El ISIS y los separatistas suníes tienen a Irán en el punto de mira

Por Ely Karmon – Instituto Español de Estudios Estratégicos
El grupo terrorista ha logrado ingresar células en el país persa, pero por el momento no pudo lanzar ataques
El grupo terrorista ha logrado ingresar células en el país persa, pero por el momento no pudo lanzar ataques

El 26 de marzo de 2017, la oficina de información del ISIS en la provincia de Diala, Irak, publica un video de 37 minutos en Farsi, con algunas partes en dialecto Baluchi, titulado Persia, entre ayer y hoy. El video acusa a los chiitas iraníes de cometer numerosos crímenes en contra de los suníes y de oprimir a la población suní de Irán, “exportando
la revolución”, expandiendo el chiismo y colaborando en secreto con Estados Unidos e Israel.

Los principales portavoces del video son Abu Faruq al-Farisi, quien habla en Farsi, Abu Mujahid al-Baluchi, hablando Baluchi, y Abu Sa’d al-Ahwazi (de la región de Ahwaz). Los tres llaman a los suníes iraníes a levantarse en contra del actual régimen iraní y a “unirse al sendero de la yihad”. El grupo está compuesto por combatientes “persas”, pertenecientes a la Brigada Salman Al-Farisi, entrenando en combate urbano y disparando a objetivos con imágenes de Khomeini, Khamenei y otros líderes iraníes.

Siguiendo las prácticas del ISIS, el video documenta la ejecución de cuatro miembros de las milicias chiitas apoyadas por Irán en Irak. El video termina con una declaración de al Baluchi: “Os decimos, oh rafidas zoroastristas: nuestras manos no están lejos de vosotros. Así como probasteis nuestro poder en Irak y Siria, si Allah así lo quiere,
conquistaremos Persia y haremos que vuelva a ser un país suní”.

Desde que el ISIS se hizo con el control de Mosul, la segunda ciudad más grande de Irak, en junio de 2014, asaltó la mayor parte de ciudades suníes en las provincias de Nínive y Ámbar y se aproximó a Bagdad amenazando con atacar los lugares sagrados chiitas en Karbala y Najaf, los líderes militares iraníes han hecho numerosas declaraciones, dejándose la piel para intentar convencer a su público de que el territorio iraní no está bajo amenaza.

A finales de junio de 2014, el comandante de los Guardias Fronterizos iraníes, el general Hossein Zolfaqari, dijo que “el grupo terrorista ISIS, que había causado el caos en el Norte y el Noroeste de Irak en las dos últimas semanas” no se había acercado a las fronteras iraníes del oeste. El portavoz del Ministerio de Interior iraní señaló que no existían vacíos de seguridad en las fronteras de Irán con sus vecinos, ni ningún problema
notable en relación con la frontera con Irak. El comandante de las Fuerzas Terrestres, el general de Brigada Kioumars Heidari, reiteró el completo control del régimen sobre las fronteras del país y dijo que los terroristas activos en Irak no suponían una amenaza para Irán.

A principios de julio, el jefe de la Policía de Irán, el general de Brigada Esmayeel Ahmadi Moqaddam subrayó la preparación de las fuerzas militares, de seguridad y de inteligencia del país a la hora de “desmantelar cualquier amenaza desestabilizadora para las fronteras de Irán, especialmente en el Oeste”. Según él, algunos partidarios del ISIS
podían haber sido arrestados en las fronteras occidentales, pero ningún comando del ISIS había entrado a Irán y “no había preocupaciones en cuanto al terrorismo”.

Ahmad-Reza Pourdastan, comandante de las fuerzas terrestres del Ejército iraní, dijo en mayo de 2016 que se había designado una zona disuasoria de 40 kilómetros alrededor de las fronteras iraníes. Esta distancia sería lo más cerca que permitiría Irán acercarse a los grupos terroristas operando en Irak. Penetrar la franja de 40 kilómetros tendría
como consecuencia una respuesta militar por parte de Irán. Dijo aquello durante 2014 y en 2015 el ISIS, operando desde la provincia iraquí de Ámbar, intentó acercarse 12 kilómetros en dirección hacia la frontera oeste de Irán. En respuesta, cinco brigadas terrestres armadas iraníes con un helicóptero proporcionando cobertura aérea y apoyo de inteligencia fueron puestas en alerta, preparadas para iniciar una campaña militar en
el caso de que el ISIS intentara acercarse a menos de 40 kilómetros de la frontera iraní.

