La abortista lesbiana, sinónimo de muerte: tres personas relacionadas con Hillary Clinton mueren en circunstancias sospechosas

hilaria

Presume Hillary Clinton de sus conocimientos internacionales frente al desconocimiento en la materia de su contrincante, Donald Trump. Resulta inquietantemente paradójico que Hillary presuma de ello. Sobre todo si tenemos en cuenta que la candidata demócrata ha sido la principal responsable de muchas decisiones que han convertido a varios países árabes en un polvorín y en una cantera inagotable de terroristas. Si a esto le sumamos que, según revela el portal de noticias The Canary, la candidata demócrata a la presidencia de EE.UU. formó parte de la dirección del gigante industrial francés, Lafarge, al que se acusa de financiar en secreto al Estado Islámico, tenemos todos los ingredientes para considerarla un peligro para la seguridad mundial. Y también una apuesta segura para que Estados Unidos siga la estela de Europa y pierda definitivamente sus raíces cristianas y la hegemonía de los euroamericanos.

No importa sin embargo que una larga sombra de muerte y destrucción planee sobre esta defensora del aborto y firme propulsora de la agenda mundialista. Cuenta con las bendiciones de los amos del momento. A Trump, por su parte, le insultan y descalifican hasta presidentes, jefes y miembros de gobiernos extranjeros y aliados, sin que a nadie escandalicen estas injerencias. Contra Trump todo está permitido, incluida la violencia en sus mítines, atroces manipulaciones en televisiones y periódicos que han perdido toda vergüenza y honra en esta campaña y hasta el grotesco recurso de tacharlo de agente de Moscú. Claro que Trump ha ayudado mucho a sus enemigos. Su perfil y carácter impide que sus asesores le frenen en uno de sus rasgos más valorados por sus seguidores que es también su perdición: ese decir lo que piensa. Exactamente lo que jamás haría Hillary Clinton.

Por ejemplo, lo que nunca Clinton sería aclararnos si Lafarge llegó a un acuerdo lucrativo con la organización yihadista para maximizar las ganancias de sus operaciones locales de la producción de cemento e incluso compró petróleo a los yihadistas.

La compañía, en cuyo consejo de administración sirvió Hillary Clinton desde 1990 hasta 1992, es donante habitual de la Clinton Foundation. La firma francesa ofreció hasta 100.000 dólares en 2015. Fue incluida en la lista anual de donantes de la Clinton Foundation el año pasado y figura en la misma en el primer trimestre de 2016.

Además, a finales de 1980, Hillary Clinton mantuvo relación con Lafarge cuando la empresa apoyó a la CIA en su programa de armas secretas dirigidas a Saddam Hussein.

Con rutina en el mando, mejor hablada que Trump, pero no con más escrúpulos. Y con mil cadáveres en armarios por todo el mundo.

Extrañas muertes

Por si fuera poco y según revela Carlos Esteban, desde que los correos electrónicos del Comité Nacional Demócrata (DNC) salieran a la luz pública hace unas semanas de la mano de Wikileaks, tres personas relacionadas con el DNC han sido halladas muertas en lo que muchos consideran circunstancias sospechosas.

La coincidencia ha llevado a muchos, especialmenten entre los partidarios de Bernie Sanders, a elaborar teorías de la conspiración en las redes que vinculan a los Clinton con estas muertes, por lo demás meros episodios, según estos conspiracionistas, de la larga ‘lista de cádaveres’ que rodea al matrimonio desde los años noventa.

Uno de estos fallecidos es Seth Rich, de 27 años, analista de datos empleado del DNC, misteriosamente asesinado en las calles de Washington D.C. el pasado 10 de julio. Aunque el caso se está investigando como un simple atraco, algo en absoluto extraño en la capital norteamericana, el supuesto agresor no se llevó su cartera, sus tarjetas de crédito ni su reloj. Lo que hace sospechosa la muerte de Rich es que podría haber sido la persona responsable de filtrar a WikiLeaks 20.000 comprometedores correos electrónicos a Wikileaks.

Shawn Lucas, que el 3 de julio presentó una denuncia por fraude contra el DNC, fue hallado muerto por su novia sobre el suelo del cuarto de baño el 2 de julio. Su novia insiste en que Lucas gozaba de buena salud. John Ashe, ex presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas, fue hallado muerto al caérsele una barra de hacer pesas en la garganta -según la policía local- o de un infarto -según las primeras informaciones de la ONU- el pasado 22 de junio, solo unos pocos días antes de declarar contra un ex socio y amigo de los Clinton en un asunto de operaciones financieras fraudulentas.

Alerta Digital


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