Sólo los progres no quieren enterarse: Los musulmanes del Reino Unido rechazan que se combata el extremismo islámico en las mezquitas y los colegios

El Reino Unido cuenta con una población de 65,1 millones de habitantes, de los que se calcula que más de tres millones son musulmanes. El último censo, de 2011, arrojaba la cifra de 2.780.000, la mayoría residentes en Inglaterra y Gales, con 77.000 en Escocia y 4.000 en Irlanda del Norte. Los musulmanes suponen el 8,1% de todos los alumnos de primaria y el 13% de los reclusos de las prisiones británicas.

La principal agrupación es el Consejo de Musulmanes Británicos (MCB), fundado en 1997, de tendencia suní y que agrupa a 500 mezquitas y asociaciones. Se nutre con fondos públicos gubernamentales y donaciones privadas.

Tras los atentados de Manchester, las principales organizaciones de musulmanes en el Reino Unido han condenado el atentado al unísono, calificándolo de “horrible” y expresando su conmoción. Sin embargo todas esas declaraciones tienen algo en común: ninguna condena el radicalismo islámico, la ideología que subyace tras el atentado. A título particular, algún imán, como Irfan Chisti, titular de la Mezquita Central de Máchester, rechaza que el yihadismo pueda tener una justificación religiosa: «Ese ataque no cabe en la religión del Islam». Pero en general las mezquitas y asociaciones musulmanas eluden el tema de si el radicalismo religioso lleva al terrorismo y el MCB incluso rechaza de plano esa tesis.

De cara a las elecciones del próximo 8 de junio, el MCB ha emitido unas pautas con consejos electorales para el llamado «sermón del viernes» y ha reeditado un manual de guía sobre cómo votar que ya publicó ante los comicios de hace dos años, titulado «Justicia, no favores». En ese informé ofrece ocho criterios que un musulmán debe tener en cuenta a la hora de elegir a qué candidato votará. En el quinto punto exige la «revisión independiente» de la estrategia del Gobierno británico contra la radicalización en escuelas, mezquitas y asociaciones, impulsado en 2011 y denominado «Prevent».

El MCB aboga por la retirada del plan Prevent con el objeto de «defender las libertades civiles y reconstruir la confianza de las comunidades [musulmanas] cuando se persigue el crimen y el terrorismo».

En el texto consideran que la estrategia del Gobierno contra la radicalización tiene un fallo de base, y es que traza una relación entre «el extremismo no violento y el extremismo violento», que el Consejo cree que no existe. El documento pide que «no se gasten recursos en falsas batallas ideológicas» contra «el mal definido extremismo no violento». Como solución para que los jóvenes no se radicalicen, abogan por crear «espacios donde debatir ideas en público», a fin de que las nuevas generaciones no acaben «en el mundo underground, donde la radicalización es más posible».

El documento revela el problema cultural que late tras el problema del terrorismo islámico: la principal organización musulmana del Reino Unido cree que las prédicas radicales no guardan relación con el terrorismo.

En sus guías electorales, el MCB defiende también la existencia en el Reino Unido de tribunales islámicos, regidos por la «sharia», la ley islámica de origen medieval, que han tenido revival desde finales del siglo pasado gracias al wahabismo sufragado por los saudíes. Es una norma controvertida, incluso para algunos musulmanes, porque enjuicia de manera distinta al hombre y la mujer, contempla castigos muy crueles y resulta poco compatible con los derechos consagrados en las democracias occidentales.

El Consejo de Musulmanes Británicos la defiende así las cortes de justicia islámicas que operan en el Reino Unido y que el Gobierno rechaza: «Es importante entender que para quienes optan por recurrir a ellas les proporcionan un valioso servicio para resolver disputas, como hacen foros de mandato religioso en otras confesiones». También niegan que se trate de un sistema judicial contradictorio con el estatal: «Rechazamos que con la sharia tengamos un sistema de justicia paralelo». Una opinión que choca con la de Theresa May, que en días pasados criticó expresamente la sharia y recordó que «la única ley en el Reino Unido es la ley británica».

El documento electoral pide también que se vote a candidatos que apoyen la creación de un estado palestino, «combatan la islamofobia» y defiendan los derechos de las diversas creencias a sus costumbres de vestimenta y alimentación. Expresamente el informe defiende que se permita el uso del velos integral, el niqab, por parte de las mujeres.

Fuente: ABC

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