El Padre Jesús Calvo: “Los supuestos refugiados son invasores que sólo nos van a traer piojos e inseguridades públicas”

Imagen de algunos ilegales llegados a Melillla tras asaltar la valla.

Imagen de algunos ilegales llegados a Melillla tras asaltar la valla.

Los mensajes-trampa de algunos miembros de Cáritas, afirmando que los cristianos tienen el deber moral de ayudar a los refugiados, no han tardado en encontrar respuesta por parte de una de las voces más respetadas y autorizadas para muchos católicos españoles. Se trata de la del Padre Jesús Calvo, párroco de Villamuñio (León), quien nos advierte acerca de la tibieza de los católicos liberales y de partidos “humanistas cristianos” como el que lidera Benigno Blanco.

“Existe en nuestro siglo modernista y liberal unas formas de imprecisión de conceptos que nos hacen dudar de cuanto nos cuentan los medios incluso eclesiásticos. Esto está llevando a la Iglesia y a muchos católicos a unas formas ambiguas, cuando no relativizantes de ciertos mensajes. Es el actual catolicismo liberal, que transige con mentalidades desviadas del espíritu evangélico y de la pureza de la doctrina tradicional”, señaló el Padre Calvo.

“Acabo de escuchar las declaraciones de un clérigo al servicio de Cáritas. Dice que ‘hay que acoger a esos refugiados porque nos traen valores enriquecedores y que respetan nuestros valores’. ¿El ambiguo término de los valores nos aporta alguna verdad revelada, dogmática o filosófica que no conozcamos? ¿En qué vamos a aprender de la incultura, de la herejía o del subdesarrollo que nos va a contagiar?”, se pregunta el párroco leonés, para sentenciar a continuación: “Esos supuestos refugiados, son invasores que sólo nos van a traer piojos e inseguridades públicas, además de acogerse a falsos ‘derechos humanos’ sin deberes, que nos van a complicar la convivencia, la pureza religiosa católica, la economía y las tradiciones nacionales. No vienen a respetar nuestra tradición sino a imponer la suya en la medida en que la ausencia de autoridad se lo permita. Son el caballo de Troya para contagiar, erosionar y degenerar la raza europea, la familia cristiana, la fe inviolable católica y la economía de los países desarrollados gracias al Cristianismo secular”.

Creciente rechazo a la inmigración musulmana dentro de la Iglesia

El obispo húngaro Laszlo Kiss-Rigo

El obispo húngaro Laszlo Kiss-Rigo

La postura del Padre Calvo contra la inmigración musulmana encuentra cada vez más adeptos entre la jerarquía católica. El obispo húngaro Laszlo Kiss-Rigo, responsable cristiano de la parte sur de Hungría, respondió al mensaje del papa, en el que aseguraba que los cristianos de todo el mundo tienen el deber moral de ayudar a los refugiados. “El papa está equivocado. No se trata de refugiados, esto es una invasión islamista en toda regla”, sostuvo Kiss-Rigo.

“Vienen aquí y comienzan a gritar Allahu Akbar (Alá es grande), quieren hacerse con el control de la ciudad”, ha sentenciado este obispo. Para Kiss-Rigo, “Europa se está viendo inundada de personas que se hacen pasar por refugiados, pero que en realidad son una grave amenaza para el continente cristiano y sus valores tradiciones”.

En declaraciones para el Washington Post, Kiss-Rigo desveló que la mayoría de ellos “se comportan de manera arrogante y cínica”, pues rechazan todo tipo de ayuda y además “siempre tienen dinero”.

En la misma línea que el obispo Kiss-Rigo se encuentra el discurso del primer ministro húngaro, Viktor Orban, que cree que el flujo de migrantes es un desafío directo al carácter cristiano de Europa.

Todo el mundo en Italia y el resto de Europa será “pronto musulmán” por culpa de nuestra “estupidez”, advirtió monseñor Carlo Liberati, arzobispo emérito de Pompeya. Liberati afirmó que, a causa del ingente número de migrantes musulmanes, junto al creciente secularismo de los nativos europeos, islam se convertirá pronto en la primera religión de Europa. “Toda esta decadencia moral y religiosa favorece el islam”, explicó el arzobispo Liberati.