Los comandos del ISIS han tenido éxito no obstante penetrando el territorio iraní y varias células locales han intentado desarrollar ataques terroristas en Teherán.

En mayo de 2015, el ministro de Inteligencia iraní, Seyed Mahmoud Alavi, anunció que las fuerzas de seguridad y de inteligencia del país habían arrestado a miembros de diversas células terroristas afiliadas al ISIS y que todo su equipamiento había sido reducido. “Se puede ver que pese a toda la asistencia que reciben (los grupos terroristas) por parte de los servicios (espías) enemigos para crear inseguridad en parte de Irán, han fracasado”, dijo Alavi. “No pasa una sola semana sin que una operación contra la
seguridad sea descubierta y desmantelada en el país”, añadió.

“El puño de hierro”, un póster publicado en la página web del ayatolá Ali Khamenei en agosto de 2015, cuando se cerró el acuerdo nuclear con Occidente (IEEE)

“El puño de hierro”, un póster publicado en la página web del ayatolá Ali Khamenei en agosto de 2015, cuando se cerró el acuerdo nuclear con Occidente (IEEE)

Se refirió a la captura de los asesinos que mataron a varios profesores en el sudeste de Irán y al descubrimiento y la frustración de diferentes planes para poner bombas en las ciudades de Mashhad, Zahedán y Shiraz. Alertó de que estos actos eran producto de los planes de los Estados occidentales para crear inseguridad en el país y debilitar la posición de los negociadores iraníes en las conversaciones sobre la cuestión nuclear mantenidas con las potencias mundiales. Sus comentarios llegaron después de que las
fuerzas policiales mataran al líder de Ansar al-Forqan, Hesham Azizi, y a otros miembros del grupo terrorista en la provincia sudeste de Sistán y Baluchistán en abril. Las fuerzas terrestres Quds del Cuerpo de la Guardia Islámica Revolucionaria (IRGC) informaron de que habían “desmantelado un grupo terrorista afiliado a las agencias extranjeras espías
en las regiones de Qasr-e Qand y Nikshahr, en el Sudeste de Irán, y matado a todos los miembros que intentaron llevar a cabo ataques suicidas” en la provincia.

En noviembre de 2015, tras los ataques del ISIS en Francia, el comandante del IRGC, el general Mohammad Ali Jafari anunció que había escasas posibilidades de un ataque terrorista similar al de París en Irán. Las autoridades iraníes arrestaron a los miembros de una célula terrorista relacionada con el ISIS en la región occidental de Kermanshah un día antes de la visita del presidente ruso Vladimir Putin a Irán. El 21 de noviembre de 2015, otras dos células terroristas en la provincia sudeste de Sistán y Baluchistán fueron descubiertas en posesión de 10 bombas y más de 150 kilos de explosivos y otra célula fue descubierta en la provincia oeste de Azerbaiyán.

En febrero de 2016, las fuerzas de inteligencia descubrieron y desmantelaron un concurrido seminario para aprender a fabricar bombas dos días antes de las elecciones parlamentarias y el día de las elecciones, el 26 de febrero, las fuerzas de seguridad nacionales detuvieron a dos “terroristas Takfiri” en la provincia oeste de Hamedan “que
planeaban llevar a cabo sus operaciones en Teherán en mayo de 2016″.

El comandante de las fuerzas terrestres iraníes, el general Ahmad Reza Pourdastan, dijo en abril de 2016 que el ISIS no era una fuerza lo suficientemente numerosa como para amenazar a Irán. Khalid Azizi, el secretario general del rebelde Partido Democrático del Kurdistán Iraní (KDPI) estuvo de acuerdo: “las células durmientes del Daesh no están activas en el territorio iraní y no son una amenaza para las fronteras de Irán, no necesariamente porque Irán sea tan fuerte, sino porque los planes del ISIS están ahora enfocados a objetivos en Irak y Siria.”

