciones en el hemiciclo, dos más que la anterior.

Los ataques de refugiados hacen aumentar la ultraderecha

En las últimas semanas varias encuestas mostraban que el crecimiento de la ultraderecha en Alemania era una realidad.

Para los ciudadanos alemanes, las principales preocupaciones han variado. El terrorismo y la inmigración se han convertido en dos de los principales problemas que Alemania debe erradicar y ahí es donde entra el partido AfD, que durante la campaña electoral usó numerosos carteles antimusulmanes y antirefugiados para convencer a los ciudadanos alemanes de que son la mejor opción para el futuro del país.

En los últimos meses, se han dado a conocer numerosos casos de violaciones y abusos sexuales por parte de refugiados llegados en la crisis migratoria del 2015. La poca contundencia de Angela Merkel para condenarlos ha provocado que la ciudadanía alemana haya ido cambiando su visión hacia ellos, comenzando a rechazarlos.

Fuente: Alerta Digital

El partido Alternativa para Alemania AfD, que está en contra de la inmigración musulmana, está ganando mucho apoyo de la comunidad gay.

Era sólo cuestión de tiempo para que la comunidad gay empezara a entender que la mayor amenaza a su existencia provenía de la población musulmana de Alemania, que crecía rápidamente y era virulentemente homofóbica, una población cuya falsa religión exige la ejecución de homosexuales arrojándolos desde los tejados. Aparentemente, los gays en Alemania están empezando a experimentar este tipo de odio de primera mano.

CNN  Tomemos el caso de Karsten P, que casi fue golpeado hasta la muerte por dos musulmanes. La policía identificó a los atacantes como dos extremistas musulmanes conocidos localmente, que nunca fueron arrestados y luego huyeron a Siria antes de que pudieran ser procesados. A continuación se muestra una foto del ojo de Karsten después del ataque:

Después de exigir respuestas de los fiscales locales y la oficina del alcalde y no obtener una respuesta, Karsten se dirigió al partido de la derecha alemana, la Alternativa para Alemania (AfD).

Karsten sostiene los implementos metálicos (abajo) que mantuvieron su rostro juntos después del ataque:

Dos cirugías más tarde y temeroso de ser atacado nuevamente, el taxista abiertamente gay de 52 años, que no quiere ser identificado por preocupaciones de otro ataque, evita los espacios públicos y siempre lleva spray de pimienta con él. Él y su socio también se han visto obligados a trasladarse a barrios en la ciudad noroccidental alemana de Bremen después de los costos de la cirugía como resultado de ser heridos.

“Salí y vi a alguien golpeando la cabeza de mi compañero. Yo estaba tratando de detenerlo y justo en ese momento, me golpearon desde un lado “, Karsten recuerda sobre el ataque. “Perdí la conciencia y cuando me levanté de nuevo pensé que mi compañero estaba muerto. Estaba cubierto de sangre y no se movía en absoluto.

En su mente, sin duda, está el horrible tiroteo en un club nocturno Gay en Orlando, Florida, por parte de un musulmán local, Omar Mateen, que mató a 49 personas e hirió a más de 100.

Alice Weidel (abajo), mujer abiertamente lesbiana que cría a niños con su socio. Weidel, una economista, fue presentada como el rostro más suave y moderado del partido, pero sus discursos de campaña demuestran que ella puede entregar un discurso bastante agresivo sobre la inmigración musulmana, así como sus compañeros de AfD. “Me llamo a mi misma una liberal clásica”, dijo a la publicación hermana de Handelsblatt WirtschaftsWoche. -Necesitamos menos estado.

Campaña en una plataforma de inmigración anti-musulmana vociferante: el partido AfD de cuatro años de antigüedad tiene asientos en 13 de los 16 parlamentos estatales del país. Ha propuesto una prohibición de los minaretes de las mezquitas y los recortes de la migración desde la Unión Europea y más allá, mientras que su manifiesto del partido dice que “el Islam no pertenece a Alemania”.

Gente como Karsten y Sven no son los únicos en apoyar al partido. Incluso hay un término alemán para el apoyo gay a la extrema derecha: “homonacionalismo”. Una encuesta de “MEN”, una revista mensual para hombres homosexuales, mostró que el 17% de los encuestados apoyó abiertamente a la AfD, superior a la media nacional.

Alex Tassis, el hombre que ahora es responsable de la cobertura gay de la AfD, encabeza Alternative Homosexuales, el grupo de AfD que representa a la comunidad LGBT.

Un inmigrante gay de Grecia, Tassis, dice que cree firmemente que la “islamización” es una amenaza para Alemania y Europa y que la AfD pronto se convertirá en el partido más popular entre los homosexuales. Y está claro que él ve a la comunidad LGBT como una fuente de votos muy importante en esta elección.

Ya no pueden los partidos de izquierda en Alemania como los socialdemócratas (abajo) tomar el voto gay por sentado. Cuando se convierte en una cuestión de vida o muerte vs ideología, la elección lógica es el partido que respeta la vida, y el AfD es el único partido que lucha contra la islamización de Alemania.

“No me gusta todo lo que dice la AfD,” dice Karsten, “pero es demasiado peligroso para los gays vivir abiertamente aquí, si somos atacados de esa manera. Necesitamos un partido que esté hablando abiertamente de esto y que esté dispuesto a estar a nuestro lado “.

“Podemos estar de acuerdo en no estar de acuerdo con la cuestión del matrimonio entre personas del mismo sexo, pero estamos de acuerdo sobre la seguridad”.

Fuente: CNN