Décadence (Decadencia) es también el título del nuevo libro del filósofo francés Michel Onfray, en el que sugiere que la era cristiana podría haber tocado su fin. Onfray compara Occidente y el islam: “Nosotros tenemos nihilismo, ellos tienen fervor; estamos agotados, ellos gozan de buena salud; a nosotros nos queda el pasado, a ellos el futuro”.

Monseñor Carlo Liberati

Monseñor Carlo Liberati

El arzobispo Liberati pertenece a un grupo de cada vez más líderes católicos que se niegan a aceptar que en Europa el futuro le pertenezca al islam. Hablan abiertamente contra el papa Francisco, que no parece demasiado impresionado por el colapso del cristianismo a causa del descenso de la natalidad, acompañado de una apatía religiosa y su sustitución por el islam.

La opinión oficial del papa Francisco la encarna el obispo Nunzio Galantino, nombrado por el pontífice como secretario general del obispado italiano. El pasado mes de diciembre, Galantino dio una entrevista en la que rechazaba cualquier motivación religiosa tras los atentados yihadistas, y afirmaba que era “el dinero” lo que había detrás.

Ahora hay muchos comentaristas católicos que están cuestionando la ceguera de la Iglesia sobre el peligro al que se está enfrentando Europa. Uno de ellos es el jefe de Cultura de la revista francesa Valeurs Actuelles, Laurent Dandrieu, que escribe:

“El islam tiene todas las opciones de fortalecer masivamente su presencia en Europa con la bendición de la Iglesia. La Iglesia está contemplando el asentamiento de millones de musulmanes en Europa (…) y la confesión musulmana en nuestro continente como una manifestación inevitable de libertad religiosa. Pero la cuestión de la civilización nunca se plantea (…) Al alejarse de la población nativa de Europa y sus preocupaciones legítimas, la Iglesia no sólo está llevando a Europa a un punto muerto; también se está pegando un tiro en el pie”.

Dandrieu enumera los gestos y discursos del papa Francisco a favor del islam y los inmigrantes:

“El 1 de octubre de 2014, el papa recibió a los supervivientes eritreos de un naufragio en Lampedusa; el 8 de febrero de 2015, hizo una visita sorpresa a un campo de refugiados en Ponte Mammolo, al norte de Roma; el 18 de abril, dedicó su primera visita oficial al presidente italiano, Sergio Mattarella, a exigir “un compromiso mucho mayor” hacia los migrantes; el 6 de septiembre de 2015, al acabar el Ángelus en la Plaza de San Pedro, pidió “a cada parroquia, comunidad religiosa, monasterio y santuario de Europa que acogiera una familia” de refugiados; el 24 de marzo de 2016, decidió celebrar el Jueves Santo en un centro que albergaba a 900 refugiados, y lavarle los pies a doce solicitantes de asilo; el 28 de mayo, recibió a unos niños cuyos padres murieron al hundirse su bote, lleno de migrantes; durante la audiencia general del 22 de junio, Francisco bajó hacia la multitud para llevarse con él a quince refugiados”.

Pero como demuestra el caso de Liberati, la resistencia a la visión del papa Francisco de Europa está creciendo dentro de la Iglesia Católica.

“Está claro que los musulmanes tienen un objetivo último: conquistar el mundo”, dijo el cardenal Raymond Burke.

“El islam, mediante la sharia, su ley, quiere dominar el mundo y permite la violencia contra los infieles, como los cristianos. Pero nos cuesta reconocer esta realidad y responder defendiendo la fe cristiana (…) He oído varias veces una idea islámica: ‘Lo que no logramos hacer con las armas en el pasado, lo estamos haciendo hoy con la tasa de natalidad y la inmigración’. La población está cambiando. Si esto sigue así, en países como Italia, la mayoría será musulmana (…). El islam se realiza a sí mismo mediante la conquista. ¿Y cuál es la victoria más importante? Roma”.

