Carta (imaginaria) de Rachid desde Cataluña a su primo de Tánger (Marruecos)

Musulmanas catalanas haciendo cola para cobrar la Renta Mínima de Inserción (RMI).

Musulmanas catalanas haciendo cola para cobrar la Renta Mínima de Inserción (RMI).

Querido primo, te envío el suficiente dinero para que te decidas a venir a España con tu familia. Os será fácil conseguir espacio en alguna de las embarcaciones que salen a diario desde Tánger. Ahora tenéis donde elegir. Podéis hacer el viaje en modernas embarcaciones o en motos acuáticas para que la travesía resulte más rápida y cómoda. Un conocido de una ONG catalana me ha facilitado el nombre y la dirección de uno de sus contactos en Marruecos para que se encargue de los preparativos. No debes demorar la decisión más tiempo. Cada día son más hermanos los que ponen rumbo al sueño europeo. Esto es un paraíso donde vivirás como un califa sin que debas preocuparte sobre cómo pagar el alquiler, la comida, la ropa de la familia. el colegio de los niños… Aquí lo tendrás todo gratis. Basta con hacer la rosca a los separatistas, que crean que estás con ellos, y conocer al dedillo algunas correcciones democráticas. Por ejemplo, si vas a un ayuntamiento para pedir algo y la funcionaria o el funcionario de turno te lo niega o te pone alguna pega, basta con llamarles “racista” o “islamófobo” para aterrotizarlos y que se decidan a colaborar. Esas palabras surten aquí el mismo efecto mágico que el vocablo Sésamo para Alí Babá: te abre las puertas de todos los servicios sociales y ayudas públicas.

A pesar de algunas apariencias, en realidad los políticos catalanes trabajan para que nuestra vida sea cómoda y puedan cumplirse nuestros deseos. Hace poco, fui a pedir una ayuda al Ayuntamiento de Hospitalet, por el nacimiento de mi sexto hijo, y un funcionario muy defectuoso me preguntó si me ganaba la vida trabajando en algo. A gritos, le llamé “racista” y “fascista”, le dije que su actitud era propia de la España de Franco y que le contaría lo ocurrido a mis amigos de la CUP y de SOS Racisme Catalunya. El empleado público se disculpó hasta el extremo de ofrecerme la piscina de su comunidad para que los niños y la Mimouna no pasen calor este verano. Incluso se ha empañado en comprar a mi mujer un burkini prêt-a-porter y unos flotadores a los críos con el escudo del Barça.

Primo, aquí todos son ventajas. Por ejemplo, tendrás derecho a percibir 600 euros por persona de los fondos públicos, que es lo que en Marruecos ganarías en un año trabajando de sol a sol. Y no tendrás que preocuparte de trabajar. Ni siquiera de estar aquí todo el tiempo. Siete mil de los perceptores de esa ayuda ni siquiera viven en España, sino en Marruecos, a donde se les envía el dinero puntualmente. Basta con tener los papeles en reglas, y de eso ya se encarga Caritas, una ONG católica que trabaja sin embargo para que los musulmanes seamos mayoría.

Si en vez de vivir en Cataluña, resides en Valencia, una región un poco más al sur, donde también gobiernan amigos nuestros, basta con estar empadronado durante un año en cualquier municipio para recibir una paga de 532 euros. Si además se trata de un matrimonio con hijos, la paga se eleva a 775 euros. Por si fuera poco, también pueden acceder a subvenciones al alquiler de 250 euros mensuales, lo que significa que perciben sin ningún tipo de contraprestación más de mil euros al mes.

En la Comunidad de Madrid, el 76 % de las ayudas para el alquiler en el año 2016 fueron destinadas no a españoles, sino a extranjeros, en su mayoría procedentes de países islámicos. Esos mismos musulmanes fueron los perceptores de las ayudas más elevadas, cifradas entre los mil y dos mil euros al mes. Como ves, aquí no nos faltan amigos que velan incansablemente por nuestro bienestar. Estos amigos consiguieron el año pasado que cien mil extranjeros cobrasen una pensión no contributiva sin haber cotizado. Un político muy racista llegó a decir que los españoles nos estaban pagando un retiro a pesar de que no habíamos contribuido ni cotizado jamás para disfrutar de él. Está a punto de entrar en la cárcel por un delito de odio racial. No encontrarás ningún sitio en el planeta donde haya tanta gente importante que nos proteja tanto. La alcaldesa de Madrid, por ejemplo, una señora muy mayor que se niega a homenajear a las víctimas españolas del terrorismo, ha dicho que los inmigrantes que llegan a España ilegalmente “son los más valientes y los mejores”.

Aquí, aunque seamos ilegales, nuestros hijos tienen preferencia sobre los españoles a la hora de recibir becas de comedor, plazas en escuelas infantiles y, por supuesto, sanidad gratuita.

Primo, nuestros abuelos ayudaron a Franco a masacrar a los rojos y muchos de los nuestros vieron cumplido el deseo de violar salvajemente a sus mujeres e hijas. Por eso es tan extraño que los descendientes de aquellos españoles, pelillos a la mar, se desvivan tanto por nosotros y tan poco por su propia gente. Los españoles no tienen asegurado que sus hijos recibirán beca de comedor, pero nuestros hijos la reciben de manera mayoritaria. Los españoles no tienen la menor seguridad de recibir una atención sanitaria digna, a pesar de pagarla, pero centenares de miles de hermanos pasan las fronteras para recibirla de manera gratuita, lo mismo si entran por Ceuta y Melilla que si vienen del otro lado del mar. Los españoles no consiguen acceder a una vivienda digna, acosados por los bancos, pero las ayudas de vivienda van a parar de manera aplastantemente mayoritaria a nosotros, aunque muchos residan de manera ilegal en España.

