Mientras la mitad de los católicos franceses apoyan a Marine Le Pen, judíos y musulmanes cierran filas con el mundialista Macron

Gran Mezquita de París, en la jornada de oración del viernes

Lo que se juega Francia a partir del próximo domingo es la culminación o no del plan mundialista para el  reemplazo de la población blanca de religión cristiana. Resulta lógico el apoyo de musulmanes y judíos al candidato títere de los que promueven el cambio cultural y demográfico en Francia. En este sentido, instituciones judías, musulmanas y protestantes de Francia han llamado a cerrar la vía al poder por las urnas a Marine Le Pen y votar al candidato mundialista Emmanuel Macron. Por contra la Iglesia católica se resiste a pedir el voto a favor de Macron, ex banquero de los Rotschild.

La mentalidad oficial del Episcopado galo ha provocado críticas e incomprensiones. La decisión cobra una dimensión política cuando el 46 por ciento de los católicos se disponen a votar a Marine Le Pen, según las encuestas.

Nada más finalizar la primera vuelta, la Conferencia Episcopal francesa emitió un comunicado en el que se limitaba a recordar los criterios fundamentales “para ayudar al discernimiento” bsin pronunciarse por ninguno de los dos finalistas.

El arzobispo de Marsella, monseñor Georges Pontier, presidente de la Conferencia Episcopal, reconoció ayer que “sería más facil dar una consigna de voto, algo a lo que los obispos se niegan desde hace 45 años”.

Como a su juicio, “ningún programa cumple todos” los criterios eclesiales, corresponde “a cada uno, a la luz del Evangelio, efectuar su propia ponderación y votos en conciencia”.

En un editorial titulado “La falta moral de la Iglesia”, el sionista “Le Monde” recordó que en el año 2000, monseñor Jean-Pierre Ricard, entonces presidente de la Conferencia Episcopal, se comprometió contra el candidato ultraderechista en el duelo entre Jacques Chirac y Jean Marie Le Pen”.

El editorialista criticó que el papa Francisco, en su vuelo de regreso de Egipto, se lavara las manos entre ‘un representante de la derecha fuerte y otro del que no sé de dónde viene’”.

Católicos contra el holocausto étnico y cultural en Europa

La iglesia de Saint-Étienne-du-Rouvray donde un sacerdote fue asesinado por yihadistas.

La iglesia de Saint-Étienne-du-Rouvray tras el atentado perpetrado por yihadistas.

La Iglesia francesa, o al menos un sector de ella, parece haberse enterado al fin de que el cristianismo ha desaparecido totalmente de la esfera pública. El principal problema es espiritual, no político. No es la fuerza del islam el problema; es la debilidad de los cristianos.

Hay un conflicto civil dentro de la sociedad europea que en Francia tiene su peor expresión.

Imagen de 2015: Soldados franceses patrullan en el barrio judío de París para evitar ataques terroristas islámicos. Hoy, judíos y musulmanes coinciden en pedir el voto contra Le Pen.

Imagen de 2015: Soldados franceses patrullan en el barrio judío de París para evitar ataques terroristas islámicos. Hoy, judíos y musulmanes coinciden en pedir el voto contra Le Pen.

En una sociedad cristiana, todas las minorías son bienvenidas, pero no deben imponer su religión a otras personas y este es el problema en Europa. No tenemos un marco cristiano para mantener a las personas en su lugar. Debido a que estamos confundidos espiritualmente, moralmente y culturalmente, ya no sabemos lo que está mal y lo que es correcto. Y puede verse que la sociedad se derrumbará con el tiempo o algún otro sistema de creencias tomará el control.

Décadence (Decadencia) es el título del nuevo libro del filósofo francés Michel Onfray, en el que sugiere que la era judeocristiana podría haber tocado su fin. Onfray compara Occidente y el islam: “Nosotros tenemos nihilismo, ellos tienen fervor; estamos agotados, ellos gozan de buena salud; a nosotros nos queda el pasado, a ellos el futuro”.