Cardenal Burke.

Cardenal Burke.

El primero que denunció esta drástica tendencia fue el misionero más importante de Italia, el padre Piero Gheddo, que dijo que, a causa de la caída de la fertilidad y el fervor musulmán, “el islam podría conquistar más pronto que tarde la mayoría de Europa”. Estas preocupaciones no afectan sólo al ala conservadora de la Iglesia Católica.

El cardenal Christoph Schönborn, arzobispo de Viena y al que se señala como candidato a ser el próximo papa, es muy cercano al papa Francisco y centrista. El pasado septiembre, en el aniversario del Sitio de Viena, cuando las tropas otomanas de Turquía casi conquistaron Europa, Schönborn hizo una dramática defensa de las raíces cristianas de Europa. “Muchos musulmanes dicen –y desean– que ‘Europa está acabada’”, dijo el cardenal Schönborn, antes de acusar a Europa de “olvidar su identidad cristiana”. Después denunció la posibilidad de “una conquista islámica de Europa”.

Después de que un tunecino, que llegó en una oleada de migrantes a Alemania, asesinara a doce personas en un mercado navideño en Berlín, el arzobispo católico de la capital alemana, Heiner Koch, otro líder católico “moderado” nombrado por el papa Francisco, también hizo una advertencia: “Tal vez nos hemos centrado demasiado en la imagen radiante de la humanidad, en el bien. Ahora, en este último año, o quizás también en los anteriores, lo hemos visto: también existe el mal”.

El jefe de la Iglesia Católica Romana checa, Miloslav Vlk, también advirtió sobre la amenaza de la islamización. “Los musulmanes de Europa tienen muchos más hijos que las familias cristianas; por eso los demógrafos han intentado afrontar el momento en que Europa se convertirá en musulmana”, afirmó el cardenal Vlk. También culpó a la propia Europa por la toma del islam:

“Europa pagará muy caro haber abandonado sus raíces espirituales; este es el último periodo, que no durará décadas, en que aún podremos decir que tenemos una posibilidad de hacer algo al respecto. A menos que los cristianos abran los ojos, la vida se podría islamizar y el cristianismo no tendrá la fortaleza para imprimir su carácter en la vida de la gente, y mucho menos en la sociedad”.

El cardenal Dominik Duka, arzobispo de Praga y primado de Bohemia, también cuestionó la “cultura de bienvenida” del papa Francisco.

Paul Desfarges

Paul Desfarges

Entre los arzobispos católicos de Oriente hay muchas voces que expresan su inquietud sobre la revolución demográfica y religiosa de Europa. Una de ellas es la del líder de los católicos en el Líbano, que pagó un precio extremadamente alto por la islamización de su propio país, incluyendo el asesinato y el exilio, y ahora ve cómo el peligro se acerca a Europa. “He oído muchas decir a los musulmanes que su objetivo es conquistar Europa con dos armas: la fe y la tasa de natalidad”, dijo el cardenal Bechara Rai.

Otra de las voces es la del arzobispo de origen francés Paul Desfarges, al frente de la diócesis de Constantina en Argelia: “No sorprende que el islam haya cobrado tanta importancia”, dijo Desfarges. “Es un problema que afecta a Europa”. El cardinal de Sídney George Pell pidió después “un debate sobre las consecuencias de la presencia islámica en el mundo occidental”. Pell fue secundado por Laszlo Kiss Rigo, jefe de la comunidad católica del sur de Hungría, que dijo que “no son refugiados; esto es una invasión, vienen aquí gritando ‘Alá Akbar’, quieren hacerse con el poder”.

Estos políticos, obispos y cardenales podrían convencer al papa Francisco de que no deje que Europa, la cuna del cristianismo y la civilización occidental, esté abocada a un lúgubre destino. Michel Onfray escribió al final de su libro: “El cristianismo rigió durante dos milenios. Es un digno periodo para una civilización. Ahora el barco se hunde: sólo podemos hundirnos con elegancia”. Lo urgente ahora es evitarlo.

Alerta Digital

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s