Las fuerzas de seguridad iraní han destruido más de 20 grupos terroristas que habían planeado cometer un ataque terrorista en el país durante el año pasado, según el ministro de Inteligencia de Irán, Mahmoud Alavi. “No hay razón para preocuparse, puesto que hay un completo dominio de la inteligencia sobre las fuerzas Takfiri en la región”, anunció
el general de Brigada Ahmad Reza Pourdastan.

En julio de 2016 las fuerzas de seguridad iraníes arrestaron a 40 miembros de un grupo terrorista en el este del país. Los terroristas habían cavado un túnel de 40 metros de largo a una profundidad de 20 metros bajo tierra, debajo de una casa, para poder llevar a cabo explosiones y ataques terroristas.

Un artículo en la revista The National Interest, que estudiaba la amenaza que suponía el ISIS para Irán, argumentaba que Teherán está preocupado por el aumento del extremismo suní en toda la región, incluyendo en el interior de Irán, pero también lanzaba una importante pregunta: ¿ha llevado a cabo Irán “pasos significativos para vacunar a la minoría suní de Irán frente al dogma del ISIS?”.

Los autores consideraban que Teherán no había reconocido el papel de sus propias políticas, a menudo discriminatorias, en contra de la minoría suní. La opinión dominante en Teherán es que el asunto del extremismo suní será resuelto una vez que el ISIS sea derrotado militarmente en Irak y Siria.

La amenaza del ISIS incluye actividades en las provincias de mayoría suní, como son Baluchistán y Kurdistán, que bordean Afganistán y Pakistán e Irak, respectivamente, así como actividades en el vecino Kurdistán iraquí. Los grupos salafistas con una presencia activa en la región incluyen Ansar al-Islam, el Emirato Islámico del Kurdistán, Kataib Qaed fi Kurdistan y Jaish Sahabeh. Los grupos combatientes pakistaníes y afganos han
jurado lealtad al ISIS, incluyendo algunos comandantes del Tehreek-i-Taliban Pakistán y algunas facciones de Jamaat-ul-Ahrar y de Jamaat-ud-Dawa. Un número de incidentes en Afganistán, incluyendo el secuestro y la decapitación de varios Hazara (grupo étnico chiita) cuando volvían de peregrinar en Irán, ha suscitado temores de que el ISIS sea más peligroso que los talibanes afganos. El temor de un atractivo creciente del ISIS en
el interior de las fronteras iraníes parece ser una justificación clave para la intervención de Teherán en Siria e Irak.

Los problemas domésticos de Irán

Las fronteras de Irán y su estabilidad están amenazadas no solo por fuerzas radicales suníes externas como el ISIS, sino también por amenazas internas, étnicas y sectarias que pueden surgir bajo ciertas condiciones cuanto más profundamente se involucre Irán en el conflicto iraquí y sirio.

Irán no es diferente de Irak y podría incluso ser comparado con Siria. Según la Enciclopedia del Islam (Leiden), los persas representan tan solo un 65% de la población (55% según otras fuentes), los azeríes un 16%, los kurdos un 7%, los luros un 6%, los árabes un 2%, los baluchis otro 2%, los turkmenos un 1%, y otros, menos del 1%. La mayoría de las minorías de Irán vive en provincias adyacentes a sus fronteras, los kurdos y los árabes cerca de Irak y los baluchis a ambos lados de la frontera con Pakistán. Al contrario de la diversidad étnica de su territorio, Irán es relativamente homogéneo en términos religiosos, con el 89 % de la población chiita. Los musulmanes suníes se encuentran sobre todo entre las poblaciones de kurdos, baluchis y turkmenos.

A pesar de la identificación del régimen con el pasado persa y la confesión chiita, Irán es un país heterogéneo con múltiples con tensiones étnicas, religiosas y sectarias (IEEE)

A pesar de la identificación del régimen con el pasado persa y la confesión chiita, Irán es un país heterogéneo con múltiples con tensiones étnicas, religiosas y sectarias (IEEE)

La supresión de los derechos de las minorías étnicas de Irán, que han sido fuertemente marginadas por la teocracia chiita dominante en Persia, ha resultado en insurgencias étnicas durante los años, algunas de las cuales siguen dando problemas al régimen iraní. En abril de 2013, analistas de RAND estimaban que el rápido decrecimiento de la económica iraní y su reciente aislamiento internacional podrían empujar a las minorías étnicas y a sus hermanos persas a unir fuerzas y presentar un verdadero desafío al
régimen de Teherán.