Cada vez un mayor número de católicos franceses se niegan a aceptar que el futuro de su país le pertenezca al islam. Hablan abiertamente contra el papa Francisco, que no parece demasiado impresionado por el colapso del cristianismo a causa del descenso de la natalidad, acompañado de una apatía religiosa y su sustitución por el islam.

La opinión oficial del papa Francisco la encarna el obispo Nunzio Galantino, nombrado por el pontífice como secretario general del obispado italiano. El pasado mes de diciembre, Galantino dio una entrevista en la que rechazaba cualquier motivación religiosa tras los atentados yihadistas, y afirmaba que era “el dinero” lo que había detrás.

Feministas francesas se unen a las musulmanas en defensa del burkini.

Feministas francesas se unen a las musulmanas en defensa del burkini.

Ahora hay muchos comentaristas católicos que están cuestionando la ceguera de la Iglesia sobre el peligro al que se está enfrentando Europa. Uno de ellos es el jefe de Cultura de la revista francesa Valeurs Actuelles, Laurent Dandrieu, que escribe:

“El islam tiene todas las opciones de fortalecer masivamente su presencia en Europa con la bendición de la Iglesia. La Iglesia está contemplando el asentamiento de millones de musulmanes en Europa (…) y la confesión musulmana en nuestro continente como una manifestación inevitable de libertad religiosa. Pero la cuestión de la civilización nunca se plantea (…) Al alejarse de la población nativa de Europa y sus preocupaciones legítimas, la Iglesia no sólo está llevando a Europa a un punto muerto; también se está pegando un tiro en el pie”.

Dandrieu enumera los gestos y discursos del papa Francisco a favor del islam y los inmigrantes:

“El 1 de octubre de 2014, el papa recibió a los supervivientes eritreos de un naufragio en Lampedusa; el 8 de febrero de 2015, hizo una visita sorpresa a un campo de refugiados en Ponte Mammolo, al norte de Roma; el 18 de abril, dedicó su primera visita oficial al presidente italiano, Sergio Mattarella, a exigir “un compromiso mucho mayor” hacia los migrantes; el 6 de septiembre de 2015, al acabar el Ángelus en la Plaza de San Pedro, pidió “a cada parroquia, comunidad religiosa, monasterio y santuario de Europa que acogiera una familia” de refugiados; el 24 de marzo de 2016, decidió celebrar el Jueves Santo en un centro que albergaba a 900 refugiados, y lavarle los pies a doce solicitantes de asilo; el 28 de mayo, recibió a unos niños cuyos padres murieron al hundirse su bote, lleno de migrantes; durante la audiencia general del 22 de junio, Francisco bajó hacia la multitud para llevarse con él a quince refugiados”.

Pero como demuestra el caso de Liberati, la resistencia a la visión del papa Francisco de Europa está creciendo dentro de la Iglesia Católica.

“Está claro que los musulmanes tienen un objetivo último: conquistar el mundo”, dijo el cardenal Raymond Burke.

Musulmanas en Francia.

Musulmanas en Francia.

El islam, mediante la sharia, su ley, quiere dominar el mundo y permite la violencia contra los infieles, como los cristianos. Pero nos cuesta reconocer esta realidad y responder defendiendo la fe cristiana (…) He oído varias veces una idea islámica: “Lo que no logramos hacer con las armas en el pasado, lo estamos haciendo hoy con la tasa de natalidad y la inmigración”. La población está cambiando. Si esto sigue así, en países como Italia, la mayoría será musulmana (…). El islam se realiza a sí mismo mediante la conquista. ¿Y cuál es la victoria más importante? Roma.

El primero que denunció esta drástica tendencia fue el misionero más importante de Italia, el padre Piero Gheddo, que dijo que, a causa de la caída de la fertilidad y el fervor musulmán, “el islam podría conquistar más pronto que tarde la mayoría de Europa”. Estas preocupaciones no afectan sólo al ala conservadora de la Iglesia Católica.