También en lo tocante a nuestra religión nos colman de atenciones. Es rara la semana que no se inaugura alguna mezquita, alguna tienda halal, algún centro islámico, sobre todo en Cataluña. Los izquierdistas y los separatistas cubren de ofensas a los católicos y a nosotros, sin embargo, nos llenan de elogios y halagos. Sus políticos nos dan terreno para que construyamos templos, acuden a ellos para felicitarnos el ramadán, han suprimido la carne de cerdo en los comedores escolares y adoptado medidas para que el islam puede estudiarse en todos los colegios.

Por si fuera poco, miles de nosotros podremos votar en un referéndum para decidir sobre el futuro de una nación con cientos de años de historia. Ya ves, nos conceden a nosotros, aunque seamos ilegales, el privilegio que no tendrán los españoles que viven fuera de Cataluña. Los separatistas han explicado el por qué: prefieren ser moros antes que españoles. Y lo serán, primo, lo serán.

Pero también hay cosas raras que pasan aquí sobre las que conviene que estés informado. Pese a que la industria turística es a la economía española lo que el tráfico de hachís a la de Marruecos, los que nos protegen dicen ahora que el turismo es una mierda que masifica las ciudades. Les preocupa que se masifique las ciudades excepto el día del orgullo gay, que les encanta que vengan miles de personas de todos los países. El imán de mi mezquita, un hombre muy sabio que estuvo en Afganistán y conoció al mulá Omar, nos ha dicho que no respondamos a lo del orgullo gay, que ya nos ocuparemos de esas celebraciones, y de los colectivos que las secundan, cuando seamos lo suficientemente fuertes, que gracias a las leyes democráticas, él calcula que será mucho antes de lo previsto.

Más ejemplos: se respeta institucionalmente el derecho de los españoles a decir que Dios no existe; en cambio, se ataca con saña a cualquier español que se atreva a decir que los niños tienen pene. Pueden defender que la ley de la gravedad es un invento, que la Tierra es plana, que los catalanes fueron los primeros en llegar a la Luna, que el hombre desciende del guisante, pero podrían llegar a ser condenados si insinúan que los homosexuales están incapacitados para la reproducción.

Por eso, si finalmente vienes, tendrás que acostumbrarte a no decir nunca lo que piensas, a no revelar tus opiniones salvo a tus hermanos, a dejar que sigan trabajando para nosotros, que se autoaniquilen con sus reglas, que piensen que nos han integrado, que apoyamos sus sueños de independencia. Es necesario que estén confiados, que sigan disfrutando del fútbol, de Sálvame, de Gran Hermano, de los botellones, de cualquier vicio que tengan al alcance. Dejemos que sigan enfrentados mujeres contra hombres, hijos contra padres, regiones contra regiones, que continúen dictando leyes a favor de la diversidad y de restringir su natalidad fortaleciendo al mismo tiempo la nuestra. Nosotros, mientras tanto, a seguir haciendo lo que ningún otro pueblo de la tierra sabe hacer mejor: fingir y simular, mientras penetramos en su sociedad y sus instituciones, cada vez más debilitadas, protegidos por sus normas, provocando cambios que terminarán siendo aceptados como normales. Y no hay cuidado con los que se opongan: ellos mismos se encargan de combatir a sus odiados hermanos, acusándoles de racistas ante los tribunales y en los medios de comunicación, que salvo unos pocos, están de nuestra parte.

Sin embargo una minoría que se niega a bajarse los pantalones ante nosotros, pertrechada en medios fascistas como Alerta Digital, los españoles han perdido su alma y se han rendido al multiculturalismo, que a nosotros tanto nos beneficia. El odio que se profesan a sí mismos es tan grande que prefieren cualquier cultura antes que la de ellos. Organizaciones y partidos políticos atacan los toros y en cambio nos permiten a nosotros matar cada año a decenas de miles de corderos de forma incontrolada. Sus feministas han logrado que se encarcele a miles de españoles por denuncias falsas de maltrato, y en cambio con nosotros miran hacia otro lado. Atacan sus iglesias y a los que rezan en ellas, y sin embargo, con nuestras mezquitas y nuestros imanes, no se atreven. Denuncian a cualquiera que diga que el islam es violento y eximen a los terroristas islámicos de cualquier responsabilidad criminal, ya que siempre encuentran para ellos algún atenuante por incapacidad mental. Expulsan a un cura catalán de su parroquia por oponerse al homosexualismo, y callan ante los imanes que justifican las acciones violentas de nuestros hermanos muyahidines.

Contamos también con la protección de las fuerzas de seguridad del Estado. Felizmente ya no existen esos policías, esos guardias civiles y esos militares, que aunque rancios, fachas y racistas, he de admitir que tenían coraje, honor, patriotismo y corazones de acero. Hoy la mayoría son funcionarios al servicio de los políticos que parasitan a los españoles. No se deben a ningún principio superior que vaya más allá de cobrar a final de mes o, en el caso de los militares, de ascender.

Primo, aquí tendrás los privilegios de un maharajá indio sin tener que trabajar como un paria para conseguirlos. Ni siquiera tendrás que trabajar; de eso ya se encargan los de dentro. Espero que mis palabras te hayan convencido y decidáis cruzar el Estrecho ahora que sus aguas están por la labor. Incluso es posible que os permitan votar para la independencia catalana si llegáis a tiempo. No siendo turista ni un español de la caverna fascista, como aquí se les llama, seréis recibidos con los brazos abiertos como “nous catalans”. Un beso de tu primo Rachid. Insha’ Allah.

6 pensamientos en “Carta (imaginaria) de Rachid desde Cataluña a su primo de Tánger (Marruecos)

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