Arabistán

La minoría étnica árabe iraní, los ahwazis, han sufrido durante mucho tiempo opresión y discriminación y podrían ser los primeros en imitar a sus hermanos suníes en Irak y Siria. La pobreza está muy extendida entre los árabes iraníes, pese al hecho de que habitan una región rica en recursos naturales. Los insurgentes nacionalistas árabes, liderados por el Movimiento de Lucha Árabe para la Liberación de Ahwaz (ASMLA) fueron
responsables de seis ataques en contra de infraestructura energética en la rica provincia en petróleo de Juzestán en 2013. Los árabes iraníes y muchos nacionalistas panárabes se refieren a la provincia de Juzestán como Arabistán. Los combatientes de ASMLA planearon 20 operaciones en 2012 y recibieron apoyo financiero y entrenamiento operativo en Dubái.

El 3 de diciembre de 2016 tuvo lugar una conferencia internacional sobre Ahwaz en Túnez, organizada junto a ASMLA. En una de las reuniones del Consejo de Cooperación del Golfo (GCC), el 6 y 7 de diciembre, el líder de ASMLA Habib Jabr pidió al Consejo que estudiara la cuestión de Ahwaz como el nexo más importante en la cadena de resistencia árabe al plan persa-iraní. El columnista saudí ‘Abd Al-Mohsen Hilal escribió en su columna, en el periódico Saudí ‘ Okaz: “hay una necesidad creciente de reconocer el asunto de Ahwazi, para poder tratar los esfuerzos iraníes por erradicar la identidad árabe (de la región) expulsando a sus residentes, cambiando sus características y ocultando su identidad árabe. Es el hogar de 12 millones de árabes y es tan grande como Siria, Jordania y Palestina juntos. Al-Ahwaz merece todo nuestro apoyo-y esto fue lo que solicitó la Conferencia de Túnez, con el fin de acercar el fin de la ocupación iraní.

En enero de 2017, los combatientes de ASMLA se pusieron como objetivo la principal base militar del IRGC en la región de Ghizaniya, puesto que los oficiales del IRGC se reunían en el lugar para debatir los detalles de seguridad del funeral del anterior presidente, Akbar Hashemi Rafsanjani, previsto para el día siguiente. El ataque llevado a cabo por el ala militar de ASMLA, las Brigadas Martyr Mohiyuddin al-Nasser, llegó solo seis días después de haber desarrollado otra operación que destruyó dos de los principales oleoductos en la región, pertenecientes a compañías petroleras del Estado. Habib Esewed, el vicepresidente de ASMLA, confirmó que la operación había sido llevada a cabo como parte de la nueva estrategia del grupo para 2017.

El Kurdistán iraní

El partido democrático del Kurdistán iraní (PDKI) es el grupo más amplio y mejor organizado de todos los grupos de oposición kurdos y busca la autonomía de los kurdos en Irán. Unos meses después de su creación, el 22 de enero de 1946, el PDKI estableció una República del Kurdistán independiente que tuvo una corta vida, pues fue destruida por el ejército iraní en diciembre de 1946. Tras la revolución de 1979, emergió como un
partido de masas y como una de las fuerzas políticas más fuertes en Irán. Dos de los secretarios generales del PDKI, A.R. Ghassemloo y S. Sharafkandi fueron asesinados en 1989 y 1992, respectivamente, por agentes iraníes en Viena y Berlín. Hoy en día el grupo tiene su base en el Kurdistán Iraquí, pero acordó respetar la demanda del Gobierno Regional del Kurdistán (KRG) de no llevar a cabo operaciones armadas contra la
República Islámica.

Según la página web del PDKI, durante el periodo de varias semanas entre agosto y septiembre de 2014, al menos 25 miembros del IRGC, además de un agente de inteligencia de la agencia, Ettela’at, fueron asesinados en diferentes localidades en el Kurdistán iraní. Vale la pena señalar que estas operaciones coincidieron con el 22 aniversario del asesinato del líder kurdo Sadeq Sharafkandi.