El cardenal Christoph Schönborn, arzobispo de Viena y al que se señala como candidato a ser el próximo papa, es muy cercano al papa Francisco y centrista. El pasado septiembre, en el aniversario del Sitio de Viena, cuando las tropas otomanas de Turquía casi conquistaron Europa, Schönborn hizo una dramática defensa de las raíces cristianas de Europa. “Muchos musulmanes dicen –y desean– que ‘Europa está acabada’”, dijo el cardenal Schönborn, antes de acusar a Europa de “olvidar su identidad cristiana”. Después denunció la posibilidad de “una conquista islámica de Europa”.

Después de que un tunecino, que llegó en una oleada de migrantes a Alemania, asesinara a doce personas en un mercado navideño en Berlín, el arzobispo católico de la capital alemana, Heiner Koch, otro líder católico “moderado” nombrado por el papa Francisco, también hizo una advertencia: “Tal vez nos hemos centrado demasiado en la imagen radiante de la humanidad, en el bien. Ahora, en este último año, o quizás también en los anteriores, lo hemos visto: también existe el mal”.

El padre Jacques Hamel fue asesinado por islamistas yihadistas el 26 de julio, en la iglesia de Saint-Étienne-du-Rouvray.

El padre Jacques Hamel fue asesinado por islamistas yihadistas el 26 de julio, en la iglesia de Saint-Étienne-du-Rouvray.

El jefe de la Iglesia Católica Romana checa, Miloslav Vlk, también advirtió sobre la amenaza de la islamización. “Los musulmanes de Europa tienen muchos más hijos que las familias cristianas; por eso los demógrafos han intentado afrontar el momento en que Europa se convertirá en musulmana”, afirmó el cardenal Vlk. También culpó a la propia Europa por la toma del islam:

“Europa pagará muy caro haber abandonado sus raíces espirituales; este es el último periodo, que no durará décadas, en que aún podremos decir que tenemos una posibilidad de hacer algo al respecto. A menos que los cristianos abran los ojos, la vida se podría islamizar y el cristianismo no tendrá la fortaleza para imprimir su carácter en la vida de la gente, y mucho menos en la sociedad”.

El cardenal Dominik Duka, arzobispo de Praga y primado de Bohemia, también cuestionó la “cultura de bienvenida” del papa Francisco.

Entre los arzobispos católicos de Oriente hay muchas voces que expresan su inquietud sobre la revolución demográfica y religiosa de Europa. Una de ellas es la del líder de los católicos en el Líbano, que pagó un precio extremadamente alto por la islamización de su propio país, incluyendo el asesinato y el exilio, y ahora ve cómo el peligro se acerca a Europa. “He oído muchas decir a los musulmanes que su objetivo es conquistar Europa con dos armas: la fe y la tasa de natalidad”, dijo el cardenal Bechara Rai.

Otra de las voces es la del arzobispo de origen francés Paul Desfarges, al frente de la diócesis de Constantina en Argelia: “No sorprende que el islam haya cobrado tanta importancia”, dijo Desfarges. “Es un problema que afecta a Europa”. El cardinal de Sídney George Pell pidió después “un debate sobre las consecuencias de la presencia islámica en el mundo occidental”. Pell fue secundado por Laszlo Kiss Rigo, jefe de la comunidad católica del sur de Hungría, que dijo que “no son refugiados; esto es una invasión, vienen aquí gritando ‘Alá Akbar’, quieren hacerse con el poder”.

Coches quemados durante la Nochevieja en Estrasburgo

Coches quemados durante la Nochevieja en Estrasburgo

Nos preguntamos si el apoyo a Marine Le Pen de la mitad de los católicos franceses podría convencer al papa Francisco de que no deje que Europa, la cuna del cristianismo y la civilización occidental, esté abocada a un lúgubre destino. Michel Onfray escribió al final de su libro: “El cristianismo rigió durante dos milenios. Es un digno periodo para una civilización. Ahora el barco se hunde: sólo podemos hundirnos con elegancia”. Lo urgente ahora es evitarlo”.

Fuente: Alerta Digital

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