Las luchas del KDPI contra los militares iraníes en Irán marcaron los primeros enfrentamientos entre ambos grupos desde hacía años. Un comandante y varios soldados iraníes fueron asesinados en enfrentamientos en Shino. El KDPI reclamó la autoría de las recientes batallas y anunció que está desplegando combatientes en Irán para “actividades políticas”, aparentemente desafiando lo acordado con el KRG. Pese a las preocupaciones del KRG, los altos oficiales del KDPI anunciaron que el grupo no se retirará del Kurdistán iraní.

El partido de Vida Libre de Kurdistán (Partiya Jiyana Azad a Kurdistanê – PJAK) es un grupo nacionalista combatiente pan-kurdo que opera desde abril de 2004 desde bases ubicadas en las regiones montañosas del norte de Irak. Intenta establecer una entidad regional kurda semi-autónoma en Irán, parecida al Gobierno Regional del Kurdistán (KRG) en Irak. El PJAK tiene unos 3.000 combatientes, la mitad de ellos mujeres. El grupo, una ramificación del Partido de los Trabajadores del Kurdistán Turco (Partiya
Karkerên Kurdistan – PKK) adoptó mucha de las ideas políticas y tácticas militares del PKK.

El general Ahmad Reza Pourdastan, comandante de las fuerzas terrestres iraníes, anunció que sus fuerzas habían matado a varios combatientes del PJAK que estaban intentando colarse en la región Kurdistán (Rojhelat) de Irán llevando explosivos, en junio de 2014. Describió la operación como un duro golpe para el PJAK.

En mayo de 2016, los Peshmerga del Kurdistán iraní comenzaron una campaña armada en contra de posiciones clave del IRGC en diversas poblaciones vecinas a la ciudad mayoritariamente kurda de Sardasht, al noroeste del país. La periodista kurda Saman Sardashti dijo que la lucha entre los rebeldes kurdos y las fuerzas iraníes causó docenas de muertos y otros tantos heridos. Las organizaciones kurdas y los partidos políticos dicen que las autoridades iraníes están acabando con los kurdos en Irán para evitar que estos practiquen sus rituales nacionales legítimos y ejerzan sus derechos culturales.

En septiembre de 2016, Mustafa Hijri, secretario general del PDKI, proclamó en una entrevista que las células Peshmerga habían llevado a cabo ataques contra el IRGC en el Kurdistán iraní y que “habían acabado con varios conocidos oficiales de seguridad”. Queremos conseguir nuestros derechos “en el marco de un Irán unido, un Estado federal
secular y democrático”, dijo, añadiendo que tienen el apoyo del público kurdo. “El régimen iraní… ha anunciado en más de una ocasión que ha acabado con todas las fuerzas de la oposición iraní, que solicitan sus derechos… a la luz de estas declaraciones y otros temas, nos vemos obligados a volver a la lucha armada, mandando escuadrones y células de nuestras fuerzas Peshmerga al Kurdistán iraní, para llevar a cabo operaciones en contra del IRGC”, dijo.

En mayo de 2017, tras casi 25 años, el partido iraní kurdo de izquierdas Komala recuperó su lucha armada contra el Gobierno central en Teherán y contra los militares iraníes, especialmente el IRGC, en el contexto de un movimiento kurdo que revive en Siria, Turquía, Irak e Irán. Komala tiene sus raíces en el partido Comunista de Irán pero ha sufrido diversos cambios. Komala es el tercer grupo iraní-kurdo que recupera la lucha
armada desde 2015. Sus tropas están actualmente estacionadas a menos de un kilómetro del noroeste de Irán.

Komala firmó un acuerdo con el PDKI en 2012, una parte armada más activa que ha desarrollado ataques en contra de Irán desde 2015. Esta alianza aparece bien reflejada en su despliegue armado a las montañas, donde se les ha visto juntos. Pese a sus diferencias políticas, el comandante sobre el terreno dice que la cooperación armada
entre ambos es más sólida que la cooperación política.

La revitalización de las operaciones insurgentes y la combinación de varios grupos armados kurdo-iraníes alrededor de un objetivo común, golpear a Teherán, está influido por diversos factores, entre los que se incluyen: continua negación de los derechos políticos y de las oportunidades económicas para la minoría kurda, arrestos arbitrarios y ejecución de cientos de activistas kurdo-iraníes por el régimen en 2015; Irán expandiendo su papel en Irak y Siria; y la percepción de un despertar kurdo en toda la región, desde Turquía a Siria, el KRG e Irán.

Baluchistán iraní

Desde 2013 ha habido un aumento de los ataques en contra de los militares iraníes y de los oficiales provinciales en el Baluchistán iraní, llevados a cabo por el grupo extremista sunní Jaish ul-Adl, o Ejército de la Justicia, con base en Pakistán.

Según el New York Times, los insurgentes suníes en Pakistán aumentaron los ataques en los puestos fronterizos del sudeste del país en 2014. En septiembre de 2014, los insurgentes embistieron un vehículo cargado con más de 1.000 libras de explosivos contra una de las paredes externas de la base central antes de lanzar un ataque sorpresa utilizando un convoy de pickups que llevaba a 70 combatientes, empleando métodos similares a los utilizados por el ISIS en Siria o Irak. IRGC mantuvo que los atacantes
fueron repelidos solo tras un largo tiroteo y la llegada de refuerzos.

En enero de 2017 Jaish Al-Adl llevó a cabo una operación contra las fuerzas iraníes en las laderas externas de la ciudad de Sarbaz en Baluchistán, matando e hiriendo a un gran número de personal militar, incluyendo a altos oficiales del IRGC. La operación tuvo lugar tres días después de que los combatientes árabes de Al Ahwaz hicieran saltar por los aires dos oleoductos en el lugar, avisando de que más operaciones del estilo estaban
planeadas, todo mientras Irán firmaba 29 grandes contratos con compañías internacionales de petróleo y gas. El portavoz de Jaish Al-Adl’s, Ibrahim Azizi, dijo que la operación tuvo lugar “en el contexto de nuestra mutua lucha fundada en la cooperación, que se ha hecho más fuerte en los últimos años, que pretende crear una alianza práctica y política para acabar con la injusticia (del régimen iraní) y la opresión contra nuestros
pueblos y enfrentarse al terrorismo contra la población de Irán y contra árabes y musulmanes en general”.

Jaish Al-Adl reclamó la autoría de una emboscada que tuvo lugar en el sudeste de la provincia de Sistan-Baluchitan en Irán el 26 de abril de 2017, que mató a diez guardias fronterizos del IRGC. Un activista Baluchi declaró: “nosotros y otros grupos étnicos en Irán, como los árabes Ahwazi, los kurdos y los turcos, debemos usar todos los medios posibles para defender nuestra propia suerte. Si no, continuaremos siendo oprimidos y
nos negarán nuestros derechos, porque la doctrina central iraní se basa en el nacionalismo persa y en el chiismo y, por lo tanto, nunca reconocerán nuestros derechos”.

Conclusión

La opinión dominante en Teherán es que el problema del extremismo suní se resolverá una vez el ISIS sea derrotado militarmente en Irak y en Siria.

En opinión del autor, la amenaza que constituye el ISIS, o lo que quedará como su red terrorista encubierta, aumentará para el territorio iraní y sus intereses una vez que el ISIS haya sido derrotado militarmente. El papel de Irán y sus proxies, Hezbollah y las numerosas milicias chiitas en Siria e Irak, luchando contra los yihadistas suníes y las organizaciones islamistas y extendiendo su control sobre partes del territorio sirio e iraquí, solo incrementará la motivación de estos elementos para desafiar a Teherán.

Las células del ISIS y los terroristas podrían también cooperar o unirse a los movimientos separatistas suníes en Ahwaz, Kurdistán o Baluchistán y por lo tanto, incrementar la eficacia y letalidad de los ataques en el interior de Irán y posiblemente en Teherán.

Además, en el pulso geopolítico de Oriente Próximo, los Estados árabes suníes, sobre todo Arabia Saudita y algunos países del Golfo, podrían apoyar estos movimientos, incluyendo al ISIS, política, financiera y posiblemente militarmente.

Fuente: Infobae

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